“La clase política española rebosa incultura”

El vuelo del águila, de José Luis Corral
Editorial Planeta

Noviembre de 1504 en Medina del Campo. Fernando el Católico vela a los pies del lecho mortuorio de su esposa Isabel. Enero de 1519. Carlos I de España se proclama Carlos V de Alemania mientras sueña con la bella Isabel de Portugal. Estos dos acontecimientos enmarcan El vuelo del águila, la vigésima y última novela de José Luis Corral. Un majestuoso relato que enlaza realidad y ficción para describir una de las etapas más intensas de nuestra historia. Los miembros de la familia de conversos Losantos juegan un papel esencial en la historia, paradigma de muchos otros que se quedaron en los reinos de la monarquía hispana renunciando a su religión, creencias y cultura.

“Pedro Losantos es un exiliado en su propio país que tiene que adecuar su vida a su tiempo para sobrevivir”, dice Corral. “Los conversos tuvieron que hacerlo si querían permanecer en la que era su tierra desde hacía al menos doce siglos. Elegir a un médico converso me ha permitido adentrarme, desde la imaginación, en los recovecos íntimos de la época y resconstruirla”. Corral ha invertido en esta minuciosa crónica dos años de trabajo, además de todo su bagaje como profesor e investigador. Son 800 páginas que incluyen bibliografía, árboles genealógicos, relación de personajes, etcétera.

José Luis Corral con su libro. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral con su libro. Fotografía de Carlos Ruiz.

¿A la hora de recrear la vida cotidiana de aquel tiempo, qué aspectos le supusieron mayor dificultad?

Todo lo que está relacionado con las relaciones íntimas y la vida cotidiana de los grandes personajes, pues los cronistas de la época escribían al dictado del poder y presentaron a unos personajes enormemente edulcorados, teatrales y, por tanto, falsos. Para ello he tenido que utilizar documentos secundarios y hacerles que hablaran, como por ejemplo un simple recibo por la compra de un trineo para el joven Carlos de Austria y sus hermanas o la nota marginal en unas actas de las Cortes de Castilla y León para precisar el perfil psicológico de Juana la Loca. Por fin, he recurrido a la arqueología para recrear aspectos de la vida cotidiana como vestidos, joyas, utensilios de todo tipo, viviendas,.. Y también a la iconografía y al espíritu de la época representados en cuadros y narrados en textos literarios de ese tiempo.

¿En los males que aquejaban a la España de entonces están ya latentes los males que hoy sufrimos?

En cierto modo, y salvando las distancias del tiempo y de la historia, son los mismos. La lucha por el poder a toda costa, la justificación del fin sin tener en cuenta los medios, las intrigas y conjuras para desacreditar al adversario, el egoísmo de los poderosos, su falta de escrúpulos… Aquel mundo no era tan distinto al nuestro.

Germana de Foix está muy vinculada a Valencia. ¿Su belleza y encanto fueron reales o forman parte de la leyenda?

Germana de Foix se hizo cargo del gobierno del reino de Valencia, integrado en la Corona de Aragón, por deseo de su esposo Fernando el Católico. Cuentan las crónicas que más que una mujer bella, según el sentido estético de comienzos del siglo XVI, era una joven voluptuosa y de cuerpo muy rotundo. Esas características la hacían enormemente atractiva para la época, y fueron la causa de que se prendara de ella Fernando de Aragón. A su nieto Carlos de Austria le ocurrió algo similar, pues fueron amantes durante los años 1517 y 1518, e incluso Carlos, de 18 años, la dejó embarazada y Germana parió una hija del nieto de su esposo; una verdadera historia de amor y sexo llena de turbulencias. Carlos se alejó de ella en 1519, pero la casó bien y siempre la tuvo en alta consideración, pero perdió la pasión tras el parto de la hija de ambos, tal vez porque Germana ya tenía treinta años y había comenzado a engordar de manera exagerada.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

¿Qué métodos utilizó Fernando para dejarla embarazada en su obsesión por tener un hijo?

