Más raro que una escalera verde

El rayo verde, de Fermín Jiménez Landa
La Gallera
C / Aluders, 7. Valencia

La Gallera, que de no mediar solución a su altísimo alquiler, puede cerrar como centro del Consorcio de Museos, aloja estos días una gran escalera de caracol de color verde. Ocupa todo el recinto, de parte a parte y tumbada en diagonal, porque de pie no cabía. Las desproporcionadas medidas, tomadas a conciencia, impiden su posición vertical. De manera que El rayo verde, como ha titulado Fermín Jiménez Landa su instalación de 13 metros de altura, aparece como un tótem caído al que rendir culto hubiera supuesto contravenir los deseos del artista.

Su intención no era levantar acta de la defunción de La Gallera (“ojalá no sea la última exposición para otros artistas”), sino advertir acerca de lo efímero de ciertas experiencias, como la de percibir el fenómeno atmosférico de ese rayo verde que da título a su propuesta. Rayo que únicamente se puede ver bajo condiciones poco frecuentes durante la refracción de la luz cuando roza el horizonte. “Es la atracción por lo que no podemos tener”, subraya Jiménez Landa, que incluye, como aspectos paralelos de esa atracción, la euforia y el fracaso.

Fermín Jiménez Landa junto a su instalación 'El rayo verde'. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Fermín Jiménez Landa junto a su instalación ‘El rayo verde’. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Euforia por haber logrado sostener, sin cables ni fijaciones, la gran escalera de caracol completamente recta, sin panza, entre ambos extremos del interior del edificio. Y fracaso porque, después de todo, aparece tumbada, que es de lo que se trataba. “Me interesa la inutilidad de una escalera que no sirve para ir a otro lugar, porque el peso del público no lo resistiría”. Una escalera rara como un perro verde, a la que Jiménez Landa ha dotado de un “aire industrial” tan pesado como ligero. Esa dicotomía entre lo enhiesto y lo caído, lo duro y lo frágil, forma parte del espíritu de un artista que utiliza su obra para provocar.

Obra, pues, excesiva, al tiempo que dada al guiño humorístico. Pero con matices, ya señalados cuando presentó su exposición 300,4 litros en la galería pazYcomedias: “Odio el exceso de intelectualidad, porque expulsa al público, pero tampoco me gusta que mi obra caiga del lado del chiste o del gag”. De manera que su rayo verde, siendo excesivo a simple vista e inclinado, sin llegar a caer, remite a esa reflexión de la luz y del propio pensamiento desprovisto de falsos aditivos y colorantes, para que el espectador se sorprenda a través de la pura emoción.

Vista general de 'El rayo verde', de Fermín Jiménez Landa en La Gallera. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Vista general de ‘El rayo verde’, de Fermín Jiménez Landa en La Gallera. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

En este sentido, casa perfectamente con el primer rayo verde descrito por Julio Verne y con el posterior cinematográfico de Eric Rohmer. Porque hay ciencia y un sesgo poético en su instalación. “Me gustan las cosas empíricas de la ciencia unirlas con aspectos distintos de la realidad”. De ahí que haya intentado a su vez “hacer un falso verde en el mar, pero no lo he conseguido, lo cual encaja con este espíritu de frustración”. Acostumbrados a que la realidad quepa en la red virtual que propicia la tecnología, la propuesta de Jiménez Landa viene a cuestionarlo con su inútil escalera: “La obra no es la escalera, sino la relación inadecuada entre el objeto y el espacio”.

Esa falta de adecuación se halla igualmente en El rayo verde que atraviesa La Gallera: “La obra tiene mucha presencia física y es al mismo tiempo fugaz”. A mitad de camino entre la arquitectura y la percepción sensorial de un fenómeno atmosférico, entre lo adusto y lo volátil, la gran escalera de caracol remite a la transición permanente entre dos estados que no terminan de ligar entre sí. Una especie de manierismo (“igual por el camino me he ido haciendo manierista”, dice entre risas), al que se adhiere cierto aire surrealista: “Me ha salido muy siglo XX, muy de vanguardia”. En todo caso, como apunta César Novella, comisario de la exposición, “es una reflexión sobre lo visual”. Reflexión inacabada que, tratándose de La Gallera, puede tener su punto y final con El rayo verde de Fermín Jiménez Landa.

Fermín Jiménez Landa junto a su instalación 'El rayo verde'. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Fermín Jiménez Landa junto a su instalación ‘El rayo verde’. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Salva Torres

Un padre ¿fantástico o de fantasía?

