Alegaciones de apoyo al Cabanyal

La Plataforma Salvem el Cabanyal ha lanzado una campaña dirigida a la ciudadanía, para la realización de alegaciones al último plan urbanístico del Ayuntamiento de Valencia para el Conjunto Histórico Protegido del Cabanyal-Canyamelar. El plazo de presentación de alegaciones es hasta el 22 de septiembre.

Estas son las instrucciones divulgadas por la Plataforma para participar en la campaña:

“El objetivo de esta campaña es importante y necesario. Es importante poner de manifiesto el gran rechazo social que tiene este proyecto que destruiría más de 1.600 viviendas, afectando de forma irreparable al Conjunto Histórico Protegido del Cabanyal – Canyamelar. Es necesario porque no debemos dejar ninguna  justificación a un poder absoluto que gobierna de espaldas a la ciudadanía, haciendo gala de la mayor prepotencia e ignorando cualquier propuesta que abra la participación ciudadana.

Vamos a inundar el Ayuntamiento de Valencia con alegaciones llegadas de cualquier parte del Estado Español, porque cualquier ciudadano, nacido en cualquier parte, tiene derecho a alegar cuando el Patrimonio Histórico está en peligro de destrucción y expolio.

¿Qué necesitamos? Que presentéis alegaciones en los registros  oficiales de vuestro entorno para que los remitan al Ayuntamiento de Valencia. Con vuestra ayuda activa será una tarea fácil e importante. Sin vosotros no puede ser.

Instrucciones para presentar las alegaciones:

PRIMERO. En este enlace encontraréis 9 alegaciones motivadas en argumentaciones diferentes. Puedes elegir entre presentar una, dos, …,o todas. Cuantas más mejor.

SEGUNDO.  Comparte esta información con todos tus contactos, solicitando que se vuelva a reenviar con el fin de llegar al máximo número de personas solidarias y luchadoras.

TERCERO. Si conoces a personas que no tienen acceso a Internet te rogamos que imprimas las alegaciones y que las firmen. Implicar a todos es muy importante: ¡tenemos derecho¡ Las puedes presentar tú o mandárnoslas a la dirección postal.

CUARTO. Presentación de las alegaciones. Preferimos que se presenten en el registro que más cómodo resulte a cada persona por eso planteamos tres opciones.

A)   Las alegaciones se pueden presentar en cualquier registro de las administraciones Central, Autonómica y Local. A título de ejemplo: ayuntamientos, juntas municipales, pedanías, consejerías, ministerios, delegaciones y subdelegaciones de gobierno, PROP, servicios territoriales, oficinas de correos, etc. Hasta el 22 de septiembre.

IMPORTANTE: Es importante que nos comuniquéis el número de alegaciones presentadas y el lugar (registro en el que se han presentado) a alega@cabanyal.com, cuenta correo de Salvem El Cabanyal. ¡Llevamos la cuenta!

B)   Las presenta la Plataforma en caso de que os sea complicado pasarlas por registro. Firmar y enviar por correo postal a la siguiente dirección, unos días antes del 22 de septiembre para que lleguen los documentos:

Salvem El Cabanyal, C/ de la Reina – 157, 46011 Valencia

Nosotros nos encargaremos de presentar todas las alegaciones recibidas el último día hábil en el registro del Ayuntamiento de Valencia en un acto público que oportunamente se convocará.

C)  Presentación vía telemática, utilizando firma electrónica o documento identificación electrónico. Solo accesible para aquellas personas que tengan esta posibilidad.

Sabemos que muchas organizaciones y partidos políticos están preparando alegaciones, gracias anticipadas a todas/os y os animamos a firmarlas también. Todas tienen el mismo objetivo: la retirada del plan expoliador de Rita Barberá”.

Silvia Molinero. Equip Salvem Cabanyal Canyamelar. Imagen cortesía de Plataforma Salvem el Cabanyal

Silvia Molinero. Equip Salvem Cabanyal Canyamelar. Imagen cortesía de Plataforma Salvem el Cabanyal

«La cultura no es cosa de patrias y banderas»

‘El tramvia groc’, de Joan Francesc Mira
Editorial Proa
De venta en librerías

Una evocación del pasado sin ira ni rencores y una visión del futuro sin catastrofismos. La mirada de Mira denota la sabiduría y ecuanimidad de quien ha vivido tiempos mucho peores que los presentes, ‘cuando muchos pasaban hambre, muy pocos estudiaban el Bachillerato y no existía la Seguridad Social’. De ese pretérito imperfecto pero feliz, que destila una dulce nostalgia, habla en El tramvia groc (Editorial Proa), primera parte de sus memorias. El tranvía amarillo es el hilo conductor entre sus paisajes familiares en la huerta de la Torre y el centro de Valencia, donde estudiaba en los Escolapios. En ese largo viaje por el tiempo lo que más le indigna es ‘la destrucción de gran parte de la huerta, la transformación de su belleza en algo horroroso; el triunfo de la fealdad’.

