María Barranco es Legionaria en el Talía

Legionaria, de Fernando Quiñones, bajo la dirección de Manuel Iborra
Con María Barranco
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 30 de septiembre al 4 de octubre de 2015

La actriz María Barranco estrena en el Teatro Talía el montaje Legionaria, basado en la novela Las mil noches de Hortensia Romero, de Fernando Quiñones, bajo la dirección de Manuel Iborra. En Legionaria, Hortensia Romero, una puta, cuenta su vida. La acción transcurre en el patio de la casa de la protagonista. Allí, Hortensia irá recordando a solas, a veces con la complicidad del público, su vida.

A través de sus recuerdos veremos desfilar a todos los personajes de su vida, sus padres, el novio con el que nunca se casó, el legionario con el que se fugó, las putas de la “casa” donde trabajó en Sevilla y sus clientes, los ricos, los pobres, los próceres, los artistas, los viciosos, los raros y los beatos.

María Barranco en una escena de Legionaria. Teatro Talía de Valencia.

María Barranco en una escena de Legionaria. Teatro Talía de Valencia.

«Me gustaría -dice Quiñones- que en el decorado se viera la luz de Cádiz, un patio blanco, con una buena sombra. Me gustaría que se oliera a la cal con la que se enlucen las casas, a geranio de las macetas, que se guisara una tortillita de camarones en un fuego, que saliera el agua de un grifo del patio y pudiera lavarse la cara o refrescarse de tanta calor».

«Me gustaría -continúa diciendo- que sonaran unas alegrías de Cádiz o música carnavalesca, de esa que siempre te hace reír…. que hubiera una canción del gran Javier Ruibal… Prepárense para oír marranadas, pero ¡tan bien dichas, que da gloria oírlas!»

El productor de la obra Pedro P. Pérez (más de 30 películas: desde Solas a las 16 nominaciones de El Niño) regresa a la producción teatral con Legionaria, «porque la adaptación del fabuloso texto de Quiñones tiene el concepto de los grandes éxitos teatrales: te ríes y lloras… Te emocionas… ¡Y sexo!… Picante, como se solía decir», explica.

Y añade:  «Esas ganas de comerse la vida de Hortensia, a pesar de las dificultades, es toda una lección en la actualidad: de cómo la alegría de vivir y la dignidad pueden con todo».

De María Baranco destaca Pérez «su gracia natural, su habla guasona andaluza, su técnica, que proviene de la experiencia y, sobre todo, su carisma de cara al público. Una Legionaria ideal que dará muchísimo que hablar y desternillarse».

María Barranco como 'Legionaria'. Teatro Talía.

María Barranco como ‘Legionaria’. Teatro Talía de Valencia.

 

El saqueo festivo de Iván Sikic

It’s My Party and I do What I Want To!, de Iván Sikic
99 globos ‘número 1’ de foil de 40 pulgadas / 49m3 de helio (aprox.) / 400 metros de cinta (aprox.) / 1 ladrillo de 1.7kg / Pan de oro de 22k / 7.000 chinchetas (aprox.)
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia
Hasta el 12 de septiembre de 2015

Según informa la agencia internacional Oxfam, los 80 individuos más ricos del planeta poseen una riqueza acumulada equivalente a la del 50 por ciento más pobre, es decir, tan sólo 80 personas cuentan con igual riqueza que 3,5 mil millones de individuos juntos. Y la brecha se sigue ensanchando. En enero de 2015, Credit Suisse y la revista Forbes reportaron que al 2016, más de la mitad de la riqueza mundial estará en manos del uno por ciento de la población.

Instalación de Iván Sikic en la exposición de la galería Luis Adelantado. Fotografía de Nacho López Ortiz e Iván Sikic cortesía de Luis Adelantado.

Instalación de Iván Sikic en la exposición de la galería Luis Adelantado. Fotografía de Nacho López Ortiz e Iván Sikic cortesía de Luis Adelantado.

Esta gran divergencia viene siendo caballo de batalla de un sinnúmero de movimientos de protesta, sobre todo los que surgen al cabo de la crisis financiera global del 2008-2011, entre los que destacan el Movimiento 15-M y Ocupa Wall Street. Este último acuña el eslogan Somos el 99% para denunciar la carencia de representación de la inmensa mayoría en la toma de decisiones políticas, económicas y sociales. Pensemos, por ejemplo, en el proceso de toma de decisiones que condujo al abaratamiento del costo laboral y la reducción del gasto fiscal que hoy azotan a España, Grecia y Portugal.