Captain Fantastic, de Matt Ross
Con Viggo Mortensen, George MacKay, Annalise Basso y Samantha Isler

Sigmund Freud, al inicio de su magnífico ensayo ‘El malestar en la cultura’, se pregunta sobre lo que esperan los hombres de la vida y qué pretenden alcanzar en ella. La respuesta para el autor es fácil: la felicidad. El hombre pretende evitar el dolor, el sufrimiento, el displacer y experimentar intensas sensaciones placenteras, señala el autor. Ahora bien, como el propio Freud concluye en su ensayo, el designio de ser felices es irrealizable, pero no por ello hay que abandonar la tarea.

La película Captain Fantastic está infaliblemente orientada por los deseos de alcanzar la anhelada felicidad. El padre de la película de Matt Ross se impone esa tarea: evitar el dolor y el sufrimiento psíquico de su mujer, para que todos los miembros de su familia puedan hallar la felicidad. El camino a seguir es alejarse de la civilización y adentrarse en la naturaleza -en los bosques del noroeste del Pacífico de Estados Unidos.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

En esa naturaleza frondosa e inmensurable se asienta esta familia formada por un padre, una madre y sus seis hijos. Una comunidad familiar organizada alrededor de un fuerte y potente -que no autoritaria- figura paterna, que instaura unas normas educativas y de convivencia espartanas, atávicas, primitivas y platónicas. Y ahí, en ese bosque, protegidos y aislados de la civilización por la madre naturaleza, esta horda familiar parece haber alcanzado cierta cuota de felicidad.

Pero Sigmund Freud ya remarca en su ensayo que al ser humano le resulta difícil ser feliz, debido al sufrimiento que siempre está al acecho. Un dolor que amenaza desde tres fuentes: desde el propio cuerpo decadente y caduco, desde el omnipotente y destructivo poder de la naturaleza y desde la complicada relación con los otros seres humanos -como decía Sartre: el infierno son los otros. Tres fuentes de dolor que nadie, ni nada, puede detener, ni controlar, ni siquiera nuestra sociedad contemporánea a través del progreso tecno-científico.

La familia de Captain Fantastic no es inmune a la amenaza del sufrimiento, a pesar de estar protegidos por la inmensurable naturaleza y la potente fuerza física e intelectual del padre; la muerte inesperada de la madre golpea los cimientos de su felicidad.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Vuelta a la civilización para recuperar el cuerpo de la madre

En esta segunda parte, la película se escora muy levemente hacia un discurso de retórica y crítica ideológica, casi  hasta la pedantería,  contra la cultura norteamericana, desde el punto de vista tanto de la enunciación, como del enunciado. Todos los valores y modos de vida de la cultura norteamericana son denunciados y criticados siguiendo las teorías de Noam Chomsky. Una crítica extrapolable a toda la cultura occidental capitalista, democrática y cristiana, y a sus correlatos de la economía neoliberal, la ciencia, el consumo, la publicidad, los mass-media, la institución educativa y sanitaria, etc…

De tal modo, que en la familia de Captain Fantastic no se celebra ni el día de Navidad, ni el de Acción de Gracias, sino el día de Noam Chomsky. Como se pregunta uno de los hijos: ¿es eso  normal? No, no es normal, pero sí deja en evidencia todo el malestar en la cultura que arrastra el padre de familia.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Pero, en seguida, Captain Fantastic endereza su rumbo hacia la verdad del relato narrativo y artístico: llegar a las pasiones humanas -la culpa, la angustia, la violencia, los celos, etc…-. Un sentimiento de culpa proveniente de la impotencia del padre para  proteger a su mujer y a la madre de sus hijos del sufrimiento y el dolor psíquico que le arrastró al suicidio. “No pude hacer nada”, declara a sus hijos. Un sentimiento que atormenta al padre hasta confesar que “fue un error” haber tomado la decisión de aislarse en ese bosque del noroeste del Pacífico.

Un sentimiento de culpa que le arrebata toda la potencia física e intelectual que le hacía ser el “padre de esa horda familiar atávica”. Abrasado por la culpa, la figura paterna de Captain Fantastic queda desolado y domesticado en el interior de la cocina del nuevo hogar familiar: una granja. Un espacio, la granja familiar, a medio camino entre la civilización y la naturaleza.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Begoña Siles

Ramón Llull: caballero de Dios

700 aniversario de la muerte de Ramón Llull
Eventos organizados por el Institut Europeu de la Mediterrànea

Cuando se piensa en genios polifacéticos, adelantados a su época que abrieron nuevos caminos al saber, es inevitable remitirse al Renacimiento. Pero la Edad Media también generó personajes fuera de serie que consolidaron los cimientos de la civilización. Uno de los más fascinantes es Ramón Llull. Este catalán de Mallorca, como él mismo se definía, considerado el padre de la literatura catalana, tuvo una vida intensa y provechosa, plagada de viajes y vicisitudes que podrían inspirar una gran producción cinematográfica. Con motivo del 700 aniversario de su muerte, el Institut Europeu de la Mediterrànea (IEMed) ha organizado una serie de eventos que evocan su figura a caballo de la fe y de la razón destacando especialmente su dimensión como pionero del diálogo entre religiones y culturas.

