La narración como antídoto contra la ignorancia

Xats a la Fundació
Susan Orlean y Marta Robles
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán, 23. Valencia
Miércoles 27 de marzo de 2019

La escritora estadounidense Susan Orlean y la periodista española Marta Robles han mantenido un encuentro con motivo de su participación en la segunda sesión de Xats a la Fundació, ciclo organizado por los fundadores del festival VLC NEGRA y la Fundación Bancaja. El encuentro ha contado también con la participación de la responsable de Cultura de la Fundación Bancaja, Laura Campos, y el director de Xats, Jordi Llobregat.

Ambas escritoras y periodistas han debatido sobre ‘La maldición de la ignorancia’, intercambiando opiniones sobre la importancia del conocimiento y las consecuencias que conlleva su falta. Asimismo, profundizaron acerca del «poder que tiene la narración como antídoto al peligro de la ignorancia, y también en el importante rol que juegan los periodistas como embajadores de la curiosidad’’, apuntó Susan Orlean.

Marta Robles, por su parte, habló del novedoso formato de Xats a la Fundació, que pone en común a escritores y profesionales de otros ámbitos para debatir sobre temas de nuestro entorno: ‘’Este tipo de encuentros nos permite abordar cuestiones tangenciales al mundo de la cultura o la literatura y analizarlos desde diferentes visiones, contrastar puntos de vista y descubrir nuevos enfoques’’.

Susan Orlean y Marta Robles, en el centro de la mesa, durante el encuentro de Xats a la Fundació. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Susan Orlean y Marta Robles, en el centro de la mesa, durante el encuentro de Xats a la Fundació. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Susan Orlean (Cleveland, 1955) alcanzó la fama en 1998 con la obra ‘El ladrón de orquídeas’, publicado en España en 2001 por Anagrama y llevada al cine en 2002 bajo el título ‘Adaptation’. Trabaja para la revista The New Yorker desde 1982 y ha publicado artículos en Vogue, Rolling Stone, Esquire y Outside. Es doctora honoraria de la Universidad de Michigan desde 2012 y obtuvo una beca Guggenheim en 2014.  Su última novela, que acaba de ser publicada en nuestro país, es La Biblioteca en llamas (Temas de hoy, 2019), que narra un suceso extraordinario pero real: en 1986 tuvo lugar el mayor incendio de un edificio público de la historia de Estados unidos. Un suceso que pasó desapercibido porque coincidió con la catástrofe nuclear de Chernóbil.

Marta Robles (Madrid, 1963) cuenta con una extensa carrera a sus espaldas, que se inició en 1987: ha trabajado en radio, prensa escrita y televisión, tanto en programas de entretenimiento como en servicios informativos. Ha pasado por la Cadena Ser, Onda Cero y Punto Radio, Antena 3, Telecinco y Telemadrid y ha colaborado en Man, Woman, Panorama, Elle o la Vanguardia. Es cofundadora de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión, y ha recibido varios premios a la comunicación, como el TP de Oro en 1995 y la Antena de Oro en el 2000. Desde 1991 ha publicado catorce libros entre ficción y no ficción. Ha sido finalista del Premio Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón por A menos de cinco centímetros (Espasa, 2017). La mala suerte (Espasa, 2018) es su última novela.

Si en XATS #01 se habló de la ausencia de verdad a través del tema ‘Sobrevivir a la posverdad’, en el XATS #02 se ha querido denunciar la ausencia de conocimiento y las consecuencias que ello acarrea. Y para ello se aprovechó la temática de la última novela de Susan Orlean: el incendio de la biblioteca de Los Ángeles, que calcinó medio millón de libros y afectó a 700.000 más.

‘La maldición de la ignorancia’ se formula como una pregunta: ¿La cultura nos hace mejores? ¿Para qué sirven los libros? ¿Somos mejores por leerlos? Y si es así, ¿cuántos más leemos mejores somos? No existe una respuesta clara, pero parece que aquellos que desprecian las humanidades están condenados a repetir ciertos errores.

Susan Orlean (izda) y Marta Robles en los Xats a la Fundació. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja.

Susan Orlean (izda) y Marta Robles en Xats a la Fundació. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

En el encuentro entre ambas escritoras, se planteó la cultura como una trinchera en la que muchos se parapetan contra la barbarie. «El ser humano es capaz de lo peor: de matar y de perpetuar el mal en nuestro planeta, pero también ha sido capaz de crear leyes justas, de inventar historias que nos hacen mejores y de archivar el saber que ha acumulado desde el principio de los tiempos», aseguraron.

«Pero la cultura, o eso sentimos, está permanentemente amenazada: bien por los fanáticos, por los poderosos, por los que buscan como único objetivo su propio provecho. Vivimos un tiempo en el que la sobreabundancia de información no garantiza, ni mucho menos, el conocimiento. Porque muchos de esos mensajes van dirigidos, precisamente, a fomentar la ignorancia de una población que en muchas ocasiones no es capaz de discernir lo verdadero de lo falso», concluyeron.

«Literatura de crimen y a secas son lo mismo»

Benjamin Black
Festival VLC Negra
Viernes 4 de mayo de 2018

«Nunca había estado en Valencia, aunque sí en otras ciudades de España. La visité por primera vez en los años 60, cuando yo tenía 16. Ha cambiado mucho, y para bien. Como Irlanda, que ha cambiado aún más que España”, señaló Benjamin Black, uno de los autores estrella invitado en el festival Valencia Negra, del que dijo: “Me encanta que haya un festival así, pero me gustaría que no se hiciera distinción entre literatura de crimen y literatura a secas”. trazó un paralelismo: “En uno de sus blocs de notas, Darwin anotó al margen: nunca digas mayor o menor, y eso es lo que yo digo sobre los géneros. No hay ninguno que sobresalga por encima de otro. Daría todas las novelas de Camus y Sartre por una sola novela de Simenon”.