Este es el contexto político y social al que Iván Sikic responde en esta ocasión al presentar It’s My Party and I do What I Want To! – o Es mi fiesta y hago lo que me da la gana. En un rincón de la galería Luis Adelantado, 99 globos de helio mantienen a flote un ladrillo cubierto de pan de oro. Durante los dos meses que dura la muestra, cada semana se añade un nuevo globo para suplementar así a los que se vienen desinflando. Estos últimos permanecen, desinflados, en el lugar en el que caen, como crudo testimonio de que su reemplazo es tan barato como inevitable. En el suelo, un pequeño batallón de chinchetas indefensas dramatizan la inanidad de su postura ante el implacable ladrillo dorado.

Instalación con chinchetas de Iván Sikic en la exposición de la galería Luis Adelantado. Fotografía de Nacho López Ortiz e Iván Sikic cortesía de Luis Adelantado.

Instalación con chinchetas de Iván Sikic en la exposición de la galería Luis Adelantado. Fotografía de Nacho López Ortiz e Iván Sikic cortesía de Luis Adelantado.

El oro como foco de codicia y arma poética de denuncia es un tema recurrente en la obra del artista peruano Iván Sikic, quien hoy reside en Nueva York tras una década en Melbourne, Australia. El pasado abril, como parte de su obra más reciente, Saqueo, Sikic esconde una pepita de oro evaluada en poco más de 2.000 dólares entre toneladas de tierra en el interior de una mansión abandonada de su Lima natal.

Acto seguido, el artista invita al público a embarrarse las manos con la oferta de regalarle la pepita a quien la encuentre. Esta lúdica búsqueda del tesoro adquiere matices sombríos al considerar la arrolladora atracción de la minería ilegal que hoy da de comer a cientos de miles de peruanos a la vez que destruye comunidades y depreda el medioambiente.

La invitación a la reflexión libre y pausada a partir de elementos simples pero a la vez cargados de potencial poético es la estrategia preferida de Sikic, quien en distintas ocasiones también ha recurrido a la performance duracional -al estilo de Marina Abramovic o del legendario Tehching Hsieh- para representar su punto de vista. En esta oportunidad, tres elementos de utilería, el oro, las chinchetas y el helio, cobran vida al dramatizar la inclemente tensión entre las grandes mayorías y el siempre boyante, eternamente de fiesta, uno por ciento.

Instalación de Iván Sikic en la galería Luis Adelantado. Fotografía de Nacho López Ortiz e Iván Sikic cortesía de Luis Adelantado.

Instalación de Iván Sikic en la galería Luis Adelantado. Fotografía de Nacho López Ortiz e Iván Sikic cortesía de Luis Adelantado.

Jorge López-Canales

“El reparto justo de la riqueza es utopía»

‘Pluto’, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira
Festival d’Estiu Sagunt a Escena

El Festival d’Estiu Sagunt a Escena cerró su programación de teatro clásico con una obra escrita hace 25 siglos cuyo contenido mantiene plena actualidad: el enfrentamiento entre la plutocracia y la democracia. ‘Pluto’, la última pieza escrita por Aristófanes, es una ácida fábula sobre la injusta distribución de la riqueza. El dramaturgo griego critica la corrupción de los senadores de su época y su acumulación de bienes a través de la figura del dios Pluto que vaga ciego por las calles. Javier Gurruchaga, histriónico y magnífico como siempre, encabeza el reparto en su doble papel de Pluto y de la Pobreza.

Estrenada en el Teatro de Mérida, este Pluto 2014 es una versión de Emilio Hernández, dirigida por la actriz y directora valenciana Magüi Mira. Tras su paso por Sagunto seguirá la gira por otros escenarios españoles. Entre los últimos trabajos de Mira: ‘Ay Carmela’, de Sanchis Sinisterra, que se representó en San Petesburgo, ‘Kathie y el hipopótamo’, un texto de Vargas Llosa interpretado por Ana Belén y ‘En el estanque dorado’. En 2012, protagonizó ‘La Anarquista’ de David Mamet en Madrid y Nueva York.

Escena de Pluto, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de Pluto, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Es evidente que el tema del dinero está a la orden del día. ¿Por qué,  concretamente, esta obra de Aristófanes?

Es una fábula llena de ingenio que incide en la necesidad de repartir justamente la riqueza. Me interesó su poesía, la crítica política tan mordaz, el humor inteligente y transgresor. La suma de todo me parece una bomba muy potente capaz de zarandear a cualquiera que se ponga a tiro. Fue el último texto que escribió Aristófanes y es una fiesta muy ácida. Ácida porque seguimos en la utopía. No hemos conseguido erradicar la pobreza.

