La Turia de los creadores visuales

50 años en cartelera. La Turia, 1964-2014
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 31 de agosto

La Cartelera Turia cumplió 50 años en enero y se halla ahora “en su Semana Grande, coincidiendo con los Sanfermines”. Vicente Bergara, director de la veterana publicación, lo dijo sin pañuelo rojo al cuello, pero animado por idéntico espíritu taurino, tras haber sorteado las diferentes cornadas que ha sufrido la Turia a lo largo de su empinada trayectoria. Para celebrar tan longeva existencia, muchos de los artistas que han colaborado en la revista, desde que en 1964 saltó a la arena editorial, muestran su particular homenaje mediante diversas creaciones ex profeso.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

“Es la Turia de los creadores visuales”, subrayó Toni Picazo, responsable junto a Mila Belinchón de la exposición que acoge La Nau de la Universitat de València. Creadores tan ilustres como Eduardo Arroyo, Manuel Boix, Carmen Calvo, El Roto, Juan Genovés, Artur Hereas, Mariscal, MacDiego, Paco Roca o Rosa Torres, reunidos en torno a una efemérides que “desprende aroma de familia Turia”. Y Picazo, en un elocuente lapsus de rebufo franquista, habló de cómo esa familia había “sobrevivido 40 años, perdón, 50, y ese logro está presente”.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Y lo que está presente en La Nau son las 51 obras de antiguos colaboradores, por cada uno de los 50 años celebrados más el que ya transcurre, junto a un audiovisual de Pepa L. Poquet, resumen de la trayectoria de la revista, y una selección de portadas de la Cartelera Turia. En el audiovisual se pueden ver secuencias de películas, entre ellas alguna pornográfica, tan del gusto de la Turia, y diversas imágenes relacionadas con el proceso de creación de la publicación, así como instantes señeros de su dilatada vida, siempre según la visión personal de Poquet.

El amor al cine, la denuncia política, la cultura como exigencia o la reivindicación del placer y del sexo son algunos de los rasgos destacados por Toni Picazo como característicos de la Carteleria Turia, todos ellos presentes en la exposición de La Nau. Pero dada la importancia que desde sus orígenes concedió la revista a la ilustración, el diseño y las artes plásticas, era de obligado cumplimiento rendir homenaje a cuantos colaboraron en este aspecto, siendo esos artistas los encargados de realizar una obra específica para los 50 años. Obra que será portada de la revista en los próximos números.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

“No queremos que se termine a los 50”, precisó Mila Belinchón, una vez visto el resultado de la celebración y el ánimo encendido de algún que otro nostálgico de aquella Turia resistente al franquismo. De entre los más de 2.000 números seleccionados, como representativos de esa pertinaz huida hacia delante, figuran portadas clásicas alusivas a la República o las igualmente provocativas con referencias a cierta sexualidad desbocada. También se rinde homenaje a todos aquellos artistas ya fallecidos que dejaron su impronta plástica en la publicación, como Anzo, Toledo, García Puche o Jordi Ballester.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Las obras exhibidas en la Sala Acadèmia de La Nau “invitan a la reflexión, la sonrisa o el cuestionamiento, pero nunca a la indiferencia”, resaltan las responsables de la exposición. Después de superar diversos intentos de censura, tendría gracia que fuera la crisis económica la peor de esas censuras para la Cartelera Turia, que sobrevive a pesar de todos los pesares. Vicente Bergara, erre que erre, anuncia incluso la salida digital, “diferente a la edición impresa”, de una revista que sigue pintando y mucho ahora en La Nau.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Imágenes de la transición

Miguel Calatayud. Portadas de la Cartelera Turia
Memoria gráfica de la vida cultural valenciana de 1976 a 1983
Editorial Media Vaca

Las cubiertas de la Cartelera Turia, publicación emblemática  que desde hace casi medio siglo acude fielmente cada viernes a los quioscos de Valencia, constituyen un documento gráfico excepcional, pues reflejan la evolución cultural en ese largo periodo.  A partir de ese indudable valor testimonial, la editorial Media Vaca, habituada a sorprender a los lectores con sus originales proyectos, reúne las que realizó el veterano ilustrador Miguel Calatayud entre los años 1976 y 1983, un total de 226 cubiertas en un libro peculiar.

“Memoria gráfica de la vida cultural valenciana de 1976 a 1983, permite a los lectores apreciar con perspectiva la labor de uno de nuestros principales grafistas en años de plena madurez de su oficio”, dice Vicente Ferrer, editor de Media Vaca junto a Begoña Lobo. “Además,  da a los  jóvenes la posibilidad de apreciar el singular momento de ebullición que vivía entonces la ciudad de Valencia, que vista desde el presente, parece más bien Nueva York o la Atenas de Pericles”.

Ilustraciones de Miguel Calatayud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

Ilustraciones de Miguel Calatayud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

El volumen recoge las 223 cubiertas del período citado, más tres que el autor realizó en época posterior, se completa con un artículo de Vicente Vergara, director de Cartelera Turia, y con la transcripción de una conversación en tono jovial entre dos amigos: el propio Miguel Calatayud y el crítico de jazz Federico García Herraiz, amante de la Valencia más alegre y también él colaborador de la Turia.

“Cuando veo todas las cubiertas juntas  me sorprendo por  la variedad de propuestas que incluyen”, comenta Calatayud. “Como los temas y asuntos a tratar eran tan distintos tenía que dedicarles un tratamiento gráfico específico y especial. Por otra parte, al no existir ordenadores debía recurrir a un proceso artesanal. Me monté mi propio laboratorio fotográfico, tenía mi propia cámara y hacia uso de las fotocopias”.

En la variedad de soluciones y planteamientos radica el valor de esta colección de cubiertas, que los editores han calificado de “taller de imagen”. “Cada semana hablaba con los directores de la Cartelera y trabajaba sobre encargo a partir de sus ideas o bien a mi aire cuando mi propuesta se consideraba interesante”, recuerda Calatayud.

Ilustración de Miguel Calatayud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

Ilustración de Miguel Calatayud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

García Berlanga, Joan Fuster o Vicent Andrés Estellés son algunos de los protagonistas de esta etapa, aunque Calatayud recuerda también con cariño la cubierta dedicada a la desaparición de la censura fotográfica. “Siempre buscábamos el punto divertido y transgresor, transcender la realidad”, comenta. “En aquellos años nos animaba una gran ilusión ante el cambio político y se vivía una gran efervescencia cultural”.

Calatayud no se atreve a dar consejos a los ilustradores jóvenes. “Hoy día se ha ganado tanto en información que incluso los no profesionales hacen trabajos fantásticos”, asevera. “Lo único que me gustaría subrayar es que no se esclavicen al ordenador, que lo utilicen como una herramienta más”.

Pese a la dificultad para abrirse camino en estos tiempos difíciles, considera que la ilustración vive muy buen momento. “El término ilustración ha ganado visibilidad y ha ampliado su campo de acción”, señala. “Cuando yo empecé era difícil explicar en qué consistía mi profesión, que se limitaba al ámbito publicitario o a la ilustración de libros. Pero hoy la creación de imagen se proyecta también sobre el comic, portadas de revistas o los libros ilustrados y hay muchas más editoriales en España  dedicadas al libro infantil ilustrado”.

“La creación de imagen siempre tendrá una demanda como alternativa y complemento de la fotografía. Además es un trabajo muy atractivo que  gracias al tratamiento digital ha ganado una nueva dimensión”, concluye el veterano ilustrador.

Ilustraciones de Miguel Calatatyud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

Ilustraciones de Miguel Calatatyud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

Bel Carrasco

«El éxito de la Transición fue el miedo colectivo»

Transición

Teatro Talía

C/Caballeros, 31. Valencia

Del 17 al 28 de abril

“El éxito de la Transición fue el miedo colectivo”. Así de claro. Martín Quirós, miembro del Consell Valencià de Cultura, dijo más: “Fue un juego de miedos y un juego de esfuerzos”. Y lo dijo durante el encuentro coloquio convocado en el Teatro Talía, a modo de reclamo para la obra titulada precisamente Transición, que permanecerá en cartel del 17 al 28 de abril. Antonio Valero, que es quien encabeza el reparto encarnando a Adolfo Suárez, subrayó que aquella fue una “época fascinante, por las ganas de libertad, de volar, de sentirnos europeos”. Junto a ellos estuvieron también, para recordar esos años, la escritora y periodista María José Muñoz, el abogado y ex delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ricardo Peralta, el director de la Cartelera Turia, Vicente Bergara, y el magistrado y presidente de la Fundación por la Justicia, José María Tomás Tio.

Todos ellos, al amparo de la obra teatral que se representará en el Talía, fueron desgranando sus vivencias de aquella Transición, por algunos tildada de modélica y, por otros, de cortina de humo para ocultar ciertos cambalaches de poder. Cambalaches que, pasado el tiempo, vuelven a reflejar (según los más críticos) las carencias de una democracia en manos de la troika española: banca, patronal y bipartidismo. El encuentro coloquio del Talía, con más o menos rodeos, se centró en el lado modélico de la Transición, salpicado de experiencias personales en algunos casos muy emotivas.

“El liberalismo es ante todo libertad y lo de ahora no tiene nada que ver con el liberalismo”, recordó María José Muñoz. Para Vicente Bergara, fueron “años totalmente inestables”. Y puso varios ejemplos: el concierto prohibido de Tete Montoliu en Valencia (1973), con el público ya en sus butacas, mediante una orden del gobernador civil que concluía con una frase ya legendaria: “Dios guarde a usted muchos años”. O el susto de muerte que se llevó en febrero de 1977, cuando tres jóvenes entraron a su despacho, instruidos por la Falange de que allí había un zulo. Años inestables y “complejos”, según destacó Ricardo Peralta, para quien “el gran protagonista colectivo de la Transición fue el pueblo español” y, más concretamente, “la clase trabajadora”.

José María Tomás Tio tuvo palabras de recuerdo para Adolfo Suárez, al que trató muy de cerca y del que narró algunas anécdotas. Empezó diciendo que al conocerle no sabía si estaba delante de “un truhán o un señor, un salvapatrias o un traidor”. Luego fue perfilando la figura de Suárez hasta conformar su “atractiva personalidad”. Antonio Valero, ya puesto en la piel del propio Adolfo Suárez, dijo que durante aquellos años él lo recuerda rodeado de “toda aquella caspa franquista”. En la obra se ha limitado a “guardar respeto hacia su figura”.

Transición es una producción del Centro Dramático Nacional, L’Om Imprebis, Teatro Meridional y Teatro del Temple, dirigida por Santiago Sánchez y Carlos Martín, a partir de la obra escrita por Julio Salvatierra y Alfonso Plou. Los responsables del Talía, los hermanos Enrique y Mariangeles Fayos, han querido prologar el espectáculo con ese encuentro coloquio transitorio de su puesta en escena. Ricardo Peralta subrayó que “aquella situación tan difícil” es “parecida a la que ahora estamos pasando”. Y abogó por “unir esfuerzos” como se hizo entonces. La Transición, por lo que se ve, no acaba. Resuenan los ecos de los intelectuales más críticos con aquella “Transición modélica”.

Fragmento de Transición. Imagen cedida por Teatro Talía Fragmento de Transición. Imagen cedida por Teatro Talía.

Salva Torres