El escritor irlandés ha sido preguntado por las mujeres. “Retrato de una dama, de Henry James, que era un gay reconocido cuyas mejores amigas eran mujeres, es un modelo feminista. Pero no tiene mensaje, si quieres enviar uno mejor ve a Western Union. Durante épocas me han considerado misógino. Pero la realidad es que no veo gran diferencia entre hombres y mujeres, mis personajes son seres humanos, tanto hombres como mujeres. He de decir que como hombre prefiero a las mujeres, no por las razones obvias, sino porque están menos obsesionadas consigo mismas y tienen más sentido del humor. Todo lo que he aprendido de la vida lo he aprendido de las mujeres, empezando por mi madre. Me enseñaron a crecer”.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Benjamin Black hizo una encendida defensa de la literatura de Raymond Chandler: “Demostró que se podía hacer literatura negra de altísimo nivel. El primer párrafo de ‘El sueño eterno’ es precioso, un poema en prosa. Se trata de una novela completamente literaria”.

El desdoblamiento de personalidad, una característica vital de Black, también salió a relucir en el encuentro con los medios: “Eres una persona diferente en cada rato del día. La idea de que somos la misma persona viene de la religión. En mi mente puedo ser 15 o 20 personas diferentes. Si dejo la cama de mi amante, salgo a la calle y veo a mi peor enemigo no soy la misma persona que ha salido de casa. Todos somos muchas personas”. Y relató una divertida anécdota: “La televisión irlandesa hizo un programa sobre mí y me hice muy famoso. La gente decía que era simpático, agradable… Y mi mujer me dijo al oído: los has engañado a todos”.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Black también habló sobre la novela sobre la que está trabajando: “Está ambientada en Venecia en 1900, lo que ha sido un grave error porque me ha producido muchos problemas: es oscura, erótica, enfermiza y se llama ‘Vísperas venecianas’. Imaginad la cara de mis editores cuando leyeron el título”.

También fantaseó con escribir una novela ambientada en España, pero tiene sus dudas: “¿Cómo me traigo a mis personajes a España? Me imagino a Quirke con su traje y su camisa negra tratando de soportar el calor, soñando con la lluvia… Conozco poco España, si escribo sobre ella tendría que ser un texto en primera persona, no conozco el idioma, sería un personaje como Gene Hackman en Marsella en ‘French Connection’. Pero no me pondría el sombrero de Hackman en esa película sino uno de borsalino”. Y lanzó una idea al estilo de Woody Allen: “Voy a hacer una subasta, a ver qué ciudad de España quiere ser escenario de una novela de Quirke. Acepto dinero”.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

El amarillo como thriller

Cuando el negro es amarillo. Valencia Negra
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 4 de mayo de 2018, a partir de las 19.00h

Sala Russafa se tiñe este año de amarillo en el arranque de la programación de Valencia Negra. Y es que este color es el que utilizan los italianos para referirse a las tramas de thriller, crímenes y asesinatos que en otros países llamamos género negro.

Desde su primera edición, el centro cultural colabora con este festival que tiene la literatura como eje central, pero en el que otras disciplinas como el cine, la música o el teatro tienen cabida en una programación distribuida en más de 40 espacios diferentes de la ciudad y de algunos municipios cercanos.

Santo Piazzese en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Santo Piazzese en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El viernes 4 de mayo, el escenario de Sala Russafa acoge los primeros encuentros con escritores de este año con una fuerte presencia de autores italianos. ‘Cuando el negro es amarillo’ es el título de la primera charla, conducida por el periodista Voro Contreras, en la que dos de los mejores exponentes del ‘giallo italiano’ conversarán sobre el momento que atraviesa la literatura de este género en un país donde la corrupción y la mafia ha marcado su historia en el S.XX y todavía en el XXI.

A las 19h comenzará el encuentro con Santo Piazzese y Mirko Zilahy. El primero es un biólogo y profesor universitario de Palermo que en 1996 publicó su primer libro, ‘I delitti di via Medina-Sidonia’. Sin embargo, no ha sido hasta 2017 cuando su obra ha llegado a España, con ‘Asesinato en el jardín botánico’.  Ambientada en su ciudad natal y en Sicilia, la historia no se recrea tanto en la ejecución como en la investigación de una misteriosa muerte en una trama que avanza a ritmo de blues y jazz, con un gran protagonismo de las referencias musicales y cinematográficas.

Mirko Zilahy en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa

Mirko Zilahy en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa

En el polo opuesto al estilo de Piazzese, el traductor, editor y autor Mirko Zilahy hablará de su segunda novela negra, ‘La forma de la oscuridad’, en la que el asesinato se convierte casi en una expresión artística de manos de un obsesivo personaje, capaz de convertir en realidad sus pesadillas. Esta vez el escenario es Roma en una trama intensa y sangrienta en la que la venganza se presenta como única forma de hacer justicia.

A las 20h, será el momento del encuentro ítalo-español conducido por Mikel Labastida. El periodista modera una charla bajo el lema ‘Desde ambas orillas del mediterráneo’, en la que compartirán escenario las autoras Alicia Giménez Bartlett y Ben Pastor.