“Ramón Llull es uno de los primeros personajes interculturales cuya obra ofrece algunas pautas de pensamiento y de acción que continúan siendo vigentes en el siglo XXI”, dice Senén Florensa, presidente ejecutivo del IEMed. “Políglota autodidacta capaz de expresarse y escribir en latín y árabe, utilizó a la vez el catalán como lengua tanto de creación literaria como de transmisión científica, siendo un verdadero pionero  en la Europa medieval”.

Cubierta del libro sobre Ramón Llull.

Cubierta del libro sobre Ramón Llull.

Ramón Llull nació en Mallorca, en 1235,  en el seno de una rica familia barcelonesa. A la sazón, la isla era una encrucijada tanto militar como comercial, habitada por una gran diversidad de credos y razas. Occitanos, genoveses, catalanes y musulmanes, que integraban una tercera parte de la población.

Esta complejidad social se reflejó en la obra y pensamiento de Llull que desde niño manifestó una gran inteligencia y recibió una exquisita formación cortesana y caballeresca. Fue senescal del futuro Jaime II de Mallorca, cultivó la poesía cortesana y llevó una existencia disipada propia de su condición. Una experiencia mística, a los 30 años dio un giro radical a su vida, abandonó a su familia, los fastos mundanos y se entregó por completo al difundir el mensaje de Dios apoyado en la ciencia y la razón, a través del arte.

Pionero intercultural

Raimundus Christianus Arabicus. Ramon Llull y el encuentro entre culturas es el título de la muestra itinerante que se pudo ver en La Nau de la Universitat de València y que se trasladará a Barcelona, Lleida, Vic y Bruselas en los próximos meses. Una serie de paneles con textos en cuatro idiomas -castellano, catalán, francés y árabe-, que describen la vida de Llull en su contexto histórico. El itinerario resalta su faceta como pionero del diálogo intercultural con el mundo musulmán en una época en que el Mediterráneo era un espacio de conflicto entre religiones.

Llull se trasladó al Próximo Oriente y al Magreb, donde entró en contacto con los sabios y pensadores musulmanes de su tiempo. También se relacionó con  los poderes políticos y eclesiásticos de Roma, Francia, las repúblicas italianas y la Corona de Aragón. Uno de sus objetivos era impulsar la creación de escuelas de árabe para los misioneros.

Breviculum X. Ramón Llull.

Breviculum X. Ramón Llull.

Combinaba sus viajes y actividad misionera con la escritura, 265 títulos sobre las materias más diversas, incluida la literatura. Su obra magna, Ars llulina, es un método de métodos que integra diversas disciplinas cuyo objetivo era ser herramienta de persuasión racional. Llegar a Dios por el camino de la ciencia buscando un terreno común entre las distintas creencias.

Ramon Llull y los diálogos mediterráneos, es otra de las vertientes de esta celebración, una compilación de los trabajos de una treintena de estudiosos, historiadores medievalistas, historiadores de la ciencia, antropólogos, escritores e islamólogos conocedores de la obra lulliana.

Banda sonora

La banda sonora la aporta la formación valenciana Capella de Ministrers con un libro disco, Ramón Llull, el último peregrinaje, que se grabó en el Centro del Carmen. Carles Magraner propone un viaje musical por el Mediterráneo medieval inspirado en los itinerarios de Ramon Llull. El proyecto se presentará en los Cloister del Metropolitan de Nueva York, a finales de 2016, preámbulo al 30 aniversario de la formación valenciana.

Llull fue un gran viajero. Desde Mallorca recorrió Barcelona, Montpellier, París, Italia y el norte de África. Un misterio vela su muerte, pues no se sabe si murió en Túnez, a finales de 1315 o en su ciudad natal a principios de 1316. En todo caso fue muy longevo para su época.

700 aniversario Ramón Llull.

700 aniversario Ramón Llull.

Bel Carrasco

Nacho Diago saca la luna de su chistera

Viaje a la luna, de Nacho Diago
Teatre Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Desde el 20 de marzo al 4 de abril de 2016

Selenofília: amor y fascinación por la luna. La luna siempre ha ejercido una especial fascinación entre los hombres. El único satélite de nuestro planeta ha sido estudiado por astrónomos y alquimistas desde tiempos inmemoriales y su influencia sobre la vida en la Tierra ha generado infinidad de mitos y teorías que van de lo cientifico-histórico hasta lo fantástico y sobrenatural. Todos los calendarios de la antigüedad eran lunares. Ha sido fundamental para la medición del tiempo, para marcar los meses y las estaciones, y para predecir el futuro.

