El blanco ‘flagelante’ de Lucian Freud

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre
Galería My Name’s Lolita Art
C / Almadén, 12. Madrid
Hasta finales de julio

Siempre me interesó la obra de Lucian Freud y el personaje. Creo que su trabajo trasciende la realidad de lo representado y consigue eso que es tan difícil de explicar al menos para mí por ser tan sorprendente. Igual de sorprendente es la colección de arte que tenía en su casa de Kensington. Obras de Francis Bacon, Frank Auerbach (ambos eran amigos de Lucian) Camille Corot, bronces de Rodin, Degas…

Normalmente solemos ver estas obras en museos, perfectamente ordenadas  y con una buena iluminación. Al verlas en un ambiente doméstico con montañas de libros por los suelos al pie del cuadro ‘Two Figures’ de Bacon, o ‘Balzac desnudo con los brazos cruzados’ de Rodin sobre una mesa rodeado de platos, trapo de cocina y apenas iluminación, me decidí a pintar una gran panorámica de 140 x 800cm sobre algunas habitaciones de la casa.

Obra de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

Obra de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

Comienza con una habitación que tiene un Corot sobre la chimenea y un bronce de Degas, un Auerbach en la pared contigua. Continúa con dos cuadros del dormitorio de Lucian de diferentes ángulos. Aquí hay un Bacon y un Auerbach, sobre la mesa un bronce de Rodin «Isis» y un caballo en broce de Degas sobre el aparador.

El último lienzo se encuentra en una sala que tiene el Balzac, “desnudo sobre una mesa redonda”, y como punto final de este recorrido localicé un caballete en un rincón de la habitación en penumbra. Me pareció que era el mejor final ya que la casa pertenece a un artista y este rincón en penumbra me recordaba al Cristo de Velázquez, sin tener nada que ver, pues el caballete tiene forma de cruz, esa cruz que llevamos a cuestas los artistas. En palabras de Truman Capote, «cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para auto flagelarse».

Obra de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

Obra de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

Al hilo de estas asociaciones como la del Cristo de Velázquez, también vi a Vermeer, Mark Rothko…. Y esto siempre me parece un buen punto de partida para comenzar un cuadro que luego no tendrá nada que ver con ellos… como suele ocurrir.

Acerca del título Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, es el blanco que él utilizaba para pintar. Era un color muy apreciado por los pintores de entonces, por su magnífica luz. Hace algunos años lo dejaron de fabricar por contener plomo. Cuando Lucian se enteró, llegó a presionar a un amigo que tenía en la cámara de los Lores para que no dejaran de comercializarlo. Como no lo consiguió, compró todas las existencias que había. He intentado comprarlo por internet para pintar esta panorámica con el blanco de Cremnitz  pero ha sido imposible.

Obra de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

Obra de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

Gonzalo Sicre

A propósito de Lucian Freud

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz
Gonzalo Sicre
Galería My Name’s Lolita Art
C / Almadén, 12. Madrid
Hasta finales de julio

Siempre me interesó la obra de Lucian Freud y el personaje. Creo que su trabajo trasciende la realidad de lo representado y consigue eso que es tan difícil de explicar al menos para mí por ser tan sorprendente. Igual de sorprendente es la colección de arte que tenía en su casa de Kensington. Obras de Francis Bacon, Frank Auerbach (ambos eran amigos de Lucian) Camille Corot, bronces de Rodin, Degas…

Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

Normalmente solemos ver estas obras en museos, perfectamente ordenadas  y con una buena iluminación. Al verlas en un ambiente doméstico con montañas de libros por los suelos al pie del cuadro ‘Two Figures’ de Bacon, o ‘Balzac desnudo con los brazos cruzados’ de Rodin sobre una mesa rodeado de platos, trapo de cocina y apenas iluminación, me decidí a pintar una gran panorámica de 140 x 800cm sobre algunas habitaciones de la casa.

Comienza con una habitación que tiene un Corot sobre la chimenea y un bronce de Degas, un Auerbach en la pared contigua. Continúa con dos cuadros del dormitorio de Lucian de diferentes ángulos. Aquí hay un Bacon y un Auerbach, sobre la mesa un bronce de Rodin «Isis» y un caballo en broce de Degas sobre el aparador.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita Art.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita Art.

