“Las dos películas son elementos de memoria histórica”

‘Las ahijadas’, de William James
Centro del Carmen
Museu 2, Valencia
Hasta el 22 de enero de 2017

El Centro del Carmen, en colaboración con Es Baluard Museu d’art Modern i Contemporani de Palma, acoge, hasta el próximo 22 de enero de 2017, la exposición ‘Las ahijadas’, de William James, una singularísima instalación audiovisual -cuya morfología se completa con la contribución fotográfica de Almudena Soullard y diversas instantáneas de archivo privado- que focaliza su atención en parte del devenir biográfico de dos figuras de diverso lustre y soterrada referencia: Natacha Rambova y Natacha Rampova.

La primera, refulgente icono de los oropoles hollywoodienses de los años 20, bailarina y diseñadora de vestuario y decorados, segunda esposa de Rodolfo Valentino y con cuyo ulterior marido, el aristócrata español y comandante naval Álvaro de Urzaiz, se tralada a Mallorca, fijando su residencia en la isla desde 1931 hasta los albores de la Guerra Civil Española. La segunda, artista de cabaret transgénero y activista de referencia en el movimiento LGBT valenciano desde finales de los años 70, víctima carcelaria de la vergonzante Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación  Social y presente paradigma de la lucha sobre políticas de género y justicia social en la ciudad de Valencia.

Con el objetivo de desentrañar las veladas e intrínsecas consonancias que emparentan a ambas conspicuas, Makma entrevista al artista británico, avezado investigador documental sobre las imbricaciones existentes entre la construcción del género y el espacio urbano, quien rubrica en esta exposición un dilatado y perseverante proceso credencial sobre la subrepticia consaguinidad de ‘Las ahijadas’.

Vista general de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Vista general de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿En qué momento o de qué modo se solidifica el germen del proyecto?

Empezó realmente en un proyecto de educación sobre historia oral por parte de Es Baluard en Palma de Mallorca, en un barrio de Palma que se llama Gènova. Los niños del colegio tenían que preguntar a los vecinos mayores sobre el pasado del barrio. Una vecina (María Salomé Juaneda Pujol) les contó que era la ahijada de Natacha Rambova, que había vivido allí. Más tarde, hicieron otra cita y los niños se fueron a su casa para ver la fotografías personales que habían sido propiedad de Rambova -algunas están reproducidas en la exposición, cedidas por ella-.

Posteriormente, Sebastián Mascaró -docente del museo- había oído el nombre de Rambova en otra ocasión, hablando conmigo, por mi amistad con la Rampova valenciana, y él comenzó a preguntar acerca de qué significa el hecho de que compartan el mismo nombre, a pesar de la pequeña diferencia (Rambova/Rampova); entonces, yo le expliqué que, para Rampova, Natacha Rambova era su alias y que en la época de la Transición la gente activista y progresista solía tener nombres de guerra y, así, si tenían problemas con la policía, no podían denunciar a los demás porque nadie sabía realmente cómo se llamaban sus compañeros. Ella eligió Natacha Rampova, aunque al principio era Rambova. La gente la llamaba Rambo y cuando se estrenaron las películas de ‘Rambo’, de Silvester Stallone, lo cambió por Rampova, porque no quería asociarse con esas películas.

Entonces decidimos que era una coincidencia muy interesante. La Rampova valenciana no sabía que Rambova, su heroína, había vivido en España -una parte de su vida desconocida para ella-. Pensamos que esta coincidencia podía formar la base de un proyecto. Esta idea de coincidencia, de casualidad, se ha mantenido durante todo el proyecto por el hecho de que se ha presentado como dos canales de vídeo que no tienen una relación obvia entre ellos, dejándose al espectador el encuentro de los vínculos entre los dos. Y eso es lo que he hecho en el proyecto, dos historias -la de Rampova en Valencia y la de Natacha Rambova en Mallorca-, en las que surgen ciertas ironías, conexiones y temas.

Una cuestión en la que debe repararse es en el propio título de la exposición, ‘Las ahijadas’, cuya nominación puede sugerir diversas interpretaciones, amén de encontrarnos con la figura de la ahijada de Natacha Rambova y entendiendo a Rampova como libérrimamente consanguínea de la primera por emulación. Sin embargo, la figura de la ahijada real no puede equilibrarse con la de Rampova y parece revelarse más bien como una excusa inicial para profundizar en el resto del proyecto.

