“El artista es la gasolina del negocio de la música”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Vicente Martínez director, junto a José Nácher, del Postgrado Online en Gestión Empresarial de la Música, impartido en ADEIT de la Universitat de València
Entrevista realizada por Vicente Chambó y Salva Torres: equipo de dirección de MAKMA
El master comienza el 19 de febrero y finaliza el 30 de mayo

Es la cuarta edición del Postgrado de Gestión Empresarial de la Música que organiza la Universitat de València. Pero el primero Online, lo que constituye una actividad pionera en España. Lo dirigen Vicente Martínez y José Nácher, ‘obligados’ por la creciente demanda exterior a crear el master con carácter virtual. Ya se han matriculado alumnos de Madrid, San Sebastián, Cádiz, Zamora o Albacete, aunque la intención es abrir su puerta web al mercado de habla hispana. “Son nuestros hermanos naturales”. Un total de 27 alumnos (hay todavía plazas libres) recibirán este innovador postgrado del 19 de febrero al 30 mayo. Y entre los profesores, algunos ilustres del mundo de la música, como Ariel Rot (ex Tequila) y Santi Balmes (Love of Lesbian).

Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

El postgrado tiene, desde su puesta en marcha hace cuatro años, un lema que funciona a modo de declaración de intenciones: ‘La música, tu empresa’. ¿A qué se refiere? “Es imposible sobrevivir en el mundo de la música si no conoces cómo funciona a nivel empresarial”. Y Vicente Martínez abunda en ello: “La música tiene una parte artística muy clara, pero sin la parte empresarial no vas a ningún sitio”. Aquello del ojeador que veía tocar a un grupo en su local y se encargaba de promocionarlo sigue teniendo sentido, pero cada vez menos.

“Lo que ayer valía, que era Myspace, hoy ya no vale nada”

“El negocio de la música es cambiante, porque las nuevas tecnologías hacen que tengas que estar reinventando constantemente”. Por ejemplo: “Lo que ayer valía, que era Myspace, hoy ya no vale nada, porque esa herramienta no la utiliza ya casi nadie, lo que te obliga a estar al día de las nuevas herramientas”. Durante cuatro meses, el postgrado de Martínez y Nácher, cuya metodología online se impartirá a través del Aula Virtual (Centro e-Learning) de ADEIT, los alumnos matriculados podrán pasar “de la intuición a la profesionalización” de todo lo relacionado con ese cambiante negocio de la música.

Vicente Martínez, a la derecha, junto a Vicente Chambó, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, a la derecha, junto a Vicente Chambó, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Cambiante y sufriendo también los embates de la crisis. “El negocio está pasando por un bache increíble, por esa irrupción de las tecnologías. Además, el negocio de la música ya no es lo que era, porque no se limita a la venta de discos, sino que hay otras cosas: alianza con marcas, patrocinadores, redes sociales”. Por todo ello, Vicente Martínez entiende que un postgrado como el puesto en marcha desde la Universitat de València es más necesario que nunca. “Queremos que la gente se vaya con una visión 360º del negocio de la música”.

Vicente Martínez, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“La música no está igual de valorada que el cine”

Y lo consiguen, a tenor de una encuesta realizada entre casi medio centenar de los alumnos que ya han pasado por el master. “El 88% lo recomienda”. Y lo recomienda por la enseñanza que se imparte y porque “es útil”. Entre esos ex alumnos, Quique Medina, director de Comunicación de Espai Rambleta, o Vicente Sais, miembro del grupo Júpiter Lion. A la formación teórica de la que se encargan profesores de la Universitat Valéncia, se suman las clases magistrales impartidas por profesionales del mundo de la música como Perico Sambeat, Loquillo, Alaska, Pau Donés, Carlos Goñi, Sole Giménez y, en esta cuarta edición, Ariel Rot y Santi Balmes.

Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“Nosotros formamos profesionales que luego serán los encargados de crear el tejido musical que hoy todavía no tenemos”. Y Vicente Martínez lo compara con el cine: “A día de hoy, la música no está igual de valorada que el cine, cuya industria tiene más peso”. Algunos de los mimbres para crear ese tejido musical saldrán del postgrado, pero hacen falta más cosas. “No puedes vivir de un festival de música al año, sino que necesitas una programación estable; que no haga cual la batalla por su cuenta y que las instituciones públicas se impliquen, porque sin su ayuda es difícil, por ejemplo, poner en marcha un festival”. Primavera Sound recibe 300.000€ (“y no es mucho”) y BBK Live un millón. En Valencia, habrá que esperar lo que da de sí el Festival de les Arts previsto para el 5 y 6 de junio.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó y Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó y Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“La música hay que pagarla”

Lo que Vicente Martínez tiene muy claro es que “el artista es la gasolina del negocio de la música”. Artistas que suelen estar “en desventaja frente al inversor”, aunque los tiempos están cambiando. “Hay artistas que ya utilizan las nuevas tecnologías en su provecho”. El pionero Postgrado Online en Gestión Empresarial de la Música pretende acercar ese mundo cambiante del negocio musical a cuantos tengan interés en su industria. “Porque la música es industria, no lo olvidemos, y hay que pagar por ella, por mucho que nos hagan creer que es gratis”. De eso nada: “Siempre pagas algún peaje, ya sea porque ofreces tus datos, pagas publicidad a cambio o te llega por algún teleoperador al que ya estás pagando”.