El último lienzo se encuentra en una sala que tiene el Balzac, “desnudo sobre una mesa redonda”, y como punto final de este recorrido localicé un caballete en un rincón de la habitación en penumbra. Me pareció que era el mejor final ya que la casa pertenece a un artista y este rincón en penumbra me recordaba al Cristo de Velázquez, sin tener nada que ver, pues el caballete tiene forma de cruz, esa cruz que llevamos a cuestas los artistas. En palabras de Truman Capote, «cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para auto flagelarse».

Al hilo de estas asociaciones como la del Cristo de Velázquez, también vi a Vermeer, Mark Rothko…. Y esto siempre me parece un buen punto de partida para comenzar un cuadro que luego no tendrá nada que ver con ellos… como suele ocurrir.
Acerca del título Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, es el blanco que él utilizaba para pintar. Era un color muy apreciado por los pintores de entonces, por su magnífica luz. Hace algunos años lo dejaron de fabricar por contener plomo. Cuando Lucian se enteró, llegó a presionar a un amigo que tenía en la cámara de los Lores para que no dejaran de comercializarlo. Como no lo consiguió, compró todas las existencias que había. He intentado comprarlo por internet para pintar esta panorámica con el blanco de Cremnitz  pero ha sido imposible.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita Art.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita Art.

Gonzalo Sicre

«La pintura nos hermana a todos»

‘Pintar en los tiempos del arte. La persistencia de la pintura’
Conversación con Antonio López
Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia
Auditorio Alfons Roig
6 de mayo de 2016

Antonio López -artista eximio por antonomasia-, coadyuvado dialécticamente por dos referentes de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos, como son Ricardo Forriols -Vicedecano de Cultura- y José Saborit -Catedrático del Departamento de Pintura-, ha acontecido por el Levante portando consigo los céfiros continentalizados de Tomelloso, el lustre del oficio y la palabra octogenaria -de prosodia honda y naturaleza límpida-, para regresar a la corte (surcando La Mancha con un puñado de chufas) tras haber insuflado su impronta y convertir su prédica en acontecimiento.

Ante un auditorio ahíto de incipientes universitarios, profesores y foráneos del ámbito académico, Antonio López -quien comenzó la jornada evocando su parentesco de recuerdos y devoción por Valencia, los primeros años de María Moreno (artista y esposa) en la ciudad, su exposición por estos lares con Lucio Muñoz y Amalia Avia, etc- se manejó con campechanía en los coloquialismos y con mundología en los filosofemas, para aventurarse, a la postre, por los recodos de diversos temas suscitados durante la conversación: la realidad/el tema/la impronta, la tarea, la técnica, la libertad vs la ortodoxia, el azar y ‘Realistas de Madrid’.

Antonio López, acompañado de Ricardo Forriols y José Saborit, durante un instante de la conversación. Fotografía: Merche Medina.

Antonio López, acompañado de Ricardo Forriols y José Saborit, durante un instante de la conversación. Fotografía: Merche Medina.

LA REALIDAD/ EL TEMA /LA IMPRONTA

Partiendo de Ernst Gombrich -referencia de José Saborit- y, en particular, del ensayo del historiador británico ‘Los criterios de fidelidad: imagen fija y el ojo en movimiento’, en el que reflexiona sobre el “principio del testigo ocular” -“se trata del principio que, a la luz de la antigua estética, se solía considerar de mímesis, la imitación de la naturaleza” (E. Gombrich)-, Antonio López sentencia que, como espectador, “todo ha surgido del mundo real” y, tanto por su experiencia como por sus múltiples referentes -menciona a Ingres, George de La Tour (ambos en el Museo Nacional del Prado) y Andrew Wyeth (Museo de arte Thyssen-Bornemisza), en tanto que coincidentes temporales en la capital con ‘Realistas de Madrid’ (compartiendo galpón con ‘Wyeth: Andrew y Jamie en el estudio’)-, afirma que “a lo largo de la realización del cuadro nunca se ha interrumpido esa relación”, puesto que “el mundo real te aporta tal cantidad de elementos para ir dialogando con él que es incomparable”.

