La retórica carniforme de Julio César en 10 Sentidos

‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci
Festival 10 Sentidos
Monasterio de San Miguel de los Reyes
Avenida de la Constitución 284, Valencia
Miércoles 16 y jueves 17 de mayo de 2018

“Amigos, romanos, compatriotas, escuchadme: vengo a sepultar a César, no a loarlo”

Aproximarse a la figura del conspicuo dictador de la Antigua Roma, Gaius Iulius Caesar, requiere transitar, de un modo inexcusable, por los vestigios preludiares del drama shakesperiano ‘La tragedia de Julio César’, rescoldo literario de ineludibles vigencias a partir de las que procurar un ejercicio de revisitación como el que rubrica el multidisciplinar dramaturgo cesenati Romeo Castellucci.

Dos décadas después de su estreno, este heterodoxo Giulio Cesare prosigue su internacional singladura escénica y recala su magistratura enl monasterio jerónimo y renacentista de San Miguel de los Reyes –actual sede la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu–, erigido en justificado adalid programático de la presente edición del Festival 10 Sentidos, mediante una adaptación de pezzi staccati (fragmentos de repuesto) que sintetiza la configuración original ideada por Castellucci.

Imagen del elenco actoral de  'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Imagen del elenco actoral de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

“No tengo ni el ingenio, ni las palabras, ni la capacidad, ni los gestos, ni la elocuencia, ni el poder de revolucionar la sangre de los hombres”

Y, sin embargo, henchida de visajes y prédicas, de potestad y vigor, de virtuosas y epatantes facultades cobra forma trágica esta lacerante oda escénica que clama insurrecta y literalmente por la palabra hecha músculo y herida, el verbo convertido en carne.

De este modo, ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’ se sirve de cámaras endoscópicas, movimientos sonoros, hiperbolizados ademanes, litúrgicos sacrificios y alocuciones laringectomizadas para exhumar los orígenes de la prosodia, vislumbrar la morfología laringítica del lenguaje y desentrañar la retórica carniforme que habita en lo corruptible.

Frente al retablo de José Cavaller y bajo el cimborrio cupular se concitan los conspiradores Flavio y Marulo, vertebrados por el aparato fonador de ‘…vskji’ (¿Jerzy Grotowski? ¿Konstantín Stanislavski?) –encarnado por Sergio Giuseppe Scarlatella–, el inapelable destino de un decadente Julio César –eminente y sobrecogedor Gianni Plazzi– y el discurso fúnebre de Marco Antonio el Triunviro –traqueostómicamente oralizado por Maurizio Cerasoli–, amén de un ingenio lumínico cuyo quebrantador funcionamiento, a modo de garrote, reporta obscuridad y epílogo a la representación.

Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, y el director escénico Silvano Voltolina, en compañía de Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de 'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, y el director escénico Silvano Voltolina, en compañía de Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Durante la presentación a los medios, Silvano Voltolina, ayudante de dirección y responsable escénico de la presente adaptación para el Festival 10 Sentidos, hubo manifestado que ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’ “funciona como una cirugía, con el fin de contemplar qué es lo que sigue vivo” del cuerpo de la pieza original y aquello que atesorase “una mayor carga de significado para el público y para los propios actores”, atendiendo a su línea artística de trabajo; “en este caso, nosotros recuperamos cuatro fragmentos esenciales de la representación completa”, como son “el comienzo y el más poderoso monólogo (quizás de la historia del teatro), como es el monólogo de Antonio (Marco) frente al cuerpo de César (Julio), unido al sacrifico de Julio César e, igualmente, el final de la representación original, con el funcionamiento de este garrote”.

Por su parte, el corpus arquitéctonico y acústico del interior de la iglesia del Monasterio de San Miguel de los Reyes se incorpora a la presente compostura como un elemento decisivo para la acción; por ello, para Voltolina “la idea es intervenir lo menos posible en el espacio en el que se va a representar la obra. La pieza no va con escenografía, sino que su función es hacer uso del lugar”.

Un lugar visibilizado, en tanto que “este tipo de propuestas ponen este espacio a disposición de la ciudadanía y les da la oportunidad de disfrutar de algo que les pertenece”, apuntó Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, en explícita sintonía con el horizonte conceptual de ‘Invisibles’, lema de la séptima edición del Festival 10 Sentidos.

Un instante de la escenificación de 'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Un instante de la escenificación de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

 

Última Teatro y las falsas apariencias

Trabajos de amor perdidos, de la compañía Última Teatro
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 13 al 22 de abril de 2018

Sala Russafa retoma su ‘VII Cicle Companyes Valencianes’, que desde el 26 de enero viene ofreciendo una selección de formaciones que trabajan la escena local y autonómica con propuestas diferenciadas, demostrando la riqueza de las artes escénicas valencianas. Antes de pasar a la programación de danza, la última entrega teatral del ciclo llega, precisamente, de la formación Última Teatro, que recupera el montaje de ‘Trabajos de amor perdidos’ (13-22 de abril), incluido dentro del pasado Festival de Talleres de Teatro Clásico del teatro de Ruzafa.

Esta versión del clásico de William Shakespeare nació en el Taller de Teatro de Posgrado para Profesionales, impartido en el centro cultural y docente. Ahora, sus integrantes se han constituido en compañía para interpretar de nuevo el montaje dirigido por Chema Cardeña.

