La Fura dels Baus: «Este teatro que hacemos es ancestral»

‘Carmina Burana’, de La Fura dels Baus
Teatro Tívoli
Carrer de Casp 8, Barcelona
Hasta el 26 de marzo de 2017

Con motivo de la obra de teatro basada en la opera de Carl Orff ´Carmina Burana´ que presenta La Fura dels Baus en el Teatro Tívoli de Barcelona, hasta el 26 de marzo, Makma ha tenido la oportunidad de entrevistar a Carlus Padrissa, director de escena español, conocido por ser uno de los seis directores artísticos de La Fura dels Baus, y a Chu Oroz, diseñador 360, y artífice de la fuerza visual furera en escena.

Para entender un poco de dónde parte el imaginario artísitico de la obra hay que saber lo que significa Carmina Burana: son las Canciones (Carmĕn es poema, canto o cántico) de Beuern (burana es el gentilicio que indica la procedencia:  de Bura), una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII, reunidos en el manuscrito encontrado en Benediktbeuern en Baviera (Alemania) en el siglo XIX, y que Carl Orff usó en 1937 para crear su opera master.

En estos poemas se hace gala del gozo por vivir y del interés por los placeres terrenales, por el amor carnal y por el goce de la naturaleza, y con su crítica satírica a los estamentos sociales y eclesiásticos, nos dan una visión contrapuesta a la que se desarrolló en los siglos XVIII y segunda parte del XIX acerca de la Edad Media como una «época oscura».

En los Carmina burana se satirizan y critican todas las clases sociales en general, especialmente a las personas que ostentaban el poder en la corona y sobre todo en el clero; se entiende que un grupo de teatro rompedor como La Fura se interese por este tipo de arte y lo actualice y adapte a su estilo transgresor futurista.

La Fura dels Baus. Makma

¿Os inspiraron los goliardos para este proyecto?

Carlus Padrissa (CP): Bueno, a mí más bien me inspiró la música de Carl Orff, porque tiene esta vitalidad intrínseca. Fue él quien se inspiró con los cánticos medievales, que son básicos y rítmicos. Los podríamos comparar un poco con las canciones que usan los hooligans hoy en día en los partidos de futbol, de ritmos básicos y repetitivos (pam, pam,pam, un, dos, pam, pam…) muy vitales y atávicos. Son los ritmos que vienen de corazón, del bum bum de la madre embarazada que cuando se enamora late más rápido. Nos acostumbramos a ese ritmo ya en el útero materno.

Además, los cánticos de Carmina Burana son un poco picantes….

CP: Los textos hablan de que hay pocas ocasiones en general y la vida hay que aprovecharla. En este contextopicante” hemos mostrado una niña que pasa su tránsito adolescente y cantará una de las arias más bellas del siglo XX, que es muy dulce y es un orgasmo directamente. Sí, un orgasmo. Hace un grito in crescendo hasta que llega a la nota más alta durante su éxtasis. Brutal y explosivo. Rompe los cristales.

Carl Orff también trabajó para los nazis, ¿qué opinión os merece esa etapa?

CP: A nosotros, los nazis no nos interesan para nada, y además él no fue de los que trabajó más para los nazis. Hubo muchos otros, por ejemplo Strauss, y nadie le tiene manía. Orff,  según me comentaron, estuvo en La Rosa Blanca, la resistencia rebelde, no-violenta, contra el régimen nazi. Hacía doble papel. El era musicólogo y se refugió en la investigación.  Se ve que todo esto está documentado.

De algún modo había que sobrevivir en esa época…

CP: Yo no soy historiador, a mi me interesa su vida antes de la guerra y especialmente la creación de esta obra de arte musical que es Carmina Burana.

Vuestro espectáculo es total: voz, texto, efectos especiales. ¿Cómo se te ocurre la trama  y cómo lo montas todo en el escenario?

CP: Nosotros lo que hacemos es volverlo a poner en el candelero. Este teatro que hacemos es ancestral, derivado de las fiestas paganas eternas desde que el hombre es hombre, donde se celebra la supervivencia a las inclemencias, el cambio de estación, las cosechas, la recolección de los frutos de la tierra, como en las bacanales romanas, etc. Luego viene la religión y les cambia el nombre, como en carnaval, o la cuaresma, pero el motivo sigue siendo el mismo, la celebración de la vida. Y, por lo tanto, estas fiestas son totales en sí mismas: se bebe, se huele el humo del fuego, se baila, la gente se toca, son interactivas, y eso es lo que queremos trasladar al teatro, donde uno decide dónde se coloca (cerca o lejos de la acción) y qué grado de participación quiere tener en el espectáculo, cómo quiere participar. Por eso nos gustan más los auditorios que los teatros, porque la gente puede circular mejor por el espacio, la energía fluye mejor, hay más conexión, y en el teatro están sentados en sus butacas. Pero también hemos hecho espectáculos, como el de Wagner, el en Liceo.

Nosotros hacemos que los actores se cuelguen de cuerdas, que canten en el agua, tenemos unos actores que se adapatan al escenario y Chu crea un sistema de escenografía que permite todo este movimiento y la adaptación de los actores a las escenas. Especialmente el efecto de “camiseta mojada” como segunda piel me parecía de lo más atractivo a nivel escénico.

Cuando la protagonista vuela su energía se magnifica, ella decide ir a una cita con su amante, pero tiene vengüenza, y la vence, se enfrenta a sus miedos y se va, pase lo que pase, entonces ella se siente poderosa y en ese momento es cuando la hacemos volar, que es en su momento álgido, cuando tiene el orgasmo y grita de ese modo catártico. Solo de pensar que ha quedado eso ya le pone.

Chu Oroz (CO): Es una tranformación hacia ese objetivo, pero también hay más personajes y, sobre todo, también hay los coros, que evidentemente es una “masa”,  un elemento de escenografía humana, que también tienen sus propias luces, sus códigos propios.

La Fura dels Baus. Makma

Si tengo bien entendido, son los coros de la polifonía de Puig-Reig (municipio de la comarca del Berguedà)

CP: Sí, hace mucho años que un director cogió a algunos chavales de Puig-Reig (hago un inciso aquí para comentar que yo nací en Balsareny que está justo al lado de Puig-Reig, un pueblo pequeño en el que sólo nací, porque a la media hora mis padres ya me llevaron para casa) y este director les enseño música desde pequeños, y yo considero que es una de las corales catalanas más interesantes que hay. Y lo hacen con mucha ilusión porque ellos vienen a Barcelona en autobús, cantan y después vuelven a casa. Les gusta hacer bolos por ahí. Y son muy buenos, no son profesionales, pero están encantados y lo hacen muy bien. Chu les viste con unas barbas, y así está bien, porque su vestuario no pasa de moda.

Sí… yo quería hablar especialmente del vestuario y de la escenografía, porque hay una tela blanca que cubre a los músicos, que también sirve para proyectarle imágenes, etc. Contadnos cómo funciona.

CP: Es como un sombrero que tapa a la gente. Pero después salen los vestidos, que son muy importantes.

CO: También no sólo en esta obra, sino en muchas otras, trabajamos para captar la luz, pero también para emitir luz y, además, con otro tipo de luz que es como una segunda piel y le da más registros al personaje. Por eso muchas veces esta multipantalla enlaza distintos personajes clave en esa escena y todo forma parte del mismo cuadro. Las barbas y los códigos paganos de la ceremonia del vino, de la iniciación, hay una transformación dentro del agua mismo, con mal humor por la transgresión de un personaje a otro, de mujer a hombre, y todo eso se va transformando a través del libreto hacia el éxtasis final, que es una catarsis y el objetivo de la iniciada.

Además el público siempre reacciona a todo eso.

CO: Sí, es interesante porque en ese momento no hay actores en escena, y este artefacto, esta grua potenciadora, está muy cerca del público (ya usamos una máquina parecida en Valquirias, que son un “portento de la naturaleza”) y pasan por encima del foso de los músicos a proyectar esta voz tan brutal hacia el público. Yo creo que es, probablemente, una de las mejores versiones del mundo.

El público siempre juega un papel muy importante en los espectáculos de La Fura. En este caso, además, ¿se ensucia? ¿huele? ¿se saborea? ¿reacciona?

CP: Por desgracia en el Tívoli están sentados. Pero hacemos todo lo que podemos para que interactúen con nosotros. A los que están en las filas de al lado les mojamos un poquito y a los que están delante ¡les mojamos mucho! Porque en un momento en que la protagonista está dentro del agua se transforma en vino, porque es nuestra versión latina, y además tiene el color de la sangre. Y el vestuario me encanta porque ella lleva un patrón de una pelota de béisbol, que es como un ying-yang, y eso le cubre la aureola potencial con dos borlas, y después lleva un tipo de concha, como una alegoría a la primavera, una concha grande como una vieira, que nos permite jugar con la dualidad de convertir el agua en vino, o de que ella tenga la regla. Se convierte en mujer y pasa por un proceso en el que al final ella es la propietaria de su propio cuerpo. Se siente una mujer fuerte. Y entonces canta y hace ese grito, “¡¡uaaaahhhhh!!”, se levanta con la grúa y en un segundo sube de cero a cinco metros de altura, en puro éxtasis.

La Fura dels Baus. Makma

¿Y todo esto ocurre gracias al amor por su contrario?

CP: Es gracias a ella misma, que toma conciencia de su propio ser. El sexo queda un poco ilimitado, no se sabe bien si a ella le gustan los hombres o las mujeres. Lo que tenemos claro es que le gusta su contrario. Pero no sabemos qué, o quién es, lo dejamos abierto. No hay la típica escena romántica. Se termina antes. Lo dejamos abierto. Se acaba antes de la cita, pero ella ya ha tenido su orgasmo. Solo con la idea de quedar, ya… Queda con su amante, y es un final abierto porque no le vemos. Es un amor moderno. Pero sí que es una clara aproximación de ella hacia su cuerpo. Ella se descubre a sí misma y se siente poderosa.

Entonces, ¿la recomiendas para el publico adolescente?

CP: Muchísimo. Es para ellos. Es la historia de un adolescente que se vuelve soberan@ de sÍ mism@. Al final se descubre. Es un canto a sí misma. A su cuerpo. La actriz se sitúa en un pedestal y se aguanta solamente con su energía. La ves poderosa. Y es una persona humana, pero es soberana de sí misma. Nos gusta mucho este final. Podríamos decir que Carmina Burana es el nombre de una mujer, que se llamaba Carmina. Era una chica que se ha transformado en mujer. Y que es poderosa. Muy poderosa.

Es una obra muy actual.

CP: Sí, al final sí, porque, primero, no aburre- la música es muy actual, muy potente-; segundo, es corta, lo cual es practico en nuestra vida moderna y dura como una peli; tercero, es interactiva y es una cantata para músicos, para cantantes y para imágenes mágicas. Y hemos puesto estas imágenes mágicas  sobre los solistas, en un vestido que es el mismo en la Carmina joven y la mayor. Necesitábamos una Carmina que tuviera un cuerpo grande, que proyectara bien el sonido, y en el mundo de la lírica eso se traduce en el tamaño del cuerpo. Si tienes un cuerpo que es un buen instrumento, tiene que ser amplio. Tiene que resonar. Necesitábamos un voz muy aguda y con mucho volumen, para que el agudo no se rompiera, no queríamos que fuera insoportable. Tenía que ser un agudo fuerte, pero grave, con cuerpo, que no hiriera a los oídos. Para mí era muy importante encontrar esto, porque yo ya había hecho un casting y siempre oía agudos chillones, que no podía soportar. Este agudo tenía que ser amplio, digestible, con mucho peso. Chus ha vestido a las dos actrices igual, con el mismo vestido, uno delgado y otro amplio, lo que hace que el cambio de actriz sea natural y fluido (y la gente ni se entera). La gente cree que quienes cantan son las dos. Creamos una fantasía. De dos actrices hacemos sólo una. Se confunden en escena. El vestido marca mucho.

¿Qué proyecto de futuro tenéis?

