Arranca el 15 Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger

XV Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger (FCAT)
Tarifa
Hasta el 5 de mayo de 2018
Tánger
Hasta el 3 de mayo de 2018

La 15 edición del Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger ha comenzado su viaje de siete días por los cines de África con una gala inaugural en la que ha tenido un gran peso la afrodescendencia española y europea. La cita, a la que ha acudido el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez, ha estado conducida por la periodista Lucía Mbomío.

La gala de presentación del FCAT 2018 ha comenzado con literatura. Con las palabras de Calderón de la Barca extraídas del monólogo de Segismundo de ‘La vida es sueño’. Actores y actrices afrodescendientes, como los españoles Armando Buika, Astrid Jones, Silvia Albert, Marius Makon y Will Shepard, además del portugués Angelo Torres han recitado estos versos del Siglo de Oro para plantarle cara a los estereotipos racistas en pleno siglo XXI.

«Pues si los demás nacieron, ¿qué privilegios tuvieron qué yo no gocé jamás?», «¿y teniendo yo más alma, tengo menos libertad?», han sido algunos de los versos declamados por los actores y actrices.

FCAT. MAKMA

Puede establecerse un paralelismo entre la situación del protagonista del monólogo y la de cineastas y artistas afrodescendientes en España, condenados a la invisibilidad, a un destino que pasa por interpretar principalmente papeles asociados a estereotipos que acaban proyectando una imagen distorsionada de su colectivo.

El consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, ha expresado en su intervención en la gala el reconocimiento y respaldo al Festival de Cine Africano desde la institución que preside. El consejero también ha destacado que el FCAT es  “un puente cultural de extraordinario valor para el intercambio de ideas, de valores y una oportunidad para conocernos más y mejor”. Y ha añadido «que cumple una importante misión, y lo hace demostrando que la Cultura puede unir lo que geográfica o políticamente pueda parecer distante”.

La fiesta de inauguración del FCAT 2018, en la que también ha participado el alcalde de Tarifa, Francisco Ruiz, y Jorge Peralta, jefe del Departamento de Cooperación y Promoción Cultural de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), ha contado con la actuación de la bailora de raíces de Ghana, nacida en Londres y afincada en Sevilla, Yinka Esi.

En el transcurso de esta se han presentado citas del festival como ‘El árbol de las palabras’, la exposición ‘Dakar, una mirada’ o ‘La aldea africana’, además de invitar al público a pasar por las salas de Tarifa y de Tánger durante estos siete días para disfrutar de las más de ochenta películas que ofrecerá el festival.

Asimismo, se ha presentado a los jurados que decidirán los premios de las películas en competición en la sección ‘Hipermetropía’. El jurado oficial de la 15 edición del FCAT estará compuesto por cineastas y programadores, tres mujeres y dos hombres, que elegirán las películas premiadas en esta edición. La directora senegalesa Angèle Diabang, la norteamericana Tala Hadid, además de la cineasta independiente, programadora y escritora establecida en Berlín Dorothee Wenner se unirán al burkinés y director artístico del festival Afrikamera (Berlín), Alex Moussa Sawadogo y al programador, escritor y cineasta español Luis E. Parés. El jurado oficial se encargará de decidir el premio al Mejor Largometraje de Ficción, al Mejor Documental y a la Mejor Actriz de la sección ‘Hipermetropía’, este último premio patrocinado por la fundación Mujeres por África.

Por su parte, el jurado CineCádiz, conformado por actores, actrices y realizadores de la asociación del mismo nombre, decidirá el premio al Mejor Cortometraje de la Sección ‘En breve’, apoyado por el Hotel The Riad Tarifa. Los espectadores del FCAT votarán el Premio del Público al Mejor Largometraje de Ficción de Hipermetropía, que patrocina la Delegación de Turismo del Ayuntamiento de Tarifa. Por último, El Festival CinePalium (Italia) entregará un premio honorífico al Mejor Largometraje de Ficción de ‘Hipermetropía’.

‘No soy una bruja (I’m not a witch)’: una directora para la película de apertura

El crítico Javier Estrada ha sido el encargado de presentar la película de apertura de esta 15 edición del FCAT firmanda por la directora zambiana, ya premiada el FCAT, Rungano Nyoni. Su debut en el largometraje es un cuento trágico cuyo realismo mágico emocionó en el último festival de Cannes al contar la historia de una una niña internada en uno de los campos de brujas que aún existen en algunos países africanos.

Rungano Nyoni nació en 1982 en Zambia y se trasladó al Reino Unido siendo aún una niña. Trabajó como actriz, pero siempre se sintió más atraída por la dirección y empezó a realizar cortometrajes. Uno de ellos, ‘The List’, recibió un premio BAFTA. Premio a mejor cortometraje. Otro cortometraje, ‘Mwansa the Great’ consiguió los premios al Mejor Cortometraje y el RTVA a la creatividad audiovisual en la edición 2011 del FCAT.

Participó en la residencia de la Cinéfondation en Cannes 2013, donde desarrolló su primer largometraje de ficción, No soy una bruja. Se documentó durante un mes en un campo de brujas de Ghana investigando y realizando entrevistas.

Fotograma de la película 'No soy una bruja (I'm not a witch)', de la directora zambiana Rungano Nyoni. Fotografía cortesía de FCAT.

Fotograma de la película ‘No soy una bruja (I’m not a witch)’, de la directora zambiana Rungano Nyoni. Fotografía cortesía de FCAT.

 

Realidad cinematográfica transfronteriza en el XV FCAT

XV Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger (FCAT)
Tarifa
Del 27 de abril al 5 de mayo de 2018
Tánger
Del 26 de abril al 3 de mayo de 2018

El Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger (FCAT) cumple 15 años en su edición de 2018 dando a conocer las cinematografías del continente africano en España y América Latina. A través de filmes que hablan de la cotidianidad de sus lugares y no sólo y necesariamente de derechos humanos, el FCAT ha conseguido que se conozca la diversa y rica realidad de África de la mano de sus cineastas.

Los 15 años del FCAT se han celebrado en Madrid, en un acto en la librería Ocho y Medio, donde se ha presentado la edición de este año, que se celebrará entre el 27 de abril y el 5 de mayo. La directora del festival, Mane Cisneros, ha destacado que el FCAT «cumple el viejo sueño de unir a través de la cultura dos continentes convirtiéndose así en el único evento cinematográfico transfronterizo y transcontinental que se celebra en simultáneo en España y Marruecos».

FCAT. MAKMA

El acto ha comenzado con una muestra de apoyo a la comunidad senegalesa en Madrid y con una llamada a la calma para que se respete la diversidad en un barrio multicultural único en Europa como es Lavapiés.

El alcalde de Tarifa, Francisco Giráldez, para quien la cultura es «la mejor herramienta» para la unión, ha acudido a la cita en Madrid donde ha destacado que «creer en las alianzas culturales, en el atractivo de las fronteras significa invertir tiempo y recursos». El primer edil tarifeño ha añadido que «quince años son poco para cambiar dinámicas, pero son un principio para que las fronteras se ablanden».

Durante la presentación se ha desvelado el cartel del FCAT 2018 que protagoniza el actor español Emilio Buale, quien inició su carrera en el cine de la mano de Imanol Uribe con la película ‘Bwana’. La imagen de este año reivindica a la afrodescendencia española en el cine, las artes escénicas y la música en un cartel que también simboliza los 15 años del Festival de Cine Africano y su ayuda a esta visibilización. «El FCAT se ha convertido en una cantera de especialistas del cine africano en España», en palabras de Mane Cisneros.

El actor Marius Makon, el consejero cultural de la embajada de Marruecos en España Abdellah Dghoughi, la directora del FCAT Mane Cisneros, el concejal delegado de cultura de Tarifa Antonio Cádiz y el alcalde de Tarifa Francisco Ruiz en la presentación del FCAT 2018 en Madrid. Fotografía cortesía del festival.

El actor Marius Makon, el consejero cultural de la embajada de Marruecos en España Abdellah Dghoughi, la directora del FCAT Mane Cisneros, el concejal delegado de cultura de Tarifa Antonio Cádiz y el alcalde de Tarifa Francisco Ruiz en la presentación del FCAT 2018 en Madrid. Fotografía cortesía del festival.

De hecho, la afrodescendencia española será el centro de atención en el VI Árbol de las Palabras, el espacio de encuentro y reflexión del FCAT enmarcado en el Programa ACERCA de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El festival volverá a ser lugar de encuentro, de conocimiento, de intercambio y de comunicación de los actores, actrices, gentes del cine y artistas africanos y españoles de origen afrodescendiente con el resto de la sociedad española. A este encuentro se sumarán artistas internacionales de la diáspora, con el objetivo de crear redes y promover contactos que puedan llevar a futuros proyectos comunes África-Diáspora.

En el Árbol de las Palabras se debatirá sobre la complejidad del sector en sus diferentes realidades y lo harán artistas de Reino Unido-Zambia, Italia-Ghana o Francia-Senegal, además de españoles hijos de la diáspora como Santiago Zannou, Armando Buika, Silvia Albert, Lucía Mbomío, Marius Makon, Malcolm Sitté, Astrid Jones, Emilio Buale, Will Shepard o Farah Hamed, entre otros. Poesía, teatro y el espectáculo de afroflamenco contemporáneo de Yinka Esi Graves pondrán la guinda a este espacio de reflexión.

Asimismo, se ha anunciado que el FCAT 2018 dedicará una retrospectiva al histórico cineasta marroquí Ahmed Bouanani (1938–2011) quien, aunque nacido en Casablanca, estudió cinematografía en el Institut des Hautes Études Cinématographiques (IDHEC) en París. Bouanani no solo trabajó como director, sino también como montador y guionista para otros directores marroquíes, además de publicar varios volúmenes de poesía. Esta retrospectiva se presentó por primera vez en el marco de la Berlinale 2017.

La cantante Biselé, nacida en Canarias de padres guineanos y cuyo nombre artístico está tomado del de la tribu de su madre, fue la encargada de pone música a la presentación madrileña con un concierto acústico donde sonaron sus canciones con sabor a mundo: Jazz, flamenco e influencias guineanas.

FCAT. MAKMA

Más información en http://www.fcat.es/

 

¿Mira de nuevo Valencia al Mediterráneo?

En los últimos meses han coincidido en Valencia diferentes propuestas culturales que tienen al Mediterráneo como inspiración. ¿Quiere decir esto que despierta el interés de los valencianos por lo que sucede en torno a nuestro mar?

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inauguró en febrero la exposición ‘Del mito al espanto’ dedicada al análisis de la realidad socio-cultural del Mediterráneo en dos etapas: la imagen idílica que construyeron de él los intelectuales del norte de Europa y la convulsa realidad actual. En marzo, el centro cultural la Beneficencia abrió las puertas de ‘Fronteres d’Europa’, una propuesta expositiva que recorre, de la mano de cinco fotógrafos y cinco periodistas, las fronteras blindadas de la Europa mediterránea que cierran el paso a los miles de refugiados huidos de la guerra o el hambre. Simultáneamente el centro cultural la Nau de la Universitat de València muestra ‘Ramon Llull i l’encontre entre tres cultures’, que toma el 700 aniversario de la muerte del pensador mallorquín como excusa para reflexionar sobre el contexto del Mediterráneo medieval poniendo especial atención en el diálogo entre religiones.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición 'Correspondencia amb Mediterrani'.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’.

Hace unos meses, el MuVIM presentó la muestra del fotógrafo Xavier Mollà ‘Correspondència amb Mediterrània’ donde el autor sugería que “el Mediterráneo es la gran plaza del pueblo y las casas son los diferentes países”. En la pasada primavera, veía la luz la segunda edición de Espai Mediterrani con una oferta diversa y muy acertada de la música que se hace ahora en ambas riberas del mar. Por último, en el próximo octubre podremos asistir a la cuarta edición de una renovada Mostra Viva del Mediterrani, puesta en pie por una asociación de ciudadanos que trabaja por recuperar el espíritu original de la Mostra de Valencia de los años 80 a través del cine, la música, la escena, la literatura, las artes visuales y las actividades educativas.

Pero no solo Valencia demuestra un interés creciente por lo que se cuece en nuestro convulso mar. El cine árabe y mediterráneo tiene cita ineludible en el Festival de Cine Árabe (FCAT) que celebrará su decimotercera edición en Tarifa y Tánger entre mayo y junio. Además el festival cuenta con un fondo fílmico del mejor cine africano, que ofrece a festivales y filmotecas. La Casa Árabe, un consorcio público del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, programa regularmente en Córdoba y Madrid, ciclos de cine y música árabe.

La Fira Mediterrània de Manresa, que en octubre celebrará su decimonovena edición, es un mercado de espectáculos que, con la tradición mediterránea como eje, se mueve en dos ámbitos principales: la cultura popular (basada en elementos como el cruce entre creación contemporánea y raíz tradicional, la participación ciudadana y la ampliación de la base social de la cultura) y las músicas del mundo; tiene un carácter interdisciplinar y aglutina los diferentes lenguajes artísticos: artes visuales, circo, danza, exposiciones, música, narración oral y teatro. El Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), integrado por la Generalitat de Cataluña, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Ayuntamiento de Barcelona, es un think tank que lleva desde 1989 trabajando en la progresiva construcción en el Mediterráneo de una espacio de paz y estabilidad a través de estudios y publicaciones como los Quaderns de la Mediterrània  que reúne  las aportaciones de los más interesantes pensadores del momento.

'Mediterráneo', de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

‘Mediterráneo’, de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

Esta selección de ejemplos, propios y foráneos, de actividades y proyectos que tienen al Mediterráneo como marco, parece apuntar hacia un aumento del interés por la cultura y la realidad de nuestro entorno geográfico. Esta tendencia se da en un momento de transición sacudido por un profunda crisis cultural, social y política. Transición que, salvando las distancias, guarda cierto paralelismo con la vivida en nuestro país a finales de los años setenta del siglo pasado. Es cierto que no se puede equiparar la sangrienta dictadura con la anémica democracia actual. Pero también lo es, como demuestran los especialistas, que entre el clientelismo, la espectacularización, la censura y la asfixia económica, la cultura ha vivido dos auténticos decenios negros en el País Valencià.

Diversidad cultural y mundialización

Hubo un momento en que los dirigentes políticos apostaron con hacer de Valencia un lugar de referencia de las culturas mediterráneas. Pero ¿Que llevó a estos primeros gobiernos democráticos a mirar en esa dirección? Para entenderlo tenemos que situarnos en el centro del debate cultural que sacudía a intelectuales y artistas del momento. Aunque el impulso viene de lejos, tras la Segunda Guerra Mundial se dan las circunstancias idóneas para que los Estados Unidos impongan su hegemonía en las industrias culturales y especialmente en el cine y el audiovisual.

Los gobiernos de los Estados Unidos llevaban décadas destinando cuantiosos recursos a las industrias de la información y la cultura, legislando para proteger el mercado interior, romper las barreras de los ajenos e imponiendo su dominio en las instancias internacionales -la UNESCO nace en 1945 haciendo suya la tesis liberal del free flow of information- para que el modo de vida americano se perciba como el único modo moderno y desarrollado posible. Para que los deseos de consumo material o simbólico de los individuos se dirijan en una única dirección. La resistencia vendrá por un lado de los llamados Países No Alineados, con Francia y su política de excepción cultural como casi único aliado europeo. Lograrán reorientar a la UNESCO hacia un nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. EEUU y sus satélites respondieron con su salida del organismo.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Valencia, lugar de referencia del Mediterráneo

La izquierda, que conquista el Ayuntamiento de Valencia en 1979, participa en este debate intelectual sobre la mundialización de la cultura y la comunicación. Y tiene clara la estrategia a seguir: el fomento de la diversidad. Es decir la promoción de la cultura con raíces propias en los países periféricos del sistema. El alcalde Ricardo Pérez Casado, traslada la idea a Vicent Garcés, concejal de cultura, y lanzan en noviembre de 1980 la I Mostra Cinema Mediterrani i Països de Llengues Romàniques. Recudida a Mostra Cinema Mediterarni en la segunda edición, el festival recibe el aval del publico, que en número de 32.000 espectadores, acude masivamente a las sesiones. El mismo equipo municipal encomienda en 1981 al grupo Al Tall, la Trobada de Música del mediterrani y al año siguiente convoca un Encontre d’Escriptors del Mediterrani. En el ámbito político, estas iniciativas reciben críticas de la derecha que, cumpliendo a la perfección su papel en el debate, por fascinación, presión, fuerza o corrupción se convierte en promotora de los valores y las estructuras del centro dominante del sistema.

¿A que se debe la identificación del publico con el festival de cine y la buena respuesta obtenida por las otras iniciativas? El fenómeno solo se puede entender en el contexto de unos actores culturales que intentan encontrar su espacio en una época de transición entre el programa de aniquilación ejecutado por la dictadura franquista y los intentos de recuperación creativa y artística de los años sesenta y setenta. La efervescencia de esos años, las ansias por aprender y recuperar el tiempo perdido, un ejercicio de resistencia para romper las costuras del miedo, el silencio y la rancia realidad de una sociedad vigilada y castigada, encuentra su forma de expresión en los circuitos de cine-clubs, en las ferias del libro, en los recitales de nova cançó, en los primeros mítines políticos y cómo no, en las sesiones de la Mostra, los conciertos de la Trobada y los debates del Encontre d’Escriptors.

A partir de los 90, con la llegada del Partido Popular a los gobiernos municipal y autonómico se produce una doble deriva: hacia lo folclórico -la 11ª Trobada de Música del Mediterrani culmina con actuaciones de Dova, Juan Bau, Salomé y Francisco- y hacia un provincianismo de imitación del centro hegemónico -la Mostra de Valencia exhibe estrellas de Hollywood en el ocaso de su carrera-. La pugna entre mundialización y diversidad se inclina de nuevo a favor de la primera.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Similitudes y divergencias

Y con esto volvemos al presente para preguntarnos de nuevo ¿hay alguna similitud entre aquella Valencia que se abrió al Mediterráneo y la actual? Contemplamos al menos cuatro paralelismos: la sensación de salida del túnel tras veinte años de impotencia; la esperanza en que los nuevos gestores puedan realizar cambios sustanciales; y la efervescencia de la sociedad civil que ha ido creando multitud de espacios de expresión al margen del entramado administrativo. Pero también advertimos claras diferencias: una mayor y más diversa oferta; más contenedores culturales; estructuras administrativas culturales municipales y autonómicas; mayor complejidad y autonomía de los públicos; y una revolución digital que ha sacudido los sistemas de producción, distribución y consumo de las industrias culturales.

Es posible que los medios de información dejen de prestarle atención pero, por lo que sabemos, el conflicto que se vive en el Mediterráneo y por tanto el interés de la ciudadanía consciente, no dejará de crecer en los próximos años.

En este contexto, iniciativas como Mostra Viva del Mediterrani apuestan por que esta nueva mirada al Mediterráneo gane en extensión y profundidad. Para ello sus promotores trabajan para diseñar una oferta cultural multidisciplinar y diversa que transcienda las políticas de democratización cultural y camine hacia una concepción inclusiva de la cultura. Pero, conscientes de las ventajas del trabajo colaborativo, convocan a los agentes culturales, que han vuelto a sentir la mediterraneidad como elemento sustancial de nuestra identidad, a un debate abierto. Un debate que aporte coherencia y eficacia a las iniciativas que, con la cultura como vehículo privilegiado, persigan los objetivos de transformación que la sociedad demanda.

Sobra decir que la inspiración de nuestros creadores no entiende de geografía, pero este mar ha sido y seguirá siendo nuestro espacio natural de proyección internacional. Nada más sano que viajar por el mundo con los ojos bien abiertos, sin olvidar que nuestra casa está en esa plaza del pueblo que es el Mediterráneo.

Vicent Gregori

Coordinador de Mostra Viva del Mediterrani