Bojan Radojcic y su trilogía del sacrificio

Trilogy About the Boy Who… de Bojan Radojcic
Galería Paz y Comedias
Pl. Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 24 de junio, 2016

No nos extraña referenciar obras con formato de trilogía en cine o en literatura pero sigue sorprendiendo hacerlo al hablar del lenguaje gráfico-pictórico. Siendo así destaca que la galería Paz y Comedias presente la primera exposición del serbio Bojan Radojcic, aludiendo a dicha configuración. La exposición, que recibe el nombre de ‘Trilogy About The Boy Who…’ , muestra tres piezas de este artista en gran formato que dialogan entre si teniendo como eje centralizador la figura de un niño. Pero es un niño anónimo, al que nunca se le ve el rostro. Esta pista ya nos indica que la muestra deja gran parte de la reflexión al propio espectador, invitándole a completar lo que observa y sobre todo, a reflexionar.

Nacido en Yugoslavia y actualmente residente en Belgrado, en la trayectoria artística de Bojan Radojcic se observa una clara base contextual que remite a la situación histórico-política donde creció. Las continúas anexiones, separatismos y guerras parecen el pan de cada día para los pequeños países del este de Europa, un hecho que, obviamente, no deja indiferente al artista. Pero eso no es todo, sino que llega más allá construyendo una serie de pensamientos que meditan sobre asuntos globales que le preocupan. Es probable que debido a ello el anonimato de los niños transmita precisamente un sentido contradictorio donde la inocencia anónimo de los chicos representados se transfiera en colectividad.

Radojcic construye sus dibujos literalmente, pues a modo de proceso instalativo, dibuja sobre hojas de libro y luego compone grandes murales donde figura y fondo son protagonistas. Utiliza el lápiz carbón para dotar a esas hojas de libro de otro sentido narrativo remarcando aquel por el que fueron creadas; es decir, que existe una secuencia narrativa en el papel por las letras impresas, pero también, por la superposición del grafito. Queda de lado ese sentido primigenio y retorna convertido en objeto encontrado.

The Boy Who Drowned in His Tears. Imagen cortesía de la galería.

The Boy Who Drowned in His Tears. Imagen cortesía de la galería.

En ‘The Boy Who Got Drowned in His Tears (el niño que se ahogó en sus lágrimas)’, el chico se encuentra en una especie ciénaga cuyos pies están hundidos y no se le ve la cara. No sabemos si esas lágrimas son las que han producido la zona pantanosa alrededor o si simplemente se el niño ha elegido llorar ahí por ser un paraje tan desolador. Este dibujo está basado en el relato corto de Mark Ravenhill ‘Fausto ha muerto’, cuya adaptación a la obra de teatro comienza con el sacrificio que un niño hace, fingiendo dormir todas las noches y obligándose a llorar en silencio, para no despertar a su madre.

El segundo niño, ‘The Boy Who Exploded From Happiness (el niño que explotó de felicidad)’ podría rememorar a un suceso trágico, de autoinmolación quizá, pero contrariamente crea una atmósfera casi relajante, imposible tras una trágico suceso, pero irónicamente sosegada. Relata este segundo trabajo de Radojcic la obligación del aislamiento social, para conseguir esa felicidad autosuficiente y sacrificada, de nuevo.

Detalle de The Boy Who Exploded from Happines. Imagen cortesía de la galería.

Detalle de The Boy Who Exploded from Happines. Imagen cortesía de la galería.

Por último, ‘The Boy Who Burned with Desire (el niño que ardió de deseo)’ se centra en el autosacrificio por el hecho de llamar la atención, en una actualidad donde todo se expone con objeto de hacerse escuchar, una conmoción resignada puede ser la mejor manera de lograrlo. Un breve homenaje a aquellos seres que normalmente debido a situaciones injustas, creencias o denuncias, han puesto su vida en peligro, por el bien del conjunto, de la colectividad.

Estas piezas principales están acompañadas de otros dibujos sin título que, a modo de vestigios, parecen advertirnos sobre el futuro de esos niños. Y también sobre un posible pasado. El tiempo se ha detenido y la acción queda inconclusa. Como en el film de Andrei Tarkovsky, curiosamente llamado ‘Sacrifio’, hay un niño no que pronuncia ni una sola palabra en la película, salvo en el final donde dice: “Al principio era el Verbo. ¿Por qué, papá?” se pregunta. Hasta entonces, el niño había permanecido en silencio. Un silencio que Radojcic parece no querer romper y a través del que no podemos dejar de mirar esos niños sin rostro.

Sin título. Imagen cortesía de la galería.

