Paquita Salas, la serie que arrasa entre los millennials

Quizás no conozcas a Paquita Salas o puede que hayas oído hablar de ella. El porqué de su éxito sin duda radica en la confluencia de una política de marketing incisiva y cercana, que ahonda en las emociones más primarias del individuo y en la comicidad que, de manera generalizada, emerge de aquellas personas que, en los limites de la obsolescencia tecnológica, aspiran a subirse al carro de las relaciones 2.0.

Paquita, la protagonista de una de las últimas apuestas de Nettflix es un constructo nacido de las mentes de los guionistas y directores Javier Calvo y Javier Ambrossi, hoy conocidos como los Javis. Un personaje esperpéntico e histriónico encarnado por el “new talent” español Brays Fernández Vidal, hecho que convierte a Paquita en un adalid de la modernidad líquida en el cual pasado y presente se funden para conformar un personaje atractivo tanto para los millennials que crecieron viendo A las 11 en casa, como para los que conocieron el vinilo, no hace mucho.

La webserie, a modo de crónica grotesca de nuestra realidad ha sido premiada en cuatro ocasiones, encontrándose entre los galardones el premio Cosmopolitan 2016 a Mejor serie, junto con las distinciones obtenidas en los premios Feroz a mejor actriz de reparto, mejor actor protagonista y mejor serie de comedia.

La última temporada, salió el pasado 29 junio para invadir tablets y portátiles, tanto dentro como fuera de nuestro país, pero ¿por qué Paquita Salas se ha convertido en un éxito transoceánico? Superando el millón de visualizaciones algunos de sus vídeos promocionales lanzados a través de la plataforma YouTube atestiguan la adhesión masiva a este serial, destinado a los miles de espectadores que ya cosecha la plataforma Nettflix.

A la hora de adentrarnos en el audiovisual contemporáneo, con el fin de vislumbrar el porqué del éxito de Paquita, hemos de concebir esta webserie como un producto nacido de la contemporaneidad más absoluta destinado al público millennial, aquel perteneciente a una generación en la que confluyeron los disquetes y los USB, y en la cual pasamos de rebobinar las cintas VHS, a la selección de escenas con comentarios del director que nos permiten los DVDs.
Paquita Salas por tanto es una serie creada por y para estos milleninals. En ella, bajo la idea de “Todo pasado fue mejor” habitan los ecos de un ayer glorioso regido por lo solido e inmutable frente a la realidad cambiante, y en algunas ocasiones confusa del hoy. Todo ello orquestado por un electo de actores y actrices que hacen del serial una apuesta confiable.

"Vinilos de Dolly Parton y Teresa Rabal, dos disquetes, cuatro cintas y un cassette". Fotografía de Andrés Herraiz.

«Vinilos de Dolly Parton y Teresa Rabal, dos disquetes, cuatro cintas y un cassette». Fotografía de Andrés Herraiz.

Si bien la serie está realizada para aquellos nacidos entre 1982 y 2002, siguiendo las teorías generacionales de William Strauss y Neil Howe, muchos de los nacidos a mediados del siglo pasado verán en la vida de Paquita un espejo en el que mirarse. Si bien el argumento de la serie nos habla de una representante de actores, más concretamente de actrices, venida a menos, bajo el entramado tragicómico del serial se esconde la atávica lucha entre modernidad y tradición. Todo ello recubierto de una patina de estilo remember que combina canciones de Rosalia, una de las cantantes más escuchadas por los millennials del 2000, junto con grandes éxitos de Rocío Jurado, versionados para la serie. En ocasiones melancólico, el argumento profundiza en las situaciones cotidianas en las que nos vemos inmersos día a día, abogando por una crítica al ferviente capitalismo que fagocita nuestros locales y tiendas de barrio para sustituirlos por Tigers o Panarias.

Realizada con acierto para los biorritmos de los nativos digitales, los capítulos no duran más de 25 minutos y presentan numerosos planos, cambios bruscos entre las escenas y un movimiento continuado que invita a pensar que formamos parte de una serie en la cual abundan los planos subjetivos. Las interacciones de los y las protagonistas directamente con la cámara son un ya ajado recurso por parte de seriales estadounidenses de gran éxito como Modern Family, que transforman aquello que vemos en una sátira de la vida real a través del Mockumentari o falso documental. La dosis perfecta para satisfacer la pulsión escópica del individuo posmoderno, ávido por mirar sin ser visto, configurando este en la visión su condición de estar, y por ende de ser. Por todo ello Paquita Salas se erige como paradigma de webserie atractiva para la conocida como “Generación Y”, interesada por los cambios tecnológicos acontecidos en las últimas décadas, hiperconectada a una realidad en la cual las fronteras y las identidades se han disuelto en la liquidez más absoluta.

Paquita Salas comiéndose un torrezno en Chueca, Madrid.

Paquita Salas comiéndose un torrezno en Chueca, Madrid.

Posiblemente la participación de Brays Efe, sea clave para comprender la fluidez que invade todo el argumento del serial y que comienza presentándonos a un actor con las tablas suficientes para hacer de señora cincuentona, aficionada al Larios y como no, a los torreznos. Un personaje carismático y cercano que ha accedido a nuestros hogares a través de la web, concretamente a través de los numerosos videos promocionales en los que Paquita interactua con personajes del panorama televisivo español, como Amaia y Alfred, nuestros representantes en Eurovsión 2018, y de ámbito internacional como los actores protagonistas de la afamada serie Stranger Things.

Con todo, la webserie no deja indiferente al espectador ya que lo interpela desde su realidad, ridiculizando el mundo del cine, del teatro y del arte en general. Una sátira constante en la que nos sentimos inmersos y nos dejamos llevar por un humor incisivo y ácido que tiene por objetivo lo minimal, las reducciones de paella y los coaches New age. Un mundo en el que espectáculo y arte se hermanan para conformar una realidad en la cual los selfies, el Instagram y los followers dan fe de nuestra existencia misma, en la que anteponemos el estar por encima del ser.

Brays Efe como Paquita Salas

Brays Efe como Paquita Salas

Ficción valenciana para Amazon Prime Video

‘Todos queríamos matar al presidente’, de Ana Ramón Rubio
Amazon Prime Video

La webserie valenciana ‘Todos queríamos matar al presidente’, ficción online española que se alzó con los premios a Mejor Thriller en el festival de webseries de Nueva York (NYC Web Fest) y con el Unstoppable Amets en el Bilbao Seriesland, ha anunciado esta semana su salto a Amazon Prime.

La plataforma de vídeo bajo demanda de Amazon, Amazon Prime Video, nació en septiembre de 2016 y ofrece películas, series y documentales en más de 200 países y territorios. Prime Video ofrece contenido original de Amazon Studios, como la serie ‘Crisis en seis escenas’, de Woody Allen, ‘The Man in the High Castle’ o ‘Transparent’, pero también adquisiciones con licencia incluidas a la suscripción, como es el caso de la española ‘Todos queríamos matar al presidente’.

'Todos queríamos matar al presidente'. MAKMA

Escrita y dirigida por Ana Ramón Rubio, la miniserie de cuatro episodios cuenta la historia de un grupo de trabajadores de catering que recibe la inesperada visita del presidente del Gobierno en la inauguración de una exposición. Interpretado por Joan Manuel Gurillo, que se alzó por este papel con el premio a Mejor Actor de Comedia en la pasada edición de los Rome Web Awards, los trabajadores del catering bromearán con envenenarle la comida hasta que, a la mañana siguiente, este aparezca muerto en extrañas circunstancias.

“’Todos queríamos matar al presidente’ gira en torno a los personajes que se encuentran alrededor de Martínez de Ochoa”, afirma la creadora del proyecto, Ana Ramón Rubio. “Así, nos centramos en esos personajes que podrían o no estar involucrados en ese misterioso fallecimiento”, concluye.

Protagonizada por la actriz sevillana Ana Caldas (Carmina, Centro Médico) y el madrileño Jaime Reynolds, la distribuidora canadiense HG Distribution adquirió los derechos de distribución a finales de año 2017, tras su estreno en el festival de webseries de Marsella. Desde entonces, la ficción se había podido disfrutar únicamente en festivales del formato web y cine.

 

Estamos muy contentos de que ‘Todos queríamos matar al presidente’ por fin pueda verse online. Hemos viajado por festivales de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Europa, España… pero por fin podemos ofrecérsela al gran público y, además, gracias a una plataforma como Amazon Prime Video, que nos abre las puertas a un público internacional y que reúne a 100 millones de suscriptores”, concluye la directora.

Los dos protagonistas de la serie también celebran la noticia. Es una alegría enorme que una plataforma como Amazon Prime haya elegido a ‘Todos queríamos matar al presidente’, afirma Ana Caldas, que interpreta el papel de Rosana. “Alegría en lo personal por haber podido formar parte del proyecto y alegría en general como artista por ver cómo una serie con el presupuesto que nosotros teníamos se codea con superproducciones como ‘Mozart in the jungle’”, finaliza. Por su parte, Jaime Reynolds añade que “ahora sólo esperamos que el espectador disfrute tanto como nosotros haciéndola y, quién sabe, a lo mejor piden otra temporada; esa sería la mejor crítica”.

La serie cuenta con una primera temporada de cuatro episodios de entre 12 y 15 minutos de duración, que se produjeron en 2017 en Valencia y alrededores. Su reparto lo completan los intérpretes Fede Rey, Irene Olmos, Jordi Marquina, Maria Albiñana, Lucía Tortosa y la pequeña Olivia Catalá.

Ver la serie es ahora muy sencillo y accesible, comenta el productor de la serie, Miguel Cañizares. “Es gratis para los miembros de Amazon Prime y, para los nuevos, el servicio de Prime Video cuesta únicamente 20 euros al año y, además, Amazon Studios ofrece un mes gratuito de prueba, finaliza.

La serie, que comenzó como un proyecto para la red, comparte ahora hueco en la oferta de Amazon Prime Video con otras series españolas  como ‘La verdad’, ‘Sé quién eres’ o ‘Vis a Vis’.

'Todos queríamos matar al presidente'. MAKMA