Redford y Streisand se quedan sin comer perdices

‘Tal como éramos’, de Sydney Pollack
Con Robert Redford y Barbra Streisand
118′, Estados Unidos | Columbia Pictures, Rastar, 1973
En Filmin
Domingo 15 de noviembre de 2020

Lo que me hizo abrir Filmin y reproducir ‘Tal como éramos’ fue un simple recuerdo: el de mi primera película romántica cuyo final no parecía sacado de un cuento de hadas.

La historia se centra en Hubbell Gardiner (Robert Redford) y Katie Morowsy (Barbra Streisand), dos estudiantes universitarios con caracteres muy diferentes. Mientras que Hubbell es un deportista nato y amante de la buena vida, Katie está volcada en el activismo político. Por simplificar, diré que se enamoran, se casan y, después de mucho pelear, terminan separándose.

Barbra Streisand en ‘Tal como éramos’, de Sidney Pollack.

Para quienes hemos crecido viendo las comedias románticas de Meg Ryan o Sandra Bullock, en donde «chico-conoce-a-chica» y terminan juntos sí o sí, encontrarnos con una película que representa una realidad que, normalmente, se maquilla bajo kilos de romanticismo fantástico, es importante.

Nos gustan los finales felices, que sus protagonistas lo sean, porque nos vemos reflejados en ellos, porque si a ellos les ocurre, ¿por qué no a nosotros? La respuesta no admite lógicas ni razones, ya la conocemos; nos da igual, exigimos nuestro final feliz porque nosotros también queremos serlo.

Finalizar una relación a pesar del amor que se profesan dos personas, o precisamente por ello, es algo que yo no veía muy a menudo. Me empapaba de todas esas historias de amor que parecían indicarnos que estas solo pueden terminar bien o mal, sin términos medios y con mucha dosis de idealismo. Y yo me preguntaba: ¿no hay más opciones? Con el paso del tiempo, el cine nos ha ido regalando una cara más real de la ficción, pero seguimos aferrándonos a ese final perfecto. ¿Será porque, en el fondo, sabemos que en la vida real no es posible? 

Robert Redford y Barbra Streisand en ‘Tal como éramos’, de Sidney Pollack.

Hay un momento de la película que a mí, particularmente, me hizo reflexionar: se trata del instante en que la historia, la suya, ya está rota y la derrota comienza a aceptarse, cuando Hubble le comenta a Katie que siempre tuvieron problemas, y ella simplemente contesta con un “pero fue maravilloso, ¿verdad?”. Extrapolemos esto a todo lo que nos rodea, a nuestras relaciones de pareja y de amistad, incluso a nuestra propia familia. Si, cuando el final se acerque, podemos afirmar con rotundidad que todo lo que hemos vivido fue maravilloso, a pesar de los problemas, podremos respirar tranquilos porque, a pesar del dolor, sabremos que mereció la pena.

¿Por qué verla? El filme nos muestra al conformista versus la inconformista, al que se ciñe a los cánones establecidos y a la que no encaja en ninguno. Lo normal frente a lo diferente. Todo en un matrimonio; un matrimonio que lucha por sobrevivir a esos caracteres tan opuestos. No es una película perfecta, ni mucho menos, pero se ha convertido en un clásico y, sinceramente, ver a Robert Redford y Barbra Streisand juntos es un placer.

Robert Redford y Barbra Streisand
Robert Redford y Barbra Streisand en ‘Tal como éramos’, de Sidney Pollack.

Danae N

Spotlight: periodismo, Iglesia y pederastia

Spotlight
Año: 2015
País: Estados Unidos
Director: Thomas McCarthy
Guión: Thomas McCarthy, Josh Singer
Actores: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery,Stanley Tucci, Brian d’Arcy James, Gene Amoroso, Billy Crudup, Elena Wohl, Doug Murray, Sharon McFarlane, Jamey Sheridan, Neal Huff, Robert B. Kennedy, Duane Murray, Brian Chamberlain, Michael Cyril Creighton, Paul Guilfoyle, Michael Countryman

1 - Spotlight

De “Spotlight” tienen que correr ríos y ríos de tinta aunque sería más lógico en estos tiempos hablar de ríos digitales. Sí o sí porque el quinto largometraje de la filmografía de Tom McCarthy lleva implícita la polémica, porque el guión es meticuloso y riguroso con los hechos reales acaecidos, porque es un ejemplo para una profesión depreciada en los últimos tiempos como es el periodismo, porque parece una película de las llamadas “de antes” y porque reivindica el cine de verdad, el de calidad, el que tiene arte y envejecerá bien, un detalle del que no se prodiga habitualmente la industria cinematográfica hollywoodiense.

0 - Spotlight - Destapa la verdad 2

Nos ubicamos y para ello hay que remontarse al año 2002, justo cuando los ríos que predominaban todavía eran de tinta, después del famoso atentado de las torres gemelas y antes de que las corrientes digitales tuvieran como afluentes las actuales redes sociales. En el periódico The Boston Globe hay una sección llamada Spotlight formada por cuatro periodistas que ejercen su labor vocacional a partir de cuidadosos reportajes de investigación. Con el nuevo director del rotativo de la capital y, al mismo tiempo, ciudad más poblada del estado de Massachusetts, surge la posibilidad de tratar un artículo sobre curas pederastas.

0-Spotlight-pelicula-4A partir de aquí la trama crece y crece entre víctimas, acusados, testimonios, documentos, trabas, dificultades y el ocultismo casi impenetrable y cómplice de la Iglesia. Lo que parecían unas cuantas manzanas podridas desemboca en un escándalo de pedofilia con insólitas dimensiones y que afecta a todo el sistema de la institución eclesiástica. El papel que desarrollan todos los actores para desenmascarar el turbio asunto me parece excelente, con mención especial para Michael Keaton como editor o, sobre todo, para Mark Ruffalo como reportero.

0 - Spotlight 2No es la primera vez que el género de cine periodístico encuentra grandes referencias, empezando por “The paper (Detrás de la noticia)” o, muy especialmente “Todos los hombres del presidente”, el clásico de los años setenta con Dustin Hoffman o Robert Redford como intérpretes destacados. Tampoco es el primer caso que menta la pederastia en el seno de la Iglesia católica y más de uno se acordará de ejemplos como “La duda” con actores de la talla de Philip Seymour o Meryl Streep o, sin ir mucho más lejos, de la arriesgada y controvertida película con detalles autobiográficos del manchego Pedro Almodóvar, «La mala educación», esa que tanto indignó a ciertos sectores conservadores.

0spotlight-cartelEstamos pues ante una historia real, conmovedora, de denuncia sobre algo tan horrible, atroz y sucio como son los abusos sexuales a los niños, de la que en su día se conocieron algunos detalles pero que en la peli del director de Nueva Jersey adquiere una magnitud todavía mayor debido a la minuciosidad de la misma y al impacto que puede llevar consigo un gran film. En tiempos en los que el Papa Francisco parece que quiere dar un giro a una institución arcaica, inquebrantable e involucionista, en tiempos de un amarillismo donde impera el pseudoperiodismo más sensacionalista que, entre otras cosas, utiliza informaciones sin contrastar, no debería extrañarle a ningún espectador de los que visualicen «Spotlight» que el Boston Globe consiguiera el Premio Pulitzer del 2003, así como tampoco debería parecerle raro a nadie que nos encontremos ante una película con abundantes nominaciones a los Premios Oscar o a los Globos de Oro. El tiempo lo dirá pero apuesto a que estamos ante un futuro clásico del séptimo arte.

JJ Mestre

* Artículo publicado también en el siguiente enlace del Espacio Woody/Jagger

«Marilyn era el sueño de todo fotógrafo»

Marilyn and Me and More. América en los 60, por Lawrence Schiller
Kir Royal Gallery
Reina Doña Germana, 25. Valencia
Hasta el 23 de noviembre

“Su piel mojada brillaba. Sus ojos centelleaban. Su sonrisa era provocativa. La curva de su espina dorsal complementó las suyas naturales, mientras se reflejaban en el agua las luces y toda la escena brillaba”. Así recuerda Lawrence Schiller aquella sesión de fotos junto a la piscina donde se rodaba la última película inacabada de Marilyn Monroe, Something’s Got to Give (1962). No sólo eso. Schiller, que ya había fotografiado a la actriz durante el rodaje de El multimillonario (1960), se quedó esta vez atónito. “Ella fue la que se quitó el bañador. Nadie le dijo que lo hiciera. Sabía que eso le daría publicidad en todo el mundo. Se explotaba a sí misma y nosotros éramos sus instrumentos”.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller.

Será la primera vez que esas fotografías se vean en España. La galería Kir Royal, tras pasar por Mondo Galería de Madrid, acoge una selección de aquellas imágenes. Imágenes en color y en blanco y negro de una Marilyn arrebatadora. “Marilyn era el sueño de todo fotógrafo: imponente con la ropa puesta, pero más sin ella”. La imagen en que aparece desnuda de espaldas, sentada al borde de la piscina, está valorada en 6.000 euros. Forma parte de la exposición Marilyn and Me and More. La América de los 60 que hoy se inaugura en Kir Royal. Pero no se hagan ilusiones: todas las copias de esa imagen están ya vendidas.

Imagen de Marilyn Monroe. Foto: Lawrence Schiller.

Imagen de Marilyn Monroe. Foto: Lawrence Schiller.

“CON AUDREY HEPBURN SIEMPRE ERA LA MISMA FOTOGRAFÍA”

Lawrence Schiller recuerda el magnetismo que desprendía Marilyn Monroe cuando se ponía delante de una cámara. “Había sido fotografiada por los grandes. Sabía cómo posar. Con ella, todas las fotografías eran diferentes. Con Audrey Hepburn, por ejemplo, era siempre la misma fotografía”. Cuando Schiller se encontró con ella por primera vez “estaba muerto de miedo”. Tanto es así que decidió ponerse a hablar para tapar sus inseguridades. “Me dijo: ‘Hola, Larry de Look. Yo soy Marilyn’. Y yo le contesté: ‘Soy el lobo malo’. Creo que le gusté. Era una persona muy profesional, sabía lo que quería y cómo aparecer en las fotografías”.

– ¿Pero era tan bella? ¿Dónde residía su belleza?

– “Le sacaba la sonrisa a los hombres cuando contoneaba las caderas mientras caminaba. Sabía cómo hacer esas cosas que la hacían única. Parte de su magia era que sabía cómo ser una persona diferente para cada uno de nosotros”.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller

“MARILYN SABÍA CÓMO SER ADORABLE, ABRAZABLE”

Cuenta Larry Schiller que Marilyn estaba tan segura de sí misma delante de la cámara que su seguridad era contagiosa. “No había ningún indicio en esa mujer que hiciese pensar que había tenido problemas durante la mayor parte de su vida”.

– ¿Era tan tentadora como frágil?

– “Sabía cómo ser juguetona, cómo guiñar un ojo, cómo ser deseada. Sabía cómo ser adorable, abrazable, follable. Pero también fue alguien que sobrevivió, que aguantó tantas palizas, que fue de casas de acogida a orfanatos, y que miró el matrimonio cuando tenía dieciséis años como una manera de salir de la miseria y la inseguridad. Pero un matrimonio feliz, con éxito y duradero no estaba escrito para ella”.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Fotografía: Lawrence Schiller.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Fotografía: Lawrence Schiller.

Schiller afirma que a Marilyn nunca le faltó compañía masculina, desde fotógrafos como Sam Shaw y Milton Greene, “que la adoraba”, hasta actores como Marlon Brando, Frank Sinatra, Yves Montand y Tony Curtis, pasando por poderosos ejecutivos de estudio, directores o políticos como Jack y Bobby Kennedy, “que puede que la explotasen”. Y agrega: “Fue una mujer que luchó por mantenerse viva y que no tenía confianza en sí misma para triunfar”.

Imagen de Bette Davis en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller

Imagen de Bette Davis en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller

“A ROBERT MITCHUM LE ENCANTABA PERSEGUIR A LAS MUJERES”

La exposición de Kir Royal es Marilyn and Me, referido al propio Larry Schiller que la fotografió, pero algo más. Y ese algo más (and More) tiene que ver con las numerosas estrellas de Hollywood que Schiller inmortalizó y que también aparecen en la muestra: Paul Newman, Robert Redford, Bette Davis, Barbra Streisand, Robert Mitchum o Clint Eastwood, entre otras. Estrellas de las que guarda singulares recuerdos.

Robert Redford y Paul Newman jugando al ping pong. Foto: Lawrence Schiller.

Robert Redford y Paul Newman jugando al ping pong. Foto: Lawrence Schiller.

“La que más me sorprendió fue Bette Davis. Era una mujer lista, franca, directa al grano. Las arrugas de su cara contaban la historia de su vida. Me enseñó que no se entiende nada de la vida hasta que no te has divorciado varias veces”. De Paul Newman recuerda que era “un bromista; quería divertirse y, con él, las cosas más difíciles eran fáciles”. Robert Redford era “un hombre de negocios, familiar, leal, un auténtico ecologista”. Y de Robert Mitchum recuerda que, además de un gran actor, “le encantaba perseguir a las mujeres”.

A Larry Schiller, a sus 77 años y con decenas de exposiciones alrededor del mundo, no sólo le gusta “recordar el pasado”, sino “trabajar duro cada día, defender los derechos de autor, pasármelo bien y ser mejor”. Siempre termina diciendo que “lo mejor está por venir”, aunque las fotografías de Marilyn Monroe desnuda en aquella piscina le persigan de por vida.

Imagen de Marilyn Monroe expuesta en Kir Royal y valorada en 6.000€, de la que ya no quedan copias. Foto: Lawrence Schiller.

Imagen de Marilyn Monroe expuesta en Kir Royal y valorada en 6.000€, de la que ya no quedan copias. Foto: Lawrence Schiller.

Salva Torres