Sin título. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

Los chicos auto sacrificados de Bojan Radojcic

Trilogy About The Boy Who…, de Bojan Radojcic
Galería pazYcomedias
Plaza del Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Inauguración: jueves 28 de abril, a las 20.00h
Hasta el 24 de junio de 2016

El artista serbio Bojan Radojcic presenta en Galería pazYcomedias su primera exposición en España. Bajo el título ‘Trilogy About The Boy Who…’, la muestra comprende una serie de dibujos realizados con lápiz carbón, entre los que destacan la trilogía que da nombre a la exposición, tres dibujos de gran formato, o mejor dicho, tres instalaciones compuestas por un gran número de dibujos realizados sobre páginas extraídas de libros formando tres enormes imágenes, cada una con nombre propio: The Boy Who Got Drowned in His Tears, The Boy Who Exploded from Happiness y The Boy Who Burned with Desire.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Cada una de las obras analiza el “auto-sacrificio desde distintas perspectivas y puntos de vista, con el fin de poder tratar diferentes cuestiones. No obstante, a la hora de tratar el tema, las obras están conexionadas entre sí por el ejercicio de abnegación que los tres chicos realizan, exponiendo así algunos de los más significativos asuntos globales.

The Boy Who Got Drowned in His Tears (El niño que se ahogó en sus lágrimas), manifiesta el “auto-sacrificio que un individuo realiza de forma deliberada con el fin de proteger su entorno más inmediato. Este dibujo está inspirado en un relato corto titulado ‘Fausto ha muerto’ de Mark Ravenhill, donde un niño decepcionado con el mundo en que vivía decidió “llorar dentro de sí», para que su madre no pudiese notar su tristeza y preocupación.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

The Boy Who Exploded from Happiness (El niño que explotó de felicidad), segundo dibujo de la trilogía, analiza las consecuencias de la renuncia y postergación de las normas sociales e injusticias. El resultado es un individuo obligado a vivir en su propio mundo hermético, generando su propia felicidad personal (autosuficiente por tanto), e involuntariamente sacrificándose por una «explosión» de felicidad desbordante.

The Boy Who Burned with Desire (El niño que ardió de deseo) es el último dibujo de la trilogía, y habla de cómo una persona decide llevar a cabo un acto radical de sacrificio para llamar la atención rápida y eficazmente. En los momentos en que es difícil ser observados, y más todavía ser escuchados, el último recurso tal vez sea el de una acción impactante que pueda causar sensación y llamar la atención, al menos por un instante, de la sociedad y los medios de comunicación.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Vuk Jevremovic, Luna de Valencia de Animación

Vuk Jevremovic, Premio Luna de Valencia Especial de Animación
30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio de 2015

El gran cineasta yugoslavo Vuk Jevremovic recibirá el Premio Luna de Valencia Especial de Animación en la 30ª Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CulturArts. El animador ha sido retratado por Susana García Rams, docente del Departamento de Dibujo de la Universidad Politécnica de Valencia y experta en la obra de Jevremovic, como “arqueólogo de experiencias y alquimista del arte”.

La animación es una de las disciplinas cinematográficas mejor acogidas por el público del Festival. Ya se ha entregado el Premio Luna de Valencia a maestros destacados en este área como Alexander Petrov, Piotr Dumala, Caroline Leaf o Jonathan Hodgson. Además, la animación polaca más actual también tendrá de nuevo su espacio con el ciclo O!pla Across the Borders 2014, que se proyectará en el Instituto Francés, el IVAM y la Filmoteca.

Imagen de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

Imagen de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

Vuk Jevremovic nació en 1959 en Frankfurt, Main, (Alemania), pero pasó su infancia en la antigua Yugoslavia. Dedicado a la pintura y el dibujo, llegó a ser considerado uno de los artistas jóvenes más prometedores de su país. Su incursión en el mundo de la animación se produjo de manera casual al asistir a un curso del reconocido animador Nedeljko Dragic, de Zagreb.

A partir de ese momento, se enamoró de las imágenes en movimiento y comenzó su prolífica y laureada carrera. Con su primer film, ‘El viento se calma’ (1996), obtuvo el reconocimiento internacional llegando a ganar dos Grandes Premios y 17 galardones. ‘Pantera’ (1998), su siguiente cortometraje, fue finalista a los Oscar.

Fotograma de una de las obras de Vuk Jevremovic. Cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de una de las obras de Vuk Jevremovic. Cortesía de Cinema Jove.

Susana García Rams define su trabajo como “una obra expresionista llena de hábiles y potentes signos de grafismo colorista, o de dinámicos trazos de carbón. Así es como nos habla de sus sensaciones y sentimientos, volcando al lienzo de la pantalla una frenética carrera de movimiento, colorido y luz”. Sus filmes animados se llenan de imágenes que apelan a lo sensorial y a lo emocional, cargadas de significado y metáforas tras un proceso de creación en el que plasma lo que está oculto en el inconsciente.

