Tres flamencas en New York

Gipsy Cabaret
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 4 al 6 de marzo de 2016

Cuando algunos esgrimen una incipiente recuperación económica, España sigue sufriendo una  sangrante fuga de talentos. Sin embargo, aunque podemos encontrar algunos paralelismos, es algo distinta de la que vivió el país cuando, tras la guerra civil, se produjo un éxodo de artistas no sólo por cuestiones ideológicas, también puramente alimenticias.

Sala Russafa acoge del 4 al 6 de marzo Gipsy Cabaret, una divertida propuesta que recrea el viaje a Nueva York de tres flamencas que huyen de la miseria y la incultura. En la gran manzana les espera una prima que se abrió camino en ‘las Américas’, montando su propio cabaret.

Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un espacio de mentalidad abierta, donde se fusionan culturas y ritmos. Sobre aquellas tablas, su duende y su gracia les llevarán a conseguir el éxito, con contratos millonarios para dar la vuelta al mundo. Y años más tarde volverán al mismo escenario cargadas de recuerdos, de vivencias y de experiencia.

Dentro del ‘Ciclo de compañías Valencianas’, regresa al teatro de Ruzafa Xhido Teatro-Danza, una formación que ya lo visitó en 2012 con la propuesta multidisciplinar Pretextos. En marzo regresa con esta divertida pieza, que ha pasado por el café teatro y que ahora llega a las tablas en un formato ampliado, que permite profundizar en la entrañable historia de estas buscavidas, contada en clave de swing, mezclando la interpretación y la improvisación, el canto, la danza, el flamenco y hasta el claqué.

Escena de Gypsi Cabaret.

Escena de Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los flujos arquitectónicos de Keke Vilabelda

Flow, de Keke Vilabelda
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Inauguración: jueves 21 de enero, 20.00h

Kir Royal Gallery Valencia presenta por primera vez la exposición individual del joven artista Keke Vilabelda (Valencia, 1986) con una selección de su obra más reciente. Bajo el título Flow, Vilabelda compone un itinerario visual a través de diferentes escenarios urbanos, con la hibridación de materiales y técnicas como denominador común. Pintura, fotografía, escultura e incluso videoarte. Cemento, plástico, hierro, espuma o ladrillo, con estas armas el artista crea superposiciones y transparencias, brillos y opacidades.

Flow tiene que ver con el movimiento, con las secuencias arquitectónicas, con los ritmos y con el fluir. En todas las piezas el artista intenta crear flujos visuales, jugando con la repetición formal y con la combinación de diferentes materiales y técnicas (sobre todo cemento y metacrilato).

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Juega con la idea de enfrentar texturas, pensando en esa arquitectura en la que el cristal, el acero, el hormigón, todo se adhiere con gran artificialidad y espectacularidad. En relación a esto, el uso del neón remite a lo aparente, una llamada de atención que nos deslumbra, ocultando el vacío, la superficialidad y quizá la decadencia de unos edificios en muchos casos deficientes.

En palabras del crítico de arte Juan Bautista Peiró, “en estos trabajos se libra una inteligente batalla entre algunos conceptos esenciales de la práctica pictórica, tales como el tratamiento de los materiales, las relaciones compositivas, el manejo de texturas en su doble acepción matérica y visual; en definitiva, la profunda identificación entre el qué y el cómo. Pero el trabajo de Keke Vilabelda se sitúa en las antípodas de cualquier reduccionismo o simplificación formalista o decorativa. Antes al contrario, hay un decantamiento reflexivo y experiencial que ha venido desarrollando en estos últimos años”.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Otro aspecto a destacar es la aparente virtualidad de las obras, el tinte digital de unos escenarios preprogramados, que hacen caso omiso al contexto, siguiendo los mismos patrones en cualquier ciudad del mundo. Al mismo tiempo, en estas piezas grandes Vilabelda trata de cuestionar la propia pintura y hacer que no parezca pintura, sino luz. Y jugar con la fotografía para que no parezca fotografía sino materia, pintura.

En un segundo grupo de obras de la nueva serie Skyline, tridimensionales y fijas a la pared, Vilabelda crea unas plataformas que hacen referencia a horizontes urbanos. Algunos fragmentos tienen un carácter de ready-made, objetos que el artista encontraba durante sus viajes y acumulaba en su estudio. Pruebas de color o de texturas, quizá sobrantes de otras obras mayores.

Tras convivir un tiempo con estos objetos, han pasado a conformar una especie de paisaje, retratando el trabajo de los últimos años del artista. Al colocar estas piezas una junto a otra, surge una metáfora de lo que ocurre en el paisaje urbano, una serie de relaciones construidas en el tiempo, con sus roces, sus contradicciones, opacidades y transparencias, superficies mates y brillantes, sólidas o huecas, blandas y duras… cada una con su identidad propia puesta en relación con el resto.

“Ambas series, desde estrategias particularmente diferenciadas, confluyen en ese común escenario urbano en el que se (re)presenta el fluir cotidiano de la existencia humana”.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

 

El silencio antisistema de Marcelo Fuentes

Notas urbanas. Marcelo Fuentes
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 19 de julio

Marcelo Fuentes dice que en su obra hay una “voluntad metafísica”. Preguntado acerca de si esa metafísica no es un modo de dejar de comprometerse con la realidad circundante, responde taxativo: “Mi arte es muy comprometido”. Y acto seguido se explica: “Ahora mismo, la dualidad es el sistema, y el arte [su arte] lo que debe hacer es abrir grietas en esa dualidad”. Por eso, frente a la ciudad monumental “que más o menos goza de la atención general”, Fuentes aboga por esa otra ciudad que pasa desapercibida de tanto transitarla deprisa. “Para verla, necesitamos la pausa, el sosiego, la tranquilidad, el silencio”.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

Las 78 piezas que el Centro del  Carmen acoge en su Sala Dormitorio (espacio que ni pintado) descansan sobre esa máxima: la exploración del vacío. “La nada asusta”, subraya el artista. Y cuando dice nada se refiere a los espacios despojados de seres humanos: “La urbe como un gran escenario cuando ha descendido el telón y los actores descansan”. Aunque su obra destile una luz semejante a la de algunos cuadros de Edward Hopper, Marcelo Fuentes establece las distancias: “En Hopper siempre hay algún personaje que transmite la sensación de soledad, mientras que en mi obra esa soledad la transmite el propio espacio vacío”.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas', en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’, en el Centro del Carmen.

A pesar de todo, Fuentes no piensa que su obra se halle atravesada por la angustia que pudiera derivarse de esa soledad. “El espectador participa en esa realidad; la hace suya”. Como hace suyas las emociones derivadas del infinito juego de luces y sombras. “Una fachada iluminada por el crepúsculo o la pared de un acantilado” son algunos de los desencadenantes de esa emoción. “Tal vez”, precisa Fuentes, “porque los ritmos de la naturaleza son inexorables y nuestros modos de ser mundo sólo resisten en el consenso”.

Su obra está plagada de volúmenes propiciados por esa luz que martillea edificios, muros, acantilados o bancos de arena. Volúmenes que terminan por diluirse en manchas abstractas, de manera que lo sólido (la dualidad fácilmente reconocible) se vuelve poroso hasta producir esa sensación vaporosa que envuelve gran parte de su trabajo. De ahí que las ciudades reflejadas se refieran sin duda a Valencia, pero también a Nueva York (“sobre todo”), Berlín, Roma o Estocolmo. Ciudades distantes y distintas que, sin embargo, terminan hermanadas por ese vacío que todo lo llena en la producción de Marcelo Fuentes.

Obras de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obras de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

“Mi visión no cambia ante un paisaje natural o urbano. En cierto modo, el paisaje urbano no deja de ser una forma sofisticada de oquedad en la montaña, de cueva o de nido”. La corrupción, ajena por completo a los vaivenes de la economía, se refiere en la obra de Fuentes a lo que el paso del tiempo impone con rotundidad. “Nuestro modo de ser naturaleza, sometidos al tiempo”. Por eso las ciudades de Marcelo Fuentes conmueven: porque registran esa fragilidad de lo sólido percutido por la débil luz.

Las ‘Notas Urbanas’, tal es el título de la exposición, que ha venido tomando el artista, concentradas en los dos últimos años, son como anotaciones musicales de la urbe en perpetuo cambio lumínico. Alrededor de 15 años después de que expusiera en el IVAM su visión más racionalista de Valencia, vuelve a la carga en el Centro del Carmen con otra percepción de la ciudad más líquida. Los mismos volúmenes sometidos a una voluntad metafísica de total entrega. Y muy comprometida.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

Salva Torres