La dificultad de ser uno mismo

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 26 de marzo de 2017

“Todo arte procede de terroríficos fracasos y terroríficas necesidades que tenemos. Trata de la dificultad de ser uno mismo”. Lo dice Louise Bourgeois en la antesala de la exposición ‘Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú’, que sin duda es aplicable al propio artista homenajeado por el IVAM. “Algunos creen que el arte es una forma de entender el mundo. En mi caso, siempre fue la manera de no entenderlo, de no oírlo”, comenta Espaliú en esa misma antesala. De manera que Espaliú persona y Espaliú artista se dan la mano en esa obcecación por hacerse un hueco en un sistema social “impuesto del que estamos excluidos [los homosexuales] con el que nada tenemos que ver”, apostilla.

Círculo íntimo. El Mundo de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

Círculo íntimo. El Mundo de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

José Miguel Cortés, director del IVAM, resumió el quehacer artístico de Espaliú, ligado a su intensa vivencia personal, como atravesado por “una profunda soledad”. Soledad que atraviesa las 75 obras expuestas en la Galería 1 a modo de círculo, que arranca con referencias a Bourgeois, Cristino de Vera, Robert Mapplethorpe, Marcel Mariën o Joan Brossa, y finaliza con las jaulas que evocan de nuevo a Bourgeois y sus celdas, sin caer en lo siniestro de la artista francesa. “No tiene una visión pesimista, sino que habla de la capacidad de liberación del ser humano”, explicó Cortés.

Fallecido prematuramente a causa del sida con tan sólo 38 años, Pepe Espaliú (1955-1993) hizo de la enfermedad no un estigma, sino un acicate para reivindicar mediante el arte (“mi gran coartada”) su “diferente forma de ser y de amar”, como señaló el propio artista. Diferencia de la que se empapó su corta pero intensa trayectoria, caracterizada por lo “poético y reivindicativo”, subrayó Cortés. Reivindicación más que política “micropolítica”, porque, según precisó el director del IVAM, Espaliú se centró en lo que afecta a nuestras vidas, “pero no de un modo panfletario”. “No grita, sino que lo dice todo con silencios y soledades”, agregó Cortés.

Rumi, de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

Rumi, de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

La celebración del Día Mundial del Sida (1 de diciembre) y la inauguración de la muestra de Pepe Espaliú no fue pura coincidencia, sino un acto premeditado de homenaje del IVAM a su figura. “Entendemos que su obra no está circunscrita al sida, sino que se refiere a cualquier enfermedad” y al dolor “ya sea físico o psicológico”. Por eso  hay muletas, que lejos de sostener el cuerpo malherido dificultan su andadura dada la pesadez de la pieza, máscaras y caparazones, a modo de refugio frente a esa sociedad “que no nos concierne”, escribe el artista, ni políticamente ni desde el modelo religioso reaccionario contra la homosexualidad.

“Extraña contradicción: dibujar ausencias, definiendo así la más entera presencia”, señala Espaliú poéticamente. Ese tenso diálogo entre lo ausente y lo presente atraviesa igualmente la exposición, dibujando ese círculo en el que parece atrapado el artista que se atrevió a revelar públicamente haber contraído el sida, en unos años en que la enfermedad era objeto de oprobio. “Su obra es un canto a la libertad”, sostuvo Cortés, quien explicó el sentido de las jaulas que cierran el recorrido expositivo como fruto de un encierro siempre abierto.

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú, en el IVAM.

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú, en el IVAM.

En el video ‘El nido’, Espaliú se va despojando de su ropa hasta quedarse desnudo para construir en lo alto de un árbol el nido al que alude el audiovisual. Un nido apegado a la naturaleza íntima y contradictoria de un artista que veía en la desnudez cierta verdad primigenia, de ahí su malestar en la cultura. Y en ‘Carrying’, el artista es transportado en brazos por diferentes parejas de personas, en una acción reivindicativa de denuncia contra quienes marginaban a los enfermos de sida. Al final del trayecto, realizado descalzo, toma tierra mostrando su fragilidad y su fuerza, ya que en la acción desarrollada en su día en Madrid terminó abriendo con sus pies desnudos las puertas del Museo Reina Sofía donde concluía el recorrido.

Toda la obra de Pepe Espaliú se halla movilizada por esa fragilidad del individuo inadaptado socialmente, que encuentra en el arte una forma de mostrar su extrañeza, la dificultad de la que habla Bourgeois de ser uno mismo. Dificultad que, en palabras del propio Espaliú, tenía mucho que ver con el límite existencial “que siempre rondé sin conocerlo del todo”.

Tres jaulas de Pepe Espaliu. Imagen cortesía del IVAM.

Sin título (Tres jaulas), de Pepe Espaliu. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

¿Somos todos hombres grises?

El hombre gris, de Cayetano Ferrández
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

“Todos somos hombres grises. Yo, el primero”. Cayetano Ferrández trabaja en la banca (“ahora tan mal vista”), donde asume una labor “monótona, aburrida”. He ahí el hombre gris al que alude de múltiples formas y maneras en su exposición en el Centro del Carmen, titulada, cómo no, ‘El hombre gris’. Pero resulta que ese hombre gris sale de su trabajo, se quita el anodino traje que le angustia por dentro, y se lanza a reproducir como un poseso la serie de figuras, convertidas en personajes de desgarradas historias, que al modo de “madelmans tuneados” le ayudan a quitarse tanto pesar de encima.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Todo ese existencialismo gris, comisariado por José Luis Pérez Pont, se muestra entre penumbras, para que la escasa luz revele aspectos esenciales de esa angustia que palpita en cada una de las obras de Ferrández. “Reflejo mi forma de entender la vida”. Y la entiende gris, porque ya sea el poder (y señala su figura ecuestre) o el dinero (en forma de dólar que estrangula a uno de sus personajes) así nos lo hacen saber. “Pongo el acento en las personas que nos manejan y nos utilizan”. También lo pone en el “engranaje social al que nos vemos abocados”.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

Y de esos hombres grises está repleta una de las salas del Centro del Carmen, ya sea arrastrando pesadas carretillas, caminando sobre cabezas, congelados, como marionetas o presos de la propia mente. Figuras convertidas en personajes que le sirven a Ferrández “para contar historias”. Historias que Pérez Pont relacionó con la sociedad de consumo, la crisis y el poder, y que el artista extendió “a la totalidad de la civilización y la gente”.

El existencialismo de Cayetano Ferrández se nutre de ese “sistema social que nos oprime unos a otros”. Pero también del Freud que señala al propio sujeto como enemigo de la civilización, en tanto habitado por una pulsión de muerte autodestructiva. Energía que prolifera en la sociedad de Internet. “Hay tantas voces y tanto murmullo que ya no sabes lo que está bien y lo que está mal”, reduciéndolo todo “a una especie de sordera”.

El hombre gris, de Cayetano  Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

‘El hombre gris’ aparece replicado en el Centro del Carmen metamorfoseado en las múltiples caras kafkianas del tedio y la violencia, haz y envés de esa triste grisura. Fotografías, esculturas y videos que sirven al artista para enjugar su angustia y, de paso, conectar con la del espectador. “Si la exposición conmueve, entonces la comunicación es perfecta”. Y conmueve. Conmueven esas figuras que juegan a las sillas, a competir, a martirizarse unos a otros, a doblegarse por el peso de un poder inmisericorde.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

¿Le queda alguna salida al hombre gris? ¿Alguna salida que no sea asistir impávido a su propia esclavitud, antaño forzada y hoy enteramente asumida por el narcótico del consumismo? “Ser consciente de ello ya es suficiente”, subraya el autor de tanta figura gris. Y añade: “Lo que es un impedimento puede ser también lo que te impulsa”. La figura del ‘cucurucho volador’, hombre que parece precipitarse al vacío con un gran helado a su espalda, sería ese signo esperanzador, “de lucha por salir de la situación”. Frente al horror, la ilusión por toda mochila.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

TV & Miseria de la II Transición

TV & Miseria de la II Transición de Carme Portaceli
En la Sala Russafa
C/ Denia, 55. Valencia
Del 5 al 8 de diciembre de 2013

Vuelve a Sala Russafa Carme Portaceli con el nuevo espectáculo de su compañía, Factoría Escénica Internacional. Afincada en Barcelona, esta valenciana trabaja habitualmente con el CDN (Centro Dramático Nacional) o el Teatre Nacional de Catalunya en la dirección de montajes. Pero su trabajo más personal lo realiza con su compañía, que en 2012 pasó por el centro cultural de Ruzafa con el espectáculo Nuestra clase, seleccionado entre los mejores de la temporada por la crítica valenciana.

Esta semana estrena en la Comunitat TV&Miseria de la II Transición, con cuatro únicas funciones (5-8 de diciembre en Sala Russafa). Se trata de un montaje ácido, un ataque en clave de humor al sistema social y político actual.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Este texto, escrito por Albert Boronat para Factoría Escénica Internacional, se inspira en la lucidez del periodista y escritor Manuel Vázquez Montalbán. La obra critica el papel homogeneizador de la televisión, sobrevenido por el nacimiento de una nueva Europa tras la segunda Guerra Mundial y de la caída del Muro de Berlín. Con la llegada de la globalización, reina el lema “piensa globalmente y actúa localmente”. Pero el ansiado sueño de crear un mundo mejor se ve destronado por una realidad con crecientes desequilibrios financieros y desigualdades sociales.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Tv&Miseria de la II Transición los retrata inteligentemente y desde el humor. A través de una escenografía sencilla pero efectiva, los actores David Bagés, Lluïsa Castell, Gabriela Flores y Albert Pérez transportan al espectador a lugares tan cotidianos como el comedor de un hogar, un colegio o un hospital. Allí, se recrean situaciones delirantes, pero no irreales, que retratan la extraña realidad a la que nos hemos acostumbrado.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Desde la comedia alocada y el gag, la nueva propuesta de Carme Portacelli no abandona en ningún momento la ironía para provocar en el espectador una reflexión al tiempo que ríe en su butaca. Una de las escasas ocasiones para disfrutar del teatro de calidad y con sustrato de Factoría Escénica Internacional en Valencia.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.