El Bailarín de los Zares

Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda, de Rosario Rodríguez
L’Eixam Edicions
Presentación del libro en SGAE
C / Blanquerías, 6. Valencia
Lunes 21 de septiembre, 2015, a las 21.00h

Que un chico muestre desde la tierna infancia una querencia especial por la danza siempre despierta suspicacias y recelos. Mucho más si, como es el caso, hablamos de la sociedad conservadora del pasado siglo y de un entorno popular, en la periferia de Valencia en el límite con las huertas del norte. Francisco Miralles (1871-1932) nació en tales circunstancias, pero eso no evitó que desarrollara su vocación contra viento y marea, robando horas al sueño y al descanso. Su dedicación y entusiasmo tuvieron recompensa, pues llegó a triunfar en los escenarios de todo el mundo. Talento, tesón y buena fortuna confluyeron en la increíble trayectoria de Miralles. De aprendiz en la fundición de Salvador Gens a artista invitado en la Rusia de los Zares. De bailarín en los grupos populares de la Feria de Julio de Valencia a maestro de artistas en la Ópera de París.

Nacido en una humilde familia de la calle Murviedro, hoy Sagunto, dedicada al comercio de lonas y utensilios de cáñamo, manifestó desde muy niño su vocación y, tras cursar estudios con los más prestigiosos profesores de la época, llegó a triunfar en los escenarios de Europa, Rusia y Estados Unidos. Conocido como El bailarín de los zares, impartió clases de danza española a los bailarines de la Ópera de París. Entre sus alumnas más célebres, Mariemma, Manuela del Río, Nana de Herrera y la escritora Anaïs Nin. Grabó también numerosos discos como intérprete de castañuelas de sus propias obras para concierto.

Rosario Rodríguez, autora del libro Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Cortesía de la autora.

Rosario Rodríguez, autora del libro Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Cortesía de la autora.

Rosario Rodríguez, profesora del Conservatorio Superior de Danza de Valencia,  acaba de recuperar la figura de este artistas olvidado en un libro que se presenta el 21 de septiembre en la sede de la SGAE, Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. (L’Eixam Edicions). “Miralles era conocido entre los amantes de la danza española por haber sido el maestro de la gran artista Mariemma cuando  vivía en París con su familia”, dice Rodríguez. “Sin embargo, más allá de su nombre y de unos cuantos datos inconexos, en su mayoría erróneos, poco se sabía de este maestro”.

A partir de una conversación casual, Rodríguez se interesó por la figura del bailarín y profundizó en ella con la ayuda de sus familiares, del historiador Rafael Solaz, y los materiales recopilados por el musicólogo Eduardo Ranch Fuster, ofrecidos por su hija Amparo Ranch.

“Desde que Miralles se inició en la danza de la mano de maestros como Ramón Porta Ricart, en el ámbito de la tradicional, y de Vicente Moreno, en el de la académica, no dejó de triunfar”, cuenta Rodríguez. “De Valencia pasó a Andalucía y de allí a Cataluña, donde fue contratado, en 1898,  por unos agente franceses, iniciándose así su carrera internacional”.

Collage realizado con fotografias de la colección Paul Darby & Wyss.

Collage realizado con fotografias de la colección Paul Darby & Wyss.

Moscú y París

En su trayectoria destacan sus éxitos en la Rusia Imperial, que visitó en más de treinta ocasiones a lo largo de diez años, llegando a ser conocido como el Bailarín de los Zares. Paralelamente, bailaba en los mejores teatros europeos, especialmente parisinos.

“Fue en la capital francesa donde triunfó rotundamente con su papel de Le Bohémien en el espectáculo Dolly de Gabriel Fauré, en 1913, en el Théâtre des Arts bajo la dirección del que sería más adelante director de la Ópera de París, Jacques Rouché. Así empezó su relación con la Ópera que le llevó en la siguiente década a ser contratado por Gustave Ricaux, uno de los maestros más reputados de dicho coliseo, para que dirigiera los cursos de danza española en su prestigiosa escuela privada.

“Allí completaron su formación muchísimos alumnos y alumnas de la Ópera de París, que acudían a las clases de Miralles para adquirir los conocimientos de nuestra danza, muy valorados entonces en Francia”, explica Rodríguez. “Con la mujer de Ricaux,  maestra y primera bailarina de la Ópera de París, Miralles formó pareja de baile. A la sazón, como si viviera una segunda juventud, obtuvo grandes éxitos cuando ya llevaba más de cincuenta años en los escenarios”.

Portada del libro Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Fotografía: Paul Darby & Wyss. Diseño: Carmen Nácher Rodríguez.

Portada del libro Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Fotografía: Paul Darby & Wyss. Diseño: Carmen Nácher Rodríguez.

Bailarines exiliados

Rosario Rodríguez  forma parte del cuerpo de Catedráticos de Música y Artes Escénicas de la Comunidad Valenciana, desde 2004, y ejerce como profesora en el Conservatorio Superior de Danza de Valencia. “Tenemos muchos bailarines valencianos triunfando por el mundo”, afirma. “Este exilio de artistas se debe a que en España la danza no ocupa el lugar que se merece. En la Comunidad Valenciana ha sufrido mucho, tanto por la crisis económica como por el desapego institucional a la danza y a la cultura en general de los últimos gobiernos. Ante esta situación, muchos artistas se han visto obligados a desarrollar sus carreras en el extranjero”.

