Tras el velo de la mujer iraní

Como todos los días, de Shadi Ghadirian
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 1 de abril de 2018

“En Irán todos los artistas sabemos las líneas rojas que hay”. Shadi Ghadirian (Teherán, 1974) lleva desde su primera serie fotográfica titulada Qajar, realizada con tan solo 24 años, tratando de burlar esas líneas de flotación que marcan la censura en su país. “Sobre todo centradas en la imposibilidad de atacar a los políticos o de mostrar a mujeres sin velo”, dijo. Mediante el “humor y la ironía”, tal y como advirtió Mario Martín Pareja, comisario de la exposición ‘Como todos los días’, Ghadirian se las arregla para revelar lo que pretende ser velado: esa censura pétrea a las mujeres.

“No he tenido niñez, ni adolescencia”. De manera que ella, madre ahora de una hija, no ceja en su empeño de mostrar esa censura con el fin de restañar ciertas heridas. “Con la revolución iraní se produjo una regresión en mi país”. Regresión de la que va dando cuenta en la diferentes series fotográficas que, a modo de retrospectiva, muestra el Centre del Carme hasta el 1 de abril en la Sala Dormitorio. “Quizás la única percepción de un extranjero sobre la mujer iraní es un chador negro. No obstante, trato de representar todos los aspectos de esa mujer iraní”, cuenta la artista.

Like Everyday, de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Like Everyday, de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Aspectos relacionados todos ellos con ese velo tras el cual se oculta la mujer en Irán. De hecho, la mayor parte del medio centenar de imágenes de la exposición tiene que ver (valga la contradicción) con el ocultamiento y borrado del rostro o de partes del cuerpo femenino. Por eso Martín Pareja, en connivencia con Ghadirian, ha pretendido resaltar en el título de la retrospectiva ese carácter cotidiano de tamaña práctica censora. “Son temas que pertenecen a mi propia biografía”.

Puestos a comparar esa censura practicada contra la mujer iraní y la revuelta del movimiento #MeToo estadounidense, igualmente centrado en la violencia contra la mujer, Ghadirian fue rotunda: “No se puede comparar, porque en Irán las leyes islámicas son mucho más estrictas; se entiende como censura, pero esas mujeres son libres 100% para manifestarse en contra”. Ni siquiera guardaba relación, dijo, con el hecho de que Facebook prohibiera ciertas imágenes de desnudos: “Yo convivo con eso todos los días, pero en Facebook tú puedes decidir salirte de ahí”.

Qajar II (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Qajar II (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En su serie West by East, recoge imágenes de mujeres iraníes cuyos cuerpos aparecen borrados, al modo en que lo hacen los censores de su país con las revistas occidentales que muestran esos cuerpos femeninos. Y en Ctrl + Alt + Del, utiliza las letras del ordenador para incidir en esa misma veladura de la mujer. “Nos han transformado. Nos han velado…Con un solo clic, a veces somos eliminados…’Ellos’, esos minúsculos iconos de nuestro ordenador. Nos definen de la misma manera que ustedes nos ven ahora, a mí, una mujer de hoy”, apunta con respecto a esta serie, cuyas teclas son de control y supresión. “Sirven para reiniciarlo al pulsar las tres a la vez”.

Y a rebufo de esa explicación, la propia Ghadirian parece buscar con su práctica fotográfica una especie de limpieza del sistema que favorece ese barrido de la mujer en Irán. “Así es como yo trabajo: pienso largo y tendido sobre el tema y en la forma en la que imagino las imágenes antes de empezar”. E imaginando llegó en cierto momento a toparse con la canción de John Lennon Imagine, reflejo de ese universo imaginario donde los seres son libres de los poderes que anulan sus movimientos.

Too Loud A Solitude (2015), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesia del Centre del Carme.

Too Loud A Solitude (2015), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesia del Centre del Carme.

“Las campañas están bien”, apuntó al hilo del #MeToo, “pero ha estado ahí siempre y la única forma de combatirlo es con educación”. La suya le lleva a empuñar con firmeza la fotografía y a disparar imágenes contra ese estado de cosas que, ‘como todos los días’, impera en el régimen iraní. Un audiovisual que completa la exposición sumerge al espectador en ese caminar a solas rodeado de personas. Su más famosa fotografía, de la joven con hiyab y radiocasete en el hombro, muestra al mismo tiempo las contradicciones de ese régimen a caballo entre la tradición y la modernidad.

