#MAKMAEscena
‘Personas, lugares y cosas’, de Duncan Macmillan
Adaptación y dirección: Pablo Messiez
Intérpretes: Irene Escolar, Javier Ballesteros, Tomás Del Estal, Brays Efe, Sonia Almarcha, Claudia Faci, Daniel Jumillas, Mónica Acevedo, Blanca Javaloy, Manuel Egozkue y Josefina Gorostiza
Producción: Mogambo y Teatro Español con la colaboración del Teatro Calderón de Valladolid
Teatre Principal
Barcas 15, València
15 de febrero de 2026
Nina, Emma, Sara o Lucía. Esos son los nombres con los que se va desplegando Irene Escolar en ‘Personas, lugares y cosas’, una obra del dramaturgo británico Duncan Macmillan adaptada y dirigida por Pablo Messiez que recaló en el Teatre Principal de València el pasado domingo.
Pero el nombre no importa, su intento por permanecer en el anonimato la vuelve un caso a descifrar por el espectador a través de su viaje curativo en un centro de rehabilitación.
Ya desde el inicio, con la interpretación de Nina en ‘La gaviota’ de Chéjov, entrevemos el juego que se establecerá entre los dos mundos que atraviesan la visión subjetiva de nuestra protagonista: el mundo de la interpretación y de la adicción, fundidos en un mismo espacio de realidad mediante el dispositivo teatral empleado como decorado.
El poeta de la generación beat Allen Ginsberg desvelaba en la introducción de ‘Yonqui’ cómo “se le pidió a Burroughs que escribiera un prólogo en el que explicara que era de buena familia y diera algunos detalles que permitieran comprender cómo era posible que un ciudadano supuestamente normal llegara a convertirse en un degenerado enemigo de la sociedad”.

He aquí la inquietante pregunta, bastante tramposa, que el propio espectador de la obra se hace: ¿qué lleva a una persona aparentemente normal a consumir sustancias?
Acostumbrados a tener conversaciones sobre las drogas desde la cómoda distancia que nos ofrece una suerte de pedestal ético, ‘Personas, lugares y cosas’ se aleja de esta posición moralista que demoniza el consumo de sustancias sin atender a las cuestiones que son subyacentes. El resultado es una historia compleja que pendula entre la comedia y el drama, entre la inquietante atracción autodestructiva de la protagonista y la impotencia comprensible pero desagradable de su familia y médicos.
Desde luego, sobrecoge el cuidado y respeto con el que Irene Escolar se adentra en una realidad tan compleja y ajena, construyendo un personaje con miríadas de capas que, al igual que Burroughs, entiende las drogas no como una adicción, sino como una manera de vivir, de estar en el mundo.
Y destacan, entre el resto de personajes, Sonia Almarcha, quien logra interpretar los papeles de doctora, terapeuta y madre en la misma función con una notoria delicadeza, y el Marc encarnado por Javier Ballesteros, en quien Lucía encuentra a un igual para reconocerse, pero, sobre todo, quien logra mostrarle el cinismo de su discurso nihilista.
“Estoy aquí, estás aquí, estamos aquí”. Además de ser una de las últimas frases de la función, esta recoge la esencia misma del teatro como experiencia compartida y presente, en vivo, con interferencias (el sonido de un móvil, la tos de una persona en el público…), pero con la seguridad de estar asistiendo a un momento irrepetible con personas con las que no volverás a coincidir de la misma manera, en un lugar que no frecuentarás de nuevo si no es para ver otra obra, y rodeada de cosas que adquieren significados distintos una vez que las luces se apagan.
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