Trabajos de amor perdidos, de Última Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Trabajos de amor perdidos, de Última Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cuenta la historia del príncipe de Navarra y tres de sus caballeros, Biron, Longaville y Dumain, quienes han jurado no querer ver a ninguna mujer durante tres años para dedicarse a una discreta vida de estudio y sobriedad. Sin embargo, la llegada de la princesa de Francia con una embajada para recobrar la Aquitania a favor de su padre, el rey galo, les obligará a infringir sus votos, consintiendo en recibirla junto a sus damas, Rosalinda, María y Catalina.

Con una banda sonora cantada en directo por el elenco -que incluye curiosas versiones de Frank Sinatra o Dean Martin, entre otros- avanza esta deliciosa guerra de sexos, plagada de equívocos. Y, para representarla, el escenario se convierte en una tabla de ajedrez en la que los personajes se mueven e interrelacionan siguiendo las reglas del juego.

Con esta original puesta en escena, se recrea el primer enfrentamiento entre hombres y mujeres escrito por el dramaturgo inglés, tema que trataría después en otras piezas como ‘Mucho ruido y pocas nueces’, ‘Sueño de una noche de verano’ o ‘Como gustéis’. Una batalla de ingenio en la que los personajes femeninos ganan por goleada, proclamando su superioridad a la hora de entender el mundo y a quienes lo habitan.

‘Trabajos de amor perdidos’ es una pieza temprana y una de las más extravagantes e intelectuales de Shakespeare, donde apuesta por la naturalidad a la hora de relacionarse, de sentir y vivir las pasiones. Además, desmonta el falso compromiso con la cultura asociado a las clases altas de la época. Y dibuja cierta crítica social al retratar a los poderosos como soberbios, frívolos, torpes y atrapados en las apariencias, mientras que los campesinos son más prácticos y libres. Hasta el 22 de abril puede verse este canto a la vida, escrito a finales del siglo XVI, pero que retrata fielmente la necesidad de aparentar de la era del ‘selfie’.

Junior Mackenzie. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Junior Mackenzie. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El folk de Junior McKenzie

Por otro lado, Sala Russafa acoge el sábado 14 de abril la presentación del nuevo trabajo de Junior Mackenzie. El músico castellonense, que recientemente ha fichado por la agencia norteamericana Atomic Music Group, presenta en Valencia ‘Files of Life’, un disco con sonidos folk, rock y pop que ha contado con la producción de Dani Castelar, famoso por sus trabajos con artistas como REM, Snow Patrol o Michael Jackson, entre otros.

La evocadora música de Juan Fortea se esconde tras el nombre artístico de Junior Mackenzie, con una instrumentación trabajada, donde se combinan cuerdas y teclados con guitarras. Canciones de aire cinematográfico, que alternan luces y sombras en una particular manera de masticar las letras e interpretar las historias que habitan sus melodías.

En plena madurez artística, en Sala Russafa hará un repaso a su trayectoria, que empezó en 2007 y ha logrado traspasar fronteras, compartiendo escenario con artistas como Richard Hawley o The Kills.

Trabajos de amor perdidos, de Última Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Trabajos de amor perdidos, de Última Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Buena pregunta: ¿Hamlet es nombre o apellido?

¿Hamlet…es nombre o apellido?, de la compañía Tarambana
VII Ciclo de Compañías Nacionales
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 3 al 5 de noviembre de 2017

Sala Russafa estrena en Valencia una pieza que lleva por título una pregunta que posiblemente ha rondado más de una vez por alguna que otra cabeza: ‘¿Hamlet… es nombre o apellido?’ Dentro del ‘VII Ciclo de Compañías Nacionales’ del teatro de Ruzafa, del viernes 3 al domingo 5 de noviembre estará en cartel esta comedia de la compañía madrileña Tarambana. Un atrevido montaje que ha sido acogido con excelentes críticas a su paso por la escena off madrileña y que toma como partida el drama clásico de Shakespeare para agitarlo sin academicismo y acercarse a los personajes desde un nuevo punto de vista.

Estrenada en la muestra de creaciones escénicas Surge Madrid, esta producción dirigida por Gorka Martín, sobre un texto de Ozkar Galán, apuesta por introducir la comedia y toques clown en el universo trágico hamletiano del dramaturgo inglés. Y lo hace con diversos guiños a la situación política y social actual, estableciendo un puente entre la Edad Media y el siglo XXI, entre el reino de Dinamarca de entonces y la España de hoy día.

¿Hamlet...es nombre o apellido?, de la compañía Tarambana. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Hamlet…es nombre o apellido?, de la compañía Tarambana. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Además, abunda en la filosofía de que los clásicos han dejado de ser intocables, como demuestran numerosas versiones, revisiones y acercamientos realizados por numerosas formaciones nacionales e internacionales en los últimos tiempos. Lo que no es tan común es buscarles el reverso, precisamente lo que ocurre en la comedia programada esta semana en Sala Russafa, que se atreve a aventurar lo que ocultaba el texto de Shakespeare sobre los personajes de esta tragedia.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con Claudio, padrastro de Hamlet tras casarse con su madre después de haber matado a su verdadero padre, el rey de Dinamarca. Denostado durante siglos, en los miles de montajes que han llevado a las tablas esta popular historia, en esta ocasión podrá dejar entrever su humanidad y explicar los motivos por los que actuó de esta manera. ¿Por amor? ¿Por sexo? ¿Por poder? ¿Por liberar al pueblo de un tirano? ¿Porque se lo pidió la reina?…

Una nueva perspectiva sobre una de las grandes obras clásicas de la literatura universal y sus personajes, demostrando que no hay buenos ni malos e invitando a asomarse a su trama (y, por ende, a cualquier otra tragedia) desde el cuestionamiento y la sonrisa.

