André y Dorine, contra el Alzheimer

André y Dorine, de Garbiñe Insausti, Joé Dault, Edu Carcamo e Iñaki Rikarte
Compañía Kulunka Teatro (País Vasco)
Centre Teatral Escalante
C / Landerer, 5. Valencia
Domingo 26 de abril, a las 18.00h

En el patio de butacas siempre se mezclan risas y alguna que otra lágrima en las más de 200 funciones de ‘André y Dorine’ que se han realizado por una veintena de países (China, Francia, USA, Nepal, Taiwán, Siberia, Ecuador, Argentina, Cuba, Rusia, Finlandia, Turquía…). Una pieza que el Escalante estrena en Valencia el próximo domingo 26 con una función benéfica a favor de la AFAV (Asociación de Familiares Alzheimer Valencia).

Su director, Iñaki Rikarte, explica que el proyecto surgió a raíz de una noticia que vieron en un diario sobre el filósofo André Gorz:  «Nos inspiró la idea de tratar el amor en la vejez porque es algo de lo que rara vez se habla. Poco a poco, mientras se desarrollaba la trama, entró el tema del Alzheimer para reflexionar sobre el pasado, la identidad que conforman nuestros recuerdos, quiénes somos cuando empezamos a olvidar lo que fuimos».

Imagen de 'André y Dorine', de Kulunka Teatro. Cortesía de Centre Teatral Escalante.

Imagen de ‘André y Dorine’, de Kulunka Teatro. Cortesía de Centre Teatral Escalante.

En el trato de esta dolencia han huido de clichés para dirigirse a todos los públicos porque los niños, adolescentes y adultos extraen lecturas muy distintas sobre esta historia en la que tres actores interpretan a 15 personajes en el viaje al pasado y redescubrimiento de una pareja de ancianos tocada por el alzhéimer. Una enfermedad capaz de borrar momentos de su biografía, pero también de hacer que André y Dorine los vivan como si fuera la primera vez.

Humor y emoción se entremezclan en esta pieza sin palabras, que utiliza la gestualidad, la expresividad estética de las máscaras y una sensible ambientación musical. «Elegimos este tipo de puesta en escena porque queríamos que cada espectador pusiera el rostro y las expresiones a los personajes, según sus sentimientos al ver la obra. Creemos que el público también hace la función, por eso una misma escena a unos les despierta una sonrisa mientras que otros ríen abiertamente y otros se conmueven. Es realmente gratificante pensar que estamos tocando a la gente, que de verdad les generamos emociones», comenta el director de la obra, ganadora de galardones como el Premio Villanueva Mejor Espectáculo en 2011 (La Habana, Cuba) así como el Premio del Público y a la Mejor Dramaturgia en el BE FESTIVAL 2012 (Birmingham, Reino Unido).

El director del Escalante, Vicent Vila, vio ‘André y Dorine’ en la pasada edición de la Mostra Internacional MIM de Sueca y tuvo claro que tenía que ser una de las apuestas fuertes de la programación para esta temporada.  «Había que traer esta obra para que se pudiera ver en Valencia por su calidad artística y, sobre todo, por su temática social», comenta Vila, para quien el espacio adecuado para este tipo de propuestas es, sin duda, el teatro público.

Imagen de André y Dorine, de Iñaki Rekarte. Teatre Escalante

Imagen de André y Dorine, de Kulunka Teatro. Cortesía de Centre Teatral  Escalante.

El MuVIM se adentra en el pensamiento salvaje

Otras fronteras

Museo Valenciano de la Ilustración y Modernidad (MuVIM)

C / Quevedo, 2. Valencia

Hasta el 29 de septiembre

El delirio de la razón produce monstruos y el siglo XX tiene un amplio muestrario de ellos en forma de dictadores, ya sean nacionalsocialistas, fascistas o comunistas, incluso de rancio y más cercano abolengo racial. Pero puestos a denostar los efectos indeseados de la racionalidad ilustrada, nos podemos topar con su otra cara romántica, irracionalista, pasional y, en el linde, igualmente destructiva. Por eso conviene articular luces y sombras, mediante relatos simbólicos que canalicen los desvaríos de uno y otro lado.

La coleccionista de Amuletos, María Victoria Liceras, en la exposición Otras fronteras del MuVIM. Fotografía: Pedro Hernández

La coleccionista de Amuletos, María Victoria Liceras, en la exposición Otras fronteras del MuVIM. Fotografía: Pedro Hernández

El director del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM), Joan Gregori, habló de “la noche de los tiempos” para referirse a la natural tendencia de los seres humanos por los rituales, en tanto formas de “protección contra el mal”. Y Antonio Lis, director de Gestión Cultural de la Diputación de Valencia, señaló que en los momentos de crisis como el que ahora estamos padeciendo, “suele producirse una vuelta a esos mundos antitéticos”. Hastiados de un pensamiento racional que, en lugar de arrojar luz, parece devorado por las sombras de tanta sospecha, buscamos en el denominado pensamiento salvaje, primitivo, la esencia perdida de las cosas.

Para adentrarse en ese pensamiento de otros mundos, que parece columpiarse entre lo pintoresco o exótico y lo atractivo, el MuVIM acoge cuatro exposiciones entrelazadas por el denominador común de Otras fronteras. Cuatro exposiciones repletas de objetos, figuras y ropajes directamente conectados con esos universos espirituales a los que, paradójicamente, volvemos nuestra mirada igualmente hipnotizada por el consumo material que prima en Occidente. Entre los mundos: el chamanismo en los pueblos de Siberia, Fotografiando el Far East, Las brujas y su mundo, y Amuletos son los títulos de unas muestras que permanecerán en el MuVIM hasta el 29 de septiembre.

Imagen de la exposición Otras fronteras, del MuVIM. Fotografía: Pedro Hernández

Imagen de la exposición Otras fronteras, del MuVIM. Fotografía: Pedro Hernández

La amplia colección del Museo Ruso de Etnografía, cuyos objetos salen por primera vez de sus vitrinas de San Petersburgo, permite la contemplación de tambores, baquetas, pecheras, gorros y vestimentas de chamán. Objetos todos ellos que vienen a cumplir una función ritual y simbólica para unos pueblos y sus habitantes que creen en su poder mediador a la hora de ahuyentar los malos espíritus. En ese sentido, se alejan de la estricta finalidad consumista de los objetos de nuestro más inmediato entorno, para transmitir una fuerza ligada a su carácter sagrado. La práctica de los chamanes en la zona de Siberia subraya, a juicio de Joan Gregori, la existencia esas “otras fronteras más allá de las que podemos ver físicamente”, y que entroncan con “la imaginación de los hombres”.

El Far East, siguiendo la estela dejada por el más conocido Far West, también señala esa otra dirección  que tomó el elemento eslavo con relación a Occidente en la conformación del Nuevo Mundo. Otra dirección y otra frontera, establecida por la migración de esos pueblos siberianos con sus rituales y prácticas religiosas diferentes. De nuevo la industrialización y modernidad racionalizadora, en contraste con el residual pensamiento salvaje.

Imagen de la exposición Otras fronteras, del MuVIM. Fotografía: Pedro Hernández

Imagen de la exposición Otras fronteras, del MuVIM. Fotografía: Pedro Hernández

Las brujas y su mundo, comisariada por Salvador Calabuig, es igualmente un acercamiento a esas prácticas asociadas a mundos ocultos, perseguidas por el saber oficial. Estampas de la serie Los caprichos de Goya, la obra de Francisco Mateos y Bernardo Ferrándiz, junto a las de Josep Estruch, Daniel Sabater y José Segrelles, permiten rastrear la huella de conductas asociadas con el diablo, la cara maligna indisociable de nuestra más amable condición humana. La exposición incluye brujas románticas, pero también brujas televisivas, como Averías, o cinematográficas, la de Blair, hasta llegar a la Bruixa d’Or que tantos premios ha repartido en la localidad de Sort.

Imagen de la exposición Otras fronteras, del MuVIM. Foto: Pedro Hernández

Imagen de la exposición Otras fronteras, del MuVIM. Foto: Pedro Hernández

Para la muestra de Amuletos se ha contado con la colección de María Victoria Liceras, compuesta por 400 objetos que siguen evocando ese pensamiento primitivo alejado de la estricta racionalidad. De nuevo la protección contra el mal y, de nuevo, la necesidad humana de encontrar vías simbólicas al sinsentido de la vida. Quizás la crisis, expresión de ese caos de lo real que constantemente nos amenaza, sea momento propicio para el resurgimiento de prácticas que atemperen la angustia existencial. Otras fronteras que, desde luego, dan que pensar. Como da que pensar el lugar elegido para cuatro exposiciones de marcado carácter etnográfico. El Museo de la Beneficencia parece ampliar su radio de acción hasta el MuVIM. Pero esa es otra historia y otra frontera.

Uno de los objetos de la exposición Otras fronteras, del MuVIM. Fotografía: Pedro Hernández

Uno de los objetos de la exposición Otras fronteras, del MuVIM. Fotografía: Pedro Hernández

 Salva Torres