Luna y magia siempre han estado relacionadas, además de atribuírsele desde la antigüedad innumerables poderes mágicos, la luna esconde todavía indescifrables secretos que, como la magia, no pueden sernos revelados. Los cuatro cuartos de la luna, los cuatro palos de la baraja, 52 cartas de la baraja y 52 fases lunares, estar en la luna, estar hechizado, cosas que parecen lo que no son, crear ilusiones, hacernos soñar, volar, viajar a la cara oculta de la luna…

Nacho Diago, actor y mago valenciano, experimentó desde bien pequeño esa atracción que le hacía soñar con viajar a la luna. En una ocasión, en su fiesta de cumpleaños, cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas viajar a la luna. Inspiró profundamente y sopló las velas con una tremenda bocanada de aire. Recuerda que al abrir los ojos sonriente e ilusionado las velas apagadas prendieron de nuevo ante sus narices. Lejos de provocar la risa que aquellas velas de broma buscaban, Nacho creyó que nunca viajaría a la luna, que sus deseos no se verían cumplidos. Sin embargo aquellas velas prendieron su curiosidad y  le azuzaron el ingenio para desentrañar siempre cualquier misterio.

Viaje a la luna, de Nacho Diago. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Viaje a la luna, de Nacho Diago. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Con ‘Viaje a la luna’ Nacho Diago nos invita a viajar por el espacio, en el tiempo, por Tanzania, China o el salón de casa. Un espectáculo que nos lanza muchas preguntas y nos revela algunas respuestas con mucho humor sin artificios.

¿Sabías que… ya se ha plantado la primera lechuga espacial, o que en la luna no se ronca? ¿Sabías que el comandante Alan Shepard fue el primer hombre que jugó al golf en la luna lanzando la bola de un solo golpe al espacio por toda la eternidad? ¿Sabías que la diferencia de temperatura entre las dos caras de la luna puede oscilar de  123ºC a -153ºC? ¿Sabías que los trajes espaciales de los astronautas no fueron diseñados por ninguna empresa textil de última generación, sino que fueron hechos a mano por un equipo de ancianas costureras?

Estas y otras muchas curiosidades  se cuentan en ‘Viaje a la luna’, un espectáculo de magia en el que se podrá viajar de “aquí a allá” con parada en “asombro” y destino la Luna. Y todo con el mismo billete, el de la imaginación.

Julio Verne, Man on the moon, Apolo XIII, Dark side of the moon, documentales sobre las Teorías de la conspiración de los alunizajes del Programa Apolo y sobre todo ‘Viaje a la luna’ de Georges Méliès han sido algunos de los referentes en los que  Nacho Diago se ha sumergido para crear su nuevo montaje.

Viaje a la luna, de Nacho Diago. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Viaje a la luna, de Nacho Diago. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Méliès fue un ilusionista y cineasta francés famoso por liderar muchos desarrollos técnicos y narrativos en los albores de la cinematografía. Prolífico innovador en el uso de efectos especiales, descubrió accidentalmente el stop trick en 1896. Gracias a su habilidad para manipular y transformar la realidad a través de la cinematografía, Méliès es recordado como un “mago del cine”. Dos de sus películas más famosas, ‘Viaje a la Luna’ (1902) y ‘El viaje imposible’ (1904), narran viajes extraños, surreales y fantásticos inspirados por Julio Verne y están consideradas entre las películas más importantes e influyentes del cine de ciencia ficción.

Nacho Diago fue Primer Premio de Magia en el XXVII congreso mágico nacional 2005.  Con sus anteriores trabajos para niños, ‘Días de nocilla y magia’ y ‘La Caja’ ha obtenido un gran reconocimiento profesional y ha recorrido la geografía española de punta  a punta, visitando Festivales y espacios de gran prestigio como FETEN, Umore Azoka,Teatros del Canal o  La Alhóndiga de Bilbao entre otros.

Sus espectáculos destacan por su cuidada dramaturgia teatral y una gran carga poética. Su especial cercanía y conexión con el público traspasan la cuarta pared y contagian la ilusión haciendo protagonista al espectador. Descubrimientos, curiosidades, magia, humor y ciencia te esperan en el Teatre Talía en un espectáculo para todas las edades que te “alunizará”.

La ingravidez de Mr. Pink

El Palacio Ingrávido, de Deva Sand
Galería Mr. Pink
C/ Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 21 de abril de 2016

Deva Sand presenta en Mr.Pink su último proyecto instalativo realizado especialmente para este espacio, en el que la artista nos invita a conocer sus estados de consciencia e invita a que nos adentremos en nosotros mismos cruzando innumerables puertas para llegar a nuestro lugar interior, al que Deva Sand llama ‘Palacio Ingrávido’. Un palacio que es el relato, a través de cuya expresión plástica, narra su experiencia meditativa.