Vicente Martínez, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Salva Torres

Calles negras, periodismo sórdido

Calles negras. Valencia 1980-2000
J. Aleixandre, G. Lucas, V. Martínez, M. Molines y Vicent M. Pastor
Sala Alta del MuVIM
C/ Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de junio

Aunque faltan muchas cosas por esclarecer, el asesinato de Isabel Carrasco conmueve por la visceralidad, paradójicamente calculada, de un crimen que entronca con la larga cadena de crímenes que jalonan la historia de la humanidad. Al margen de las igualmente viscerales salidas de tono en las redes sociales, que funcionan en muchos casos al modo de La jauría humana, magnífica película de Arthur Penn, el sórdido suceso viene a dar la razón a los organizadores de la exposición ‘Calles negras’, cuyas 50 fotografías exhibidas en el MuVIM, como parte del festival Valencia Negra, muestran un similar reguero de víctimas y criminales a ojos de un espectador atraído por tan bárbaros sucesos.

Fotografía de Vicente Martínez. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Vicente Martínez. Imagen cortesía del MuVIM.

Si dejamos de lado la ideología que viene a empobrecer lo que sin duda puede dar lugar a una buena crónica literaria del suceso, nos encontraríamos con la fuente misma del periodismo: el esclarecimiento de cierta verdad, a partir de un confuso material proveniente del igualmente confuso deseo humano. Lástima que el periodismo haya basculado entre ‘El Caso’, célebre semanario de noticias escabrosas, y la adopción del suceso como hijo legítimo de la prensa en general, una vez hallado en el morbo fuente de negocio.

Fotografía de José Aleixandre. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de José Aleixandre. Imagen cortesía del MuVIM.

Sea como fuere, lo cierto es que la exposición ‘Calles negras’ nos recuerda la atracción humana por lo sórdido, allí donde la víctima es reflejo de la muerte que nos acecha, y el criminal, figura del exceso cuyo contagio tememos y en el fondo ansiamos. A través de las imágenes de los fotoperiodistas valencianos José Aleixandre, Guillermo Lucas, Vicente Martínez, Manuel Molines y Vicent M. Pastor, podemos contemplar algunos de esos sucesos recogidos en la prensa entre 1980 y 2000. Sucesos que los autores de las fotos se limitan a mostrar, más allá de la calidad de sus imágenes.

Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía del MuVIM.

Son fotografías disparadas con el mismo grado de improvisación que se les supone a los sujetos y objetos retratados, fruto del desgarro existencial que confiere al suceso la cualidad de agujero negro en la vida cotidiana. Como apuntaba Roland Barthes en ‘La cámara lúcida’, toda una “gama de sorpresas” acompaña las imágenes de ‘Calles negras’. Sorpresas que evitan caer en la tentación de abundar en la calidad fotográfica de los trabajos, en su mayoría ausente, debido a la premisa mayor de captar el instante fugitivo del siniestro en caliente.

Fotografía de Guillermo Lucas. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Guillermo Lucas. Imagen cortesía del MuVIM.

Desde la captura de un delincuente, cuya mirada fría atraviesa en ocasiones el objetivo de la cámara, al cadáver calcinado o fugazmente cubierto por un plástico, pasando por escenas masivas de duelo o el simple refugio sombrío de la droga, todas las imágenes poseen ese aire de suciedad que pone en relación la depravación de unas mentes supuestamente racionales, con los instintos o más bajas pasiones. Aleixandre, Lucas, Martínez, Molines y Pastor se limitan a pasar por ahí, casi de puntillas, para dejar constancia gráfica del realismo sucio que, como su otra cara, vive en paralelo con la más laboriosa, aseada y brillante vida cotidiana.

De todas esas ‘Calles negras’ se nutre el periodismo de sucesos, antaño pasto de ciertas publicaciones especializadas y hoy campando a sus anchas por las páginas de casi todos los periódicos y pantallas televisivas. Diríase que hemos llegado al punto de preferir lo crudo a lo cocido; de masticar imágenes con ojos de depredador, en lugar de digerirlas con calma, para que lo sórdido, siendo plato de mal gusto, adquiera en el fondo cierto sentido.

Fotografía de José Aleixandre. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de José Aleixandre. Imagen cortesía del MuVIM.