El arte de Jevremovic evoca las pinturas negras de Goya y sus grabados satíricos, el arte ritual, el romanticismo, el expresionismo y el simbolismo pictórico. Un arte “sanador” que recorre el camino de entrar en lo más oscuro del ser para sacarlo. Un chamán o exorcista del Yo. Cinema Jove proyectará una retrospectiva con 10 de los cortometrajes más destacados de este grande de la animación.

Obra de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

Obra de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

La animación polaca vuelve a Cinema Jove

Además del ciclo de Jevremovic, el Festival vuelve a dedicar una Sección especial al cine de animación polaca, uno de los grandes tesoros de la cultura europea, con O!pla Across the Borders 2014. En la actualidad, gracias a una nueva generación de autores de talento, junto a reconocidos maestros, sigue siendo uno de los principales dominios artísticos en Polonia. O!pla Across the Borders 2014 es un excepcional programa de cortometrajes que incluye las obras premiadas en el Festival de animación O!pla, un proyecto cultural totalmente independiente cuya segunda edición tuvo lugar en 44 ciudades polacas desde el 21 de Marzo hasta el 8 de Junio.

Jevremovic. Cortesía de Cinema Jove.

Imagen de Vuk Jevremovic cortesía de Cinema Jove.

Tomislav Gotovac en Espaivisor

Total Gotovac de Tomislav Gotovac
En Galería espaivisor
c/  Carrasquer, 2. Valencia.
Hasta el 21 de Marzo de 2014.

Nacido en 1937 en Sombor (Reino de Yugoslavia, hoy en Serbia), murió en 2010 Zagreb, Croacia. Tomislav Gotovac fue un cineasta, fotógrafo, artista visual y performer. Estudió en la Facultad de Arquitectura de Zagreb (1955-1956) y se inscribió en el programa de dirección de cine en la Academia de Artes Escénicas en Belgrado en 1967. Se graduó en 1976.

Desde principios de la década de 1960 introdujo los temas sociales en su trabajo los cuales aborda de manera crítica, usando un lenguaje contemporáneo con una actitud radical. Este director de cine estructuralista y accionista no creía en la política, que consideraba muerta, pero sí en el arte como vehículo para el cambio. Caminó desnudo por diversos espacios públicos en un intento de provocar a un estado construido sobre la docilidad de las masas, afirmando su diferencia entre la dura línea de la conformidad social. Ridiculizó todos los puestos de poder y «a todos los que sirven al poder, independientemente de los sistemas políticos y sociales».

Tomislav Gotovac en una de sus performances.

Tomislav Gotovac en su performance, «¡Te quiero!»

Junto con sus acciones, Gotovac hizo películas experimentales y, en 1964, inauguró la edad dorada del cine underground yugoslavo con tres de sus obras. Gotovac mostró un temprano interés en el cine viendo películas clásicas en los cines del Zagreb. A mediados de los años 1950 asistió a proyecciones y reuniones en el Kino-klub de Zagreb (Cine-club de Zagreb), donde conoció a algunos de sus futuros colaboradores. Su artística carrera comenzó en el 1960 con una serie de fotografías (Cabezas 1960), seguidas pronto con otras fotografías relacionadas con su cuerpo como tema principal (la exposición «Elle», en 1962, «respirando el aire», 1962; «Manos», 1964; «Posando», 1964; «Cabezas de 1970», 1970). Realizó su primera película experimental en 1962 (La muerte). Además para un documental experimental hizo películas como «La mañana de un fauno» (1963) y la trilogía de la línea recta (Stevens-Duke), «El Jinete Azul» (Godard Art) y «Círculo» (Yutkevich-Count), todas hechas en 1964. Recibió por ello varios premios en los festivales cinematográficos.

Además de trabajar en la fotografía y el cine, Gotovac hizo numerosos collages en 1964 y 1965, inspirados en la obra de Kurt Schwitters. Hizo su primera performance «Nuestro Happening» en Zagreb en 1967. En la mayoría de los casos, sus acciones provocadoras no fueron anunciadas, como el «Streaking» realizado delante de una gran multitud de personas en 1971, cuando corrió desnudo por la calle en Belgrado, Zagreb, o con ¡Te quiero! caminando desnudo y dando besos al asfalto en el centro de Zagreb en 1981.