En la práctica de la meditación, Sand observa que no existen limitaciones, que se puede llegar a dar saltos entre las distintas frecuencias de ondas cerebrales, pasando de una fase Beta (la conciencia normal de vigilia) hasta la Alfa (meditación trascendental muy profunda). En japonés la palabra “Satori” expresa este estado de profunda conexión con uno mismo, de comprensión más allá de la experiencia terrenal, en el que, atravesando las leyes de la gravedad, se fusionan el microcosmos y el macrocosmos.

El Palacio Ingrávido. Imagen cortesía de Mr. Pink.

El Palacio Ingrávido, de Eva Sand. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Los últimos avances de la ciencia nos llevan a la conclusión de que la realidad que percibimos es una pequeñísima parte observable de la realidad auténtica, mucho más profunda, multidimensional y megavérsica y que los espacios infinitos no lo son únicamente hacia fuera sino también hacia dentro. Así pues, quizá la forma más sencilla de acercarnos a la realidad es entrar dentro de nosotros mismos, cruzando innumerables puertas matrioskas y llegando a un lugar interior al que Deva Sand ha llamado “Palacio Ingrávido”, en el que se dan todas las posibilidades y todas las metáforas.

Desde allí, desde la intuición alcanzada en una profunda y larga meditación, surgió esta exposición; de sus ganas por compartir fuera del aula de Yoga y a través de la expresión artística, las sensaciones que le producen esos estados diferentes de consciencia, de la observación del profundo silencio interior, de la coalición de la materia con la mente, de la fusión perfecta e irrepetible que existe en cada instante.

El Palacio Ingrávido. Imagen cortesía de Mr. Pink.

El Palacio Ingrávido, de Eva Sand. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Con distintos soportes matéricos, jugando con las palabras y las cifras, los monocromos, la escultura y la fotografía, construye un escenario en el cual el espectador decida tal vez enfrentarse a esta pregunta: ¿Puede que existan, tanto dentro como fuera de la mente, otras dimensiones que pudieran hacer replantearse toda la realidad?

Deva Sand invita a participar desde el nivel de conciencia que se desee, pero anima a hacerlo a través de una pequeña sesión de Mindfulness: adoptando una postura recta y relajada, respirando profundamente y sitúandonos en la puerta. “Prepárate -dice la artista- a cruzar el pasillo de la galería contando 11 pasos de una manera muy consciente, con la mirada alta y a la vez ensimismada, inhalando despacio, caminando sigilosamente y sintiendo cómo se moviliza cada músculo de tu cuerpo, cómo se desplaza por el espacio tu esqueleto. Sitúate en el medio de la galería, cara al Este (la pared hieróglifeada), cierra los ojos, conéctate con tu respiración y muy suavemente, sin ruido, deja fluir todos tus sentidos hasta abrir los ojos, de nuevo”.

Obra de Eva Sand. Imagen cortesía de Mr. Pink.

El Palacio Ingrávido, de Eva Sand. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Factoría Rambleta, el entretenimiento en serio

Factoría Rambleta
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Juanma López Iturriaga
Miércoles 30 de septiembre, a las 20.00h

Hay dos tópicos que Espai Rambleta quiere romper. Uno tiene que ver con el entretenimiento, generalmente asociado al escapismo, la banalidad o la risa tonta. Y el otro se refiere a la cultura, igualmente ligada al ocio frívolo y de dudosa rentabilidad. Con Factoría Rambleta, el contenedor cultural inaugurado el pasado mes de marzo con el modista Lorenzo Caprile, pretenden quebrar, hacer saltar por los aires, ambos tópicos. Y, por lo explicado durante su presentación en la Fnac, parecen haberlo conseguido.

“Queremos llevar a Rambleta el talento para que Valencia sea una ciudad menos áspera, más confortable y más bonita”, lanzó Mariola Cubells, directora de Relaciones Externas de Espai Rambleta. Talento pensado para que los ciudadanos “sean más sabios, más felices”, apostilló. Felicidad y sapiencia que, a su juicio, pueden estar ligados: “La divulgación y el conocimiento pueden ser entretenidos”. Así lo ha entendido el público que desde el arranque de la factoría ha recibido con entusiasmo un espacio cultural por el que ya han pasado, además de Caprile, Jordi Évole, Santiago Auserón, Antonio Muñoz Molina o Elvira Lindo.

Juanma López Iturriaga inaugura la nueva temporada de Factoría Rambleta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Juanma López Iturriaga inaugura la nueva temporada de Factoría Rambleta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Ahora les toca el turno a Juanma López Iturriaga, con el que arranca la nueva temporada (30 de septiembre), y Javier Mariscal. Vicent Molins, responsable de la factoría, consideró que, tras “la serie de programas piloto” con la que se empezó “tímidamente”, el éxito de público “ha confirmado que se pueden hacer más y durante mucho tiempo”. Vamos, que el entretenimiento de Factoría Rambleta va en serio. Y el rumbo de crucero que parece tomar la iniciativa de traducir el conocimiento en felicidad se debe “al apoyo de la sociedad civil”, destacó Cubells.

