Rodando en skate

Cruzando el sentido
Iván Fernández de Córdoba

No hay muchas formas de viajar sin pagar un billete o gastar gasolina. Una de las más originales es moverse en monopatín. Es lo que hace Alonso, un joven en busca de un sueño y de sí mismo, que emprende en solitario una larga travesía desde Valencia a Galicia, del Mediterráneo al Atlántico. A lo largo del periplo tropieza con personajes que influyen en su evolución personal y que le ayudan a descubrir quién es realmente.

Es el argumento de Cruzando el sentido, primer largometraje del joven director de 25 años, Iván Fernández de Córdoba formado en Ciudad de la luz y gran aficionado al skate. La película se presentó en el Festival Cinema Jove, en el Festival de Sax (Alicante), donde obtuvo el Premio al Mejor Proyecto, y se proyectó el 10 de septiembre en la sala de la SGAE de Valencia. Dentro de la fórmula de road movie, la historia mezcla de forma original la ficción con tintes de falso documental.

Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Dos años de tiempo, 8.000 euros reunidos a base de crowfunding  y toneladas de trabajo e ilusión se plasman en este filme.  “La película se rodó a lo largo del 2014, pero el montaje no se finalizó hasta abril de este año”, cuenta Fernández de Córdoba. “Como tiene una financiación low cost, pasamos malos ratos, condiciones duras sin ninguna comodidad, pero no todo fue sufrir. En las entrevistas a modo falso documental disfrutamos y nos reímos mucho”.

En Galicia tuvieron un encuentro con la guardia civil. “Estábamos rodando una escena con el actor protagonista, Román Méndez de Hevia, que estaba desnudo y ensangrentado”, cuenta el joven director. “Los aldeanos nos vieron de lejos y, asustados, llamaron a las fuerzas del orden. Un coche de la guardia civil se acercó y tras una breve conversación, se fueron entre risas deseándonos suerte”.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Los realizadores contaron con el apoyo de tiendas y marcas relacionadas con el mundo del skate, así como de varios  bares que utilizaron como escenario para grabar algunas secuencias. Fernández de Córdoba escribió el guión junto a Natxo Fuentes y en la fase de rodaje, el equipo principal lo formaban: Víctor Montoya, Noelia Martínez, Ana Martínez y Román Méndez de Hevia, el actor protagonista que debuta con esta película.

“Fue un rodaje muy duro, de guerrilla”, confiesa Fernández de Córdoba. “Nos metíamos cinco personas y un montón de material en el coche y allá que nos íbamos. La fuimos rodando en sentido inverso, de Galicia hacia Valencia aprovechando las mejores condiciones de luz. En los exteriores intentábamos rodar siempre a la mejor hora y que la localización jugara a nuestro favor. Era muy importante colocar bien la cámara, no queríamos perdernos nada imprescindible de la historia”.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Cortesía del autor.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Cortesía del autor.

La historia está llena de referencias a road movies como Easy Rider, París Texas o Una historia verdadera, que marcaron al joven director. También refleja su visión del mundo, un alegato contra las prisas de nuestra sociedad y la obsesión por alcanzar enseguida los objetivos y las metas marcadas.

Rodada con un reducido equipo técnico, entre tres y seis personas, la película tiene una factura digna de una producción convencional. Se utilizó una Canon 5D Mark II para la ficción y una Sony FDR-Ax 100 para el documental.

Otros profesionales de la Comunidad Valenciana que intervinieron en el proyecto son: Albert Forner, Emilio Mencheta, Olga Alamán, Paco Sarro, Álex Viciano, Lola Moltó y Mariam Torres o Juli Mira, entre otros.

Cruzando el sentido se dividirá en una decena de capítulos una vez finalizado su recorrido por festivales y cines. Los primeros serán publicados de forma online y gratuita. Para ver el total del metraje, el espectador tendrá que comprar el dvd/bluray o acudir a una plataforma de pago.

Secuencia de la película Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Secuencia de la película Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

“Mi generación teme al futuro”

Esta noche arderá el cielo, de Emilio Bueso
Editorial Salto de Página
De venta ya en librerías

Emilio Bueso (Castellón de la Plana, 1974) empezó a escribir para conjurar sus pesadillas y le tomó gusto a la escritura. Escribe de noche como los búhos y a un ritmo frenético. Tres novelas en los últimos tres años y otra en preparación para la próxima primavera. La última que acaba de publicar, Esta noche arderá el cielo, es una mezcla de road movie y western en un escenario muy particular, la Tras-taiga, una carretera de 666 kilómetros que recorre uno de los espacios más vacíos del mundo, al norte de Canadá. Mac, un  apasionado de las motos y la mecánica, con algún tornillo suelto en la cabeza y Perla, su ex novia recién separada de su marido, emprenden un viaje de aventura que les llevará a vivir una pesadilla.

Imagen de Emilio Bueso, autor de 'Esta noche arderá el cielo'.

Imagen de Emilio Bueso, autor de ‘Esta noche arderá el cielo’.

 

Bueso es un crack de la tecla que combina su profesión de informático y creación literaria con un estilo personal que concilia “lo más crudo del realismo con lo más alucinante de lo fantástico”, dice. Los numerosos premios que ha cosechado estos últimos años (Ignotus, Celsius y Nocte) y las reediciones de Cenital, ficción apocalíptica distópica, lo acreditan con un maestro del género.
Pregunta: ¿Por qué elegiste un escenario tan peculiar para Esta noche arderá el cielo?
Respuesta: Estuve por esa zona practicando senderismo y me impresionó mucho el paisaje, un páramo que no es bosque ni tundra, la taiga. Por la noche se ven millares de estrellas con nitidez y la luminiscencia de la aurora boreal lo inunda todo. Es otro mundo. Un espacio donde el tiempo se detiene. Con esta historia he trabajado el sentido de la maravilla y la capacidad de asombro, un registro diferente al de mis dos novelas anteriores, Diástole y Cenital, más ásperas.

P: ¿Cuál crees que es el mayor temor de la gente de tu generación?
R: Los de mi generación le tenemos cada vez más miedo al futuro, es lo que exploré con Cenital. En Esta noche arderá el cielo me he metido más por los derroteros del abandono y el desamparo. Siempre he pensado que hay pocas cosas más perturbadoras que contemplar, en todos los sentidos, unos horizontes vacíos. Verse en medio de un páramo, sin metas, encarrilado en algo lineal que sabes que acabará mal.
P: ¿Escribir te ayuda a conjurar los miedos o los amplifica?
R: Depende del escritor, y de lo escrito. Desde luego que si le lanzas una mirada larga al abismo puede que el abismo te la devuelva. Es el atractivo que tiene la literatura de terror, que resulta mucho más peligrosa, que ataca las emociones más fuertes.
P: ¿Por qué crees que Cenital es tu novela de mayor proyección hasta ahora?
R: Porque la nueva acaba de salir. Y porque, por mucho que digan que algunas cosas son cíclicas, probablemente nunca salgamos de esta crisis. Y nunca es demasiado tiempo, incluso para las secuoyas.
P: Cómo te ayudan los premios que has recibido a seguir en la brecha?
R: Los que he ganado hasta ahora apenas tienen dotación económica, son golpes de aliento que te da la crítica. Hacen que no pierdas de vista que todavía quedan cosas que van más allá de las cifras.
P: Con las redes sociales e infinidad de blogs parece que hoy todos queremos escribir y nadie tiene tiempo para leer. ¿Qué opinas al respecto?
R: Que la escritura nace de la lectura antes que del tener algo que contar, de la experiencia, del sentir, o el pensar. Todo el mundo tiene cuentas en Internet, y todo el mundo tiene una historia dentro, pero las más potentes no caben en los ciento cuarenta caracteres de un twitt. Requieren miles y miles de palabras, espacio en los comercios y difusión en los medios. Las personas que le dan la espalda a eso se están perdiendo muchas cosas irrepetibles.
P: ¿Tiene futuro el libro?
R: A veces pienso que ya no. Hay mucha gente que ya no quiere pagar por leer. Y casi todas las novelas grandes que he leído serían mucho más pequeñas si se hubieran tenido que escribir por amor al arte. Un autor que solo trabaja por un reconocimiento inmaterial terminará produciendo menos y, en muchos casos, mucho peor. Más tarde o más temprano, todos los creativos con posibles se terminan cansando de ver su nombre en letra de imprenta y terminan viendo cómo se les exigen unas cotas de calidad que requieren cada vez más tiempo y energía.
P: Tu próximo proyecto.

R: En mayo sale mi quinta novela. Está basada en los mundos de H.P. Lovecraft, y ambientada en lo más oscuro de África. Será una historia sucia, terrible y conmovedora. Intento que todas las mías lo sean, pero luego terminan pareciendo tan diferentes entre sí.

Portada del libro de Emilio Bueso, 'Esta noche arderá el cielo', de la Editorial Salto de  Página

Portada del libro de Emilio Bueso, ‘Esta noche arderá el cielo’, de la Editorial Salto de Página

Bel Carrasco