El ‘VII Ciclo de Compañías Nacionales’ de Sala Russafa continuará la siguiente semana con el estreno en Valencia de ‘Distancia 7 minutos’ (9-12 y 16-19 nov) una obra que lleva cuatro años dando alegrías a la compañía catalana Titzina Teatre gracias a sus más de treinta mil espectadores, centenares de representaciones y giras por Argentina o Costa Rica.

El primer concierto. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El primer concierto. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La programación familiar de Sala Russafa para esta semana incluye el estreno en la Comunitat Valenciana de ‘El primer concierto’ (4-5 nov) una pieza protagonizada por un excéntrico payaso / director de orquesta y en la que se mezcla la música con la comedia.

El espectáculo es una idea original de Oriol Boixader, quien también asume las labores de interpretación. Se trata de uno de los payasos más prolíficos del país y ha trabajado con Tortell Poltrona, Els Comediants o Leo Bassi a lo largo de su prestigiosa carrera. La dirección del montaje corre a cargo del italiano Sergio Bini ‘Bustric’, artista multidisciplinar y prestidigitador, que también ha trabajado de actor en películas como La vida es bella (Roberto Benigni, 1997) o la nueva versión de Marcelino, pan y vino (Luigi Comencini, 1991).

Los sevillanos Fundición Producciones y Oriolo firman esta coproducción en la que cualquier objeto es susceptible de producir melodías, desde un serrucho a una pinza de tender la ropa pasando por una bocina. Todo ello sin dejar de lado instrumentos más tradicionales o composiciones clásicas como las de Vivaldi. E invitan a los espectadores a participar, tanto desde sus butacas como desde el propio escenario, al que pueden subir para formar parte activa de este sorprendente espectáculo.

¿Hamlet...es nombre o apellido? Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Hamlet…es nombre o apellido? Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un ‘Julio César’ plagado de mujeres

Julio César, dirigido por Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 10 al 19 de febrero de 2017

Cuando se levantan no sólo Hollywood, también en el cine español, voces que demandan un papel igualitario de la mujer en la escena, Sala Russafa programa una propuesta en la que la lucha de poder puede tener también una lectura de género.

Del 10 al 19 de febrero el teatro acoge una peculiar versión del Julio César de William Shakespeare, fruto de un proceso de investigación actoral, en el que se realiza un guiño a la a la época isabelina en que se estrenó esta pieza, cuando las mujeres tenían prohibido actuar y los papeles femeninos eran encarnados por hombres.

Escena de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Chema Cardeña adapta y dirige este montaje que propone un giro de 180°: en esta ocasión, once mujeres encarnan a los personajes, mayoritariamente masculinos, de esta potente trama. Así, los populares César, Antonio, Bruto, Octavio o Casio cobran vida con la voz, sensibilidad y fuerza de las actrices Rocío Ladrón de Guevara, Irene González, Lucía Poveda, Rocío Domènech, María Pérez, Patricia Sánchez, Mónica Zamora, Ruth Palones, María Asensi, Alejandra Beltrán y Sara Bonell. Se suman al elenco Juanki Sánchez y José Torres para dar vida a los personajes femeninos de esta conspiración contra el dictador romano.

“Esta historia sobre la lucha de poder demuestra que los clásicos lo son, precisamente, porque lo que subyace en sus historias nunca pasan de moda. En la actualidad política encontramos hoy día cantidad de problemas sucesorios y de traición muy parecidos a los que vivía la antigua Roma”, apunta el director y dramaturgo.

Para Cardeña, supone un estímulo más en esta historia introducir el punto de vista del género, ya que permite dar un nuevo aire a esta historia que ha tomado vida en multitud de montajes para el teatro y cine. “Recientemente, en un artículo de opinión publicado en un semanal de un popular diario nacional, un escritor se preguntaba qué necesidad había de actualizar la puesta en escena de los clásicos, de trasladar las tramas a otras épocas y lugares o de introducir mujeres en sus tramas cuando originalmente no las tenían. Quizá para algunos sea traicionar la voluntad original del autor, pero yo creo que es algo que enriquece la experiencia del espectador, que le acerca un texto que fue escrito en un momento histórico distinto y que es una oportunidad para superar barreras como las que imponía, por ejemplo, la ley isabelina”, argumenta Cardeña.

Precisamente para compartir con los espectadores los motivos que han llevado a esta curiosa versión y para apoyar las reivindicaciones tanto de un protagonismo igualitario de la mujer en las artes escénicas como de la libertad a la hora de trabajar con los clásicos, siempre desde el respeto, las actrices de esta pieza leerán un manifiesto antes de cada función. “Creemos que puede ser positivo que el público sepa las razones del planteamiento de este Julio César. No es algo casual, sino el fruto de una verdadera convicción de que el teatro no sólo sirve para reflejar el mundo, también puede poner su granito de arena para intentar cambiarlo”, afirma el director de esta valiente propuesta.

Un espectáculo de impactante puesta en escena, que surgió como montaje final del curso de interpretación de post-grado para profesionales de Sala Russafa y que ahora regresa al centro con sus miembros constituidos como formación, Trece Teatro, dentro del ‘6é Cicle Companyies Valencianes’ que del 27 de enero al 26 de marzo el centro cultural dedica íntegramente a propuestas de la escena autonómica.

Julio César.

Julio César, dirigido por Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa. 

