Contra la desaparición del arte en secundaria

Second Round. Arte y lucha en los institutos valencianos
Sala Acadèmia
Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 16 de octubre de 2016

La Universitat de València acoge en la Sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau la exposición ‘Second Round. Arte y lucha en los institutos valencianos’, un proyecto que reivindica los estudios de educación artística en la secundaria, con la implicación de 12 centros valencianos y la Universitat de València.

Comisariada por Ricard Huerta, profesor de la Universitat de València y coordinador de CREARI Grupo de Investigación en Pedagogías Culturales, la exposición exhibe 120 obras elaboradas por los 12 institutos de educación secundaria que han participado en el proyecto: IES Lluís Vives, IES Juan de Garay e IES Benlliure, de Valencia; IES Clot del Moro, de Sagunt; IES L’Estació, de Ontinyent; IES Laurona, de Llíria; IES Tirant lo Blanch, de Torrent; IES Número 1, de Requena; IES Josep de Ribera, de Xàtiva; IES Ausiàs March, de Manises; IES Sanchis Guarner, de Silla; e IES María Enríquez, de Gandia.

‘Second Round’ es un proyecto académico que arrancó el curso pasado con la colaboración de los vicerrectorados de Participación y Proyección Territorial, con la producción e itinerancia de una muestra compuesta por 21 paneles explicativos; de Políticas de Formación y Calidad Educativa, con la organización de ciclos de conferencias que reunieron a centenares de alumnos en los diferentes centros educativos; y de Cultura e Igualdad, que acoge la exposición ‘Second Round. Arte y lucha en los institutos valencianos’.

Second Round. Joan Llorca. Imagen cortesía de los organizadores.

Second Round. Imagen cortesía de los organizadores.

La muestra, que se podrá visitar hasta el próximo día 16 de octubre, aglutina todas las manifestaciones artísticas a través de 120 piezas realizadas por el alumnado de secundaria, exalumnos de los centros participantes y profesorado, entre ellas, dibujo, pintura, instalación, escultura, poesía visual y ‘performance’.

“Este es el resultado de un proyecto que parte con la idea de visibilizar los estudios de creación artística en la etapa secundaria, después de detectar que estos tienden a su desaparición. Lo que queremos con ‘Second Round’, desde la Universitat y con la implicación de los institutos valencianos, es apoyar la educación artística ante esta situación salvaje y extrema”, explica Ricard Huerta.

Y parece que la visibilización ha sido uno de los logros, pues han trabajado en el proyecto miles de personas entre estudiantes, exalumnos y profesorado; la muestra itinerante ha recorrido 12 institutos de una decena de municipios del territorio valenciano; e incluso ha promovido el nacimiento de la Asociación Valenciana de Profesorado de Dibujo (AVPD).

La exposición ‘Second Round’ que se puede visitar en La Nau se divide en dos partes tituladas ‘El cuerpo’ y ‘El alma’, que describen dos líneas de trabajo: una primera, que ofrece representaciones del cuerpo humano a través de dibujos y pinturas, y una segunda, que se hace cargo de geometrías y mapas que reflejan las esencias más conceptuales, respectivamente. Según señala el comisario, este relato se relaciona con la formación del profesorado de Dibujo procedente de las especialidades de Bellas Artes y de Arquitectura.

‘Second Round’ se convierte así “en referente de una temática poco tratada hasta ahora: la actividad artística en los centros de secundaria valencianos, y sirve para reflexionar sobre aquello que queremos realmente para el futuro de la educación artística”, apunta Huerta, quien apuesta por la investigación como clave de futuro. En este sentido, anuncia que, a partir de ahora, el proyecto ‘Second Round’ se centrará, con el apoyo de la Universitat de València, en el impulso de la investigación académica a través de una red en línea con la que se creará un espacio común de debate entre las personas, instituciones, organizaciones y agentes afectados e implicados en la enseñanza de la creación artística.

Second Round. Imagen cortesía de los organizadores.

Second Round. Imagen cortesía de los organizadores.

Así, ‘Second Round. Arte y lucha en los institutos valencianos’ se configura como un proyecto de investigación académica y de innovación educativa, impulsado por el Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universitat de València, que ha empezado ya a generar investigaciones (tesis doctorales, TFM del Máster de Profesorado de Secundaria o artículos en revistas especializadas) sobre la temática del impacto de las actividades artísticas en los centros de secundaria valencianos en las últimas décadas. Y, en la actualidad, ya ha comenzado a prepararse una web con las incorporaciones más remarcables del proyecto de innovación educativa.

Coloquios Second Round en La Nau

En la exposición de La Nau, además, se proyectará un vídeo recopilatorio de lo que ha sido la actividad artística y su repercusión educativa en los institutos, un audiovisual dirigido por Emilio Martí que se presentará oficialmente y en abierto, con el título ‘Second Round Movie – Líneas’, el 14 de octubre, a las 19.50 horas, en el marco del ciclo académico ‘Col·loquis Second Round a La Nau’, que tendrá lugar en la Sala Gonzalo Montiel los próximos días 13 y 14.

 

Artur Heras o la pintura como combustible

No Ficción. Artur Heras
Sala Estudi General i Acadèmia
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 18 de septiembre de 2016

Artur Heras, acuciado por la rabiosa actualidad del discurso periodístico, tuvo que aclarar: “No hay temas de actualidad en mi obra; no pretendo hacer crónica puntual”. Gay Talese, al que Tom Wolfe atribuyó el nuevo periodismo que a él le adjudicaban, ya advirtió que para escribir un buen reportaje había que poner mucho cuidado en no imaginar absolutamente nada. Se trataba, dijo, de colocarse en la posición de quien nada sabe de antemano y por eso escucha. Y el emigrante le parecía un buen punto de arranque.

“La razón por la que la emigración es necesaria es porque la gente necesita sentirse un extraño. Eso es combustible, te da energía”. Artur Heras diríase que, siguiendo el ejemplo de Talese, se vuelve un exiliado cuando pinta, atendiendo a la extrañeza que le produce la vida. De manera que su obra, lejos de navegar plácidamente por esa actualidad palmaria, se deja empapar de la extrañeza que produce el tejido mismo de la realidad. “Yo escribo reportajes, y un reportaje no es ficción”, que decía Talese y secunda Heras.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

La exposición ‘No-Ficció’, que ocupa dos salas del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, explora esa ficción que no es tal. El propio Heras lo aclara cuando dice que al igual que la literatura, “la pintura está históricamente asociada a la ficción y en cualquier caso, tanto en las historias inventadas como en la transcripción de un hecho real, esta construcción se hace a través del lenguaje”. Y es a través de él como el artista de Xàtiva pone en tela de juicio los lugares comunes, emergiendo la extrañeza propia de quien se descubre atravesado por esas formas pictóricas.

Las más de 400 obras que integran esa ‘No-Ficció’, y que según Heras bien podrían servir de biografía, parecen construir una red mediante la cual contener cierta energía destructiva. De ahí la presencia de calaveras, de muerte, de esqueletos, pero también de esvásticas, de utopías, de rostros cariacontecidos. “Me interesa la pulsión a la hora de crear”, y cómo “cada proyecto es un modo de viajar por la experiencia, sin un plano para ese viaje”. Algo así como el texto y el abismo, con el que el profesor Jesús González Requena distingue ficción y artificio.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

“La palabra ficción no me gusta. Todas las grandes películas y todas las grandes novelas son verdad. Son verdad subjetiva. Son el resultado del trabajo que le ha permitido a un sujeto sobrevivir. Y que permite a otros sobrevivir porque lo revisitan y lo hacen suyo”. Artur Heras acoge en su obra “las emociones y el laboratorio” mediante el cual recrea ciertas experiencias. De ahí la importancia de las citas literarias como parte intrínseca de ciertas vivencias y que le llevan al artista a emitir cierta crítica: “Eso de que una imagen vale más que mil palabras es una soberana estupidez”.

Y con el lenguaje como único medio de acceder a esa extrañeza de quien emigra hacia territorios siempre nuevos, Artur Heras va construyendo esos espacios de ficción que se comportan como reflejo de experiencias vividas. “Arte y artificio están en el mismo registro. Lo que debe quedar claro es que artificio no es sinónimo de mentira: es sinónimo de construcción humana”, apunta González Requena, como abriendo camino hacia la obra Heras, quien dice “reivindicar el poder de les imatges per transcendir les fronteres de la simple percepció, intentant oferir un antídot a l’excés de missatges que inunda les nostres retines”.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Josep Salvador, comisario de la exposición ‘No-Ficció’, explica que en las propuestas de Heras “hay una defensa del carácter revelador y comunicativo de la emoción, más allá de una lógica reductora y programática: la imagen siempre como símbolo o metáfora. Se trata pues de descifrar y no de la simple efusión lírica”. También: descifrar a partir de las formas efusivas que dialogan entre sí en su obra, y que hacen de sus imágenes un territorio a explorar, ajeno a la profusión de mensajes tan nítidos como atropellados.