No obstante, López reflexiona acerca de la conveniente o inapropiada presencia del modelo para la materialización de la obra, ejemplificado en artistas como Francis Bacon -sobre el que afirma que “no puede pintar teniendo al modelo allí, Lucian Freud, por ejemplo. Le va a quitar libertad”, concluyendo que “para qué quiere el mundo real si, después, lo va a romper todo”- o en el recurso de la fotografía como vehículo de auxilio -”el mundo real te aporta tal cantidad de elementos para ir dialogando con él que es incomparable”. Se adentra, entonces, en los fundamentos de su formación artística: “yo me eduqué en la mitad de los años cincuenta, trabajando sobre el modelo. Llegué a tener una facilidad de trabajar sobre el modelo que no me creaba ninguna dificultad. Coger a mi hermana, a los 17 años, en Tomelloso, y hacer un cuadro a tamaño natural, leyendo un libro, sin pensar que estaba haciendo algo excesivamente complicado”.

En plena digresión, cita a Miguel Ángel y al pintor del siglo XVII Juan Sánchez Cotán -”¿qué es pintar un bodegón de Sánchez Cotán si no lo habitas con el espíritu que tiene? Lo importante es que los objetos, este vaso, te diga cosas del mundo”-, o reflexiona acerca del tercer personaje de las obras de Edward Hopper -”lo que decide todo”-, la clarividencia de Velázquez y la insólita frescura de las pinturas de Altamira -”la inmediatez, extrañeza y fascinación que tienen las cosas que nos gustan. Cuando el hombre casi no sabía nada, sabía expresarse con la pintura. Se nota que todo eso se hace con el hígado, una segregación de los sentimientos”-.

Partiendo de este ineludible vínculo con la realidad como génesis de la obra, de la que “todo lo que coges es una mínima parte de lo que la vida es”, admite que “ copiar la realidad no bastaba, no ibas a ningún sitio”, por lo que, en pleno ejercicio de materialización de la pintura, “tenía que pasar algo”, de esta forma “se crea una especie de tercer personaje, que es el contenido del cuadro, que es lo que decide todo. Que se haga cercano y paralelo al mundo real, que se invente, como Rothko”. En este orden de cuestiones, el pintor persiste en vindicar su fidelidad con el tema de sus trabajos. De un modo u otro “todo tiene relación con la realidad. La pintura nos hermana a todos”.

Imagen de 'Ventana de noche', de Antonio López, que puede contemplarse en la exposición 'Realistas de Madrid'. Fotografía cortesía del Museo de arte Thyssen-Bornemisza.

Imagen de ‘Ventana de noche’, de Antonio López, que puede contemplarse en la exposición ‘Realistas de Madrid’. Fotografía cortesía del Museo de arte Thyssen-Bornemisza.

LA TAREA

A modo de orientación teleológica, Antonio López polariza los fundamentos del quehacer artístico en torno de la tarea, como si se tratase de una revelación metafísica que cobra sentido morfológico, verbigracia, en la praxis pictórica de Wyeth y Hopper -”se sienten con una tarea para hacer. En Europa no teníamos ninguna tarea, como si no fuéramos necesarios. (…) Ellos me dan mucho aire, mucho oxígeno. Sabían que tenían que pintar su mundo, con sus limitaciones, con sus sacrificios. (…) El retrato de América lo han hecho ellos, desde los márgenes ni los fotógrafos ni los pintores abstractos”-, rememorando, de este modo, sus primeros vestigios de conciencia emparentados con una causa pictórica final, desvestida por un lúcido delirio, como “una atracción y fascinación, sin poderlo describir más que pintando. (…) Desde los 17 años, sentí que ya tenía una tarea, algo que pintar (…) la gente anda muy perdida. Hay gente que la encuentra y no la nota. Eso es tan  importante como aprender el lenguaje de la pintura”.

