‘Song to Song’: Cuando el amor supera la música

‘Song to Song’, de Terrence Mallick
Con Ryan Gosling, Rooney Mara, Michael Fassbender, Natalie Portman y Cate Blanchett
129′ | Estados Unidos, 2017
Jueves 19 de noviembre de 2020

Si existe algo innegable en el ser humano, son los misterios que envuelven nuestra propia forma de ser. Todos y cada uno de nosotros escondemos aquellas cosas que no queremos que nadie llegue a conocer jamás. Por esto, esos secretos los mantenemos ocultos en lo más profundo de nuestra alma y tan solo es con nosotros mismos con quienes somos capaces de poder llegar a compartir esos misterios, que envolvemos con cosas superficiales y rutinas diarias.

Un secreto no deja de ser un misterio, y los misterios que guardamos deben ser resueltos. O no. Podemos dejar esas incognitas en el aire, que floten libremente por el espacio que dejamos para que sean libres y podamos cazarlas con una red.

Song To Song’, del director –a veces querido y a veces odiado– Terrence Mallick, se podría resumir de manera simplista como la historia de un trío amoroso con el trasfondo de la industria musical y los conciertos en directo. Pero nunca es tan sencillo con este director (que también firma el guion de la película). Y menos mal.

Fotograma de ‘Song to Song’, de Terrence Mallick.

A lo largo del metraje vamos conociendo los pensamientos más íntimos de los personajes protagónicos. El cantante con trayectoria ascendente (BV, interpretado por Ryan Gosling), el magnate de la industria voraz que se alimenta del talento de los demás (Michael Fassbender como Cook) y la chica que admira el mundo desde su punto de vista con el “hay que vivir la vida de canción a canción” (la actriz Rooney Mara interpreta a Faye).

Faye y BV empiezan un inocente y puro romance. Pero Cook, que no entiende nada del amor fuera de la lujuria, y que para él el amor no es más que un ente que te devora, si no lo devoras tú primero, el cual mantiene también una relación más “pasional” con la joven. Pero mientras crece el amor entre los dos cantantes, el incombustible productor no puede dejar de darse cuenta que sobra y se aparta a un lado, sin dejar de perder su propia identidad. Es decir, siguiendo con su voracidad de experiencias de todo tipo.

Fotograma de ‘Song to Song’, de Terrence Mallick.

El mismo personaje de Fassbender lo dice en un momento de la cinta: “No puedo tomar la vida tal cual es”. Pero que se aparte del camino del amor no significa que desaparezca, puesto que necesita sentirse parte de algo bello y puro, aunque tampoco quiere perder su lado más salvaje, el que le hace sentirse vivo en cada bocanada de aire.

Mallick nos cuenta la historia dejando fuera todo lo que no es necesario (el sonido ambiente lo deshecha y los diálogos que no avanzan la historia también se quedan fuera) y poniendo en la pantalla y los altavoces lo que importa de verdad. Los personajes y sus pensamientos más íntimos. Ellos mismos son los que nos cuentan cómo se sienten en cada momento, lo que piensan acerca de las experiencias que viven o han vivido con un personaje, o simplemente el recuerdo de una vivencia con alguien de su pasado que vuelve a irrumpir en su vida, para recordar lo mucho que tiene en ese instante y que no lo deja escapar.

Song to Song
Fotograma de ‘Song to Song’, de Terrence Mallick.

Pero no solo de los diálogos internos de los protagonistas vive la película. Las imágenes que Mallick, junto con el director de fotografía, Emmanuel Lubezki, se pasó rodando horas y horas, persiguiendo a los actores, improvisando escenas que no estaban escritas y retocando otras que lo estaban, para que luego, en la sala de edición, salieran instantes mágicos detenidos en el tiempo, de una historia de amor que a cualquiera le gustaría que fuera la suya y poder señalar con el dedo cualquiera de esas instantáneas, sonreír al verse en ellas y recordar los momentos pasados junto con la persona amada.

Con las últimas palabras de la cinta se puede resumir lo que todos hemos anhelado en uno u otro momento de nuestras vidas al describir una historia de amor: “Esto, solo esto”. Son las palabras que dice Faye, mientras vemos cómo, junto a BV, los dos pasean, juegan y corren por unas laderas encharcadas, mientras sonríen y dejan libres sus espíritus para simplemente estar enamorados y sentir que ni siquiera necesitan el oxígeno para respirar, puesto que ya tienen todo lo que necesitan.

Tan solo ese poder tan etéreo como el del amor es lo que necesitamos, para que nuestras almas despeguen de nuestros cuerpos y nos vean desde lo alto de cualquier peñasco aledaño, pudiendo sentir que esa es la verdadera felicidad.

Fotograma de ‘Song to Song’, de Terrence Mallick.

Néstor Navarro

El amor de ‘Carol’ por una joven dependienta

Carol, de Todd Haynes
IVAC La Filmoteca
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 16 (20.00h), sábado 19 (22.30h) y domingo 20 (18.00h) de noviembre de 2016

La Filmoteca y la Biblioteca Pública de Valencia prosiguen el miércoles 16 de noviembre, a las 20.00 horas, en la sala Luis García Berlanga, el ciclo de carácter trimestral ‘La letra en la imagen’ con la proyección de ‘Carol’ (2015) de Todd Haynes, basada en la obra homónima de Patricia Highsmith.

La película, que será presentada en sala por José Antonio Hurtado, jefe de Programación de la Filmoteca, podrá volver a verse el sábado 19 de noviembre a las 22.30 horas, y el domingo 20, a las 18.00 horas. El próximo lunes 21 de abril, el propio José Antonio Hurtado, realizará en la Biblioteca Pública de Valencia, a partir de las 19.00 horas, un análisis de las relaciones entre la novela de Patricia Highsmith y la adaptación de Haynes.

Fotograma de Carol, de Todd Haynes. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Fotograma de Carol, de Todd Haynes. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

El ciclo ‘La letra en la imagen’ aborda los vínculos existentes entre literatura y cine con un repaso por algunas de las mejores obras literarias adaptadas al cine. Para este último trimestre de 2016 se ha escogido ‘Carol’, una de las obras más atipicas de Highsmith por su contenido y una de las películas más celebradas de Haynes.

Ambientada en Nueva York en los años cincuenta, ‘Carol’ cuenta la historia de amor entre Therese Belivet (Rooney Mara), una joven dependienta de una tienda de Manhattan que sueña con una vida mejor, y Carol Aird (Cate Blanchett), una mujer elegante y sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz.

‘Carol’ es una novela de juventud que Patricia Highsmith escribió bajo seudónimo tras quedarse prendada de una clienta mientras trabajaba en unos grandes almacenes. Heredera de los ‘woman’s films’ de los años treinta y de los melodramas de Douglas Sirk,  la película de Haynes destaca por su cuidada puesta en escena y su perfección formal, pero también por el duelo interpretativo entre Rooney Mara y Cate Blanchett.

Fotograma de 'Carol', de Todd Haynes.

Fotograma de ‘Carol’, de Todd Haynes. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

 

La red social: “¡Facebookéame!”

Nuevas tecnologías, ¿sociedad de la información o de la incomunicación?
Palau de Cerveró
Plaza de Cisneros, 4. Valencia
Piratas de Silicon Valley (Martyn Burke): jueves 6 de febrero, a las 18.00h
La red social (David Fincher): 13 de febrero (18.00h)
La sala de los suicidas (Jan Komasa): 20 de febrero (18.00h)
Hello! How are you (Alexandru Maftei): 27 de febrero (18.00h)

La red social, de David Fincher, es una de las cuatro películas del ciclo Nuevas tecnologías, ¿sociedad de la información o de la incomunicación? que este mes acoge el Palau de Cerveró. Y en esa sobresaliente película, Eduardo (Andrew Garfield) le dice a su amigo Mark (Jesse Eisenberg), a la sazón fundador de Facebook, lo siguiente, después del efímero diálogo con una atractiva joven: “Me ha dicho: Facebookéame y podríamos ir a tomar algo. ¿Alguna vez habrás oído tantas cosas buenas juntas en una sola frase?”. He ahí, concentrado, el sentido más preciso de la red social, tanto por lo que se refiere a la película misma, como por lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías a las que alude el ciclo organizado por el Aula de Cinema de la Universitat de València y el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero (Palau de Cerveró).

Fotograma de 'La red social', de David Fincher.

Fotograma de ‘La red social’, de David Fincher.

“En esencia”, le explicará el propio Mark a su amigo Eduardo, “en eso va a consistir TheFacebook. Todos sabrán que tras esa parafernalia existe la posibilidad real…”. Eduardo le interrumpe para completar la frase: “…de echar un polvo”. Mark le corrige ligeramente: “…de conocer a una chica”. La red social, como sucede con Piratas de Silicon Valley, de Martyn Burke, película con la que arrancó el ciclo la semana pasada, se centra en la historia fundacional de las nuevas tecnologías y sus sorprendentes aplicaciones en el terreno de la comunicación. Es decir, narran los inicios de quienes revolucionaron el mundo de la informática.

Fotograma de 'La red social', de David Fincher

Fotogramas de ‘La red social’, de David Fincher

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Y en la narración de los hechos, David Fincher (hablamos de uno de los grandes directores actuales) acierta al dibujar las dos caras de la red social: su rostro más eficaz, pura expansión del discurso capitalista fraguado en torno a la objetividad científica, y su envés pulsional, allí donde el sujeto busca el goce que el tejido de signos informático le escamotea. De manera que sí, Facebookéame, ponte en contacto conmigo, infórmame, comunícate, utiliza la red que nos protege con su lógica interna, para luego dar rienda suelta al más intenso placer que reclama la experiencia subjetiva.

Fotograma de 'La sala de los suicidas', de Jan Komasa

Fotograma de ‘La sala de los suicidas’, de Jan Komasa

Lo estamos viendo últimamente, en películas que hablan igualmente del poder que ofrecen las nuevas tecnologías para amasar fortunas en apenas un click de ordenador, al tiempo que las drogas y el sexo se suman al vértigo que produce el dominio de la informática (El lobo de Wall Street, La gran estafa americana, El consejero…). La red social y Piratas de Silicon Valley diríamos que ponen el acento en el combate que ciertos jóvenes mantuvieron por liderar esa revolución informática, mientras que La sala de los suicidas (Jan Komasa) y Hello! How are you?, de Alexandru Maftei, se centran en las consecuencias del uso y abuso de esa red social.

Fotograma de Hello! How are you? de Alexandru Maftei

Fotograma de Hello! How are you? de Alexandru Maftei

En cualquiera de los casos, el discurso cibernético y cierta pulsión difícil de encauzar van de la mano. De hecho, Mark Zuckerberg, creador de Facebook, aparece en la película de David Fincher como un joven obsesionado por las nuevas tecnologías, al que cierto desengaño amoroso le espolea a la hora de configurar su exitoso programa. Una mente de gran capacidad lógica, incapaz, paradójicamente, de sostener una relación amorosa con Erica Allbright (Rooney Mara), a la que adora tanto como odia. Y una Erica que, dirigiéndose a Mark, dolida (“me llamaste zorra en Internet”), le echará en cara algo que también suscita la red social: “Escribes tus chorradas denigrantes desde la sombra, porque eso hace la gente frustrada hoy en día”. La sociedad de la información, en tanto eficaz aparato de transmisión de mensajes, conviviendo peligrosamente con la sociedad de consumo, en tanto espacio diseñado para la obtención del máximo placer, incluido, claro está, el placer más siniestro.

Rooney Mara en 'La red social', de David Fincher.

Rooney Mara, como Erica Allbright, en ‘La red social’, de David Fincher.

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Jesse Eisenberg, como Mark Zuckerberg, en 'La red social', de David Fincher.

Jesse Eisenberg, como Mark Zuckerberg, en ‘La red social’, de David Fincher.

Salva Torres