¿Cuáles son las similitudes más evidentes que advierte entre su época y la actualidad?

Quise contar este duro cuentecito precisamente porque estamos viviendo una realidad paralela. Aristófanes vivía una democracia descompuesta y podrida por un altísimo índice de corrupción y en un momento en el que la pobreza crecía sin límites. Comer un plato de puré de lentejas era un gran logro. Hasta ese momento la política en la sociedad griega solo había tenido como objetivo el bien común, pero los senadores empezaron a cobrar por sus servicios y ahí empezó el viaje a la corrupción que denuncia Aristófanes. Los ricos empezaron con el vicio asqueroso de acumular y acumular dinero.

Magüi Mira, directora de 'Pluto', de Aristófanes, en Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Magüi Mira, directora de ‘Pluto’, de Aristófanes, en Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

¿Con qué criterios se ha adaptado el texto al público de hoy?

Emilio Hernandez ha hecho una gran versión, potenciando el humor y la esencia del discurso político de Aristófanes. No hemos tenido que adaptar nada. Esta es la tragedia que vivimos ahora: somos contemporáneos de Aristófanes. Seguimos ahí. Han pasado 2.400 años y no hemos conseguido establecer un reparto justo de la riqueza. Sigue siendo una utopía. Lo contamos con humor, como Aristófanes. El humor, como buena emoción que es, abre la puerta de la reflexión y del pensamiento, y así dobla el goce del espectador. Y con mucha música. Con nueve actores que cantan, y son personajes que aparecen y desaparecen de un coro que es el pulmón de la función. Nueve actores muy talentosos.

Escena de 'Pluto', de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de ‘Pluto’, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

¿Cómo influye el hecho de ser actriz en su faceta de directora?

Fundamental. Es mi gran arma para conseguir llegar al final del viaje. Un viaje que hacemos todo el equipo. Todos sumamos. Sé cómo conseguir esa suma. Hago repartos con actores a los que puedo admirar, y tengo la suerte de que aceptan mis propuestas.  Yo sé respetar el trabajo de un actor o de una actriz. Escucho. Precisamente porque no siempre los directores con los que he trabajado me han respetado y escuchado a mí. Sé que puedo tener en la mano un gran texto y magníficas ideas y propuestas como directora, pero que si no tengo unos actores comprometidos y con talento, no hay nada que hacer. No voy a llegar al público, objetivo primordial.

¿Qué tal se ‘portan’ Gurruchaga, Marisol Ayuso  y los otros actores?

Como lo que son, grandes profesionales, inspirados, y comprometidos con la ética de la historia que contamos, y con la estética que la contamos. Creando unos personajes únicos y vivos y formando ese coro que es el verdadero pálpito de la función.

Escena de Pluto, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de Pluto, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

“Las guerras ahora son económicas”

¿Economía de guerra o guerra de las economías?, por Paco Álvarez
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeid, 6. Valencia
Conferencia pronunciada el martes 4 de junio

El centenario de la I Guerra Mundial (1914-18) está siendo recordado mediante diversas conferencias y ciclos de películas, como los que se vienen desarrollando en el Institut Français de Valencia y próximamente en el Festival Internacional Cinema Jove, respectivamente. Paco Álvarez, ex vicepresidente de la Bolsa de París y ahora responsable de la “bitácora de divulgación de la cultura financiera y bursátil” labolsaylavida.org, se hizo cargo de esa guerra en una conferencia en el citado instituto francés de título elocuente: ‘¿Economía de guerra o guerra de las economías?’

Y es que para Paco Álvarez no admite dudas: “Yo siempre he asociado las guerras a la economía”. Y para demostrarlo se puso a enumerar la serie de datos que lo confirman. Datos todos ellos enmarcados en la máxima que presidió tanto aquella gran guerra como la actual crisis económica: “Las guerras empiezan o se hacen por temas económicos, para poseer más tierras, más mano de obra, más producción, más poder, que es lo que persigue el modelo económico vigente”.

Uno de los cuadros expositivos utilizado por Paco Álvarez en su conferencia '¿Economía de guerra o guerra de las economías?'. Institut Français de Valencia.

Uno de los cuadros expositivos utilizado por Paco Álvarez en su conferencia ‘¿Economía de guerra o guerra de las economías?’. Institut Français de Valencia.

Por eso Paco Álvarez concluyó: “Las guerras ahora son económicas”. Y agregó: “Hay guerras de obuses, de bombas, de cañones, y en los países civilizados eso se transforma ahora en guerra económica”. Quiso dejar claro que, aun no siendo idénticas, porque “muertos hay algunos, pero no son comparables con los del 14-18”, sin embargo en la actualidad “hay millones de familias que lo están pasando muy mal”. De manera que, en su opinión, las muertes se han transformado en injusta precariedad y pobreza.

“Renault fabricaba tanques para Francia, antes de convertirse en potente industria del automóvil”. Al igual que España fabrica bombas lapa, “el país que más produce”, con la lógica intención “de venderlas; de nuevo, la relación entre economía y guerra”. Paco Álvarez subrayó que la famosa “economía de guerra” procede de la “medida que toma un gobierno para ganarla”, utilizando como instrumento para conseguir esa victoria “los propios seres humanos”.

Paco Álvarez. Imagen capturada en Youtube.

Paco Álvarez. Imagen capturada en Youtube.

En su conferencia recordó cómo un corresponsal de la televisión pública alemana se le acercó al final de una charla pronunciada en Madrid, para reconocerle lo siguiente: “Alemania intentó en 1914 y luego en 1940 dominar Europa, y ahora lo está intentando de otra manera”. De nuevo la guerra y la economía. Paco Álvarez señaló que precisamente Alemania es la que está ahogando a los países del sur por haber sido unos “viva la virgen, y ahora nos castiga”. ¿Cómo? “Impidiendo al Banco Central Europeo prestar dinero a bajo interés, mientras lo hace con los bancos al 0,25% para que ellos compren deuda pública al 3 ó 4%”. Con tan jugosos beneficios, “¿por qué los bancos van a prestar dinero a las pymes y familias si obtiene mucho más con la compra de esa deuda pública?, se preguntó el analista financiero.

Para finalizar su explicación, Paco Álvarez echó mano de una serie de citas, entre las que destacan éstas: “El sistema económico actual asesina”. Lo dijo en el periódico turinés La Stampa, nada menos que el Papa Francisco. “El capitalismo lleva en sí la guerra”, pronunciada por Jean Jaurés, político socialista francés, fundador de L’Humanité, asesinado al poco de iniciarse la I Guerra Mundial.

Paco Álvarez. Imagen de su web labolsaylavida.org.

Paco Álvarez. Imagen de su web labolsaylavida.org.

Salva Torres

Bartomeu Marí: «¿Qué es hoy un museo público?»

Bartomeu Marí i Ribas (Ibiza, 1966) da las claves del nuevo modelo de museo que está poniendo en marcha en el MACBA, inspirado en el IVAM de los años 90, y su visión de los procesos de transformación que están operando en el terreno de lo público. Tras pasar por la Foundation pour l’Architecture de Bruselas y el IVAM de la primera época, fue director del centro de arte contemporáneo Witte de With de Rótterdam. Actualmente dirige el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, a la vez que preside el CIMAM.

En 2011 formaste parte del equipo redactor de la Estrategia para las Artes Visuales, que contó con el apoyo del sector profesional del arte en España y que pretendía marcar una hoja de ruta que evitara los constantes cambios de rumbo derivados de los vaivenes electorales. Aunque resulte sorprendente, era la primera vez que en más de treinta años de democracia en España se marcaba un plan estratégico en materia de artes visuales. El actual Ministerio de Cultura ha obviado ese documento y el trabajo de consenso que representa. ¿A que crees que se debe?

Tradicionalmente, en este país, los gobiernos que entran destruyen o ignoran lo que el gobierno precedente ha hecho y creo que ese “deshacer”, el hecho de no utilizar nada de ese documento forma parte de esta tradición. Es una gran lástima que esa reflexión se iniciara al final de una legislatura. Pero también creo que el actual gobierno tiene una imagen de la cultura, y sobre todo del sector del arte, muy diferente a la idea que se tenía cuando se hizo el plan.

En Europa, hace ya años, el papel de la cultura cambia y el arte deja de ser un elemento básico en el crecimiento y la maduración del individuo. De formar parte de la educación que recibimos para desarrollar nuestras capacidades como personas, pasa a ser “un capricho de ricos” (quien lo quiera, que lo pague): de ahí la retirada de inversiones públicas al sector cultural en general.

 

¿Qué opinas de las políticas culturales y económicas del Gobierno de España y en qué medida crees que afectan al sector del arte?

Yo no tengo claro que el gobierno español tenga una política cultural propicia al desarrollo del arte. Y creo que la subida del IVA para las actividades culturales es una buena prueba de ello. Además creo que la política cultural española tradicionalmente ha sido muy centralista, con lo que se puede leer prácticamente solo a través de instituciones que están ubicadas en Madrid.  Los que no vivimos en Madrid  no solemos tener muchas oportunidades de disfrutar la política cultural del Estado español.

 

Hace seis meses que fuiste elegido presidente del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM), ¿qué propósitos te has marcado al frente de esa organización?

CIMAM es una ONG, una organización profesional formada por miembros del ámbito de  los museos (directores, conservadores, y otros profesionales de ese ramo) y su actividad principal es reflexionar sobre el presente y “los futuros” de la institución museística como institución pública. En eso hay bastante coincidencia entre todos los miembros; y hay cada vez más miembros del CIMAM que provienen de partes no occidentales del mundo, representan instituciones que trabajan en condiciones muy diferentes a las nuestras y expresan valores comunes de formas muy diversas. Es muy importante mantener y desarrollar la excelencia científica, el rigor y la elegancia en esos debates. Esos debates son los que le dan voz a la organización, son los que le dan la razón de ser, y dentro de esos debates ocupa una preocupación principal la deontología del sistema.

Creo que el mundo ha cambiado mucho, y por tanto, también en los últimos diez años, por ejemplo, las instituciones museísticas están cambiando para adaptarse a esos contextos diferentes. Creo que en el presente ya se plantean de una manera muy seria preguntas del tipo ¿qué es hoy un museo público?; ¿en qué consiste la libertad intelectual, y de qué manera se preserva?; ¿cómo reorganizar las relaciones entre bien común e intereses privados? La actividad de las instituciones públicas, como son los museos, no debe estar afectada por las presiones y los condicionantes del mercado, que lo ha invadido prácticamente todo. Es un hecho que los medios de comunicación masivos fundamentalmente atienden a hechos cuantitativos. La figura del crítico de arte ha desaparecido.

El CIMAM ha crecido mucho en Sudamérica, se está implantando en Asia, pero creo que hay regiones como África y como Oriente Medio donde están emergiendo nuevos tipos de instituciones que deseamos que formen parte de los debates que el CIMAM promueve. La manera como se crea y conserva patrimonio, se educa, se escribe historia y se difunden los valores del arte ocurre cada vez más a través de iniciativas que no se pueden tipificar exactamente como museos en sentido Occidental. Al mismo tiempo, también aparecen muchos museos, tanto en China como en las Antiguas Repúblicas Soviéticas o en Rusia, que son de hecho colecciones privadas con facultad de venta de obras. El CIMAM debe estar muy atento a esas nuevas prácticas y esa es una de sus funciones: argumentar qué instituciones se reconoce como “museo de arte contemporáneo” y a cuáles no.

 

Desde 2008, que fuiste nombrado director del MACBA mediante una convocatoria, ¿qué cambios coyunturales y qué medidas has aplicado en el museo para adaptarlo a la situación actual?

El contexto en el cual el museo opera cambió radicalmente en muy poco tiempo: entre 2009 y 2011 hay cambios económicos y cambios políticos evidentes. El económico ya lo conocemos: una crisis profunda que afecta a todos los sectores de la sociedad. El cambio político se sitúa más allá de los partidos que gobiernan: tiene que ver con el cambio profundo en la consideración de qué es y para qué sirve lo público y qué papel deben jugar las administraciones con relación a la cultura pública, a la educación del ciudadano, al bienestar.

Uno de los cambios fundamentales es el cambio del sistema productivo del museo. El MACBA ha pasado de funcionar en 2009 con casi catorce millones de euros, a funcionar en 2013 con casi diez millones de euros.  Por debajo de unos mínimos el proyecto del MACBA no puede mantenerse y no tiene sentido para mí. Nuestra apuesta es aumentar los recursos propios a través de la activación de diferentes “palancas de crecimiento” para volver a acercarnos a esa cifra de catorce millones de euros, que es la que idealmente debería poder gestionar el museo.

Yo empecé a trabajar en 1989 en Bruselas en un contexto económico y en una institución bastante modestos, y tengo el recuerdo de disfrutar muchísimo porque tenía total libertad. Seremos capaces de mantener nuestra capacidad creativa, crítica y de calidad con la complicidad de los públicos, que son quienes tienen la llave del futuro de nuestras instituciones culturales.

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Recientemente se ha hecho público que el MACBA va a poner en marcha un nuevo modo de trabajo, incorporando un equipo de investigación externo integrado por Beatriz Preciado y Valentín Roma. ¿Qué significa esto en la práctica y cuales son los objetivos?

Valentín Roma y Beatriz Preciado no forman parte del equipo del MACBA: son personas que tienen una implicación muy profunda en el programa pero que están fuera de la dinámica cotidiana del equipo. El museo se dota con ellos de dos profesionales de tremenda calidad y que son absolutamente claves para reinventar la dinámica del museo. El modelo está bastante inspirado en el IVAM que conocí a mediados de los años 90, y en el que un equipo productor dentro del museo se alimentaba muy bien de talento externo, es decir, comisarios, críticos, artistas, etc.

 

¿Qué efectos tendrá en la programación del museo y qué líneas de trabajo se han pensado para espacios como el Convent dels Àngels y La Capella, que dependen del MACBA?

El programa de actividades se fortalece y se enriquece mucho. Hemos reforzado la coherencia interna de todo el Programa, con P mayúscula, más allá de las exposiciones. Todo esto pasa por injertar mutuamente el programa de exposiciones con los programas públicos: conectar lo sensible con la actividad intelectual, aquello que se percibe con aquello que se piensa. Creo que es una de las razones de ser del museo hoy en día: el museo debe coser de nuevo lo sensible y lo intelectual. En el poco tiempo que llevamos trabajando con Valentín y con Beatriz el Programa se ha hecho mucho más complejo y recuperaremos la capacidad de producir nuevas publicaciones de gran calidad. Al mismo tiempo, hemos potenciado también las líneas de mediación, que son las que deben “fidelizar” a estos nuevos públicos que el museo debe conquistar.

Todo el programa se articula en torno a seis grandes líneas que tienen que ver con aquellas preocupaciones que creemos que explican el mundo de hoy: la idea de “descolonizar el museo”, de integrar todas las reflexiones y aportaciones que sitúan el arte como una de las prácticas centrales en los procesos de emancipación individual, colectiva y política; lo que denominamos “la máquina de escribir”, las técnicas y los procedimientos de la escritura, tanto en sentido literal como metafórico, son muy importantes en la práctica del arte y en el trabajo que el museo hace, la escritura de la historia y la de las diferentes ficciones;  las “historias heterodoxas”, el hecho de que la historia que nos interesa no es pura, no es unívoca, es polifónica e híbrida; la “arquitectura como práctica cultural” no sólo tiene que ver con el patrimonio arquitectónico sino con todos aquellos dispositivos construidos que nos hacen vivir juntos, y la ciudad es el principal instrumento que tenemos para hacer eso; las “tecnologías de la conciencia” estudian como las nuevas tecnologías están afectando la constitución del propio yo, de la conciencia propia; la idea de “cuerpo político” vincula todo ello a la necesidad de empezar a pensar desde el cuerpo, de poner carne y piel al museo, de dotarlo de un sistema nervioso: el cuerpo es un campo de batalla político pero la primera piedra del edificio sensible y activo.

 

El déficit en la presencia de mujeres en las programaciones y en las colecciones de los museos es patente. En el estudio que lo revelaba, el MACBA no salía bien parado. ¿Cuáles crees que son las causas y que medidas correctoras se pueden aplicar?

Es una preocupación central en nuestro programa actual, tanto en el programa de exposiciones como en el de adquisiciones. Creo que venimos de una tradición que es profundamente machista y blanca. Es la historia de la cual procedemos.

 

En esa línea, también se escuchan quejas que reclaman una mayor presencia de artistas catalanes y españoles en la programación del MACBA. Parece que la red de museos y centros de arte contemporáneo de Barcelona no satisface actualmente las necesidades de los artistas jóvenes y de media trayectoria, que no acaban de encontrar su lugar en ese entramado. ¿Qué lugar crees que deben ocupar los artistas catalanes en las programaciones públicas? ¿Cuál es tu apuesta desde el museo que diriges?

Yo rechazo la idea que el MACBA no se ha ocupado de los artistas de su entorno. Creo que hemos aumentado considerablemente esa atención en los últimos años. Siempre se puede hacer más, sí, y ahora todo parece indicar que es el momento de hacerlo. Pero creo que hay que interrogarse con más precisión sobre cuál es el tejido institucional que tiene esta ciudad y cómo está funcionando.

Mi impresión es que el tejido institucional dedicado al arte es amplio, si lo comparamos con otras capitales europeas. No deberíamos confundir un problema económico estructural con la falta de atención del MACBA hacia los artistas, críticos o galeristas de su entorno. La salud del sistema no depende del MACBA. Las diferentes administraciones públicas no están haciendo una reflexión seria y profunda sobre la sostenibilidad y el funcionamiento de este sistema, no vemos que las diferentes administraciones estén dialogando para coordinarse y debajo de todo ello está una economía muy adversa. Tampoco es una solución esperar que el museo arregle todos los problemas: el museo debe hacer de museo y en ningún momento deberíamos perder de vista en qué consiste eso.

 

Ya nadie discute la incorporación de la función pedagógica que deben desarrollar los museos. ¿Aporta el MACBA alguna innovación en ese terreno?

Hemos desarrollado dos tipos de acción educativa: uno con las escuelas, con los profesores, y otra con los individuos, los visitantes en general. En las escuelas incidimos en la formación del profesorado y con los adultos hemos trabajado y desarrollado mucho la tecnología de la visita guiada que es uno de los mejores instrumentos educativos que hay: el contacto directo con las obras de arte. La educación no es algo que se puede reducir a las escuelas, es una transformación que todos estamos haciendo en todo momento. Es muy importante ver al museo y a las experiencias del arte como una manera de alfabetizarnos visualmente o sensitivamente en un mundo en el que cada vez están cambiando con más rapidez los códigos visuales y estéticos.

 

Da la impresión de que muchos de los logros obtenidos por el sector profesional del arte en Cataluña están sufriendo un retroceso, desde fuera se aprecia una sensación de desmantelamiento. La Associació d’Artistes Visuals de Catalunya ha sido un agente muy activo y su papel ha sido importante para establecer otras normas del juego. ¿En que situación se encuentra todo eso a tu parecer?

Hay que diferenciar lo que es la crisis económica de las crisis institucionales y de la crisis de ideas. Creo que es un momento en el que la crisis económica está teniendo unas consecuencias en otros tejidos de la sociedad de los que el artista no escapa. Y como he dicho antes, en un contexto económico en el que se están desmantelando diversas áreas de lo que antes conformaba el servicio público, la parte del arte es la que actualmente el ciudadano considera de las menos importantes y por tanto, más fácil de suprimir.

Forma parte todo ello de este gran movimiento en el que, en general, Europa a distintas velocidades, ha ido cediendo. Creo que en Gran Bretaña sucedió hace 20 años, en Alemania también ocurrió en torno a hace 10 años, y en España está ocurriendo ahora. Estamos viviendo un proceso de desaparición de las esferas públicas como promotores culturales. Me parece una lástima pero también me parece que es el momento de darnos cuenta de que hay que hacer las cosas de manera diferente. No creo que la participación del Estado, el dinero público, vuelva en muchos años, si es que vuelve nunca. La cultura pública debe financiarse de otra manera. Y nunca debe confundirse con los intereses privados en el espacio público. La relación entre bien común e intereses privados debe reescribirse.

 

¿Se remunera el trabajo de los artistas que exponen en el MACBA?

Sí, desde hace muchos años.

 

¿Qué opinas de esta reivindicación profesional?

Los artistas que trabajan con el MACBA tienen un contrato y cobran unos honorarios por su trabajo. Nadie se hace rico trabajando con este museo, pero creo que tratamos a todos los profesionales de forma decente y adecuadamente remunerada. Me parece algo lógico. El museo también se beneficia en numerosas ocasiones de la generosidad de artistas que, por ejemplo, donan obras a la colección.

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En algunos casos los museos se convierten en cotos privados, hay ejemplos clamorosos. ¿Qué tipo de relación existe entre el MACBA, los agentes sociales de la cultura catalana y la sociedad?

El MACBA es un museo que todavía debe ser descubierto por los ciudadanos que lo han creado. Ese es uno de los grandes retos que nos hemos planteado desde hace unos años: aumentar la repercusión en el ámbito donde podemos crecer más, que es en del visitante local. El MACBA es la institución que realiza la cartografía de la cultura de nuestro tiempo y quiere ser motor fundamental de debates necesarios hoy. Más allá del arte, su epicentro, el MACBA es un museo abierto a la literatura, a la música, a la arquitectura, a la danza, al teatro, a la poesía, al cine…  Ir al museo hoy en día ya no es ir a ver imágenes, es ir a  protagonizar y compartir actos y experiencias muy diferentes que tienen relación entre sí, pero que conforman el abigarrado y muy amplio espectro de sensibilidades.

 

Las galerías de arte cumplen una función de divulgación del arte contemporáneo, más allá de su propósito de mercado. ¿Qué efectos está teniendo la crisis en el tejido de galerías de arte de la ciudad de Barcelona y de Cataluña? ¿Será capaz el museo de cubrir esa función si se sigue reduciendo el número de galerías?

Yo creo que Barcelona y Cataluña tienen un mercado del arte muy fiel, pero desgraciadamente todavía bastante frágil. La crisis tiene unos efectos brutales en ese ámbito y hace que cada vez menos artistas puedan vivir de su trabajo. Yo espero que las galerías tengan una actitud también de reconversión y de adaptación a un mercado que en sí mismo se ha transformado. Del mismo modo que las instituciones debemos adaptarnos,  los artistas sabrán resituarse en este contexto y el negocio de las galerías deberá también encontrar su lugar. Hace 30 años el mundo del arte contemporáneo español era muchísimo más reducido y muchísimo más precario que ahora: en una generación hemos dado un salto tremendo.

 

¿En la política de adquisiciones del MACBA se contempla alguna medida en ese sentido? En cuanto a las galerías.

La política de adquisiciones del MACBA se basa en la calidad de las obras de arte como criterio fundamental. Siempre hemos tenido una atención prioritaria hacia las galerías de nuestro contexto: en igualdad de condiciones se ha optado siempre por las galerías del entorno. Creo que la mejor manera de contribuir al desarrollo del sistema es seguir aplicando esos criterios de calidad con nitidez, exigencia y continuidad.

 

Se celebran los 25 años de la creación del IVAM. ¿Cual fue tu experiencia en el período que trabajaste allí?

Para mí fue una experiencia absolutamente fabulosa, aprendí el nudo de casi todo lo que sé ahora. Esa experiencia fue demasiado corta: sólo dos años. Pero recuerdo como un gran privilegio poder estar trabajando en el ámbito del arte contemporáneo y del arte moderno, de las vanguardias de principios del siglo XX. Creo que eso fue la gran apuesta y la gran calidad de ese museo, que también fue a buscar la calidad y el interés del arte fuera de los caminos trazados por las convenciones, el mercado o la moda. Cuando miramos el programa de exposiciones del IVAM encontramos una autentica enciclopedia de arte contemporáneo de primerísima calidad. Y exposiciones como las de Eva Hesse, Robert Smithson o Gordon Matta-Clark serían hoy irrepetibles. Y no hay más que ver un dato objetivo muy importante y es que un gran número de catálogos de esas exposiciones son hoy en día objetos de coleccionismo.

Estuve en el IVAM de 1993 hasta finales de 1995. Recuerdo mi llegada al IVAM: yo vivía en Bruselas y el día que me fui de Bruselas para basarme en Valencia, compré un periódico español y ví la composición del gobierno que acababa de ser nombrado en ese momento con Carmen Alborch como Ministra de Cultura. Me llevé las manos a la cabeza pensando en qué lio me había metido. Llegué al IVAM con el pasillo que llevaba al despacho de Carmen Alborch invadido por los trípodes de las cámaras de televisión que la estaban entrevistando. Coincidí en ese tiempo con la dirección de José Francisco Yvars que fue un director brillante, que hizo y dejo trabajar a su equipo. El alma de todo aquello fue, como sabe todo el mundo, Vicente Todolí, con un grupo de profesionales de primera categoría, con gran calidad humana.

 

Actualmente el Consejo Rector del IVAM está compuesto por políticos, excepto dos personas que pertenecen al ámbito universitario.

La mayoría de las instituciones de  nuestro país están regidas –con bellas excepciones-  por personas a quienes el arte no les apasiona. Deberíamos tener más patronatos absolutamente enamorados y apasionados por el arte.

 

En Cataluña, ¿cómo andáis de intromisión política en la cultura?

Yo no tengo intromisiones en el funcionamiento del museo, el patronato del MACBA es elegante en ese sentido.


¿Y en general percibes intromisión política en Cataluña?

Yo creo que en general Cataluña es un territorio donde la cultura se considera como algo todavía importante y somos muchos los que estamos trabajando en este sector con una gran libertad y convicción. De todas maneras la cultura no es impermeable al devenir de las ideas políticas, y por tanto, no somos una realidad completamente aislada de las ideas políticas del momento. Otra cosas son los gustos personales de cada cual …

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont