Más ‘Bodas de Sangre’ en Flumen

Bodas de sangre, de Jose Saiz
Teatro Flumen
C / Gregorio Gea, 15. Valencia
Del 22 de octubre al 20 de noviembre de 2016

El Teatro Flumen se viste de gala con los nuevos estrenos. Tras el éxito de ‘Bodas de Sangre’ la pasada temporada, repone este espectáculo producido por Teatro Flumen bajo la dirección de Jose Saiz. El reestreno oficial fue el jueves 27 de octubre y se mantendrá en cartel hasta el 20de noviembre. Por otro lado, el viernes 28 de octubre inauguró un nuevo espectáculo de Saga Producciones bajo la dirección igualmente de Jose Saiz, ‘Dulce Condena – Historia no oficial de Los Rodríguez’, que estará en el Flumen hasta el 19 de noviembre.

Bodas de sangre, de Jose Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Bodas de sangre, de Jose Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

‘Bodas de Sangre’ nos cuenta la tragedia poética de Lorca al compás del flamenco más puro. Esto es lo que dice la sinopsis: «Un pueblo andaluz. Una boda. Dos familias enfrentadas. La novia sigue enamorada de su antiguo novio Leonardo. Una vez celebrada la ceremonia, se entrega a él y huyen juntos apasionadamente. El esposo abandonado los persigue y, cuando encuentra al amante de su mujer, lo desafía a un duelo de navajas».

El sentido trágico de la vida, la muerte y la violencia que acompaña a los hombres durante toda su vida, se va manifestando a través de los presagios y el dolor de la madre en la reposición de ‘Bodas de sangre’.

‘Dulce Condena – Historia no oficial de Los Rodríguez’ permitirá revivir los grandes éxitos de Los Rodríguez, en este homenaje teatralizado como nunca antes se había visto. El espectáculo cuenta de manera extra oficial la vida y obra de este grupo mítico.

Madrid 1990. Julián Infante y Ariel Rot deciden volver a unirse tras ‘Tequila’. Para ello cuentan con Germán Vilella a la batería y traen desde Argentina a Andrés Calamaro. ¡Qué mejor forma de empezar nuestra historia!

Bodas de sangre, de Jose Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Bodas de sangre, de Jose Saiz. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

 

Molotov incendió Valencia

Molotov
Espai Rambleta
Carrer de Pius IX, s/n. València
Viernes 1 de Julio de 2016

Las paredes de la ciudad estaban pegadas de los carteles que rezaban que la banda más peligrosa de habla hispana iba a venir a sacudir Valencia. Su disco, para mí cassette, ‘¿Dónde jugarán las niñas?’, lo tenía medio roto de darle vueltas, sus letras me habían impactado mucho, su música me había dejado noqueado y su canción-himno ‘Gimme the Power’, me había abierto los ojos a unos horizontes diferentes. Algo se me había revuelto por dentro con esos mejicanos.

Debía ser el ´97 o ´98 en la Roxy Club, no lo recuerdo bien, y aunque he mirado en la red no hay información al respecto. Aquella noche no pude asistir al concierto, me quedé sin ver a Molotov en su apogeo, cuando hacían correr ríos de tinta de los periódicos más conservadores, cuando acababan de golpear en castellano a una pacata sociedad. Aquella noche estuve triste, es el primer recuerdo que tengo de querer ir a un concierto de rock.

Por eso el día 1 de julio la cita con la banda no podía eludirse, hubiera sido casi un pecado, aunque eso resultara una ironía con este grupo. Y ahí estaba yo, en la Rambleta, en una de las noches en las cuales cumplía con una deuda que tenía con mi Yo del pasado, con mi Yo preadolescente que deseaba romper las reglas, con mi Yo ilusionado por sentir el fuego de un concierto recorriendo mis tuétanos.

Imagen de la portada del disco 'Agua maldita', de Molotov.

Imagen de la portada del disco ‘Agua maldita’, de Molotov.

Molotov llegaba con una gira enorme por la península para celebrar sus veinte años desde su fundación, su primer trabajo discográfico, el anteriormente mencionado ‘¿Dónde jugarán las niñas?’, no apareció hasta el ´97. Los cuatro pistoleros de Ciudad de Méjico no sacan disco desde 2014, ‘Agua Maldita’, con el que lograron el Grammy Latino a mejor grupo de rock. Curiosamente, con el elepé que les catapultó a la fama internacional ‘¿Dónde jugarán…?’ sólo consiguieron la nominación, pero no el premio, supongo que todavía no estábamos preparados para lo que podían hacer los mejicanos.

Como ya he dicho, el concierto se iba a celebrar en La Rambleta y como no venían a presentar ningún disco en especial, podríamos disfrutar esa velada de temas de todos sus trabajos, a modo de grandes éxitos. El hall de La Rambleta estaba completamente vacío, todavía quedaba una hora para el inicio del concierto, previsto para las 23.00 horas, pero aquella imagen me hizo preconizar lo peor: esa misma noche Alan Parsons Project tocaba en Viveros.

El tour manager me había citado a las 22.00 para poder realizar con ellos una entrevista, por desgracia llevaban algo de retraso y llegó más tarde, con lo cual tuve que acelerar las preguntas y dejarme alguna sin formular. Junto al tour manager descendí las escaleras que conducían a la sala, donde en unos minutos iba a haber una descarga monstruosa de rock´n´roll. Comprobé mientras bajaba que el aforo estaba casi lleno. Cruzamos una puerta y allí estaban los chicos de Molotov, junto a ellos reposaba una enorme paella que tenía una pinta fantástica y botellas de tequila.

Molotov, en un momento del concierto en Espai Rambleta. Fotografía: Javier Caro.

Molotov, en un momento del concierto en Espai Rambleta. Fotografía: Javier Caro.

Nos estrechamos las manos y en los pocos minutos que tuve para conversar con ellos se mostraron muy amables. Quizás estábamos los asistentes al bolo ante la banda más importante de rock latino, y eso para Valencia era una muy buena señal. “No nos podíamos creer que el disco (‘¿Dónde jugarán las niñas?’) fuera a ser un éxito en todo el mundo”, comentan al ser preguntados por el repentino triunfo de su ópera prima. Molotov siempre ha sido un grupo con letras delicadas, por decirlo de alguna forma, sobre todo en su primer elepé; quizás la bisoñez o la temperatura de sus ideales fueran los causantes de esa rabia: ¿habrían sufrido censura por ello?

«No hemos tenido censura, quizás una canción (ndr: con el tema ‘Quítate que ma´sturbas, Perra arrabalera’) en algún sitio, pero no más”. Molotov son de Méjico y siempre se han posicionado de una forma muy concreta a nivel político; ahora Donald Trump parece una gran amenaza mundial y sobre todo para su país vecino: “Es una cortina de humo, no va a pasar nada, hasta en su país le tienen miedo, pero si gana es algo muy malo para México”. Nos despedimos, ya que el tiempo apremia y en breve van a comenzar su bolo. Una lástima no haber dispuesto de más tiempo, muchas preguntas se me han quedado en el tintero, pero tenían que concentrarse para poder darlo todo en directo.

El inicio se retrasó más de lo conveniente, pero eso ayudaba a que la sala fuera llenándose poco a poco hasta casi completarse. Molotov saltaron a la tarima con mucha fuerza; en la primera parte de su show nos deleitaron con canciones de todos sus álbumes, muy potente el trallazo de ‘Chinga tu Madre’, pero no fue hasta su primer bis que no arremetieron con temas del calado de ‘Gimme The Power’, con un momento catártico entre todos los asistentes, que se hermanaban ante un himno en castellano que ha derribado todas las fronteras. He de reconocer que desde el primer compás a uno se le ponían los pelos de punta.

Molotov, en un momento de su actuación en Espai Rambleta. Fotografía: Javier Caro.

Molotov, en un momento de su actuación en Espai Rambleta. Fotografía: Javier Caro.

Continuaron con ‘Frijolero’ y ‘Hit me’. No paraban de cambiarse las posiciones entre ellos, turnándose en la batería, en el bajo y en la voz. El tequila, cómo no, estaba muy presente encima del escenario: ‘Marciano’, ‘Amateur’ o ‘Parásito’ fueron temas que cayeron contra nosotros en un aplastamiento sonoro de mucha calidad y con un sonido muy nítido, menos alguna vez que sufrían algún acople bastante molesto. Cuando el calor de la sala se hacía pegajoso y el vaho inundaba el recinto, Molotov se marcharon del escenario a meditar su tercer asalto. ¿Podrían ganar por KO?

Emergieron entre cánticos que les reclamaban ‘Puto’, una canción que les encumbró al olimpo de los chicos malos del rock. Pero antes de sacudirnos un buen sopapo con esa canción, nos dejaron afónicos con ‘Mátate teté’, para mezclarla con ‘Puto’ y hacer saltar por los aires nuestros cráneos. Por cierto, en medio de ‘Puto’ tuvieron que volver a dejar claro, como ya han hecho en múltiples ocasiones, que “no es una canción homofóbica, va contra nuestros políticos”. Y así, con el listón tan alto que no se veía, nos dejaron ir a casa a dormir todo el cansancio que nos habían provocado. Yo, todavía en estado de shock, había saldado mi deuda (aunque siempre me quedaré con la espinita de aquel concierto) y además los había conocido en persona, aunque con muchas prisas. Una lástima. El próximo año celebran los veinte de ‘¿Dónde jugarán las niñas?’, otra buena excusa para pasarse por estos lares. Estaremos atentos.

Javier Caro

“El artista es la gasolina del negocio de la música”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Vicente Martínez director, junto a José Nácher, del Postgrado Online en Gestión Empresarial de la Música, impartido en ADEIT de la Universitat de València
Entrevista realizada por Vicente Chambó y Salva Torres: equipo de dirección de MAKMA
El master comienza el 19 de febrero y finaliza el 30 de mayo

Es la cuarta edición del Postgrado de Gestión Empresarial de la Música que organiza la Universitat de València. Pero el primero Online, lo que constituye una actividad pionera en España. Lo dirigen Vicente Martínez y José Nácher, ‘obligados’ por la creciente demanda exterior a crear el master con carácter virtual. Ya se han matriculado alumnos de Madrid, San Sebastián, Cádiz, Zamora o Albacete, aunque la intención es abrir su puerta web al mercado de habla hispana. “Son nuestros hermanos naturales”. Un total de 27 alumnos (hay todavía plazas libres) recibirán este innovador postgrado del 19 de febrero al 30 mayo. Y entre los profesores, algunos ilustres del mundo de la música, como Ariel Rot (ex Tequila) y Santi Balmes (Love of Lesbian).

Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

El postgrado tiene, desde su puesta en marcha hace cuatro años, un lema que funciona a modo de declaración de intenciones: ‘La música, tu empresa’. ¿A qué se refiere? “Es imposible sobrevivir en el mundo de la música si no conoces cómo funciona a nivel empresarial”. Y Vicente Martínez abunda en ello: “La música tiene una parte artística muy clara, pero sin la parte empresarial no vas a ningún sitio”. Aquello del ojeador que veía tocar a un grupo en su local y se encargaba de promocionarlo sigue teniendo sentido, pero cada vez menos.

«Lo que ayer valía, que era Myspace, hoy ya no vale nada»

“El negocio de la música es cambiante, porque las nuevas tecnologías hacen que tengas que estar reinventando constantemente”. Por ejemplo: “Lo que ayer valía, que era Myspace, hoy ya no vale nada, porque esa herramienta no la utiliza ya casi nadie, lo que te obliga a estar al día de las nuevas herramientas”. Durante cuatro meses, el postgrado de Martínez y Nácher, cuya metodología online se impartirá a través del Aula Virtual (Centro e-Learning) de ADEIT, los alumnos matriculados podrán pasar “de la intuición a la profesionalización” de todo lo relacionado con ese cambiante negocio de la música.

Vicente Martínez, a la derecha, junto a Vicente Chambó, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, a la derecha, junto a Vicente Chambó, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Cambiante y sufriendo también los embates de la crisis. “El negocio está pasando por un bache increíble, por esa irrupción de las tecnologías. Además, el negocio de la música ya no es lo que era, porque no se limita a la venta de discos, sino que hay otras cosas: alianza con marcas, patrocinadores, redes sociales”. Por todo ello, Vicente Martínez entiende que un postgrado como el puesto en marcha desde la Universitat de València es más necesario que nunca. “Queremos que la gente se vaya con una visión 360º del negocio de la música”.

Vicente Martínez, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

«La música no está igual de valorada que el cine»

Y lo consiguen, a tenor de una encuesta realizada entre casi medio centenar de los alumnos que ya han pasado por el master. “El 88% lo recomienda”. Y lo recomienda por la enseñanza que se imparte y porque “es útil”. Entre esos ex alumnos, Quique Medina, director de Comunicación de Espai Rambleta, o Vicente Sais, miembro del grupo Júpiter Lion. A la formación teórica de la que se encargan profesores de la Universitat Valéncia, se suman las clases magistrales impartidas por profesionales del mundo de la música como Perico Sambeat, Loquillo, Alaska, Pau Donés, Carlos Goñi, Sole Giménez y, en esta cuarta edición, Ariel Rot y Santi Balmes.

Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“Nosotros formamos profesionales que luego serán los encargados de crear el tejido musical que hoy todavía no tenemos”. Y Vicente Martínez lo compara con el cine: “A día de hoy, la música no está igual de valorada que el cine, cuya industria tiene más peso”. Algunos de los mimbres para crear ese tejido musical saldrán del postgrado, pero hacen falta más cosas. “No puedes vivir de un festival de música al año, sino que necesitas una programación estable; que no haga cual la batalla por su cuenta y que las instituciones públicas se impliquen, porque sin su ayuda es difícil, por ejemplo, poner en marcha un festival”. Primavera Sound recibe 300.000€ (“y no es mucho”) y BBK Live un millón. En Valencia, habrá que esperar lo que da de sí el Festival de les Arts previsto para el 5 y 6 de junio.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó y Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó y Vicente Martínez, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

«La música hay que pagarla»

Lo que Vicente Martínez tiene muy claro es que “el artista es la gasolina del negocio de la música”. Artistas que suelen estar “en desventaja frente al inversor”, aunque los tiempos están cambiando. “Hay artistas que ya utilizan las nuevas tecnologías en su provecho”. El pionero Postgrado Online en Gestión Empresarial de la Música pretende acercar ese mundo cambiante del negocio musical a cuantos tengan interés en su industria. “Porque la música es industria, no lo olvidemos, y hay que pagar por ella, por mucho que nos hagan creer que es gratis”. De eso nada: “Siempre pagas algún peaje, ya sea porque ofreces tus datos, pagas publicidad a cambio o te llega por algún teleoperador al que ya estás pagando”.

Vicente Martínez, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Vicente Martínez, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Salva Torres

Aural: ¿Viva (o muerta) la República?

República independiente de tu casa, de Juan José Martín Andrés
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta el 7 de febrero, 2015

Galería Aural acoge ‘República Independiente de tu Casa’, exposición de Juan José Martín Andrés (Soria, 1978), artista afincado en México D.F. desde 2012. Una propuesta que parte de la ironía para abrir una serie de cuestiones en torno al concepto de nación, estado y república, revisando aquellos países europeos desaparecidos durante la primera mitad del siglo XX, que la historia por intereses político territoriales ha dejado en el olvido, y reflexionando sobre el uso que el marketing publicitario hace de los valores que transmite el término república.

La apropiación de títulos, titulares o portadas, forman parte de la práctica habitual del artista. En esta ocasión sigue con coherencia estas premisas, consciente del riesgo que supone adueñarse de un eslogan tan manido como el de la famosa multinacional sueca. Así, Martín Andrés da una particular bienvenida al espectador invitando a leerlo sobre felpudos en las diferentes lenguas presentes en el llamado Estado Español y a pisarlos para poder entrar al interno de la galería. Un recibimiento en el que cuelgan banderitas de fiesta, que resultan ser los emblemas de países extinguidos hasta la Segunda Guerra Mundial.

Dibujo de Juanjo Martín Andrés. Foto de Manuel Quesnel, cortesía de Aural.

Dibujo de Juanjo Martín Andrés. Foto de Manuel Quesnel, cortesía de Aural.

La filósofa Simone Weil señalaba cómo “nuestro ideal republicano (el de la Francia de los cincuenta, que sigue siendo el actual) procede enteramente de la noción de voluntad general debida a Rousseau”, y explica cómo la razón es idéntica en todos los hombres, y mujeres, siendo las pasiones en aquello que se difiere. Definir pues los partidos políticos como “máquinas de fabricar pasiones colectivas”1 las realidades actuales.

Pero, ¿qué quedó de los países desaparecidos? ¿qué sabemos o qué aprendimos de las pasiones que dieron lugar tanto a su inicio como a su fin, de las esperanzas y de los fracasos, de las estrategias y los intereses que las generaron? Banderas de países desaparecidos en Europa entre 1900 y 1950 parten de la imagen de dichas banderas obsoletas mostrándolas a modo de fiesta imposible; así como los dos polípticos titulados Composición geométrica-abstracta tomando como motivo banderas de países desaparecidos I y II juegan a hacer una referencia estética a la obra de Sean Scully o de Piet Mondrian para mostrar los colores de banderas caducas y un tercer políptico cuyos territorios fueron durante la Segunda Guerra Mundial los llamados títeres de Japón, que actualmente pertenecen a China.

Martín Andrés consigue transmitir mediante la compilación de todas estas banderas la sensación de idas y venidas de los diferentes regímenes, precisamente en un momento como el actual en el que el presente año viene marcado por una abdicación impuesta, por un 9N que augura un futuro en construcción, así como por otros nacionalismos europeos de pequeños y grandes territorios.

El escritor W. G. Sebald viajó hasta Ajaccio visitando la primera casa en la que vivió la familia Bonaparte en la isla corsa. Fue a los mismos lugares que anteriormente había visitado y descrito Flaubert a su vez. Cuenta Sebald que el lugar había permanecido intacto, “como si no hubiesen pasado las horas”. “Las habitaciones amuebladas con el gusto de la República mantenían los mismos elementos”, a falta de la capa imperial de abejas doradas descritas por Flaubert.

Nuestro Norte es el Sur, obra de Juanjo Martín Andrés de su proyecto anterior en Aural. Imagen cortesía de Galería Aural.

Nuestro Norte es el Sur, obra de Juanjo Martín Andrés de su proyecto anterior en Aural. Imagen cortesía de Galería Aural.

Observaciones que, tal y como el escritor alemán escribe, nos lleva a pensar en “qué sabemos nosotros de la anticipación del curso de la historia, que se desarrolla con arreglo a alguna ley no descifrable por lógica alguna, se desplaza y cambia de dirección a menudo por minucias imponderables”2 la fantasía de entender cómo se forjó la personalidad de Napoleón en un intento de entender su política. Ejemplo extrapolable en el tiempo y en el espacio, que nos lleva a no olvidar que hubo (hay) estados que desaparecieron (que están desapareciendo) y que conforman ya nuestro olvido ante un futuro que no podemos predecir.

Y llegados a este punto, ¿cómo ha devenido el concepto de república hasta ser el nombre de una hamburguesería, un pub, una marca de tekila, o de una empresa discográfica? ¿De qué manera la publicidad ha conformado su propia idea de república? Los más de veinte dibujos que conforman la serie ‘Cientos de repúblicas’ marcan las diferencias que se dan según el ámbito geográfico de su proveniencia, usándose éste con mayor o menor libertad o desparpajo. En cualquier caso, todas ellas trasmiten la idea de cuidar un “yo”, un “tu casa”, una atención dedicada, o independencia acentuada. Estos logotipos se han reunido en el primer proceso de investigación del artista, en el cual usó las redes sociales para crear un foro plural donde cada persona tiene acceso a subir imágenes, logos, donde aparezca la palabra república que encuentre en su vida cotidiana.

El discurso de la exposición se cierra con ‘Bienvenido Mr. Marshall’, dibujo digital que sintetiza la imagen del cartel ganador del quinto premio del concurso convocado por la OTAN en el año 1950. Teniendo como motivo hacer presente todos aquellos países subvencionados por el Plan Marshall, éstos constituyen cada una de las aspas de un molino que podríamos llamar Europa, quedando fuera algunas excepciones que resultan ser países ya desparecidos.

Una propaganda a modo de augurio de una Unión Europea que aúna países con múltiples identidades políticas y culturales, sugiriendo un modelo de unión cuya cohesión sigue siendo una incógnita. El título que el artista ha dado a la obra enfatiza la sátira del inicio de la exposición, haciendo explícita una bienvenida al más puro estilo cinematográfico. Toda una celebración con banderas como invitación a la reflexión.

1. Weil, Simone: Nota sobre la supresión general de los partidos políticos, Ed. El Barquero, Palma, 2014.
Publicado originalmente en “La Table Ronde”, num. 26, febrero de 1959.
2. Sebald W.G.: Campo Santo, Ed. Anagrama, Barcelona, 2003, p. 17.

Bienvenido Mister Marshall, de Juanjo Martín Andrés. Imagen cortesía de Galería Aural.

Bienvenido Mister Marshall, de Juanjo Martín Andrés. Imagen cortesía de Galería Aural.

Alba Braza Boïls