Sin ella no habría proyecto, porque todo empezó con la ahijada real. Pero, claro, la información que ella tiene sobre Natacha Rambova viene a través de sus padres. Su madre era la doncella y su padre era el chófer del matrimonio y vivían en su casa de Cala Fornells, a partir del año 1933 (incluso tenían que casarse para ir a vivir con ellos para instalarse, aunque ya estaban comprometidos). Toda la información que la ahijada tiene procede de anécdotas y, sobre todo, acerca de lo bien que vivían, sus fiestas, la gente que les visitaba, pero no hay ningún análisis.

Un instante de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Un instante de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ambas películas documentales atesoran sentido en sí mismas, funcionan de un modo autónomo. Sin embargo, ¿proponerlas en comunión en esta instalación audiovisual posibilita o exige un espectador proactivo, es decir, que se sumerja en el raquis de cada uno de ellos y esto propicie un análisis acerca de cuáles son los elementos que los cohesionan?

Claro. Se deja al espectador la búsqueda de los vínculos entre las dos. Quería posibilitar una manera de enfrentarse a esta coincidencia o casualidad, porque todo el proyecto se basa en la casualidad, la coexistencia de estos dos personajes que mantienen una relación casi abstracta. También es importante la simetría histórica del antes y el después de la dictadura, por lo que, en ese sentido, se ha pensado para una audiencia española o con un conocimiento acerca de la Guerra Civil, de lo contrario es muy difícil de seguir.

¿De qué modo te documentaste acerca de la figura de Natacha Rambova?

Comencé a estudiar la vida de Natacha Rambova y descubrí que había escrito un ensayo de cuarenta páginas, en el otoño del 36, para convencer a la comunidad internacional para apoyar a Franco -luego nunca se publicó-. Quería leer ese artículo y escribí a su biógrafo, Michael Morris, profesor de Historia del Arte en California recientemente fallecido. Acabamos negociando e hicimos un intercambio de derechos de publicación sobre las fotos de la ahijada a cambio de una copia del texto. Eso ha sido una fuente muy importante, porque ahí cuenta en primera persona todo lo que vio en Mallorca y todas sus ideas sobre las políticas de la República, siendo un monólogo de derechas muy reaccionario. Había que contextualizarlo, entonces entrevisté a un historiador mallorquín, David Ginard i Féron, sin el que tampoco habría sido posible el documental. El cuerpo central del proyecto son extractos de ese texto y él los comenta y contextualiza, siendo muy crítico con su contenido.

¿Conocer y tener una conexión previa con Natacha Rampova te ha influido cuando has profundizado en el devenir de Natacha Rambova y en la búsqueda de parentescos entre ambas?

Yo diría que no. Cuando tienes una instalación que tiene elementos distintos el significado reside en la distancia entre ambos. Lo que sucede, también, es que Rampova tiene una política muy clara, de izquierdas, muy crítica social y políticamente, y luego resulta que Natacha Rambova se casó con Álvaro de Urzaiz, que era monárquico y de derechas y que apoyaba a Franco, por lo que ella apoyaba a los nacionalistas antirrepublicanos. Sin embargo, Rampova viene de una familia muy republicana.

¿Deben considerarse dos figuras antitéticas?

No exactamente, porque Rambova era también libertaria. Esa ironía es muy típica de los procesos de la historia. Cada uno interpretamos la historia como queremos y esto resulta que no es fiable ni objetivo.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué cuestiones en común pueden servir de ejemplo de cómo el entorno, la atmósfera y el convulso devenir histórico de cada una de las dos figuras influye decisivamente sobre su actitud vital y política?

Un tema que comparten los vídeos es la reacción (en sí misma) contra la violencia. La diferencia es que Rampova fue víctima (durante las postrimerías del fraquismo) y Rambova era testigo (en plenos albores del Guerra Civil Española). Las reacciones son distintas y tampoco sabemos, más tarde, qué actitud tenía Rambova respecto de la dictadura. No hay ningún testimonio posterior, no sabemos qué pensaba. De todos modos, hay dos cosas muy significativas: una es que nada más llegar a Francia sufrió un infarto y su salud nunca se recuperó durante el resto de su vida; la otra cuestión es que rompió con su marido. Son hechos que sabemos y que están claros. Son hechos significativos, o así me gustaría pensarlo.

Un factor inquietante reside en el hecho de advertir a Natacha Rampova como apriorística émula de Rambova.

Sí. Emula la parte de Hollywood.

La del exotismo orientalista, pero ¿llevado al hiperbolismo para transgredirlo?

