Nacho Vegas, un activo trovador populista

Nacho Vegas en concierto
Viernes 22 de enero del 2016 a partir de las 22’30 horas
RAMClub (Espai Rambleta)
Bulevar Sur, esq. Carrer Pío IX, Valencia

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Próxima oportunidad de ver en directo al carismático cantautor asturiano en una especie de mini-gira, presentando como plato fuerte para la ocasión sus recientes “canciones populistas” en el RAMClub del Espai Rambleta tras su paso el 21 de enero por el Palau de Música Catalana en Barcelona y antes de su actuación el 23 de enero en la sala La Riviera de Madrid. Además seguro que estarán presentes melodías de su anterior “Resituación” del 2014 o del resto de una extensa discografía que desde sus primeros trabajos a finales de los noventa y de su primer álbum del 2001 cuenta ya con 6 rodajas de larga duración más tres discos a medias junto a Bunbury, Christina Rosenvinge o Aroah, así como numerosos singles o Ep’s.

Cinco coplas son las que forman parte del mencionado nuevo EP de las que se podría decir en primer lugar que el artista reivindica y se enorgullece de la palabra “populista”, tan adulterada y deformada en los últimos tiempos.

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Después, profundizando más en ellas observamos que el objetivo es remover conciencias con compromiso, actitud y ciertas dosis de humor, recuperando la línea de clásicos como Pete Seeger, Billy Bragg o Phil Ochs. Este último, activista y cantautor folk en los años setenta, está homenajeado con la adaptación del “Love me, i’m a liberal”, aquí titulada “Amenme, soy un liberal”, donde, junto a otros, no se escapan de sus críticas Felipe González, Aznar o Zapatero.

NACHO VEGAS RAMBLETA cartel canciones populistas

Si entre el bable y el español se convierte en himno para comenzar el disco un “Vinu, cantares y amor” es una canción como “L’Afoguín” la que en astur sirve de colofón con la historia de un minero. En el núcleo central, «Mi novio es un bobo», con Fee Raga como principal vocalista, la cantautora alemana afincada en Asturias, donde emplea sus críticas con fina ironía mientras que en la “Canción por la PAH” demuestra su implicación con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Pues eso, una interesante oportunidad de ver a un artista que no decepciona en directo y que, entre sus virtudes, también está la de ser un ejemplo de concienciación social.

JJ Mestre

“Soy un consentido del poder y eso es triste”

Yo, Quevedo, de Moncho Borrajo
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 7 de diciembre

Dice de su último espectáculo ‘Yo, Quevedo’ que es una crítica “muy voraz” contra la monarquía, personificada en el anterior Rey Juan Carlos. Pero, por muy voraz que sea, parece que la provocación ya no es motivo de escándalo. “Es muy difícil provocar ahora”, asume con resignación Moncho Borrajo. “La gente está más acostumbrada, ya no se sorprende tan fácilmente”. Diríase que la provocación, más que en la ficción, está del lado de la realidad, nutrida de continuos casos de corrupción. “Yo soy un consentido del poder y eso es muy triste porque significa que estás en sus manos”. De manera que Moncho Borrajo se limita a actuar en salas pequeñas, “porque ya no te dejan estar en los grandes medios”.

‘Yo, Quevedo’, que se presenta en el Teatro Talia, sigue en la línea de lo que más le motiva al humorista gallego: “Me gusta la provocación y la escatología”. La primera, queda dicho, forma parte ya de la propia sociedad, de forma que el recurso a la sorpresa quedaría en manos de la segunda. Si no fuera porque la escatología se relaciona con lo inmundo tanto con la predicción del apocalipsis, también de moda. Así las cosas, a Moncho Borrajo no le queda otra que meterse en la piel de Quevedo y, como el ilustre provocador del Siglo de Oro, “atacar dando la cara, cosa que no hizo el ladino Góngora”.

Moncho Borrajo en 'Yo, Quevedo'. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Moncho Borrajo en ‘Yo, Quevedo’. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Para ello, Borrajo hace uso de un 70% de guión escrito y un 30% de improvisación, para lo cual Quevedo le viene de perilla. “Me identifico con él; creo que somos personas necesarias”. Necesarias en tiempos de gruesos debates, donde predomina lo gordo del lenguaje, su grasa, frente a las magras palabras. “Mis tacos siempre han sido para molestar, pero a mí me educaron sin odio”. Por eso apela, más allá del grueso espectáculo, a la inteligencia. “Entonces molestaba que el maricón fuera inteligente”. Y lanza uno de sus tantos titulares: “A la gente hay que juzgarla de cintura para arriba, que es donde está el corazón y la cabeza”.

La trama de ‘Yo, Quevedo’ se ubica en una clínica para artistas descarriados, lo que permite a Borrajo desdoblarse en el hiperbólico literato del Siglo de Oro y en el irreverente humorista actual. “Es una crítica directa con nombres y apellidos, porque si antes estaban los brotes verdes de Zapatero, ahora está quien se los ha fumado”. Y arroja otro de sus titulares: “Ahora tenemos Rinconete, Cortadillo y Nicolás”. Toda esa crítica voraz forma parte de su manera de entender el teatro o el cabaret por el que siente más inclinación: “La mejor forma de decir verdades es con pomada, con humor”. Aunque enseguida suelte un exabrupto: “Este país está llenos de tontos”.

El espectáculo del Talia, que permanecerá en cartel hasta el 7 de diciembre, cuenta con la participación de Lucía Bravo, en el papel de una “enfermera tipo Alguien voló sobre el nido del cuco”, y Carlos Latre, poniéndole voz al Rey Juan Carlos y al presidente Rajoy. Borrajo, que anunció su retirada cuando cumpla 70 años (ahora está punto de los 65, edad en la que murió Quevedo), piensa cerrar con ‘Moncho Panza’ la trilogía que inició con ‘Golfus Hispánicus’. Como recuerda en un soneto Moncho Borrajo, haciendo de Quevedo: “Tan solo soy, cual cómico pretendo, utilizando mi humilde destreza, sacaros del umbral de la tristeza, donde nos tienen ladrones de abolengo”.

Escena de 'Yo, Quevedo', de Moncho Borrajo. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Escena de ‘Yo, Quevedo’, de Moncho Borrajo. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Salva Torres