Martín Pareja se hizo eco de esas contradicciones aludiendo a la representación de Ghadirian, “iluminando con el color zonas de un mundo que de otra manera se antojaría oscuro y usando el humor para derribar tabúes”. Las mujeres veladas y en ocasiones literalmente borradas en el contexto de la revolución iraní, llevó a pensar a la artista que tal revolución, lejos de suponer un avance, ha terminado siendo un retroceso y un confinamiento para las de su género: “Deseo continuar hablando de las mujeres porque todavía tengo mucho que decir”. Y lo seguirá haciendo sin duda a través de fotografías que aúnan estética y reflexión.

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Qajar (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Qajar (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

“Me he posicionado en la tradición”

Quattrovento Muralis, de Pablo Auladell
Estudio 64
Plaza de Benimaclet. Valencia
Hasta el jueves 26 de octubre de 2017

El ilustrador Pablo Auladell vivió hace poco uno de esos momentos cumbres que dejan huella. El 13 de septiembre recibió el Premio Nacional de Cómic 2016 por su obra ‘El paraíso perdido’ inspirado en un libro de John Milton de las manos de los Reyes de España, en la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca.  “Sí, fue un día emocionante, porque los Reyes representan en este momento algunas cosas muy importantes”, comenta este alicantino enamorado de la luz de su tierra.

El importante galardón ha marcado un hito en su brillante trayectoria profesional. “Me ha dado cierta tranquilidad económica para trabajar más y me ha hecho viajar mucho, he tenido que atender muchos compromisos. Todo esto es muy agradable pero le aleja a uno del estudio, del silencio y de la concentración, de modo que debo regresar a mi celda de monje cuanto antes”.

Vista de la exposición de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Vista de la exposición de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Otro motivo de satisfacción es la muestra de sus obras que se exhibe en Estudio 64 de Valencia hasta el 26 de octubre. Quattrovento Muralis, una colección de 21 originales seleccionadas por él mismo de sus mejores libros, un grupo de obras que constituyen la respuesta gráfica a una serie de textos trabajados en los últimos años en los que renacen los mitos en su enésima encarnación: El Paraíso perdido, La puerta de los pájaros, Lacplesis, Pameos y meopas. Cuando Auladell dibuja así, lo llama modo Quattrovento Muralis.

La exposición se estructura en cuatro bloques, el primero contiene 11 originales del cómic El paraíso perdido, versión en viñetas del libro de John Milton que publicó la editorial Sexto Piso, en 2015. Son 11 páginas realizadas con grafito sobre papel. El segundo bloque incluye tres de las 12 ilustraciones originales que Auladell realizó para la novela titulada La puerta de los pájaros de Gustavo Martín Garzo, publicado por Editorial Impedimenta, realizadas con grafito y pastel sobre papel.

El tercer bloque reúne tres  obras  en grafito y pastel sobre papel para Lacplesis, encargo que recibió Auladell de la embajada española en Letonia para ilustrar una historia sobre Lāčplēsis, un mito nacional letón, en el marco de una serie de intercambios culturales entre ambos países. Por último, cuatro obras realizadas con grafito, lápiz de color y pastel sobre papel para una edición de poemas de Julio Cortázar,  Pameos y meopas, publicado por primera vez en 1971 y que Nórdica Libros ha reeditado este año.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Depurado y exquisito, el estilo Auladell es inconfundible. ¿Cómo lo ha ido forjando? “Trabajando muchísimo, por supuesto, libro a libro y fracaso a fracaso. Soy un ilustrador que se ha posicionado en una tradición. Me baño en las aguas de un río que viene de antiguo, lo que lentamente deja un sedimento en mi trabajo. Es justo lo contrario a trabajar en la corriente de las modas. Allí tendría que cambiar de estilo según cambiaran las tendencias. No es ni mejor ni peor. Es mi elección”.

El proceso de elaboración de cada obra “depende en sus detalles del proyecto en cuestión, pero siempre consiste en la búsqueda de un modelo, en realizar una metamorfosis para ponerme la máscara adecuada, en dibujar hasta encontrar la imagen semilla que contiene el código genético del proyecto entero en su interior y en establecer unas pocas leyes para el mismo y cumplirlas a rajatabla”.

Aunque estudió Filología inglesa y tiene una querencia especial por los personajes literarios, Auladell no ha pensado en escribir una novela. “Escribo a diario reflexiones, de vez en cuando poemas y también hay libros donde la palabra es de mi responsabilidad, como La Torre Blanca y La feria abandonada, por ejemplo. Lo que ocurre es que me interesa la palabra en relación poética con la imagen, y ahí entra el cómic y el libro ilustrado”.

