Vociferio 2026. Inauguración CCCC

#MAKMAEscena
Vociferio 2026
Festival de Poesía de València
Del 6 de febrero al 1 de marzo de 2026

“Tenemos que dejar de ser la herida y empezar a ser la sangre”, dijo el Premio Nacional de Medioambiente Joaquín Araujo en el cierre del Festival de Poesía de València Vociferio. Es difícil desgranar este mandato en unas instrucciones claras (¿cómo dejar de ser la herida?, ¿qué implica ser la sangre?), pero sus palabras, junto con su entonación y su presencia, tienen un efecto mágico que nos hace asentir: sí, tenemos que ser la sangre, signifique lo que signifique.

En su décimoquinta edición, Vociferio se ha extendido a lo largo de tres semanas bajo el lema ‘MUTIS’. Puede resultar paradójico que un festival centrado en la palabra oral vindique el silencio, pero la voz y el silencio no están tan reñidas. El cineasta Óskar Alegría, en su conferencia fílmica ‘La polifonía del silencio’, nos hablaba de la multiplicidad de silencios que conviven.

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Como pudimos confirmar con sus trabajos, el silencio no es la ausencia de sonido, sino una manera de dar espacio a los sonidos que nos envuelven. El silencio es un deslizamiento de la propia voz a un lugar periférico, para atender y no obstruir la musicalidad del entorno.

Voces que se deslizan sería una categoría adecuada para definir la programación de Vociferio. Fiel a su perspectiva crítica, el Festival de Poesía de València ha presentado una programación muy diversa en lenguajes y formas que deja en el espectador un aire predispuesto a la esperanza.

En su inauguración, la fiesta del silencio del sábado 7 de febrero en el CCCC, 15 poetas por 15 años de festival, acompañados de una soprano, hicieron una bellísima demostración del gran ecosistema poético que bulle en el País Valencià, una certificación que rompe con cualquier prejuicio acerca de lo que es o debería ser la poesía.

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Mientras que el Gobierno valenciano cancela a los autores catalanes y baleares del currículum de literatura en valenciano –una medida despótica que rompe con la historia de nuestra lengua–, el festival Vociferio reconoce el hermanamiento entre los pueblos de habla catalana, este año con un monográfico dedicado al poeta balear Blai Bonet con motivo del centenario de su aniversario, en colaboración con la Fundación Mallorca Literaria.

Siguiendo con la línea en valenciano, comisariada por Victor Benavides, el 14 y 15 de febrero pudimos celebrar la Festa pel Valencià en colaboración con Plataforma per la Llengua, y el fin de semana del 28 de febrero y 1 de marzo contamos con una feria de editoriales en colaboración con la Associació d’Editorials del País Valencià.

Otras lenguas del Estado español se escucharon en esta edición, como el galego, con Alicia Lauzao, o la lengua churra, con Josep Carles Laínez. Y, por primera vez, Vociferio se abrió a la escena internacional con un ciclo de poesía joven rumana, donde tuvimos la suerte de escuchar a Teona Galgotiu, Lena Chilari y Daniela Bejinariu.

Hubo también espacio para reconocer lo mejor de la escena nacional contemporánea con un recital de tres premios nacionales de poesía: Olga Novo (2020), Aurora Luque (2022) y Míriam Reyes (2025). Otras voces representativas de la biodiversidad poética de la península que pasaron por el escenario de LaLenta Hivernacle Cultural fueron: Raúl Molina Gil (Castellnovo), Joan Rotger Julià (Ciutat de Menorca), Marta Sanz (Madrid), Violeta Gil (Segovia), Alberto Santamaría (Torrelavega) y Sergio C. Fanjul (Oviedo).

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Y las poetas locales Àngels Grègori, Eloi Creus, Pau Vadell, David Silvestre, Enrique Falcón, Ángela Martínez Fernández, Ismael Sempere, Trinidad Ruiz Marcellán, Jorge Ortiz Robla, Borja Ávala, Pasqual Mas, Rafa Camarasa, FF Meneses, César Márquez, Wences Ventura, Carles Mulet y Joan Navarro.