Bueno, hay otra ironía acerca de la que tampoco sabemos muy claramente el porqué. Para Rampova es muy importante que Rambova era muy libertaria y pansexual, y es muy difícil llegar a la verdad de la sexualidad de Rambova (yo creo que era heterosexual). Se ha hablado mucho acerca de que tenía una relación con Alla Nazimova, que era una actriz rusa conocida como lesbiana o bisexual y tenía muchos affaires con mujeres y actrices de Hollywood. También existe la idea de que Rodolfo Valentino (su primer marido) era gay, cuestión que yo no tengo nada clara. Insisto en que sobre estas cuestiones es muy difícil llegar a la verdad. La mitad de las mujeres de Estados Unidos estaban enamoradas de él y estamos hablando de una época en la que surge un fenómeno nuevo, que miles de mujeres de todas las clases sociales podían ver la misma imagen a la vez por la llegada del cine. Eso tuvo mucho impacto en la sociedad americana. Todas estas mujeres adoraban a Rodolfo Valentino y él no encajaba nada con la imagen del héroe americano; era extranjero, moreno, exótico y los papeles que le daban también eran así. No era fiable, honesto o abierto, sino una persona dudosa como personaje.

Un fenómeno sobre el que se han volcado las más diversas miradas, siendo especialmente turbia y fascinante aquélla de Kenneth Anger en ‘Hollywood Babilonia’, radiografiando el exceso y la posterior decadencia.

Está claro que los hombres de América le acusaban de maricón, entonces es muy difícil llegar a la verdad de su sexualidad, porque siempre está velada por esta acusación, aunque miles de personas estén convencidas de ello; sigue siendo una especie de icono gay. Parece que los que estaban cerca de Natacha Rambova y Rodolfo Valentino afirmaban que eran absolutamente heterosexuales, pero no lo sabremos nunca, realmente.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Sin embargo fue una década propicia para ciertas licencias cotidianas en contraposición a la época que Rampova hubo de padecer en España.

Rampova, hablando de la relación entre Rambova y Valentino, dijo que era un matrimonio para disimular su sexualidad y yo, en base a lo que he leído, no estoy tan seguro. Pero esa es la ironía, que para Rampova era muy importante que su musa fuera pansexual.

Todas esas complejidades o neblinosas dificultades para trabajar acerca de la figura y los archivos de Natacha Rambova no acontecen con Natacha Rampova, en tanto que, además de tu conocimiento próximo sobre su figura, existe una contemporaneidad muy facilitadora. Sin embargo, resulta singular descubrir algunos vídeos y pasajes poco conocidos, recibidos como una sorpresa o revelación para muchos espectadores de ‘Las ahijadas’, a pesar o fruto de su permanente presencia en el mapa del off-off valenciano.

Sí. Realmente creo que el vídeo de Rampova no es para nosotros, sino para la gente que no conoce a Rampo. Veo importante contar esa historia.

Para quien ya conoce a Rampova refrenda algo consabido.

Si, porque es una historia muy interesante y todas sus ideas sobre género son absolutamente actuales, aunque se han formado hace más de treinta años.

Radiografía no sólo las circunstancias político-sociales del país, sino que también es un curiosísimo testimonio de la ciudad.

Es memoria histórica. Las dos películas son elementos de memoria histórica. Esa ha sido otra motivación para desarrollar el proyecto.

Atendiendo a los episodios históricos que vertebran ‘Las ahijadas’, ¿consideras que atravesamos una nueva época de políticas y pensamiento reaccionarios?

Sí. Lo dice Rampo claramente. En el vídeo ella habla de la transversalidad de las luchas políticas y cómo esa idea de transversalidad se ha perdido. Como ejemplo, considera que todas las luchas afectan a toda la comunidad LGBT y tenían que estar presentes en todas las acciones y manifestaciones.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

Rambova/Rampova o el furor exótico de ‘Las ahijadas’

‘Las ahijadas’, de William James
Observatori
Es Baluard, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma
Plaza de la Puerta de Santa Catalina 10, Palma
Hasta el 20 de noviembre de 2016

El Observatori de Es Baluard presenta el proyecto ‘Las ahijadas’, un trabajo en proceso del investigador y artista William James, que se vehicula en primera instancia en forma de instalación audiovisual, basada en una amplia búsqueda documental donde se confrontan dos historias apenas registradas. Para ello, se utilizan la grabación en vídeo, los testimonios orales y de archivos a partir de los lugares que sirvieron de referencia y escenario para el tránsito de dos seres excepcionales: Natacha Rambova y Natacha Rampova.

