Cuentos narrados en cerámica

Once upon a time… (Érase una vez)
100 años de l’Escola d’Art i Superior de Ceràmica de Manises
MuVIM
C / Quevedo, 4. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

Ahora que la batalla gira en torno al libro en papel o digital, va l’Escola d’Art i Superior de Ceràmica de Manises e introduce otra versión de los cuentos y relatos utilizando precisamente la cerámica como soporte. No viene a competir con lo tradicional o lo moderno, simplemente a dejar constancia del valor de la cerámica como “material para la creación artística, más allá de su carácter objetual”, subraya María José Sanz, directora de la escuela que celebra su centenario. Lo hace con una muestra de trabajos en el MuVIM, obra de ocho ceramistas que han plasmado sus inclinaciones literarias sobre material cerámico.

El clásico de Lewis Caroll Alicia en el País de las Maravillas, el cuento francés El proxeneta de las flores, Los siete pecados capitales de Clara Moltó Gisbert, y otras diversas e imaginativas aproximaciones al relato conforman el trasfondo de la exposición. Expuestos en vitrinas o a modo de instalación escenográfica, el espectador puede aproximarse a ese mundo de los cuentos sintiendo el relieve, la textura y el pálpito de objetos y personajes ideados para navegar por tan sólida cerámica.

“Como la exposición iba a estar en un museo de la ilustración pensamos que lo ideal era que tuviera que ver con ella y con la literatura”, señala Sanz. Es una muestra que viene a continuar las celebradas en La Nau de la Universitat de València, esta de carácter más didáctico, y en La Rambleta, de cerámica contemporánea. Le seguirán otras en el Museo de Cerámica González Martí (28 de abril) y en el Centro de Artesanía (10 de mayo), para seguir conmemorando los 100 años de la Escuela de Cerámica de Manises.

Cerámicas de Sarah Maso en el MuVIM.

Cerámicas de Sarah Maso en el MuVIM.

En ‘Séquence narrativa’ de Sarah Maso sorprenden las tres piezas, “a modo de tebeo en tres dimensiones”, de un hombre que saboreando una taza de café se le escapa de entre las manos y cae a sus pies. Como especifica la autora en su proyecto, se trataba de ilustrar la trama característica de todo relato, con su “principio, desarrollo y final”. “Es como un cómic que en lugar de mostrarse sobre papel se hace en escultura”, explica Sanz. Porque ese es el objetivo de la exposición, “mostrar las posibilidades expresivas de la cerámica como objeto artístico desligado de su estricta funcionalidad”, precisó la directora.

Obra de Trini Roig en el MuVIM.

Obra de Trini Roig en el MuVIM.

Hay más soportes en forma de tazas, azucareros, teteras, cuencos, baúles, platos y vasijas, pero todos ellos están al servicio de un relato. Sofía Porcar se hace cargo de “todas esas palabras que desean salir de los libros” mediante su obra ‘Guardianes de papel’ realizada con porcelana, gres y barro. Esa misma imaginación literaria, sin que remita a relato alguno, se da en el trabajo de Aude Aliénor Martín, con sus ‘Cajas’ “alojando nuestros recuerdos”. Xema Cejudo hace lo propio en ‘Transiciones’, conjunto escultórico “pensado para la playa de Huelva, a modo de lengua de arena que entra en el mar, y que representa el ciclo del día y la noche”, comenta Sanz. Trini Roig utiliza los dibujos de su sobrina para conformar el más genérico ‘Cuento’.

Obra de Alicia Díaz en la exposición 'Once upon a time', en el MuVIM.

Obra de Alicia Díaz en la exposición ‘Once upon a time’, en el MuVIM.

Alicia Díaz se ocupa, valga la redundancia, de Alicia, la del País de las Maravillas. Lo hace centrando su trabajo en el capítulo 7 ‘La merienda de locos’, desplegando toda una vajilla surrealista. Patricia Vera pone el acento en los siete pecados capitales, mostrándolos mediante diversos rostros sobre cerámica. Y el gres y el collage le permiten a Myriam El Zein recrear al proxeneta de las flores del cuento francés. Once upon a time…(Érase una vez), expresión habitual para iniciar un relato, da título al conjunto expositivo. Porque también “érase una vez”, hace ya 100 años, que nació l’Escola d’Art de Ceràmica de Manises.

Instalación de Sofía Porcar en la muestra 'Once upon a time', en el MuVIM.

Instalación de Sofía Porcar en la muestra ‘Once upon a time’, en el MuVIM.

Salva Torres

Un centenar de artistas arropa a d’Edeta

Al voltant de Silvestre d’Edeta. La Dona
Las Atarazanas
Plaza Juan Antonio Benlliure. Valencia
Hasta el 15 de septiembre

Ya habrá quien lo estudie, pero lo cierto es que el desnudo femenino es figura recurrente en la historia del arte. El feminismo más ortodoxo lo atribuye al dominio patriarcal. Vamos, que al ser hombres los que mayoritariamente han ocupado el centro de la mirada artística, es lógico que tomen por objeto el cuerpo de la mujer deseada. ¿Y cuando es la mujer quien mira? Pues resulta que, a falta de la oportuna investigación por hacer, vuelve el cuerpo femenino a ser objeto de la representación. El sexo, de hecho, era por extensión, hace hasta bien poco, exclusivamente el cuerpo femenino.

Obra de Francisco Ivars. Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de Francisco Ivars. Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas

Manuel Silvestre Montesinos, más conocido por Silvestre d’Edeta, ya se tuvo que encoger de hombros cuando su escultura de la Plaza de la Virgen, dedicada al Río Túria, fue tachada de machista. Tuvo que explicar que el río, en la mitología, es figura masculina, mientras que la acequia, por donde discurren sus aguas, es femenina. Es lo que tiene confundir la igualdad jurídica con la manifiesta diferencia sexual. Diferencia que, en el caso de Silvestre d’Edeta, recorre de parte a parte su extensa obra. Tan extensa como los 104 años que el artista de Llíria está a punto de cumplir.

Para celebrar tamaña longevidad y virtudes artísticas, el colectivo Arteenred, junto a ex alumnos y compañeros de profesión, le rinde homenaje con una exposición en Las Atarazanas. Y puesto que el cuerpo femenino es figura recurrente en la obra de Silvestre d’Edeta, los 98 artistas que participan en el homenaje han creado piezas en torno a esa mujer repetida, que no repetitiva, en los trabajos del escultor valenciano. Y, así, Al voltant de Silvestre d’Edeta: La Dona es finalmente el título de la exposición que el martes se inaugura en Las Atarazanas.

Obra de José Manuel Ramos. Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de José Manuel Ramos. Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas

Más de 120 obras llenarán el amplio recinto municipal. En el centro, unas 25 piezas del propio Silvestre, y alrededor de ellas, los 98 trabajos de los artistas que rinden homenaje al maestro. “Es como si arropáramos al artista”, explica José Manuel Ramos, organizador de la muestra y presidente del colectivo Arteenred. Tan arropado estará Silvestre d’Edeta que “casi nos falta espacio”, señala Ramos, sorprendido por tan efusiva respuesta en un lugar como Las Atarazanas, ya de por sí enormemente amplio.

Pinturas, algunas de 2,70 x 2, esculturas que alcanzan en ocasiones los seis metros de largo, grabados, cerámicas, videoarte y hasta una performance, llenarán el espacio del Grao. Entre los artistas que estarán Al voltant de Silvestre, cabe destacar a Aurora Valero, Enric Mestre, Silvia Llop, Francisco Ivars, Sofía Porcar, Nassio Bayarri, Amparo Santamarina, Rafael Raga, Stella Manaut, el propio José Manuel Ramos, Amparo Carbonell, Vicente Ortí, Josep Lluís Galiana y Miguel Molina. Artistas que, cada uno en su estilo y disciplina artística, han transformado La Dona de Silvestre, más académica, en una mujer adaptada a los tiempos actuales.

Obra de Enric Mestre. Homenaje a d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de Enric Mestre. Homenaje a d’Edeta. Las Atarazanas

“Sus figuras femeninas están hechas en la época en que primaba el realismo”. José Manuel Ramos explica de la siguiente forma esa repetición casi obsesiva de la mujer en la obra de Silvestre: “Hablamos de un trabajador incansable y de alguien que no es un innovador, sino que ha ido remodelando sus planteamientos artísticos”. En Las Atarazanas se producirá tal “mezcla de culturas, de espacio y de tiempo”, subraya Ramos, que permitirá aunar “planteamientos realistas con otros más vanguardistas, conjugando pasado y presente”. La misma mujer, entendida de formas diferentes.

De hecho, hay esculturas que remiten al cuerpo femenino ondulado, más geométrico, desdibujado bajo capas de pintura, como pura ovulación, alzando su perfil al cielo o hundiéndose en la tierra. Decenas de figuras femeninas entroncando con la mujer en todas sus facetas, que Silvestre ha ido esculpiendo a lo largo del tiempo: “Luchadora, trabajadora, reivindicativa, madre”. Todas ellas Al voltant de Silvestre d’Edeta, que enfila su 104 cumpleaños magníficamente arropado.

Obra de Aurora Valero, para el Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas. Imagen cortesía de Arteenred

Obra de Aurora Valero, para el Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas. Imagen cortesía de Arteenred

Salva Torres

Bibliofilia, la letra con arte entra

Bibliofilia. Exposición colectiva
Centro cultural Obrapropia
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta finales de mayo

Libros de gran formato, libros voladores, libros guardados en los baúles de nuestra vida, libros que buscan la libertad y se escapan de su cárcel de acero, libros que forman una Torre de Babel, libros que se transforman en etéreas páginas que vuelan al viento, libros convertidos en luz, en protesta, en objetos de culto, libros que colgamos en las paredes de nuestra existencia como cuadros o como mándalas con figuras concéntricas. Libros, a su vez, conviviendo con la fotografía, la música, la arquitectura o el cine. El libro, en suma, como universalizador de la cultura. Así es la exposición Bibliofilia que acoge el centro cultural Obrapropia, de la calle Puerto Rico de Russafa en Valencia. Y así la ve al menos el sociólogo Alberto Moncada, de quien hemos tomado prestadas algunas de sus palabras. Como han tomado prestado su libro Crónica de Miami Beach, los 26 artistas que intervienen en la exposición.

Una exposición, Bibliofilia, que Vicente Vercher, responsable de Obrapropia, resume como un compendio de piezas que vienen a “destacar el libro como fuente de herencia principal de inspiración y belleza, legado de la bondad del ser humano, de su espiritualidad y de la sabiduría universal”. Intervenir el libro, con el fin de transformarlo y dotarlo de nueva vida, ha sido el objetivo de los artistas que integran la muestra: Margarita Baixauli, Luis Beltrán, Victoria Cano, Vicente Dobón, Florencia Fergnani, Antonio Fernández, David Furió, Carmen García, Carmen Grau, Carmen Ibarra, Regina Quesada, Clara Palomar, Lluis Pérez, Mª Luisa Pérez, Cristina Peris, Sofía Porcar, Mª José Ramis, Guillen Renau, Mari Carmen Ruiz, Amparo Santamarina, Ana Roussel, Yolanda Tavera, Sergio Terrones, Amparo Tórtola, Karina Vagradova, y Amparo Wieden.

Exposición Bibliofilia. Imagen cortesía de Obra Propia

Exposición Bibliofilia. Imagen cortesía de Obra Propia

De manera que el libro, despojado de su función ordinaria como vehículo transmisor de apasionantes y apasionadas lecturas, se transforma en objeto artístico. Las páginas se sueltan, se liberan, al igual que el volumen mismo que las acoge, para transmitir mensajes y sensaciones que nada tienen que ver ya con su lectura, y sí mucho más con la propia visión del objeto desnaturalizado. El contenido deja paso al continente, para convertirse éste a su vez en contenido de nuevas lecturas a través de una mirada más plástica.

Y ahí es donde el libro se despoja de ataduras para mostrarnos su cara amable ligada a su otro rostro menos afable. De forma que al igual que el protagonista de La naranja mecánica, el polémico libro de Anthony Burguess, que luego dio pie a la película de Stanley Kubrick, escuchaba la Novena de Beethoven para dar rienda suelta a su violencia, el libro como objeto artístico de Bibliofilia también segrega en ocasiones el caos al que convocan sus heridas páginas, sus volúmenes con las tripas abiertas. Porque el libro, al igual que el debate abierto por la citada película, no guarda relación unívoca con la sabiduría y lo bello, sino también con la sordidez del mundo y las bajas pasiones que a veces nos atormentan. Bien haríamos en tomarnos al pie de la letra lo que Bibliofilia nos muestra, para confrontar el lado amable de tanta lectura con sus reflejos sombríos.

El guardián de las palabras, obra de Sofía Porcar para la exposición Bibliofilia en Obrapropia.

El guardián de las palabras, obra de Sofía Porcar para la exposición Bibliofilia en Obrapropia.

Salva Torres