El cuento de la criada

El cuento de la criada: el presente en el futuro

El cuento de la criada. The Handmaid´s Tale (TV Series)
Adaptación de la novela homónima de Margaret Atwood
Año 2017
Directores: Reed Morano, Mike Barker, Kete Dennie, Floria Sigismondi, Kari Skogland
Guión: Bruce Miller, IIene Chaiken
Música: Adam Taylor
Fotografía: Colin Watkinson
Productora: Emitida por Hulu; MGM Televisión. HBO España
Reparto: Elizabeth Moss (Offred,La criada) Joseph Fiennes ( El comandante Waterford), Max Minghella ( Nick, El ojo), Yvonne Strahovski ( Serena Joy, La esposa), Alexis Bledel (Ofglen ), Ann Dowd ( Tía Lydia), O.T. Fagbenle ( Luke), Samira Wiley ( Moira)

El sociólogo Jesús Ibáñez afirmaba que la ciencia-ficción “es el dispositivo más potente para predecir futuros sociales”. Unas predicciones fundadas en la especulación de ciertas condiciones existentes en la realidad presente, ya que las sociedades futuras de los relatos de la ciencia-ficción sólo adquieren interés si el futuro representado proyecta la realidad presente. La ciencia ficción se pregunta en su reflexión especulativa qué futuro contiene nuestro presente.

Elizabeth Moss, protagonista de la serie 'El cuento de la criada'.

Elizabeth Moss, protagonista de la serie ‘El cuento de la criada’.

La serie de televisión ‘El cuento de la criada’, emitida por la cadena HBO, adaptación de la novela homónima de Margaret Atwood escrita en 1985, es, como señala Jesús Ibáñez,  “una reflexión del presente sobre sí mismo en el espejo del futuro”. ‘El cuento de la criada’, sea en su versión literaria como televisiva, muestra con intensa creatividad la capacidad especulativa de un relato de ciencia-ficción.

‘El cuento de la criada’, como la mayoría de los relatos actuales de ciencia-ficción, proyecta una sociedad futura que está cercana no sólo en el tiempo y en el espacio a nuestro presente, sino también en las proposiciones problemáticas origen de la historia. El tiempo futuro coincide con nuestro presente -la historia narrada se desarrolla a finales del siglo XX y principios del XXI en Estados Unidos- y el suceso primordial causante del nacimiento de esa sociedad teocrática y absolutista, llamada Gilead, es de debate contemporáneo: la caída de natalidad en los países denominados desarrollados y occidentales. Y, como consecuencia, la reflexión acerca de las causas y los efectos.

Fotograma de la serie 'El cuento de la criada'.

Fotograma de la serie ‘El cuento de la criada’.

Por una parte, nombra algunas causas planteadas en los debates, tales como la infertilidad debido a la contaminación atmosférica, alimenticia producida por los residuos nucleares, por los productos químicos como insecticidas, herbicidas, pulverizadores, situación laboral de las mujeres, relativismo y permivisidad de las relaciones sexo-género; y, por otra, cita algunos de los efectos generados por el desarrollo científico para paliar dicha crisis, como las técnicas de reproducción artificial y las madres de alquiler propuestas en la clínicas de fertilidad asistida.

La escritora Margeret Atwood, que ha particiapado como guionista y asesora de la serie, plantea el origen de esa sociedad antiutópica  en la crisis de la natalidad -“una era de caída en picado del índice de la natalidad caucasiano”-, y muestra en un fuera de campo, muy visible, las causas y los efectos de esa crisis de natalidad en los mismos terminos arriba citados.

La novela de Atwood es terrorificamente presente, ya que no necesita presentar otros mundos, sino remitirse a estos conflictos que están ocurriendo en el nuestro y plantear hacia dónde iremos, si seguimos por este camino.

Fotograma de la serie 'El cuento de la criada'.

Fotograma de la serie ‘El cuento de la criada’.

Y Atwood imagina el estado de Gilead. Un estado surgido tras un golpe militar llevado a cabo por “la organización secreta Hijos de Jacob Pro Tanques, sobre la cual se fundó la filosofía y la estructura de Gilead”. Un regimen teócratico absolutista basado en el Antiguo Testamento, cuyo único objetivo es erradicar la infertilidad que está arrasando a la humanidad hasta su posible exterminación.

Para ello, el regimen totalitario y puritano de Gilead prohibe todas aquellas costumbres y valores existentes en el anterior régimen consideradas como causas de la esterilidad; vuelve a una férrea división de los valores masculinos y femeninos, de tal modo que el hombre ocupa los espacios públicos y las mujeres el espacio privado, el hogar, y estructura a la población femenina en tres estractos sociales diferenciados por los colores de sus vestimentas: las esposas de los comandantes, dirigentes del régimen, visten de azul pálido; las Marthas, encargadas de las tareas del hogar, de verde opaco, y las criadas, mujeres fértiles cuya función esencial es dar a luz a los posibles ciudadanos de Gilead, de rojo. Un régimen donde las mujeres han perdido no sólo todos los derechos, sino hasta su propio nombre. El hogar y la maternidad son los estados sagrados de las mujeres.

‘El cuento de la criada’, como excelente novela y serie de ciencia-ficción, nos hace pensar qué presente contiene esa sociedad futura posible y probable que crea Margaret Atwood. Y hay mucho  presente en la novela de Atwood: desde las estructuras sociales y políticas de las sociedades teocráticas islámicas, hasta el nuevo pensamiento neofeminista con su proclamación laudatoria a la maternidad, la lactancia y el parto natural, etc…

El cuento de la criada

Elizabeth Moss en ‘El cuento de la criada’.

Begoña Siles

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