Contar la historia del arte visualmente

‘Genealogías del arte, o la historia del arte como arte visual’
Museo Picasso Málaga
Palacio de Buenavista
San Agustín 8, Málaga
6 de abril de 2020

El Museo Picasso Málaga inauguró, el pasado 27 de febrero, la primera exposición temporal de 2020. Casi 70 prestadores aportan 169 obras, 185 documentos y 244 autores. Denso. No solo respecto al número, sino al tema: genealogías del arte…, que reflexiona sobre la ascendencia, el origen…, en un insólito intento de explicar visualmente la historia de las artes plásticas exhibiendo un gran número de maneras de hacerlo.

Reproducción del cartel original de Miguel Cobarrubias ‘El árbol del arte moderno plantado hace 60 años’ (1933). Fotografía cortesía del MPM.

En las historias del arte predomina más la palabra que el texto y, si la historia del arte se compone de objetos destinados a ser vistos, ¿no debería ser también muy visual el modo de contarla? Con esta exposición se trata de compensar este hecho: estampas, alegorías, gráficos, diagramas (palabras más imágenes), una amplia selección de representaciones visuales desde el siglo XVII hasta nuestros días, tablas y árboles genealógicos. Es la mejor manera de poner de manifiesto el sentido del propio acto, el acto de exhibir, es decir, el de dejar a la vista.

La muestra se divide en tres secciones: ‘Historias visuales (1681- 1934)’, ‘Cubism and Abstract Art (1932)’ y ‘Diagramas contemporáneos (1936- 2019)’.

En la primera sección se representan visualmente genealogías y relaciones; y los árboles genealógicos, por su propia estructura, son un modelo ideal, ya que sus raíces remiten a los orígenes, su tronco constituye el fundamento o soporte del que brotan sus múltiples ramas y sus hojas diversifican hasta el más mínimo detalle. Constituyen para curadores y académicos la principal de sus herramientas y dan cuenta de la atemporalidad, variedad y riqueza que ofrecen estos otros modos de contar historia.

‘La mer a l’Estaque’ 1879), Paul Cezanne. Fotografía cortesía del MPM.

En la segunda sección de la muestra se materializa la pregunta que se formulaba, con el célebre/ celebrado diagrama que Alfred H. Barr estructuró y donde pretendía visualizar la genealogía del arte abstracto. Lo hace en el formato de una exposición donde probaba con obras reales la hipótesis que había desarrollado en su diagrama, ordenando estas obras de arte en los lugares que ocuparon sus autores: en el gráfico. El joven Barr, con 27 años (1929), funda el primer museo de arte moderno del mundo, el Museum of Modern Art (MOMA) de Nueva York. En 1936 presentó una exposición pionera: ‘Cubism and Abstract Art’. Correspondía a un deseo didáctico, el de dar a conocer al público norteamericano el arte del siglo XX, un público que desconocía absolutamente estas nuevas tendencias –ciego y había que explicarle–, de dónde provenían, el porqué. Le robó a París su centralidad y el MOMA fue ya el paradigma del canon del arte moderno occidental.

‘Diagramas Contemporáneos’ es la tercera sección. Si en otros tiempos se acudió al uso de los árboles genealógicos porque se creía en la existencia de su origen, la circularidad y la deriva rizomática parecen caracterizar las nuevas narraciones del siglo XXI. La ironía, la crítica o el sarcasmo parecen características comunes para llevar a cabo revisiones de la historia del arte, caricaturizando a sus autores, retratando los tópicos o parodiando las prácticas curatoriales.

Diagrama ‘Cubism and Abstract Art’ (1936), de Alfred H. Barr. Fotografía cortesía del MPM.

