El (nuevo) traje de chaqueta de Gris

El traje de chaqueta, de Manuel Antonio Domínguez
Gabinete de dibujos
Gris. Emmarcació professional i artesanal
C / Literato Azorín, 14. Valencia
Inauguración: jueves 28 de mayo, a las 20h

El Gabinete de dibujos comenzó siendo una colección ficticia de dibujos, un proyecto personal que buscaba reunir obra de dibujantes simplemente por compartir su disfrute en la red.

Igual que en el siglo XVIII los ilustrados creaban gabinetes de dibujos en las academias, en el XIX los gabinetes se formaban en los recientes museos, y ya que en el XXI cualquiera puede elaborar su propia colección virtual sin cajoneras, este Gabinete de dibujos se dedicó a seleccionar obras libremente tomando el dibujo como un término muy abierto, inclusivo de múltiples facetas y de posibles circunstancias: dibujos anónimos, de aficionados y de profesionales de muy distinta ralea.

Taxonomías, de Ernesto Casero, en el Gabinete de dibujos de Gris. Imagen cortesía de Gris.

Taxonomías, de Ernesto Casero, en el Gabinete de dibujos. Imagen cortesía de Gris.

En 2011 este proyecto, con la colaboración de Gris (enmarcación profesional y artesanal), encontró un espacio real: un pequeño escaparate en el barrio de Ruzafa en Valencia que fue inaugurado con Max. Independiente y autogestionado, ha funcionado desde entonces como un laboratorio de experimentación del dibujo, un singular prisma vacío a disposición de los dibujantes: Carmen Segovia, Carmela Mayor, Paco Roca, Juan Cuéllar y Roberto Mollá han sido varios de los que lo han intervenido desde sus diferentes campos de trabajo.

Hasta ahora el Gabinete de dibujos ha llevado a cabo una programación continua, permanentemente abierta a recibir nuevas propuestas. En mayo de 2014, coincidiendo con la intervención ‘Taxonomías’ de Ernesto Casero, se transformó en un espacio más neutro, mejor adaptado técnica y estéticamente a cánones expositivos, casi un m3 de galería.

Javier Sáez Castán en el Gabinete de dibujos de Gris.

Animalario, de Javier Sáez Castán en el Gabinete de dibujos. Imagen cortesía de Gris.

Tras los seres imaginados por Ernesto Casero, las intervenciones de Cheles Martínez, Ana Roussel, Javier Sáez Castán y Nuria Ferriol han ido ocupando el espacio. 
Ahora estrena imagen, diseñada por EPB (Bea Bascuñán y Albert Jornet), una imagen que se basa en las características del Gabinete de dibujos, pequeño espacio de arte, variado y cambiante y una nueva web, en la que además de los contenidos habituales habrá una galería virtual con obra disponible de los artistas que van interviniendo el Gabinete de dibujos, un m3 de galería.

El artista Manuel Antonio Domínguez, antes llamado el Hombre Sin Cabeza, será quien inaugure esta nueva etapa con el proyecto ‘El traje de chaqueta’. El andaluz de las composiciones complejas y de la prodigiosa técnica en acuarela investiga hace años sobre la identidad masculina, sus tópicos, sus estereotipos, sus fallas y grietas, sus equilibrios difíciles y los andamiajes precarios que la sustentan.

En ‘El traje de chaqueta’ desarrolla aspectos que unen la construcción de la masculinidad y la historia reciente de Valencia, mediante un políptico de diferentes técnicas: acuarela, collage e intervención pictórica sobre fotografía.

Él mismo introduce así su intervención: “Hace algún tiempo que la cultura política ‘made in Spain’ viene trajeada como uniforme regalado, como si se tratase de una boda sin facturas en donde nadie conoce la persona que paga el enlace. Valencia es el lugar del encuentro y el traje parte de su historia reciente”. Con la colaboración de Ingredients y Tyris, la inauguración será el jueves 28 de mayo.

El hombre del traje, de Manuel Antonio Domínguez. Imagen cortesía de Gris.

El hombre del traje, de Manuel Antonio Domínguez. Imagen cortesía de Gris.

Cines de ayer a hoy

El libro de los cines de Valencia (1896-2014), de Miguel Tejedor
Carena Editors
Ilustración de la portada del libro: Paco Roca
Presentación: martes 26 de noviembre en El Corte Inglés de Avda de Francia
C / Pintor Maella, 37. Valencia

La fascinación que ejerce el cine no ha disminuido ni un ápice desde que el invento de los hermanos Lumière deslumbrara al mundo. De los ‘peliculeros’ ambulantes y los cines de doble sesión a los mini cines y el home cinema, la gran pantalla ha sido testigo y eco  de la evolución de la sociedad.

A partir de 1896 a la actualidad Miguel Tejedor, productor y realizador de programas de cine y televisión,  emprende un nostálgico paseo por las salas de cine de Valencia en un libro ilustrado que se presenta el martes, 26 de noviembre, en El Corte Inglés de la Avenida de Francia: El libro de los cines de Valencia (1896-2014) editado por Carena, ilustrado con más de 700 imágenes.

Portada de 'El libro de los cines de Valencia', de Miguel Tejedor.

Portada de ‘El libro de los cines de Valencia’, de Miguel Tejedor.

‘Apolo’ Pionero

«El 10 de septiembre de 1896, el teatro Apolo en calle Juan de Austria, ofreció por primera vez la sorprendente novedad técnica que estaba haciendo furor en todas las grandes ciudades de Europa», dice Tejedor. «Pocos días después, otros teatros de la capital, como el Princesa, Ruzafa, Olympia y Gran Teatro ofrecieron también breves filmes, con audaces temas nunca vistos por un público que sucumbió fascinado ante la mejor forma conocida de esparcimiento».

Más adelante aparecieron  otros locales concebidos específicamente para el llamado séptimo arte. El cine Moderno en la desaparecida calle de Rojas Clemente, el Romea en San Vicente esquina con Mesón de Teruel o el cine Lírico, antes teatro Trianon, en el actual paseo de Ruzafa.

Imagen del Cine Rialto, de la Colección de A. Castellote.

Imagen del Cine Rialto, de la Colección de A. Castellote.

60 salas en los sesenta

La ciudad de Valencia llegó a contar con 60 salas en los años sesenta y setenta, momento cumbre de los cines de doble sesión. «En esos años proliferaron nuevas salas en la periferia que ofrecían programaciones de dos o tres películas,  aderezadas con varias tiras de dibujos animados, precedidos del inevitable No-Do», recuerda Tejedor.

A la hora de cartografiar los cines valencianos hay que distinguir entre los de estreno y los de reestreno. Entre los primeros, de mayor confort y medios técnicos, destinados a las clases acomodadas, el autor destaca el Capitol de los años treinta, diseñado por Rieta Sister y en los ochenta, el Serrano del arquitecto Gutiérrez Soto, «que disponía de una magnifica visión en todo su aforo».

Entre los numerosos cines de sesión continua, algunos de los más recordados son: Savoy, Triunfo, Español, Tyris, San Vicente, Goya, D’Or, Metropol, Monumental Cinema, Jerusalén, Xerea, etcétera. «Cada valenciano tiene su particular lista de cines preferidos por muy variados y  diferentes motivos», comenta.

Cine Serrano, Desfilis 1107, Martí Serrano, en 'El libro de los cines de Valencia (1896-2014), de Miguel Tejedor.

Cine Serrano, Desfilis 1107, Martí Serrano, en ‘El libro de los cines de Valencia (1896-2014), de Miguel Tejedor.

Mini Cines

Los cambios sociales y económicos de finales de los setenta llevaron al cierre de las salas céntricas. «Los ciudadanos tuvieron en esos años ciertos incrementos de rentas del trabajo y buscaron diferentes modos de ocio», señala Tejedor. «Influyeron múltiples factores, como el uso habitual del coche para hacer excursiones al campo o practicar deporte al aire libre, la segunda residencia y la televisión en color, situada en el altar mayor de todos los hogares».

La proliferación de los vídeo-clubs acabó de dar la puntilla t ante la crisis de taquilla los  propietarios de las salas decidieron dedicarlas a negocios más rentables: edificación de vivienda, bingos o garajes. «En estas circunstancias el cine para sobrevivir tendió a asociar sus adecuadas mini-salas a los grandes complejos comerciales, repletos de variadas formas de consumo del ocio».

¿Y el futuro?

¿Los vertiginosos avances tecnológicos supondrán un nuevo y mayor peligro para la gran pantalla? «Mientras los productores presenten o fabriquen sus películas pensando en un primer y universal estreno en sala de cine, éstas seguirán existiendo», responde Tejedor. «Hay que tener en cuenta que el éxito o el fracaso de la futura y larga explotación de su producto en otros distintos formatos y sistemas, depende del inicial resultado durante las sesiones de estreno ante un público sentado en sus butacas,  envueltos en esa particular y cómplice penumbra que sólo proporcionan las salas de cine», concluye Tejedor.

Detalle de la portada de 'El libro de los cines de Valencia (1896-2014)', de Miguel Tejedor.

Detalle de la portada de ‘El libro de los cines de Valencia (1896-2014)’, de Miguel Tejedor.

Bel Carrasco