Natacha Rambova nació en 1897 en Salt Lake City (Utah) y murió en Pasadena (California), en 1966. Fue bailarina de ballet, diseñadora de vestuario y decorados en el Hollywood de los años 20, segunda esposa de Rudolph Valentino y, más tarde, testigo observador del estallido de la Guerra Civil en Mallorca, donde vivió entre los años 1931 y 1936.

Natacha Rambova, en una instantánea de su archivo personal.

Natacha Rambova, en una instantánea de su archivo personal.

Natacha Rampova nació en Valencia en 1956. Artista de cabaret transgénero y activista pre-queer, tomó su alias de Natacha Rambova, imitando el estilo exótico de sus diseños para el espectáculo. Encarcelada bajo la ley de peligrosidad social tres veces, entre 1971 y 1974, su lucha política y social forma parte de la historia de la transición a la democracia, cuando los abanderados de los estilos de vida y las sexualidades alternativos, previamente marginados, lucharon para encontrar sus múltiples voces y sus formas de auto-expresión, y, así, consolidar su presencia como parte de la nueva sociedad española. Una lucha que aún prosigue. El proyecto ‘Las ahijadas’ las vincula a través de una simetría histórica –el antes y el después de la dictadura franquista– y la mitificación de la original Rambova por parte de su álter ego.

Natacha Rampova, en una imagen perteneciente al proyecto 'Las ahijadas', de William James. Fotografía: Almudena Soullard.

Natacha Rampova, en una imagen perteneciente al proyecto ‘Las ahijadas’, de William James. Fotografía: Almudena Soullard.

A propósito de William James, creador británico afincado en Valencia, cabe reseñar su trabajo basado en la investigación documental, cuyo resultado se plasma en instalaciones concebidas para contextos y espacios específicos, con las cuales se plantea a menudo una reflexión sobre las relaciones complejas entre la construcción del género y la construcción del espacio urbano  (véase The Gendered City).

De esta manera, James contempla nuestras relaciones con el entorno (socio-político, espacial y de género), aseverando que, en parte, lo construimos nosotros y, en parte, nos construye. Algo esencial en épocas de cambio drástico –como afirma “Las ahijadas”–, cuando lo personal no puede ser otra cosa que político.

‘Las ahijadas’ es un proyecto en Es Baluard que se presentará igualmente en Valencia, del 28 de octubre al 11 de diciembre, en colaboración con el Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana (Centro del Carmen), fructificando, de este modo, la primera colaboración entre ambas instituciones.

Natacha Rampova y Natacha Rambova en una imagen promocional del proyecto 'Las ahijadas'. Fotografía cortesía de los organizadores.

Natacha Rampova y Natacha Rambova en una imagen promocional del proyecto ‘Las ahijadas’. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

‘Impure’: pura Staiano

Entrevista de Jesús García Cívico a Anna María Staiano con motivo de su proyecto Impure

El pasado sábado 23 de abril se presentó en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Impure, la publicación de la artista, editora y diseñadora Anna Maria Staiano. Punto de arranque para generar una publicación que se presenta ya como un fascinante híbrido de disciplinas; se trata, en palabras de Ángela Molina -curator, especializada en new media art y encargada de la presentación-, “de una materialización de lo que representa la unión de diversas prácticas artísticas para generar un todo de orden superior, un documento de lo Impuro como concepto generador de creatividad y vida”.

Hibridez, creatividad, transgresión, elogio de la impureza. No es difícil coincidir con Molina en que Impure representa, antes que nada, la obra ilimitada pero también la vida desafiante (de las convenciones) y respetuosa (de las personas) de Anna Maria Staiano.

Un momento de la performance acontecida en IVAM. Fotografía: Toni Cordero.

Un momento de la performance acontecida en IVAM. Fotografía: Toni Cordero.

En el IVAM pudimos ver, entre brillo de alhajas y galas de talento, la performance basada en la foto-novela Transexpace – Galactic Revolt de Abel Báguena, Graham Bell Tornado, Carolina Boluda, Eva Pez, Jennifer Picken e Isaac Torres (narrador): ironía, lucidez, joyas como ropaje de sentimientos afines a esos estallidos lúdicos de dignidad con la que se derrumban por igual el despotismo del sexo dominante o los imperios.

Nos acercamos a Anna María para que nos respondiera, en sus propios términos y tipografía, qué es Impure.