La Sala Academia de La Nau reúne una veintena de piezas en torno a ‘Les emocions’, mientras que la Sala Estudi General compendia las relacionadas con el ‘Laboratori’, en una de cuyas paredes se suman 365 + 1 imágenes que vienen a radiografiar el actual año bisiesto en otras tantas emociones. “No se trata de ejercicios formalistas, sino que son trabajos que tratan de describir una significación precisa”, señala Salvador. “Son el simulacro de una experiencia”, añade.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, ofrece un título alternativo de la exposición: “La estética aumentada”, refiriéndose a la realidad aumentada tan en boga ahora. Sin embargo, la ‘No-Ficció’ de Artur Heras, en tanto espacio donde múltiples formas combaten entre sí en medio del mundanal ruido, ya parte del aumento que provoca la extrañeza. El artista fija su atención en algo que le conmueve y, a partir de ahí, crea formas que le permitan sobrevivir. En este sentido, Heras, como Talese, se colocan siempre del lado de quien no es el conquistador o el poderoso, sino de quien siente la fragilidad del ser humano.

“La práctica de la pintura es solitaria”, dice. Y en esa soledad ha producido en tres o cuatro años el 90% de la obra inédita que muestra en La Nau. Obra en la que también subyace la idea de memoria “existencial o de ocultamiento de la misma”. Historia e intrahistoria, que diría Unamuno, de esa memoria que vuelve a luchar contra el olvido o los lugares comunes. “Hay mucho de memoria, de cuestionamiento acerca del sentido de la vida”.

Artur Heras, en medio de la vorágine de las presentaciones y las ruedas de prensa, recuerda lo que apuntó el compositor ruso Dmitri Shostakóvich, cuando en plena Guerra Mundial, sitiada Leningrado, hablaba de las emociones que le llevaban a seguir creando sinfonías en medio del horror bélico. He ahí el combustible, sin duda producto de la extrañeza, del que hablaba Talese y del que Artur Heras se nutre para construir la ‘No-Ficció’ que hasta mediados de septiembre se mantendrá en La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Salva Torres

Xismo Mensua, premio FCB en La Nau

II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Common. 2015, de Xisco Mensua
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 2 de mayo, 2015

La sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau acoge la exposición ‘II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch’ (FCB). Juan López Trigo, presidente de la FCB, fue el encargado de entregar el premio al ganador de esta segunda edición, Xisco Mensua, con la obra ‘Common. 2015′. Juan Viña, doctor en Medicina y miembro del jurado, Olga Adelantado, presidenta de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC) y el vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València, Antonio Ariño, destacaron asimismo, durante la el acto de entrega del premio, la labor de las tres instituciones implicadas a favor de la difusión del arte contemporáneo y la consolidación de este galardón.

La FCB con este premio busca “fomentar la difusión de la cultura en general y del arte contemporáneo en particular así como la labor indispensable de las galerías de arte”. Y para conseguir su objetivo, este año ha querido mostrar al público la calidad de las obras que optaban al galardón, en una exposición única, con 30 piezas seleccionadas por 19 prestigiosas galerías como partes  especiales de sus colecciones para optar a este premio.

En la primera edición, López-Trigo aseguró que el premio nacía con “vocación de futuro” porque “si queremos que las galerías y los artistas reciban apoyo y se les ponga en valor, no se puede hacer sólo un año y de forma aislada, así que esperamos el año que viene más propuestas”. La exposición inaugurada el pasado martes 31 de marzo podrá verse en la sala más importante de la Nau hasta el 2 de mayo de 2015.

Fotograma de 'El ángel exterminador', de Luis Buñuel, una de las referencia utilizadas por Xisco Mensua para su obra 'Common. 2015', II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

Fotograma de ‘El ángel exterminador’, de Luis Buñuel, una de las referencia utilizadas por Xisco Mensua para su obra ‘Common. 2015′, II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

La selección fue realizada por el jurado representado por Lorena Corral, historiadora del Arte, comisaria independiente y directora de la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación Coca-Cola; José Luis Clemente, historiador del Arte, profesor del máster de producción artística en BBAA de Valencia especialista en arte contemporáneo; Juan López-Trigo, presidente de la Fundación Cañada Blanch; Carlos Pascual, patrono de la FCB, notario y coleccionista de Arte; Juan Viña, patrono de la FCB, doctor en medicina y coleccionista de Arte y Norberto Piqueras, de exposiciones del vicerrectorado de Cultura de la Universitat de València.

Finalmente y tras varias horas de deliberaciones,  Xisco Mensua, con su obra ‘Common. 2015′ (impresión de tintas pigmentadas sobre papel Hahnemühle Ultrasmoth 305 gms., montada sobre cartón pluma de 10 mm)  recogió el II Premio Adquisición FCB junto a su galerista Rosa Santos y a los artistas de las galerías  Luis Adelantado, Aural, Benlliure, Isabel Bilbao, Alba Cabrera, Cànem, Espaivisor, Misterpink, Galería del Palau, Parking Gallery, pazYcomedias, Punto, Rosalía Sender, Set Espaid’Art, EspaiTactel, Galería Thema, TrentatresGallery y Galería 9, que también presentaron obras.

El trabajo de Xisco Mensua utiliza el tiempo como espacio donde verter y desarrollar una serie de conceptos y temas complejos relacionados entre sí. Materias como la poesía, filosofía, medios de comunicación, educación e infancia, entre otros, son referencias recurrentes en sus series de dibujos, generalmente polípticos, pinturas y collages.

Así, en ‘Common. 2015 conviven Blas de Otero, José María Goytisolo, Boris Pasternak, Jean Marie Straub, Danièle Huillet, Jean Tinguely, Niki de Saint-Phalle, Pier Paolo Pasolini, Wolf Vostell, Nam June Paik, Benjamin Patterson, Andy Warhol, Gilles Deleuze, Félix Guattari…con fotogramas de El Angel Exterminador de Luis Buñuel.

Common. 2015, obra de Xisco Mensua premiada.

Common. 2015, obra de Xisco Mensua galardonada con el II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. Cortesía de los organizadores. 

La brújula de Room Art

Room Art, 2015. Migraciones visuales
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de marzo

Vivimos en un mundo paradójico: cada vez más global, más transfronterizo, con un mayor trasiego de vidas humanas volando de acá para allá y, a la vez, un sentimiento de territorialidad cada vez más acusado. Como si la férrea pertenencia a un lugar se hubiera difuminado, al tiempo que se experimenta una necesidad loca de fomentar espacios de poderoso arraigo identitario. El sujeto, como tal, no se reconoce en esa abstracción del mundo al que lo reduce el carácter mercantil de la globalización. Y no duda, para recuperar su identidad diluida, en buscarla allí donde siente el calor de cierta madre tierra.

Obra de Daniel Coves en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Daniel Coves en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Los 12 jóvenes artistas que integran la exposición ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’, comisariada por Ricard Silvestre, muestran sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau a modo de brújulas orientativas en medio de ese contradictorio mundo. Por eso unos se aproximan al perplejo y silente sujeto, con el fin de reflejar sus dudas, mientras otros acuden a los objetos que configuran su mundo, para renegociarlo, y algunos más simplemente levantan acta de la dificultad de habitarlo. En cualquiera de los casos, se trata de un amplio abanico de propuestas encaminadas a arrojar alguna luz y muchas sombras acerca de los actuales vaivenes existenciales.

Obras de Ewa Okolowicz en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obras de Ewa Okolowicz en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Patrocinada por Romeu y Rom Editors, por medio del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani ‘Romà de la Calle’ (CDAVC), la tercera edición de Room Art (la primera que se celebra en La Nau) reúne fotografía, pintura, escultura, videocreación, instalación y dibujo. Y lo hace con esta nómina de artistas: Aldo Alcota, Nuria Antolí, Daniel Coves, Adriana Chávez, Natuka Honrubia, Su-pi Hsu, Manuel Martínez Ojea, Pau Pascual, Vicente Perpiñá, Paula Prats, Ewa Okolowicz y Karina Vagradova. Artistas que buscan desentrañar, ya sea de forma poética o inclinando su propuesta más del lado ideológico, lo que nos acontece a los sujetos en el siempre difícil cometido de ubicarnos en ese “desierto de lo real” al que aludía ‘Matrix’, película de los hermanos Wachowski.

Obra de Vicente Perpiñá en 'Room art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Vicente Perpiñá en ‘Room art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Hay quienes, como Karina Vagradova, aluden a la ‘maldita velocidad’ e interponen el paisaje como lugar donde se citan en silencio densas interrogantes. Paula Prats incide en lo mismo hurgando en la nevada Islandia y sus iridiscencias. Daniel Coves se fija en esa aceleración del tiempo, congelándolo, para mostrar al sujeto cotidiano que las prisas ocultan. Y en esta línea habría que situar igualmente el video de Pau Pascual, en el que se muestran los contrastes entre los grandes edificios, la abstracta metrópolis, la infancia y cierto paisaje de una más abrupta naturaleza. Su-pi Hsu tira de ciertos hilos para reflejar el complejo equilibrio de un minúsculo sujeto en el mundo globalizado.

Obra de Su-Pi Hsu en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Su-Pi Hsu en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

De los objetos que dan pistas, las suscitan con ironía o ayudan a configurar nuestro mundo, se ocupan Nuria Antolí y Natuka Honrubia. Como ofrecen pistas los imaginativos montajes de Manuel Martínez Ojea, los objetos patagónicos de Ewa Okolowicz, los delirios de un errante de Aldo Alcota o la igualmente delirante propuesta ilustrativa de Vicente Perpiñá, con ese hombrecillo en manos de una mujer de armas tomar. Adriana Chávez, con su espectacular video instalación, se decanta por arrojar luz bañada en múltiples sombras del poder colonizador.

Imagen del video de Pau Pascual en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Imagen del video de Pau Pascual en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

‘Migraciones visuales’, pues, de 12 artistas, con reflexiones de otros tantos críticos de arte del panorama artístico valenciano, que se reparten el trasiego entre Valencia y Barcelona, Reino Unido, Alemania, Polonia, Rusia, Islandia, Japón, México, Chile o Estados Unidos. Un viaje de ida y vuelta para mostrar las contradicciones que nos habitan, ya sea porque el cuerpo es de por sí territorio de arenas movedizas o porque el exterior nunca ha sido un lugar cómodo y amable.

Obra de Karina Vagradova en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Karina Vagradova en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

La Turia de los creadores visuales

50 años en cartelera. La Turia, 1964-2014
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 31 de agosto

La Cartelera Turia cumplió 50 años en enero y se halla ahora “en su Semana Grande, coincidiendo con los Sanfermines”. Vicente Bergara, director de la veterana publicación, lo dijo sin pañuelo rojo al cuello, pero animado por idéntico espíritu taurino, tras haber sorteado las diferentes cornadas que ha sufrido la Turia a lo largo de su empinada trayectoria. Para celebrar tan longeva existencia, muchos de los artistas que han colaborado en la revista, desde que en 1964 saltó a la arena editorial, muestran su particular homenaje mediante diversas creaciones ex profeso.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

“Es la Turia de los creadores visuales”, subrayó Toni Picazo, responsable junto a Mila Belinchón de la exposición que acoge La Nau de la Universitat de València. Creadores tan ilustres como Eduardo Arroyo, Manuel Boix, Carmen Calvo, El Roto, Juan Genovés, Artur Hereas, Mariscal, MacDiego, Paco Roca o Rosa Torres, reunidos en torno a una efemérides que “desprende aroma de familia Turia”. Y Picazo, en un elocuente lapsus de rebufo franquista, habló de cómo esa familia había “sobrevivido 40 años, perdón, 50, y ese logro está presente”.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Y lo que está presente en La Nau son las 51 obras de antiguos colaboradores, por cada uno de los 50 años celebrados más el que ya transcurre, junto a un audiovisual de Pepa L. Poquet, resumen de la trayectoria de la revista, y una selección de portadas de la Cartelera Turia. En el audiovisual se pueden ver secuencias de películas, entre ellas alguna pornográfica, tan del gusto de la Turia, y diversas imágenes relacionadas con el proceso de creación de la publicación, así como instantes señeros de su dilatada vida, siempre según la visión personal de Poquet.

El amor al cine, la denuncia política, la cultura como exigencia o la reivindicación del placer y del sexo son algunos de los rasgos destacados por Toni Picazo como característicos de la Carteleria Turia, todos ellos presentes en la exposición de La Nau. Pero dada la importancia que desde sus orígenes concedió la revista a la ilustración, el diseño y las artes plásticas, era de obligado cumplimiento rendir homenaje a cuantos colaboraron en este aspecto, siendo esos artistas los encargados de realizar una obra específica para los 50 años. Obra que será portada de la revista en los próximos números.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

“No queremos que se termine a los 50”, precisó Mila Belinchón, una vez visto el resultado de la celebración y el ánimo encendido de algún que otro nostálgico de aquella Turia resistente al franquismo. De entre los más de 2.000 números seleccionados, como representativos de esa pertinaz huida hacia delante, figuran portadas clásicas alusivas a la República o las igualmente provocativas con referencias a cierta sexualidad desbocada. También se rinde homenaje a todos aquellos artistas ya fallecidos que dejaron su impronta plástica en la publicación, como Anzo, Toledo, García Puche o Jordi Ballester.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Las obras exhibidas en la Sala Acadèmia de La Nau “invitan a la reflexión, la sonrisa o el cuestionamiento, pero nunca a la indiferencia”, resaltan las responsables de la exposición. Después de superar diversos intentos de censura, tendría gracia que fuera la crisis económica la peor de esas censuras para la Cartelera Turia, que sobrevive a pesar de todos los pesares. Vicente Bergara, erre que erre, anuncia incluso la salida digital, “diferente a la edición impresa”, de una revista que sigue pintando y mucho ahora en La Nau.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Boix: “Sin compromiso social no hay arte”

El viaje del tiempo, de Manuel Boix
Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de junio de 2014

“¿Cuán grande tiene que ser el cementerio de mi isla?”, se preguntaba Giusi Nicolini, alcaldesa de Lampedusa, tras el naufragio en octubre de una barcaza con 500 inmigrantes a media milla de la isla italiana. Manuel Boix se hace eco de esa interrogación, y de muchas otras, en su exposición El viaje del tiempo que acoge hasta el 22 de junio La Nau de la Universitat de València. Haciendo acopio de un vasto caudal de conocimientos en filosofía, literatura, historia y mitología, el artista de L’Alcudia va dejando en la Sala Acadèmia del recinto universitario un reguero de sombras en torno al naufragio existencial evocado en 15 grandes piezas.

Al.legoria de l'arqueologia, de Manuel Boix, en la exposición 'El viatge del temps' de la Nau de la Universitat de València.

Al.legoria de l’arqueologia, de Manuel Boix, en la exposición ‘El viatge del temps’ de la Nau de la Universitat de València.

Las continuas referencias “misteriosas”, por emplear el adjetivo utilizado por el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, pueden llevarnos hasta el propio Lampedusa, escritor de El gatopardo que pronunció la célebre “que todo cambie para que todo siga igual”. Y ya más explícitamente al Caronte que sirve de título a una de las obras de la exposición. En ella, mediante el bronce, la madera y el hierro, Manuel Boix nos sitúa en el corazón mismo de esa barcaza cuyo naufragio costó la vida a cientos de inmigrantes, que desde las costas de Libia buscaban cierto horizonte de futuro. El Caronte mitológico, barquero de Hades, era el encargado de trasladar a un lado y otro del río Aqueronte a quienes tuvieran dinero para pagarse el viaje.

Obra de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' de La Nau de la Universitat de València

Obra de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ de La Nau de la Universitat de València

Las conexiones intertextuales, siempre realizadas con la intención de movilizar la reflexión en torno a problemas tan actuales como universales (inmigración, poder, corrupción, agitación social), hacen de la exposición El viaje del tiempo un efectivo recorrido por el pasado y el presente, proyectándose todo ello hacia un futuro que Boix refleja en su obra con las tonalidades del blanco y del negro. Abel Guarinos, comisario de la muestra, habló de un primer protagonismo del “gesto, la mirada y los impactantes primeros planos de caras conformadas a base de trazos gruesos y oscuros”, asociado a su serie El Rostro, para derivar después hacia ese “color negro” que toma “aún más protagonismo mediante la técnica de la grisalla”.

'Generación espontánea', de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València.

‘Generación espontánea’, de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València.

Un blanco y un negro salpicados de brochazos y tenues pero coloristas gestos expresivos, que vienen a reflejar esa preocupación por las cuestiones que hoy, al igual que ayer y hace cientos de años, agitan nuestro interior. Y en esto fue muy claro Manuel Boix: “El arte o tiene compromiso social o no es arte, porque aunque se niegue cada obra habla de unas vivencias o de un momento concreto”. Instante determinado que, sin embargo, trasciende su particularidad para emocionar a quienes nada saben de ese momento concreto dentro del viaje por el tiempo que Boix propone.

Obra de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València.

Así lo demuestra otra de sus obras expuestas: Generación espontánea. Múltiples gusanos parecen agitarse en masa, de manera que allí donde muchos ven corrupción, el artista observa cierta regeneración social provocada por los nuevos movimientos sociales. En todo caso, más allá de la asociación con el 15-M, el compromiso de su arte suscita emociones muchas veces contrarias. Como igualmente ocurre con su Políptico metafísico, donde se mezcla el mito de la inmaculada concepción con el cuerpo apolíneo de quien, como dios, parece jugar a los dados sobre un suelo compuesto por más de 70.000 teselas.

Pieza del 'Políptic metafísic' de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València

Pieza del ‘Políptic metafísic’ de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València

El viaje del tiempo ha sido realizado ex profeso para La Nau, habiéndose inspirado Manuel Boix en el patrimonio cultural y científico conservado en la Universitat de València, en un diálogo que permite a su vez contemplar, entre otras piezas, el globo terráqueo de Willen Janszonn y Jan Blaeu del siglo XVII. En el claustro, también se han instalado cinco esculturas de la serie Los Borja, aludiendo al Papa Alejandro VI en tanto figura relacionada con la fundación de la propia universidad hace 500 años. Un viaje apasionante, repleto de blancos y negros como reflejo del naufragio existencial que Manuel Boix suscita abriendo múltiples interrogantes.

Manuel Boix, entre algunas de sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Manuel Boix, entre algunas de sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

La más avariciosa Bienal Martínez Guerricabeitia

12ª Bienal Martínez Guerricabeitia
Avaricia omnium malorum radix
Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València
Hasta el 30 de marzo

Hace 25 años cayó el muro de Berlín, también llamado el muro de la vergüenza. Justo entonces se inauguraba el IVAM y se fundaba el Patronato Martínez Guerricabeitia. Desde entonces han pasado muchas cosas, entre ellas una escalada sin precedentes de la acumulación de riqueza en las altas esferas. Como si la caída del muro, además de libertad, hubiera abierto la puerta de par en par a la voracidad de las grandes fortunas. Como señaló el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, “ha sido precisamente en las sociedades democráticas, basadas en la equidad, donde se ha permitido una concentración extraordinaria de la riqueza”. Lo cual da mucho que pensar. Algo que viene haciendo el Patronato Martínez Guerricabeitia desde su nacimiento a través de sus bienales.

Obra de Adrian Melis en la 12ª Bienal Martínez Guerricabeitia en La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Obra de Adrian Melis en la 12ª Bienal Martínez Guerricabeitia en La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

La celebración de su 25º aniversario coincide además con la 12ª Bienal, este año dedicada precisamente a la avaricia, pecado capital que, de un modo u otro, ha figurado siempre como trasfondo de cada una de las bienales. José Pedro Martínez, director de actividades del Patronato, se dio cuenta de ello al hacer balance del camino recorrido. “Ya sea en Contra natura, en Inmigración y emigración o en Violencias, el tema de la avaricia está en todas ellas”. Ahora, de un modo explícito y como queriendo cerrar el círculo, se han presentado 20 obras de otros tantos artistas bajo el lema ‘Avaricia omnium malorum radix’ (El origen de todos los males es la avaricia).

Obra de Cristina Lama en la 12ª Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabietia.

Colección inigualable de 500 obras

La Nau de la Universitat de València recoge toda esa avaricia en una veintena de piezas plásticamente diversas, pero que viene a reflejar en conjunto el despropósito económico que ahora padecemos. “Y no vamos a peor, porque hay mucha solidaridad entre la gente de a pie”, subraya José Pedro Martínez, que apunta en esta dirección positiva de cara a futuras bienales. Entretanto, ahí está la 12ª Bienal Martínez Guerricabeitia haciendo especial hincapié en la avaricia mediante obras “no sólo plásticamente atractivas, sino que inducen a la reflexión”.

Confidential de Juan José Martín Andrés en la Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Confidential de Juan José Martín Andrés en la Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Tal es el espíritu con el que nació el Patronato: fomentar y difundir el arte contemporáneo, promover vías de debate social e incrementar el patrimonio artístico de la Universitat de València, en cuyo seno de integró por expreso deseo de Jesús Martínez Guerricabeitia. Su hijo José Pedro adelanta que con las “seguramente dos compras” que hagan de obras de la presente Bienal, la universidad pública alcanzará ya las 500 piezas. “No hay ninguna otra a nivel nacional, ni siquiera en Europa, con semejante colección de arte contemporáneo”.

He ahí una excelente noticia, que sirve en cierto modo para compensar el desastre económico y social motivado por la avaricia, y que se ha cebado singularmente en territorio valenciano. José Pedro Martínez, a pesar de los signos de recuperación anunciados últimamente, cree que todo sigue “exactamente igual”. Y se explica: “Al poder financiero no le interesa que esto siga así, porque se están dando cuenta que puede acabar en una revuelta social. De manera que hay cierta tendencia a la recuperación pero a nivel macroeconómico, porque a nivel de población apenas se notará lo justo para que esa revuelta no se produzca”. Eso sí, aunque el mal de la crisis “es común”, en la Comunidad Valenciana ha sido “especialmente doloroso”, producto del “cúmulo de despropósitos sin punto de comparación con otras comunidades autónomas”. Aunque luego matiza: “También ha sido consecuencia, en buena medida, de la infrafinanciación que sistemáticamente hemos ‘recibido’ de la Administración central”.

Senyoa B, de Mavi Escamilla, en la 12ª Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Senyoa B, de Mavi Escamilla, en la 12ª Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

¡Ley de Mecenazgo, ya!

La 12ª Bienal Martínez Guerricabetia cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Valencia y el patrocinio de Banco Santander y de la Fundación Cruzcampo del Grupo Heineken. La inversión privada, dado el calamitoso estado de las arcas públicas, es la vía a seguir y, para ello, nada mejor que la puesta en marcha de una ley de mecenazgo a la que se invoca, pero no termina de llegar. “La iniciativa privada no sólo espera un beneficio moral por apoyar a la cultura, sino cierta recompensa económica. Por eso la Ley de Mecenazgo es la única solución, que ya funciona en otros países, y que resulta urgente implantar aquí, porque si no poco se puede hacer”, afirma tajante José Pedro Martínez.

La avaricia, que los 20 artistas seleccionados recogen en sus múltiples variantes de corrupción, especulación financiera o abusos de poder, convierte esta última Bienal en inmejorable escaparate de la sociedad contemporánea. “El arte no es arte sin ética”, señaló Antonio Ariño durante su presentación en La Nau. “Cada obra es motivo de reflexión, sin dejar aparte su belleza”, subrayó José Pedro Martínez. A caballo entre esa calidad estética y esa cualidad ética que el arte ofrece, en tanto vía privilegiada para acceder a verdades más profundas que las recogidas en cifras, alcanza sus 12 años la Bienal Martínez Guerricabeitia a lomos del cuarto de siglo de un Patronato que, en esto sí es avaricioso, ya piensa en nuevas fórmulas para seguir avanzando.

Detalle de la obra de Ruth Gómez en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Detalle de la obra de Ruth Gómez en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Salva Torres

Porras, porros, movida y paro

La Nau de la Universitat de València

Universitarios contra la dictadura

Valencia

C / Universidad, 2

Hasta el 1 de septiembre

Que el franquismo puso firme a España, está claro. Que hubo focos de resistencia, también. Pero, pasado el tiempo, parece que aquí fue todo el mundo antifranquista. Y tampoco es eso. Aún así, conviene refrescar la memoria, aunque sólo sea para constatar lo difícil y peligroso que resulta siempre oponerse a las dictaduras. Que es lo que demuestra la exposición que La Nau de la Universitat de València le dedica al movimiento estudiantil en su lucha contra la dictadura franquista.

La exposición Memoria y vigencia de un compromiso. Universitarios contra la dictadura ocupa dos salas del edificio de La Nau: la Sala Acadèmia (más de 350 m2) y la Sala Estudi General (más de 200). Dos salas repletas de decenas de documentos inéditos, extraídos de unos archivos policiales “todavía cerrados a los investigadores”, subrayó María José Millán, comisaria de la muestra. Documentos y centenares de fotografías, audiovisuales realizados ex profeso para la exposición y obras de arte contemporáneo (Equipo Crónica, Anzo, Juan Genovés, Rafael Canogar, Equipo Realidad o Spadari), procedentes de prestadores de diferente naturaleza tanto pública como privada.

El montaje expositivo subraya las diferentes etapas por la que pasó ese movimiento estudiantil: desde el silencio de los primeros años (1939-1956), a la paulatina toma de conciencia (1957-1964), pasando por la rebelión posterior y la vigencia actual de aquel compromiso. Recorrido que empieza de manera tenebrosa, música incluida, y termina arrojando cierta luz al final del túnel. Todo ello salpicado de carteles y panfletos, distribuidos por paredes que simulan aquellas calles por las que blandían sus porras la policía encargada del orden.

Las porras y cargas policiales se fueron poco a poco mezclando con los primeros porros, cuyo humo señalaba el fuego que ya había prendido en el mayo francés, la primavera de Praga o la protesta contra la guerra del Vietnam. Diversos audiovisuales, con películas que reflejaban ese malestar, y documentales sirven de testimonio de toda esa agitación. Agitación que desembocó en la famosa movida y que, años después, sigue vigente en forma de bucle. Porque de aquella dictadura franquista hemos pasado a la dictadura de los mercados, y vuelta a empezar. De ahí, como explicó Millán, la vigencia del compromiso recogido en imágenes como las de la “Primavera valenciana”, seleccionadas por Tania Castro, y el documental “Estudiar en primavera” de Amparo Fortuny.

Universitarios contra la dictadura es una exposición profusamente documentada y estupendamente montada por Pepe Gimeno, en la que la Universitat de València ilustra el movimiento estudiantil que contribuyó a la construcción de la democracia. Parece que toca volver a empezar, a la vista del paro alcanzado y las medidas económicas que siguen propiciándolo. Pero la dictadura económica parece tener un rostro menos fiero. Eso o que las dictaduras necesitan del tiempo para engrandecer los focos de resistencia. Tomemos buena nota del compromiso que La Nau refleja en sus dos grandes salas, para seguirle el reguero a nuestro presente más inmediato. 

Salva Torres