Él es el autor del primer happening en Yugoslavia (Zagreb, 1967) y el primer «Streaking»(Belgrado, 1971), además de hacer diversas series fotográficas que presentó como secuencias de películas o como documentos de sus performances, como por ejemplo, la exposición «Elle» (1962), «las manos» (1964), o «Streaking» (1971), donde Gotovac corrió desnudo a través de la calle Sremska de Belgrado. Gotovac recrea la performance diez años después en «Ilica», (la calle principal de Zagreb) en su actuación titulada Zagreb, te amo (corriendo desnudo, besando el asfalto). La performance sorprendió al público de a pie de Zagreb. Se resta pues importancia a la recuperación de su obra dentro de la narrativa de Historia del arte nacional croata y los clichés habituales de los subrepresentados disidentes que lucharon por la libertad de expresión artística en los tiempos oscuros de la represión comunista, tal y como cuenta en la historia de las lecturas estándard de «El cuerpo en el socialismo «. La selección de sus obras intenta acentuar procedimientos específicos, cuya estricta disciplina y posesividad analítica, a menudo traspasen en exceso y transgresión, para reforzar una vez más principal la organización sistémica que subyace a ellas, manteniendo su autonomía como la última responsabilidad para el sistema auto-inventado y perfeccionado cuya lógica de hierro gobierne la vida y arte de Gotovac.

A mediados de los años 1980, Gotovac realiza varias performances vestido con diferentes trajes, como el de Superman, barrendero, deshollinador, momia o Santa Claus. Pasó muchos años haciendo performances en distintos espacios públicos, basándose en el body art, cuyo propósito era sorprender y escandalizar al ciudadano medio, con un contenido provocativo. La excepcional popularidad de Gotovac o la fama de su «cuerpo retórico» se basa en las representaciones fotográficas que realiza en su práctica artística accesible para el público en general. El culto estatus de Gotovac se basaba en una creatividad y persistencia existencial con la identificación del arte y (su propia) vida, en la consideración de la creatividad como una extensión de la existencia del artista y la anticipación del arte en las mitologías individuales a través de (su propia) realización de la absoluta singularidad y la inadaptación de la personalidad del artista. Por estas razones el carisma de sus obras fue inconmensurable, -especialmente cuando se refieren a la relación entre el arte y política- y sus performances antológicas.

En 1984 se proclamó «Paranoia View Art» como una serie de actividades tales como performances y exposiciones de documentos. Durante toda su carrera artística Gotovac utilizó en distintas ocasiones su propio cuerpo como sujeto, mostrando distintos cambios físicos sin esconderse. Un ejemplo de ello es «Mister Foxy» (2002), donde recrea las mismas poses que hizo una modelo en una revista porno. En 2005, cambió su nombre por el de Antonio Gotovac Lauer como un acto de homenaje a su madre Elizabeta Lauer.

Gotovac es visto hoy en día como un artista cuyas innovaciones tuvieron una gran influencia en generación posterior de artistas plásticos, cineastas y artistas en general. Su culto estatus se basa en una persistencia creativa y existencial que identifica su arte y su propia vida. Sus obras han sido expuestas tanto en Croacia como en el extranjero. Entre las exposiciones y proyecciones mas recientes están las exposiciones individuales hechas en la Galeria Frank Elbaz, en París; en el estudio Edward Krasinski, en Varsovia (2012), y en la 54 ª Biennale di Venezia. La presentación croata realizada en 2011; Moderna galerija, Ljubljana (2009) y numerosas muestras colectivas: como formas biográficas. Entre estas encontramos la construcción de la persona Mitológica realizada en el Museo Reina Sofía, Madrid (2013-14); La Libertad de sonido: John Cage detrás de la Cortina de Hierro en el Ludwig Muzeum, Budapest; la exposición de hombres desnudos a partir de 1800 hasta la actualidad en el Leopold Museum, Viena; El hombre desnudo, en museos como el Lentos Kunstmusem, Linz, Ludwig Muzeum de Budapest o el Zagreb kinoklub. También ha realizado performances como, «la acción y la película» en el Centre Pompidou, Cinema 2, París y en Yugoslavia. Ha presentado cine experimental como en el Anthology Film Archive, en Nueva York; Ecologías de la Imagen/una sexta parte de la Tierra. Ecologías de la imagen -MUSAC- Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, León (2012); Museu de les narrativas Paral-leles / Museo de paralel Naratives-MACBA-, Barcelona; El socialismo y la Modernidad: Arte, Cultura y Política 1950-1974 en el Museo de Arte contemporáneo, Zagreb (2011); Promesas del pasado. Una historia discontinua del arte en la Europa del Este en el Centro Pompidou de París, de máscaras en el Bregenz, Magazin4 Bregenzer Kunstverein (2010);  o la exposición «Gender Check Feminidad y masculinidad en el arte de la Europa del Este» en el Museo Moderner Kunst de Viena (2009).

Tomislav Gotovac en una de sus performances.

Tomislav Gotovac en una de sus performances.