En estos momentos trabaja en un par de álbumes ilustrados y un par de tebeos. “También un proyecto especial del que no puedo aún decir nada”, concluye Pablo Auladell.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Bel Carrasco

Seminario de animación japonesa en Valencia

I Seminario de Animación Japonesa
ESAT, Nozomibashi y Cooljapan
Inauguración: viernes 30 de septiembre, 2016, a las 17.00h.
Salón de Actos de la Concejalía de Juventud de Valencia
C / Campoamor, 91. Valencia
Actividades: Sábado 1 de octubre, de 10.00 a 19.00h
Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)
C / Viciana, 5. Valencia

ESAT presenta, junto a Nozomibashi y Cooljapan.es, el primer seminario de animación japonesa organizado en la ciudad de Valencia, que se inaugura el viernes 30 de septiembre en la Concejalía de Juventud de Valencia. El sábado 1 de octubre, la actividad se desarrollará de 10.00 a 19.00 h. en la Escuela Superior de Arte y Tecnología.

El programa de las actividades en ESAT se divide en dos salas. En la Sala 1, comenzará a las 10.00h con ‘La imagen del samurái y el ninja a través del anime’. De 11.00 a 13.00, a en punto, le seguirán ‘Anime e innovación docente: cómo aprender historia japonesa divirtiéndose’; ‘La importancia de la Animación en la historia del Videojuego’, y ‘La traducción y adaptación del anime en español’.

Cartel del Seminario de Animación Japonesa. Imagen cortesia de ESAT.

Cartel del Seminario de Animación Japonesa. Imagen cortesia de ESAT.

Ya por la tarde, a las 17.00h, ‘Proceso de producción de un anime: tradición y software’; una hora después, ‘Japón en el anime, viajando por Japón mediante la animación japonesa’, y a las 19.00h, ‘Cien años de Animación Japonesa’.

En la Sala 2, también se iniciarán las sesiones a las 10.00h con ‘La importancia de la Animación en la historia del Videojuego’, y luego a cada hora, ‘Japón en el anime, viajando por Japón mediante la animación japonesa’, ‘La imagen del samurái y el ninja a través del anime’, y la Master Class ‘El diseño de personajes en animación’, impartido por Javier Bolado, editor en Ediciones Babylon, que se inició en el mundo del cómic creando ‘Myth Wars’ a los 17 años. Su última obra, ‘Eraide, la Guerra sin Nombre’, será editada este otoño.

Por la tarde, en esta misma Sala 2, ‘La traducción y adaptación del anime en español’ (17.00h); ‘Cien años de Animación Japonesa’ (18.00h), y ‘Proceso de producción de un anime: tradición y software’ (19.00h).

Princesa Arete, un clásico moderno de la animación japonesa.

Princesa Arete, un clásico moderno de la animación japonesa.

Japón en Silla

Nippon-Go
Nau Jove-Silla (Valencia)
Av. d´Alacant, 63. Valencia
17 y 18 de septiembre de 2016

La cultura japonesa nos ha atrapado, sin duda la irrupción de sus series en los 90 del siglo pasado en las autonómicas fue crucial. Hoy se siguen realizando cientos de eventos por toda la península celebrando nuestro cariño por su tradición, cultura y modo de vida. Nippon-Go es un evento muy divertido, quizás poco promocionado para el nivel que tiene, que sucede en Silla y que durante dos jornadas alegra la vida de miles de personas, para ser más concretos, este año, y según datos de la organización, por allí se han paseado 1.500 personas, 500 más que en su edición anterior.

Nosotros nos acercamos hasta la Nau Jove de Silla, un lugar excelente para organizar este tipo de eventos que precisan de espacios amplios, y en el que presidía todo el tiempo un enorme escenario donde se sucedían las cosas. He de reconocer que tener el escenario en un lugar tan visible y siempre con actividad es una muy buena idea, aunque a priori parezca molesto, en absoluto es así. Se agradece estar siempre con animación y que te inviten a estar en movimiento gracias a la música, que lo que pasa ahí no sea ajeno al evento. Hay otros salones donde el escenario y, por ende, lo que allí acontece, está arrinconado, como si no fuera lo relevante que es.

Joven participante del Nippon-Go de silla. Fotografía: Malva.

Joven participante  en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Como íbamos diciendo, fuimos allí el domingo por la mañana, y aunque no estaba a reventar, algo que se agradece, había mucha gente. No tardaron algunos asistentes en decirnos que el sábado estuvo muy lleno y con muchos cosplays por todas partes. El domingo habían menos, pero los que estaban iban muy bien caracterizados. El concurso de dance que sucedía en el escenario nos dejó muy impresionados, como ya he dicho, todo giraba alrededor del mismo y desde cualquier punto lo podías ver. No solo es cuestión de baile, sino de sincronía entre los miembros del grupo, de vestimenta, de mimetismo con el original, sin duda uno de los espectáculos más logrados de Nippon-Go.

