Teatres

Teatre Principal y Teatre Rialto de València
Teatres de la Generalitat Valenciana
Institut Valencià de Cultura (IVC)
Temporada 2021-2022

De entre los espectáculos programados por el Institut Valencià de Cultura (IVC) para la temporada 2021-2022, en el Teatre Principal y el Teatre Rialto, hay dos cuyos títulos pueden sintetizar lo acontecido durante la presentación del notable cartel: ‘Fes-me un lloc’, de Isabel Martí, y ‘La Tempesta’, de Roberto García. El primero, porque, efectivamente, Teatres de la Generalitat sigue “haciendo sitito” en su programación a un buen número de producciones propias, en su afán por dar visibilidad al talento local.

Y el segundo, de evocaciones shakespearianas, porque la brillante puesta en escena de la próxima temporada, llevada a cabo en el hall del Teatre Principal, se vio empañada por la tempestad desatada por las asociaciones del sector de las artes escénicas, molestas por la resolución de ayudas públicas que, entienden, llega “tarde y mal”.

Escena de ’53 diumenges’, de Cesc Gay, en la programación del IVC.

Vayamos por partes. Raquel Tamarit, secretaria autonómica de Cultura, arrancó anunciando que las programaciones de ambos teatros públicos lo que pretenden es “potenciar las artes escénicas valencianas, fidelizar públicos y, sobre todo, atraer a más gente al teatro”. De hecho, hay un programa, ‘Habitem el Rialto’, que se ha impulsado precisamente con la intención de captar nuevos públicos, incluyendo mediación social y trabajos con los institutos para ir sembrando entre los más jóvenes la pasión por el consumo teatral.

Esta labor a largo plazo, sin duda estimable, se vincula a la perfección con la obra antes referida: ‘Fes-me un lloc’, de Isabel Martí, un espectáculo destinado a ofrecer una oportunidad profesional, artística y laboral a jóvenes intérpretes menores de 30 años. Una reflexión sobre la denominada generación Z, “una generación muy preparada que no tiene oportunidad de demostrarlo”, dijo la propia creadora de la producción del IVC. Un problema que viene de lejos, teniendo por tanto un carácter estructural, ya que la generación X, que vendrían a ser sus progenitores, o los famosos JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) ya evidenciaban un mismo malestar.

Tamarit, con respecto a la programación, destacó las propuestas tanto valencianas como estatales “de calidad y gran formato”, que acogerá el Teatre Principal, junto a las del Rialto, “un faro ya consolidado de lanzamiento de producciones propias del Institut Valencià de Cultura”. El Principal arrancará con ‘La mort i la donzella’, obra de la coreógrafa alicantina Asun Noales, que Roman Polanski llevó al cine y que ahora se representa en escena con “gran belleza plástica”, resaltó Roberto García, director adjunto de Artes Escénicas del IVC.

‘Acampada’, de Pont Flotant, en la programación del IVC.

‘Acampada’, de la compañía valenciana Pont Flotant; ’53 diumenges’, de Cesc Gay; ‘Júlia’, de la formación alcoyana La Dependent, a partir de la novela de Isabel-Clara Simó; ‘Andanzas y entremeses de Juan Rana’, de Ron Lalá; el espectáculo de circo ‘El diablo cojuelo’, dirigido por Luis Vélez Guevara y dramaturgia de Juan Mayorga; ‘El perdón’, de Chevi Muraday; ‘La Tarara’, de Josi Alvarado; ‘La casa del dolor’, de Víctor Sánchez Rodríguez, y ‘Oncle Vània’, un clásico de Anton Chéjov dirigido por el “descomunal” (según Roberto García) Oskaras Korsunovas, son las obras que acogerá el Principal en esta próxima temporada.

El Teatre Rialto reúne seis producciones propias de las tres provincias valencianas, lo cual fue subrayado por García: “El equilibrio de territorialidad queda patente, porque hay dos producciones de creadores de la comarca de Alicante, dos más de Castellón y otras dos de València”. También destacó la igualdad de género (“tres son creación de mujeres y las otras tres, de hombres”), así como la variedad de disciplinas escénicas, desde el teatro a la danza, pasando por el circo y el arte de calle.

‘Perenne’, de Patrícia Pardo, en la programación del IVC.

A ‘Fes-me un lloc’, que abrirá la programación del Rialto, le seguirán las obras ‘Perenne’, de Patricia Pardo; ‘Les saurines’, de Mafalda Bellido; ‘Adeu’, de Lucas Escobedo, y la mencionada ‘La Tempesta’, que dirige el propio Roberto García. Tempestad que dejó paso a las protestas de las asociaciones del sector de las artes escénicas, que han mostrado su rechazo a la resolución de la orden de ayudas del Institut Valencià de Cultura, cargando contra su director general, Abel Guarinos, a quien Tamarit defendió con rotundidad: “Abel Guarinos tiene todo nuestro apoyo, incluso cuando se equivoca”. Y añadió: “Una cosa es expresar el malestar y otra atacar a una persona; eso me parece muy feo”.

Las asociaciones, entre las que se encuentran Avetid (de empresas de teatro y circo), AAAPV (de actores y actrices profesionales valencianos), APCCV (de profesionales de circo) o APDCV (de la danza), afirman que dicha resolución está llena de “negligencias, errores y omisiones”, lo cual, dicen, resulta “especialmente dañino en un año tan difícil como el vivido”. Tamarit asumió algunos de esos errores (“es evidente”), si bien explicó que esos errores no eran “responsabilidad de ninguna persona del IVC”, sino que había sido producto del fallo de “una plataforma electrónica”.

Raquel Tamarit (en el centro), junto a Abel Guarinos y Roberto García (a su derecha) y creadores de diferentes espectáculos de la programación. Imagen cortesía del IVC.

La secretaria autonómica de Cultura puntualizó que este año, además, se habían presentado más solicitudes que el anterior (“alrededor de un centenar”) y que los proyectos eran “más ambiciosos”, en algunos casos llegando a “cuadriplicar” lo pedido en 2020. “Es evidente que hay un malestar”, añadió, para enseguida matizar: “Algunas críticas no son justas, sí sus reivindicaciones”. “Esa resolución es provisional”, terció García, resaltando que estaba “en una fase de recibir alegaciones”.

Desde la asociación ADVAEM, de distribuidores valencianos de artes escénicas y música, se calificó de “sinsentido” dicha resolución, por entender que llegaba “tarde y mal, en un momento especialmente frágil”. Además, apuntan a “la falta de personal en los servicios de administración y tramitación de las subvenciones del IVC” como el “último desencadenante de la tormenta perfecta”. Otro asunto, como el anteriormente señalado de la precariedad laboral entre los más jóvenes, de carácter estructural y “perenne”.

‘La mort i la donzella’, de Asun Noales, en la temporada 2021-2022 del IVC.

Salva Torres

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