Rodríguez destaca a Marcos Mora, director de la compañía La Veronal. Nacido en Ontinyent, obtuvo en el año 2013 el Premio Nacional de Danza en la modalidad de creación, y hoy es reclamado por las mejores compañías del mundo por su labor coreográfica. Otro artista notable es Vicente Gregori Aznar, que desarrolló su carrera como bailarín de danza clásica en Dinamarca, siendo Primer Bailarín y Primer Arlequín del Teatro Tivoli de Copenhague durante más de veinte años.

El 21 de septiembre Rosario Rodríguez presenta su libro en la Sala SGAE. Le acompañarán Josep Manel García Company, director del Instituto Superior de Enseñanzas Artísticas de la Comunidad Valenciana; Mª José Alemany Lázaro, del cuerpo de Catedráticos de Música y Artes Escénicas del Conservatorio Superior de Danza de Valencia;  Rafael Arnal i Torres, de L’Eixam Edicions y Pep Llopis, presidente del Consejo Territorial de SGAE de la Comunidad Valenciana.

Bel Carrasco

«Cinema Jove es del todo independiente»

Desayunos Makma en Lotelito
Con Rafael Maluenda, director del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove

“Me acuesto y me levanto con Cinema Jove”. Y así ha sido durante los últimos 16 años; todo el siglo XXI. Incluso más, si tenemos en cuenta que Rafael Maluenda ya formó parte del equipo de José Luis Rado, de 1997 a 1999. “He vivido con el festival a lo largo de todos estos años”. Y lo ha hecho, remarca, desde “la más absoluta independencia, donde todo el mundo ha tenido cabida”. Al margen de los anunciados vientos de cambio político, Maluenda subraya: “Eso es lo que yo ofrezco”. Eso y su carácter “vocacional” hacia un certamen que ama: “Yo quiero mucho a este festival”.

Rafael Maluenda, durante un momento de la entrevista en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda, durante un momento de la entrevista en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«La película de clausura es ahora mi quebradero de cabeza»

De hecho, si hay algo que en estos momentos le puede quitar el sueño es no saber todavía con qué película clausurará el festival: “Te juro que no lo sé”. Es más: “Uno de mis quebraderos de cabeza es la película de clausura, que no la tenemos ni siquiera a la vista”. He ahí su única preocupación. “¡Eso es un vértigo!” Lo demás son elucubraciones en torno a un festival en el que ya piensa a futuro. “Tengo en mente una 31ª edición distinta en algunos aspectos estructurales, que tendré que analizar cuando pase la presente edición”.

Rafael Maluenda y Eva Montesinos, responsable de Comunicación de Cinema Jove, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda y Eva Montesinos, responsable de Comunicación de Cinema Jove, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

“¿Qué aspectos?”

“Las dos secciones oficiales son innegociables, pero sí me gustaría que el resto de secciones respondieran a otros planteamientos que tengan en cuenta dinámicas relacionadas con la cultura actual”.

«La apuesta cultural de Cinema Jove no es habitual en Valencia»

En cualquier caso, Maluenda no tiene arrobo en manifestar que Cinema Jove viene haciendo una “apuesta cultural que no es habitual en esta ciudad”. ¿A qué se refiere? A la manera en que el festival ha acercado el cine y sus directores al público de forma “relajada, cálida, en una atmósfera de total complicidad”. Y hace un ejercicio de memoria: “Recuerdo aquellos encuentros nocturnos en El Negrito [del barrio del Carmen], con Stephen Frears cuando vino a presentar Las amistades peligrosas y se tomaba una cerveza tranquilamente en medio de la gente”.

Rafael Maluenda, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda lleva, por todo ello, el festival en las venas, pese al carácter eventual con el que dice haber entrado. “Yo siempre he pensado, de hecho, que era una opción provisional”. E ironiza (“espero que se entienda así”) sobre la provisionalidad en la Administración que suele convertirse en “algo crónico”. Y como en los rótulos de algunas películas, 16 años después ahí lo tienen, lamentando, pese a todo, algunas cosas.

«Me gustaría contar con un Premio del Público»

“Me habría encantado contar con un Premio del Público dotado económicamente, porque revitaliza mucho el festival”. Algo que ha resultado imposible por culpa de los malditos recortes presupuestarios. “Es un presupuesto muy escaso para un festival de estas dimensiones”. Cinema Jove, he ahí otro de sus lamentos, llegó a ser “el segundo festival en importancia, tras el de Clermont Ferrand, en el mercado de cortometrajes”. Recuerda que hasta 2007, año en que se tuvo que cancelar, había un catálogo especial a disposición de compradores de todo el mundo que venían a Valencia en busca de cortos españoles e iberoamericanos principalmente”.

Rafael Maluenda, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda, en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Insiste en el “privilegio” que tiene Valencia de contar con un festival que “acerca el mundo de la cultura y del cine de forma tan fresca y relajada”. De igual forma que asimila como puede la escasa difusión mediática de películas y directores poco conocidos, pero que “pasado mañana son los mismos que luego ganan todos los premios, y el valor de Cinema Jove es que los presenta en primicia”. En este sentido, habla de “pedagogía de cara a los medios” y de la necesidad de un mayor presupuesto “con el fin de impulsar la difusión”. Hasta entonces, confía “en los muchos amigos que tenemos en el sector” para conseguir esa película de clausura que tanto se le resiste.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres