Abel Azcona inaugura Donostiartean

Donostiartean, Feria Internacional de Arte Contemporáneo
Kursaal de Donostia
Avda de Zurriola, 1. Donostia-San Sebastián
Del 7 al 11 de agosto, 2014

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo de San Sebastián, Donostiartean, que se celebra del 7 al 11 de agosto de 2014 en Kursaal, arranca su 1ª edición concebida como una feria nueva y distinta pero igualmente rigurosa, ajustada a una línea de excelencia artística en calidad para conseguir una feria más cohesionada. Cuenta con 41 expositores (34 galerías y 7 editoriales) y prevé la asistencia de 20.000 visitantes.

Donostiartean contó con la presencia en el acto inaugural de Juan Carlos Izaguirre, Alcalde de San Sebastián, quien mostró todo su apoyo y conformidad para llevar a cabo esta iniciativa, subrayando la importancia de la capital administrativa de Gipuzkoa en su nombramiento como Capital Europea de la Cultura en 2016 que avala su potencial como ciudad.

Cartel de la performance 'Reminiscence. The art of memory', de Abel Azcona, con la que se inauguró la I Feria Internacional de Arte Contemporáneo, Donostiartean.

Cartel de la performance ‘Reminiscence. The art of memory’, de Abel Azcona, con la que se inauguró la I Feria Internacional de Arte Contemporáneo, Donostiartean.

La inauguración de la 1ª edición de Donostiartean tuvo lugar el jueves 7 de agosto en el Palacio de Congresos de San Sebastián por parte de Ignacio Scarpellini, Director de Donostiartean. Tras el recorrido inaugural, el artista Abel Azcona llevó a cabo la performance ‘Reminiscence / The art of memory’, propuesta que surge desde la memoria y la exploración de los fantasmas propios y ajenos.

En ella, cada participante de la acción, con un trabajo previo de exploración, mostró estos sentimientos de forma errante por un espacio delimitado del Palacio de Congresos Kursaal destinado a la feria. Cuerpos desnudos errantes, en todo el proceso inaugural, marcaron una búsqueda interna y propia, utilizando como nexo una escultura hiperrealista de un bebé recién nacido, que fue pasando de mano en mano entre las personas.

Finalmente, todos los participantes formaron una gran instalación corpórea con la que Abel Azcona interactuó directamente realizando la acción performativa final en la que simbolizó la conexión de sangre y el abandono de la escultura hiperrealista.

Obra de Iñigo Manterola, artista que participa con la galería En el estudio, en la I Feria Internacional de Arte Contemporáneo, Donostiartean.

Obra de Iñigo Manterola, artista que participa con la galería En el estudio, en la I Feria Internacional de Arte Contemporáneo, Donostiartean.

Durante los siete días previos a la inauguración de la feria el artista realizó diferentes sesiones de trabajo, y acciones de contacto con diferentes personas residentes en Pamplona y San Sebastián con un rasgo común: heridas de abandono, abusos y maltrato. Mediante estos contactos el artista conectó interior y corpóreamente con los voluntarios que participaron en la performance inaugural del 7 de Agosto.

Abel Azcona (Pamplona, 1988) es un artista multidisciplinar especialmente unido al arte de acción, a la performance. Su trabajo explora y pone gran atención en los resultados estéticos y, por lo tanto, se relaciona con medios como la fotografía, el videoarte, la instalación y la escultura. Su trabajo artístico se ha presentado en multitud de museos, centros de arte contemporáneo, galerías y espacios artísticos de países de todo el mundo como España, Portugal, Francia, Italia, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Grecia, Polonia, México, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina, Estados Unidos de América, China, Filipinas y Japón.

Su obra viene definida por dos líneas: una línea autobiográfica y una línea crítica, ligadas entre sí a través de una sinergia constante, que da como resultado un trabajo heterogéneo y a la vez retrato personal. El arte le proporciona una gran herramienta para la crítica y para el conocimiento de sí mismo, cuestionando al mismo tiempo la sociedad actual e invitando al público a compartir su experiencia y a reflexionar sobre los temas de sus obras, de contenido muy crítico: el feminismo, la sexualidad, la desigualdad, la política o la religión, tratando de arrojar luz sobre estas cuestiones sociales.

Logotipo de Donostiartean, Feria Internacional de Arte Contemporáneo de San Sebastián.

Logotipo de Donostiartean, I Feria Internacional de Arte Contemporáneo de San Sebastián.