 

“Valencia lleva décadas fuera del circuito teatral”

Cinco años de la Sala Russafa
Balance del cumpleaños
Julio de 2016

La Sala Russafa de Valencia acaba de cumplir cinco años. Un cumpleaños feliz si tenemos en cuenta la dura travesía realizada, justamente durante el periodo de mayor azote de la crisis económica, pero en ningún caso complaciente. “No podemos ser triunfalistas. La situación ha remontado un poquito, pero después de años de película de miedo”, comenta Juan Carlos Garés, director del Centre Cultural i Docent d’Arts Escèniques que nació en octubre de 2011 de la mano de Arden Producciones, que Garés comparte con Chema Cardeña y David Campillos.

Su voluntad inicial de “desafiar a los malos tiempos”, según reconocieron aquel año de salida, se ha satisfecho con creces. Han luchado contra el cierre “en varias ocasiones”, merced a su “espíritu vocacional” y a lo que han dado en llamar “cultura de resistencia”. Y ahora, con la perspectiva que da el tiempo, se afirman en una sola cosa: su reivindicación de la cultura de base que quieren exportar, por seguir a Celaya, como un arma cargada de futuro.

Alicia, de Thomas Noone Dance. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Alicia, de Thomas Noone Dance. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Hay que incentivar al público y trasvasarlo de unas salas a otras”

Y, en ese futuro, Garés apuesta por la coordinación de programaciones culturales entre las diferentes salas de Valencia. Va incluso más allá, advirtiendo de la necesidad de una política cultural interterritorial. “Cada espacio tiene su propio estilo, pero nosotros creemos que se puede incentivar al público y trasvasarlo de unas salas a otras mediante promociones conjuntas, como carnets con descuentos si acudes a distintos espacios a ver diferentes espectáculos”, explica Garés, quien aboga por una “sentada” entre responsables teatrales: “Creemos que saldría ganando todo el mundo”.

Las producciones valencianas han ido creciendo de forma progresiva en su sala de teatro, cuya ocupación media es de 105 espectadores para un espacio con 178 butacas. Eso refleja, según Garés, que hay muchas funciones que están llenas, “pero otras son minoritarias”. Y aquí es donde pone el acento: “Hay excelentes trabajos de tamaño medio y pequeño, como los nuestros cuando vamos de gira, que no pasan por Valencia porque nadie apuesta por ellos”. Con esa política de coordinación cultural, se podría traer a esas compañías ofreciendo diversos espacios donde actuar, abaratando costes e incrementando las oportunidades de exhibición.

Moby Dick, de Marta Alonso, en Sala Russafa.

Moby Dick, de Marta Alonso, en Sala Russafa.

“Programar trabajos arriesgados obliga a intensificar la promoción, porque si no pasan desapercibidos”

Sala Russafa lo viene haciendo desde el principio, a pesar del riesgo que supone: “No podemos dejar de hacerlo porque creemos en la calidad de esos trabajos, pero lo cierto es que nos obliga a intensificar la promoción y publicidad, porque si no pasa desapercibido”. En este sentido, Garés asume que están cumpliendo la función del teatro público. De ahí que insista en la necesidad de crear una política cultural común, entre salas privadas y públicas, tanto de una misma ciudad como vinculada con otros municipios de Alicante y Castellón, con el fin de reducir costes y facilitar la exhibición de los espectáculos. En su caso, ya tienen programadas otras seis compañías nacionales para el próximo otoño.

Esto es algo que ya han empezado a hacer el Festival Tercera Setmana, cuya primera edición se celebró el pasado mes de junio en Valencia, y Sagunt a Escena: coproducciones y coordinación con otros festivales de teatro. “Hacia principios de los 90, la Feria de Julio cogía espectáculos importantes, de manera que Valencia se convertía en ciudad de paso dentro de esas giras teatrales, pero eso dejó de existir y Tercera Setmana nace en cierto modo para tomar ese relevo, al igual que Sagunt a Escena”. A este respecto, Garés se muestra contundente: “Valencia lleva décadas excluida de los grandes circuitos teatrales”. Y quien dice Valencia dice la Comunidad Valenciana en su conjunto.

Esa inercia de vivir al margen de los grandes festivales tipo Mérida o el Grec de Barcelona penaliza a las grandes producciones del teatro valenciano. Pero si volvemos a las medianas y pequeñas, otro tanto de lo mismo. “Nosotros planteamos crear nuevos públicos para los pequeños grandes trabajos, haciendo paquetes con otros municipios y conexiones interterritoriales”, subraya Garés. Para ello, “los programadores culturales son el puente”, de manera que se puedan hacer “estrenos a dos o tres bandas” que animen a las compañías.

Imagen de los últimos premiados por la Sala Russafa.

Imagen de los últimos premiados por la Sala Russafa.

“Seguimos echando de menos a nuestros dirigentes en las salas de teatro”

Como anima Garés a los dirigentes políticos a consumir cultura. “La mejor promoción de la cultura es que nuestros dirigentes la consuman; que además de a las ruedas de prensa, vengan al teatro”. Y en esto se muestra crítico: “Seguimos echándoles de menos en nuestras salas teatrales”. Al igual que se echa de menos la cultura en los debates electorales y en los programas de los partidos. En el Acord del Botànic, sin ir más lejos, no hay una sola línea dedicada a la cultura. “Sí, lo triste es que sigue estando excluida de sus programas”.

En ese contexto de abulia cultural, Garés reconoce que no queda otra: “Vamos a tener que seguir reivindicando el teatro de base”, porque a su juicio “Shakespeare, por citar un ejemplo, abre la mente de las personas”. Cultura de base por la que el nuevo equipo de gobierno parece haber mostrado un mayor interés: “Ahora sí, al menos de palabra, falta que lo pongan en práctica”. Y puestos a poner en práctica, no estaría de más tampoco la aprobación tantas veces postergada de una ley de mecenazgo y la rebaja del sangrante IVA cultural.