Ben Pastor es el seudónimo de María Verbena Volpi, licenciada en Arqueología y nacida en Roma, pero nacionalizada en EEUU, donde reside. Sin embargo, sus novelas suelen ambientarse en la historia reciente europea, con tramas donde los personajes reales y ficticios entretejen apasionantes historias donde se descubre que la realidad está plagada de episodios oscuros.

Alicia Giménez Bartlett en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Alicia Giménez Bartlett en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Mientras que la barcelonesa Alicia Giménez Bartlett se centra más en ambientes y espacios contemporáneos. Ella es la creadora Petra Delicado, un personaje que ha pasado a ser parte del imaginario colectivo de los amantes del género españoles. Se trata de una inspectora de la Policía, llena de contradicciones y capaz de resolver negros crímenes en una serie que ya suma 11 novelas y que complementa otras líneas narrativas de la escritora, con los que ha obtenido galardones tan señalados como el Premio Nadal (2011) o el Planeta (2015).

Tras su paso por el festival en 2014, Bartlett regresa a Sala Russafa para recibir el Premio  Francisco González Ledesma que otorga Valencia Negra. A las 21.15h se hará entrega de este galardón que busca reconocer la carrera de los representantes del género, nacionales o internacionales, que contribuyen a la época dorada que está viviendo la literatura negra en la última década.

El acceso a las charlas y la entrega del premio es libre, hasta completar aforo. La próxima semana, la programación del festival continuará en Sala Russafa con el estreno de la versión escénica de ‘Un crimen perfecto’. El clásico cinematográfico de Alfred Hitchcock se transforma en una pieza teatral y pasa a las tablas a partir del día 10 en una versión adaptada y dirigida por Iria Márquez.

Ben Pastor en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Ben Pastor en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Benjamin Black, en Valencia Negra

Festival Valencia Negra
Del 4 al 13 de mayo de 2018

El escritor Benjamin Black, alter ego de John Banville (1945, Wexford, Irlanda), estará presente en la próxima edición del festival VLC NEGRA, que se celebrará entre el 4 y el 13 de mayo de este año. Black protagonizará un encuentro con los lectores el sábado 5 de mayo, durante el primer fin de semana del festival.

Benjamin Black está considerado uno de los mejores escritores vivos. Comenzó a ejercer el periodismo en 1969, oficio que mantuvo durante 25 años, e inició en paralelo su carrera como escritor. Desde 1970 ha publicado veinte novelas como John Banville, que le han consolidado como uno de los escritores contemporáneos más prestigiosos del planeta. Su delicada prosa, cargada de poesía y con influencias de Nabokov, le ha hecho sonar como candidato al Nobel de Literatura en numerosas ocasiones. En 2014 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

En 2006, Banville decidió crear un alter ego propio, Benjamin Black, firma bajo la cual ha publicado once novelas, siete de ellas de la serie ‘Quirke’, un patólogo-detective hastiado de la vida, lúcido, obstinado y alcohólico, que vive en el Dublín de los años 50 del siglo pasado. Black también ha escrito una novela por encargo de la familia de Raymond Chandler (La rubia de ojos negros, Alfaguara, 2014) con el célebre detective Philip Marlowe como protagonista. Black imitó con gran solvencia el estilo del mítico escritor.

John Banville. Fotografía de Marta Calvo por cortesía de VLC Negra.

John Banville. Fotografía de Marta Calvo por cortesía de VLC Negra.

Desdoblarse como autor

Según ha confesado en numerosas ocasiones, escribe novela negra con seudónimo porque le resulta aburrido ser siempre la misma persona y esta práctica le permite desdoblarse como autor. También ha dicho que como Banville es capaz de producir un máximo de 200 palabras al día, mientras que como Black puede llegar a multiplicar por diez esa cifra.

Sus novelas negras se construyen a partir de la complejidad de sus personajes, aunque sin dejar de lado tramas complejas en las que retrata el secuestro de niños, la corrupción de la Iglesia o el incesto. La lucha contra el paso del tiempo o los esfuerzos para encontrar un sentido a la vida son los grandes temas presentes en la mayor parte de su obra.

Además del Premio Príncipe Asturias de las Letras, Banville/Black, que es miembro de número de la Royal Society of Literature desde 2007, ha acumulado más de una quincena de premios literarios en Europa y Estados Unidos en sus cincuenta años de carrera, entre los que destacan el Premio Guardian de 1981, el American Irish Foundation, el Booker de 2006, el Franz Kafka de 2011, el Premio Austríaco de Literatura Europea de 2013 o el RBA de 2017.

Según ha explicado el director VLC NEGRA, Jordi Llobregat, «conseguir traer a Valencia Benjamin Black era desde hace años una aspiración del festival, y por fin lo hemos conseguido gracias a la colaboración con Alfaguara, que edita su obra en castellano, y de Bromera, que lo hace en valenciano. Los espectadores de VLC NEGRA van a tener la ocasión de conocer a uno de los más grandes escritores vivos, cuya calidad literaria le coloca cada año en las quinielas del Premio Nobel de Literatura. Su presencia en Valencia es un privilegio que invitamos a disfrutar a todos los valencianos».

John Basville. Fotografía de Lisbeth Salas por cortesía de VLC Negra.

John Basville. Fotografía de Lisbeth Salas por cortesía de VLC Negra.