LA TÉCNICA

López, amén de ser inquirido por los nuevos medios digitales en el microcosmos de la creación artística -”parece que todo lo que ha ido surgiendo ha estado bien (…) óleo, tempera, huevo, la perspectiva (…) nunca sobro nada. El error es pensar que hay una cosa mejor en arte”-, transita livianamente sobre el plano rudimentario de su técnica pictórica, entendida como una “burocracia del cuadro. (…) Esa primera parte la paso lo más rápido posible para entrar en lo esencial y de qué manera todo aquello que te ha llevado allí -la luz- pueda atraparlo. (…) Toda la parte de la precisión la realizo con la mayor facilidad posible”.

LA LIBERTAD VS LA ORTODOXIA

Durante el flujo conversacional se manejan conceptos, reflexiones y anécdotas cuyo raquis común se encuentra vertebrado por esta ineludible dicotomía, tras la que se solidifican los mecanismos fundamentales del devenir histórico y artístico -movimiento y metamorfosis-, ejemplificado en los impresionistas -”decidieron romper con la historia”-, los surrealistas -René Magritte, Salvador Dalí-, y, en el horizonte coetáneo, la insurrección del grafiti; “saltarse los controles” como común denominador, puesto que “hay una forma de pudor que es una especie de atadura, una forma de ir a donde no debes. Eso sucede en el arte, eso va contra los mejores”.

López responsabiliza aquí tanto al imperio acaudillado por los portadores de un talento horizontal -”hay una gente media que aprovecha ese esperanto, esa especie de idioma (…) esa gente que tiene que ir hasta el extremo no puede ir hasta él”- como a los encorsetados preceptos de la ortodoxia artística circundante -”hay una policía en el arte que es como la Gestapo. Hay que salvar el escollo de los que deciden lo que hay que hacer. No somos libres”-. Fruto de estos grilletes, Antonio López asevera que “los mejores siempre pierden con esa especie de inspección. (…) La sociedad nos está señalando caminos que no son los nuestros. Hay gente se salva y gente que se condena para siempre”.

Vista general del público que completó el aforo del Auditori Alfons Roig. Fotografía: Merche Medina.

Vista general del público que completó el aforo del Auditori Alfons Roig. Fotografía: Merche Medina.

EL AZAR

La estocástica, erigida en uno de los conceptos capitales que vertebra, en penumbra, la transmutación creativa, cobra, a la postre, una presencia indispensable. El azar habita, de este modo, como un accidente, en las transparencias de Velázquez, en la luz de Vermeer, en Sorolla o en la propia obra de Antonio López -”es una emoción que tiene que ver con la psicología de la historia, que se da de una manera natural. Hay quien quiere sistematizar el azar; yo prefiero no hacerlo, pero cuento siempre con él. Es mi aliado, el de todos, no sólo en pintura, sino en la vida”-.

REALISTAS DE MADRID

En relación a ‘Realistas de Madrid’ -exposición temporal exhibida en el  Museo de arte Thyssen-Bornemisza, que reúne, amén de a Antonio López, a coetáneos de estrecho vínculo, como son María Moreno, Julio y Francisco López, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y Amalia Avia- el artista manifiesta que “nunca ha estado en nuestra voluntad formar un grupo. Nos han unido por generación, que vivió la guerra y la posguerra”, experiencia decisiva que “tiene algo muy tremendo todo. Una España que no la han podido vivir los demás. Todo nace de ahí, de la elementalidad de las cosas, del respeto a como son”.

Allende divagar sobre la perspectiva curvada como uno de los motivos capitales de su trabajo en pro de su contumaz pretensión por una representación verídica de lo real -tarea inconclusa que puede apreciarse en ‘Ventana de noche’, pieza que cierra el recorrido expositivo-, una de las cuestiones subyacentes y anecdóticas de ‘Realistas de Madrid’ ha sido, para Antonio López, reencontrarse, medio siglo después, con la obra ‘El cuarto de baño’ (1966) -propiedad de un coleccionista norteamericano-, así como con ‘Lavabo y espejo’ (1967) -cedido para la muestra por el Museum of Fine Arts de Boston-, experiencia que le provocaba “miedo y zozobra ante la posibilidad de que no me gustaran a mí, el hecho de verlos juntos, encontrarlos ajenos a tu sensibilidad de ahora mismo, verlos equivocados”.