Por allí teníamos puestos de comida, de merchan y no comerciales, que estaban fuera, pero que disponían de unas jaimas que les quitaban mucho sol. Los precios eran baratos y la gente de la organización muy amable; en las esquinas del complejo estaban las consolas, y quizás era el lugar más destacable. Allí vimos a abuelas con sus nietos jugando a juegos de lucha, a amigos compitiendo en juegos de carreras y en el otro lado juegos de baile o ritmo, donde un chico caracterizado de spiderman se lo estaba pasando de lujo y se notaba el buen rollo en todo momento.

Nippon-Go es grande, pero no me cabe duda que en unos años se trasformará en algo más grande todavía, ya que si en una edición han metido a 500 personas más, seguro que en breve llegan a las 2000. En nada tendremos el Salón del Manga de Valencia (Japan Weekend), por allí estaremos intentando asistir al mayor número de eventos. Comprobando también su crecimiento.

Os dejamos con unas imágenes de lo que fue Nippon-Go y un vídeo para que aprecieis lo bien trabajado que está.

Ambiente en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Ambiente en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Joven participante en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Joven participante en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Javier Caro

 

Cuentos narrados en cerámica

Once upon a time… (Érase una vez)
100 años de l’Escola d’Art i Superior de Ceràmica de Manises
MuVIM
C / Quevedo, 4. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

Ahora que la batalla gira en torno al libro en papel o digital, va l’Escola d’Art i Superior de Ceràmica de Manises e introduce otra versión de los cuentos y relatos utilizando precisamente la cerámica como soporte. No viene a competir con lo tradicional o lo moderno, simplemente a dejar constancia del valor de la cerámica como “material para la creación artística, más allá de su carácter objetual”, subraya María José Sanz, directora de la escuela que celebra su centenario. Lo hace con una muestra de trabajos en el MuVIM, obra de ocho ceramistas que han plasmado sus inclinaciones literarias sobre material cerámico.

El clásico de Lewis Caroll Alicia en el País de las Maravillas, el cuento francés El proxeneta de las flores, Los siete pecados capitales de Clara Moltó Gisbert, y otras diversas e imaginativas aproximaciones al relato conforman el trasfondo de la exposición. Expuestos en vitrinas o a modo de instalación escenográfica, el espectador puede aproximarse a ese mundo de los cuentos sintiendo el relieve, la textura y el pálpito de objetos y personajes ideados para navegar por tan sólida cerámica.

“Como la exposición iba a estar en un museo de la ilustración pensamos que lo ideal era que tuviera que ver con ella y con la literatura”, señala Sanz. Es una muestra que viene a continuar las celebradas en La Nau de la Universitat de València, esta de carácter más didáctico, y en La Rambleta, de cerámica contemporánea. Le seguirán otras en el Museo de Cerámica González Martí (28 de abril) y en el Centro de Artesanía (10 de mayo), para seguir conmemorando los 100 años de la Escuela de Cerámica de Manises.

Cerámicas de Sarah Maso en el MuVIM.

Cerámicas de Sarah Maso en el MuVIM.

En ‘Séquence narrativa’ de Sarah Maso sorprenden las tres piezas, “a modo de tebeo en tres dimensiones”, de un hombre que saboreando una taza de café se le escapa de entre las manos y cae a sus pies. Como especifica la autora en su proyecto, se trataba de ilustrar la trama característica de todo relato, con su “principio, desarrollo y final”. “Es como un cómic que en lugar de mostrarse sobre papel se hace en escultura”, explica Sanz. Porque ese es el objetivo de la exposición, “mostrar las posibilidades expresivas de la cerámica como objeto artístico desligado de su estricta funcionalidad”, precisó la directora.

Obra de Trini Roig en el MuVIM.

Obra de Trini Roig en el MuVIM.

Hay más soportes en forma de tazas, azucareros, teteras, cuencos, baúles, platos y vasijas, pero todos ellos están al servicio de un relato. Sofía Porcar se hace cargo de “todas esas palabras que desean salir de los libros” mediante su obra ‘Guardianes de papel’ realizada con porcelana, gres y barro. Esa misma imaginación literaria, sin que remita a relato alguno, se da en el trabajo de Aude Aliénor Martín, con sus ‘Cajas’ “alojando nuestros recuerdos”. Xema Cejudo hace lo propio en ‘Transiciones’, conjunto escultórico “pensado para la playa de Huelva, a modo de lengua de arena que entra en el mar, y que representa el ciclo del día y la noche”, comenta Sanz. Trini Roig utiliza los dibujos de su sobrina para conformar el más genérico ‘Cuento’.

Obra de Alicia Díaz en la exposición 'Once upon a time', en el MuVIM.

