Michael Snow en el Palau de La Virreina

La Virreina Centre de la Imatge
Palau de la Virreina
La Rambla, 99. Barcelona
Hasta el 1 de noviembre de 2015

La Virreina Centre de la Imatge dedica una gran exposición retrospectiva al artista canadiense Michael Snow. La muestra Secuencias ofrece un recorrido por la producción de este artista multidisciplinar y refleja la pluralidad de medios y técnicas con los que ha trabajado: música, films, vídeo, pintura, escultura, fotografía, libros e instalaciones. Las obras expuestas abarcan toda su trayectoria y muchas de ellas se presentan por primera vez en Europa.

Michael Snow. Slidelength, 1969-1971. Cortesia Michael Snow

Michael Snow. Slidelength, 1969-1971. Cortesia del artista.

Su busca explorar las capacidades expresivas del sonido y la imagen desafiando la dualidad visión/representación. Su aproximación creativa requiere la participación del espectador, le sugiere que vea el objeto, que lo perciba, que se involucre en él. En sus estrategias compositivas hay una voluntad de dirigir la atención de diferentes modos e implicar al voyeur en el proceso de creación. El traspaso de límites supone no solo la interactividad entre obras, sean objetos o imágenes, sino la apreciación del espacio como un elemento visual, plástico y sonoro más que como contenedor neutral de creaciones.

Michael Snow. Powers of two, 2003. Cortesia Michael Snow

Michael Snow. Powers of two, 2003. Cortesia del artista.

Motivado por su curiosidad, desarrolla su obra artística en paralelo a su trabajo como músico profesional de jazz durante diez años (1962-1972). El film, con incidencia en la exploración formal sobre la narratividad, tiene un peso específico desde 1956 y, sobre todo a partir de 1967, año en que Wavelength gana el Gran Premio en Exprmntl, el festival de cine experimental de Knokke (Bélgica), convirtiéndose en pieza emblemática de un cine que reflexionaba sobre su propio lenguaje.

Michael Snow. Piano Sculpture, 2009. Cortesia Michael Snow

Michael Snow. Piano Sculpture, 2009. Cortesia del artista.

Coincidiendo con la muestra en La Virreina Centre de la Imatge, una selección de la filmografía de Michael Snow se programará en la Filmoteca de Catalunya. En las mismas fechas, la galería Àngels Barcelona presenta Video Fields, el último proyecto de Snow, que se podrá visitar hasta el 31 de julio.

Michael Snow. In Medias Res, 1998. Cortesia Michael Snow

Michael Snow. In Medias Res, 1998. Cortesia del artista.

Los Microfilms secretos de Adsuara

Microfilms, de Alberto Adsuara
Editorial RM
Libro presentado en la Fundación Anzo, donde se exponen fotografías del libro
C / Alcalde Albors, 21. Valencia
Hasta el 19 de diciembre

Más que un libro de fotografía es una fotonovela, cuidándonos muy mucho de interpretar este formato al modo tradicional de historia contada con imágenes y narrativa de corte sentimental. Alberto Adsuara se subiría por las paredes si ‘Microfilms’, editado por RM, se confundiera con ese tipo de fotonovela. Nada más alejado de la realidad. La cuidada publicación, por parte de una de las editoriales más reconocidas de América Latina, está pensada para acercarnos las 80 fotografías que contiene el libro como si fueran “micro secuencias narrativas”, término más preciso utilizado por el propio Adsuara.

Una de las marinas de Alberto Adsuara en Microfilms. Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Una de las marinas de Alberto Adsuara en Microfilms. Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Que no es una fotonovela al uso se da uno cuenta nada más abrir el ejemplar. Incluso pudiera decirse, por seguir el símil, que estaríamos hablando de una reinvención de la fotonovela con fines artísticos. Alberto Adsuara quiere contar pequeñas historias con sus desnudas imágenes, para lo cual utiliza literalmente el desnudo como medio de expresión, pero también la desnudez del texto con el fin de que sea el lector espectador quien vista las fotografías con la narración desplegada. De manera que narración, sí, con imágenes, también, pero pensado el relato de forma que las palabras surjan de la relación entre las fotografías. Por eso el diseño y la maquetación juegan un papel tan importante.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Microfilms se presentó en la Fundación Anzo acompañado de tres de esas fotografías expuestas en gran formato, que permanecerán hasta el 19 de diciembre. Fotografías pertenecientes a tres series distintas de la larga trayectoria artística de Adsuara. Hay marinas, desnudos (casi todos de mujer) evocadores sin duda de la sexualidad de la que procedemos, y desnudos apuntando hacia el otro extremo final que conduce a la muerte. Alberto Adsuara lo reconoce: “Sexo y muerte”, pero en todo caso, “turbios”.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

De ahí las evocaciones a David Lynch. Más concretamente, a ‘Terciopelo azul’. También a Caravaggio. Cuerpos desnudos que lejos de mostrar el glamour del anuncio publicitario, concitan la mirada para perderse por vericuetos no aconsejados a las almas cándidas. O sí, quién sabe, porque como dijo Georges Bataille existe una afinidad secreta entre la santa que, llena de pavor, aparta la vista del voluptuoso. Hay igualmente referencias al “terror japonés”. De ahí la inquietud que provocan las imágenes del libro, incluidas aquellas de paisajes, marinas, escaleras o fachadas que, como explica Adsuara, “vienen a oxigenar los desnudos”.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

A modo de “fotogramas”, las micro secuencias narrativas que aparecen en ‘Microfilms’ dan pie a construir multitud de “historias crípticas”. Incluso “secretas”, en alusión a esos microfilms que Adsuara recuerda como pertenecientes al espionaje de antiguas series televisivas. Crípticas, secretas, enigmáticas, turbias, pero en cualquier caso “siempre narraciones”, porque como desvela Alberto Adsuara su fotografía está ligada a la narración de historias, de ahí las cuidadas escenografías con que presenta sus desnudos.

Con una tirada de 1.000 ejemplares, ‘Microfilms’ se cierra con un cráneo sostenido entre las manos por una mujer. Imagen que el propio artista reconoce a modo de autorretrato. De nuevo el sexo y la muerte. Aquellas vírgenes con niños entre los brazos de antiguas pinturas se transforman en la obra de Alberto Adsuara en turbias diosas, de las que el artista se ocupará próximamente.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

El niño, de Daniel Monzón

EL NIÑO, de Daniel Monzón

El niño, la última peli de Daniel Monzón (2014), ha sido promocionada hasta en la sopa, o mejor sería decir hasta en la ensalada, más apropiada para combatir las altas temperaturas en la temporada que ha sido escogida para su estreno. Para colmo todos los indicios apuntan a que Jesús Castro va a ser proclamado nuestro «Paul Newman patrio», o como mínimo el gaditano, el de Vejer de la Frontera por esos ojos que recuerdan al «incendiario» personaje protagonista de «El largo y calido verano», entre otras.

Y con la peli de marras creo que cada día entiendo menos de cine, o mejor sería decir que cada día comparto menos la opinión crítica de las mayorías. Por una parte me parece excesivamente exagerado situar a “El niño” como una de las grandes películas españolas de los últimos años y por otra me parece desconsolador aplicarle una retahíla de reproches por el sentido comercial y la popularidad que ha obtenido. No he leído hasta el momento ninguna crítica que se ubique en un término medio, en un “ni tanto ni tan calvo” que es donde considero merece estar.

Cartel de la película

Cartel de la película

Dentro de la línea argumental lo que más me parece interesante es el realismo del problema del narcotráfico con mucho dinero en juego, un problema que me temo sea imposible de erradicar en el estrecho de Gibraltar, la tierra del contrabando, donde dos continentes están separados por unos escasos catorce kilómetros de distancia. También el realismo de la motivación particular por parte de los tres chavales a la hora de dedicarse al trapicheo y, por encima de todo, el trabajo de Luis Tosar interpretando a un policía de una brigada de estupefacientes, otra peli más que engrandece un impresionante currículum como actor. Sinceramente creo que sin la participación de Tosar o la peculiar mirada en la carismática aportación del nuevo “Newman español” esta peli perdería muchísimo ya que el resto de actores secundarios en sus papeles respectivos no dan la talla, o quizás sería mejor decir que el enfoque de sus papeles no tiene la misma credibilidad.

Luis Tosar en una escena de "El niño"

Luis Tosar en una escena de «El niño»

Me sobra, y mucho, la excesiva extensión en las secuencias dedicadas a los romances así como en los diálogos quinquis de los chavales. Además creo que le falta dramatismo a determinadas escenas.

Puede que resulte más taquillera y exitosa pero para el que suscribe dista de las anteriores pelis de Daniel Monzón, con especial mención a “La celda 211”, aunque sea como sea me parece entretenida, mucho mejor de lo que abunda en la cartelera, y ya puestos prefiero un thriller de aquí con un problema latente y cercano, con su intriga y su acción, que una americanada de allá con una trama similar y repleta de carreras o de fuegos artificiales.

 

JJ Mestre

http://woody-jagger.blogspot.com/