Es ese apoyo de las entidades empresariales y otros organismos privados el que viene a romper el tópico de la cultura como gran ocio y triste negocio. Tanto es así, que la propia Mariola Cubells entendió ese apoyo como una “apertura, una sensibilidad nueva hacia la cultura por parte de las empresas privadas”. Empresas como La Caixa o Caixa Popular que, lejos de apoyar la iniciativa pensando en el simple retorno económico de su aportación, “reciben a cambio felicidad; suena naif, pero es así”.

Que “el entretenimiento es compatible con el conocimiento” (Molins) o que “la cultura es un vehículo para la felicidad” (Cubells) es lo que esas empresas han entendido, quizás debido al azote de la crisis, cuyo látigo aún resuena. Animados por ese apoyo y ese cambio de sensibilidad, los responsables de Espai Rambleta refuerzan su apuesta por ese conocimiento entretenido abriendo nuevos epígrafes dentro de esa factoría. Además de ‘Sabios en Rambleta’ y ‘Por los otros’, tienen pensado dedicar espacio a la ciencia o la gastronomía, con nombres todavía por concretar, al tiempo que se pondrán en marcha una serie de desayunos en los que determinados maestros dialoguen con jóvenes aprendices.

Uno de los objetivos de Factoría Rambleta es divulgar todo ese talento desparramado en diferentes áreas de la cultura, para “escuchar historias que hacen avanzar el mundo” (Cubells). Historias que repicando en Valencia evoquen esa felicidad aludida a través del conocimiento. “Hay mucha sensibilidad y talento en esta ciudad”, concluyó Mariola Cubells. La factoría ya está pensada para que funcione a pleno rendimiento.

Mariola Cubells y Vicent Molins en la presentación de Factoría Rambleta en la FNAC de Valencia. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Mariola Cubells y Vicent Molins en la presentación de Factoría Rambleta en la FNAC de Valencia. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Salva Torres

Juanli Carrión, apegado a la tierra

Autoctonía, de Juanli Carrión
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, de 17.00 a 22.00h
Hasta el 23 de octubre de 2015

Rosa Santos se complace en presentar Autoctonía la segunda exposición individual de Juanli Carrión en la galería. En esta ocasión Carrión presentará una nueva serie de dibujos de gran formato que conectan con su proyecto Outer Seed Shadow Valencia (OSS#VLC) que se podrá ver en el claustro de La Nau de Valencia a partir del 18 de septiembre.

OSS#VLC pertenece a la serie OSS que consiste en intervenciones de arte público en forma de jardines geopolíticos materializando la unión entre plantas e interacción humana. Para esta edición Juanli Carrión utiliza la reciente historia de inmigración de Valencia y su trazado geográfico como límites geopolíticos para la creación del jardín. Tras entrevistar a diecinueve inmigrantes (uno por cada barrio de la ciudad) acerca de su historia de adaptación e identidad cultural, cada uno de ellos eligió una planta; las cuales han sido plantadas según el lugar de residencia de cada uno de ellos en un parterre que representa, de forma esquematizada, la ciudad de Valencia.

Obra de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Rosa Santos.

Obra de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Rosa Santos.

El título de la exposición proviene del mito griego Autóctonos (del griego Autos “uno mismo” y khthon “suelo”; es decir, “hijos de la tierra”) concepto que define a los habitantes originarios de un país a diferencia de los colonos o en el caso de la mitología griega los “bárbaros”. En la mitología, autóctonos son aquellos mortales que han surgido a partir de los suelos, rocas y árboles, y por ello poseen la propiedad de la tierra que habitan eternamente. Los autóctonos son héroes nacidos en la tierra, transformados en legendarios por la doctrina subsecuente de la autoctonía. Además de la ideología política de autoctonismo, este concepto que se originó durante la democracia ateniense envía también un mensaje al régimen anterior de tiranos y oligarcas: todos los atenienses, hermanos de la tierra, con independencia de su origen, tienen igual acceso al poder político.

Tomando este mito como punto de partida y su vinculación con el jardín de OSS#VLC, Juanli Carrión se interesa en cómo este mito aún prevalece en la actualidad a modo de ley que define los límites de la autoctonía de los inmigrantes, para lo que cuestiona el texto de la Ley de Extranjería de España usándolo para realizar ilustraciones botánicas de las diecinueve plantas que representan a los inmigrantes entrevistados en OSS#VLC.