Jesús García Cívico (JGC): He participado en tu proyecto con mucha ilusión, era fácil advertir en él mucha imaginación, una provocación llena de un humor inteligente y un regocijo escandaloso no exento de talento, pero uno de mis íntimos metafísicos es Epimeteo, aquel titán desgraciado que se daba siempre cuenta demasiado tarde de las cosas. No es descartable, pues, que me haya perdido algo o no me haya enterado del todo de qué va. Anna, ¿qué es Impure?

Anna Maria Staiano (AMS): Impure une un híbrido de disciplinas, una mezcla entre la joyería contemporánea que hago y el trabajo de lxs fotógrafxs, escritorxs, diseñadorxs, performers, modelos, curadorxs, investigadorxs, artistas y artivistas que han reaccionado y se han interrelacionado con mis piezas. Impure intenta realizar y expandir el potencial de la joyería contemporánea para generar nuevas formas y ampliar su campo de acción. Hemos tratado de experimentar con técnicas de publicación y formatos que mezclan  el arte con la joyería, la performance con la moda y la fotografía con la literatura, de tal manera que la publicación se convierte en la fusión de todas esas disciplinas. Su núcleo es mi colección CorpoREacción, piezas un/wearable creadas para personas que se atreven a ser diferentes, que entienden que las convenciones sociales son un juego y que podemos subvertir las normas o incluso inventar nuestras propias reglas. Lo más interesante para mí era experimentar con diferentes formatos. Ver la reacción de transferencia, la impresión que producía en otras personas que, como tú, aceptaron colaborar en el proyecto.

Una de las páginas interiores de 'Impure'. Fotografía cortesía de la artista.

Una de las páginas interiores de ‘Impure’. Fotografía cortesía de la artista.

J.G.C.: Para reivindicar la diversidad has elegido colaborar con personas que siempre has tratado de visibilizar

A.M.S.: Sí, bi/pansexuales, queers, agéneros, transgéneros y de género fluido que forman parte de mi red afectiva. He realizado muchas piezas pensando expresamente en la persona que iba a llevarlas. Como sabes, las fotografías incorporadas en la performance juegan con el género y cómo es tratado éste en el mundo de la moda, desafiando los roles y estereotipos sobre sexo/género y su representación. Las piezas y su mise-en-scène utilizan el kitsch y el camp (sistemas de valores relacionados con una sensibilidad queer) para subvertir los valores de la cultura comercial heteronormativa.

J.G.C.: Anna, ¿cómo será la publicación Impure y cómo la vais a sacar adelante?

A.M.S.: Vamos a publicarla en una edición bilingüe a todo color, y hemos pensado en hacer una  versión deluxe y otra estándar. Justo ahora estamos lanzando la campaña de micro-mecenazgo en Verkami, la información se podrá ver en mi web (clic aquí). En principio tendrá unas 160 paginas e incluye textos de En principio tendrá unas 160 paginas e incluye textos de Jose Ramón Alarcón, Aldo Alcota, Irene Ballester, Graham Bell, Johanna Caplliure, Jesús García Cívico, Kepa Karmona, Ángela Molina, Carmen Navarrete, Marisol Salanova, Rosa Sanchis, Paula Valero y fotografías de Asún Bonilla, Fabrizio Campisi, Toni Cordero, Fermín Jiménez Landa, David Macías Navarro, Alejandro Sanchéz, Carlos Valencia y Ana Wika y la colaboración de Judith Álvarez (encargada del diseño gráfico), Abel Baguena, Elena Battaglia Grunder, Ángela Bermúdez/La Diva, Maria Bala, Atthis Bond, Yui Black, Carolina Boluda, José Luis Giner Borrull, Isabel Caballeros, Liz Dust, Ana Donat, chris guarrillerx, Josey Heyes, Bea Higón, ideadestroyingmuros, William James, Rampova Kabaret, Joel Maldonado, Perla Tempesta, Eva Pez, Jennifer Picken, Ximo Rochera, Jacobo Julio Roger, Diana J. Torres, Isaac Torres, Liliì Tras Tras y Mad Vicious, además de otras personas que han colaborado en distintas fases del proyecto. Creo que no me he dejado a nadie.

Hasta aquí la entrevista. En Impure hay imagen, tesoros, seda, aforismos y microtextos de muchas naturalezas, risa, reivindicación y algo de poesía, pero yo creo que ese no dejarse fuera a nadie constituye la preocupación artística pero también personal, estética y a la vez vital del arte divertido y perspicaz, libre pero muy pensado de Anna Maria Staiano.

Jesús García Cívico