CP: Estamos preparando ´El Apocalipsis. Grado cero, La Revelacion’, que será como empezar todo desde cero. Como el Ave Fénix. Es un proyecto que durará muchos años, empezamos ahora, pero será una gira en un barco, y habrá la versión en el barco y otra en la tierra, para que se pueda representar en Madrid y en cualquier otro lugar del mundo. Pero parte de una idea de viaje, de cambio, de punto cero. Tiene un rollo muy ecológico y mucho de la mujer deportiva. Trabajaremos con muchas actrices esta vez. Muchas furias femeninas. ¡La mujer al poder!

CO: En las últimas óperas que hemos hecho siempre hemos trabajado con mujeres, por ejemplo en Taiwan, la torre humana del Warhala era toda femenina, porque además siempre hay más mujeres que hombres, especialmente en las artes. Solo había dos hombres entre todas ellas.

La Fura dels Baus. Makma

Neus Flores

 

 

 

La Puertas del Ministerio

Gatercon 4.0
Convención de Ciencia Ficción
Teatro Tívoli
C / José Carsí, 50. Burjassot (Valencia)
Del 13 al 15 de mayo de 2016

Burjassot siempre ha sido un lugar de peregrinación donde hemos ido a buscar cultura, cuando en Valencia nos la hurtaban de forma vergonzosa. Y en esa siguen. Nos acercamos al monumental Teatro Tívoli de la ciudad, un espacio que parece creado para convenciones, sean cuales sean sus temáticas. En la entrada nos recibe KITT estacionado y vallado en la puerta, el compañero de hazañas de Michael Knight en la serie ‘El Coche Fantástico’ (Knight Rider).

Una vez cruzado el umbral nos topamos con un salón algo vacío, pero plagado de puestos muy interesantes, allí teníamos desde la Asociación Valenciana de Steampunk (SPV) hasta al novelista de ciencia ficción Vicente Hernándiz. Por desgracia nos habíamos perdido la gran atracción del evento, el actor Juan Gea, que interpreta de maravilla a Ernesto Jiménez en ‘El Ministerio del Tiempo’, y que daba una charla. Cuando llegamos, Juan se encontraba en la parte superior haciéndose fotos con los fans que se habían desplazado hasta la convención para poder disfrutar un poco de su presencia.

Nacho Fresneda apuntando con una pistola a Juan Gea en 'El Ministerio del Tiempo'.

Nacho Fresneda apuntando con una pistola a Juan Gea en ‘El Ministerio del Tiempo’.

Su amabilidad inundaba la sala, parecía un hombre jovial a primera vista, pero cuántas veces nos habremos llevado un chasco mayúsculo al comprobar que las apariencias engañan. En este caso las apariencias no engañaban, Juan es una persona amable y simpática, además de cercana y accesible. Mientras nos ministéricos que se habían aproximado al evento se fotografiaban, nos encontramos con nuestros buenos amigos de Alicantardis, el evento organizado en Alicante por verdaderos amantes de la serie ‘Doctor Who’, que figura en el libro Guinnes de los récords como la serie de ciencia ficción de mayor duración en el mundo.

El año pasado llevaron a su convención a Javier Olivares, creador del Ministerio, un suceso que congregó a mucha gente que tal vez sólo por la serie británica no hubieran asistido, un acierto sin duda. Pero si por algo se caracteriza este evento, además de por los actores que suelen traer, es por sus charlas, unas conferencias que se salen de lo común, que no caen en el fandom puro y duro, y que aspiran a la ciencia como parte real y tangible de la ficción.

Francisco Gascó en Gatercon 4.0. Fotografía de Lorena Riestra.

Francisco Gascó en Gatercon 4.0. Fotografía de Lorena Riestra.

Francisco Gascó nos sumergía, de un modo didáctico, ameno, y por qué no, algo friki (que es también de agradecer) en el universo de ‘Jurassic Park’, con una charla titulada “Reflexiones desde la Isla Nublar”. En la charla intercaló, para que los asistentes no perdieran el interés, su amor, notable en todo momento, por la saga y los conceptos paleontológicos pertinentes, para que diferenciáramos perfectamente qué era ciencia, especulación y qué era pura ficción. Antes de marcharnos del Teatro Tívoli, cuando los stands ya comenzaban a recoger, le pedimos a Juan si podíamos preguntarle algunas dudas sobre la serie.

Nos sorprende, y también nos maravilla que por fin haya sucedido, este fenómeno televisivo que arrastra a tantos adeptos y que genera fandom, ¿se lo esperarían al principio de la serie? “La intervención que tienen (los fans) aquí, el apoyo que nos han dado y lo que le debe la serie a esta reacción de los fans y la evolución que está teniendo no lo esperábamos para nada”, sostiene Gea. Sin duda el Ministerio está cambiando la forma de entender la televisión y medir las audiencias, algo de lo que hablamos con la gente de la organización y también con Alicantardis.

Juan Gea, durante la entrevista realizada por Javier Caro.

Javier Caro entrevistando a Juan Gea, durante la convención de Gatercon 4.0.

Es imposible medir las audiencia de forma sólo cuantitativa, sino también de modo cualitativo. Internet, sus redes sociales, el streaming o el propio fandom se han rendido al poder de la serie, quizás el canon actual de sólo valorar la audiencia por número de televidentes es algo atrasado y con escaso sentido. “No acompaña mucho la audiencia tradicional -comenta Juan cuando le preguntamos por las audiencias- todos los que trabajamos ahora en audiovisual, en televisión, estamos viviendo esa frontera del paso de la forma tradicional de ver la televisión, a las nuevas tecnologías que están imperando (…) Televisión Española ha visto que nuestra audiencia está fuera, en Internet está batiendo récords haciendo historia”.

El Ministerio se ha vendido a diferentes países de latinoamérica y hasta EEUU hará su versión, sin comprar los derechos y por libre, su título será ‘Timeless’. El fenómeno está en marcha. La organización de Gatercon tuvo un dilema importante antes de decantarse por apostar por la serie española. Es cierto que versa sobre viajes en el tiempo, pero no es Stargate, ni está dirigida por el ínclito Rolan Emmerich.

Gatercon 4.0. Fotografía de Lorena Riestra.

Gatercon 4.0. Fotografía de Lorena Riestra.

En las anteriores ediciones los organizadores se la jugaron muy fuerte por actores que habían trabajo en la franquicia. En la Gatercon 1.0, la primera convención de la asociación, vino como invitado especial, un reclamo muy potente para todos los fans españoles de la saga, Alexis Cruz, que interpretaba a Skaara en la película y en la primera serie ‘Stargate SG1’. Skaara es el joven habitante de Abydos que ayuda al coronel Jack O’Neill a liberar su pueblo. Con Alexis, nos comentaron los organizadores del evento que habían cerca de 250 personas. Con ese éxito bajo el brazo continuaron con su proyecto, y en la siguente edición, la 2.0, trajeron a Peter Williams, que había trabajado en la serie ‘Stargate SG1’, interpretando a Apophis.

En esta edición optaron por el producto nacional, un riesgo, uno de esos que alguien debe ser el primero en tomar pues hay que abrir la puerta (nunca mejor dicho) para que las series españolas crezcan. Es cierto que fue menos gente que en ediciones pasadas, pero en la que nos ocupa, dieron un paso de gigante, porque ¿cómo vamos a convertir a una serie española de ciencia ficción en algo importante si los propios aficionados al género la denosta o critica a quien apuestan por ellos? ¿Con esos mimbres se logra un crecimiento y la consolidación de la industria?

Gatercon se ha atrevido, ha lanzado un mensaje claro: hay que apoyar a las serie nacionales de ciencia ficción. Al final de todo uno se acuerda de los que han mostrado valentía, recordaremos a Javier Olivares como alguien que creyó en una historia que parecía casi imposible en España, y recordaremos por aquí a la Gatercon por ser de los primeros que aportan frescura a una convención. Seguramente éste era el mejor momento para que sucediera, con un auge como nunca se había visto por las series, con una mayor facilidad a su acceso y con un respeto social por la comunidad fandom, como algo más dentro de la cultura. ‘El Ministerio del Tiempo’ estaba en el lugar idóneo, en el momento adecuado, la cuadratura del círculo perfecta.

