La melancolía suicida de Werther

Werther, de Jules Massenet basada en la novela de Goethe
Dirección musical: Henrik Nánási
Dirección escénica: Jean-Louis Grinda
Palau de les Arts
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 20, 23, 26, 28 y 31 de mayo de 2017

“Werther vive fuera de la realidad y ella [Charlotte] opta por vivir en la sociedad tal y como es”. Así explica su personaje la soprano Anna Caterina Antonacci. Palabras acertadas para describir el carácter del famoso personaje literario que Goethe creó en su novela ‘Las penas del joven Werther’ y que tanto fascinó al compositor Jules Massenet. De hecho, obsesionado con ese escrito y su melancólico protagonista, lo trasladó a la ópera con libreto en francés de Édouard Blau, Paul Milliet y Geroges Hartmann. El Palau de les Arts acoge tan desgarrada ópera, bajo la dirección musical de Henrik Nánási y escénica de Jean-Louis Grinda.

La novela de Goethe ya provocó en su momento una ola de suicidios en Europa, quién sabe si motivados por el profundo dramatismo de un joven Werther aspirando a consumir su vida al margen de la realidad. Esa misma realidad, ahora virtual, dibujando un perfil similar a través del juego de ‘la ballena azul’ que actualmente tantos quebrantos está produciendo. Anselmo Alonso Soriano, en el escrito que acompaña al ‘Werther’ que se presenta en Les Arts, contextualiza esa presencia de la muerte en periodos distintos: “Werther es paradigma de un periodo revolucionario en lo estético [Revolución Francesa de 1789], en el que la actitud de protesta contra lo estable y lo establecido, prefiguran una nueva concepción de la vida para una juventud que vive la quimera de ser un mundo y aspirar a otro nuevo y en exceso distinto”.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Esa aspiración excesiva, característica del espíritu romántico que reaparece a lo largo de la historia, es lo que resaltaron los protagonistas de la ópera que hasta el 31 de mayo acoge Les Arts. “No es fácil entrar de golpe en esa intensidad del personaje”, explicó el tenor Jean-François Borras, encargado de dar vida al Werther suicida. Además, está el aspecto musical: “Tenemos cuatro arias y tres dúos. No hay coro. De manera que todo descansa sobre tres personajes, de ahí que sea una ópera tan exigente”.

El director escénico Jean-Louis Grinda aporta un elemento más a esa actualidad de la ópera de Massenet. “Me planteé la escena con flash-back. Empieza con el suicidio de Werther y a partir de ahí se ofrece una visión de las tres etapas por las que pasa el personaje hasta el momento final”. Un espejo que se rompe, y a través del cual se ve el transcurso de tan atormentada vida, es otro de los elementos escénicos, junto a un video, que aportan la “particularidad” de este nuevo Werther de la que habló a su vez el intendente de Les Arts, Davide Livermore.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Antonacci, que ya ha interpretado en otras ocasiones a Charlotte, la mujer por la que suspira el joven suicida, señaló que volver a vivir de nuevo esta apasionante historia, “ahora con la aportación del flash-black”, le había permitido descubrir nuevos aspectos de su personaje. “Es una mujer burguesa alejada de la heroína de la tragedia griega”. Mujer que duda “entre lo que debe sentir y lo que realmente siente”, frente al excesivo Werther, “de aspecto romántico y que tiene una gran incapacidad para vivir en la realidad”.

Henrik Nánási, de quien Livermore dijo que era “uno de los maestros a los que más amo del mundo”, es la tercera vez que dirige una ópera en Les Arts, tras haberlo hecho con El castillo del duque Barbazul, de Béla Bartók, y dirigir a Plácido Domingo en el Macbeth de Verdi. Werther, en coproducción de Les Arts con la Ópera de Montecarlo, narra ese amor imposible del joven Werther con Charlotte, cuyo protagonismo en la ópera de Massenet es mayor que en la novela de Goethe, más centrada en el protagonista que da título a la novela.

“En un tiempo ya de vanguardias, que no son sino revoluciones, así como el Werther de Goethe anunciaba la Revolución Francesa, el de Massenet proclamaba las tormentas políticas y estéticas del siglo XX”, concluye Soriano en su escrito. Diríase que el que se presenta en el Palau de les Arts continúa sumido en esa corriente revolucionaria tan caracterizada por los excesos. Una energía desbocada que, por seguir las palabras de la soprano Antonacci, denota cierta vivencia al margen de la realidad.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Escena de Werther. Fotografía de Miguel Lorenzo y Mikel Ponce por cortesía de Les Arts.

Salva Torres