Los dibujos están creados coloreando individualmente los 148.123 caracteres de la Ley Orgánica sobre derechos y libertades de los extranjeros de España. En el proceso Carrión desafía algunas de las reglas de la ilustración botánica al usar un material popular como son los lápices de colores o la cadena de montaje (de repetitivo y tedioso trabajo) dotando a los dibujos de una carga política mayor. El resultado son unas piezas únicas donde las cualidades plásticas del lenguaje neutralizan el propio texto.

Esta nueva serie de dibujos enfrenta la política con la poesía de la ciencia. Con ella se materializa la noción de autoctonía para cuestionarla desde el lenguaje implícito en la Ley de Extranjería del estado español. Las palabras se transforman en las plantas del jardín de OSS#VLC. Paradójicamente las palabras/plantas dibujadas son las que condicionan la permanencia en el suelo español de sus diecinueve representantes.

Obras de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Obras de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Tomorrowland: El lobo de la esperanza

Tomorrowland, de Brad Bird
Con George Clooney, Britt Robertson, Hugh Laurie, Raffey Cassidy
Estados Unidos, 2015

Si hay un rasgo excepcional y admirable de la especie humana es su capacidad de crear relatos. Relatos míticos, filosóficos, científicos, artísticos con los cuales configurar y legitimar las instituciones, los pensamientos y la ética. Relatos que narran nuestro modo de moldear, pensar y crear el presente y el futuro de la humanidad.

Y sobre esta idea se asienta la película de ciencia-ficción Tomorrowland: en la fuerza del relato como espacio para orientar el futuro de la humanidad. Si esa es la premisa, hay una cuestión sobre la que pivota la historia del film de Brad Bird: ¿qué palabras compondrán el contenido del relato que dé sentido a nuestro futuro?

Britt Robertson, George Clooney y Raffey Cassidy en un fotograma de 'Tomorrowland', con la Ciudad de las Artes de Valencia al fondo.

Britt Robertson, George Clooney y Raffey Cassidy en un fotograma de ‘Tomorrowland’, con la Ciudad de las Artes de Valencia al fondo.

Para contestar esta pregunta la película narra la fábula indígena de los dos lobos: “En el mundo hay dos lobos: uno oscuro que habla de desastres y desesperación y otro luminoso que inspira optimismo y esperanza. ¿Cuál vivirá? El que tú alimentes.”

El lobo de la esperanza

Tomorrowland es una anomalía dentro de las películas de ciencia-ficción actuales. En las últimas décadas los filmes de este género se han caracterizado por contar historias apocalípticas. Películas catastrofistas, entrópicas, desesperanzadoras, donde la humanidad se extingue o el planeta tierra desaparece, sin ninguna posibilidad de resurgimiento. Una ciencia-ficción fruto del relato posmoderno que ha configurado el sentido del presente y el futuro de finales del siglo XX y principios del XXI. Sí, un relato posmoderno que ha alimentado durante muchos años al lobo “oscuro” con palabras como descreimiento, relativismo, sospecha, corrupción, avaricia, hasta moldear unos  individuos apáticos y dirigir a la sociedad a la anomia.

Britt Robertson en un fotograma de 'Tomorrowland', de Brad Bird.

Britt Robertson en un fotograma de ‘Tomorrowland’, de Brad Bird.

Tomorrowland critica el pensamiento de este relato posmoderno o, si seguimos con la fabula indígena, lucha contra el lobo “oscuro”. Tomorrowland alimenta al lobo “luminoso” con palabras como ilusión, optimismo, creación, invención, educación, orientadas a la emancipación de la humanidad. Una luminosidad que se refleja no sólo en el obvio mensaje,  sino también en la puesta en escena -iluminación, vestuario…-  que construye.

Tomorrowland no es una buena película, a nivel estético-narrativo. Ahora bien,  es interesante  por ese énfasis que pone en marcar la importancia  de las palabras, de los relatos para insuflar “valor e ilusión” o “cobardía y desesperanza” para  ver la realidad presente y crear nuestro futuro.

George Clooney en un fotograma de 'Tomorrowland', de Bard Bird.

George Clooney en un fotograma de ‘Tomorrowland’, de Brad Bird.

Begoña Siles

Julia Llerena, al vacío

Pensamiento interestelar, de Julia Llerena
AJG Contemporary Art Gallery
Espacio Miracómolate
C / Murillo, 10. Sevilla
Inauguración: miércoles 10 de junio, a las 20.30h
Hasta el 25 de junio de 2015

A raíz de una necesidad personal de búsqueda y reflexión sobre la identidad, Julia Llerena (Sevilla, 1985) plantea diseccionar los conceptos espacio tiempo para plantear los enigmas que invaden al ser humano dentro de su entorno. A través de sus piezas, nos interroga sobre los límites del espacio y nuestras capacidades perceptivas, considerando el vacío una necesidad para el desarrollo de la existencia.