 

Apretando ‘La Soga’

La Soga, de Iria Márquez
Festival Valencia Negra
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 6 al 8 y del 13 al 15 de mayo de 2016

El festival Valencia Negra vuelve a Sala Russafa, del 6 al 15 de mayo, sobre la que extiende un manto de intriga, suspense, llenándola de tipos duros, investigadores astutos y mediocres, mujeres fatales y crímenes tan crueles como truculentos e imperfectos. Son los tópicos del género negro, un estilo que ha ido evolucionando y rompiendo barreras, extendiendo su mancha a muchos ámbitos de la cultura como la fotografía, el cine o el teatro. Precisamente éstos dos últimos se unen en el espectáculo producido por el centro cultural específicamente para la cuarta edición de este festival que arranca este fin de semana.

Escena de 'La Soga'. Foto de Juan Terol por cortesía de Sala Russafa

Escena de ‘La Soga’. Foto de Juan Terol por cortesía de Sala Russafa

Sala Russafa estrena del 6 al 8 y del 13 al 15 de mayo, a las 21.30h, un montaje teatral que retoma el clásico del género negro ‘La Soga’, llevado al cine por Alfred Hitchcock en 1948 con James Stewart como protagonista. Iria Márquez firma la versión y dirección de esta obra que nació para los escenarios de la mano de Patrick Hamilton y en la que se recrea una morbosa cena alrededor de un arcón que esconde un cadáver. Un encuentro aparentemente inocente al que, sin saberlo, asisten los familiares y amigos del asesinado, junto a los asesinos.

Hitchcock popularizó esta historia que rodó en planos secuencia para respetar el desarrollo en tiempo real de la trama a la que ahora dan vida Dario Torrent, Jaime Vicedo, Vicent Pastor, Raquel Ortells, Rosa López y Juan Carlos Garés en un montaje sobrio, ambientado en los años 50’, que recrea las sombras de este macabro thriller tocando temas como la superioridad de unos seres humanos respecto a otros, la justificación moral del crimen, la soberbia o la impunidad.

Elenco de 'La Soga'. Foto de Juan Terol por cortesía de Sala Russafa.

Elenco de ‘La Soga’. Foto de Juan Terol por cortesía de Sala Russafa.

 

«Crecen los espectadores y descienden los lectores»

Pierre Lemaitre
Festival Valencia Negra

Pierre Lemaitre, invitado al Festival VLC Negra por el Instituto Francés de Valencia, las editoriales Bromera y Alfagura y el propio certamen, aseguró durante el encuentro celebrado en la sede del Instituto, que el género negro “vive una eclosión mundial, y eso es un problema para los que escribimos dentro de este marco». Dijo que al principio se preguntaba «por qué escribir en este género si voy a ser uno más». Hasta que decidió escribir «lo mejor posible sin pensar en la competencia”. Sobre las historias que se cuentan, reconoció que “todas, en cualquier género, han sido escritas ya; los escritores de hoy sólo las contamos a nuestra manera”.

Sobre el poder de la literatura, el escritor francés estimó “no conocer ningún libro que haya cambiado el devenir de la historia: los escritores tenemos que ser más modestos”. Aunque sí cree “en el poder de la literatura, que es capaz de cambiar las cosas; la ficción es una enorme maquinaria que puede cambiar la realidad y  permite que el ciudadano haga una toma de conciencia sobre lo que está pasando”.

Pierre Lemaitre en el Instituto Francés dentro del Festival Valencia Negra. Foto: Europa Press.

Pierre Lemaitre en el Instituto Francés dentro del Festival Valencia Negra. Foto: Europa Press.

La rentreé o vuelta al cole en Francia

Lemaitre hizo referencia al fenómeno editorial francés del año, conocido como la rentrée o ‘vuelta al cole’. “Soy un escritor francés que escribe en un país neurótico con la literatura. Hay un fenómeno que se conoce como rantrée o ‘vuelta al cole’: en un solo mes salen al mercado 600 títulos, lo que genera un gran número de impactos entre el público y que en el país casi sólo se hable de literatura en un mes. Esto es muy bueno para la literatura, pero provoca que la esperanza de vida de cada libro sea sólo de un mes”.

Y es en este contexto de sobreedición donde Lemaitre enmarcó los géneros: “A mí me dan igual los géneros. Pero hoy en día la información va tan rápido que es necesario tener referencias. En un país que publica con tal extravagancia en la rentrée, permite que dentro de caos el lector tenga una referencia donde acogerse”.

Lemaitre explicó que tiene “la suerte de vivir en Francia, un país que tradicionalmente ha protegido la cultura, que es un eje político en ese país, con leyes que protegen mucho los derechos de autor”. Aunque la crisis también ha golpeado allí a la cultura: “En un año de elecciones en Francia se ha abordado poco la cultura». También hizo una crítica a sus políticos: “Francia sigue protegiendo la cultura, pero noto un cambio en la clase política, ahora no están tan formados culturalmente como hace treinta años”.

Pierre Lemaitre. Imagen cortesía de VLC Negra.

Pierre Lemaitre. Imagen cortesía de VLC Negra.

Sobre la eclosión de festivales de género negro, Lemaitre lo tiene claro: “Uno puede preguntarse para qué sirven los festivales. El papel de los festivales es muy importante porque permite enseñar al público que la literatura puede convertirse en un evento. Pero lo que ocurre es que el género negro, que ha perdido el monopolio del que gozó hasta mitad del siglo XX, ha perdido importancia frente a la tele o el cine”.