 

Néstor Basterretxea fallece muy a su pesar

Fallece Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924 – Hondarribia, 2014)
Escultor, pintor y cineasta vasco

Néstor Basterretxea Arzadun, escultor, pintor y director de cine, falleció el pasado sábado 12 de julio en su casa de Hondarribia (Gipuzkoa), a los 90 años de edad. Basterretxea nació en Bermeo (Bizkaia) y en 1936 se exilió junto con su familia, primero a Casablanca y luego a Argentina, según recoge Europa Press tras la noticia de su fallecimiento. En 1952 regresó a España y ganó el concurso para la realización de las pinturas murales de la cripta de la basílica de Arantzazu, en Oñate. Allí entró en contacto con el escultor Jorge Oteiza.

A finales de la década de los cincuenta formó parte de los grupos de vanguardia más importantes del campo creativo español: el Equipo 57 y el grupo Gaur, con Oteiza, Chillida, Mendiburu, Ruiz Balerdi, Amable Arias o Sistiaga, entre otros. A partir de 1963, y durante diez años, desarrolló su trabajo en el campo del diseño industrial, sobre todo en la decoración de hoteles y diseño de muebles. También practicó la fotografía experimental e hizo una exposición en Bilbao en 1969.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

En 1982, una escultura suya, que representaba un árbol de siete ramas, resultó ganadora en el concurso de ideas, convocado por el Parlamento vasco, para presidir el hemiciclo. En septiembre de 1987 realizó su primera exposición individual en Madrid, en el Museo Español de Arte Contemporáneo. La antología, que constaba de 140 piezas, entre esculturas, pinturas, dibujos y collages, recogía distintas épocas de su actividad.

En 1988 se inauguró su obra Paloma por la Paz, de siete metros de alta por nueve de ancha, que se instaló en el paseo de Zurriola de San Sebastián, cerca del estadio de Anoeta. Otra obra suya, Monumento al pastor vasco, se encuentra instalada en la localidad de Reno, en el estado norteamericano de Atlanta. Además de la escultura y la pintura, también ha realizado cine, con cortometrajes como Operación H (1963), Pelotari (1964), y Alquézar, retablo de pasión (1965), y el largometraje Ama Lur – Tierra Madre (1966), además de varios documentales.

En Valencia, la galería Alba Cabrera fue quien se encargó de difundir su obra con dos singulares exposiciones. Su responsable, Graciela Devincenzi, lo recuerda como un artista «de una gran honestidad», al que la muerte le incomodaba «por absurda, debido a las muchas cosas que todavía le quedaban por hacer», según recuerda la galerista, que sentía un «profundo afecto» por el escultor vasco.

En MAKMA le dedicamos un artículo con motivo de su exposición antológica en el Museo de Bellas Artes de Bilbao el pasado año. Ésta es la reseña publicada acerca de su obra y su persona, que volvemos a editar a modo de homenaje.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924) tiene los pies en el suelo, pero la cabeza siempre en otros sitios. Siendo nacionalista vasco, proyecta sus casi 90 años tan lejos como le da su fértil imaginación cosmopolita. Como él mismo ha dicho en más de una ocasión, pertenecer a una tierra no es un obstáculo, sino el punto desde el que partir hacia otros lugares. De hecho, su serie sobre Cosmogonía Vasca bien pudiera ser el lugar común de los mitos que otros pueblos abrazan. Formas particulares para transmitir sentimientos universales.

De ahí lo apropiado del título de la exposición antológica que le dedica el Museo de Bellas Artes de Bilbao: Néstor Basterretxea. Forma y Universo. Se trata de la retrospectiva más completa celebrada hasta la fecha de la obra del pintor y escultor vasco. Bueno, pintor, escultor y muchas cosas más, como lo demuestra la propia antológica, que repasa 60 años de trayectoria dividida en apartados que vienen a dar testimonio de la inquietud del artista.

De su interés temprano por la arquitectura y el urbanismo, pasamos a la pintura, el diseño industrial, los fotomontajes, su Serie Cosmogónica vasca y sus correlativas esculturas policromadas sobre culturas precolombinas. Además de los carteles, obra gráfica, volumetrías e incluso el cine. No había disciplina artística en la que Basterretxea no picara, atraído por las posibilidades creativas que cada medio rendía a su fértil imaginación. Cada apartado por separado hunde sus raíces en la capacidad expresiva del artista para sembrar en terrenos dispares. Terrenos que, sin embargo, acaban unidos por la línea de puntos del mapa universal que Basterretxea crea a partir de esa línea quebrada que él descubrió investigando sobre el plano.

Más de 200 piezas dan fe de esa forma singular de tratar la línea, hasta convertirla en trasunto universal. El Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que Basterretxea ha donado ya un buen puñado de obras fruto de su vinculación emocional con el museo, despliega en una de sus salas ese universo del artista vasco, propiciando que se vea en un solo plano la multitud de formas que adopta su plástica imaginación.