Salva Torres

Fin de los fotoperiodistas valencianos de los 90

Fotoperiodistas valencianos de los 90, PhotOn Festival
Coordinación: Juan Carlos Barberá, Emma Ferrer y Eduardo Ripoll
Sala de La Llotgeta
Plaza del Mercat, 2. Valencia
Hasta el 28 de julio

Fotoperiodistas valencianos en la exposición de La Llotgeta. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Fotoperiodistas valencianos en la exposición de La Llotgeta. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

En los años 90 en Valencia, el fotoperiodismo está en su apogeo máximo, por numero de profesionales y por la calidad de muchos de ellos. El final de la década nos lleva al fin de siglo y al fin del fotoperiodismo con la concepción que se tenía desde Robert Capa, Gerda Taro o Chim y la guerra civil española, momento clave donde una nueva forma de ver y utilizar la fotografía en prensa hace nacer el fotoperiodismo.

Fotografía de Salva Garrigues. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Julio Iglesias y Eduardo Zaplana. Fotografía de Salva Garrigues. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Paso de siglo, fin de la fotografía analógica, y con la llegada del XXI la nueva tecnología, el digital, que acerca a toda la población a la acción de fotografiar y hace mella en los medios de comunicación. Esto lleva a pensar a muchos de estos medios que cualquiera puede hacer fotos. Con esta exposición queda claro que se equivocaron.

Rafael  Alberti en la plaza de la Virgen de Valencia. Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Rafael Alberti en la plaza de la Virgen de Valencia. Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Los fotógrafos de prensa cuya obra se exhibe en La Llotgeta son los que estuvieron en el día a día de esa época,  con fotografías seleccionadas por ellos de toda su vida laboral en medios de comunicación; fotografías que les traen recuerdos por los momentos pasados, por la calidad, por lo que trasmiten, o por cualquier otro motivo que les ha hecho posicionarlas en los primeros sitios de su memoria visual.

Ruiz Mateos en la cárcel. Fotografía de Jose Marín. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Ruiz Mateos en la cárcel. Fotografía de Jose Marín. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Todos los fotoperiodistas de esta exposición, que actualmente ya no trabajan en los diarios y revistas en los que estaban en los 90, la mayoría despedidos de los medios de comunicación con el pretexto de la crisis, siguen en el mundo de la imagen en otras disciplinas. Hay otros que las circunstancias les han hecho cambiar de profesión, pero todos siguen con la fotografía por bandera, ya sea de causas perdidas o de cercanía. Cuando la fotografía entra en tu vida es difícil alejarte de ella.

Fotografía de Jordi Vicent. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Jordi Vicent. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Actualmente, de los fotógrafos valencianos que estaban en los años 90, quedan menos del 50% trabajando en medios de comunicación y la mayoría lo hace como freelance. En esta muestra participan: Amparo Simó, Benito Pajares, Daniel García Sala, Ferran Montenegro, Jordi Vicent, Jorge Cencillo, Jose Marín, Josele Bort, Juan Navarro, Miguel Ángel Polo, Manuel Molines, Salva Garrigues, Vicente Martínez y Vicente Rodríguez.

Fotografía de Daniel García-Sala. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel García-Sala. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

En ella se puede disfrutar de tres décadas de fotoperiodismo valenciano, que es lo que abarca el tiempo desde que Jordi Vicent fotografió a la última habitante del antiguo pueblo de Loriguilla, o Cencillo a una familia de gitanos de las “casitas de cartón” a principios de los 80, a nuestro mayor laureado, y uno de los más viajeros, como es Benito Pajares, con una foto sobrecogedora de una explosión en un oleoducto a las afueras de Nairobi, con un centenar de muertos en 2011.

Santiago Cañizares, portero del Valencia. Fotografía de Miguel Ángel Polo. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Santiago Cañizares, portero del Valencia. Fotografía de Miguel Ángel Polo. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

No dejando pasar todas las gestas deportivas del Valencia CF de los últimos años de los fotoperiodistas deportivos Polo, Simó o Vicente Rodríguez; la presencia de Alberti en la plaza de la Virgen, imagen tomada por Molines que sirve de cartel de la exposición, o las fotos de Ruiz Mateos cuando estaba en busca y captura haciendo uno de sus shows en la cárcel modelo, ya en desuso.

Fotografía de Ferran Montenegro. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Fotografía de Ferran Montenegro. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Y qué decir de las fotos de mitos del baloncesto como Larry Bird o Michael Jordan de la etapa americana, obra de Juan Navarro; el asesino del chat y un jovencísimo Enrique Iglesias en la sala Woody, de Vicente Martínez; los retratos de García-Sala; Julio Iglesias y Zaplana, de Salva Garrigues, y otras más que merece la pena visitar y disfrutar, mientras se leen los pies de foto que cada uno de los autores ha puesto a esta selección de sus fotografías, buscadas por ellos porque a cada uno le ha marcado en su historia de fotoperiodistas, no sólo por el personaje o lo que se ha trabajado, sino porque se han quedado en la retina visual histórica de cada cual.