Aunque aclaró: “El retroceso relativo de la literatura en este género no tiene que ver con la pérdida de la ficción. La gente necesita consumir historias de ficción”. Y pidió perdón por referirse al Goncourt que él ganó para ilustrar el ejemplo: “La sala de prensa de la entrega de ese premio está abarrotada de periodistas, tanto como en un evento de fútbol. Que haya un festival como VLC NEGRA que sea capaz de congregar a periodistas es una excelente noticia”.

Tendemos a la pasividad

Preguntado sobre la irrupción de las nuevas tecnologías y la competencia con la lectura, Lemaitre lo vio como “un problema mundial. Crecen los espectadores y descienden los lectores. ¿Cuál es la diferencia entre ver la tele y leer una novela? La imagen es la diferencia y eso implica que la imaginación juegue un papel menos importante. Todos tenemos tendencia a la pasividad”. El escritor achacó parte del problema a la educación: “Los profesores utilizan series y películas para enseñar porque creen que la imagen va a facilitar la comprensión de sus alumnos. Las clases son más cómodas con imagen, pero eso cierra el paso a la literatura”.

Pierre Lemaitre. Imagen cortesía de Instituto Francés de Valencia.

Pierre Lemaitre. Imagen cortesía de Instituto Francés de Valencia.

 

Festival en rojo y negro

Festival VLC Negra
Del 6 al 15 de mayo de 2016

La pasión y entusiasmo que se dedica a cualquier proyecto permite sacar mayor partido al dinero disponible para llevarlo a cabo. El Festival VLC Negra, que se celebra del 6 a 15 de mayo en distintos enclaves de la ciudad de Valencia, es un buen ejemplo. Con sólo cuatro ediciones y un presupuesto de 30.000 euros (un 20% menos que el año pasado) ha logrado convertirse en un referente indispensable en el mapa de eventos dedicados a la novela negra que existen en España. Un encuentro que va más allá de la literatura para incluir teatro, cine, música, etcétera. El hecho de que sus tres principales artífices sean autores de otras tantas novelas negras dice mucho del espíritu que les anima. Santiago Álvarez publicó el pasado año, La ciudad de la memoria y Jordi Llobregat, El secreto de Vesalio traducida a varios idiomas. Sinpiedad de Bernardo Carrión se editará próximamente.

La edición de este año  incluye 75 actos que se celebrarán en 20 puntos diferentes de la ciudad en los que participan 40 autores. Entre ellos, Lorenzo Silva, Fernando Marías, Juan Gómez Jurado, Reyes Calderón, Ignacio del Valle o Berna González Harbour.

El momento cumbre será el sábado 7 de mayo, con la presencia del escritor francés Pierre Lemaitre, Premio Goncourt 2013, el padre de  Camille Verhoeven, Comandante de la Brigada Criminal de París, un policía de breve talla y agudo ingenio protagonista de una serie negra, cuya cuarta y última entrega se publica en España el 5 de mayo. Fundación Bancaja ha cedido su sala de amplio aforo, 344 butacas, para evitar que el público no pueda acceder al acto como ocurrió  la pasada edición  debido al poder de convocatoria del escritor griego  Petros Márkaris. Antes del encuentro con Lemaitre se celebrará una charla entre Rosa Montero y José Carlos Somoza, y el escritor italiano Antonio Manzini presentará la sesión inaugural, el viernes.

Pepe Sancho en una imagen de la serie Crematorio, de Rafael Chirbes.

Pepe Sancho en una imagen de la serie Crematorio, de Rafael Chirbes.

Homenajes y teatro

El primer fin de semana incluye un homenaje a Rafael Chirbes, fallecido el pasado verano, que recibirá a título póstumo el premio González Ledesma que premia toda su carrera literaria. Los periodistas Xavier Aliaga y Mikel Labastida, junto a un representante de la Fundación Chirbes, abordarán la trayectoria y la obra del autor de En la orilla y Crematorio.  El festival dedicará otro homenaje a Rafael Tasis (Barcelona, 1906), padre de la novela negra en catalán, que murió exiliado en París en 1966. Recientemente, se han cumplido los 60 años de la publicación de La biblia valenciana, la primera novela negra que fue editada en catalán en España.

Fiel a su vocación de extender el festival por toda la ciudad, VLC Negra se hará presente esos días en más de veinte lugares. La Sala Russafa será el epicentro con varios encuentros con autores y seis representaciones de La soga, montaje teatral inspirado en la película de Hitchcock, dirigido por Iria Márquez, de la compañía Arden Producciones.

Octubre Centre Cultural acogerá dos jornadas, el 10 y 12 de mayo. La primera dedicada a autores en lengua valenciana, como Esperança Camps, Xavier Aliaga, Silvestre Vilaplana, Jordi Juan o Salvador Company. La segunda, centrada en el cine, contará con la presencia del cineasta Rodrigo Cortés. Ese día también se proclamará el ganador del concurso de cortometrajes #60EnNegro, tras las votaciones del público y la decisión final del jurado, que seleccionará el mejor corto  entre los cinco finalistas.

Fotograma de Made in USA, de Jean Luc Godard.

Fotograma de Made in USA, de Jean Luc Godard.

Cine y jazz

Como cada año, el festival dedica un ciclo al cine negro, esta vez, al cine polar francés. La Filmoteca Valenciana exhibirá cinco películas, con dos proyecciones de cada una de ellas para un total de diez. Groupi Mains Rouges (Jackes Becker, 1943), Pleins feux sur l’assasin (Georges franju, 1961), Made in USA (Jean Luc Godard, 1966), Eaux profundes (Michel Deville, 1981) y Conexión Marsella (Cédric Jimenez, 2014).

Por segundo año el festival impulsa un circuito de jazz, que se celebrará en cinco sedes diferentes: Sala Russafa, Black Note, Café Rialto, La edad de oro y Bistro Musical Una Cosa Rara. En total, 18 conciertos.

Una firma colectiva con autores pondrá punto final. La Casa del Libro es el lugar elegido. Se dispondrán unas mesas en el Pasaje Ruzafa de manera que la accesibilidad a los autores y su interacción con el público sea lo más estrecha posible.

Cartel del Valencia Negra.

Detalle del cartel del Festival Valencia Negra.

Bel Carrasco

Weegee The Famous

Weegee The Famous
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 31 de agosto, 2015

Ilustrar las páginas de sucesos con imágenes frescas más o menos truculentas, retratar el cadáver cuando todavía estaba caliente, llegar el primero a los restos del naufragio. Fue la vocación de un intrépido fotógrafo que no temía la nocturnidad ni el crimen, y armado con su cámara exploró los bajos fondos de Nueva York entre los años treinta y cuarenta.

Estamos hablando de Weegee, antropónimo de Arthur Fellin, protagonista de una muestra organizada por el III Festival Valencia Negra que se expone en el MuVIM hasta el 31 de agosto. La exposición fotográfica Weegee The Famous, compuesta por 95 imágenes de gran tamaño, resume el trabajo de pionero del fotoperiodismo, comisariada por Silvia Oviaño, de Caravan Cultura. La vida de película de este artista fue llevada al cine por Howard Franklin en el filme El ojo público.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Con diez años, hijo de emigrantes austrohúngaros, Weegee llegó a Nueva York como Arthur Fellig en 1909. Ejerció de aprendiz de fotógrafo en las calles del Lower East Side hasta que, en 1923, empezó a trabajar en el laboratorio Acme Newspictures. Doce años después comenzó su carrera como fotógrafo independiente y, en 1938, consiguió permiso para instalar en su casa y en su coche una emisora que le permitía escuchar la frecuencia de la policía.

También adaptó el maletero de su vehículo para convertirlo en un laboratorio de revelado y positivado. Con todo ese equipamiento conseguía llegar antes que nadie a la escena del crimen y salir de allí con copias en positivo, acuñadas por detrás con la leyenda Weegee the famous, que vendía a los más importantes diarios y agencias de Nueva York y de Estados Unidos.

Sobre el antropónimo empleado por el fotógrafo hay diversas teorías. Bernardo Carrión, responsable de prensa del Festival y organizador de la muestra, recordó que Weegee en sus años de juventud trabajó en un lavadero de coches y quizá su nombre artístico haga alusión al sonido del parabrisas cuando se limpia. Según la comisaria Silvia Oviaño, surgió de la afición de Weegee por el espiritismo y por el juego de la Ouija, cuya pronunciación se asemeja con el nombre escogido por el personaje.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

“Weegee le tomó el pulso a la ciudad”, dijo Oviaño en la inauguración de la muestra. “Fue uno de los precursores de la inmediatez periodística al instalarse en su vehículo un laboratorio de revelado y un receptor para escuchar la emisora de la policía. Esta circunstancia le permitía llegar a los lugares críticos, antes incluso que la policía.

Como una auténtica pesadilla de los actuales CSI, su gusto por la estética le llevaba a retocar las escenas de los crímenes e incluso a modificar la posición de los cadáveres para lograr una mejor composición fotográfica.  Otra de sus máximas era contextualizar las imágenes que servían de decorado a la escena del crimen, y prefería tomar una fotografía lejana que permitiera observar el entorno antes que un primer plano de un cuerpo ensangrentado.

“Desde medianoche hasta la una, escuchaba todas las llamadas que hacían sobre mirones en las azoteas y en las escaleras de incendios de las habitaciones de enfermeras. De una a dos, los que se resistían a dejar los últimos delicatessen abiertos. De dos a tres, accidentes de coche e incendios. A las cuatro cerraban los bares y los chicos estaban achispados por las bebidas. Los camareros gritaban ‘estamos cerrando’, pero los clientes se negaban a salir… Los chicos de azul los escoltaban hasta la salida y luego entraban ellos para tomar algunas copas a oscuras en los cuartos de atrás. Después, de cuatro a cinco, venían las llamadas por robos y rotura de escaparates”, solía explicar Weegee cuando alguien le preguntaba cómo transcurría su jornada laboral. También alardeaba sobre la importancia de sus retratos: “Aunque figure entre los enemigos públicos número uno de la lista del FBI, ningún malhechor alcanza su consagración hasta que yo lo haya fotografiado”.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

De Nueva York a Hollywood

Durante la década de los cuarenta su prestigio creció. En 1941, la Photo League de Nueva York organizó su primera exposición bajo el título Murder is my business, y en el 43 el MOMA adquiere cinco fotografías suyas para la muestra Action Photography. En 1945, publica su primer libro, Naked City, al que sigue un año después Weegee’s People. A finales de 1948 se muda a Hollywood, donde Naked City se convierte en una película y produce su primer documental, Weegee’s New York. Fruto de su estancia en la cuna del cine es el libro Naked Hollywood. A finales de los 50 Weegee es ya un afamado artista que recorre el mundo dando conferencias. Murió en Nueva York en 1968.

