«Es una comedia feroz sobre el amor y la vida»

El crimen de la hermana Bel, de Frank Marcus
Dirección: Rafael Calatayud
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 2. Valencia
Hasta el 17 de octubre

En la película ‘Tootsie’ (1982) de Sydney Pollack, la enfermera jefe de la famosa serie televisiva (Dustin Hoffman) llevaba algo colgado entre las piernas. En ‘El crimen de la Hermana Bel’ una dulce monjita televisiva en la vida real es una mujer airada e iracunda, algo dipsómana y lesbiana. Esta historia fuerte y transgresora, coproducción de CulturArts y La Pavana, estará en el teatro Rialto hasta el 17 de octubre.

‘El crimen de la Hermana Bel’ es un texto de Frank Marcus, dirigido por Rafael Calatayud e interpretado por las actrices Teresa Vallicrosa, Anna Casas, Maria José Peris y Amparo Fernández.  El montaje se inspira en ‘The killing of Sister George’, publicada en Reino Unido en 1964, y llevada más tarde al cine por Robert Aldrich.

Una escena de 'El crimen de la hermana Bel', de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Una escena de ‘El crimen de la hermana Bel’, de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

La protagonista, Julia, es una actriz madura que lleva diez años interpretando a la bondadosa Hermana Isabel en una serie televisiva de gran éxito. El personaje se ha convertido en un icono nacional en una sociedad conservadora. A diferencia del personaje que interpreta, Julia es una mujer ruda, iracunda y aficionada al alcohol, que mantiene una turbulenta relación con una mujer bastante más joven.

“Una comedia feroz que nos habla del amor, de la vida, de los difusos límites entre lo real y lo ficticio”. Así define Rafa Calatayud esta pieza con la que supera los 30 años en la profesión. “Se mueve entre el humor y la emoción y nos muestra sin tapujos las perversiones del ejercicio del poder y la manipulación de las vidas ajenas”. La música y las canciones tienen presencia, pero “no es una comedia musical, es un drama con canciones, las canciones están integradas en esa continuidad dramática que cuenta la historia”.

¿Qué más  descubrirán los que vayan a ver la obra? 

Verán  una comedia dramática donde contamos la relación entre dos personajes que viven la vida tal cual es. No les importa lo material. Están refugiadas en el sentimiento, en el sentido, en la emoción, en el querer, en el amor. Conviven tormentosamente, felizmente. Como es la vida. La vida es tormentosa, es feliz, alegre, divertida, tremenda, celosa. La protagonista es Julia Márquez, que interpreta a una monja que hace milagros en una serie convencional, y que en su vida real no tiene nada que ver con el personaje que interpreta. Su vida profesional se ve afectada por causa de su vida personal y a partir de ahí vienen todos los conflictos.

'El crimen de la hermana Bel', de Frank Marcus, dirigida por Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

‘El crimen de la hermana Bel’, de Frank Marcus, dirigida por Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

¿Cómo llegó el texto a sus manos y qué le interesó de él?

Es un texto que me interesó desde que vi la película de Robert Aldrich, ‘El asesinato de la hermana George’. Me informé sobre el autor, Frank Marcus, y conseguí el texto teatral. Me interesó el texto por el mundo, submundo que plantea. El poder, la interpretación, el teatro dentro del teatro, lo que es ficción, lo que es realidad. Ese mundo en el que se confunde que un actor protagonista puede convertirse en un icono porque lleva mucho tiempo interpretando a un personaje. Entonces la gente confunde, incluso no reconoce al actor, sino que reconoce al personaje. También toda la parte emocional, su recorrido a través de los cuatro personajes. Cuatro mujeres llenas de sentimientos, de sensaciones, de dependencia, de amor. Por otra parte, no me apetecía hacer un montaje convencional. Imaginé que todo transcurría en una sala de ensayos, en un plató cinematográfico, lugar de encuentro. Algo que me interesaba mucho. Mezclar ficción y realidad. También en la puesta en escena. En definitiva, el texto me interesó porque habla de sentimientos, de emociones.

¿Cómo se desarrolló el proceso de dirigir a cuatro magníficas actrices? 

Cada una es un mundo. Son personajes muy contrastados. Ir más allá del texto es muy importante. Las actrices no se tienen que quedar con la capa externa del personaje, porque si no estamos contando nada. Toda esa parte visceral que los personajes tienen que encontrar a partir de los ensayos y la dirección. Cuento con cuatro actrices extraordinarias.  Hemos trabajado y disfrutado del trabajo, con nuestros momentos de crisis. Pero siempre con buen hacer, con esfuerzo, vamos encontrando ese camino, ese recorrido emocional, que les pide esta función.

Una escena de 'El crimen de la hermana Bel', de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Una escena de ‘El crimen de la hermana Bel’, de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Después de 30 años, ¿todavía sigue disfrutando de su trabajo?

Sigo disfrutando como el primer día, como el primer montaje. Cuando comienzo un montaje es como si fuera el primero que hago. El descubrirlo, dialogar con los personajes, desentrañar el texto, significar cada momento, que las actrices busquen la mirada, que exista el diálogo, la comprensión por parte del público, que las actrices tengan la capacidad de comunicar y comuniquen. Es lo más bonito. Es el trabajo y disfruto el proceso de ensayos. Las representaciones es como el día a día, ver cómo evoluciona un espectáculo. Buscar su buena evolución. El actor no tiene que quedarse con lo que tiene. Ese punto de estar como al borde del precipicio. En cada representación, después de un estreno, debe sentir que es el primer día que representa esa función. Como yo cuando dirijo siento que es el primer día que dirijo esa función. Con ese nervio, esa inseguridad, ese punto que tiene que tener un actor de no tenerlo claro. Me gusta que el actor tenga ese punto de vértigo. Eso da vida. Da verdad, produce como cierta inquietud en el espectador. Hace que el espectador esté más atento a lo que ocurre en el escenario. Y para eso el actor tiene que sorprenderse cada día.

Una escena de 'El crimen de la hermana Bel', de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Una escena de ‘El crimen de la hermana Bel’, de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Bel Carrasco

The Working Drag: Off-Off-Camp contemporáneo

“The Working Drag”, de Cele Estivalis y Miguel Carbonell, dirigida por Raquel Escribano
Sala Carolina
C/ Rugat, 10. Valencia
Viernes 11 y sábado 12 de abril

Sobrevolaba Tennesse Williams  la denominación  Off-Off-Broadway en el seno de una serie de entrevistas con escritores, dramaturgos, poetas y músicos homosexuales, que la revista californiana “Gay Sunshine”  hubo publicado a mediados de los años setenta -cuya antología en castellano coordinó Jaime Gil de Biedma bajo el título de “Cónsules de Sodoma”-.

En el epílogo de los años cincuenta, el Off-Off se gesta por aquellos lares  con la voluntad de visibilizar el teatro de aficionados y las modestas performances, adquiriendo con el transcurso de los lustros un poso explícito de transgresión que lacera el corsé intelectual de las medianas y grandes producciones, solidificándose, a la par, una senda de acción y espectáculo Camp radicalmente emparentados con el universo gay de la Costa Este, especialmente refrendado por las reivindicaciones de los derechos civiles de la segunda generación de organizaciones LGBT, tras los disturbios de 1969 acontecidos en el conspicuo (desde entonces) “Stonwall Inn” -fecha y lugar que marca el comienzo decisivo de los movimientos de liberación homosexual en los Estados Unidos-, tras un par de décadas precedentes perfiladas por la subcultura closet/camp, en cuyo seno se populariza la figura de las Drag Queens, desarrollando un sencillo aunque histriónico espectáculo de variedades en diversos bares del Greenwich Village.

Integrantes del espectáculo 'The Working Drag'. Foto: Alarcón y Medina

Integrantes del espectáculo ‘The Working Drag’. Foto: Alarcón y Medina

Es ese tipo de espectáculo closet/camp  el que se disemina por diversas ciudades de nuestra geografía desde comienzos de la década de los setenta,  a la sombra estética de la Revista Musical Española y bajo el paraguas sonoro de las letras del cuplé de los años veinte –gestadas en su gran mayoría por el decadentista escritor, modista y libérrimo Álvaro Retana- y la pincelada hiperbólica de las folclóricas más eximias del momento.

“The Working Drag”, dirigido por Raquel Escribano y protagonizado por Celedonio Estivalis (Cruela de Bil_Laden), Miguel Carbonell (Xara) -gestores ambos del proyecto- y Eduardo Mota (Diva Black),  retorna a las atmósferas primigenias del camp con la voluntad de contemporaneizar los elementos que perfilan su espectáculo, guionizado a través de tres mujeres, funcionarias dominadas por el tedio, cuyo óxigeno proviene del desenfreno y la impostura durante sus descansos.

Uno de los integrantes de 'The Working Drag' en el camerino de la Sala Carolina. Foto: Alarcón y Medina.

Uno de los integrantes de ‘The Working Drag’ en el camerino de la Sala Carolina. Foto: Alarcón y Medina.

Tras un primer acto a modo de hilarante radiografía costumbrista-laboral, el show se tiñe de un playback cuyo acierto y singularidad reside en el trampantojo de infinitud de frases extraídas del celuloide. “Todo sobre mi madre” y “La mala educación”, de Pedro Almodovar, “Con faldas y a lo loco”, de Billy Wilder y “¿Qué fue de Baby Jane?”, de Robert Aldrich, conviven con retazos televisivos egregios protagonizados por Sara Montiel y Marujita Díaz, así como otras apariciones ignominiosamente ilustres para nuestra memoria internáutica colectiva, componiendo un collage sonoro que confiere a “The Working Drag” un hilo conductor de sátiras y excesos en el que (como no debía ser de otro modo) atesora cabida cuanto de estocástico se asila en las improvisaciones y la interactuación con el público.

Un Off-Off-Camp que trasciende las atmósferas de sus orígenes para ecumenizarse por entre los escenarios ortodoxos del teatro.

Los/as integrantes de 'The Working Drag'. Imagen cortesía de sus autores.

Los/as integrantes de ‘The Working Drag’. Imagen cortesía de sus autores.

José Ramón Alarcón y Merche Medina