El trabajo de Julia combina la virtuosidad en la ejecución de sus obras con una gran profundidad de discurso, que elabora a raíz de estudios realizados sobre pequeños elementos que van apareciendo en su vida cotidiana o que sencillamente forman parte del ideario común sobre los que construye un mundo propio. Para este proyecto, Julia Llerena ha hallado en la inmensidad del universo el medio idóneo para desarrollar las ideas que definen su trabajo: ingravidez, sutileza, silencio, soledad y el orden que se establece dentro de un aparente caos original.

Dear Spaceman, obra de Julia Llerena en la exposición 'Pensamiento interestelar'. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Dear Spaceman, obra de Julia Llerena en la exposición ‘Pensamiento interestelar’. Imagen cortesía de AJG Gallery.

El silencio y la soledad componen una parte de la vida. Sobre el hombre recaen historias y leyendas que dan lugar a hipótesis acerca de la realidad de todas ellas, como podemos ver en Dear Spaceman, donde Llerena despersonifica a un astronauta Neil Armstrong quemando su rostro negándole así la posibilidad de hallarse: su identidad se ha perdido en el espacio y en el tiempo, entre las dudas de su propia realidad.

Neil Armstrong pudo haber plasmado su huella en la Luna, o pudo no haberlo hecho, convirtiendo esta historia en una verdad relativa, en historia para la historia y no para la ciencia. Dear Spaceman se pierde en la oscuridad y en la incertidumbre, en la inmensidad del espacio donde la soledad se incrementa y el rumbo se vuelve impreciso y variable, recordándonos que todos llevamos algo de ese astronauta que deambula en la indeterminación de su propio destino.

Pensamiento interestelar es una pieza donde se hallan diversos elementos colocados sobre una mesa dispuestos de manera similar a los del universo. Durante un año, Julia realizó recorridos a pie a lo largo de 50 a 60 minutos, apropiándose de pequeños elementos que iban apareciendo en su camino, a priori insignificantes a la vista de cualquiera.

Detalle de 'Pensamiento interestelar', de Julia Llerena. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Detalle de ‘Pensamiento interestelar’, de Julia Llerena. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Estos fragmentos son colocados sobre una mesa con un aparente orden aleatorio, iluminados por un foco, sencillo, sutil y cuya apariencia final bien se semeja a un sistema solar, a una galaxia. En esta pieza condensa energía, espacio y materia, orquestadas de modo similar al universo gracias a un meticuloso trabajo de medición que sintetiza la naturaleza de lo eterno e ilimitado.

En el vídeo Tiny Explosions, Julia Llerena interviene con fuego las láminas del atlas, provocando una serie de explosiones en cadena. Con esta acción, la artista fragmenta el infinito y lo multiplica, encapsulando en esta obra la esencia del abismo. El formato tiene mucho que decir en este discurso: por un lado, las imágenes de galaxias y nebulosas pertenecían ya al pasado en el momento de la toma fotográfica, debido a la naturaleza de la luz y el tiempo que transcurre desde que es emitido del cuerpo hasta el sensor donde se crea la imagen. Este rasgo interesa especialmente a Llerena, por la similitud que guarda con su preocupación por la dificultad que supone para el ser humano vivir el presente.

Por otro lado, las ilustraciones son una reproducción del escenario interplanetario, su intervención y posterior grabación suponen otra duplicación mientras que la repetición en vídeo es una clara redundancia en la idea de lo infinito. El fuego se reproduce y los agujeros resultantes adquieren un símil con formas celestiales, cuerpos del universo que existen y permanecen como enigmas.

Cloud Galaxy es un claro ejemplo de la caducidad del conocimiento, testigo de ciencias obsoletas que en el pasado fueron referente de avance científico. El hecho artístico se impone sobre esta ciencia dotándola de alma, convirtiéndolas en emblemas del triunfo de la subjetividad sobre el carácter caduco de la ciencia. Sobre el atlas, la intervención de Llerena traspasa la realidad de la imagen y crea una nueva lectura; a través de la hendidura comprobamos cómo nuestra mirada se desconcierta al hallar un extraño elemento que nos impide adivinar la profundidad real de la cavidad, produciendo un interesante juego visual donde la artista nos invita a cuestionarnos la veracidad del conocimiento empírico del mismo modo que el viejo atlas es una demostración del conocimiento empírico, ya obsoleto.

Traducir a la escala humana el carácter descomunal del universo es, cuanto menos, un reto. No se trata sólo del universo sino de un universo subjetivado, interpretado y humanizado, porque el arte tiene entre otras la función de aportar respuestas cuando la ciencia es incapaz de satisfacer las necesidades del conocimiento. Y es que sólo el pensamiento es capaz de sobrepasar los límites de lo conocido. En este caso, un pensamiento interestelar.

María Arregui Montero*

* Texto por cortesía de AJG Gallery