Al principio, entre 1506 y 1512, consumía grandes cantidades de alimentos considerados afrodisíacos, como testículos de toro, almejas y otro tipo de moluscos. Pero conforme se iba haciendo mayor, ya cumplidos los 60 años, recurrió a la cantaridina, una sustancia vasodilatadora que se extrae de la llamada “mosca verde”, en realidad un escarabajo que  vive en los bosques de robles en el interior de la Península. Con el caparazón de este insecto se fabrica ese polvo, que era muy caro y que Fernando el Católico consumió en cantidades muy perjudiciales para su salud. Probablemente, la ingesta de tanta cantaridina y otras drogas acabaron con su salud.

¿Cuál ha sido el mejor ‘gobernador’ que ha tenido este país ingobernable? 

Quienes han gobernado España, y los reinos medievales antes de que existiera como tal, han sido en general malos gobernantes. Los Austrias estaban obsesionados con el poder, y pusieron todos los medios para conseguirlo primero y mantenerlo después, y los Borbones fueron un desastre monumental, sobre todo Fernando VII, el peor rey y el más funesto gobernante de la historia de España, por delante incluso del dictador Francisco Franco. Destacar a alguien se me hace difícil. Tal vez Manuel Azaña, por su sentido político, pero el golpe de Estado perpetrado en 1936 la y la Guerra Civil que se desencadenó inmediatamente después lo desvirtuaron todo. Bueno, pese tanta corrupción, tanta desigualdad y tanto desafecto de la gente hacia la política, los últimos cuarenta años son sin duda los mejores de nuestra historia.

¿Cuál es su valoración de la situación política?

Vivimos tiempos complejos en un país en el que la cultura no se valora casi nada. En esta campaña electoral, y en la anterior de diciembre de 2015, ninguno de los cuatro candidatos principales habla de literatura, de historia, de cine, de teatro, de filosofía, de ciencia, de conocimiento, de patrimonio, de arte… España es un país bastante inculto y la clase política rebosa incultura por todas partes. Y cuando se es inculto el acuerdo, el pacto, la comprensión hacia el otro, la tolerancia y el respeto se debilitan. Y eso está pasando. Los políticos españoles son egoístas, pacatos y pagados de sí mismos, como la clase dirigente del siglo XVI. Y así, no vamos a ninguna parte. Pero, no lo olvidemos, esos políticos no son otra cosa que el reflejo del pueblo español. Mientras no se imponga la educación y la cultura, no habrá verdadera y plena democracia, y los pactos que se establezcan dependerán más de los intereses personales de los líderes afectados y de la caterva de conmilitones que les deben el puesto.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

Bel Carrasco

Ferran Adrià and the art of food

El Bulli: Ferran Adrià and the art of food
Somerset House
Strand London WC2R, 1 LA, Reino Unido
Hasta el 29 de septiembre

Hace casi un mes, concretamente el 5 de Julio, se inauguró en el Somerset House de Londres la exposición ”El Bulli: Ferran Adrià and the art of food” que formará parte de las propuestas de esta institución hasta el 29 de septiembre de este año, siguiendo la estela y ampliando la muestra que se llevó a cabo en el Palau Robert de Barcelona a finales del año pasado. Parece una intentona de retrospectiva emocional y pastelera, valiéndome del contexto que se trata, del restaurante El Bulli convertida en un exagerado ensalzamiento de la figura de Ferran Adriá y de su inminente proyecto, ávidos de soporte institucional y económico, más que apariencia moral y que a modo de gira promocional, después de Londres recorrerá otras ciudades del planeta.

El comisario Sebastià Serrano nos propone un recorrido lleno de imágenes, excéntricos recuerdos y anécdotas, en las que se ve el desarrollo de este pequeño local que en su día se convirtió en el mejor restaurante del mundo y que tiene ante sí un reto impresionante.