La obra de Weegee, donada por su viuda al ICP de Nueva York, se encuentra en la colección de numerosos museos de todo el mundo y ha servido de inspiración a artistas como Diane Arbus, Andy Wharhol o Stanley Kubrick. No solo incluye escenas de sucesos, sino también instantáneas que atestiguan el modo de vida de los habitantes de la Gran Manzana en actividades de asueto: en el cine, en el teatro o en bares y todo tipo de locales, muchos de ellos marginales. También el cine se ha sentido atraído por sus imágenes y su vida; Howard Franklin dirigió en 1992 El Ojo Público, una película basada en su personaje protagonizada por Joe Pesci.

Una mirada muy personal

En tiempos en los que en el mundo de la prensa aún se valoraba la primicia y la exclusiva, Weegee logró sorprender infinidad de veces con sus fotografías descarnadas tomadas segundos después de haber ocurrido el suceso. Sus imágenes, directas, sorprendentes y con una mirada muy personal, captaron momentos dramáticos de los neoyorquinos. Para rebajar su descarnado realismo, solía trabajar en el laboratorio con una iluminación lateral que él mismo llamó “estilo Rembrandt”.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Bel Carrasco

Hamlet-Jaipur cierra temporada en Russafa

Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 25 al 28 de junio, 2015

Semana de despedidas para Sala Russafa. El centro cultural cierra su cuarta temporada y su Festival de Talleres de Teatro Clásico, una programación que del 5 al 28 de junio ha estrenado cinco propuestas para adultos y niños, piezas que retoman grandes obras y personajes de la literatura dramática para ofrecer nuevos y sorprendentes acercamientos.

El encargado de poner el broche a la cuarta edición del festival es Chema Cardeña, que del 25 al 28 de junio estrena Hamlet-Jaipur, una muestra de la atemporalidad y universalidad de la obra de Shakespeare. En esta ocasión, la tragedia se traslada de la corte medieval de Dinamarca a la convulsa India de 1946. Y Hamlet se transforma en Harjinder, un joven que lucha por la independencia frente al Imperio Británico, al tiempo que se enfrenta al drama personal de asumir la muerte de su padre y sus consecuencias.

Escena de Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña. Cortesía de Sala Russafa.

Escena de Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña. Cortesía de Sala Russafa.

Para esta versión, el director y dramaturgo ha creado un nuevo personaje, encargado de introducir la trama histórica. También ha adaptado el argumento original a la filosofía, religión y orografía hindús, haciendo desaparecer conceptos como el monoteísmo o los fantasmas, para incorporar otros más propios de esta cultura, como la conexión astral mediante la que se encuentran Hamlet/Harjinder y su difunto padre.

Los once actores del montaje forman parte de un taller para profesionales en el que, desde octubre, se ha profundizado en las técnicas interpretativas. Un perfeccionamiento que les ha permitido asumir el reto de adoptar la expresividad y los movimientos característicos de las artes escénicas indias, imprescindibles para ambientar el magnífico salto temporal y espacial de una de las más famosas y ricas tragedias de Shakespeare.

Con Hamlet Jaipur concluye el Festival de Talleres de Teatro Clásico y la IV temporada de Sala Russafa, de la que sus responsables ofrecen un balance positivo. Por el escenario del teatro han pasado 28 compañías de artes escénicas (18 de ellas valencianas, dando prioridad a la escena autóctona), que han ofrecido 137 representaciones de piezas para público adulto y familiar. Además, se han programado 23 conciertos de bandas también mayoritariamente valencianas.

Imagen promocional de 'Olvidando a Lear, de Mariola Ponce, espectáculo programado dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

Imagen promocional de ‘Olvidando a Lear’, de Mariola Ponce, espectáculo programado dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

Una oferta escénica de la que han disfrutado algo más de 16.000 espectadores. «Estamos muy contentos porque esta temporada, pese a todas las dificultades, hemos incrementado en cerca de 6.800 personas el público que ha venido a la sala», afirma Juan Carlos Garés, socio y gerente del centro cultural, quien remarca que en este recuento sólo se incluyen las propuestas programadas directamente por la sala. «Quedan fuera de estas cifras los asistentes a los más de 30 eventos, como galas benéficas, jornadas o encuentros que son fruto de la colaboración con iniciativas de calidad como Valencia Vibrant, Valencia Negra o Russafa Escénica, con las que hay una gran sintonía y que permiten que mucha gente pueda acercarse a nuestro teatro», remarca Garés.

Desde Sala Russafa se muestran satisfechos por haber logrado fidelizar al público en un momento de recesión en el consumo cultural y por lograr abrir una quinta temporada. «Este proyecto surgió en lo más crudo de la crisis económica y, aunque han habido momentos muy complicados, inesperadamente vamos a por nuestra quinta temporada. Así que estamos muy felices» afirma Garés quien se muestra esperanzado por los cambios en la orientación de las políticas culturales que puedan venir tanto a nivel nacional como local y autonómico.

Elenco de 'La dama boba', de Iria Márquez, espectáculo programado dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

Elenco de ‘La dama boba’, de Iria Márquez, espectáculo programado dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

La sala cerrará sus puertas tras el fin de semana para seguir trabajando en la programación de la próxima temporada, que arrancará a mediados del mes de octubre. Pero antes, en septiembre, volverá a ser sede de Russafa Escénica, un festival que nació casi al mismo tiempo que el teatro y con el que colabora desde sus inicios.

En esta edición, Sala Russafa acogerá las representaciones del espectáculo producido por el festival, La mejor familia del mundo, una propuesta de Eva Zapico. Además, la programación de Russafa Escénica recupera Réquiem, una de las piezas de Arden, la compañía fundadora de del centro cultural. Chema Cardeña vuelve a dirigir para la compañía valenciana Tito L’Efante esta comedia dramática sobre las relaciones familiares que ahora interpretan Raquel Ortells, Raúl Pont y Érica Molina.

Cartel de la obra 'Hamlet-Jaipur', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de la obra ‘Hamlet-Jaipur’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

 

¿Viven las series de TV una edad dorada?

Nueva ficción española
Con Javier Olivares, Paco Plaza y Rafael Maluenda
Festival Valencia Negra
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 14 de mayo de 2015

¿Viven las series de televisión una edad dorada? La pregunta fue puesta sobre la mesa por Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, en el encuentro organizado por el festival Valencia Negra en la Sala Berlanga de la Filmoteca. A su lado estaban Javier Olivares, guionista de ‘El Ministerio del Tiempo’ o ‘Isabel’, entre otras, y Paco Plaza, director de la película de terror ‘REC’. Maluenda enmarcó el asunto en el “momento especial que vive [en general] la ficción española”. Olivares saltó raudo: “Vivimos un ‘mientras tanto’, porque no hay un antes y un después”.

Fotograma de 'La Cabina', de Antonio Mercero. Valencia Negra. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘La Cabina’, de Antonio Mercero. Valencia Negra. Filmoteca de Valencia.

Y luego se fue refiriendo a las sobresalientes series que se hacían en televisión antes de la aparición de las privadas, desde ‘Anillos de oro’ (“la mejor”) a ‘Farmacia de Guardia’ pasando por ‘Los gozos y las sombras’. Incluso se refirió al creador de la exitosa serie ‘Black Mirror’, Charles Brooker, todo un enamorado de ‘La Cabina’, de Antonio Mercero, mediometraje que muchos de los seguidores españoles de Black Mirror desconocen. “Ahora se produce en España muy bien, pero ha habido muchas otras edades de oro”, apostilló Olivares.

Fotograma de REC3, de Paco Plaza. Valencia Negra. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de REC3, de Paco Plaza. Valencia Negra. Filmoteca de Valencia.

Paco Plaza reconoció que ‘Rec’ era “un caso aislado y un experimento” que se encontró con el éxito inesperado, en un país como el nuestro donde “no tenemos industria, más allá de que la relación entre un vasco y un andaluz provoque risa” [en clara alusión a ‘Ocho apellidos vascos’]. Y puestos que el encuentro en la Filmoteca en torno a la ficción española se enmarcaba en Valencia Negra, festival de género negro, Plaza apuntó que este género estaba “fagocitado por los telediarios”.

Fotograma de 'Requisitos para ser una persona normal', de Leticia Dolera.

Fotograma de ‘Requisitos para ser una persona normal’, de Leticia Dolera.

Y siguió refiriéndose al género negro como algo muy típico de nuestro país: “La grabación de los políticos es puro ‘Torrente’ [de Santiago Segura]. Termina por hacerte gracia el tío que te está destrozando la vida”. Paco Plaza, que el 5 de junio se estrena como productor con ‘Requisitos para ser una persona normal’, de Leticia Dolera, también subrayó que la política de la ficción española para crecer pasaba por “ampliar nuestro mercado a Latinoamérica”, cosa que ya habría hecho Francia de tener tantos países bajo una lengua común.

Imagen de la serie 'El Ministerio del Tiempo', de Javier Olivares. Valencia Negra. Filmoteca de Valencia.

Imagen de la serie ‘El Ministerio del Tiempo’, de Javier Olivares. Valencia Negra. Filmoteca de Valencia.

Javier Olivares recordó que el éxito de ‘El Ministerio del Tiempo’ se debía tanto al apoyo de la infinidad de seguidores con que cuenta la serie, como al hecho traducido en datos de ser “la más vista en audiencia en diferido”. Hasta en twitter, un “destroza personas”, según el guionista, “se habla bien de ella”. El Ministerio del Tiempo, prosiguió Olivares, “ha abierto un debate acerca del tipo de público que ve las series”. Un público que no ve la televisión y que necesita otros instrumentos de audiencia. “Es un público huérfano de respeto”, agregó.

Javier Olivares, escéptico en todo momento con respecto a la línea marcada por Rafael Maluenda en torno al auge de las teleseries españolas, calificó la cultura en nuestro país de algo “ínfimo y ágrafo”. “Aquí se nos sigue viendo como titiriteros”. Nada que ver a su juicio con, por ejemplo, Inglaterra donde tienen a la BBC “todo un símbolo del país”.

En cuanto al trasvase de directores del cine a la televisión, opinó que se debía al hecho de que ahora “a la televisión ya no se le mira por encima del hombro”, aunque admitió que las relaciones entre unos y otros “chirrían” porque el medio televisivo impone cierto trabajo en equipo, al que el director de cine no está acostumbrado por aquello de sentirse autor único. “El guionista del cine español se está muriendo porque una película (cosa que no ocurre en las series) es la historia exclusiva del director”. Ah! Y jamás las series españolas podrán competir con nadie “hasta que duren 50 minutos en lugar de 70”.

Imagen de 'El Ministerio del Tiempo', de Javier Olivares. Festival Valencia Negra. Filmoteca de Valencia.

Imagen de ‘El Ministerio del Tiempo’, de Javier Olivares. Festival Valencia Negra. Filmoteca de Valencia.

Salva Torres