La sensualidad plástica de Cristina Bolborea

Cristina Bolborea. Lugares donde estaré
Museo Nacional de Cerámica González Martí
C / Poeta Querol, 2. Valencia
Hasta el 18 de septiembre de 2016

El Museo Nacional de Cerámica presenta, junto con el Instituto Cultural Rumano de Madrid, la exposición Cristina Bolborea. Lugares donde estaré. Reúne un total de más de 110 piezas de cerámica esmaltada, gres y porcelana, organizadas en varias series de evocadores títulos: ‘El ojo de la tormenta’, ‘Las alfombras de los maestros’, ‘Lugares donde estaré’, ‘Llámame turquesa’, ‘Joyas de la caja negra’, ‘Agujas de ciprés’ y ‘Descanso’. La muestra estará abierta al público del 22 de junio al 18 de septiembre de 2016 en las salas de la exposición permanente (planta noble y segunda planta).

Cristina Bolborea es profesora de la Universidad Nacional de Arte de Bucarest en la especialidad de Cerámica, poseedora de una larga trayectoria como artista, después de formarse en el Instituto de Arte Plástico “N. Grigorescu” y de recibir su doctorado en Artes Visuales en la Universidad Nacional de Bucarest. Tras numerosas exposiciones, recibió el Premio Nacional de Cerámica “Costel Badea” en el año 2011.

Obra de la serie 'Joyas de la caja negra', de Cristina Bolborea. Imagen cortesía del Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Obra de la serie ‘Joyas de la caja negra’, de Cristina Bolborea. Imagen cortesía del Museo Nacional de Cerámica González Martí.

En las piezas seleccionadas para esta exposición, Cristina Bolborea destaca por un lenguaje plástico de gran sensualidad, evocador de riquezas orientales. Riquezas que sugieren hallazgos de oscuros y escondidos rincones de un mercado persa, sin recuerdo de cuando fueron olvidadas y, por tanto, de aire atemporal.

En ellas, el material cerámico, sea gres, terracota o porcelana, huye de rigideces y se adapta a superficies de madera o metal simulando ser añejas sedas, laboriosos tapices y alfombras o elementos de marroquinería en cuero, que rezuman valores de manifiesta perfección técnica y refinado gusto. Sus estudiados relieves y texturas, reforzados con el solo uso de engobes y óxidos metálicos, dotan a las obras de una gran expresividad.

Obra de la serie 'Descanso', de Cristina Bolborea. Imagen cortesía del Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Obra de la serie ‘Descanso’, de Cristina Bolborea. Imagen cortesía del Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Resultan también interesantes las propiedades matéricas de las obras presentadas, en las que los complementos no cerámicos, a veces reales y a veces simulados, juegan un papel relevante al reforzar su mensaje. Finalmente, la estudiada instalación con agrupaciones intencionales en localizaciones concretas, buscando formar también contextos y espacios evocadores, permite conseguir una atmósfera especial que esperamos contribuya al goce estético y a la reflexión artística de nuestro público visitante.

Obra de la serie 'Lugares donde estaré', de Cristina Bolborea. Imagen cortesía del Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Obra de la serie ‘Lugares donde estaré’, de Cristina Bolborea. Imagen cortesía del Museo Nacional de Cerámica González Martí.

La 080 Barcelona Fashion de Miquel Suay

Colección primavera-verano 2017 de Miquel Suay
XVIII edición de la 080 Barcelona Fashion
Instituto Nacional de Educación Física (INEFC)
Carrer de l’Estadi, 12 – 22, Barcelona
Hasta el 1 de julio de 2016

El diseñador valenciano Miquel Suay ha mostrado su colección primavera-verano 2017, la tarde del lunes 27 de junio, en un ambiente amable y con los valores que el deporte impregna en todo el recinto del INEFC, antigua sede de los JJOO 92.