Pero la poesía no es solo palabra y voz. El festival Vociferio siempre ha aplicado una perspectiva expandida de la poesía, entendiéndola no como un tipo de artefacto, sino como un lugar desde donde articular. La Sala Carme Teatre, sede original del festival, ha acogido en su programación estas piezas híbridas de poesía expandida. Nos dejó sin palabras el bailarín y artista visual Manuel Rodríguez con su espectáculo ‘ZERO’, un despliegue de una gramática gutural que nos lleva a identificarlo antes como extraterrestre que como humano.

El dúo musical de Nacho Mastretta y Marina Sorín nos hizo cantar, bailar y salivar con la belleza de sus canciones. Entre su repertorio encontramos versiones a un micropoema de Ajo, una viñeta de Mafalda y un poema de Atahualpa Yupanqui. También en la Carme Teatre se celebró la gala del IV Premio de Videopoesía Ojofiero, precedida por la conferencia fílmica de Óskar Alegría.

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En LaLenta Hivernacle Cultural bailamos la poesía a ritmo de rap con la presentación del libro-disco ‘SÉDER’, de Dyso y El Hombre Viento, un canto a la colectividad con una destreza léxica apabullante. La creadora escénica Violeta Gil también nos presentó su último libro, ‘Andábamos Maravillados’, acompañada por el músico Marcos Nadie, que juntos nos ablandaron los corazones para fundirnos en una masa informe y tierna.

El colectivo artístico LaLata nos acompañó durante todo el festival con una exposición retrospectiva de sus 25 años publicando sus revistas-poema-objeto. Casi cerrando el festival, el dúo performático Los Torreznos nos empujaron a la risa tonta (la más placentera de las risas) con su espectáculo ‘Las cosas’, un ejercicio magistral sobre la torsión de las metáforas.

El cierre del festival estuvo protagonizado por Joaquín Araujo y Gastrobotánicas. Araujo, historia viva del ecologismo, introductor del naturalismo en España, única persona en recibir dos veces el Premio Nacional de Medioambiente, numerario en la Real Academia Española de las Letras desde 2012, pero, ante todo, “un campesino emboscado”, tal y cómo él se define. Escuchar a Araujo es como dejarse bautizar: sientes que estás ligada con algo inasible y eterno: ya no eres la misma, ahora necesitas salir a plantar árboles y contar pájaros.

Joaquín Araujo. Vociferio
Joaquín Araujo durante la presentación de ‘Los lenguajes de la natura’. Imagen cortesía de Vociferio.

Joaquín Araujo trajo a Vociferio una conferencia retrospectiva de sus 54 años dedicado a la naturaleza con la proyección del documental ‘Los lenguajes de la natura’, producido por el Museo Thyssen, donde nos presenta claramente su estilo y filosofía de vida, y una lectura de algunos de sus títulos, desde su primer libro publicado en los años 80, hasta un poema inédito.

Con el corazón reverdecido, nos fuimos a celebrar los quince años de festival con una degustación a cargo de Gastrobotánicas, un proyecto de formación y divulgación sobre el uso de plantas silvestres en la cocina.

Después de este breve resumen, que poco puede trasladar la experiencia real de atender a toda esta variedad de actuaciones, tengo que decir, como copresentadora del festival, que es una suerte tener un encuentro como Vociferio, que lleva resistiendo a las inclemencias políticas quince años, sacando adelante una programación crítica y esperanzadora.

La poesía (y todo acto creativo), como dijo también Araujo, es un “movimiento de liberación de la belleza”, un ejercicio de compromiso con la vida, porque es la fascinación por la vida, en sus luces y sus sombras, lo que nos empuja a transcribir el mundo en clave poética. Por muchos años más liberando la belleza.