Sorprendentes sus esculturas mitológicas, al igual que sus volumetrías, con esa Atlántida proyectada como museo de las ciencias para la central nuclear de Lemoiz. En esta línea, sorprenden igualmente sus fotomontajes: esculturas ubicadas en contextos imaginarios (ruinas románticas, jardines barrocos o selvas amazónicas). Y es que Basterretxea, con los pies siempre en tierra vasca, no ha parado de imaginarse otros mundos distantes que, siguiendo al poeta francés Paul Éluard, se hallaban en cualquier caso dentro del suyo. Un artista, pues, de las raíces al tallo.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

Salva Torres

Los derechos humanos en pantalla

XI Festival de Cine y Derechos Humanos

Teatro Victoria Eugenia

C/ Reina Regente, 8. San Sebastián

Del 19 al 26 de Abril.

 

La pantalla de cine como espacio de reflexión dirigido a la defensa de los Derechos Humanos en el mundo, como punto de partida o foro de debate, como espejo de una realidad, de una historia, la de los seres humanos y su entorno, a veces insosteniblemente dolorosa, en otras alegre y, a pesar de los conflictos y dificultades, cargada de ilusiones y esperanzas. ¿Por qué no?

 

Con estos objetivos en mente, el viernes 19 de abril abre sus puertas un festival que, como nos cuenta Josemi Beltrán, responsable de la Unidad de Cine de Donostia Cultura y rostro visible de la organización, nacía a iniciativa del Ayuntamiento de San Sebastián “como un ciclo más pequeño, más modesto, con menos películas y que con el tiempo fue creciendo en aspiraciones y convirtiéndose en el festival de medio formato que hay ahora”. Once ediciones más tarde, la creciente respuesta de los espectadores no hacía sino confirmar su interés, “que podía haber una demanda y unas ganas por parte del público de ir un poco más allá de lo que es una mera proyección cinematográfica y provocar algo más por medio del cine y de la imagen”.

 

Es, en definitiva, cine de calidad, cine que remueve y que conmueve, cine que busca “hacer saltar de la butaca” al espectador, de incomodarle a veces e, incluso, más allá de su función de mero entretenimiento o de escapismo, hacerle pasar a la acción, al compromiso. Razones y causas por las que implicarse no van a faltarle, eso es seguro.

 

El festival arranca su programa con Al nacer el día, último trabajo de Goran Paskaljevic, director de origen serbio que ya había merecido la atención de sus organizadores en ediciones precedentes y que, en esta ocasión, se acerca a tierras vascas con un relato sobre el nazismo. En la película, un profesor de música jubilado recibe la noticia del hallazgo de una misteriosa caja en el lugar donde se había edificado un campo de concentración para judíos en la Segunda Guerra Mundial. Para Josemi Beltrán, un relato oportuno, no sólo como testimonio de la represión de los nazis sobre los judíos, sino también porque “nos habla de hoy en día, de los marginados y de los desheredados, de las personas que viven también excluidas por el sistema. (…) una peli que mira hacia atrás, pero que también reconoce los peligros de hoy en día”, ya que, lamentablemente, “en algunos lugares no estamos tan lejos de situaciones que se podrían dar antes o durante la Segunda Guerra Mundial”.

 

Y es que, ya sea intencionadamente o no, los territorios de la antigua Yugoslavia tienen una presencia importante en el certamen, como atestiguan el número de producciones provenientes de esta parte de Europa que encontraremos en la programación. Como Kolona del director kosovar Ujkan Hysaj, o Parade, de Srđjan Dragojevićque nos acerca a las dificultades por las que pasan los derechos de la comunidad gay en una Serbia post-bélica. “Una película muy actual”, comenta Beltrán, “con una polémica muy reciente, las heridas todavía abiertas de la Guerra de los Balcanes relacionadas también con una historia de homofobia y de reivindicación de derechos”.

 

África será otro de los focos de interés geográfico del festival. De norte a sur, desde Argelia a Uganda, asistiremos a una serie de producciones que, desde muy diferentes perspectivas, analizan las problemáticas que asolan el continente africano. Dos trabajos destacan en este “apartado”, El Taaib, del argelino Merzak Allouache, y The Runner, de Saeed Taji Farouky. La primera de ellas nos acercará a un tema realmente controvertido, las dificultades de reinserción y la reconciliación entre ex-terroristas y las víctimas de sus atentados. En otro registro muy diferente, The runner nos sumergirá de nuevo en la realidad del Sahara. En esta ocasión, de la mano de un corredor de fondo cuyo sacrificio se convierte en símbolo de las esperanzas y de la lucha de todo un pueblo.

 

Turquía, España, Países Bajos, Suiza, Australia, Francia, Reino Unido, Austria, Estados Unidos o Japón también están representadas en este certamen. Un festival que pone su atención allí donde los derechos humanos están siendo asaltados o existe alguna situación de exclusión social.

 

Pero si en los últimos años ha habido un causante de situaciones de exclusión en el mundo ha sido la reciente y, todavía doliente, crisis económica. Una situación que ha devenido en desesperada para muchas personas en el mundo y, particularmente, en nuestro país. Sería imposible dejar a un lado este tema y ahí lo encontramos. Crisis como fondo o protagonista absoluto de Degrees, del director griego Georgis Grigorakis, o The Argentina experiment, de Yorgos Avgeropoulos, análisis del caso argentino visto, también, desde la perspectiva de la crisis que sufre el país heleno. Para Beltrán, “casi se podría sustituir todo lo que se dice de Grecia por la situación actual española”. Una película que sirve como referencia “de lo que se dio en Argentina en su momento con el corralito y cómo se organizó la sociedad para salir de eso.”

 El taaib de Merzak Allouache

Sin duda, una lección importante para nuestro país, cuya producción, aún escasa en este ámbito, estará representada por la cinta Libre te quiero del veterano Basilio Martin Patiño. Beltrán lamenta que no existan más producciones nacionales que traten la cuestión de la crisis desde nuestra perspectiva. Una situación que achaca, quizá, a la falta de distancia, pero también a una actitud de los “cineastas más jóvenes que adolecen de esa asepsia o esa corrección política que otros directores mayores no tienen”. Beltrán anima a estos directores a quitarse los miedos de encima y armarse de coraje. En este caso, la cinta de Patiño es un ejemplo. Una película que destaca por su frescura y su estilo directo. “No hay mucha mediación ni de voz en off, ni de intentar dirigir al espectador hacia un mensaje concreto, sino que se exponen, más o menos cronológicamente, lo que sucedió en la acampada de Sol durante los momentos más importantes de la misma”, cuenta el responsable del festival. Y continúa. “Que un director de esa edad haga una película tan joven, identificada también con la gente joven que estaba ahí en la acampada y con la actualidad más candente, yo creo que es un valor a tener muchísimo en cuenta”. Junto al mencionado Paskaljevic, Patiño asistirá al festival para encabezar un debate sobre estas y otras cuestiones de gran interés para el público.

 

Pero no todo serán conflictos en este certamen. También las historias de esperanza tienen aquí su espacio. Relatos de superación que, curiosamente, nos llegan por parte de aquellos que más difícil lo tienen, los discapacitados. Así, la película Murderball, deHenry-Alex Rubin y Dana Adam Shapiro, nos cuenta la historia de un equipo de rugby de alta competición parapléjico. Una cinta que ya estuvo en la sección oficial del festival y que ahora ocupa la programación de un ciclo que se paseará por los distintos barrios de San Sebastián. O El método arieta, de Jorge Gil Munárriz, este sí, estreno absoluto para el certamen. La historia de dos hermanas afectadas por un trastorno motriz que les impide controlar los movimientos de su cuerpo, pero que, impulsadas por una necesidad de comunicarse, desarrollan un método propio para hablar a través de la mirada. Un película que, recuerda Beltrán, “más que sobre la discapacidad, a ellos les gusta decir que es una película sobre la comunicación, y sobre el reto de comunicarse cuando uno tiene ciertas barreras, incluso ir más allá que, vamos a decir, las personas no discapacitadas”.

 

Hay mucho más. Grandes y más modestos trabajos, nombres desconocidos para el público que comparten cartel con otros ya consagrados, como es el caso de Werner Herzog, una presencia de lujo en cualquier cita. Herzog presentará en San Sebastián su documental Into the abyss, película que nos narra las vicisitudes de dos convictos recluidos en el corredor de la muerte en Estados Unidos. Todo con el estilo característico del autor de Gizzly man o La cueva de los sueños olvidados.

En palabras de Beltrán, un trabajo con un “enfoque ético y un punto de vista super-contundente y helador para el espectador. Con el respeto que trata tanto a estas personas presas o a sus familiares como a las víctimas de sus crímenes o sus presuntos crímenes, y que no podíamos dejar de rescatar en pantalla grande. Es de esos trabajos que te da pena que no sea vean en el cine o que tengan una mayor difusión, porque son de esas pelis por las que creo que no van a pasar el tiempo”.

 Into the Abyss de Werner herzog

Al margen de otras actividades paralelas, la programación se completa con un homenaje a Patricio Guzmán, veterano documentalista de origen chileno cuyo trabajo ya fue reconocido en el certamen con el premio Amnistía Internacional por su película Nostalgia de la luz, para Josemi Beltrán, “uno de los mejores documentales de todos los tiempos”. Su ausencia, en aquella ocasión, se ve compensada ahora por su protagonismo en un seminario dedicado a su obra y al trabajo de documentalista. “Retratista de la dictadura de Chile y de la memoria histórica”, para Beltrán, la obra de Guzmán “es un ejemplo de lo que debe ser un cine comprometido y con fuerza estética”. Sin duda un buen colofón para este festival.

 Gerardo León