La pasarela recibe al público con luces rojas de estilo minimalista japonés, una audiencia joven y con tecnología de última generación de la escena hipster de Barcelona, donde el diseñador ofrece una línea muy personal, llena de contrastes, en las que muestra una gran variedad de texturas, y deleita a la audiencia enfocándose, sobre todo, en las curvas exuberantes y las formas sorprendentes.

Miquel Suay. Makma

Un instante de la XVIII edición de la 080 Barcelona Fashion. Fotografía: Neus Flores.

Con un diseño vanguardista, casual, y joven, usa texturas que se adaptan al hombre urbano y deportivo, con diseños en tonos neutros al inicio de la pasarela: camisas ligeras, pantalones cortos en tonos tierra, camisetas cómodas y muy llevables, diseños con semi-transparencias y relieves suaves. Las prendas se alargan progresivamente convirtiéndose en una sola pieza, o se acortan hasta media pierna, transformando los trajes en monos veraniegos, y las chaquetas en chalecos.

Sorprende también el calzado polivalente y multicolor, adaptable tanto al espacio urbano como al natural, con un espíritu anfibio de usabilidad futurista para ellos, y unos zapatos exagerados, de líneas marcadamente siderales para ellas.

Miquel Suay prevé el verano 2017 con bermudas de pinzas y gafas de sol, de líneas marcadamente mediterráneas y deportivas. Adapta también formas típicamente femeninas al universo masculino, con pantalones anchos y chaquetas entalladas, mostrando un hombre andrógino, transgresor y atrevido.

Miquel Suay. Makma

Instantánea de un momento del desfile de Miquel Suay en la XVIII edición de la 080 Barcelona Fashion. Fotografía: Neus Flores.

Los cortes en diagonal dan ligereza a unas prendas totalmente adaptadas al medio urbano y casual, en el que se aprecian las camisetas básicas combinadas con bombers tejidas en red, para terminar con una explosión de colores primarios que impactan por su sencillez, y que combinados en estampados suaves de líneas elegantes y funcionales transforman al hombre de Suay en atractivo, moderno y elegante a la vez.

Una tarde de verano en la que se ha buceado por el universo del diseñador, que propone un verano 2017 muy recomendable, de lo más cómodo y funcional, en su línea personal de estilo mediterráneo y elegante.

Neus Flores

 

Surcando L’Horta valenciana

‘Solcades’ de María José Planells
Galería 9
C / Conde Salvatierra, 9. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2016

‘Solcades’ es un conjunto dinamizador de varias disciplinas que giran entorno a una misma idea. Obra gráfica, instalación, libro de artista e incluso una acción performática, son los enclaves que la artista utiliza para poner en valor a la mujer desde una perspectiva que podría resultarnos muy cercana. Mezclando técnicas de grabado como el grabado calcográfico, la litografía, el linograbado o la xilografía, Planells consigue crear texturas que hacen de su estética algo reconocible.

Tomando la premisa de que las mujeres han sido, desde siempre, las responsables de aportar alimentos y cuidados a los hijos, María José Planells forma un discurso de visibilización de este papel. Una verdad que ha sido, en muchas ocasiones, olvidada y menospreciada. De este modo, tomando como referencia próxima a las mujeres de L’Horta de Valencia plantea un recorrido expositivo en el que desea crear una dualidad continua entre el cuerpo humano y la naturaleza. De ahí que prácticamente todas sus piezas posean ese carácter natural que se ve claramente reflejado en obras como ‘Celular I’ (2016) o ‘Petjada arrel’ (2014).

'Celular I' (2016) Litografía. Imagen cortesía de la galería.

‘Celular I’ (2016) Litografía. Imagen cortesía de la galería.

El título de la exposición se toma de una de las piezas centrales, ‘Solcades’ (2016), que podría resumir perfectamente el doble significado de toda la exposición. Dicha pieza se compone de una litografía y fotolitografía que se expande por el suelo, escribiendo con tierra oscura la palabra que parece repetirse: solcades. Esta obra parece haber sido elegida para explicar el conjunto de la exposición.

