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La accesibilidad en los museos
MAKMA ISSUE #08 | Entornos Museográficos
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2025
Los museos hoy deben ajustarse a las nuevas maneras de pensar en un mundo cambiante, adoptando un nuevo rol como difusores de la información y brindando una oportunidad para aplicar los principios democráticos hacia la cultura colaborativa. Entendemos que un museo accesible es aquel que no solo adapta su infraestructura, sino que también reestructura su forma de comunicar, educar e interpretar, para que todas las personas puedan tener una experiencia significativa y en igualdad de condiciones.
Es necesario que la accesibilidad sea un eje fundamental capaz de vertebrar toda nuestra gestión museológica y museográfica. Convertirse en un museo accesible significa, además de llevar a cabo una eficiente ejecución de las funciones museológicas que podemos calificar como tradicionales, una nueva comprensión de su relación con la comunidad.
Las líneas de acción que deberían presidir este ambicioso fin, vinculado con aspectos tan vitales como el derecho a la cultura, la inclusión social, la equidad y la democratización del conocimiento, requieren de una reorganización interna, de la ampliación de programas e infraestructuras y del establecimiento de responsabilidades e implican un cambio de actitud y una redefinición del trabajo que el museo realiza como institución al servicio de la sociedad.
Todavía hoy la accesibilidad comúnmente entendida sigue siendo un lujo. Tradicionalmente, el museo ha sido considerado en el imaginario común como un espacio contenido y representativo, con un aura casi religiosa, restringido solo a unos pocos. Sin embargo, hoy debemos insistir especialmente en que es un lugar de democracia, cuya misión principal es, precisamente, la investigación de nuevos métodos capaces de multiplicar las formas de acceso al mismo.

No se trata solo de la eliminación de barreras físicas –por ejemplo, colocar una rampa en lugar de un escalón–, sino de adoptar medidas mucho más complejas: desde la legalidad y comprensibilidad de un texto, al coste de la entrada o la falta de asientos, pasando por la concienciación del propio personal.
Por ello se ha ido desplazando progresivamente la atención desde el patrimonio –es decir, las colecciones– hacia los visitantes: comprender a los visitantes, sea cual sea el contexto de referencia, significa darse cuenta de sus posibles necesidades y buscar soluciones adecuadas para identificar y eliminar las barreras que se pueden encontrar, teniendo en cuenta que, precisamente, los obstáculos asociados con las discapacidades siguen siendo quizás las más difíciles de eliminar, especialmente cuando se originan en prejuicios culturales y conocimientos deficientes.
La accesibilidad es un paradigma cultural que no se queda en la aplicación de reglas y el respeto a las mismas, sino que es una actitud hacia la vida compartida, que exige que asumamos atenciones, conductas que deben formar parte de nosotros, si es cierto que la cultura es aquello que queda después de que todo lo demás haya desaparecido o haya sido olvidado.

Es verdad que muchas veces, como por ejemplo ocurre en un museo como el Lázaro Galdiano, cuyo origen es una casa, es decir un espacio anteriormente habitado, la idiosincrasia del edificio y las colecciones dificultan notablemente el acceso de las personas: las barreras arquitectónicas, el número y la densidad de objetos expuestos, etc.
A pesar de ello, desde el museo hemos hecho un importante esfuerzo para poner la inclusión y la accesibilidad en el centro del proyecto museológico de la institución. En estos momentos, con la imprescindible colaboración de la Fundación ONCE, hemos inaugurado en el museo un nuevo proyecto, en el que se ha hecho hincapié en la accesibilidad física, sensorial y cognitiva, a través de un conjunto de estrategias, medidas y dispositivos destinados a garantizar que todas las personas, independientemente de sus capacidades físicas, sensoriales y cognitivas, puedan acceder, comprender y disfrutar de los contenidos, espacios y servicios que ofrece la institución.
Algunas pautas utilizadas por el museo en este sentido son el uso de una señalética comprensible, pictogramas y múltiples recursos interactivos y multisensoriales. Hemos introducido, por primera vez, tecnología puntera, como los códigos NaviLens, que permiten orientarse en entornos desconocidos, llegar de forma muy precisa hasta el elemento señalizado y obtener información contextualizada accesible desde un dispositivo móvil habitual.
También por primera vez se han instalado cincuenta obras de la colección en relieve, en diagramas táctiles con su correspondiente audiodescripción, con un archivo sonoro disponible mediante código QR. De otro lado, el museo ha apostado fuertemente por una línea de visitas educativas gratuitas, que se celebran semanalmente, para personas con discapacidad visual y discapacidad cognitiva.
Destinados a la discapacidad auditiva, se han llevado a cabo, además de la instalación del bucle magnético, las guías interactivas con vídeos en lengua de signos española, subtítulos en castellano, audiodescripción, imágenes, mapas interactivos y menús de ayuda, entre otros recursos accesibles.
Finalmente, concebido como el resultado de una metodología de investigación participativa y el desarrollo de tecnologías accesibles, se ha creado, en la tercera planta del museo, el ‘Laboratorio de los sentidos’: un espacio abierto y accesible a personas con discapacidad visual e intelectual, aunque también dirigido a todo tipo de público, en la idea de ‘Diseño para Todos’.

En este espacio podemos encontrar desde impresiones en 3D, un muestrario de textiles, relieves y diagramas táctiles en relieve para ciegos, un software interactivo e intuitivo, STQRY, que crea contenido e información accesible desde el punto de vista auditivo, visual y con textos de lectura fácil, dirigidos a la discapacidad intelectual, un juego accesible tipo ‘Trivial del Museo’, etc.
Con este proyecto –que, por supuesto, se ampliará en el futuro– queremos que el Museo Lázaro Galdiano sea una casa, un lugar de acogida, un ámbito verdaderamente inclusivo, que permita abordar la experiencia, la expansión emocional del visitante, su bienestar y su estabilidad psicofísica.
Porque consideramos que un museo accesible e inclusivo es aquel que conoce a su público más que a sí mismo, lo que sin duda garantizará el cumplimiento de las necesidades y exigencias de las sociedades contemporáneas y, además, asegurará la continuidad futura del museo como institución.
- La accesibilidad en los museos - 30 agosto, 2025