Anna Karenina con piano de fondo

Anna Karenina, de Versus Teatre
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Hasta el domingo 6 de noviembre de 2016

Multimillonarias superproducciones cinematográficas, letras sobre el papel o interpretaciones teatrales, todo vale para contar una historia cuando la trama trasciende la mera anécdota y es capaz de conectar con el público. Es el caso de ‘Anna Karenina’, obra cumbre de la literatura rusa, que esta semana llega a Sala Russafa de la mano de la compañía catalana Versus Teatre.

Se incluye en el Ciclo de Compañías Nacionales, que hasta la primera semana de diciembre reúne en una programación heterogénea la variedad del panorama escénico español, con siete propuestas de compañías de mediano formato y gran calidad artística que en pocas ocasiones pueden mostrar su trabajo es Valencia.

Anna Karenina, de Versus Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Anna Karenina, de Versus Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Es el caso de esta formación barcelonesa, que estrena en la Comunitat Valenciana una valiente adaptación de la novela de Tolstoi. Del jueves 3 al domingo 6 puede verse esta versión escrita y dirigida por Iván Padilla. Un texto que descarta otras tramas menores para centrarse en el famoso triángulo entre una aristócrata acomodada, su marido y su amante.

A través de temas como el deseo y el amor, se habla de otros como la felicidad, la soledad y la culpa. Una magistral representación del dilema entre la fidelidad a uno mismo y a los demás. Sobre las tablas, por fin Anna logrará conocerse a sí misma gracias a sus pasiones, a lo que le despierta una atracción instintiva. Pero, ¿qué ocurrirá cuando se vea obligada a negarlas, a renunciar a su propia naturaleza para respetar las normas del comportamiento social?

Incorporando diálogos de la novela original, apoyándose en la música de piano que se interpreta en directo para describir el estado emocional de los personajes, este montaje íntimo recrea uno de los conflictos más universales y uno de los más complejos retratos femeninos de la literatura. Una emocionante historia a la que esta vez dan vida el propio Padilla, Lara Díez y Dani Ledesma.

Todos sus patitos.

Todos sus patitos, de Baychimo Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Todos sus patitos

La programación familiar de Sala Russafa de esta semana acoge a la joven formación zamorana Baychimo Teatro, que visita por primera vez la ciudad y estrena en la Comunitat Valenciana ‘Todos sus patitos’ (5 y 6 nov). Una de las figuras emergentes de la literatura infantil europea contemporánea, el austríaco Christian Duda, visita el escenario de Russafa con la adaptación de este cuento, nominado para el Premio Alemán al Libro Infantil y Juvenil 2009.

Ahora se transforma en una delicada pieza teatral que habla de los diferentes ciclos de la vida, de las relaciones humanas y de la necesidad de sentirse cercano a los demás. Sobre las tablas, la escenografía e iluminación recrean un bosque.

Combinando la interpretación actoral con la manipulación de objetos se cuenta la historia de Konrad, un zorro hambriento del que escapa una pata, abandonando un huevo del que, inmediatamente, nace Lorenz. El pequeño patito creerá que está frente a su padre y el zorro no tendrá más remedio que llevárselo consigo en este sensible y visual espectáculo recomendado para espectadores a partir de 4 años.

Anna Karenina, de Versus Teatre.

Anna Karenina, de Versus Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

ESTEVE ADAM. EL COLOR DEL TIEMPO.

El color del tiempo. Esteve Adam.
Casino Liberal. Algemesí. (Valencia)
Prorrogada hasta el  3 de abril

La naturaleza está en la esencia misma de la condición de pintor de Esteve Adam. De su contemplación directa aprendió la geometría perfecta e irregular creada por la tensión de los elementos, la riqueza orográfica de sus colores que explotan como sonidos secos del campo en amarillos y verdes matizados por la tenacidad de una atmósfera cambiante. Es un paisaje físico que se aferra a la tierra, al agua y al aire rasgado por un horizonte que delimita mediante líneas y manchas unas composiciones rigurosas, a veces cartesianas, donde la compensación del color y los gestos son medidos y conscientes.

El color del tiempo. Esteve Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

La pintura al aire libre dotó a los artistas de vigor y espontaneidad, de impresiones plasmadas a base de toques de color  y trazos inmediatos que inyectan de modernidad a la escuela valenciana a través del pensat i fet de Pinazo.  Ese es el punto de partida de la configuración del paisaje en la obra de Esteve Adam, al que debemos sumar la tradición de paisajes pensados que toman la herencia de Cézanne, Picasso o Juan Gris, la cartografía plástica de Díaz Caneja y la visión nueva del mediterráneo de Francisco Lozano. E incluso sentimos la profundidad metafísica de Hoper o Morandi. Un compendio de referencias o coincidencias que nos ayudan a entender la aportación de Esteve Adam que conjuga este género en el discurso del arte contemporáneo a través de lo que hemos llamado “Paisaje elaborado” al que llega incorporando, a la observación de la naturaleza, los recursos constructivos de la abstracción de los ochenta, explorados en sus premiados “Bodegones”

El color del tiempo. Esteve    Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

Con esta exposición, compuesta de pequeñas tablas, apuntes y dibujos tomados en las salidas pictóricas, Esteve Adam fusiona la tendencia inmediata, física y sonora de la pintura plenairista con la estructura meditada del paisaje. El cultivo del arroz en los marjales es el tema central de estas tablas en las que registra rigurosamente los cambios de color, luz y en distintos momentos del año y a distintas horas del día. Retoma el afán de los impresionistas al que le incorpora una mayor dosis de experimentación científica, en justo equilibrio con los valores poéticos y musicales de las variaciones. Esteve Adam se decanta más por desgranar matices sobre una esencialidad de color que predomina  en función del proceso de cultivo del arroz, aliándose con los cambios de luz y la atmósfera a lo largo de las estaciones. El verde de la floración del verano, jugoso y rutilante, da paso en septiembre a la explosión de amarillo de la espiga ”ventrellada”. Tras la siega de setiembre, el azul inunda las parcelas en un invierno que se prolonga hasta la “aixugà” de febrero que imprime de tierras y ocres el paisaje.

El color del tiempo. Esteve Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

Hasta el próximo 3 de abril podemos ver en Algemesí ese ciclo que  repite metódico su variación a través del tiempo, en el cual se sumerge el pintor para incorporar el momento y su color en la noción del “Paisaje elaborado”.

Alejandro Villar

Fotografía de portada, Oscar Vázquez Chambó.