Fernando Vicente y la anatomía femenina

El eterno femenino, de Fernando Vicente
La Fiambrera Art Gallery
Calle Pez, 7. Madrid
Hasta el 24 de octubre de 2015

Fernando Vicente (Madrid, 1963) es un artista autodidacta cuyos primeros trabajos vieron la luz en los años ochenta, en plena movida madrileña. Durante más de diez años trabajó en el mundo de la publicidad, terreno que abandonó en 1999 para volver de nuevo a la ilustración. Desde entonces ha realizado numerosos trabajos como los carteles de la Feria del Libro de Madrid o portadas de libros y discos. Además, sus trabajos han sido publicados en medios como Babelia, El País, Gentleman, Vogue, Rock de Lux, Playboy o Letras Libres.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Con esta exposición La Fiambrera Art Gallery da a conocer al público los trabajos de uno de sus artistas de cabecera, Fernando Vicente, y su visión sobre la mujer, un elemento constante en toda su carrera.

La muestra incluye los trabajos más recientes e inéditos sobre sus conocidas series de pin ups, 26 ilustraciones que muestran la belleza femenina con un estilo pícaro y sensual.

Además, este recorrido se completa con 14 pinturas de su serie Venus, realizadas sobre láminas anatómicas y con referencias a los grandes temas de la pintura clásica. Fernando Vicente utiliza en esta serie una de sus técnicas características: combinar la presencia constante de la figura humana con otros elementos que el propio artista ha ido coleccionando a lo largo de su vida.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

La Fiambrera continuará la temporada 2015-2016 con las siguientes exposiciones: Álvaro Pérez-Fajardo, del 30 de octubre al 5 de diciembre. El viaje, exposición colectiva con obra original de todos los artistas de La Fiambrera, del 11 de diciembre al 13 de febrero de 2016.

La Fiambrera es una galería de arte enfocada en ilustración, diseño gráfico, y arte lowbrow en la que han expuesto artistas como Sonia Pulido, Juan Pablo Baene, Sergio Mora, Jon Langford o Roberto Maján. Es, también, una librería especializada en ilustración, diseño y cultura popular. Ambas actividades están acompañadas en el espacio por una tienda de objetos de decoración y accesorios, en la que con cada exposición se incorporan publicaciones y productos relacionados con la muestra o con el artista, además de un pequeño café.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando de Vicente. Cortesía de La Fiambrera.

Obra de Fernando de Vicente. Cortesía de La Fiambrera.

 

 

El chequeo a la muerte de Óscar Gual

Los últimos días de Roger Lobus, de Óscar Gual
Aristas Martínez

La muerte del padre es un tema recurrente en todas las artes que se nutre de los complejos sentimientos que identifican y singularizan  la naturaleza humana. A partir de su experiencia personal, la pérdida del progenitor, Óscar Gual ha creado un artefacto literario que desborda los límites del relato convencional para constituir un tratado filosófico, un manifiesto o declaración de intenciones. ‘Los últimos días de Roger Lobus’ (Aristas Martínez), su tercera novela, es un chequeo a la muerte y un certero diagnóstico de los temores que nos inspira. “Todos alojamos una bomba en el interior de nuestro cuerpo”, dice. Claro que no todas son iguales; unas son sofisticados aparatos y otras unos cuantos cartuchos con mechas húmedas.

Roger Lobus, ex alcalde de la imaginaria ciudad de Sierpe, agoniza en un hospital acompañado por su hijo Junior, politoxicómano que intenta redimirse. A su alrededor un doctor que se parece a Christopher Walken, un camarero ruso que no aguanta los rollos ajenos y una atractiva doctora pelirroja. Mientras asiste al último viaje de su padre, un ex gánster salvado por la política, Junior revive los episodios más intensos de su azarosa vida.

Óscar Gual. Imagen cortesía del autor.

Óscar Gual. Imagen cortesía del autor.

Gual (Almazora, 1976) es ingeniero informático por la Universidad Jaime I de Castellón donde trabaja en la actualidad. ‘Los últimos días de Roger Lobus’  mantiene una relación de continuidad con sus anteriores títulos: ‘Cut and roll’ y ‘Fabulosos monos marinos’. En ellos construye un universo personal, en una zona fronteriza entre lo real y lo imaginario, y un lenguaje muy elaborado impregnado de un humor sarcástico con un punto macabro. En suma, una lectura exigente de la que deben abstenerse los que únicamente se acercan a los libros como evasión.

La cubierta del ilustrador Sergio Mora adelanta el contenido del texto. Una imagen en principio inocente que remite a un juego infantil, pero que si se observa con atención produce un inquietante efecto. “Al principio nos enamoramos de otra ilustración suya, pero después no había forma de que quedase bien como cubierta del libro”, comenta Gual. “Buceando en su obra, nos topamos con esto de los hombres-bomba, que encaja muy bien con el libro, por el tema padre hijo, por el paisaje lunar y por la metáfora de la bomba que es recurrente en la novela”.

¿De dónde surge la ciudad de  Sierpe y por qué  has vuelto a ella?

Mi segunda novela, ‘Fabulosos Monos Marinos’, la concebí como una especie de biografía/historia de esta ciudad, desde su formación como centro penitenciario hasta su desaparición con el resto del planeta Tierra. Tiene rasgos de la historia de España del siglo XX, aunque sus personajes son principalmente de origen levantino. Y me siento muy cómodo en Sierpe, porque, aunque es principalmente una ciudad «normal», en ella pueden pasar cosas extraordinarias de vez en cuando, y eso me encanta. Además, me interesa mucho entrelazar mis textos y mis personajes en un todo, y para eso una ciudad ficticia es el mejor marco.

¿Es posible llevarse bien con el padre o hay que matarlo?

Bueno, yo creo que es posible llevarse bien, pero es que llevarse bien con el padre no es lo mismo que llevarse bien con un colega o con tu pareja. Opino que las relaciones padre-hijo (así como las relaciones madre-hija) contienen una violencia (latente o no) que no contienen las relaciones padre-hija o madre-hijo. Hay algo de disputa y de relevo que resulta violento, aunque no necesariamente en el plano físico. Esta violencia no implica que la relación sea mala, sino que es una relación real, sin falsedades.

¿Cómo influye el hecho de que sea científico, informático por más señas, en  su manera de escribir?

En mi caso, el rasgo de mi formación científica que más noto que afecta a mi escritura es la lógica, pues la lógica es la base de la programación. Aunque cualquier lector pudiera pensar que a veces se me va la pinza, puedo asegurar que cuido la lógica y la coherencia interna de los pensamientos, acciones, flujos de conciencia y narradores. Todo esto ocurre porque, por deformación profesional, a veces veo el texto como un código, y si no encaja todo me salta la alarma de error.

Portada del libro.

Portada del libro ‘Los últimos días de Roger Lobus’, de Óscar Gual. Editorial Aristas Martinez.

Muerte, religión, crionización…Las digresiones del relato configuran una especie de Manifiesto personal. ¿Le interesa más lo que dice o cómo lo dice? 

Las digresiones del relato están todas relacionadas con el principal atractor del libro, que es la muerte. Esa es la justificación, pienso que la digresión es una de las herramientas más poderosas de la literatura y, en concreto, a mí me encanta usarla, siempre relacionándolo con el tema principal. El arte radica precisamente en unir forma y contenido. A mí, interesarme, me interesa lo que digo, aunque para decirlo ya aparece la literatura de cada uno, y, bueno, acepto que la mía no es una forma de narrar demasiado habitual.

¿Qué le sedujo del personaje del gánster y alcalde Roger Lobus para ponerlo en el título?

Me interesaba de Lobus su conversión a la inversa, de alguien con un pasado de maleante a un tipo honrado, a través de la política. Al revés de lo que estamos acostumbrados: tipos normales que se corrompen a través de la política.

¿Qué representa este libro en el conjunto de su obra? 

Es mi obra más personal. Lo es porque, en cierto modo, es la primera vez que una obra mía se basa, más o menos, en mis vivencias. Pero también lo es, y esto es lo importante, porque a nivel literario creo que es una obra muy propia, y mucho menos influenciada por cualquier otra cosa. A medida que la carrera de uno avanza, va encontrando su universo propio y su voz, y este libro ha sido un paso adelante en ese sentido.

¿Sin drogas es posible la literatura?

Las drogas son un elemento cultural muy presente en la cultura valenciana, nos guste o no, y esconderlo sería un acto de cursilería. Además me interesan como modo de alterar la conciencia de las personas, de los personajes, y en mi caso, que trabajo bastante con los procesos mentales de mis personajes, me proporciona una versatilidad brutal en este aspecto.

¿Le gustaría ganar el Planeta o será nocillero hasta la muerte? 

Me gustaría ganar el Planeta, bueno, en realidad lo que me gustaría es ganar el dinero que dan con el Planeta para dedicarme a escribir novelas que jamás ganarían el Planeta. No me planteo para quién ni para cuántos escribo. En cuanto me lo plantee debería dejar de escribir.

Oscar Gual en el centro de la imagen.

Oscar Gual, en el centro de la imagen, micrófono en mano. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

Only Paper, una vuelta a los orígenes

Only Paper. Exposición colectiva

Espai Rambleta

Bulevar Sur esquina Pío IX. Valencia

Hasta el 7 de noviembre

La tan cacareada muerte del papel parece haberle dado vida. La pasada semana se presentó en Valencia la revista de humanidades y economía La maleta de Portbou, en puro papel. Y, ahora, María Tinoco y Cristina Chumillas han comisariado una exposición ecléctica, que tiene, eso sí, como denominador común el papel. Un total de 14 artistas, completamente diferentes entre sí, exhibe su obra realizada en diferentes tamaños y formato, pero toda ella en papel. Only Paper es, sin duda, un título apropiado para reflejar esa unanimidad artística en torno a un soporte material que muchos dan por muerto, ante el arrasador avance de la tecnología, pero que no deja de renacer de sus cenizas.

Obra de Moisés Mahiques para Only Paper en Espai Rambleta.

Obra de Moisés Mahiques para Only Paper en Espai Rambleta.

Terminará siendo un objeto de culto al que acudirán los amantes de la buena vida artística. Entretanto, ahí sigue, mostrándose fuerte como Ulises ante el canto de sirenas digital que amenaza con hundirlo. Para ello, María Tinoco y Cristina Chumillas se sirven de 14 artistas cuya fuerza mayor reside en la consistencia que les proporciona tan frágil papel. Papel de todos los estilos, temáticas y colores. Papel ilustrado, collage, dibujo, “papercut”, diseño y hasta viñetas de cómic. Todo ello en la planta cuarta de Espai Rambleta, diseño de Tactelgraphics y que el DJ Cryïng Hemeroteqüe se encargó de sonorizar durante la inauguración.

Detalle de la obra de Tactelgraphics para Only Paper en Espai Rambleta.

Detalle de la obra de Tactelgraphics para Only Paper en Espai Rambleta.

Siendo el papel el elemento aglutinador de Only Paper, el variopinto abanico de propuestas de la exposición deja de chirriar bajo el manto protector de esa principal línea argumental. De este modo, el batiburrillo deja de ser tal para transformarse en un caleidoscopio de propuestas que tan pronto arrancan una sonrisa irónica al espectador, como le producen una acidez estomacal fruto del cóctel amargo que destilan en conjunto algunas imágenes.

Predominan las propuestas irónico festivas de El Rotor, Sergio Mora, Sobelman Corta y Pega (Elisa Gómez Sobelman), (Mamen) Agente Morillas y, ya más mordaces, Marcos Martínez, Valero Doval y, sobre todo, Eneko Las Heras, cuyo humor destila un aroma próximo al que destapa Chema Madoz con sus imaginativas fotografías. Elena Mir y Felipe Pantone se salen de ese universo crítico y sardónico, para plantear sutiles juegos ópticos mediante relieves y manieristas grafismos.

Detalle de la obra de Rafa Fonteriz para Only Paper en Espai Rambleta.

Detalle de la obra de Rafa Fonteriz para Only Paper en Espai Rambleta.

Tactelgraphics (Ismael Chappaz y Juanma Menero) prefiere enfundarse el chándal y mostrar un inquietante rostro cubista, que bien pudiera remitir al provocador manifiesto futurista de Marinetti (“no hay belleza sino en la lucha”). Como luchando anda Paula Bonet, con sus rostros de mirada angelical, mejillas sonrosadas y una mirada que por fuera seduce, mientras aflora cierta angustia existencial en sus pupilas. Las viñetas de Rafa Fonteriz, dentro de un marco narrativo de cine negro, también muestran esa contrariedad de lo bello y lo siniestro.

Obra de Agente Morillas para Only Paper en Espai Rambleta

Obra de Agente Morillas para Only Paper en Espai Rambleta

Y mientras todos ellos emplean entre tres y 11 imágenes para rendir pleitesía al papel, Antonio Fernández Alvira y Moisés Mahiques concentran sus respectivas propuestas en una sola imagen. Fernández Alvira, en esa línea de tensión que, en el fondo, recorre el conjunto, muestra dos cuerpos en lucha salpicados de guirnaldas y medallas, como estampa histriónica del poder. El dibujo “reiterativo” de Moisés Mahiques sobresale por su minucioso trabajo de figuras en bucle sobre fondo negro. Quizás sea ésta, de hecho, la mejor manera de decir que el papel sigue vivo, por su inacabada trayectoria en tiempo de sucesivos enterramientos. 

Detalle de la obra de Eneko para Only Paper en Espai Rambleta

Detalle de la obra de Eneko para Only Paper en Espai Rambleta

Salva Torres