Fotografía de Benito Pajares. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Benito Pajares. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

 

Primavera negra

Festival VLC Negra
Varios espacios en Valencia
Del 9 al 18 de mayo

Con sólo dos años de vida el Festival VLC Negra se consolida como una de las citas imprescindibles en el mapa nacional para los amantes de uno de los géneros más en boga del panorama literario: la novela policiaca, el thriller, la negra…  Una cita que, sin ánimo de competir sino de completar, se suma a las ya existentes en Barcelona, Getafe y Gijón. A base de entusiasmo, incontables horas de trabajo voluntario y el apoyo de la Diputación y el Ministerio de Educación, con un ajustado presupuesto de unos 30.000 euros, los organizadores han hecho una especie de milagrosa multiplicación de panes y peces, duración del evento, participación de autores y actividades incluidas en el programa. El festival pasa de cuatro a nueve días, del 9 al 18 de mayo, y triplica su contenido plural, que incluye cine, fotografía, teatro, animación infantil, etcétera.

Multidisciplinar y popular

Jordi Llobregat, director del festival; Santiago Álvarez, responsable de los contenidos y Bernardo Carrión, coordinador de comunicación y audiovisual, ataviados con sus flamantes camisetas de diseño inspiradas en el cartel del festival, presentaron esta semana el evento. “Un evento multidisciplinar y popular”, lo definieron. “Un vehículo de difusión de la novela negra, la que mejor refleja la actualidad, la corrupción y el  lado oscuro de la naturaleza humana”.

Presentación del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Presentación del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

La presencia del escritor griego Petros Markaris, que ha descrito magistralmente en sus novelas la crisis del Mediterráneo, es uno de los platos fuertes gracias a la colaboración con Amnistía Internacional y la librería Cosecha roja. El autor griego junto a Lorenzo Silva, Ángeles G. Bartlett, Carlos Zenón y el cineasta Enrique Urbizu son algunos de los 36 autores que participan en el festival,  cuyo epicentro es el barrio de Russafa: la librería Cosecha roja y la Sala Russafa, donde se representarán dos montajes: La Huella y Terapia de bala del valenciano Vicente Marco, así como teatro para niños.

La marea negra se extenderá por toda la ciudad, a través de la red de bibliotecas públicas y numerosas librerías, la FNAC y el MuVIM, sede de una muestra fotográfica que rescata imágenes de la Valencia negra real contada en las páginas de sucesos. Son 40 fotografías de José Aleixandre, Manuel Molines, Vicent M. Pastor y Vicente Martínez, con textos de los periodistas Teresa Domínguez y Bernardo Carrión.

Películas inéditas

Otro de los alicientes del festival es un ciclo de cine negro que incluye cuatro interesantes títulos inéditos en España: Lady killer, La ragazza in vetrina, L’estranguleur y Owning mahoney. Una de las novedades de esta edición es un Certamen de miniclips de una duración de 60 minutos que cuentan una historia de género negro. «Se trata de acercar a la gente joven al género», señalan los organizadores. «Hemos recibido 57 y seleccionado 12 entre los de mayor calidad audiovisual».

Cartel del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Cartel del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

El premio Mejor Novela VLC Negra se disputa este año entre cinco autores: Carlos Salem (Muerto el perro), Claudio Cerdán (Un mundo peor), Berna González (Margen de error), Víctor del Árbol (Respirar por la herida) y Andreu Martín (Les escopinades dels escarabats).

La televisión también tendrá su hueco con la presencia de la serie Víctor Ros, basada en el detective del siglo XIX creado por Jerónimo Tristante que también participa en el festival.

Debates y talleres

En esta segunda edición se han potenciado las actividades con bibliotecas y diversos autores valencianos participarán en debates, encuentros y clubs de lectura convocados por diversas bibliotecas valencianas: Emili Piera, Luis Valera, Xavier Aliaga, Juli Alandes y Vicente Garrido. El alicantino Mariano Sánchez Soler impartirá un taller de novela negra, cuyos asistentes ganarán su derecho a participar a través de un sorteo. También los bolsillos se verán beneficiados, pues la librerías aplicarán un descuento a todas las obras del género durante los días de celebración del festival.

La clausura de VLC NEGRA se celebrará el domingo 18 de mayo en un acto que pretende acercar a los escritores y el público. La librería Cosecha Roja (Sevilla, 20) será el escenario de la firma colectiva de autores, acompañada de un vermut negro. El festival celebrará su último acto con una comida en la que los autores y colaboradores del festival degustarán, cómo no, el ya tradicional arròs negre.

Detalle del cartel del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Detalle del cartel del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco