Varvara & Mar, arte electrónico en Rambleta

Camaleón, de Varvara & Mar
Ganadores de la III Beca Espai Rambleta

Camaleón, de Varvara & Mar, son los ganadores de la III Beca Espai Rambleta. La estonia y el catalán son un referente mundial del arte electrónico. La tercera edición de la Beca de Investigación y Producción Artística de Espai Rambleta se consolida como convocatoria artística. El jurado, compuesto por refutados expertos del sector, ha tenido que decidir entre las 138 propuestas llegadas desde todas partes del mundo.

El programa de artes visuales de Espai Rambleta, en su propósito de impulsar la creación y difusión artística, creó en 2013 esta beca. Un galardón que tiene como objeto la concesión de diferentes ayudas materiales y económicas para la realización de proyectos artísticos. La convocatoria está abierta a cualquier disciplina artística, individual o colectiva, así como a proyectos de producción, investigación y comisariado. Varvara & Mar recogen el testigo de Santiago Morilla y Avelino Sala, ganadores del certamen en las dos ediciones anteriores.

Varvara Guljajeva y Mar Canet, ganadores de la III Beca Espai Rambleta. Imagen cortesa de La Rambleta.

Varvara Guljajeva y Mar Canet, ganadores de la III Beca Espai Rambleta. Imagen cortesa de La Rambleta.

El proyecto consiste en una bandera que hibrida de una a otra como un camaleón. Las banderas son símbolos muy fuertes que transportan muchos significados con ellas. Significados que han ido añadiendo y transformando a través de su contexto histórico. “En España, por ejemplo, la bandera nacional genera diferentes sentimientos según quién y cómo la interprete”, señalan Varvara & Mar. El significado de una bandera no está determinado definitivamente y puede cambiar con el tiempo. “El significado de las banderas es vástago de la historia de la que el trapo colorido es bandera”, añaden los propios artistas.

Varvara Guljajeva es una artista de Estonia, que trabaja con el arte, la gente, la tecnología y los materiales. Su experimentación se centra en el arte participativo, instalaciones interactivas y esculturas cinéticas. El catalán Mar Canet centra su actividad en la visualización artística de diferentes tipos de datos con base tecnológica.

El trabajo conjunto de Varvara y Mar se articula alrededor de la sobre-saturación de información de la actualidad, tratando los datos de diferentes tipologías para dar nuevas visualizaciones de éstos a nivel de luz, sonido o instalaciones de muy diversa índole. Pretenden presentar la realidad que nos rodea con un aspecto y sentido diferente apoyándose en datos concretos y releyéndolos de manera inusual con herramientas nuevas o readaptadas. El dúo desafía la tecnología con el fin de explorar nuevos conceptos en el mundo del arte y del diseño. Por lo cual, la investigación es una de las partes fundamentales de su práctica artística.

Varvara & Mar. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Varvara & Mar. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Juanli Carrión mete a Valencia en un jardín

OSS#Valencia (Outer Seed Shadow), de Juanli Carrión
Claustro de La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 20 de diciembre de 2015

El proyecto OSS#VLC (‘Outer Seed Shadow: Valencia’), del artista Juanli Carrión y producido por la Universitat de València en colaboración con el Jardín Botánico y la galería Rosa Santos, se materializa en un jardín instalado en el Claustro de La Nau, que reproduce el mapa de la ciudad de Valencia a través de plantas escogidas por 19 inmigrantes durante las entrevistas realizadas a los mismos acerca de su historia de adaptación e identidad cultural. La intervención se podrá visitar hasta el 20 de diciembre.

Los paisajes están cargados de simbolismos y no solo definen lugares, sino también a las personas que los habitan. Las personas se adaptan a los diferentes contextos en los que viven, o se ven forzados a vivir, pero muchas veces su bagaje cultural en continua evolución crea paisajes internos cargados de significado y simbolismo que bien pueden verse reflejados en un jardín.

Vista del jardín de Juanli Carrión en el Claustro de La Nau. Cortesía del Centre Cultural La Nau.

Vista del jardín de Juanli Carrión en el Claustro de La Nau. Cortesía del Centre Cultural La Nau.

Bajo esta premisa el artista visual Juanli Carrión ha creado en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València el proyecto de arte público ‘OSS’ (‘Outer Seed Shadow’) que toma forma de “jardines geopolíticos”, en palabras del artista. Carrión empezó esta experiencia, que materializa la unión entre flora e interacción humana, en Nueva York donde realizó en 2014 una instalación similar en el Soho para analizar la inmigración de Manhattan. Ahora utiliza los mismos parámetros geopolíticos para esta nueva edición del proyecto en Valencia.

El jardín está construido a partir de maderas recicladas dibujando el mapa de Valencia. En su interior conviven las 19 plantas escogidas por los inmigrantes residentes en distintos barrios de la ciudad. Tras las entrevistas (una persona por cada distrito), cada inmigrante eligió una planta para su representación en el jardín. Estas plantas han sido colocadas según el lugar de residencia de cada uno de ellos en la ciudad.

La flora escogida configura un ‘jardín imposible’ en el que conviven plantas que difícilmente compartirían espacio si no hubieran sido escogidas para este proyecto. En ese parterre conviven tomateras elegidas por un inmigrante griego con bambú (Taiwán), geranios (Argelia), eucalipto (Kurdistán), ceibo (Uruguay), mate (Argentina)…

El título que da nombre al proyecto ‘outer seed shadow’ (sombra exterior de semillas) alude en términos botánicos a una región en la que existe un influjo de semillas pero donde debido a condiciones medioambientales adversas, la germinación o la supervivencia de los brotes es reprimida, causando la merma de representación de esta especie en la región. El proyecto extrae de ahí su nombre como contrapunto para la mítica idea del ser humano en una “tierra de las oportunidades”.

Juanli Carrión delante de su instalación artística. Imagen cortesía de La Nau.

Juanli Carrión delante de su instalación artística. Imagen cortesía de La Nau.

Yoko Ono: Imagine

Yoko Ono. Half-A-Wind Show
Museo Guggenheim
Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 1 de septiembre de 2014

Un momento de la rueda de prensa de presentación de la exposición de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto. Iñaki Torres

Un momento de la rueda de prensa de presentación de la exposición de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto. Iñaki Torres

El Museo Guggenheim Bilbao presenta la exposición Yoko Ono. Half-A-Wind Show, una muestra multidisciplinar de casi 200 obras entre instalaciones, películas, objetos, textos, fotografías, vídeos, dibujos y documentos de audio, creadas desde los años 60 hasta la actualidad. En todas ellas es la idea, el concepto, la dominadora absoluta de la obra. Vasto edificio para tan frágil andamiaje, el de las ideas.

Está claro que en la obra conceptual, la idea prevalece sobre el objeto, lo que se omite es tan importante o más que lo que se muestra. Puede incluso prescindir del objeto, llevando la obra completamente al plano de lo imaginario, como en algunos conciertos de esta artista (Tokio, 1933), en los que el público tiene que imaginarse la música. O como cuando en 1958 Yves Klein presenta su exhibición El Vacío con pinturas invisibles, es decir, con una sala vacía, o pretendiendo cuatro años después vender a orillas del Sena su sensibilidad pictórica.

Pero visto un poco más de cerca la obra de Yoko Ono nos damos cuenta de otra cosa: mucho más que la idea, lo que le interesa es sobre todo el hecho en sí de idear, de imaginar, o sea, de conceptuar; la operación de sacar al objeto de su contexto para que se convierta en idea, mejor dicho para que participe de la actividad de idearse.

Ajedrez blanco, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto: Iñaki Torres

Ajedrez blanco, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao. Fotos: Iñaki Torres

Por ejemplo, una campana fuera del campanario y puesta sin intención decorativa en un museo, como ella ha hecho aquí, es un objeto que reclama ser visto como idea porque al sacarlo de su contexto, el objeto pierde el anclaje del significado asociado a su función para abrirlo a otros sentidos, ya sean los de la propia artista o los que el espectador pueda dar. De esta manera la obra se forma por significantes que cambian continuamente de significado gracias a la participación del público. En palabras de la propia artista: “Para hacer algo, primero te lo tienes que imaginar, así que todo arranca de un concepto, y las obras acaban siendo conceptuales. Casi siempre le pido a la gente que participe, y eso hace variar el concepto».

Por tanto, lo que hay que destacar aquí como más importante es el “significar” más que el significante o el supuesto significado, el acto de idear o imaginar, más que el objeto o incluso el concepto.

Además, los conceptos varían en función del tiempo y del espacio: un mismo objeto puede cambiar de concepto años después de haber sido visto o también por influencia del espacio en que se sitúan. La propia artista aseguraba en la rueda de prensa que muchas de sus obras le parecían distintas en esta exposición porque hacía mucho tiempo que no las veía y porque además el espacio en que se habían puesto hacía que parecieran diferentes.

Media habitación, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Media habitación, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Pero hay que decir que esta alteración del significado de las cosas sigue estando dentro del campo del concepto. Nos puede parecer absurdo, pero el absurdo sobreviene sólo por desplazamiento de contexto. De los dos principios que rigen toda lógica, el de identidad y el de contradicción, sólo el primero se ve afectado en el arte conceptual haciéndolo parecer absurdo: las cosas dejan de ser lo que ellas son. Sin embargo, la otra proposición permanece intacta: una cosa dada tiene algo opuesto a ella.

Es aquí, en este juego de opuestos, donde encontramos una de las ideas que la artista ha desarrollado a lo largo de toda su carrera. Los opuestos y su conciliación. Lo vemos sobre todo en sus instalaciones y en sus performances, como en la instalación Pieza de equilibrio, donde se muestra en la parte izquierda un potente imán que atrae bruscamente todos los objetos que contiene una oscura habitación, jugándose en ella con el sentido del equilibrio, no sólo físico sino también mental.

El mismo principio de equilibrio entre opuestos encontramos en la instalación Ajedrez blanco, o Media habitación.

Pieza de envolver para Londres, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Pieza de envolver para Londres, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

En esta idea de la conciliación de los opuestos, también vemos la influencia zen que Ono expresa con las ideas de agua, aire o cielo, en obras como Eventos y Piezas agua, o Todos somos agua, Piezas respiración, Pintura para el viento, Dispensadores de aire, TV Cielo o Máquina cielo. Esta última idea, la del cielo, es en sí misma integradora de contrarios como vacío y lleno, sin límites, profundo y claro, inasible, callado y elocuente. Las máquinas expendedoras de cápsulas de aire o de cielo, en el sentido del aire que todos compartimos, y también en un sentido más profundo de que cada parte contiene el todo.

De la idea de los opuestos, al estar incluida en ella, se desprende otra también recurrente en su obra: la de la fragmentación, el corte, la disección, la disgregación, el despiece, las partes, y su opuesto, la recomposición, la reunión, la agregación, la integración.

Lo vemos en Pintura en partes, en la instalación Pieza reparación, en la mencionada Media habitación, o en las performances Pieza corte, y Pieza promesa, presentada dos días antes de la exposición, en la que se rompe un jarrón en el escenario pidiéndose la participación del público para que recoja sus trozos con la promesa de que se reúnan dentro de diez años y recompongan el jarrón. El jarrón es tanto cada uno de sus trozos como el jarrón resultante de la futura recomposición.

Una nueva idea encontramos en la obra de Yoko Ono y que se deriva de los opuestos que decíamos más arriba: la del envolvimiento, ocultamiento, desaparición, y su contrario, la aparición en su desnudez y liberación (no sólo en un sentido corporal o físico, sino también social y feminista).

Mosca, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Mosca, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Pieza desaparición, Pieza escondite, Pieza barrido, Eventos de envolver el león, la silla convertida en crisálida Pieza de envolver para Londres, Piezas bolsa, Pintura sombra, Pintura humo, Pintura tiempo, o la publicación Esto no está aquí, son obras que exploran esa idea de lo que se borra, se oculta o desaparece, y de su opuesto.

En la actuación Pieza cielo para Jesucristo, también presentada como preludio a la exposición dos días antes, los músicos de una orquesta de cámara son envueltos con vendas mientras ejecutan una pieza musical hasta que les es imposible seguir tocando. Lo conceptual en ella, definida por el peso que ejerce lo que se calla sobre lo que se escucha, siendo protagonista de la performance en igual medida que su contrario, podemos imaginar la actuación en un plano ideal siguiendo la dirección inversa: los músicos de una orquesta de cámara envueltos en vendas son estatuas inmóviles, estáticas crisálidas. Conforme se van desprendiendo de sus vendas, empiezan a tocar música hasta que completamente libres de ataduras la ejecutan en un despliegue de potentes sonidos. Es un movimiento de contracción y expansión, de conciliación de los opuestos.

Pintura para dar la mano, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Pintura para dar la mano, de Yoko Ono, en el Museo Guggenheim de Bilbao.

La idea contraria al envolvimiento, la encontramos en los DVD Pintura para dar la mano, Surgiendo, Pintura para dejar pasar la luz del atardecer, Pintura para ver en la oscuridad, o su película Libertad con banda sonora de John Lennon, donde la libertad es en realidad una liberación.

Idea del envolvimiento y liberación, también formando parte de la meditación zen, como puede apreciarse en la película Pieza cerilla, o en obras como Grabación en cinta magnetofónica de la nieve cayendo al amanecer, Piezas de la mañana, Pintura para ver en la oscuridad, Pintura para dejar pasar la luz del atardecer, Pintura sombra, o Pintura humo.

En otro plano más contemplativo, encontramos la exploración del cuerpo hecho de un modo que éste se presenta como si nos fuera extraño. Lo vemos en la película Traseros y sobre todo, en Mosca, donde una mosca recorre en primer plano el cuerpo desnudo de una mujer haciéndonos descubrir el cuerpo como si fuera un paisaje. El hecho de que sea un insecto el que protagoniza la acción, nos hace pensar que visto el cuerpo desde su plano de dos dimensiones, imaginar un plano tridimensional –el cuerpo que recorre- nos parecería absurdo. De la misma manera, vistas las obras de esta artista desde la perspectiva habitual en la que cada cosa sólo puede ser ella misma, siempre nos van a aparecer absurdas.

La interacción del público no acaba aquí. Como ya hemos dicho, cada una de las obras tendrá tantos sentidos como le dé cada espectador. A fin de cuentas, esta multiplicidad de sentidos estará siempre ligada a la lógica de múltiples dimensiones que encierra todo acto artístico.

Imagen perteneciente a una de las obras de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Imagen perteneciente a una de las obras de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Iñaki Torres

Anzo: geometría, lirismo y soledad

Homenaje a Anzo
Galería Muro
C / Corretgeria, 5. Valencia
Hasta el 16 de mayo

José Iranzo Almonacid, artísticamente Anzo, nunca halló fácil acomodo en su obra entre la belleza geométrica, fruto de su querencia por la arquitectura y la matemática, y el lirismo apasionado que tiende a desbordar los límites impuestos por el rigor de líneas y formas. Es su caso emblema de la dialéctica entre la razón instrumental, que las ciencias fomentan, y el nervio artístico, incapaz de vivir sujeto a consideraciones de tipo estructural. De manera que Anzo, y ahí está su obra para reflejarlo, no ha dejado nunca de sentir la contradicción entre la hermosura geométrica, racionalista, y las sombras que produce el orden cuando su brillo se transforma en atmósfera claustrofóbica.

Obra de Anzo en la exposición homenaje que le dedica la galería Muro.

Obra de Anzo en la exposición homenaje que le dedica la galería Muro.

Basilio Muro le prometió, cuando cediera la enfermedad que lamentablemente le condujo a la muerte en marzo de hace ya ocho años, una exposición a Anzo. Se la debía, por aquella promesa y porque su obra lo pedía a gritos. Y ahí está, en la galería Muro, una cuidada selección que a modo de Homenaje a Anzo (tal es el título de la muestra) sirve para comprobar las diferentes etapas de su brillante trabajo y, en cierta manera, dibujar el perfil picassiano de esa doble faz geométrica y lírica que confluye en el aislamiento o soledad revelado en su figuración.

'Cuadro dentro del cuadro, de Anzo, en la exposición homenaje que le dedica la galería Muro.

‘Cuadro dentro del cuadro, de Anzo, en la exposición homenaje que le dedica la galería Muro.

Esa divisoria que pudiera compartimentar sus trabajos, entre los puramente geométricos y los más gestuales, pasando por los figurativos del pop o los del aislamiento, también puede aplicarse a cada una de las etapas en sí. De hecho, su geometría lírica pudiera resumir esa tendencia de Anzo a aglutinar en una sola línea, que sin duda puede tomar en su caso diversos derroteros, ambos aspectos de su percepción artística y vital.

Obra de Anzo en la exposición homenaje de Galería Muro.

Obra de Anzo en la exposición homenaje de Galería Muro.

A base de líneas rectas y formas circulares, el artista va dibujando interiores o exteriores, cuyas escenas conjugan ese carácter matemático de la naturaleza a la que aludía Galileo, al tiempo que fluye por dentro cierto lirismo desbordante. Lo mismo sucede con sus cuadros más figurativos, donde ciertos sujetos comprueban la soledad a la que conduce la sociedad de consumo, cuando ésta se reduce a tejido de significación vaciado de sentido.

En el fondo, Anzo lo que no ha dejado de hacer a lo largo de su trayectoria es trasladar esa tensión a su obra. Tensión entre la pregnante maravilla de las formas y su sombrío reflejo; entre la atracción que supone dominar el mundo de lo real con los aparatos que proporcionan las ciencias, y la paradoja de sentirse abrumado por ese control que, en exceso, conduce a la alienación y la soledad. Como buen artista, Anzo ha sabido recoger en su trabajo, del que la galería Muro ofrece una ejemplar muestra a modo de homenaje, la contradicción humana. Geometría lírica, sin duda, por cuanto la razón tan pronto es motor de orden y belleza, como desencadenante de cierta melancolía allí donde la sola razón no basta.

Detalla de una de las obras de Anzo en el homenaje que le brinda Galería Muro.

Detalla de una de las obras de Anzo en el homenaje que le brinda Galería Muro.

Salva Torres

José Morea, la letra con imaginación entra

Abece-Dario-Dario, de José Morea
Sala de la Muralla del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta principios de mayo

El lenguaje, creado con las letras del abecedario, permite la comunicación verbal. Y no siempre. Sobran los ejemplos de personas que hablando el mismo idioma son incapaces de entenderse. Lo cual hace pensar que, más allá de su función gramatical, el lenguaje puede ser todo un arte. Por dos razones: porque obliga a descifrar las palabras del otro que se me resiste, y porque las propias palabras pueden ser fuente de cierto placer sonoro o estético. De esto último se ocupa José Morea en la exposición Abece-Dario-Dario que acoge la Sala de la Muralla del MuVIM.

Letra del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Letra del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Liberadas de su estricta funcionalidad comunicativa, las letras de Morea campan a sus anchas dando saltos de contento al verse de pronto fuera de la casa común del lenguaje. Ya no están ahí para ser entendidas, sino para ser disfrutadas. En lugar de cumplir su habitual cometido, el de juntarse para ser utilizadas como instrumento de comunicación, Morea lo que hace es unirlas para que dancen libremente, desprejuiciadas, al modo en que los poetas conjugan el lenguaje para que las palabras se sientan por encima de rutinas, costumbres y estereotipos.

Una de las letras del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Una de las letras del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Así, la Ñ, con la vigulilla del bigote puesto encima, ahora es una N con cierto gusano resbalando por su espalda. Al igual que la W se repite tres veces para que resuene la uve doble de la red social. Y qué decir, por ejemplo, de la F, lo suficientemente animada para mostrar un rastro de afectuosidad. El Abecede-Dario-Dario de José Morea no hace más que dejar que las letras hablen por sí solas, dotándolas de vigor plástico, colorista, lúdico, al tiempo que se establecen relaciones insospechadas entre ellas y consigo mismas.

Letra del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Letra del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Actuando por fuera del lenguaje, en tanto correa de transmisión de dóciles significados, las letras de Morea permiten el regocijo estético y la recreación de palabras con fines menos utilitaristas y más imaginativos. Si antaño la letra en las escuelas con sangre entraba, ahora es a base de creatividad como buscan hacerse un hueco en el corazón del espectador. Alcanzar la mente tampoco está excluido del Abecede-Dario-Dario de José Morea, pero de producirse tamaña conexión ya no será por la estricta vía del proceso comunicativo, sino por la banda más ancha del placer artístico.

Letra del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Letra del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Sacadas de sus casillas, las letras de Morea dejan de cumplir su función ”fisiológica” de procrear significados apareándose unas con otras, para vivir por su cuenta y riesgo aventuras en solitario. Será el espectador quien las ligue unas con otras, en busca del sentido que le pueda merecer tan emocionada danza. A José Morea se le vio igualmente contento el día de la inauguración de su Abece-Dario-Dario en la Sala de la Muralla. En compañía de sus letras, que ha ido juntando con esfuerzo durante años, algunas prácticamente recién acabadas, Morea se puso en la piel del antropólogo que hurga en palabras descoyuntadas provenientes de un lugar remoto.

Una de las letras del 'Abece-Dario-Dario' de José Morea que se expone en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Una de las letras del ‘Abece-Dario-Dario’ de José Morea que se expone en la Sala de la Muralla del MuVIM.

Salva Torres

Los paisajes del alma de Brigitte Pietrzak

Emergencia del signo, de Brigitte Pietrzak
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeit, 6. Valencia
Hasta el 20 de marzo

Las mentes más pragmáticas y menos dadas a veleidades poético culturales suelen mirar con desdén a quien de pronto se refiere al alma como instancia ajena a los dictados de la llana percepción. Vivimos época de sensaciones mondas y lirondas, de ahí que la menor apelación al sentimiento de difícil catalogación genere cierta ironía o, en el mejor de los casos, palmada conmiserativa. Y, sin embargo, no hay nada más físico, más palpable, más conmovedor, que el alma, allí donde el cuerpo no encuentra razones para explicar lo que le pasa. Por eso, sólo por eso, deberíamos prestar más atención a todo aquello que tiene que ver con los enigmas del alma.

Obra de Brigitte Pietrzak perteneciente a la exposición 'Emergencia del signo' en el Institut Français de Valencia.

Obra de Brigitte Pietrzak perteneciente a la exposición ‘Emergencia del signo’ en el Institut Français de Valencia.

Brigitte Pietrzak lo hace, desde luego, en su exposición del Institut Français de Valencia. Lo hace mostrando un conjunto de obras muy explícitamente titulado Emergencia del signo. Porque de lo que se trata en la muestra de Pietrzak no es de significado alguno, que para eso está el palpable cuerpo, con sus elocuentes estímulos placenteros o dolientes, sino del más difícil camino que nos propone el signo en tanto metáfora de lo que nos ocurre por dentro, pero que necesita de cierto trayecto, despliegue, interrogación radical y, por supuesto, introspección ajena a la pronta respuesta.

Obra de Brigitte Pietrzak de la exposición 'Emergencia del signo' en el Institut Français de Valencia.

Obra de Brigitte Pietrzak de la exposición ‘Emergencia del signo’ en el Institut Français de Valencia.

Brigitte Pietrzak, mediante aguadas y tintas, explora con gran sutileza esos paisajes del alma que a todos nos es dado sentir, a poco que dejemos las obscenas prisas a favor del calmoso pálpito interior. Acceder a las 64 piezas exhibidas entre el Salón Rouge y el espacio de entrada del Institut Français, requiere abrir ese “tercer ojo” del que hablan los textos búdicos. Porque la emergencia del signo a la que se refiere Pietrzak tiene mucho que ver con esa mirada velada, difusa, de difícil adquisición, para una mente acostumbrada a la rápida ojeada, a la búsqueda del más inmediato significado.

Obra de Brigitte Pietrzak perteneciente a la exposición 'Emergencia del signo' en el Institut Français de Valencia.

Obra de Brigitte Pietrzak perteneciente a la exposición ‘Emergencia del signo’ en el Institut Français de Valencia.

Las aguadas y tintas de Brigitte Pietrzak son como huellas dejadas por cierto espíritu atávico que nos habita y que sólo una mirada atenta, dispuesta a atravesar la pantalla que nos devuelve una imagen fácilmente reconocible, es capaz de descifrar. Porque en el fondo se trata de eso: de ir descifrando aquello que en nuestro interior se halla como si fuera un lenguaje cifrado, desconocido y, sin duda, fuente de sobresaltos por cuanto escapa al dócil acomodo de los sentidos. En las aguadas y tintas de Pietrzak tan pronto sobresalen los sutiles gestos como la abrupta mancha, o tan pronto domina el fondo blanco salpicado de enigmáticos trazos como es el fondo negro quien impone su amenazante presencia.

Emergencia del signo es la lenta revelación de ciertas huellas inconscientes que reclaman su lugar en el aletargado universo de los firmes significados. Pero emergencia también en el sentido de aquello que urge ser manifestado, expresado, cuando tanta palabra cargada de razón dificulta el acceso a verdades más profundas. Brigitte Pietrzak llena el Institut Français de Valencia de huellas que nos invita a seguir, para que cada cual explore los signos que, sin duda, terminan por conformar los paisajes del alma.

Obra de Brigitte Pietrzak perteneciente a la exposición 'Emergencia del signo' en el Institut Français de Valencia.

Obra de Brigitte Pietrzak perteneciente a la exposición ‘Emergencia del signo’ en el Institut Français de Valencia.

Salva Torres