Por la noche nos fuimos a la Cena de Gala con Juan Gea, el resto de personas de la organización e invitados, y la charla no pudo ser más amena. Cómo no, de Ciencia Ficción.

Juan Gea en Gatercon 4.0. Fotografía: Lorena Riestra.

Juan Gea en Gatercon 4.0. Fotografía: Lorena Riestra.

Javier Caro

Escenas conyugales con Darín y Rivas

Escenas de la vida conyugal, dirigida por Norma Aleandro
Con Ricardo Darín y Érica Rivas
Teatro Olympia
C / San Vicente Martir, 44. Valencia
Estreno: miércoles 18 de noviembre, a las 20.30h
Hasta el 6 de diciembre de 2015

Tras varios años de ausencia de los escenarios, Ricardo Darín regresa al teatro en compañía de Érica Rivas, para asumir uno de los compromisos actorales más importantes de su carrera la obra Escenas de la vida conyugal, bajo la dirección de la gran dama de la escena argentina Norma Aleandro, en una versión teatral que Ingmar Bergman hiciera sobre su película del mismo nombre.  Los actores argentinos trabajan juntos de nuevo después del enorme éxito de la película Relatos Salvajes.

Ricardo Darín y Érica Rivas en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Ricardo Darín y Érica Rivas en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

Después de agotar las localidades en el Teatro Tivoli de Barcelona y también en la Sala Roja de los Teatros del Canal de Madrid, llega ahora al Teatro Olympia de Valencia del 18 de noviembre al 6 de diciembre.

Escenas de la Vida Conyugal llega a España precedida de su gran éxito en Argentina, donde  se ha representado más de 300 veces, y donde ha sido vista por más de 150.000 espectadores.

Ricardo Darín, en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Ricardo Darín, en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

En esta comedia dramática,  Juan y Mariana (sus dos protagonistas) relatan al público una secuencia de escenas que tiene que ver con la relación que mantienen durante su matrimonio y la que continúan llevando aún después de haberse divorciado. Al público asistente le resulta imposible no identificarse por lo menos con algunas de las reacciones de sus personajes,  que tanto pueden resultar divertidas, como dramáticas, pero que siempre tienen que ver con el amor y la condición humana, que es en lo que reside el gran éxito de esta obra.

Érica Rivas en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Érica Rivas en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

Norma Aleandro (que ya interpretara en 1992 esta obra junto a Alfredo Alcón) es ahora la encargada de dirigir a Ricardo Darín y Érica Rivas, conformando un equipo de primerísima línea para lo que seguramente también será un gran éxito en España.

 

El Bailarín de los Zares

Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda, de Rosario Rodríguez
L’Eixam Edicions
Presentación del libro en SGAE
C / Blanquerías, 6. Valencia
Lunes 21 de septiembre, 2015, a las 21.00h

Que un chico muestre desde la tierna infancia una querencia especial por la danza siempre despierta suspicacias y recelos. Mucho más si, como es el caso, hablamos de la sociedad conservadora del pasado siglo y de un entorno popular, en la periferia de Valencia en el límite con las huertas del norte. Francisco Miralles (1871-1932) nació en tales circunstancias, pero eso no evitó que desarrollara su vocación contra viento y marea, robando horas al sueño y al descanso. Su dedicación y entusiasmo tuvieron recompensa, pues llegó a triunfar en los escenarios de todo el mundo. Talento, tesón y buena fortuna confluyeron en la increíble trayectoria de Miralles. De aprendiz en la fundición de Salvador Gens a artista invitado en la Rusia de los Zares. De bailarín en los grupos populares de la Feria de Julio de Valencia a maestro de artistas en la Ópera de París.

Nacido en una humilde familia de la calle Murviedro, hoy Sagunto, dedicada al comercio de lonas y utensilios de cáñamo, manifestó desde muy niño su vocación y, tras cursar estudios con los más prestigiosos profesores de la época, llegó a triunfar en los escenarios de Europa, Rusia y Estados Unidos. Conocido como El bailarín de los zares, impartió clases de danza española a los bailarines de la Ópera de París. Entre sus alumnas más célebres, Mariemma, Manuela del Río, Nana de Herrera y la escritora Anaïs Nin. Grabó también numerosos discos como intérprete de castañuelas de sus propias obras para concierto.

Rosario Rodríguez, autora del libro Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Cortesía de la autora.

Rosario Rodríguez, autora del libro Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Cortesía de la autora.

Rosario Rodríguez, profesora del Conservatorio Superior de Danza de Valencia,  acaba de recuperar la figura de este artistas olvidado en un libro que se presenta el 21 de septiembre en la sede de la SGAE, Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. (L’Eixam Edicions). “Miralles era conocido entre los amantes de la danza española por haber sido el maestro de la gran artista Mariemma cuando  vivía en París con su familia”, dice Rodríguez. “Sin embargo, más allá de su nombre y de unos cuantos datos inconexos, en su mayoría erróneos, poco se sabía de este maestro”.

A partir de una conversación casual, Rodríguez se interesó por la figura del bailarín y profundizó en ella con la ayuda de sus familiares, del historiador Rafael Solaz, y los materiales recopilados por el musicólogo Eduardo Ranch Fuster, ofrecidos por su hija Amparo Ranch.

“Desde que Miralles se inició en la danza de la mano de maestros como Ramón Porta Ricart, en el ámbito de la tradicional, y de Vicente Moreno, en el de la académica, no dejó de triunfar”, cuenta Rodríguez. “De Valencia pasó a Andalucía y de allí a Cataluña, donde fue contratado, en 1898,  por unos agente franceses, iniciándose así su carrera internacional”.

Collage realizado con fotografias de la colección Paul Darby & Wyss.

Collage realizado con fotografias de la colección Paul Darby & Wyss.

Moscú y París

En su trayectoria destacan sus éxitos en la Rusia Imperial, que visitó en más de treinta ocasiones a lo largo de diez años, llegando a ser conocido como el Bailarín de los Zares. Paralelamente, bailaba en los mejores teatros europeos, especialmente parisinos.

“Fue en la capital francesa donde triunfó rotundamente con su papel de Le Bohémien en el espectáculo Dolly de Gabriel Fauré, en 1913, en el Théâtre des Arts bajo la dirección del que sería más adelante director de la Ópera de París, Jacques Rouché. Así empezó su relación con la Ópera que le llevó en la siguiente década a ser contratado por Gustave Ricaux, uno de los maestros más reputados de dicho coliseo, para que dirigiera los cursos de danza española en su prestigiosa escuela privada.

“Allí completaron su formación muchísimos alumnos y alumnas de la Ópera de París, que acudían a las clases de Miralles para adquirir los conocimientos de nuestra danza, muy valorados entonces en Francia”, explica Rodríguez. “Con la mujer de Ricaux,  maestra y primera bailarina de la Ópera de París, Miralles formó pareja de baile. A la sazón, como si viviera una segunda juventud, obtuvo grandes éxitos cuando ya llevaba más de cincuenta años en los escenarios”.

Portada del libro Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Fotografía: Paul Darby & Wyss. Diseño: Carmen Nácher Rodríguez.

Portada del libro Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Fotografía: Paul Darby & Wyss. Diseño: Carmen Nácher Rodríguez.

Bailarines exiliados

Rosario Rodríguez  forma parte del cuerpo de Catedráticos de Música y Artes Escénicas de la Comunidad Valenciana, desde 2004, y ejerce como profesora en el Conservatorio Superior de Danza de Valencia. “Tenemos muchos bailarines valencianos triunfando por el mundo”, afirma. “Este exilio de artistas se debe a que en España la danza no ocupa el lugar que se merece. En la Comunidad Valenciana ha sufrido mucho, tanto por la crisis económica como por el desapego institucional a la danza y a la cultura en general de los últimos gobiernos. Ante esta situación, muchos artistas se han visto obligados a desarrollar sus carreras en el extranjero”.

Rodríguez destaca a Marcos Mora, director de la compañía La Veronal. Nacido en Ontinyent, obtuvo en el año 2013 el Premio Nacional de Danza en la modalidad de creación, y hoy es reclamado por las mejores compañías del mundo por su labor coreográfica. Otro artista notable es Vicente Gregori Aznar, que desarrolló su carrera como bailarín de danza clásica en Dinamarca, siendo Primer Bailarín y Primer Arlequín del Teatro Tivoli de Copenhague durante más de veinte años.

El 21 de septiembre Rosario Rodríguez presenta su libro en la Sala SGAE. Le acompañarán Josep Manel García Company, director del Instituto Superior de Enseñanzas Artísticas de la Comunidad Valenciana; Mª José Alemany Lázaro, del cuerpo de Catedráticos de Música y Artes Escénicas del Conservatorio Superior de Danza de Valencia;  Rafael Arnal i Torres, de L’Eixam Edicions y Pep Llopis, presidente del Consejo Territorial de SGAE de la Comunidad Valenciana.

Bel Carrasco

Jordi Milán: “Las bodas son puro teatro”

Campanadas de Boda, de La Cubana
Teatro Olympia
C/ San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 24 de abril al 1 de junio

Una enorme tarta nupcial presidía el centro de la Plaza de la Reina de Valencia. Coronaba el gigantesco pastel una pareja simbolizando a unos recién casados, cuya altura, en contrapicado, se correspondía con la del Micalet. Tamaña bravuconada, ¿para qué? Pues para presentar el último espectáculo de La Cubana, Campanadas de Boda. Llegados desde Madrid, algunos de los actores del elenco artístico descendieron de una lujosa limusina blanca para bailar con sus trajes nupciales alrededor de la tarta.

Integrantes de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

¿Hacían el indio? Diríase que sí, a tenor del griterío que acompañaba sus pases alrededor de la hoguera que simbolizaba el pastel blanco y rosáceo. La Catedral, al fondo, enmudecía. Tambores de guerra, siempre en tono de parodia, contra la “parafernalia” que, a juicio de Jordi Milán, director del espectáculo, representan las bodas. “No nos reímos de ellas, sino de la parafernalia que montamos al casarnos”. En eso, después de todo, consisten los ritos: en la puesta en escena de aquello que representa algo muy valioso para los seres humanos.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

La risa, por tanto, tiene su razón de ser. “Todas las bodas son puro teatro”, subrayó Milán. Y tanto más teatro, tanta más boda a representar, de ahí el espectacular montaje de La Cubana en la Plaza de la Reina, como adelanto de las Campanadas de Boda que traerán a Valencia. El Teatro Olympia acogerá la función del 24 de abril al 1 de junio, dos años después de ser estrenada en el Teatro Tívoli de Barcelona, adonde volverá para cerrar una gira que, cuando llegue a Valencia, llevará 630 funciones y 450.000 espectadores.

Actores y director de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Actores y director de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

“Va de bodas y de bodorrios”, explicó Milán, tras su visera negra y sus gafas negras, sin aclarar la diferencia. En todo caso, quedó claro que una boda “es un gran espectáculo de teatro”. Y, como tal, La Cubana se lo monta a lo grande para dejar en buen lugar al teatro y, pese a todo, a la parafernalia que entrañan esas bodas parodiadas. Escrita y dirigida por Jordi Milán, Campanadas de Boda pone en escena la historia de dos hermanas que llegan a Valencia a finales de los 70 para montar un pequeño puesto de flores, que luego será un gran negocio llamado Mañicas Flowers. De lo que les sucede a estas dos mañas y sus correspondientes parejas, trata el espectáculo.

Música, baile, vodevil y humor de brocha gorda o fina pincelada, según lo requiera cada ocasión, son los ingredientes del menú con los que La Cubana parodian el rito nupcial. Se ríen “de los preparativos, de la distribución de los invitados, de los regalos” que, según Milán, dibujan la parafernalia del gran teatro que supone toda boda. En la Plaza de la Reina ofrecieron un aperitivo. El resto del ágape nupcial será servido ya dentro del Teatro Olympia a finales de abril, para permanecer en Valencia durante todo el mes de mayo. “Aseguramos dos horas de diversión”, remachó Milán. Y es que a la gente le va la marcha, sobre todo, por lo que se ve, si es nupcial.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Salva Torres