Sin embargo, a pesar de que “reunirlos todos, mezclarlos con la obra de otros, es un riesgo tremendo”, concluye que “me ha gustado vivirlo. Visto ahora todo lo que hemos hecho al cabo de muchos años me inspira mucho respeto, no solamente desde el punto de vista técnico, sino que hay una mirada al mundo de un peso, una razón de ser que no me imaginaba”.

El pintor Antonio López, tras la conversación. Fotografía: Merche Medina.

El pintor Antonio López, tras la conversación. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

250 cuadros famosos versionados por niños

Exposición de los PequeArtistas
Alumnado de PintaValencia, mucho más que una academia de pintura
Galería Jorge Juan, Entrada Gran Vía Marqués del Turia, 59
De lunes a sábado, de 9 a 21 h.
Buses 2, 3, 41 y 80
Hasta el 30 de octubre de 2015

En pleno centro de Valencia, y hasta final de mes, se puede disfrutar de una enorme pared repleta de cuadros firmados por el alumnado infantil de la escuela de arte PintaValencia. La exposición, con más de 250 versiones de cuadros famosos pintados por niños y niñas, muestra el trabajo realizado por los pequeños durante el curso pasado, inspirados por artistas tan relevantes de la Historia del Arte como El Greco, Frida Khalo, Warhol, Vermeer, Leonardo da Vinci, van Gogh, Dalí, Hopper, Lichtenstein, Hockney, Velázquez, Turner o Goya, entre muchos otros.

Algunos cuadros de la exposición, versionando a Khalo, Sorolla, El Greco, Miró o Velázquez

Algunos cuadros de la exposición, versionando a Khalo, Sorolla, El Greco, Miró o Velázquez

La escuela de arte PintaValencia (Na Jordana, 12) surge como un espacio en la ciudad donde todo el mundo pueda desarrollar su creatividad de forma amena, personalizada y con horario flexible. «En algún momento nos vimos con las fuerzas necesarias para emprender y, aunque el camino no es nada sencillo, al final acaba mereciendo la pena. “Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna” es una cita de Fernando de Rojas que tenemos muy presente», explica Iris Bonora, profesora y co-directora de la escuela.

La lata de sopa Campbells de Warhol, entre el perro semihundido de Goya y el beso de Klimt

La lata de sopa Campbells de Warhol, entre el perro semihundido de Goya y el beso de Klimt

En PintaValencia trabajan a diario para acercar el arte tanto a adultos como a niños y niñas mediante el dibujo, la pintura y el modelado, además de incentivar el interés por conocer aspectos de cultura general relacionados con la Historia del Arte. La educación artística aporta importantes aspectos positivos tanto a niños como a adultos, como la capacidad de potenciar la imaginación, algo muy útil a la hora de resolver cualquier tipo de circunstancia o problema; además de favorecer en el aumento de la confianza y la autoestima. Diversos estudios demuestran que el estímulo a través de las artes plásticas provoca el aumento de la capacidad de concentración y memorización, mejorando significativamente el rendimiento académico en el resto de asignaturas no artísticas.

La noche estrellada de Vincent Van Gogh, al lado de  "Habitación de hotel" de Hopper, y varias Fridas y una joven de la perla, de Vermeer

La noche estrellada de Vincent Van Gogh, al lado de «Habitación de hotel» de Hopper, varias Fridas y una joven de la perla, de Vermeer

“La respuesta que hemos tenido hasta ahora en nuestros talleres siempre ha sido muy positiva, los niños acaban interiorizando y aprendiendo historias relacionadas con el arte, y con la cultura en general, que los hace mejores observadores, más atentos y despiertos. El arte, sin duda, los hace mejores personas.”, afirman los organizadores de la muestra Pequeartistas.

Vista general de la exposición

Vista general de la exposición

Más información en www.pintaValencia.com
250 cuadros famosos versionados por niños

Visual Talent: se busca joven renacentista digital

Visual Talent, concurso organizado por ESAT
Escuela Superior de Arte y Tecnología
C / Viciana, 5. Valencia
Pruebas en Museo de Bellas de Artes, Las Naves, Estudios falleros
Cuatro fases, que concluyen en agosto

“Al arte le ha gustado admitir la crisis para avanzar”. Lo dijo Alberto Adsuara en calidad de Director de Producción de Visual Talent, un concurso internacional en formato de reality show “serio” que ha puesto en marcha la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia, para descubrir jóvenes artistas en la era digital. Admitida la crisis del arte en su actual formato de obra palpable, físicamente adscrita al espacio de galería o museo, parece que toca avanzar. ESAT lo hace promoviendo un concurso destinado a jóvenes de entre 16 y 25 años del bachillerato artístico que se imparte en los 227 colegios de España, a todos los cuales se ha dirigido la Escuela de Arte y Tecnología con el fin de que participen sus alumnos.