Entrada a la exposición. Fotografía: Anna Gottardo

Entrada a la exposición. Fotografía: Anna Gottardo

Desde un punto de vista que gira en torno a una casa-museo o un museo de ciencias naturales, en las dos plantas que componen la muestra se presenta la idea central: la cocina como laboratorio de sensaciones y el comer como verdadera experiencia de los sentidos. Es esto, precisamente, lo que acerca el paladar al arte y da sentido al trabajo entre fogones de estos maestros gastronómicos. En las propuestas que ofrece este venerado cocinero catalán, más allá de la deconstrucción de la comida, de los utensilios que inventa, del cuidado enfermizo en la presentación de los alimentos y su elaboración, se intenta descontextualizar, provocar y, sobre todo, aportar conceptos a través de una recerca técnico conceptual que ayuda a crear, crear, crear…

A nivel funcional, la exposición empieza con un flash back en el que se proyecta un vídeo que representa, como en un último vals, el último postre y los últimos aplausos del famoso restaurante y finaliza en una sala con la impresionante maqueta de lo que será la fundación que están proyectando desde que el local cerró sus puertas hace dos años.

Entre estos dos momentos se sigue una línea temporal que recorre todo el discurso expositivo. Fotografías-recuerdo y cronología de hechos, archivos, documentos cuentan, como repasando el antiguo álbum de la abuela, todos los pasos que se fueron dando desde la compra del terreno, hasta convertirse en el lugar donde mejor se comía del mundo. Subiendo las escaleras se deja atrás la parte emocional y se hace partícipe al visitante del frenesí de tres horas en la cocina de El Bulli en cinco minutos presentado en tres pantallas simultáneas, que dan paso a la parte más científica, práctica y de impacto visual de la muestra. Hay puntos que suscitan la curiosidad como la mesa virtual de comensales donde los visitantes se sienten protagonistas del menú propuesto por la voz real de uno de los camareros que explica minuciosamente cada uno de los platos servidos. En otros momentos el comisario juega con el paralelismo entre el arte culinario y el mundo artístico convencional; en una  entrevista, el artista Richard Hamilton define a Ferran Adrià como inventor y lo compara con figuras como Duchamp o Shakespeare al ser todos intérpretes de un lenguaje nuevo, mientras la melodía de Bruno Mantovani “El libro de las ilusiones”, compuesta para Ferran Adrià por el músico francés, traduce en sonido las emociones del menú degustación de 35 platos.

Entre estas curiosidades encontramos extraños utensilios, platos, cubiertos, comidas de plastilina y fotografías de platos que nos envuelven en la idiosincrasia de un concepto de comida diferente, inusual para la vista. Es lo que pretende El Bulli en su menú, engañar a los sentidos para mantenerlos alerta, como sucede con el arte contemporáneo; el espectador se tiene que despojar de todas sus preconcepciones y prejuicios y recibir desnudo de conceptos el mensaje, en este caso el alimento.

Modelado para los platos. Fotografía: Anna Gottardo

Modelado para los platos. Fotografía: Anna Gottardo

A partir de ahí fechas, datos, fotografías, menús, uniformes, recuerdos tienden a desviar la atención del sujeto expositivo, y pueden resultar más curiosidades y relleno que información complementaria al mensaje que se pretende sugerir: el punto de inflexión y paso adelante para adaptar un elemento tan característico como la cocina a las nuevas tecnologías, de las que se sirve para encontrar caminos diferentes y vislumbrar unas nuevas expresiones, no siempre aceptadas por los defensores de la gastronomía tradicional, que ven la innovación excesiva como un desarraigo y a los que deberá todavía conquistar.

 

Ferran Adrià y Bart Simpson. Fotografía: Miguel Mallol

Ferran Adrià y Bart Simpson. Fotografía: Miguel Mallol

Miguel Mallol