“El argentino es de mis acentos favoritos”

Entrevista a Clara Lago
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

En medio de un encuentro en el Hotel Astoria recibo una llamada, es Marta, la encargada de prensa, me llama para saber si me interesan las entrevistas con Clara Lago y con Leonardo Sbaraglia. ¿Cómo no va a apetecerle a uno entrevistar a dos grandes actores como ellos? Me decido por Clara Lago, todo esto sin haber visionado la película que venían a estrenar a Valencia, Al Final del Túnel, de Rodrigo Grande. Un film argentino de suspense que pasaría el festival para prensa la mañana siguiente.

A las diez de la mañana se comenzaba a proyectar en la Sala Berlanga (qué pena que no le den a Piquer Simón el nombre de una sala…) la película, y la verdad es que no desagradó demasiado. Es cierto que sufre de ciertas incoherencias de guión, tiene personajes poco creíbles, casi esbozados, y un final demasiado simple para la trama que se va gestando. Eso sí, Clara Lago consigue que nos creamos que es de la misma Buenos Aires cuando aparece su personaje en el quicio de la puerta.

Esta vez estamos en el piso ocho del Hotel, en una mesita del pasillo hay una caja de una pizza, después de un largo viaje estarían más que muertos los pobres. Debido a que tenían que realizar las fotos del festival con ellos, nos preguntan si podemos hacer la entrevista desde la terraza.

Subimos hasta una sala acristalada llena de luz desde donde se podía ver la ciudad. Leonardo y Clara se hacen las fotos y en cuanto Sbaraglia puede asomarse a la terraza busca la forma de abrir la mampara, al final entre todos encontramos un balcón por donde podemos admirar la ciudad sin barreras. Leonardo es curioso y nos pregunta sobre las murallas, nosotros le contamos algo de la historia de la ciudad, todo lo que se puede contar en cinco minutos. Por fin, Clara Lago acaba con la sesión de fotos y podemos hacer la entrevista. Como verás, Clara es la que nos da la claqueta en la entrevista.

Clara lago. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Clara lago. Imagen cortesía de Cinema Jove.


Javier Caro

Angel Business en Cinema Jove

Angel Business, de Alberto Adsuara
Sección de Webseries
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Viernes 24 de junio de 2016

El Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove presenta el próximo viernes 24 de junio la web serie Angel Business -la serie- de Alberto Adsuara, profesor de fotografía y narración audiovisual de ESAT. El festival crea por primera vez una sección dedicada a la ficción online.

El mediometraje de Alberto Adsuara es una ficción que se presenta como una novedosa web serie donde un matrimonio adiestra a mujeres jóvenes para llegar donde la Justicia no es capaz de llegar (https://www.facebook.com/angelbusinesslaserie). La serie es un formato ideal para ser divulgado en redes sociales.

La sección de webseries del festival Cinema Jove se desarrollará del 22 al 24 de junio de 2016 y contará con proyecciones, mesas redondas y encuentros con los creadores y el público.

Angel Business es un nuevo concepto de serie. No es una serie al uso porque no contiene un canal de distribución previamente establecido. No es una serie para televisión aunque en ella pudiera tener cabida… y no es, después de todo, una webserie porque no cumple con los requisitos habituales de este género…

Podría tratarse de una serie multicanal, así entendida ya desde su misma creación y configuración. Estructurada en 8 capítulos y sin un claro hilo narrativo lineal, la serie se desarrolla buscando conexiones en los fragmentos de la misma trama.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

El argumento es el siguiente. Un matrimonio adiestra a chicas jóvenes para hacer lo que la justicia no consigue. Eva es propietaria de un salón de belleza, El Salón de Eva, especializado en tratamientos faciales. César, su marido, es dibujante de cómics y un fanático de la lectura, “única forma real de conocimiento”, según sus propias palabras. Begoña, hija de César y su primera mujer, está pasando por un momento de incertidumbre y confusión, a pesar de tener un carácter fuerte. Es la que ayuda a sus padres a reclutar mujeres soldados para la causa.

Paula, amiga de Begoña, es una mujer ambigua, entre ingenua y cruel. El matrimonio se ha impuesto una misión a favor de la justicia, “de la justicia por amor”, como diría la misma Eva. Hay hombres que deben pagar por su cobardía miserable. Pero no todo es lo que parece. O, cuando menos, no todo es tan sencillo.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Ficha artística: Cristina Fenollar, Elena Climent, Andrea Jara, Candela Vera, Paula Zaragoza, Paula Boix e Isidoro Gasqué

Ficha técnica
Sonidistas: Fernando Caballero, Jorge Peñalva y Miguel Ángel Cuevas
Operador: Samuel Navarro
Ayte dirección: Manuel Ibáñez
Escript: Helena Dobón
Fotografía: Alberto Adsuara
Maquillaje: P. Zaragoza y Vanesa Rivera
Maquillaje FX: Norbert Albert y Cristina García
Edición y montaje: Manuel Ibáñez y Samuel Navarro
Música: Victoria Contreras
Motion graphics y música: Guillem Zaballos.
Guión y dirección: Alberto Adsuara

“Necesitamos un mesías que salve el planeta”

La hija del lector de nubes, de Bel Carrasco
Amazon

Una de las colaboradoras más asiduas de Makma ha publicado su última novela ‘La hija del lector de nubes’. Bel Carrasco dice sobre su reciente trabajo que, aunque continúa con la línea que ya ha establecido en novelas anteriores (como en ‘Abrir en caso de muerte’,  ’El relojero de Real’ o su gran éxito ‘Las semillas del Madomus’), afronta en esta ocasión el riesgo de la publicación online. Mensaje ecológico, numerosas referencias literarias y, sobre todo, un gran deseo de llegar a todos los lectores.

Portada del libro "La hija del lector de nubes"

Portada del libro ‘La hija del lector de nubes’. Imagen cortesía de la autora.

En otras entrevistas ha afirmado que era cierta la frase de Rosa Montero “Las historias son las que te eligen”. ¿También ha ocurrido en este caso? ¿Cómo?

Sí, en cierta forma las historias te eligen. En la fase previa hay algo mágico e impredecible, una especie de chispa que enciende un fuego, pero hay que alimentar esa hoguera con mucho combustible para que no se extinga. Toda creación artística requiere un gran esfuerzo, pero creo que escribir una novela es la que más constancia exige. La chispa de La hija del lector de nubes se encendió hace dos años en Caudiel, un pueblo de Castellón, mientras paseaba por el campo. En medio de una ladera entre pinadas descubrí un grupo de cabañas de madera, un centro de meditación que se llama Syrio. Pensé que sería un buen lugar para refugiarse en caso de Apocalipsis o cuando el nivel del mar ascienda arrasando todo a su paso. A partir de ahí surgió Mireya y todo lo demás.

Como toda buena historia de aventuras, la protagonista, Mireya, se enfrentará a una serie de adversidades que le harán crecer como persona, ¿cree que el público se sentirá identificado con ella? ¿por qué?

María es la madre del Mesías que vino al mundo a salvar a los hombres del pecado original. Mi Mireya es a la vez madre y redentora, no de las almas sino de la contaminación y la podredumbre que infectan el planeta. Necesitamos un ser extraordinario que nos salve de nosotros mismos, de nuestra codicia insaciable. Mireya es bastante especial, a caballo entre dos castas y dos especies, aunque se conduce como cualquier chica adolescente, soñadora y enamoradiza. No es difícil identificarse con ella, porque en nuestro fuero interno todos nos consideramos especiales. Además, está rodeada de numerosos y variados personajes. Su padre Anton, el lector de nubes y encarnación de la bondad, Luke-Lele un negro superdotado que simboliza la lucha entre la carne y el espíritu, el malvado doctor Zaphyr, el capitán Arnadís, la bella Chao Ling…

¿Algún público en especial al que vaya dirigido el libro?

No está dirigido a un público o una edad concreta, aunque supongo que la disfrutarán más las personas con conciencia ecológica y animalista que tengan espíritu juvenil y de aventura. Las editoriales son muy estrictas a la hora de clasificar los relatos por edades. Yo no creo en esas divisiones, que me parecen arbitrarias. A los 15 años leí con gusto Madame Bovary y a los 40, Harry Potter. Mentalmente, la edad se lleva en el corazón. Físicamente, es otra historia.

¿Qué referentes específicos le han sido de más ayuda para ‘La hija del lector de nubes’?

La novela está plagada de referentes literarios y cinematográficos. He leído mucha literatura fantástica y de ciencia ficción, he visto muchas películas del género, y lógicamente se plasma en el argumento. No sólo como fuente de inspiración, sino también como un guiño a veces algo gamberro. Los miembros de una de las castas inferiores de la sociedad de Venturum, continente imaginario donde se desarrolla la acción, son los srecks. Dune, la brújula dorada, Las mil y una noches son algunos de los referentes entre otros muchos.