“Todos los teatros hemos sufrido y tenido que absorber los sucesivos machaques financieros”, lamenta Garés. Aunque atisba cierta mejoría: “El síndrome del bolsillo vacío parece haber remitido”. Él, por si acaso, sigue apelando a la “cultura de la resistencia” y al “espíritu vocacional” para seguir dando alas a su apuesta por la coordinación entre salas y entre espacios de otros municipios. Ahí parece estar escondida el “arma carga de futuro” que para Juan Carlos Garés y la Sala Russafa sigue siento el teatro.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

De izquierda a derecha, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña y David Campillos, responsables de la Sala Russafa. Fotografía: Juan Terol.

De izquierda a derecha, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña y David Campillos, responsables de la Sala Russafa. Fotografía: Juan Terol.

Salva Torres

El cuerpo y la materia en Pedro Hernández

La Véritè du Corps, de Pedro Hernández
Pictograma Llibreria d’Imatge – Sala d’Art
Plaça de la Muralla Liberal, 1. Castellón
Hasta el 15 de julio de 2016

Proyección de diaporamas de su trabajo seguida de charla con el propio artista
Foto Club Montepio del Puerto
Calle de la Reina, 5 bajo. Valencia
Viernes 24 de junio de 2016, a las 19.30h

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Hay en las fotografías de Pedro Hernández una necesidad de tocar lo real. De sentir el cuerpo como si fuera “la materia de la que están hechos los sueños”, según lo expresó Shakespeare.

Esa mezcla de corporeidad, materia y ensoñación atraviesa la serie de imágenes que el autor ha reunido bajo el elocuente título de ‘La verdad del cuerpo’. Una verdad enigmática, por cuanto se nutre a partes iguales de esa aspereza de lo real que en sus fotografías se revela mediante paredes, fachadas, cielos y mares, y el evanescente cuerpo desnudo.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Superpuesta la materia y el cuerpo, la obra de Pedro Hernández deviene táctil y vaporosa. Como si al querer tocar esa materia y esos cuerpos fundidos entre sí, la imagen, al igual que le ocurriera a Narciso, fuera las profundas aguas del sueño.

Que polvo somos y en polvo nos convertiremos ya lo dice el Génesis. Pedro Hernández se limita a revelarnos esa cruda verdad con su talento fotográfico. Materia, cuerpo, ensoñación: he ahí la santísima trinidad de su trabajo. Entre lo real y el sueño caben múltiples imágenes, todas ellas, por obra y gracia del artista de El Cabanyal (Valencia), residente en Marsella, reflejo de nuestra frágil condición humana.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

El sueño de verano de Benjamin Britten

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten
Palau de Les Arts
Avenida del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 10, 12, 14, 16 y 18 de junio de 2016

“Llegas aquí y lo primero que dices es ¡oh, my God!”, exclamó el director escénico Peter Curran refiriéndose a la majestuosidad de Les Arts. Y con respecto a El sueño de una noche de verano (A Midsummer Night’s Dream), ópera de Benjamin Britten que se presenta en el coliseo valenciano con el mayor elenco en sus diez años de historia, Curran dijo: “Política, religión y sexo. ¡Eso es lo que encontrareis!” Una veintena de intérpretes pondrá en escena “una de las obras maestras del siglo XX”, a juicio del director musical Roberto Abbado.

Britten, partiendo del texto de William Shakespeare, plantea un “juego entre inocencia y experiencia, moralidad e inmoralidad, sueño y realidad”. Juego que Peter Curran escenifica siguiendo los dictados del propio autor inglés: “Nos muestra algo que es invisible”. Para ello, el director escénico se basa en la filosofía griega y latina, pero sin querer tratar el tema “como si fuera un museo”, sino “como metáfora de un viejo templo que pudiera estar en Atenas o Sicilia y en contacto con la naturaleza”.

A Midsummer Night's Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

¿Cuál es nuestra relación con la naturaleza hoy en día?, se preguntó Curran. “Tenemos a Hippolyta (Iulia Safonova) que no está pendiente de las cosas, como sucede hoy con los teléfonos móviles que deberíamos dejar a un lado para prestar atención a nuestro alrededor”. Y eso hace Curran en A Midsummer Night’s Dream: vincular realidad y ficción, “mezclar el mundo real y el irreal”, para que después sea el espectador quien interprete lo que “todos soñamos”.

Oberon, rey de los elfos, y Tytania, su esposa y reina de las hadas, protagonizan esta ópera estrenada en 1960 con gran éxito de público. Christopher Lowrey, que encarna al rey, aseguró que su intervención en tan grandioso espectáculo “ha hecho que crezca mi amor por la ópera”. Una ópera, según Abbado, “muy complicada, porque requiere de un reparto de cantantes de altísimo nivel”. Y la presencia de un contratenor, tipo vocal no muy extendido y sobre el que Davide Livermore, intendente de Les Arts, se explayó: “Händel, por ejemplo, nunca ha escrito para contratenor, sino para castrato, que es distinto”, al tiempo que aludió a la conexión con “el pop rock inglés de los 60”.

A Midsummer Night's Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

La ópera de Britten acoge diferentes registros musicales, destacando para Abbado la intervención del coro de niños “para sacar ese color particular de lo que no es humano”. Además están las tres parejas, los artesanos y un cuarto elemento que para el director musical es fundamental, “la floresta, que es también un personaje”, y cuya tonalidad se la da “el color orquestal caracterizado por el misterio”. Roberto Abbado es la primera vez que dirige una obra del siglo XX al frente de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, tal y como destacó Livermore.

“¿Te gusta la política, la religión, en aquello que cree la gente, el sexo…pues la ópera de Britten trata de esos tres aspectos; de lo que es el mundo real y lo que no lo es, y del sexo como fuerza que nos lleva”, sintetizó Curran. También subrayó la “importancia de todos los papeles”, aunque por encima de todo “destaca el conjunto”. Como se apunta en la sinopsis de la ópera, “las verdades profundas, los sentimientos más auténticos terminan por hacerse presentes por encima de lo absurdo de las situaciones”.

Davide Livermore, ya en relación con el “¿conflicto?” que mantiene con la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valencia, que han rechazado su colaboración con Les Arts mientras no se les pague, dijo que el presidente de las bandas tenía en su mesa “el borrador para el acuerdo marco, que estamos negociando”. De ahí que no pudiera todavía adelantar las cifras que se manejaban. “Confío en llegar a un acuerdo satisfactorio”, concluyó.

A Midsummer Nigth's Dream. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Nigth’s Dream. Imagen cortesía de Les Arts.

 

Salva Torres

Once mujeres recrean el Julio César de Shakespeare

V Festival de Talleres de Teatro Clásico
Julio César, de William Shakespeare, adaptada y dirigida por Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 9 al 12 de junio de 2016, a las 20.00h

Se dice de él que era un genio y el estreno en 1599 de esta pieza demuestra que, efectivamente, lo era en todos los sentidos. Cuando William Shakespeare escribió la tragedia de Julio César, una de sus obras más oscuras y potentes, se valió de la antigua Roma para dejar constancia de la ansiedad del pueblo inglés ante los problemas de sucesión. Un texto osado y que se atrevió a representar por primera vez ante los ojos de Isabel I.

Elenco de 'Julio César', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Elenco de ‘Julio César’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cuando se cumple el cuarto centenario de la muerte del dramaturgo inglés, Sala Russafa estrena un nuevo acercamiento a esta pieza dentro del pequeño homenaje que le rinde su V Festival de Talleres de Teatro Clásico, con los estrenos de esta pieza y de una versión de Macbeth el próximo 23 de junio, ambos a cargo de Chema Cardeña.

Del jueves 9 al domingo 12 de junio puede verse Julio César, un montaje valiente en el que once mujeres encarnan a los personajes masculinos. Este curioso intercambio de sexos pretende ser un guiño a la época isabelina en que se estrenó esta pieza, cuando las mujeres tenían prohibido actuar y los papeles femeninos eran encarnados por hombres. Ahora, al contrario que entonces y en un texto con un reparto mayoritariamente masculino, los populares César, Antonio, Bruto, Octavio o Casio cobrarán vida con la voz y sensibilidad de las actrices.

El montaje es fruto de la investigación en los talleres de interpretación para profesionales impartidos por Cardeña en Sala Russafa. Rocío Ladrón de Guevara, Irene González, Lucía Poveda, Rocío Domènech, María Pérez, Patricia Sánchez, Mónica Zamora, Ruth Palones, María Asensi, Alejandra Beltrán, Sara Bonell, Juanki Sánchez y José Torres son los encargados de recrear la conspiración contra el dictador Julio César así como la política y la sociedad donde se desarrolla, la Antigua Roma. Una trama sobre la lucha por el poder tan apasionante como profundamente actual.

Cartel de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Soñando Lorca’ y los Premios Russafa

V Festival de Talleres de Teatro Clásico
Soñando Lorca, de Iria Márquez (3-5 de junio)
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Premios del Público
Domingo 5 de junio, 2016, a las 20.00h

Arranca la quinta edición del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa, una muestra dedicada a reivindicar a los autores, temáticas, estilos y revisiones de piezas clave en la historia de las artes escénicas, con la que cada año el centro cultural de Ruzafa cierra su temporada. En esta ocasión, la programación se extenderá del 3 de junio al 10 de julio e incluye el estreno de cinco piezas para adultos y el reestreno de una obra para público familiar.

La primera propuesta es ‘Soñando Lorca’ (3-5 de junio), una obra creada y dirigida por Iria Márquez que abre una ventana a la vida de las mujeres y hombres soñados por el autor granadino. La propia Márquez firma este espectáculo en el que se entrelazan las tramas lorquianas de Doña Rosita la soltera, Yerma y Bodas de Sangre.

Cartel de 'Soñando Lorca', de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de ‘Soñando Lorca’, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El punto de partida es que, tras la muerte del poeta, sus personajes tienen la posibilidad de revivir uno de los días de su existencia. Pasando de la mañana a la noche, de la ilusión a la desesperanza y de la vida a la muerte, se va componiendo un retablo de vidas desoladas que reflejan la España de mediados del siglo XX, una sociedad castradora donde las limitaciones del rol de la mujer y de las relaciones matrimoniales han creado una herencia que el espectador podrá reflexionar si aún está vigente.

El montaje es fruto del trabajo realizado durante 8 meses en uno de los talleres de interpretación impartidos en Sala Russafa y le dan vida Roma González, Anabel Gonmerlo, Alicia Lozano, Amparo Sospedra, José Enrique Pérez, José Pérez, Laura Yáñez, Sara Soler, Viqui Cervera, Joana Börsch, Lucía Galdón,  Susana Almendros y  Jorge López.

Gatacienta, de Amparo Vayá y Chema Cardeña. Sala Russafa.

Gatacienta, de Amparo Vayá y Chema Cardeña. Sala Russafa.

También dentro de la programación del V Festival de Talleres de Teatro Clásico se encuentra ¡Gatacienta! (5 de junio), una propuesta para el público familiar que propone nuevo acercamiento al cuento popular La Cenicienta desde un punto contemporáneo y muy gatuno

En 2013 se presentó esta obra escrita por Amparo Vayá y Chema Cardeña que ahora se reestrena, adaptada para ser interpretada por los alumnos de 6 a 12 años del Taller de Teatro para Niños del centro cultural. Nuevos papeles y tramas conforman a esta  revisión del cuento clásico en la que la protagonista es una gatita muy curiosa y feliz, poco  dispuesta a renunciar a su libertad y a sus amigos para casarse con Gatopríncipe. La propia Vayà dirige este montaje en el que 12 actores alevines dan vida a multitud de gatitos y ratoncitos, una divertida comedia especialmente recomendada para espectadores entre 4 y 10 años.

Siguiendo con la programación del festival, en las próximas semanas se estrenarán los montajes de Julio César (9-12 junio) y Macbeth (23-26 junio), fruto del Taller de Interpretación para postgraduados que dirige Chema Cardeña, en homenaje al cuarto centenario de la desaparición de W. Shakespeare.

La programación se completará en julio con el estreno de ‘El enemigo del pueblo’, un texto de H. Ibsen que en esta ocasión dirige Iria Márquez (1-3 julio). Y del espectáculo ‘¿Diez y ocho?’, una muestra del taller de Danza-Teatro Inclusiva de Sala Russafa que dirige Silvia Valentín.

El centro cultural dispone de un abono para poder disfrutar de los cuatro espectáculos para adultos por 18€, mientras que las representaciones por separado tendrán un precio de 6€ cada una y de 3€ para la función familiar.

Soñando Lorca, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Soñando Lorca, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Premios del Público

Esta semana se entregan los Premios del Público de Sala Russafa (5 de junio), una iniciativa que cumple cinco años y con la que se quiere dar voz y voto a los espectadores para que escojan las propuestas que más les han gustado de la programación ofrecida por el centro cultural, excluyendo las producidas o coproducidas por la sala o por Arden Producciones, compañía ligada a la dirección del teatro.

Durante toda la temporada, tras cada representación, el público puede participar puntuando de 0 a 10 el espectáculo que acaba de ver y depositar su voto en una urna. Al acabar la programación regular, se recopilan las papeletas de votación y se hace una media de la nota obtenida por cada propuesta. Las mejor puntuadas son las que conforman el palmarés de unos premios que reconocen al Mejor Espectáculo Valenciano, al Mejor Espectáculo Nacional, al Mejor Espectáculo de Danza, al Mejor Espectáculo para Niños y Niñas, al Mejor Trabajo Escolar y Mejor Colegio de los colegios asistentes a la campaña escolar y al Mejor Directo Musical. Unos galardones con los que colaboran Urban, Makma, Picadilly, C.C. Nuevo Centro, Edicions Bromera, Mondo Sonoro y el Restaurante Lamaldo.

Además, el propio público recibe el Premio al Mejor Espectador, que viene de escoger una al azar entre todas las votaciones recibidas. En este caso, el ganador recibe una entrada para el estreno de la siguiente temporada y una cena en Lamaldo. En el resto de premios, los colaboradores aportan el galardón, que no es más que un pequeño símbolo del merecido homenaje a unos profesionales de las artes escénicas que en la Comunidad Valenciana carecen de reconocimientos institucionales desde la desaparición de los Premios de la Generalitat y de los Premis Abril, otorgados por la profesión.

 

“Los libros deberían ser compañeros de vida”

Colección de libros de autores clásicos para niños y adolescentes
Vicente Muñoz Puelles

Aproximar los clásicos a los niños y adolescentes no es tarea fácil. Si se  imponen como lectura obligatoria en la escuela, existe el peligro de que puedan reaccionar con rechazo incluso aversión hacia ellos. En contraste con el ritmo trepidante de los vídeojuegos y la comunicación instantánea por internet, las obras del pasado les parecen lentas, demasiado ceremoniosas. El escritor valenciano Vicente Muñoz Puelles ha desbrozado una senda por la que conducir el legado de los grandes hombres y mujeres de la historia hasta los más jóvenes.

Combinando capacidad fabuladora con erudición, ha escrito una colección de títulos en los que de una forma amena les descubre la vida, conquistas y hazañas de los grandes literatos, científicos y descubridores: Einstein, Marie Curie, Colón, Goya, Ramón y Cajal, Darwin….En plena celebración del 400 aniversario de Cervantes y Shakespeare no podía eludir un encuentro con estos dos genios de la literatura, y con ambos ha cumplido con creces y por igual. Así lo explica en esta entrevista en la que reconoce su fascinación por El manco de Lepanto y El cisne de Avon.

Portada de Don Quijote, de Vicente Muñoz Puelles.

Portada de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. Editorial Anaya.

¿El hecho de que Cervantes y Shakespeare fueran coetáneos significa que en su época se alcanzó la cima de la literatura?

Lo fue si aceptamos la consideración general de que Shakespeare es el mejor autor en idioma inglés y el dramaturgo más importante del mundo, y de que el Quijote es la mejor obra literaria jamás escrita, ya que como tal suele figurar en las listas confeccionadas a lo largo del tiempo por escritores de prestigio. Por fortuna, la literatura es algo más que unas simples listas. Pero es cierto que la coincidencia temporal llama poderosamente la atención. Fue nuestro Siglo de Oro y la época dorada del teatro isabelino, un período en el que Inglaterra y España se disputaban el dominio de los mares, que es como decir del mundo.

¿Personalmente siente preferencia por uno de ellos? 

