El combustible de Los Radiadores en 16 Toneladas

Los Radiadores
Sala 16 Toneladas
C / Ricardo Micó, 3. Valencia
Sábado 16 de mayo de 2015 a partir de las 22:30 horas

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Casi con toda la resaca navideña a cuestas veía la luz el nuevo disco de Los Radiadores durante el pasado mes de enero del año en curso. Y aquello fue un despeje neuronal para los suficientes que tuvimos (y tenemos) el privilegio de disfrutarlo.

La banda valenciana formada por el compositor y vocalista Raúl Tamarit (también a las guitarras), El Joven (coros y guitarras), Perrín Muchacho Bass (bajo y coros), y El Metralla (a la batería), nos trasladaban a abruptos terrenos del rock ‘n’ roll desde una perspectiva tan canallesca como necesaria.

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Perrín Muchacho Bass, El Metralla, Raúl Tamarit y El Joven

El título y la portada resultaban una proclama, alta y clara, de su contenido. En cierto modo “Gasolina, santos y calaveras” significaba un paso firme en su trayectoria tras el MiniLp “Bienvenido” del 2011, tras “El aullido del lobo” (homenaje al ex-futbolista Diarte) dentro del Ep compartido con LGEB en el 2012, y tras un enérgico y atrevido “Manual de supervivencia” en el 2013, asentándose definitivamente en el mundillo rockero tanto valenciano como del resto del actual estado español.

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Imagen aparecida en el libreto del disco «Gasolina, santos y calaveras»

Entre deudas de la gran guerra en el tema que da título al álbum, entre alivios espirituales en «A cabezazos», entre lametones de heridas en «Tiempos de destrucción», entre protectores trajes de «Buzo», entre santos a los que nos encomendamos «sin dejar de sonreir», entre tradición del rock en castellano en «Hasta el final» y mucho más en esa versión de «El hospital» del clásico de los Pegamoides, entre tralla ramoniana de «Un nuevo imperio», entre las cabezas huecas de «On y off» y entre «Círculos concéntricos» se propaga el combustible inflamable del último álbum de Los Radiadores.

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Cartel del concierto de Los Radiadores en la Sala 16 Toneladas

Algunos conciertos en Castellón y en Madrid a lo largo del año han servido para calentar motores de lo que va a ser la presentación oficial de «Gasolina, santos y calaveras» en su tierra. La cita en la Sala 16 Toneladas sita en la c/Ricardo Miró nº 3 de Valencia, junto a la estación de autobuses, a partir de las 23 horas. El precio de la entradas es de 8 € en Movingtickets o de 10 € en taquilla. Como teloneros el grupo valenciano Punka! y con el DJ Savoy en el final de fiesta. Recomendable, muy recomendable, se despejarán de tanto insoportable «caloret» y lo pasarán bien seguro.

JJ Mestre

Cines de ayer a hoy

El libro de los cines de Valencia (1896-2014), de Miguel Tejedor
Carena Editors
Ilustración de la portada del libro: Paco Roca
Presentación: martes 26 de noviembre en El Corte Inglés de Avda de Francia
C / Pintor Maella, 37. Valencia

La fascinación que ejerce el cine no ha disminuido ni un ápice desde que el invento de los hermanos Lumière deslumbrara al mundo. De los ‘peliculeros’ ambulantes y los cines de doble sesión a los mini cines y el home cinema, la gran pantalla ha sido testigo y eco  de la evolución de la sociedad.

A partir de 1896 a la actualidad Miguel Tejedor, productor y realizador de programas de cine y televisión,  emprende un nostálgico paseo por las salas de cine de Valencia en un libro ilustrado que se presenta el martes, 26 de noviembre, en El Corte Inglés de la Avenida de Francia: El libro de los cines de Valencia (1896-2014) editado por Carena, ilustrado con más de 700 imágenes.

Portada de 'El libro de los cines de Valencia', de Miguel Tejedor.

Portada de ‘El libro de los cines de Valencia’, de Miguel Tejedor.

‘Apolo’ Pionero

«El 10 de septiembre de 1896, el teatro Apolo en calle Juan de Austria, ofreció por primera vez la sorprendente novedad técnica que estaba haciendo furor en todas las grandes ciudades de Europa», dice Tejedor. «Pocos días después, otros teatros de la capital, como el Princesa, Ruzafa, Olympia y Gran Teatro ofrecieron también breves filmes, con audaces temas nunca vistos por un público que sucumbió fascinado ante la mejor forma conocida de esparcimiento».

Más adelante aparecieron  otros locales concebidos específicamente para el llamado séptimo arte. El cine Moderno en la desaparecida calle de Rojas Clemente, el Romea en San Vicente esquina con Mesón de Teruel o el cine Lírico, antes teatro Trianon, en el actual paseo de Ruzafa.

Imagen del Cine Rialto, de la Colección de A. Castellote.

Imagen del Cine Rialto, de la Colección de A. Castellote.

60 salas en los sesenta

La ciudad de Valencia llegó a contar con 60 salas en los años sesenta y setenta, momento cumbre de los cines de doble sesión. «En esos años proliferaron nuevas salas en la periferia que ofrecían programaciones de dos o tres películas,  aderezadas con varias tiras de dibujos animados, precedidos del inevitable No-Do», recuerda Tejedor.

A la hora de cartografiar los cines valencianos hay que distinguir entre los de estreno y los de reestreno. Entre los primeros, de mayor confort y medios técnicos, destinados a las clases acomodadas, el autor destaca el Capitol de los años treinta, diseñado por Rieta Sister y en los ochenta, el Serrano del arquitecto Gutiérrez Soto, «que disponía de una magnifica visión en todo su aforo».

Entre los numerosos cines de sesión continua, algunos de los más recordados son: Savoy, Triunfo, Español, Tyris, San Vicente, Goya, D’Or, Metropol, Monumental Cinema, Jerusalén, Xerea, etcétera. «Cada valenciano tiene su particular lista de cines preferidos por muy variados y  diferentes motivos», comenta.

Cine Serrano, Desfilis 1107, Martí Serrano, en 'El libro de los cines de Valencia (1896-2014), de Miguel Tejedor.

Cine Serrano, Desfilis 1107, Martí Serrano, en ‘El libro de los cines de Valencia (1896-2014), de Miguel Tejedor.

Mini Cines

Los cambios sociales y económicos de finales de los setenta llevaron al cierre de las salas céntricas. «Los ciudadanos tuvieron en esos años ciertos incrementos de rentas del trabajo y buscaron diferentes modos de ocio», señala Tejedor. «Influyeron múltiples factores, como el uso habitual del coche para hacer excursiones al campo o practicar deporte al aire libre, la segunda residencia y la televisión en color, situada en el altar mayor de todos los hogares».

La proliferación de los vídeo-clubs acabó de dar la puntilla t ante la crisis de taquilla los  propietarios de las salas decidieron dedicarlas a negocios más rentables: edificación de vivienda, bingos o garajes. «En estas circunstancias el cine para sobrevivir tendió a asociar sus adecuadas mini-salas a los grandes complejos comerciales, repletos de variadas formas de consumo del ocio».

¿Y el futuro?

¿Los vertiginosos avances tecnológicos supondrán un nuevo y mayor peligro para la gran pantalla? «Mientras los productores presenten o fabriquen sus películas pensando en un primer y universal estreno en sala de cine, éstas seguirán existiendo», responde Tejedor. «Hay que tener en cuenta que el éxito o el fracaso de la futura y larga explotación de su producto en otros distintos formatos y sistemas, depende del inicial resultado durante las sesiones de estreno ante un público sentado en sus butacas,  envueltos en esa particular y cómplice penumbra que sólo proporcionan las salas de cine», concluye Tejedor.

Detalle de la portada de 'El libro de los cines de Valencia (1896-2014)', de Miguel Tejedor.

Detalle de la portada de ‘El libro de los cines de Valencia (1896-2014)’, de Miguel Tejedor.

Bel Carrasco