Bel Carrasco en la presentación del libro "Las semillas del Madomus". Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco en la presentación del libro ‘Las semillas del Madomus’. Imagen cortesía de la autora.

Se ha centrado a lo largo de su trayectoria como escritora en diversos géneros.  ¿Con cuál se siente más cómoda?

Fantástico, sin duda. La novela negra me encanta pero me cuesta urdir las sólidas estructuras que exige este tipo de relatos. Cuando empiezo una historia sé también cómo acabará pero no todo lo que ocurrirá entre el inicio y el desenlace. No lo sé ni quiero saberlo. Me gusta sorprenderme a mí misma, que lo personajes me sorprendan y me conduzcan por derroteros imprevistos. Si no funcionara así, creo que me aburriría. Mi forma de pensar, intuitiva y pirotécnica, se mueve con más soltura en el reino de la imaginación, cuando más libre mejor pero sin abandonar nunca la verosimilitud.

Sabemos que es una acérrima defensora del medio ambiente y también que su novela está ambientada en un planeta desolado, ¿puede tomarse como una llamada de atención a lo que inevitablemente parece que estamos destinados?

Efectivamente. Hay muchos problemas en el mundo pero el principal es el acelerado deterioro de la salud del planeta. Los mensajes ecologistas no llegan a calar en la gente. Se oye decir que viene el lobo pero nadie renuncia a su estilo de vida. Con esta novela he intentado recrear lo terrible que sería existir en un mundo sin pájaros ni animales, excepto algunos de granja para los privilegiados. Lo espantoso de estar constantemente atemorizados por la furia el mar, los tsunamis, y sometidos a fuertes diferencias sociales, las castas, y controles tiránicos como única forma de supervivencia.

Actualmente, el mundo editorial en papel se encuentra en un estado de crisis. Aceptando el riesgo, ha decidido publicar el libro a través del método online. ¿Cómo ha experimentado este nuevo modo de distribución y qué opina del mismo?

Mi experiencia con las editoriales salvo excepciones no ha sido muy positiva. No son mecenas ni oenegés sino empresas que deben cuadrar los balances y hoy día eso no es nada fácil. Es lógico que vayan a lo seguro, autores ya conocidos y novelas que conectan con el denominador común del gusto lector. Por suerte, las nuevas tecnologías abren un campo inmenso y lleno de posibilidades a quienes nos salimos de esos parámetros. Cuando inviertes un año, dos o más en una tarea que absorbe tu tiempo y energía, resulta muy frustrante que el producto final no encuentre salida. Estoy feliz de ser escritora indie.

¿Escribe libros por profesión o por vocación?

Es una vocación tardía. En este país sólo un puñado de escritores puede vivir exclusivamente de sus libros. Para llegar a fin de mes, la mayoría combina distintas ocupaciones con la literatura, en mi caso el periodismo. Los que escribimos por vocación lo hacemos impulsados por una necesidad de expresarnos, de volcarnos en una actividad creativa que es terapia y disfrute, aunque también tenga sus malos ratos. En todo caso, si uno no encuentra cierto placer con lo que escribe es imposible que los lectores lo hagan.

Bel Carrasco, autora de "La hija del lector de nubes"

Bel Carrasco, autora de ‘La hija del lector de nubes’. Imagen cortesía de la autora.

‘La hija del lector de nubes’ se puede encontrar en el siguiente enlace: https://www.amazon.es/La-hija-del-lector-nubes-ebook/dp/B01DAW6S50

María Ramis

Recuperando la entropía

Entropía, de Araceli Carrión
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 12 de febrero, a las 20.30h
Hasta el 31 de marzo de 2016

La obra que presenta Araceli Carrión pertenece a una serie que ella ha titulado Entropía. En un principio nos sorprende el título, porque nada en esta obra puede provocar en el espectador significación alguna de energía degradada. Al situarnos enfrente de su cuadro, de inmediato nos surge que bien podría titularse entropía recuperada.

Y esto sí que es lo más propio, lo más peculiar, de Araceli. Hace ya tiempo que seguimos con atención su obra, y durante todo este tiempo lo que hemos visto en ella, lo que la caracteriza, es la habilidad para recuperar objetos declarados insignificantes, tomados de acá y de allá, de ese lejano, y a la vez cercano, lugar donde habitan los objetos olvidados.

Osímoron, de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Osímoron, de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Ella recoge, con cariño minucioso, esos trozos de la realidad que han dejado de tener sentido, objetos dejados caer, objetos a, como diría Lacan, expulsados de la circulación significante.

Araceli ordena ese caos al que han sido desterrados, tal como Freud hizo con los restos declarados insignificantes por nuestro yo consciente, no tanto para darles sentido, sino para volver a tejer la trama del sujeto, un sujeto que tantas veces,  más de las que sería deseable, queda cercenado por criterios de normalidad.

Hace tiempo, más de un siglo, que la pintura se alejó de esos criterios oficiales, dictados por una norma, para recuperar no el sentido sino el gesto, el gesto primitivo que, en los albores de la humanidad, intentó alzar, por medio del arte, la carga pesada con la que la cría del homo sapiens hizo su aparición en el mundo.

Obra de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

La pintura, en cierto modo, siempre labora en sentido contrario a la entropía. Es a ello a lo que llamamos sublimación. Desde Longino sublimar significa hacer de lo grave algo ligero, algo que nos levante el ánimo, que produzca en el otro, en el espectador, un más de energía. Es por ello por lo que el artista puede ser premiado con el reconocimiento de los otros; satisfacción, gratitud por ese aporte que nos llega sin esfuerzo alguno por nuestra parte.

Agradezcamos, pues, a Araceli su vocación, no sólo de artista, sino de trabajadora del arte. Agradezcamos esa pulsión, tan presente en ella, que se ejerce en sentido contrario a la pulsión de muerte. Recibamos con alegría esa mirada suya que busca, entre todos aquellos objetos que tantas veces miramos sin ver, aquellos que van a servirle para realizar su obra. Collages en los que, como en la presente obra, ella combina botones, papeles, caritas de muñecas de la infancia, rocalla, con elementos pictóricos, para crear un paisaje que evoca en nosotros un océano de formas primitivas que nos retrotrae al origen de la vida.

Nina, de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Nina, de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Maria Amparo García del Moral (Psicoanalista)

 

Algunas mujeres no quieren ser musas

La Academia de las Musas, de José Luis Guerín
Cines Babel
C / Vicente Sancho Tello, 10. Valencia

José Luis Guerín define su película La Academia de las Musas, presentada en los Babel, como “un soliloquio”. Soliloquio de un profesor de filología (Rafaelle Pinto) que busca, mediante cierto proyecto educativo, alcanzar la verdad contenida en la posición femenina de la musa. Sus alumnas lo cuestionan, al igual que su desengañada mujer, que ve en esas clases otras intenciones ocultas. Planteado como “un documental”, que va decantándose hacia la “ficción estilizada”, ese soliloquio inicial también deriva en una película “muy dialéctica”.

¿Soliloquio? ¿Dialéctica? Guerín lo explica: “”Cada vez entiendo más el deseo de hacer cine como una forma de descubrir la propia película”. De manera que lo que en un principio parece una cosa termina desembocando en otra, fruto del propio desarrollo de la trama. Es lo que el director de En la ciudad de Sylvia entiende como la conjunción de “motion y emotion (movimiento y emoción)”. “Revelación que no llegaría a conocer si no hago la película”, concluye.

Fotograma de 'La Academia de las Musas', de José Luis Guerín.

Fotograma de ‘La Academia de las Musas’, de José Luis Guerín.

Algo parecido le pasa al protagonista de La Academia de las Musas, que arranca dominador de sus clases para terminar revelándose frágil. “El profesor es el personaje más patético de la película”, dice. Aún así, Guerín asegura que trata de evitar “la posición de cineasta moralista que juzga a sus personajes”. Y añade: “Los cineastas suelen hacer películas para denunciar cosas o lanzar mensajes; yo lo hago para descubrir cosas”. Subraya igualmente que se acercó al documental “buscando otras formas de contar historias”.

Y la historia que cuenta, repleta de diálogos entre el profesor y sus alumnas, no deja de transmitir la extrañeza derivada del confuso límite entre documental y ficción. Diálogos muchos de ellos tomados en el interior de un coche o de una vivienda, pero con la cámara desde el exterior, de manera que se suceden los reflejos que provocan los múltiples cristales. “Trato de preservar el espacio privado quedándome yo en el exterior, de ahí la veladura de los reflejos sobre los rostros”. Rostros que Guerín no deja de confrontar, al igual que ocurre con los diálogos.

Fotograma de 'La Academia de las Musas', de José Luis Guerín.

Fotograma de ‘La Academia de las Musas’, de José Luis Guerín.

“No son actores profesionales, pero son grandes actores”, dice de las alumnas que participan en esa “academia de las musas” que da título a la película. Entre ellas, Emanuela Forgetta, Rosa Delor Muns, Mireia Iniesta o Patricia Gil. Todas ellas encarnando “situaciones de ficción, aunque los sentimientos son verdaderos”, agrega Guerín. Sentimientos que tienen que ver con esas discrepancias surgidas a raíz de las consideraciones del profesor en torno a su condición de musas. Algunas cuestionan la validez de ese papel inspirador de la mujer. Otras aceptando en principio su validez, encarnada en sus propias veleidades amorosas, para ir desencantándose a medida que avanza la película.

“Vemos juegos de poder, de manipulación, y juegos de seducción, de amor y de celos”, explica con parsimonia Guerín, como deleitándose con cada respuesta. “Quizás es mi película más popular con En construcción”, reconoce, tras advertir la ausencia de logos comerciales en La Academia de las Musas. “Fue una decisión personal, que me ha permitido construir la película con la misma libertad con la que un escritor hace su novela”.

A pesar de la falta de ayudas y de haberla hecho con una cámara doméstica y con las herramientas técnicas que tiene en casa, “se ha comprado en muchos países”, señala sorprendido. “En Barcelona está ahora en tres salas”. Los cines Babel la acaban de estrenar en Valencia. Una oportunidad para “redescubrir la cotidianeidad desde una forma completamente nueva”, y de ratificar una máxima del propio Guerín: “El cine de ordenador jamás podrá reemplazar la emoción que produce el rostro humano”.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Fotograma de 'La Academia de las musas', de José Luis Guerín.

Fotograma de ‘La Academia de las musas’, de José Luis Guerín.

Salva Torres

Felices 140: Sin conciencia moral

Felices 140, de Gracia Querejeta
Con: Maribel Verdú, Eduard Fernández, Antonio de la Torre, Marian Álvarez, Nora Navas, Alex O’Dogherty, Paula Cancio, Ginés García Millán y Marcos Ruiz
Guión: Santos Mercero, Gracia Querejeta

‘Felices 140′, la última película de Gracia Querejeta, es perturbadora. Un cierto desasosiego se va impregnando poco a poco en el cuerpo del espectador, que siente el silencio ensordecedor que inunda la pantalla cinematográfica. La trama y la intensidad dramática de ‘Felices 140′ penetra en el espectador hasta abandonarlo en un estado de cierta desolación.

Maribel Verdú, en un fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

Maribel Verdú, en un fotograma de ‘Los Felices 140′, de Gracia Querejeta.

Ahora bien, ¿por qué el espectador siente esa carga de desolación, cuando los personajes de la historia no sólo declaran sentirse felices, sino que además se les ve felices? El premio del euromillón que Elia (Maribel Verdú) comunica al grupo de amigos que reúne en una lujosa casa para celebrar su 40 cumpleaños, y que se traduce en nada más y nada menos que 140 millones de euros, es lo que desencadena esa felicidad que irá retorciéndose hasta alcanzar un brillo insospechado.

Santos Mercero y Gracia Querejeta construyen una historia basada en la idea que Freud manifestó en su ensayo titulado ‘El porvenir de una ilusión’: “Infinitos hombres civilizados, que retrocederían temerosos ante el homicidio o el incesto, no se privan de satisfacer su codicia, sus impulsos agresivos y sus caprichos sexuales, ni de perjudicar a sus semejantes con la mentira, el fraude y  la calumnia, cuando pueden hacerlo sin castigo, y así viene sucediendo, desde siempre, en todas las civilizaciones.”

Fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

De izquierda a derecha, Marian Álvarez, Antonio de la Torres, Alex O’Dogherty y Nora Navas, en un fotograma de ‘Los Felices 140′, de Gracia Querejeta.

Los ocho personajes de esta película coral son esos hombres y mujeres civilizados que en cuanto comprueban que el peso de la ley puede quedar en agua de borrajas, van dejándose llevar por cierto espíritu mezquino.

Por una parte, nos encontramos con la protagonista, Elia, magníficamente interpretada por Maribel Verdú, que sólo desea reanudar su relación con su ex pareja (Ginés García Millán), sin atender la negativa de éste. Una negativa que le abrasa de ira hasta alcanzar cotas imprevistas. Y, por otra, están los otros siete personajes arrebatados por una codicia, que aflora a medida que esos 140 millones del premio se convierten en objeto de un vil intercambio.

Paula Cancio y Ginés García Millán en un fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

Paula Cancio y Ginés García Millán en un fotograma de ‘Los Felices 140′, de Gracia Querejeta.

El drama de  ’Felices 140′ se inicia tras el acto nuclear relacionado con esa ira de la protagonista. Un acto que se irá diluyendo, en favor del único valor verdadero que moviliza a estos personajes: su codicia y, con ella, el afán de riqueza, de poder y de éxito. Y para satisfacer esa codicia no les importa transgredir la ley, traicionar, mentir y defraudar.

Todo está permitido cuando los dilemas morales, los remordimientos, desaparecen tras el tupido velo de 140 millones de euros.

De ahí, probablemente, la desolación que siente el espectador una vez acabada la película. ¿O no?

Fotograma de la película 'Felices 140', de Gracia Querejeta.

De izquierda a derecha, en primer plano, Antonio de la Torre, Marcos Ruiz,y Maribel Verdú; detrás, Marian Álvarez y Eduard Fernández, en un fotograma de la película ‘Felices 140′, de Gracia Querejeta.

Begoña Siles

Fracasadas, entre bambalinas y postizos

Fracasadas, de La Calva Producciones
Autor: Nacho de Diego
Dirección: Amparo Ferrer Báguena
Sala Russafa
C / Dènia, 55. Valencia
Del 27 de febrero al 1 de marzo, 2015

Sala Russafa estrena la versión renovada de ‘Fracasadas’, un espectáculo que participó en la última edición de Russafa Escénica con gran acogida del público. Del 27 de febrero al 1 de marzo regresa a la cartelera dentro del ciclo ‘Nueva Escena Valenciana’, extendido y adaptado para la representación en una sala, pasando de los treinta minutos que originalmente duraba la pieza a setenta.

Nuevas tramas y escenas completan esta primera propuesta de la compañía La Calva Producciones, una formación cuyos tres miembros fundadores suman una gran experiencia y más de 120 años en escena, demostrando que la inquietud no es patrimonio exclusivo de las nuevas generaciones.

Escena de 'Fracasadas', de La Calva Producciones dirigida por Amparo Ferrer Báguena. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Fracasadas’, de La Calva Producciones dirigida por Amparo Ferrer Báguena. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Sobre el escenario, el público descubrirá la historia de Paco y Mariló, dos actores de cabaret que, a pesar de disfrutar de la gloria de la fama, decidieron separarse a causa de un trágico suceso. Varios años después, se reencuentran en un camerino, preparándose para salir a escena y recaudar fondos para el entierro de ‘La Salfumán’. Entre kilos de maquillaje, boas de plumas, postizos y redecillas, saldrán a relucir los celos, envidias, cariños y secretos que se esconden en las bambalinas de cualquier historia.

Amparo Ferrer Báguena, inolvidable protagonista de ‘Hedda Gabbler’ (nominada como mejor actriz en los Premis de les Arts Escèniques de la Generalitat Valenciana y en los premios Teatro Rojas de la Ciudad de Toledo), dirige esta pieza humorística en la que los actores Manuel Puchades y Marina Vinyals muestran su gran capacidad interpretativa.

Ambos cuentan con una extensa carrera profesional. Puchades ha trabajado con directores como Dario Fo, Carles Alfaro o Antonio Tordera en el teatro y Álex de la Iglesia o Sáenz de Heredia en el cine, además de participar en series televisivas como Águila Roja, El secreto de Puente Viejo o La que se avecina. Y Vinyals ha formado parte del elenco de montajes dirigidos por Rafael Calatayud, Antonio Valero, José Sancho o Manuel Molins y se ha especializado en el doblaje cinematográfico,.

En esta  aventura se les ha unido el dramaturgo valenciano Nacho de Diego, autor de ‘Fracasadas’, una divertida y descarada propuesta, con un punto canalla, que alterna el brillo de los focos con la sórdida realidad para mostrar la vida de muchos (artistas o no) que, pese a no haber triunfado, se niegan a sentirse fracasados.

VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=njWIRofQqZA

Fracasadas, de La Calva Producciones. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Fracasadas, de La Calva Producciones. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Joaquín Camps: “Estoy viviendo un sueño”

La última confidencia del escritor Hugo Mendoza
Joaquín Camps
Editorial Planeta

Que una primera novela de largo aliento, sin ganar ningún premio literario, despierte el interés de una editorial importante es el sueño de todo escritor. Un sueño que ha hecho realidad el valenciano Joaquín Camps con ‘La última confidencia del escritor Hugo Mendoza’. Un título que lo acredita como nuevo y rutilante astro en la constelación Planeta.

“La idea matriz me vino a la cabeza hace cuatro años, un día que estaba en el aeropuerto de Bérgamo”, cuenta Camps, profesor de Recursos Humanos en la Universitat de València. “No me puse de inmediato a desarrollarla, la dejé reposar un par de meses y luego, a lo largo de otros tres, me dediqué a montar el armazón o estructura de la trama, aunque sobre la marcha introduje algún cambio. Soy organizado pero no rígido”.

El sólido armazón del argumento, lo bien que está cerrado, sin cabos sueltos deslumbró, primero a una agente literaria y acto seguido a los responsables de Planeta. La viuda de un famoso escritor presuntamente fallecido en el mar, Hugo Mendoza, recibe pruebas irrefutables de que está vivo. A partir de este enigma, el protagonista, Víctor Vega, un atractivo profesor universitario, se enfrenta a una carrera de obstáculos con la ayuda de una matemática obesa o una monja experta en informática.

La acción se desarrolla en las ciudades de Madrid, Valencia, la costa alicantina y escapadas a Barcelona y Londres. También aparece París, escenario de un paralelismo subliminal entre la figura de Mendoza y Cortázar. La calle Alcalá de Madrid es otro enclave carismático, con grandes iconos arquitectónicos como el Círculo de Bellas Artes o el edificio Metrópoli.

Portada del libro 'La última confidencia del escritor Hugo Mendoza', de Joaquín Camps. Editorial Planeta.

Portada del libro ‘La última confidencia del escritor Hugo Mendoza’, de Joaquín Camps. Editorial Planeta.

Extrañas sectas religiosas, mafiosos rusos, matones rumanos y editoras malignas desfilan por las casi 800 páginas de este relato bajo la sombra del escritor Hugo Mendoza. El mar es un espacio recurrente, dinamizador de los sentimientos de los personajes y catalizador de la historia.

¿Tiene Víctor Vera mucho de Joaquín Camps? “Es  imposible que al escribir no aparezcan rasgos de uno mismo”, responde Camps. “Experiencias que has vivido y otras cosas que has leído. Todo se  mezcla”.

Hacer pensar y entretener

Precisamente dotarlos de personalidad y sustancia es, según Camps, una de las principales bazas de su historia. “La escribí sobre todo para pasarlo bien, pero también procurando un equilibrio armónico entre el entretenimiento y la reflexión, entre el hacer soñar y el hacer pensar. Por otra parte, es un reflejo muy fiel de nuestra realidad, con amores, desamores y crítica social”.

Camps asegura que no siente la presión de su repentino y fulminante éxito a la hora de escribir una segunda novela. “Ésta la acabé hace ya tiempo y la tuve dormida en un cajón, así que empecé otra sin sentirme presionado por factores externos. Sí, la verdad es que floto en una nube, estoy viviendo un sueño», concluye.

Joaquín Camps. Imagen cortesía del autor.

Joaquín Camps. Foto: Nines Minguez. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

“Debemos aprender a ser ciudadanos críticos”

Un millón de gotas, de Víctor del Árbol
Editorial Destino

‘La tristeza del samurái’ y ‘Respirar por la herida’ son dos títulos, traducidos a varias lenguas y merecedores de distintos premios, que han consagrado a Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) como una de las voces literarias más potentes de la literatura contemporánea. Dos éxitos de crítica y público que pretende superar con ‘Un millón de gotas’, una historia, como casi todas las suyas, que se desarrolla en dos épocas distintas de la reciente historia, enlazadas por la memoria de los personajes y la huella que un pretérito imperfecto dejó en sus vidas.

Gonzalo, un abogado casado con dos hijos que ejemplariza al hombre neutro y convencional de nuestro tiempo, experimenta una transformación liberadora tras el suicidio de su hermana, policía de profesión. Por otra parte, Del Árbol recrea la peripecia vital de su padre, Elías Gil, un joven de fervientes ideas comunistas que, en 1933, llega a la Rusia de Stalin y descubre allí el horror libre de máscaras.

Detalle de la portada del libro 'Un millón de gotas', de Víctor del Árbol. Editorial Destino

Detalle de la portada del libro ‘Un millón de gotas’, de Víctor del Árbol. Editorial Destino

El influjo del pasado en el presente, su peso y huella juega un papel fundamental en su obra. ¿Es este juego entre el hoy y el ayer uno de su leit motivs?

El pasado me interesa como evocación, una idea nostálgica que sirve de refugio ante un presente que puede ser demasiado árido y un futuro que no se atisba en el horizonte más que como un borrón. La idea de inventar o recordar de un modo fraccionado ese tiempo que “decimos” que fue mejor simplemente porque ya lo dejamos atrás y resulta sencillo moldearlo a nuestro gusto. Esa idea me sirve para personajes y para contextos históricos y sociales.

¿Cómo se gesta cada historia en su cabeza? ¿Tiene algún ritual o manía a la hora de escribir?

Siempre hay alguna idea, una trama, un personaje flotando a mi alrededor esperando el momento para concretarse en un argumento. A veces la idea nace de alguna pregunta personal que me hago, o de la observación de alguien o algo que despierta mi curiosidad. A partir de ese punto de ignición empiezo a construir de manera independiente personajes que puedan ayudarme a concretar dicha idea, después paso a sus vidas, sus circunstancias y finalmente los enlazo en una trama que resulte natural a su condición. No tengo grandes manías, no soy supersticioso, pero sí unos hábitos más o menos definidos. Preferentemente, empiezo a escribir temprano, las horas del amanecer son las mejores. Suelo hacerlo en el jardín, bajo el porche, porque no fumo dentro de casa y para escribir necesito fumar, así que en invierno toca pasar frío. Otra costumbre es escribir el primer borrador, esbozos, biografías, etcétera, a mano. Me ayuda a ir más deprisa y después me sirve como primera corrección.

Víctor del Árbol. Imagen cortesía del autor.

Víctor del Árbol. Imagen cortesía del autor.

¿Por qué eligió la Rusia de Stalin como una de los escenarios de ‘Un millón de gotas’?

Es el punto de partida de uno de los protagonistas principales, Elías Gil, un joven idealista hijo de minero que llega a la Unión Soviética para trabajar en el gran Canal de Moscú y vivir en primera persona la gran Utopía de su padre, el Comunismo, que Elías ha idealizado a través de la lectura y la música soviéticas. Pronto va a descubrir qué gran prisión sin rejas es la Unión Soviética de Stalin y sus planes quinquenales. Aun así se resistirá a perder esa inocencia primigenia, hasta que sufra en sus carnes la realidad de Gulag. Este es un tema muy estudiado y no pocas veces llevado a la ficción. A mí me interesaba incrustarlo en la historia de este personaje español, que se convertirá en mi hilo conductor para hablar de los horrores del siglo XX.

¿Qué opina del panorama literario y cultural? ¿Cree que saldremos de este atolladero?

Sí, claro que saldremos; cuando decidamos que ha llegado el momento de abandonar esa idea paternalista del Estado y la Política y adoptemos la actitud de ciudadanos críticos, vigilantes y activos. Hemos pasado por el shock inicial de esta crisis, por la etapa de la indignación, la rabia y la incredulidad. Ahora ha llegado el momento de hacer algo constructivo con todo esto. Si algo nos ha enseñado esta crisis es que no podemos dejar el destino de nuestros hijos en manos de gente sin escrúpulos, que el valor de una persona no se mide en dividendos y que la manipulación y la mentira no pueden ser lo habitual en las estructuras del sistema. Y el primer paso será recuperar el valor y el prestigio de una educación que enseñe a las personas a ser críticas desde la niñez, y la literatura, como cualquier otra expresión de la cultura tiene que jugar un papel decisivo.

Portada del libro 'Un millón de gotas', de Víctor del Árbol. Editorial Destino.

Portada del libro ‘Un millón de gotas’, de Víctor del Árbol. Editorial Destino.

¿Ha votado en las elecciones europeas?

Por supuesto. Hay que entender que, pese a todas sus carencias, España ha dado un salto adelante al formar parte de Europa y no hay marcha atrás. En mi opinión cada vez debería haber menos “ismos” y más Europa. Una Europa, por cierto, de los ciudadanos, no de las estructuras financieras.

¿Algún proyecto entre manos?

Sí, leer los siete libros que tengo pendientes en mi mesa, preparar un viaje a algún lugar de África, y por supuesto, seguir escribiendo una historia que, de nuevo, me baila ante los ojos, cada vez de modo más insistente.

Víctor del Árbol. Imagen cortesía del autor.

Víctor del Árbol. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco