El hogar, extraño hogar, del IVAM más internacional

‘¿Cuál es nuestro hogar?’
Comisariado: José Miguel Cortés
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Del 16 de julio de 2020 al 31 de enero de 2021
Jueves 16 de julio de 2020

‘¿Cuál es nuestro hogar?’ Tal es el título de la exposición con la que el director del IVAM, José Miguel Cortés, a su vez comisario de la misma, se va despidiendo del museo que ha dirigido durante los últimos seis años. “Me voy con la satisfacción inmensa de haber sido director del IVAM”, dijo. Termina contrato en septiembre y la Conselleria de Cultura ha decidido dar por finalizada su etapa, sacando a concurso público la plaza. ¿Hogar, dulce hogar? Sí al menos para Cortés, a tenor de la experiencia acumulada al frente del museo (“tengo una sensación de gran placer”), pero no tanto si observamos las 12 instalaciones que integran la exposición, destilando ahora una “sensación de extrañamiento y de soledad”, según palabras del propio Cortés.

Aristóteles habló del Domus (Oikos) para referirse a la casa u hogar, por oposición a la polis, en tanto espacio de lo social. Y del Oikos dijo que se trataba de una “comunidad naturalmente constituida para satisfacer las necesidades cotidianas”, mediante la cual amortiguar el acoso de lo político. Cortés se refirió a esta doble vertiente, poniendo en relación el hogar íntimo y el público: “No se entiende el uno sin el otro”. Mediante las 12 piezas distribuidas con holgura por las Galerías 4 y 5 del IVAM, en una exposición realizada en colaboración con el Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo (MAXXI) de Roma, ese hogar va dejando una estela más tenebrosa que luminosa, más agreste que dulce, más carcelaria que protectora del alma sometida al ingrato cuerpo social.

José Miguel Cortés junto a la pieza de William Kentridge, en la exposición ‘¿Cuál es nuestro hogar?’

“Eso a lo que usted llama infierno, él lo llama hogar”, dice un coronel con respecto a  Rambo en la película Acorralado. La exposición del IVAM también se hace cargo de ese hogar más próximo al infierno que al espacio amable, íntimo, sin duda difícil de construir simbólicamente por esa amenaza de lo real que procede de la sociedad. Sociedad que en la muestra aparece desde la vertiente del consumo alienante o desde el sistema de control político que, en ambos casos, impide la emergencia de un hogar a salvo de la corrupción sistémica.

Hay, eso sí, hogares refugio a modo de casas pensadas para defendernos del acoso social. Por ejemplo el de Jana Sterbak quien, bajo el título de ‘Faradayurt’, muestra un espacio físico en forma de tienda nómada, en la que protegerse de la inclemencias del tiempo, siguiendo en esto la idea de casa del arquitecto Le Corbusier: “Es darle al ser humano una cáscara”. Esa dualidad entre el adentro protector y ese afuera inhóspito y amenazante atraviesa el conjunto, según resaltó Cortés: “Hay una doble lectura en todas las piezas, algunas contradictorias”.

‘Infinite Cell’, de Alfredo Jaar, en la exposición ‘¿Cuál es nuestro hogar?’

Doble lectura que, sin embargo, suele escorarse del lado de esa extrañeza apuntada por el propio director del IVAM, aflorando en todo momento una idea de hogar más próxima al sentimiento carcelario que Alfredo Jaar, en una de las piezas más impactantes de la muestra, construye basándose en ‘Los cuadernos de la cárcel’ de Antonio Gramsci, de quien todavía colea su famoso “pesimismo del espíritu, optimismo de la esperanza”. Diríase que estos ecos del pensador italiano están en la base del conjunto expositivo y del propio talante de Cortés, quien se refirió al confinamiento vivido recientemente como caracterizado por un “silencio sepulcral”, apenas alterado por el “sonido de las ambulancias”, sonido que dijo no olvidará jamás.

De hecho, ante la pregunta ‘¿Cuál es nuestro hogar’?, con la que se interpela al espectador, Cortés apuntó como una de las posibles respuestas: “Si es que lo hay”. Acto seguido, se refirió a la muestra en estos términos: “Habla de espacios físicos, pero sobre todo de espacios mentales”. Una mentalidad sobrecogida por esa sensación de extrañeza que destilan en todo momento las diferentes instalaciones, “la mayoría de ellas jamás vistas en España”, recalcó el director del instituto valenciano.

José Miguel Cortés, al fondo, durante la presentación de la muestra ‘¿Cuál es nuestro hogar?’ Imagen cortesía del IVAM.

El diálogo entre algunas piezas de la colección del IVAM, obra de Bruce Nauman, Richard Hamilton o Gabriele Basilico, y aquellas otras del MAXXI, firmadas por Mario Merz, Francis Alys, Kara Walker, Teddy Cruz, Ilya y Emilia Kabakov, William Kentridge, Atelier Van Lieshout o el propio Jaar, revela esa construcción del hogar amenazado por fuerzas externas, ya no solo climáticas sino de la incontinencia y depredación del poder, que hace que las personas se sientan “extranjeras en cualquier lugar pues llegan a pensar que sus existencias transitan, con un cierto sentimiento de angustia, por unas ciudades que ya no se reconocen y por unos espacios urbanos en los que no encuentran ni sitio ni lugar”, señala Cortés.

Hogar, triste hogar, más bien, el que transcurre a lo largo de la exposición, que arranca con la mencionada pieza de Sterbak, ubicada en el exterior justo de la entrada a las Galerías 4 y 5, y prosigue, ya una vez dentro, con las de Hamilton, dedicadas a la sociedad de consumo y sus iconos culturales. Una instalación “multisensorial” en la que el espectador se puede dejar llevar por esa otra sensación más optimista que ofrecen la publicidad y los mass media, una vez vaciados de contenido sus referentes para una digestión ya baja en calorías.

‘Cultural Traffic’, de Teddy Cruz. Imagen cortesía del IVAM.

Francis Ays se hace cargo de esa otra cara menos amable de las ciudades, tomando como referencia de su obra fotográfica a los denominados sleepers o durmientes en la calle, gente sin otro hogar que la intemperie, contrastando con el bienestar de la sociedad que malamente los acoge. Teddy Cruz abunda en esta línea subrayando la idea de frontera que separa y aísla a los seres humanos, con una instalación repleta de agresivos conos de tráfico a modo de punzante recinto amurallado. De la soledad se ocupa Basilico, mediante sus imágenes de grandes ciudades deshabitadas. “Quién podía imaginar que íbamos a vivir lo que estamos viviendo”, subrayó Cortés, con respecto a esas fotografías tomadas hace 20 años y que ahora de pronto cobran sorprendente actualidad.

‘¿Where is our place?’, de Ilya y Emilia Kabakov. Imagen cortesía del IVAM.

Kentridge y Van Lieshout, cada cual a su manera, ponen el acento en el control social por parte del poder, mientras Nauman se centra en la fragilidad que, paradójicamente, pueden llegar a poseer las estructuras más sólidas. La pareja formada por Ilya y Emilia Kabakov deconstruye un Salón de Arte del siglo XIX, para revelar la inconsistencia del propio arte por la desproporción de sus elementos. Las piezas de Mario Merz y la ya mencionada de Jaar destacan del conjunto. El iglú acristalado de Merz remite a “tiempos pretéritos”, aunque “construidos con materiales de la modernidad”, señaló Cortés, para resaltar la importancia del cristal por su transparencia ligada al control y la vigilancia, y los números Fibonacci incluidos en su interior a modo de infinitud replicante.

Como infinita es la cárcel de Alfredo Jaar, con sus barrotes de acero y, de nuevo, los cristales de 12 espejos reflejando la extensión inabarcable del encierro. Una ventana de luz permite imaginar un mundo exterior, como contrapunto a tanta clausura. ‘¿Cuál es nuestro hogar?’ interroga al espectador, precisamente ahora que el reciente confinamiento nos ha obligado a repensar nuestra posición dentro de él, tal y como lo hiciera Picasso: “Tu hogar es tu refugio, pero no acabes encerrado en él”. Un hogar extraño que José Miguel Cortés está a punto de dejar a modo de legado: “Si alguien considera que el IVAM no ha sido internacional, la pregunta está contestada”, dijo tras enumerar las diferentes exposiciones realizadas en colaboración con diversos museos extranjeros. Lo dijo tras habérsele mencionado lo que figura en las bases del concurso público convocado para elegir al nuevo director del IVAM, quien deberá tener “una perspectiva clara hacia la intensificación de la internacionalización del museo”. La Conselleria de Cultura, al parecer, considera insuficiente la internacionalización hasta la fecha realizada. Aunque eso será ya otra historia.

‘Senza titolo (Triplo Igloo), de Mario Merz. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Razonando la iconicidad del arte pop en ‘IVAM Shots’

‘IVAM Shots’ (III)
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Martes 2 de junio de 2020

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) presenta una selección de algunas de las obras más relevantes de su colección de arte pop comentadas por los propios conservadores y comisarios del museo. Artistas como James Rosenquist, Richard Hamilton, Valerio Adami, Óyvind Fahlström, Isabel Oliver, Ana Peters, Rafael Martí Quinto y Rosa Torres forman parte de esta propuesta de ‘IVAM Shots’, que propone evocar las obras más icónicas del museo valenciano en menos de 100 palabras con el objetivo de acercar el arte contemporáneo y su patrimonio a todos los públicos.

Esta tercera edición de ‘IVAM Shots’ pretende divulgar a través de la web del museo y sus redes sociales un recorrido por la colección de arte pop del IVAM, una de las más importantes de Europa y la más importante de España, que abarca todas las manifestaciones de este movimiento que se expandió tanto en los Estados Unidos como en Europa a partir de finales de los años cincuenta del siglo pasado, llegando a su apogeo una década después.

Reconstrucción de 1987 de ‘Fun House’ (1956), de Richard Hamilton, John McHale y John Voelcker. Fotografía cortesía del IVAM.

El listado de obras que conforman esta selección, elegidas por los conservadores, comienza con el británico Richard Hamilton, considerado el pionero del movimiento del arte pop. La pieza elegida para ‘IVAM Shots’ es su trabajo colaborativo en la ‘Fun House’ (1956), junto con el arquitecto John Voelcker y el también artista y sociólogo John McHale. Se trata de una instalación, concebida para la mítica exposición ‘This is Tomorrow’ en la Whitechapel Art Gallery de Londres, cubierta por imágenes a gran tamaño entre las que destaca una imagen de la película ‘Forbidden Planet’ o la de Marilyn Monroe en ‘La tentación vive arriba’.

“Debo decir en primer lugar que solo acepto la existencia de cinco artistas pop puros y duros en toda Nueva York: Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Tom Wesselmann, James Rosenquist y Claes Oldenburg”. Con esta contundencia se expresaba la crítica de arte norteamericana Lucy Lippard, en su seminal libro ‘El Pop Art’, editado en 1966. James Rosenquist (uno de ‘los cinco’), no podía faltar en esta lista elaborada por los expertos con su díptico ‘Red Applause’ (1966), perteneciente a la colección del IVAM. Esta obra introduce como novedad el movimiento en la pintura añadiendo un mecanismo accionado por un motor de 220 v para mover los dos lienzos de los que se compone y simular un aplauso.

El italiano Valerio Adami, un verso suelto en el arte pop, también está incluido en esta selección con su obra ‘Plein Air N.Y.’ (1968), un paisaje desierto de vida humana en la ciudad norteamericana que comparte características del lenguaje pop, como son las figuras silueteadas por rotundas líneas negras y los colores planos, frescos y contrastados, un estilo muy próximo al cómic de ‘línea clara’.

‘Plein Air N.Y.’ (1968), de Valerio Adami. Fotografía cortesía del IVAM.

La revisión pop avanza con ‘Red Seesaw’ (1968-69), del artista, poeta y cineasta sueco Óyvind Fahlström, un pionero del arte multimedia e interactivo cuya obra llegó a adoptar los ingredientes característicos de la cultura pop.

Los profesionales del IVAM también han incluido ‘El carro de Venus’ (1966), de Ana Peters, una de las pocas mujeres que formó parte de los colectivos artísticos que, como Estampa Popular o Crónica de la Realidad, lideraron, desde los presupuestos del arte pop, la crítica a la ideología franquista en la València de los años sesenta.

La colección de arte pop del IVAM presta especial atención a la aportación de los artistas valencianos, donde cabe destacar la obra ‘Reina por un día’ (1964) del valenciano Rafael Martí Quinto. Es un grabado en el que ridiculiza la manipulación grotesca de las ilusiones de la mujer de clase trabajadora por parte de los responsables del popular concurso de RTVE ‘Reina por un día’, la primera fábrica televisiva en España de sueños edulcorados.

Otras dos artistas valencianas, Isabel Oliver y Rosa Torres, también forman parte de las obras del arte pop comentadas por los comisarios del IVAM. Las primeras obras de Isabel Oliver surgen en los años 70, en un contexto artístico dominado por los hombres, con unas pinturas cargadas de crítica social y de marcado feminismo que evidenciaban la sumisión de la mujer ante una sociedad de consumo que las doblegaba. Rosa Torres, por su parte, ha creado un estilo propio, muy reconocible por el público, al que incorpora elementos del arte pop. Una de las constantes en el trabajo de la artista es el gran peso que otorga al color, con grandes manchas planas que dan forma a una pintura que juega entre la figuración y la abstracción.

Con esta tercera entrega de la propuesta ‘IVAM Shots’ el museo valenciano apuesta por poner en valor las más de 12.000 obras que componen su colección, enriquecida por continuas adquisiciones y donaciones. Se trata de una de las iniciativas que el museo puso en marcha dentro de su campaña #IVAMdesdecasa durante el confinamiento. Debido a su éxito entre los seguidores online, la institución pretende darle seguimiento con nuevas entregas de obras destacadas de su colección que incluyen fotos de las obras y los comentarios de los conservadores y conservadoras.

‘El carro de Venus’ (1966), de Ana Peters. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

Hermes Berrio y Toxicómano, en calle viva

Manual de Buenos Modales. Hermes Berrio y Toxicómano
Speakeasy de La Fiambrera Art Gallery
C / Pez, 7. Madrid
Hasta el 19 de marzo de 2016

Aprovechando su participación en la feria madrileña de arte contemporáneo JustMad 2016 (23-28 de febrero), la galería bogotana + MAS: Arte Contemporáneo exhibe en el Speakeasy de La Fiambrera una muestra de dos de sus artistas más representativos, Hermes Berrio y Toxicómano, cuya obra está directamente vinculada al grafitti, a la pintura callejera y al arte urbano, con un alto compromiso con la protesta social y política.

En estos días de alto voltaje informativo, el mundo presenta una crisis histórica de valores que nunca antes habían sido evidenciados con tanta rapidez, ni con tanta cobertura y a la vez con tanta indiferencia. Recibimos las imágenes y las noticias de los peores acontecimientos humanos con una total somnolencia en la consciencia. Con esta exposición se invita al espectador a reflexionar para despertar del letargo.

Obra de Toxicómano. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Obra de Toxicómano. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Los artistas plásticos, Hermes Berrio y Toxicómano, utilizando códigos visuales del Street Art, nos alertan sobre la locura, el sexo, la violencia, la política y la sobredosis de información que recibimos, a través de 12 cuadros, que vienen a evidenciar el poder clásico de la pintura aún para el hombre del siglo XXI, dando una respuesta abierta llena de irreverencia, y con los códigos de una calle viva, a estas cuestiones contemporáneas.

+ MAS: Arte Contemporáneo es una galería bogotana que desde su creación en 2011 ha hecho énfasis en el arte contemporáneo y emergente, con una programación de exposiciones comisariadas que ponen de manifiesto la necesidad y el poder del arte, a través de obras que presentan un diálogo intenso entre contrastes de alto impacto visual y conceptual. Esto ha hecho que sus artistas hayan tenido gran difusión internacional, habiendo participado en ferias de importancia mundial como ARTEBA Buenos Aires, UNTITLED Miami, Basel, SAATCHI Gallery START (Young Galleries + New artists) Londres, ARTCENTRAL Hong Kong, BARCU Bogota y JUSTMadrid.

Es a partir de la participación en ésta última muestra cuando nace la colaboración con la galería de arte La Fiambrera, para desarrollar proyectos expositivos que hagan posible la presentación de artistas contemporáneos colombianos en Madrid. Esta primera exposición contará con 12 pinturas sobre lienzo de medio y gran formato para mostrar el trabajo reciente de ambos artistas, Hermes Berrio y Toxicómano; la obra estará a la venta y podrán ser vistas durante el horario de apertura al público de La Fiambrera.

Obra de Hermes. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Obra de Hermes. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Hermes Berrio: su obra es el resultado de mezclar sus grandes influencias artísticas, el Expresionismo Abstracto, Richard Hamilton y Jean Michel Basquiat, con la actualidad política, social y cultural que evidencian los medios de comunicación, la crisis de identidad característica de estas primeras décadas del siglo XXI, los cuentos de hadas (Disney) y la sociedad de consumo, mezclado con el lenguaje de las calles del mundo. Su obra ha sido expuesta en Colombia, Suiza, México, España, Australia, y Estados Unidos.

Toxicómano: es un auténtico artista urbano, que ha desarrollado la mayor parte de su obra en las propias calles; plasma imágenes y textos que beben directamente del diseño gráfico. Sus influencias artísticas directas son Banksy, Sheppard Feary, Blek Le Rat, que mezcla con el Punk, y la cultura de la calle. Su lenguaje y sus tipografías nos refieren a los pasquines de los años 50s, con mensajes sociales impecables, que permanecen en la memoria durante mucho tiempo. Ha realizado intervenciones en Alemania, Reino Unido, Colombia, México, y Estados Unidos.

El IVAM se abre al cine y al cómic

Programación del IVAM 2016

“Son lenguajes artísticos que casi no tienen cabida en los museos de arte contemporáneo… te hablo de España”. José Miguel Cortés, director del IVAM, se refiere al cine y al cómic, que en la programación para 2016 tendrán sendas y destacadas exposiciones. De hecho, el museo valenciano arrancará el próximo año con una muestra dedicada al cineasta experimental alemán Harun Farocki, menos conocido para el gran público que Werner Herzog o Alexander Kluge, pero de igual o más sorprendente trayectoria. “Es una oportunidad única”, subraya Cortés, para conocer su arriesgada y provocadora obra.

La otra gran muestra, en este caso dedicada al cómic, tendrá lugar en verano. Se trata de la exposición VLC. Valencia Línea Clara comisariada por Álvaro Pons, que reunirá más de 200 originales de ilustradores valencianos. Será “la más grande dedicada al cómic que se ha hecho en un museo de arte contemporáneo en España”. Aunque luego Cortés matiza: “No se trata de hablar de si son las más grandes o las mejores, sino de subrayar el mensaje que esto lleva”. Y el mensaje, como enseguida aclara, pasa por destacar que “el cine y el cómic tienen que estar en el museo”.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

La de Harun Farocki, fallecido en julio del pasado año, está comisariada por su viuda Antje Ehmann y Carles Guerra, nuevo director de la Fundación Tàpies. La exposición reúne un conjunto de instalaciones, entre las que destacan ‘Machine and Eye’, ‘The Creators of Shopping Worlds’ o ‘Serious Games’, todas ellas relacionadas con los modos en que los sujetos son reducidos a objetos de vigilancia, consumidores o simples participantes en video juegos al modo en que son instruidos virtualmente los militares en acciones bélicas.

Farocki, que perteneció al grupo Agitrop de propaganda revolucionaria, basa la mayoría de sus trabajos en esa agitación de la realidad que él entiende manipulada por ciertos poderes fácticos. Más próximo al cine experimental de Jean Luc Godard, que al “comercial” de Fassbinder o Wenders, Cortés reivindica su propuesta como modelo del cine que se expone en museos y galerías “dislocando lo que se entiende por cine”.

Mique Beltrán, portada de Cairo. Imagen cortesía del IVAM.

Mique Beltrán, portada de Cairo. Imagen cortesía del IVAM.

Con respecto a VLC. Valencia Línea Clara, el director del IVAM destaca el “reto” que supone exhibir ilustraciones destinadas a formar parte de revistas y tebeos. Y hacerlo “sin avergonzarse de que el cómic es tebeo”. Esa lucha, mantenida por muchos de los brillantes ilustradores con que cuenta Valencia, se decanta del lado de estos con la simple observación de sus trabajos. Cortés subraya que se trata de “ilustraciones originales cedidas por los propios artistas nunca antes exhibidas”, de la talla de Miguel Calatayud, Sento Llobell, Marsical, Micharmut, Daniel Torres o las más jóvenes Ana Juan o Ana Miralles. También estarán los ya tradicionales Equipo Crónica y Equipo Realidad.

Sillas en la playa, de Gabriel Cualladó. Imagen cortesía del IVAM.

Sillas en la playa, de Gabriel Cualladó. Imagen cortesía del IVAM.

El propio José Miguel Cortés comisaría Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto. Una exposición que cuestiona la entidad cultural, política o social de ese Mediterráneo fluctuante entre la “arcadia perdida” y la “zona conflicto” actual debido a la desigualdad y los problemas migratorios. “No pretendo ofrecer una respuesta, sino incitar al debate”. Debate promovido mediante fotografías y videos de artistas como Gabriel Cualladó, Sergio Belinchón, Yto Barrada, Zinedine Bessai o Herbert List, cuyas imágenes ilustran actualmente la programación del Palau de Les Arts.

Hay más, mucho más, en el IVAM de 2016. Perdidos en la ciudad, reflexión en torno al espacio urbano desde la pintura, la escultura, la arquitectura o el video, con obras de la colección del museo. Exposiciones de Christian Boltanski, Mario Merz o Ignacio Pinazo y sus contemporáneos. No es verdad no es mentira. El arte del fake, sobre los camuflajes y sabotajes realizados por artistas, desde que Orson Welles estremeciera al mundo simulando por la radio un ataque extraterrestre. Además de los casos de estudio dedicados a la fotografía social americana de los años 30 y a Richard Hamilton, hasta completar un total de 13 exposiciones.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

El IVAM, ¿En Tránsito hacia dónde?

En Tránsito
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 31 de agosto

Basta deletrear el contenido de la primera exposición del nuevo equipo del IVAM dirigido por José Miguel G. Cortés para extraer suculentas lecturas. La primera de todas se halla en el título: ‘En Tránsito’. Dice el propio director: “Estamos de mudanza, vivimos tiempos de cambio, momentos fluidos que nos alejan de circunstancias, actitudes y comportamientos pasados”. Frente a la solidez y el muro creado alrededor de la controvertida figura de su antecesora en el cargo, Consuelo Císcar, Cortés aboga por lo fluido, cuya corriente le aleje de esas actitudes cerradas de comportamientos pasados.

Detalle de la obra de Qing Li en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Detalle de la obra de Qing Li en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

E insiste: “No creemos en las certezas ni en las convicciones férreas. Apostamos por el movimiento, la mutación y la transformación constante”. Por eso pretende dejar “atrás las convenciones estáticas y las ideas fijas”, así como no temer “ni el cuestionamiento ni la incertidumbre”. ¿Acaso lo temía Consuelo Císcar? Así se desprende de esta declaración de intenciones, de ese querer alejarse de prácticas pasadas. “Iniciamos una etapa diferente en el IVAM”, una etapa que arranca con esa proclamación de hallarse “en tránsito”.

Obra de Bruce Nauman en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Obra de Bruce Nauman en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Y para ese primer recorrido, Cortés ha querido rodearse de “un conjunto de artistas y de obras que, si algo tienen en común, es su deseo de no permanecer impasibles ni quietos”. Artistas como Dara Birnbaum, Carmen Calvo, Nacho Criado, Robert Frank, Hamish Fulton, Juan Genovés, Dionisio González, Luis Gordillo, Richard Hamilton, Gary Hill, Cristina Iglesias, Ángeles Marco, Gordon Matta-Clark, Juan Muñoz, Bruce Nauman, Miquel Navarro, Cindy Sherman o José María Yturralde. Pintura, escultura, fotografía, video. Todos ellos “rompiendo barreras, asumiendo riesgos, desbordando fronteras, planteando preguntas”.

Los 13 monitores en cruz de Gary Hill, en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Los 13 monitores en cruz de Gary Hill, en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

La división del conjunto expositivo en tres apartados, ‘Buceando entre escombros’, ‘Mutaciones’ y ‘Cartografías / Identidades fluidas’ ratifica esa pretensión de tránsito, de continua transformación, de deriva, tal y como apuntábamos en otro momento, relacionando este tiempo de cambio en el IVAM con la filosofía de la deconstrucción. De hecho, el apartado ‘Buceando entre escombros’ se abre con esta cita de Jacques Derrida: “Una deconstrucción, como su propio nombre indica, debe deconstruir desde un principio la propia construcción, su motivo estructural o constructivista, sus planes, sus intuiciones y sus conceptos, su retórica”.

Obra de José María Yturralde en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Obra de José María Yturralde en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Jesús González Requena, en ‘El texto y el abismo’, de reciente publicación, analiza el carácter perverso (en tanto lógica discursiva, sin connotación ofensiva ni terapéutica) de la deconstrucción, que pone en solfa todo sentido cerrado para abrirse a múltiples sentidos. Sin duda, es preferible que las obras de arte se abran indefinidamente, en aquello que Barthes denominó un “hojaldrado de sentidos”. Pero al hacerlo, emerge “la fantasía del texto de la libertad absoluta”. ¿A qué precio?, se pregunta González Requena. “A costa de descomprometerse con todo sentido. Si todo sentido es posible, entonces no hay ningún sentido que me ate. Y eso, claro, resulta una idea muy tentadora”.

Imagen del video de Dara Birnbaum en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Imagen del video de Dara Birnbaum en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Preferir esa fantasía deconstructora del “texto maravilloso que dice mil cosas”, permite “escapar de la cosa que realmente te dice. Ésa que es la que realmente te escuece” y que Requena sitúa en el centro de todo texto, de toda obra de arte. El centro que, precisamente por focalizar el nudo de especial densidad en la experiencia del sujeto, los discursos deconstructivos evitan. Escombros, mutaciones, identidades fluidas: he ahí el eco de esa falta de sentido por exceso de sentidos. Lógico, pues, que la “presencia del cuerpo como espacio en proceso continuo” se vincule metafóricamente “con el paisaje y el territorio”, tal y como se propugna en el apartado ‘Cartografías’. Un cuerpo abocado al cambio permanente y terriblemente confundido.

“El andar condicionaba la mirada, y la mirada condicionaba el andar, hasta tal punto que parecía que sólo los pies eran capaces de mirar” (Robert Smithson, abriendo el apartado ‘Mutaciones’). Pues eso.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Salva Torres

Ferran Adrià and the art of food

El Bulli: Ferran Adrià and the art of food
Somerset House
Strand London WC2R, 1 LA, Reino Unido
Hasta el 29 de septiembre

Hace casi un mes, concretamente el 5 de Julio, se inauguró en el Somerset House de Londres la exposición «El Bulli: Ferran Adrià and the art of food» que formará parte de las propuestas de esta institución hasta el 29 de septiembre de este año, siguiendo la estela y ampliando la muestra que se llevó a cabo en el Palau Robert de Barcelona a finales del año pasado. Parece una intentona de retrospectiva emocional y pastelera, valiéndome del contexto que se trata, del restaurante El Bulli convertida en un exagerado ensalzamiento de la figura de Ferran Adriá y de su inminente proyecto, ávidos de soporte institucional y económico, más que apariencia moral y que a modo de gira promocional, después de Londres recorrerá otras ciudades del planeta.

El comisario Sebastià Serrano nos propone un recorrido lleno de imágenes, excéntricos recuerdos y anécdotas, en las que se ve el desarrollo de este pequeño local que en su día se convirtió en el mejor restaurante del mundo y que tiene ante sí un reto impresionante.

Entrada a la exposición. Fotografía: Anna Gottardo

Entrada a la exposición. Fotografía: Anna Gottardo

Desde un punto de vista que gira en torno a una casa-museo o un museo de ciencias naturales, en las dos plantas que componen la muestra se presenta la idea central: la cocina como laboratorio de sensaciones y el comer como verdadera experiencia de los sentidos. Es esto, precisamente, lo que acerca el paladar al arte y da sentido al trabajo entre fogones de estos maestros gastronómicos. En las propuestas que ofrece este venerado cocinero catalán, más allá de la deconstrucción de la comida, de los utensilios que inventa, del cuidado enfermizo en la presentación de los alimentos y su elaboración, se intenta descontextualizar, provocar y, sobre todo, aportar conceptos a través de una recerca técnico conceptual que ayuda a crear, crear, crear…

A nivel funcional, la exposición empieza con un flash back en el que se proyecta un vídeo que representa, como en un último vals, el último postre y los últimos aplausos del famoso restaurante y finaliza en una sala con la impresionante maqueta de lo que será la fundación que están proyectando desde que el local cerró sus puertas hace dos años.

Entre estos dos momentos se sigue una línea temporal que recorre todo el discurso expositivo. Fotografías-recuerdo y cronología de hechos, archivos, documentos cuentan, como repasando el antiguo álbum de la abuela, todos los pasos que se fueron dando desde la compra del terreno, hasta convertirse en el lugar donde mejor se comía del mundo. Subiendo las escaleras se deja atrás la parte emocional y se hace partícipe al visitante del frenesí de tres horas en la cocina de El Bulli en cinco minutos presentado en tres pantallas simultáneas, que dan paso a la parte más científica, práctica y de impacto visual de la muestra. Hay puntos que suscitan la curiosidad como la mesa virtual de comensales donde los visitantes se sienten protagonistas del menú propuesto por la voz real de uno de los camareros que explica minuciosamente cada uno de los platos servidos. En otros momentos el comisario juega con el paralelismo entre el arte culinario y el mundo artístico convencional; en una  entrevista, el artista Richard Hamilton define a Ferran Adrià como inventor y lo compara con figuras como Duchamp o Shakespeare al ser todos intérpretes de un lenguaje nuevo, mientras la melodía de Bruno Mantovani “El libro de las ilusiones”, compuesta para Ferran Adrià por el músico francés, traduce en sonido las emociones del menú degustación de 35 platos.

Entre estas curiosidades encontramos extraños utensilios, platos, cubiertos, comidas de plastilina y fotografías de platos que nos envuelven en la idiosincrasia de un concepto de comida diferente, inusual para la vista. Es lo que pretende El Bulli en su menú, engañar a los sentidos para mantenerlos alerta, como sucede con el arte contemporáneo; el espectador se tiene que despojar de todas sus preconcepciones y prejuicios y recibir desnudo de conceptos el mensaje, en este caso el alimento.

Modelado para los platos. Fotografía: Anna Gottardo

Modelado para los platos. Fotografía: Anna Gottardo

A partir de ahí fechas, datos, fotografías, menús, uniformes, recuerdos tienden a desviar la atención del sujeto expositivo, y pueden resultar más curiosidades y relleno que información complementaria al mensaje que se pretende sugerir: el punto de inflexión y paso adelante para adaptar un elemento tan característico como la cocina a las nuevas tecnologías, de las que se sirve para encontrar caminos diferentes y vislumbrar unas nuevas expresiones, no siempre aceptadas por los defensores de la gastronomía tradicional, que ven la innovación excesiva como un desarraigo y a los que deberá todavía conquistar.

 

Ferran Adrià y Bart Simpson. Fotografía: Miguel Mallol

Ferran Adrià y Bart Simpson. Fotografía: Miguel Mallol

Miguel Mallol