Obra de Alicia Díaz en la exposición ‘Once upon a time’, en el MuVIM.

Alicia Díaz se ocupa, valga la redundancia, de Alicia, la del País de las Maravillas. Lo hace centrando su trabajo en el capítulo 7 ‘La merienda de locos’, desplegando toda una vajilla surrealista. Patricia Vera pone el acento en los siete pecados capitales, mostrándolos mediante diversos rostros sobre cerámica. Y el gres y el collage le permiten a Myriam El Zein recrear al proxeneta de las flores del cuento francés. Once upon a time…(Érase una vez), expresión habitual para iniciar un relato, da título al conjunto expositivo. Porque también “érase una vez”, hace ya 100 años, que nació l’Escola d’Art de Ceràmica de Manises.

Instalación de Sofía Porcar en la muestra 'Once upon a time', en el MuVIM.

Instalación de Sofía Porcar en la muestra ‘Once upon a time’, en el MuVIM.

Salva Torres

A Gervasio Sánchez le duele Afganistán

Dones. Afganistán
Fotografías de Gervasio Sánchez y textos de Mònica Bernabé
Sala Acadèmica de La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 14 de febrero de 2016

Es tal la concentración de dolor que destilan las imágenes de Gervasio Sánchez en La Nau, que para escribir sobre ellas se hace necesario tomar aire. Las 150 fotografías de la exposición, dividida en seis bloques, cortan la respiración. Pero después de escuchar al periodista narrar su experiencia en Afganistán, ese centenar largo de instantáneas aumenta de volumen para convertirse en un inmenso catálogo de la crueldad humana. Crueldad, en este caso, contra las mujeres afganas, objeto de una violencia desmedida por parte de una sociedad que la tolera escudada en una devastadora tradición.

Collage de fotografías de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Collage de fotografías de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

“El problema de Afganistán no son las leyes, que prohíben la violencia contra la mujer, al igual que el Corán impide el matrimonio forzoso, sino la tradición que está por encima de las leyes”, explicó Sánchez. Una tradición vejatoria que, como recordó el periodista, “ya existía antes de los talibanes”. Que haya organismos internacionales velando por la seguridad en tan inhóspito país de poco ha servido. “Desde 2001 a 2015 ha habido presencia extranjera que debía haber obligado a que se cumplieran las leyes, pero no se ha hecho nada aduciendo que se trata de un problema interno”.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Gervasio Sánchez, al contrario que la pasiva comunidad internacional, ha estado cinco años tomando esas fotografías para que el resto del mundo se entere de lo que allí está pasando. “Esto es puro periodismo”, subrayó con cierto orgullo. A su alrededor, ratificando esas palabras, se ofrecían los mudos testimonios de esas mujeres gritando desesperadas a causa de un dolor que parece no tener fin. “Yo lo que trato es de transmitir con decencia lo que allí pasa y, para eso, no entiendo otra forma que metiéndome hasta el fondo en las historias”.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Historias de violaciones realizadas con total impunidad, de matrimonios forzosos, de vidas truncadas porque la mujer, como recordó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, es tratada como un “animal propiedad del hombre”. En las imágenes, acompañadas de textos de Mònica Bernabé (“sin su ayuda esto hubiera sido imposible”, destacó Sánchez), hay mujeres doloridas, quemadas, mirando perplejas a cámara, algunas incluso muertas. “Hemos huido del burka, porque el problema no está en el burka”. Viene de mucho más lejos.

En este sentido, Gervasio Sánchez quiso recordar que no hace tanto tiempo aquí se vivía algo parecido. “En Afganistán viven en la Edad Media, pero en España se vivía así hasta hace muy poco, porque los matrimonios pactados eran también una costumbre”. Por eso Ariño habló de observar la exposición con cierta perspectiva, “para vernos a nosotros mismos en estas fotografías”. “Forma parte del pasado de determinada España de los años 40 y 50”, agregó.

Fotografía de Gervasio Sánchez en La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en La Nau de la Universitat de València.

Las “vidas en ruina” que Gervasio Sánchez muestra en La Nau, y que podrán verse hasta el 14 de febrero, no han sido tomadas en comarcas rurales, sino en las ciudades más importantes de Afganistán, con la capital Kabul a la cabeza. “Lo que les ocurre a todas estas mujeres sucede en cualquier sitio del país, no hace falta irse a lugares recónditos”. Para “equilibrar la balanza anímica”, Sánchez exhibe algunas otras imágenes menos duras relacionadas con historias de periodistas, cantantes, directoras de cine, boxeadoras o futbolistas.

Equilibrio del ánimo que, con todo, apenas puede contrarrestar el duro testimonio de tanta mujer ultrajada. “El día que deje de sentir el dolor de las víctimas dejaré de hacer periodismo”. Las visitas guiadas para escolares que, junto a Mònica Bernabé, realizará el martes y miércoles próximos, son una prolongación de esa pasión por el ejercicio periodístico. “A los jóvenes les puede permitir entender mejor por qué esas personas huyen de su país”. El fotoperiodismo como memoria viva de un dolor concentrado en La Nau.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de la València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de la València.

Salva Torres

Bodas de sangre flamencas en Flumen

Bodas de sangre, de Federico García Lorca, bajo la dirección de José Sáiz
Saga Producciones
Teatro Flumen
C / Gregorio Gea, 15. Valencia
Estreno: jueves 15 de octubre, a las 21.00h
Hasta el 29 de noviembre de 2015

La terrible historia que en su día escribiera Lorca, tras quedar impresionado al leer la noticia en un periódico, del cruento suceso acaecido en El Cortijo del Fraile de Nijar (Almería), el 22 de Julio de 1928, representada en el Teatro Flumen de Valencia.

Bodas de Sangre, dirigida por José Saiz, reproduce los versos de Lorca al compás del flamenco más puro, donde el amor y la traición, la tradición y el instinto, el honor y la muerte se conjugan en una noche sin luna. Con esta obra Lorca consigue hacer uno de sus mejores trabajos con la tragedia como base, ya que todos los protagonistas mueren o viven sin motivo, guardando sus penas en su interior. En Bodas de Sangre se viven sentimientos tan fuertes como el amor, el deseo y los celos, capaces de cegar la razón y hacer añicos la cordura.

Bodas de sangre, de Federico García Lorca, bajo la dirección de José Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Bodas de sangre, de Federico García Lorca, bajo la dirección de José Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Es la mañana de una boda. Leonardo es el primero en llegar a la casa de la novia y habla con ella, recordándole el pasado. Leonardo ha amado a la hermosa novia y ha sido correspondido; pero rechazado por el padre debido a la dudosa moralidad de su familia, se ha casado con otra mujer, prima de ella; sin embargo, en ambos ha quedado latente la primera pasión y él sigue asediándola con su deseo. La novia, llena de orgullo y despecho, ha aceptado un matrimonio que le significa liberación, pero no siente amor por el que será su esposo.

El recuerdo del pasado se hace tan apremiante entre ambos que, celebrada la ceremonia nupcial, la recién casada huye con su antiguo pretendiente. El novio persigue a la pareja fugitiva. Cae la noche. La luna, desde arriba, contempla la huida y la persecución. Se producen el encuentro y el duelo entre los dos hombres, en el que ambos mueren. La novia sobrevivió de milagro a las manos de mujer que la intentaron estrangular.

Es también una historia de viejas rencillas familiares, la familia del joven novio había sido víctima de la pérdida del padre y el hijo mayor en manos de la familia del joven Leonardo, lo cual engendra en la madre un rencor-odio hacia todo lo relacionado con dicha familia, y un temor-odio hacia cualquier arma que atente contra la vida del hombre.

La novia, que siente que ya no tiene motivo por el que vivir, visita a la madre, no para pedirle perdón sino para que le quite la vida a ella también. La madre, por su parte, no es capaz ni de tocarla, aunque le gustaría hacerlo hasta acabar con ella, no tiene fuerzas para hacer nada, ya que acaba de perder a lo único que le quedaba; su hijo.

Con esta obra, Lorca consigue hacer uno de sus mejores trabajos a base de la tragedia, ya que todos los protagonistas mueren o viven sin motivo, guardando sus penas en su interior. El amor, el deseo, los terribles celos que nacen de las mismas entrañas y abrasan el corazón, cegando la razón que hace añicos la quebradiza cordura. Este es el auténtico catalizador que libera la furia aletargada en el interior de las pasionales personas.

Imagen promocional de Bodas de sangre, de Federico García Lorca, dirigida por José Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Imagen promocional de Bodas de sangre, de Federico García Lorca, dirigida por José Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

 

Carles Congost: efectos de realidad

Not your own desire / The Last Days Of Disco, de Carles Congost
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25-B. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2015

El protagonista de The Artist Behind the Aura (2014), el propio Carles Congost (Olot, 1970), inicia su relato señalando que lo que vamos a escuchar no podremos encontrarlo on-line, esa ausencia nos sitúa en un territorio incómodo en el que la veracidad del relato queda vinculada únicamente a la oralidad de lo que escuchamos, evidenciando la existencia de realidades al margen de internet.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El efecto de verosimilitud ha sido uno de los problemas que han centrado la producción artística desde la antigüedad, cuál es la relación de las obras con “lo real”. Este tipo de cuestiones no sólo resurgen cíclicamente sino que se avivan en los momentos de transición entre periodos históricos. El número 11 de la revista Comunications publicó una serie de ensayos de Barthes, Kristeva o Todorov que se tradujeron al castellano como “Lo verosímil”. En ellos no se recuperaban los ecos platónicos de condena artística de “La República” pero sí el problema de cómo atender a la realidad en las prácticas contemporáneas.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

A día de hoy son muchos los trabajos que se han preocupado por desenmascarar los mecanismos que ofrecen ese “efecto de verosimilitud”, no sólo en el territorio del arte sino en campos como el científico, y aún así seguimos cargando con el peso de un supuesto capital de “autenticidad” a la hora de evaluar un trabajo artístico.

Frente a la voluntad de reglamentar el trabajo artístico, la obra de Carles Congost ha estado vinculada al deseo de responder a la contemporaneidad pero desde una relación más anárquica o “inestable”. De esta forma los elementos que componían sus primeros trabajos han ido configurando un universo que, adaptándose a los lenguajes, se ha decantado en una reflexión melancólica e irónica sobre nuestro  papel como individuos, evidenciando los mecanismos de funcionamiento de nuestras economías emocionales al enfrentarnos a los conflictos de los modos de producción y trabajo.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Congost refuerza esa necesidad al buscar nuevos referentes, imágenes como We can change the world IV (2009) o Walter and the Spanish Baroque Gang in the New Golden Age (2008) no sólo permiten reivindicar a figuras del cómic alejadas de los modelos de representación hegemónica o cuestionar los modos en los que la tradición condiciona los procesos de trabajo, también son dos ejemplos de la necesidad de deconstruir los discursos generando otras mitologías.

Ese generar otras mitologías pasa por la propia experiencia personal, no como ensimismamiento sino como búsqueda de mecanismos que permitan procesos de identificación. La citada The artist behind the aura (2014), contrarelato de una pieza anterior, That’s my impression! (2001), en la que un crítico analizaba su obra, plantea una narración en boca del propio artista pero recurriendo al subterfugio de la máscara, a un acto de ventriloquía que desdobla al artista pero que nos sitúa en un territorio en que todos podríamos ser Carles Congost. La enumeración de trabajos “no realizados” no sólo nos plantea un recorrido individual sino que nos confronta con realidades afines y propias del capitalismo de las emociones en el que nos encontramos inmersos.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Eduardo García Nieto*

*Extracto de su crítica en el dossier de la exposición

 

Las fiestas al rojo vivo de David Cantillo

Rituales de fiesta y fuego. Fotografías de David Cantillo
Museu Valencià d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia
Hasta el 20 de septiembre de 2015

El Museu Valencià d’Etnologia acoge la exposición Rituales de fiesta y fuego. Fotografias de David Cantillo, en la que se analiza la presencia del fuego en las fiestas valencianas y ofrece un recorrido sobre las distintas manifestaciones festivas de la Comunitat y el papel que, visto desde el ojo del fotógrafo, tiene el fuego en el desarrollo de las mismas.

Xavier Rius, diputado de Cultura, destacó la idoneidad de las fotografías de David Cantillo para mostrar “la vinculación ancestral entre el fuego, la fiesta, la cultura y las raíces del pueblo valenciano”. “Qué mejor que estas imágenes, estos pedazos de realidad captados en las instantáneas fotográficas para ofrecer una imagen conjunta del fuego, historia y cultura”, subrayó Rius.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía de Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía de Museu Valencià d’Etnologia.

La exposición presenta un centenar de fotografías de diferentes tamaños de distintas fiestas valencianas, desde las Fallas, Fogueres y la Magdalena hasta fiestas de menor impacto social pero de gran interés por la forma en la que se usa el fuego en la fiesta. Tal es el caso de la Santantonada de El Forcall, la Matxà de Vilanova d’Alcolea o los Correfocs i Corda.

En la Santantonada de El Forcall el fuego simboliza la purificación y la fertilidad a las puertas de la primavera. En pleno incendio de la barraca, los forcallanos giran en torno a ella, según la tradición, tres veces. Buscan así la purificación y la fertilidad a las puertas de la primavera. San Antonio es llevado atado a la hoguera y su lucha es patente en la cuerda tensada entre el bien y el mal. Es inevitable atender a la domesticación del fuego hasta el punto de usarlo para representar la muerte misma.

En la Matxà, una vez prendida en llamas Vilanova de Alcolea, vuelve la tensión entre dos nuevas llamas. Como en muchos rituales festivos, demostrar la valentía -la tuya propia o la de tus animales- es casi indispensable. Los machos espoleados por sus jinetes cruzan las calles envueltos en llamas mientras que la gente los emula. De nuevo esos dos fuegos metafóricos surgen en la noche: la bestia y el hombre.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Los demonios, representantes del mal y con un ingenio sin fin, tratan en los Correfocs i Cordà de alcanzar a todo aquél que halla alrededor y -¿quién sabe?- llevarlo al infierno. Cualquier artefacto es bueno si pueden atar sus llamas a él y asperjarlas por doquier. Fuego que congrega que hace al pueblo partícipe en la fiesta e incluye en una diversión inocua que establece una doble relación con el público: le agrede y le da cobijo. Y es este doble sentido el que el espectador saborea, puesto que es partícipe integrante del ritual teatral del mismo averno y del que, sin embargo, puede salir indemne.

David Cantillo es un joven fotógrafo valenciano que ha desarrollado su carrera en el ámbito de la fotografía comercial y en numerosos proyectos de carácter temático. Su inquietud fotográfica le ha acercado a diferentes temas como el deporte, la naturaleza, la poesía, el turismo y la fiesta (el fuego y las fallas) y las artes escénicas y musicales. Ha obtenido diferentes premios y galardones en municipios españoles como Girona (Finalista y mejor fotografía en Montphoto. Concurso Internacional de Fotografía de Naturaleza. Lloret de Mar) y finalista en Unicornio (concurso de fotografía de Montilla. Córdoba).

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

The Ritual Box o esa oscura claridad

The Ritual Box
Sala de Exposiciones de Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Hasta el 16 de mayo

‘The Ritual Box’ reune en la Sala de Exposiciones de Espai Rambleta a diferentes y polifacéticas personalidades del mundo del arte como Nadine Byrne, Pil&Galia Kollectiv, Ben Russell y Javi Moreno. El proyecto, comisariado por Johanna Caplliure y José Luis Giner Borrull, incide en la determinación del centro cultural valenciano de ahondar en el arte contemporáneo y de vanguardia.

La intención de ‘The Ritual Box’ es caminar a través de una serie de artistas que basan sus obras en la creación de una poética de lo oculto. La “oscuridad” es utilizada para ofrecer un nuevo entendimiento sobre los acontecimientos o experiencias vividas en la sociedad actual.

Javi Moreno en un instante de su performance en 'The Ritual Box'. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Javi Moreno en un instante de su performance en ‘The Ritual Box’. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Se trata de prácticas con una gran expresividad y contundencia crítica, donde la acción a través de rituales corporales invitan a abandonar la realidad preestablecida y así liberarse de los prejuicios de la tradición imperante hacia una puesta del cuerpo como vía de autoconocimiento primero y lugar de agenciamiento después. Por lo tanto, la danza, la performance, la música y la palabra como parte del cuerpo se encuentran como los modos de proceder de los artistas en ‘The Ritual Box’.

La Sala de Exposiciones de Espai Rambleta se convierte en una caja en la que dar cabida, en este caso no a objetos, sino a un ritual experiencial a través de las actuaciones semanales  (1, 11, 18, 25 de abril y 16 de mayo) de estos cuatro artistas. ¿Te atreves a entrar en la caja?

Cartel anunciador de 'The Ritual Box'. Cortesía de Espai Rambleta.

Cartel anunciador de ‘The Ritual Box’. Cortesía de Espai Rambleta.

La performance inaugural, a cargo del artista Javi Moreno, tuvo lugar el miércoles 1 de abril. Javi Moreno (Alicante, 1982), artista representado por la Galería SET, retoma el papel del mago o la bruja, estigmatizados socialmente por su poder de invocación, para evidenciar la magia como herramienta libertaria y la brujería como política.

La programación completa de ‘The Ritual Box’ es la siguiente.

1 Abril: Inauguración. Presentación equipo de La Rambleta y de los comisarios: Johanna Caplliure y José Luis Giner Borrull. Performance: Javi Moreno
11 Abril: Conversación de los comisarios con Pil&Galia Kollectiv. Proyección: ‘The Future Trilogy’.

18 Abril: Performance de Pil&Galia Kollectiv con la participación de artistas locales.
25 Abril: Conversación con los comisarios sobre el trabajo de Nadine Byrne. Proyección: ‘Dream Family.
2 Mayo: Performance: Nadine Byrne.
9 Mayo: Conversación con los comisarios sobre el trabajo de Ben Russell. Proyección: ‘Black and White Tripps Number Three’.
16 Mayo: Performance: Ben Russell

Todas las actividades comienzan a las 20.30h en la Sala de exposiciones de La Rambleta.

Ben Russell. The Ritual Box. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Ben Russell. The Ritual Box. Imagen cortesía de Espai Rambleta.