Carlos Romero, coordinador de Visual Talent, apuntó el perfil buscado: “Jóvenes que tengan una visión renacentista del arte ahora; un tipo de artista que maneje las diferentes técnicas digitales”. Un artista 360º capaz de dibujar con tableta, hacer fotografía o video con su teléfono móvil. Alguien, además, capaz de superar  diferentes pruebas, incluidas las de formato reality show pero “serio”, como se encargó de subrayar Adsuara. Porque una cosa es la espectacularidad del concurso, derivada del propio formato y de la inercia de los tiempos audiovisuales, y otra su frivolidad. “La espectacularidad es bienvenida, pero dentro del ámbito universitario; un reality serio”, agregó Adsuara.

Logotipo de Visual Talent. Imagen cortesía de ESAT.

Logotipo de Visual Talent. Imagen cortesía de ESAT.

Conviene recordar, para que el avance del arte en medio de la crisis no sea atropellado, que, por ejemplo, artistas como Canaletto o Vermeer utilizaron la cámara oscura propiciada por los avances técnicos del XVII y XVIII para lograr un mayor efecto de realismo en sus obras. Otros hicieron lo propio, demostrando que sólo aquellos artistas capaces de dominar el poder de la máquina, derrotándola mediante la creación de poderosas metáforas visuales, alumbraron el arte. El talento (Talent) implícito en la convocatoria lanzada por ESAT tiene mucho que ver, valga la redundancia Visual, con esa vuelta de tuerca de la creatividad en tiempos de maravillas técnicas.

En todo caso, Visual Talent, presentado en el Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia, pretende dos cosas fundamentales. La primera, sin duda obvia, es “identificar el talento creativo” de esos jóvenes artistas poseedores de “una completa formación”, según explicó Jaime Torres, director de ESAT. Para ello, el concurso contempla cuatro fases, la primera de ellas mediante convocatoria online que se cierra el 14 de junio, en la que se seleccionarán 50 aspirantes a partir de la inclusión de tres a cinco imágenes en el área de diseño y arte subidas a una plataforma privada.

Concurso 'Visual Talent'. Imagen cortesía de ESAT.

Concurso ‘Visual Talent’. Imagen cortesía de ESAT.

La segunda y tercera fase, ya en julio, permitirá reducir los aspirantes a 10, de los cuales saldrán en la cuarta fase los tres ganadores premiados con una beca de estudios para Diseño gráfico 2.0 y Bellas Artes en ESAT, valorada cada una en 20.000€. Charlas, talleres, clases magistrales y pruebas, “todavía secretas” (“hasta ahí puedo leer”, señaló con humor Jaime Torres), que se realizarán en el Museo de Bellas Artes, Las Naves y estudios de artistas falleros, permitirán evaluar las capacidades de los jóvenes participantes.

Pero Visual Talent también pretende, en medio del desierto de la crisis económica, regenerar el esquilmado tejido productivo. “Con un 57% de desempleo juvenil en España, es nuestra obligación enfocar el talento hacia el empleo”, destacó Jaime Torres, quien aseguró que en ESAT la “empleabilidad” de sus alumnos era “alta”. Se trata, terminó diciendo, de “inocular lo digital en los procesos productivos”. Y se puede añadir una tercera aportación de Visual Talent: aquella que tiene que ver con la propia interrogación acerca del arte en tiempos de crisis. Alberto Adsuara lo avanzó, al hilo de su cuestionamiento: “Queremos que el concurso nos dé ciertas claves acerca de lo que es el arte ahora».

Visual Talent. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología ESAT.

Visual Talent. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología ESAT.

Salva Torres