Joan Francesc Mira.

Joan Francesc Mira.

¿Cómo sabe uno que ha llegado el momento de escribir sus memorias?

En mi caso, era una idea que me rondaba por la cabeza mucho tiempo. Cuando terminé la traducción de La Odisea de Homero, pensé que había llegado el tiempo. Entonces, uno se concentra, los recuerdos afloran poco a poco, toman cuerpo, y ya sabes que puedes empezar a darle forma al texto.

¿De qué forma se rellenan los inevitables vacíos del olvido?

Se rellenan con calma, evocando imágenes, dejando que una cosa se asocie a otra. Y si ves que el vacío no se llena, no hay que forzar ni inventar substitutos: hay que dejar el espacio vacío y pasar a otra cosa. ¡Y tampoco es necesario ni posible hablar de todo!

¿Cuáles son los mayores objetos de nostalgia de su infancia en la Torre?

La forma de vivir, en casa, en la calle, en el campo, que era todavía una cultura tradicional, casi la misma de siglos antes. Y la visión de la huerta, y el tranvía, y el tráfico de la carretera, y la carpintería vecina. Y todo.

¿Qué ha ganado y perdido la ciudad de Valencia en los años que usted la ha vivido?

Ha ganado bienestar y modernidad, como cualquier ciudad de Europa. Pero ha perdido gran parte de su personalidad histórica y urbana, se ha banalizado, ha destruido gran parte de su patrimonio, como el antiguo Hospital, como tanta arquitectura en ruinas. El barrio de Velluters, por ejemplo, por donde yo pasaba para ir a las Escuelas Pía. No imagino otras ciudades europeas, como Florencia o Burdeos o Amsterdam, con un urbanismo tan destructor como el de Valencia.

¿Existe el valencianismo? Intente definirlo en un par de párrafos.

Podría ser cualquier forma de afecto, interés o pasión, por todo aquello que cubra la palabra ‘Valencia’ o ‘valenciano’: una ciudad, una lengua, un territorio, una historia, y hasta un club de fútbol. Más seriamente, debería ser un sentido de lealtad y responsabilidad cívica, cultural o política por el País Valenciano. Para algunos, lo es.

¿Se puede hablar de cultura valenciana/cultura catalana, o la cultura es algo universal sin patrias ni banderas? 

La cultura, genéricamente, es universal. Pero siempre tiene unas formas y unos contenidos específicos, propios de sociedades o espacios concretos: contenidos que afortunadamente son diferentes y constituyen la gran riqueza de la variedad humana. No es cosa de patrias y banderas: es cosa de paisaje humano, de historia, de arquitectura, de lengua y literatura, y de tantas cosas que nos hacen ser aquello que somos, no una masa general indiferenciada: no somos hormigas, somos personas. En nuestro caso, hay ciertamente un espacio cultural que podemos llamar valenciano/catalán, con muchos elementos comunes y otros más específicos, y otros compartidos a escala europea. Sobre este tema, ya he escrito varios libros, y muchísimos artículos. 

¿Qué es lo que más le preocupa de la situación que atravesamos?

Me preocupa la realidad de tanta gente que sufre, pero también me preocupa esa sensación de catastrofismo, de estar hundidos y sin solución posible: es algo que puede conducir a la rabia destructiva, o a la indiferencia, al egoísmo y a la inhibición. O a las tentaciones de la demagogia y de la extrema derecha.

¿Cómo calificaría la actividad cultural que genera nuestra Comunidad? 

La producción cultural es bien rica en muchos sentidos, desde la literatura a la música popular, por ejemplo. Tenemos más escritores valencianos y en valenciano que en ninguna otra época, y de un nivel perfectamente homologable. Lo que falta es público lector, quizá por falta de ese mínimo patriotismo que da valor a lo que es propio, como en cualquier país. Pero no hay mayor miseria que una cultura que despierta indiferencia o menosprecio a sus propios responsables públicos.

¿Cómo describiría el prototipo del valenciano?

No lo describiría de ninguna manera, porque no existe. Todos los estereotipos son básicamente tópicos y superficiales: el del valenciano, o el del catalán, el castellano, el inglés o el alemán.

Portada del libro de Joan Francesc Mira, 'El tramvia groc'.

Portada del libro de Joan Francesc Mira, ‘El tramvia groc’.

Bel Carrasco