Muy interesante

  • El diagrama en la sobrecubierta del catálogo de Alfred H. Barr (1902- 1981): ‘Cubism and Abstrac Art’ (19 de abril de 1936).
  • La reproducción del cartel original (1933) de Miguel Cobarrubias (1904- 1957) ‘El árbol del arte moderno plantado hace 60 años’.
  • El cuadro que Picasso le compró a Paul Cézanne, ‘La mer a l’Estaque’ (geometrización del espacio) y que siempre estuvo con él.

Pablo Picasso, Constantin Brancusi, Paul Cézanne, Robert Delaunay, Max Ernst, Alberto Giacometti, Juan Gris, Vasily Kandinsky, Fernand Léger, Kazimir Malevich, Franc Marc, Henry Matisse, Piet Mondrian, Georges Braque, Paul Klee, Henry Moore… Más de cien obras, hoy consideradas el paradigma de la vanguardia y de la modernidad, quedarán expuestas sine die (por el momento) en el MPM.

Esta exposición ha sido concebida y organizada por un equipo curatorial formado por Manuel Fontán del Junco, José Lebrero Stals y María Zozaya Álvarez, en un ejercicio audaz, complejo y muy imaginativo.

William Powhida
‘Mapa del mundo hecho por un artistas solipsista’ (2015), de William Powhida. Fotografía cortesía del MPM.

Maite Santolaria Guimerá y Rosario Martínez

El cuerpo punto a punto de Pilar Redón

Cuerpo y Línea sobre plano, de Pilar Redón
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 26 de marzo

«La línea (geométrica) es un ente invisible. Es la traza que deja el punto al moverse y es por lo tanto su producto. Surge del movimiento al destruirse el re-poso (total del punto)» Vasily Kandinsky

Haciendo desde el título un guiño agradecido al maestro Kandinsky, se presenta la obra de Pilar Redón. Nos vamos a encontrar con más de un centenar de imágenes evocadoras, realizadas punto por punto, con lápiz, sobre papel. Los cuerpos que han construido esos puntos, que Pilar ha ido ordenando en la superficie material llamada a re-cibir el contenido de la obra, el plano básico del que nos habla Kandinsky, son dibujos, sí, pero no son solo dibujos.

Obra de Pilar Redón en el Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en el Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Son espacios de evocación que contienen historias maravillosas, de búsquedas y recorridos, de encuentros y descubrimientos, de inquietudes, de asombro y miedo a lo desconocido. Contienen la historia de un viaje, del viaje que esos puntos han hecho acompañando la mirada analítica y el pensamiento de Pilar, guiados por sus manos educadas en la proporción y el equilibrio, en la armonía y la composición.

Un viaje que ha ido fraguandose en distintos territorios, en espacios públicos y privados, en su estudio, en el Círculo de Bellas Artes, tras sesiones y sesiones de observación y reflexión, de práctica artística, desde la disciplina y la exigencia personal. Como si nos acercáramos a un libro de viajes, ilustrado por un explorador del S. XIX, descubriremos al entrar en el espacio de la exposición, cómo se han ido registrando minuciosamente los datos de ese viaje.

Obra de Pilar Redón en 'Cuerpo y Línea sobre plano'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en ‘Cuerpo y Línea sobre plano’. Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Un observador atento será capaz de reconstruir, casi paso a paso, cada etapa del recorrido, cada luz y cada sombra. Las formas, las proporciones, los cuerpos imperfectos, tranquilos y orgullosos, que se saben el centro y quieren compartirlo. Y de esos cuerpos, sus rostros, sus miradas cómplices, su invitación a contemplarlos y la promesa de algo que trasciende la superficie de la forma.

Da la sensación que, al dejar de mirarlos, cambiarán la pose o desaparecerán difuminados. Una advertencia: no saldremos ilesos, nos van a afectar las sensaciones y el despliegue de la experiencia estética y, a partir de ahora, nuestra mirada sera más experta. Disfrutemos.

Obra de Pilar Redón. La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en la exposición ‘Cuerpo y Línea sobre plano’. Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Amparo Carbonell Tatay