Se recoge de ella un un doble significado relacionado con la palabra. El grabado, como técnica principal, lleva implícito una hendidura en el papel, un surco que, al finalizar, acabará conformando la obra. Al mismo tiempo, a raíz del sugerimiento continuo de lo agrícola que la artista no olvida en ningún momento, se forma la imagen mental de un surco de tierra que va tomando forma conforme observamos la exposición. Desde luego, la artista Maria José Planells ha conseguido dejar huella con sus leves y etéreos grabados.

'Solcades' (2016) Litografía y fotolitografía. Imagen cortesía de la galería.

‘Solcades’ (2016) Litografía y fotolitografía. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

Jorge Lawerta diseñará La Cabina

Jorge Lawerta, ilustrador y diseñador
Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Del 3 al 13 de noviembre de 2016

Jorge Lawerta diseñará el cartel de la novena edición del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina, que se celebrará en Valencia del 3 al 13 de noviembre del presente año.

Lawerta toma el relevo de Escif, quien realizó el cartel de la pasada edición. Son los más recientes de una lista que ha incluido a Paula Bonet, Carla Fuentes (Littleisdrawing), Luis Demano, Estudio Menta, Julia Valencia, Mireia Pérez y Gloria Vilches.

Obra de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

Obra de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

Jorge Lawerta (Valencia, 1983) es ilustrador desde 2011. Después de haber trabajado como diseñador gráfico y director de arte en diferentes agencias, empezó su proyecto personal enfocado en la ilustración y el lettering, un trabajo que mezcla lo digital con texturas y trazos más informales convirtiéndolo en una obra cercana e informal.

Apasionado del fútbol y la música, utiliza estos mundos como inspiración intentando siempre contar una pequeña historia en cada uno de sus trabajos.

El cartel del Festival La Cabina 2016 se presentará en el mes de junio.

Ilustración de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

Ilustración de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

Ilustración de Jorge Lawerta, diseñador de La Cabina 2016.

Ilustración de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

 

Los flujos arquitectónicos de Keke Vilabelda

Flow, de Keke Vilabelda
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Inauguración: jueves 21 de enero, 20.00h

Kir Royal Gallery Valencia presenta por primera vez la exposición individual del joven artista Keke Vilabelda (Valencia, 1986) con una selección de su obra más reciente. Bajo el título Flow, Vilabelda compone un itinerario visual a través de diferentes escenarios urbanos, con la hibridación de materiales y técnicas como denominador común. Pintura, fotografía, escultura e incluso videoarte. Cemento, plástico, hierro, espuma o ladrillo, con estas armas el artista crea superposiciones y transparencias, brillos y opacidades.

Flow tiene que ver con el movimiento, con las secuencias arquitectónicas, con los ritmos y con el fluir. En todas las piezas el artista intenta crear flujos visuales, jugando con la repetición formal y con la combinación de diferentes materiales y técnicas (sobre todo cemento y metacrilato).

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Juega con la idea de enfrentar texturas, pensando en esa arquitectura en la que el cristal, el acero, el hormigón, todo se adhiere con gran artificialidad y espectacularidad. En relación a esto, el uso del neón remite a lo aparente, una llamada de atención que nos deslumbra, ocultando el vacío, la superficialidad y quizá la decadencia de unos edificios en muchos casos deficientes.

En palabras del crítico de arte Juan Bautista Peiró, “en estos trabajos se libra una inteligente batalla entre algunos conceptos esenciales de la práctica pictórica, tales como el tratamiento de los materiales, las relaciones compositivas, el manejo de texturas en su doble acepción matérica y visual; en definitiva, la profunda identificación entre el qué y el cómo. Pero el trabajo de Keke Vilabelda se sitúa en las antípodas de cualquier reduccionismo o simplificación formalista o decorativa. Antes al contrario, hay un decantamiento reflexivo y experiencial que ha venido desarrollando en estos últimos años”.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Otro aspecto a destacar es la aparente virtualidad de las obras, el tinte digital de unos escenarios preprogramados, que hacen caso omiso al contexto, siguiendo los mismos patrones en cualquier ciudad del mundo. Al mismo tiempo, en estas piezas grandes Vilabelda trata de cuestionar la propia pintura y hacer que no parezca pintura, sino luz. Y jugar con la fotografía para que no parezca fotografía sino materia, pintura.

En un segundo grupo de obras de la nueva serie Skyline, tridimensionales y fijas a la pared, Vilabelda crea unas plataformas que hacen referencia a horizontes urbanos. Algunos fragmentos tienen un carácter de ready-made, objetos que el artista encontraba durante sus viajes y acumulaba en su estudio. Pruebas de color o de texturas, quizá sobrantes de otras obras mayores.

Tras convivir un tiempo con estos objetos, han pasado a conformar una especie de paisaje, retratando el trabajo de los últimos años del artista. Al colocar estas piezas una junto a otra, surge una metáfora de lo que ocurre en el paisaje urbano, una serie de relaciones construidas en el tiempo, con sus roces, sus contradicciones, opacidades y transparencias, superficies mates y brillantes, sólidas o huecas, blandas y duras… cada una con su identidad propia puesta en relación con el resto.

“Ambas series, desde estrategias particularmente diferenciadas, confluyen en ese común escenario urbano en el que se (re)presenta el fluir cotidiano de la existencia humana”.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

 

La ‘Senda Nova’ de Miquel Asensio

Senda Nova, de Miquel Asensio
Jimmy Glass
C / Baja, 28. Valencia
Miércoles 2 de diciembre de 2015, a las 20.45h. 12E

El baterista valenciano Miquel Asensio presenta el miércoles 2 de diciembre en el Jimmy Glass su primer disco como líder: Senda nova, un inspirado trabajo en el que, a través de sus propias composiciones, experimenta con nuevos colores y texturas musicales desde el jazz más puro hasta la apertura más conceptual, con un tratamiento libre y orgánico.

Para este estreno en Jimmy Glass estará acompañado por los músicos que participaron en la grabación, un excelente grupo de reciente formación que reúne a grandes del jazz valenciano como el saxofonista Javier Vercher (con quien ha mantenido una complicidad importante en la gestación de este proyecto), el guitarrista Joan Soler, los contrabajistas Rubén Carlés y Ales Cesarini, el pianista Santi Navalón y el trombonista y percusionista Carlos Martín.

Miquel Asensio. Fotografía de Antonio Porcar cortesía de Jimmy Glass.

Miquel Asensio. Fotografía de Antonio Porcar cortesía de Jimmy Glass.

Miquel Asensio, actualmente residente en Madrid, tiene el Título Superior de Jazz por el Conservatorio de Valencia. Toca regularmente en las formaciones de mayor prestigio de la Comunidad Valenciana: Perico Sambeat Big Band, Sedajazz Big Band, Ramón Cardo Quartet, Toni Belenguer Quintet, Greg Hopkins Sextet, Breacking Brass o Carlos Martín Quintet, entre otras.

Así mismo, el baterista colabora con otros grandes músicos como Jesús Santandreu, Albert Palau, Joan Soler, Vicent Macián, Voro García, Javier Vercher, David Pastor o Ricardo Curto, y ha participado en las producciones propias del festival del Jimmy Glass The Black Saint & The Sinner Lady (2013), el Electric Bath Ensemble / Don Ellis: The Trip of the Sixties (2014) y recientemente el Hot Rats Ensemble / Frank Zappa´s Alchemy (2015). Senda Nova es un sorprendente trabajo, atractivo y moderno, con grandes dosis de creatividad.

El baterista valenciano Miquel Asensio. Fotografía de Antonio Porcar cortesía de Jimmy Glass.

El baterista valenciano Miquel Asensio. Fotografía de Antonio Porcar cortesía de Jimmy Glass.

 

Un MuVIM para comérselo

Quique Dacosta. Paisajes Transformados
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de noviembre

Como apuntó Paco Molina, director de MuVIM, “la gente se extraña de que no haya recetas”. Y no las hay en la exposición Quique Dacosta. Paisajes Transformados, porque el universo del cocinero asentado en Denia (Alicante) va más allá del escueto corolario de ingredientes con los que preparar un plato de comida. Es un universo repleto de olores, sabores, texturas y formas que trascienden la simple deglución de alimentos para alcanzar la categoría de arte. Por eso está en el MuVIM hasta el 29 de noviembre, después de que haya sido prorrogada un mes su exhibición que tenía previsto concluir el 27 de septiembre.

Quique Dacosta en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila, cortesía del MuVIM.

Quique Dacosta en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila, cortesía del MuVIM.

Algunos dirán que se exagera metiendo en un museo la gastronomía. Pero la sociedad del bienestar, en su punto álgido, hace ya tiempo que viene considerando el acto de comer una cuestión estética. De manera que una vez superada la subsistencia, en aquellos lugares que tienen tamaña suerte, se busca alcanzar la plétora de los sentidos por vía no sólo oral, sino también visual, táctil e incluso auditiva. De todo ello se hace cargo la exposición de Quique Dacosta mediante paneles explicativos, escenografías, videos, fotografías de Sergio Coimbra y reproducciones de algunos platos.

El proceso creativo del famoso cocinero se enmarca en tres paisajes relacionados con su singular actividad culinaria: el Montgó, la Marjal de Pego y el Mediterráneo. Del primero derivan una infinidad de aromas; del segundo, su inigualable arroz, y del tercero, la gamba roja como uno de sus productos estrella. Tres grandes fotografías, medio estáticas medio dinámicas, alusivas a esos tres espacios de referencia reciben al visitante nada más acceder a la exposición. Luego, una especie de túnel ideado a modo de ‘Tránsito espiral’, va mostrando ese proceso creativo ligado a territorios transformados en estados de ánimo.

Fotografía de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Fotografía de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Quique Dacosta lo recordó el día de la inauguración: “Con el lenguaje de la cocina cuento mi vida y mis recuerdos”. En lugar de utilizar los platos, que también, el chef valenciano se sirve de las paredes del túnel construido en el interior del MuVIM, para desplegar toda esa imaginación culinaria que le ha valido el título de doctor honoris causa en Bellas Ares, amén de sus tres estrellas Michelín por el restaurante que posee en Denia.

Comisariada por Beatriz García, de QB Arquitectos, en colaboración con el Estudio 2E+1L, Quique Dacosta. Paisajes Transformados es una exposición recreativa del alto valor alcanzado en los últimos años por la gastronomía en manos de cocineros artistas. Aquí no es que esté señalado como peyorativo lo de comer con los ojos, sino que es condición indispensable para adentrarse en el universo creativo de Quique Dacosta. Basta para ello detenerse en la reproducción de platos como Salmonetes azafrán Mark Rothko, Cuba libre de foie, Ostra Guggenheim o La gamba [roja de Denia], para entenderlo. También las 43 fotografías de Coimbra ayudan, y de qué forma, a consumir por la vista el universo de formas, colores, sabores y olores de Dacosta. La gastronomía convertida definitivamente en un nuevo espectáculo.

Fotografía de uno de los platos de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Fotografía de Sergio Coimbra de uno de los platos de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

Espai Rambleta reúne a Luna y Flowers

Luna y Flowers
Espai Rambleta
C / Pío IX. Valencia
Miércoles 22 de abril, a las 20.30h

Luna vuelven. Luna se reúnen de nuevo. Con la misma formación que entre 1999 y 2005 (Dean Wareham, Britta Phillips, Lee Wall y Sean Eden). Es lo que estaban deseando escuchar sus seguidores desde que allá por el otoño de 2004 Wareham anunció que tras la publicación del que iba a ser su último disco de estudio, ‘Rendezvous’, y la posterior gira de presentación, el grupo iba a decir adiós.

Imagen de la banda Luna. Espai Rambleta.

Imagen de la banda Luna. Espai Rambleta.

Cumplieron la promesa. Pero ahora ese capítulo se cierra y empieza el siguiente. El libro va a seguir siendo el mismo: el que empezó a escribir Wareham tras la disolución de Galaxie 500, ese al que llamó Luna y con el que se dedicó, a través de siete discos de estudio y uno en directo -entre 1992 y 2005-, a llevar a terrenos con más pulsaciones y afilados las canciones elípticas y envolventes de su banda anterior, esas en las que él aportaba una voz de tenor planeadora y texturas de guitarra a fuego lento.

De ‘Rosebuds’ a ‘Broken Social Scene’, de ‘Beachwood Sparks’ a ‘Black Rebel Motorcycle Club’, la sombra de Luna es muy alargada. Han dejado mucha huella. Que tras diez años parada, vuelve a caminar. Una banda muy culpable de que la cara más lacónica del Nueva York que pintaron Lou Reed y Tom Verlaine siga con nosotros.

Imagen de la banda Flowers. Espai Rambleta.

Imagen de la banda Flowers. Espai Rambleta.

Flowers

En su disco de debut, ‘Do What You Want To, It’s What You Should Do’, aparecido en septiembre, el trío londinense Flowers sintetiza la energía cinética y la cruda vulnerabilidad de sus directos en catorce canciones de un pop aparentemente sencillo.

Llevado eso a la práctica y colgado en la blogosfera pronto dio como resultado una gira teloneando a The Pains Of Being Pure At Heart por Europa y un concierto abriendo en Londres para Young Marble Giants, así como una invitación a la edición de 2013 del neoyorquino Popfest.

Tenía su lógica, pues en directo se hallan a medio camino de los dos grupos citados. Gustaron al público de ambos y gustaron al ex Suede Bernard Butler, con el que coincidían en su amor por Cocteau Twins y por la Gibson ES-355, que es la que toca el guitarrista del grupo, Sam Ayres (los otros dos componentes, Rachel Kenedy como cantante y Jordan Hockley a la batería).

Cartel anunciador de la actuación de Luna y Flowers en Espai Rambleta.

Cartel anunciador de la actuación de Luna y Flowers en Espai Rambleta.

Laura Iniesta, apego a la tierra

Mujer Tierra, de Laura Iniesta
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 31 de marzo, 2015

‘Mujer Tierra’. He ahí el binomio que Laura Iniesta trabaja en su última exposición, así mismo titulada, en la galería Alba Cabrera. Diríase que la artista catalana, dejándose llevar del carácter conflictivo que encierra todo buen texto artístico, utilizara las 21 piezas que integran la muestra para interrogarse acerca de esa conexión entre la mujer y la tierra. Porque haberlas haylas. De hecho, se suele hablar de la madre tierra, en femenino, al igual que del cuerpo femenino como recinto primordial del origen de vida en esa tierra.

Laura Iniesta en la presentación de 'Mujer Tierra'. Cortesía de galería Alba Cabrera.

Laura Iniesta en la presentación de ‘Mujer Tierra’. Cortesía de galería Alba Cabrera.

En este sentido, por si hiciera falta alguna justificación, la obra más reciente de Laura Iniesta transita por esos derroteros. Derroteros, en todo caso, nada extraños para una artista que lleva tiempo interrogándose en su trabajo por esa materia que, en mayor o menor medida, nos conmueve por igual a hombres y mujeres. Materia de la que Shakespeare anunció que estábamos hechos a semejanza de los sueños y, sin duda, de no pocas pesadillas. Se entiende, pues, el interés de Iniesta por explorar esa materia, haciendo tangible en su obra las múltiples contradicciones que nos asolan.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Las evocaciones a la luna, el sol, la mar y el terreno que pisamos son frecuentes en ‘Mujer Tierra’. Están ahí a modo de fuerzas telúricas cuyo influjo atrae y espanta, ya sea por el sentimiento oceánico de intensa armonía que a veces producen o por su signo contrario: la de remover cierta angustia derivada de su excesiva potencia. Laura Iniesta lo sabe. Sabe que encontrar un equilibrio en medio de ese torbellino de formas, colores y temperaturas que nos envuelven no es tarea fácil. De hecho, una de sus obras, ‘Equilibrio en blanco con la luna’, ya dice a las claras ese esfuerzo por contener el poderoso influjo lunar tras un laborioso esfuerzo creativo.

Como apunta Jesús González Requena, en ‘El texto y el abismo’, un artista es, después de todo, “alguien que necesita desesperadamente crear formas para sobrevivir y eso tiene que ver con que vive muy cerca del caos”. A Laura Iniesta le atraen poderosamente las fuerzas naturales del sol, la luna, los mares y los vastos territorios, como por ejemplo África o la isla griega de Milos. Y atraída por esa fuerza que le conmueve, en tanto se halla rodeada e incluso empapada de todo ello, se mete en su estudio para tratar de contener en su obra lo que previamente le anonada.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Decimos contener en el doble sentido de dotar de contenido aquello que tan fuertemente le motiva y de contenerlo, esto es, darle un sentido a lo que tiende a desbordarse. Y Laura Iniesta lo logra en su obra equilibrando formas y colores, y propiciando la emergencia de texturas tras las que se adivinan tenues grafismos al modo de restos arqueológicos. Hay ocres, grises, blancos y negros, pero también azules, amarillos y un rojo menos apabullante que en su anterior trabajo mostrado en Alba Cabrera (‘De puño y letra’). Colores que pretenden reflejar, sabiamente dispuestos, la geología de cierta memoria.

‘Mujer Tierra’. He ahí el binomio con el que Laura Iniesta trabaja, interrogándose por su condición femenina asociada a esa tierra y sus elementos naturales. Ninguna biología de por medio. Tan sólo el afán de comprender, disponiendo esa materia de la que están hechos los sueños, las tensiones que nos habitan.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Salva Torres

Isabel Muñoz, a todo color en Centro Niemeyer

‘A todo color’, de Isabel Muñoz
Organizada por diChroma photography
Centro Niemeyer
Avda. del Zinc, s/n. Avilés
Hasta el 16 de noviembre

El Centro Niemeyer de Avilés acoge la exposición de Isabel Muñoz ‘A todo color’, que muestra 30 fotografías a color muy poco conocidas junto a otros ocho platinos en blanco y negro, de piezas más populares. Las imágenes a color, varias de ellas platinotipias, pertenecen a las series Etiopía (2002), Omo River (2005), Amor y Éxtasis (2008) y Mitologías (2012). En ellas la fotógrafa barcelonesa pasa de la fascinación por los cuerpos desnudos de los Omo y los Surma de Etiopía a la exhibición del dolor en las extremas prácticas religiosas de la cofradía Al Qadiriya en Iraq que, por otro lado, despiertan en el espectador ecos de la iconografía religiosa occidental.

Favorecidas por la sensualidad y delicadeza de la impresión de platino en gran ―incluso, muy gran― formato, las fotografías en blanco y negro de Isabel Muñoz resultan inconfundibles. Presentan, de serie en serie y de viaje en viaje, bailes tan diferentes como el tango, el flamenco, el ballet clásico cubano o la danza del vientre, mezclándolos sin problemas con instantáneas de toreros, luchadores turcos, monjes voladores chinos y acrobáticos capoeiristas brasileños. Estas imágenes, en toda su elegancia nada presuntuosa, encuadradas con una precisión tan quirúrgica que son capaces de recrear la idea de movimiento, nos hablan, colocadas unas al lado de otras, de una fascinación por el cuestionamiento del cuerpo erotizado tan intensa como su atención por las vibraciones de la luz. No cabe duda: Isabel Muñoz es una de las fotógrafas en blanco y negro más sabias y sutiles que hay.

Obra de Isabel Muñoz, de su serie Mitologías. Imagen cortesía de Centro Niemeyer de Avilés.

Obra de Isabel Muñoz, de su serie Mitologías. Imagen cortesía de Centro Niemeyer de Avilés.

Pero existe sin embargo, más allá de sus trabajos para revistas, una parte importante y muy poco conocida de la obra de Isabel Muñoz realizada en color. Si aproximamos dos series, que podríamos pensar opuestas, relacionando así dos técnicas de revelado que no tienen aparentemente nada en común, podemos vislumbrar la naturaleza del color en una artista que no cesa de explorar. La serie más espectacular es la que, al precio de mil riesgos y otras tantas trampas burladas, nos introduce en las prácticas de una cofradía religiosa, la de Al Qadiriya, redescubierta en Iraq, donde los adoradores de Alá entran en trance, se evaden de su cuerpo y no sienten dolor alguno cuando se sajan con cuchillas de afeitar que luego engullen, caminan impertérritos sobre montones de vidrio machacado o se perforan impávidos las carnes.

Resulta impresionante, más por los hechos y actos a los cuales nos remite que por el posicionamiento de la fotógrafa, que no se sabe cómo puede seguir, en un ambiente tan delirante, encuadrando con precisión y acercándose a la materialidad de las texturas y de las pieles. Sentimos aquí rápidamente los ecos de la gran pintura clásica, la misma que nos ha sido provista con abundancia desde iglesias y museos y que viene aquí servida en revelados fotográficos clásicos que nutren la profunda intensidad de los tintes y la estridencia de algunas carnaduras incendiadas por la luz. Visualmente, estos «locos de Dios» no son muy diferentes a los mártires y otros santos del catolicismo más exacerbado.

Frente a esto, las hieráticas figuras de los Surma o de los Omo de Etiopía también dialogan con la pintura. Para empezar, porque estos pastores guerreros de las altas mesetas se pasan el día pintándose el cuerpo, inventando paisajes en sus espaldas, transformando sus rostros y manos en escritura, luciendo a veces sencillas y ricas joyas de oro o de conchas, envolviéndose con simples y raídos trapos como si de chales de una gran elegancia se tratara. Pero también porque el tratamiento dado, entre retratos y detalles corporales, afirma una misma intensidad lumínica que permite que los trazos de color surjan suavemente de la fineza del grano de la piel.

El tono mate de las increíbles impresiones de platino en color permite recrear toda suerte de sutilezas materiales y tonales ―dan ganas de tocar―, mitiga el aspecto más decorativo o frívolo y, paradójicamente, intensifica en semitintado el efecto cromático. Entonces, y esto es lo que aproxima a estas dos series en su propia naturaleza, el color se convierte en el protagonista mismo de la fotografía, más allá de las temáticas representadas. Pues nos hallamos, en los dos casos, ante fotografías de color y no sólo ―lo que es atribuible a la pura técnica― ante fotografías en color.

Otra prueba de la unidad en una obra que se presenta a menudo por tramos, series, destinos, es que estos dos conjuntos tan distantes nos reenvían de nuevo a la cuestión del cuerpo y de su representación. Entre la soberbia desnudez de los africanos y el deseo de dolor para alcanzar el éxtasis de los místicos, se da ―como en dos polos que se atraen y se repelen― ese misterio de la forma que toma cuerpo, siempre en busca de una forma de placer.

De momento, el hallado por nuestra mirada es total, nutriéndose de los matices de una paleta que parece ilimitada en sus variaciones, siempre insatisfecha pues busca una totalidad que no sabemos si se halla en el exceso o bien en el absoluto de la tranquilidad reafirmada.

Detalle de una de las obras de Isabel Muñoz. Imagen cortesía de Centro Niemeyer de Avilés.

Detalle de una de las obras de Isabel Muñoz. Imagen cortesía de Centro Niemeyer de Avilés.

Christian Caujolle