Me identifico plenamente con ambos. Con el humor irreverente de Cervantes, que influyó mucho en la literatura inglesa, como es bien sabido, y con la pasión incendiaria de algunas obras de Shakespeare, que prefigura el Romanticismo y tanto irritaba a nuestros ilustrados, como Moratín. Más que como escritores, tiendo a considerarlos como amigos y compañeros de viaje. Dicho esto, cabe mencionar que en mi pequeña biblioteca cervantina hay un Quijote en corcho y otras curiosidades, y una edición donde al final, en letra manuscrita, se dice: «Este fue el último libro que le leyeron a Ricardo Muñoz Carbonero». Es decir, a mi abuelo, que murió mientras lo escuchaba.

A primera vista parece que la difusión de Shakespeare es mucho mayor que la de Cervantes. ¿Qué opina al respecto?

En lo que se refiere a sus respectivos países de origen, es cierto que Shakespeare es más popular, leído y representado en el Reino Unido que Cervantes aquí. Pero, en lo que se refiere al mundo entero, Cervantes sigue siendo traducido y editado en todos los idiomas. Yo diría que, desde el momento de su muerte más o menos simultánea, su estimación universal anda a la par.

Usted ha publicado estos últimos meses algunos libros en relación con ambos escritores, y está escribiendo una adaptación del Quijote para niños de ocho a diez años. ¿Puede hablarnos de esos libros?

Ha salido una edición íntegra, con 8000 notas críticas y léxicas, en la editorial Anaya. Oxford University Press me ha publicado una adaptación de Hamlet, una antología del Quijote y una edición de las Novelas ejemplares. Y Anaya acaba de sacar mi novela ‘El misterio del cisne (El joven Shakespeare)’. Aparte de eso, en algunas de mis narraciones, como ‘El legado de Hipatia’, el Quijote ocupa un papel importante, y he escrito varios cuentos sobre Cervantes.

Miguel de Cervantes por Vicente Muñoz Puelles.

Novelas ejemplares, de Miguel de Cervantes, en adaptación de Vicente Muñoz Puelles.

¿Cómo va a plantearse el reto que le planteó Algar de resumir el Quijote en veinte páginas para niños de ocho a diez años? 

Hace once años esa editorial me pidió una adaptación para niños algo mayores, ilustrada por Manuel Boix. En cuanto al reto, la literatura infantil es mucho más experimental y creativa que la de los adultos. No preveo mayores dificultades.

¿A qué edad son los niños más receptivos a la lectura y cómo se les debería enganchar a los libros?

Los libros deberían ser objetos comunes y familiares, compañeros de toda la vida. Convendría que estuviesen con nosotros ya desde la cuna, y que jugásemos con ellos antes de aprender a leer. Entonces, cuando descubrimos que no solo sirven para sacarlos de las estanterías o para pasar sus páginas, sino que además cuentan historias y podemos llevárnoslos a la cama, es como si se abriese una ventana al mundo. No hay que forzar nada.

¿Los programas educativos vigentes sirven de algo al respecto?

Que yo sepa, no. Quizá lo importante no sean los programas educativos, sino el entusiasmo de los maestros y de los padres. Recuerdo un chiste gráfico en el que un niño, con un libro en las manos, le preguntaba a su padre, que miraba la televisión: «Papá, ¿tú sabes leer?»

Volviendo a Cervantes, ¿qué aspectos de su obra cree que tienen mayor interés para los lectores del siglo XXI?

Los mismos que en su época. En el fondo, nada ha cambiado. Las personas soportan mal la relatividad esencial de las cosas humanas, la incapacidad de hacer frente a la ausencia de un Juez Supremo, la vehemencia de un amor intenso, la certidumbre de la muerte. Se empeñan en distinguir con claridad el bien del mal, porque sienten el deseo de juzgar antes de comprender. Cervantes, y también Shakespeare, nos enseñan la sabiduría de la incertidumbre. De algún modo, nos animan a vivir con esa incertidumbre y a ser valientes.

¿Como miembro del Consell de Cultura, podría sugerir alguna actuación en la Comunidad como homenaje a la figura de Cervantes?

El mejor homenaje, acaso el único que merece la pena, es leerlo. Por otra parte, Valencia es un lugar estrechamente vinculado con Cervantes, que visitó Valencia a su vuelta de Argel, le dedicó encendidos elogios en ‘Los trabajos de Persiles y Segismunda’ y en otras obras y, como hemos dicho, imprimió aquí el Quijote. En cuanto al Consell Valencià de Cultura, hace años ya que editamos una hermosa edición de la Vida de Cervantes, de Gregorio Mayáns, primera biografía cervantina escrita, por cierto, a petición de un noble inglés. Pero siempre cabe la posibilidad de hacer algo más. En 1905, Valencia se volcó con motivo del III Centenario de la primera parte del Quijote, que se imprimió en esta ciudad. Hubo una procesión cívica, con senyera incluida, que partió del Ayuntamiento y descubrió una lápida de mármol blanco en el número 7 de San Vicente, donde se había impreso el libro. Se descubrió otra placa en la calle Cervantes, y en la calle de Guillem de Castro se inauguró ese monumento de Benlliure en el que don Quijote alza un busto de Cervantes. Dicho sea de paso, de niño ese monumento me inspiraba pesadillas, porque las dos cabezas muy juntas del escritor y de su personaje me hacían pensar que se trataba de un monstruo bicéfalo.

El escritor Vicente Muñoz Puelles. Fotografía de Laura Muñoz.

El escritor Vicente Muñoz Puelles. Fotografía de Laura Muñoz.

Bel Carrasco