El Greco, también arquitecto a su ‘maniera’

El Greco Architeto. Algo más que retablos, de Joaquín Bérchez
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 31 de agosto

El historiador y sociólogo del arte Arnold Hauser apuntó que la pintura de El Greco, Doménico Theotocópuli (1541-1614), llegaba a disolver las formas terrenales. Todo lo sólido, incluido el orden que la perspectiva favorecía, era “liquidado” por obra y gracia del artista cretense afincado en Toledo. De forma que la realidad, valga el juego de palabras, aparecía deformada, transmitiendo ese punto de irrealidad que media entre el reino de los vivos y el de los muertos. El manierismo de El Greco no se manifestó únicamente en su pintura, sino que se alargó, tanto como sus figuras, al terreno de la arquitectura que él también exploró.

Una de las obras de la exposición 'El Greco Architeto. Algo más que retablos', de Joaquín Bérchez, en el Centro del Carmen.

Una de las obras de la exposición ‘El Greco Architeto. Algo más que retablos’, de Joaquín Bérchez, en el Centro del Carmen.

Joaquín Bérchez se hace cargo de esta última faceta menos conocida de El Greco, en la exposición ‘El Greco Architeto, algo más que retablos’. Exposición que mediante 15 fotografías y un video subraya la importancia del marco arquitectónico en la obra del autor de ‘El entierro del señor de Orgaz’, uno de cuyos detalles aparece en una de las imágenes expuestas en el Centro del Carmen.

Bérchez repasa con sumo cuidado fotográfico y un video, en el que colaboran Juan Peiró (edición) y Juan Castro Zuzuarregui (música), la actividad artística de El Greco en el ámbito de la arquitectura. Y lo que conmueve observar es esa íntima conexión entre la disolución de las formas terrenales en su pintura y la necesidad de expresarlo arquitectónicamente, mediante alargadas columnas verticales y remates a la maniera de los clásicos, mostrando su peculiar punto de vista.

Fotografía de Joaquín Bérchez en la exposición 'El Greco Architeto. Algo más que retablos', en el Centro del Carmen.

Fotografía de Joaquín Bérchez en la exposición ‘El Greco Architeto. Algo más que retablos’, en el Centro del Carmen.

La misma pasión que le llevó a romper con las frías geometrías, para que se desencadenara en el interior de su obra esa tempestad de formas desproporcionadas, aparece en los retablos que Joaquín Bérchez nos acerca fotográficamente también a su manera. Encuadrando la imagen para revelar detalles inadvertidos y alternando en el video pintura y arquitectura como danzando entre sí, Bérchez va desplegando en su exposición el mismo diálogo que El Greco sostuvo entre lo terrenal y lo celestial.

Pilastras estriadas y anguladas, vista cenital de alguna bóveda, detalles de capiteles, de fustes columnarios o de diversos retablos, en Illescas o el propio Toledo, conforman la orografía de El Greco Architeto, según la singular percepción de Bérchez. Un recorrido por la pintura del manierista atormentado, que Joaquín Bérchez realiza tomando como referencia el insigne marco que la contiene.

Fotografía de Joaquín Bérchez en la exposición 'El Greco Architeto. Algo más que retablos', en el Centro del Carmen.

Fotografía de Joaquín Bérchez en la exposición ‘El Greco Architeto. Algo más que retablos’, en el Centro del Carmen.

Sin duda, algo más que retablos es lo que nos ofrece la exposición del Centro del Carmen. Porque al igual que la pintura de El Greco parecía querer salirse del cuadro, también la arquitectura en la cual se enclavaba ofrece dudas acerca de sus límites. Esa sensación de continuo desarraigo o perpetua disgregación, ya sea por disolución de las formas o realidades entreveradas, es lo que revela la exposición El Greco Architeto. Una maniera diferente de celebrar el cuarto centenario del fallecimiento de Doménico Theotocópuli, artista incomprendido y silenciado durante siglos y desde hace ya tiempo objeto de académicas y, a veces, de luminosas interpretaciones. Como la de Joaquín Bérchez.

Fotografía de Joaquín Bérchez en la exposición 'El greco Architeto. Algo más que retablos'. Centro del Carmen.

Fotografía de Joaquín Bérchez en la exposición ‘El greco Architeto. Algo más que retablos’. Centro del Carmen.

Salva Torres

Joaquín Bérchez y El Greco

Joaquín Bérchez. El Greco Architeto, algo más que retablos
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Inauguración: 3 de julio, 20 h.
Hasta el 31 de agosto de 2014

Al calor del cuarto centenario del fallecimiento de Doménico Theotocópuli “El Greco” (Candía, Creta, 1541 – Toledo, 1614), esta exposición ofrece al espectador -por medio de la fotografía y del video- un recorrido visual por los hitos más importantes de su actividad artística en España en el ámbito de la arquitectura, en especial del arte del retablo.

La presente exposición tiene sus orígenes en la de “El Greco, Architeto de Retablos. Fotografías Joaquín Bérchez”, cuyo catálogo fue presentado a primeros de año en la Real Academia de San Carlos de Valencia. Con la cooperación del Instituto Cervantes, la exposición se encuentra recorriendo en buena medida el periplo vital y geográfico de El Greco, antes de arribar a España, itinerándola por sus sedes de Atenas, Nápoles y Palermo. Del mismo modo el Ayuntamiento de Heraklion (la antigua Candía, Creta), lugar de nacimiento de El Greco, la ha expuesto durante el mes de marzo en la Basílica de San Marcos.

Joaquín Bérchez. Retablo mayor del templo del Hospital de la Caridad de Illescas. Imagen cortesía del autor.

El Greco y la arquitectura
El Greco, formado primero en Creta, después en Venecia (1568-1570) y Roma (1570-1577), llegó a Toledo en 1577. En este ambiente toledano, El Greco, al lado de su gran producción artística como pintor, desarrolló su actividad como architeto, es decir, como diseñador de retablos, interviniendo junto con su hijo Jorge Manuel en su traza, ensambladura y dorado.

El Greco asombraría con su estilo personal, por su peculiar gusto con los esplendores del oro bruñido, pero sobre todo aflorarían también las lecciones aprendidas de la arquitectura de vanguardia que conoció durante su estancia en Venecia y Roma (de Andrea Palladio, pero muy en particular de Miguel Ángel), ahora revisitadas desde su innovadora personalidad y desde los usos de la arquitectura española. En sus obras de madurez brotaría una renovada concepción moderna del lenguaje clásico de la arquitectura de la Antigüedad, al modo de la que Vasari  (leído y anotado por el Greco) sugirió a partir de la arquitectura desarrollada por Miguel Ángel.

Como ha escrito el propio autor: “El Greco nos descubre una apostura clásica y un modo de operar con la arquitectura que inesperadamente nos lanza al siglo XVII con una coherencia no contemplada hasta entonces en España, anunciando temas de la gran arquitectura del moderno clasicismo llamados a cobrar protagonismo en el episodio que tradicionalmente llamamos Barroco y en el que tanta y dispar influencia ejercieron las ideas y realizaciones de Miguel Ángel”.

Joaquín Bérchez. Retablo de la Capilla Ovalle, Toledo. Imagen cortesía del autor.

El marco y su violenta poética de las sombras
En EL GRECO ARCHITETO, ALGO MÁS QUE RETABLOS (fotografías y vídeo-instalación),  Joaquín Bérchez indaga -desde una personal estrategia fotográfica y desde el vídeo, a cargo de Juan Peiró- la dimensión creativa del rico y plural diálogo entre el marco y la pintura del Greco.  A través de ellas nos hacen leer y vivir la concepción global con que el Greco meditó el marco de sus pinturas y su eco en la arquitectura y ambientes eclesiásticos que las acogían.

Sus imágenes focalizan el modelo de pala italiana, con lienzos de gran tamaño, desconocido en España; el inventivo consumo del motivo palladiano procedente de  la famosa Basílica de Vicenza; su reelaboración del capitel jónico de volutas angulares (“alla michelangiolesca”); las madrugadoras miradas  al proyecto de Miguel Ángel para la basílica de San Pedro; los insólitos perfiles de sus marcos sobrepujando capiteles y frisos; o el vigor plástico de sus fustes columnarios soldados entre sí, desfibrados en estrías.

Joaquín Bérchez. Capilla y retablos del Hospital Tavera. Imagen cortesía del autor.

Las fotografías captan estos registros en un deliberado deseo de prescindir de la palabra y de adormecedoras ficciones académicas. Buscan ahondar en el misterio de la mirada ante la vehemente poética de la sombra que inunda sus retablos,  con sus violentos retranqueos y fragmentación de las formas clásicas.

Antonio Bonet Correa, director de la Real Academia de San Fernando, en el catálogo de la exposición ha afirmado de estas imágenes: “Las fotografías que Joaquín Bérchez ha realizado de las obras pictóricas de El Greco las sitúan dentro de su original marco arquitectónico. El resultado de sus imágenes es nuevo y sorprendente. Bérchez ha hecho unas fotografías de una nítida e impecable conclusión, muy diferentes a las que habitualmente se han divulgado, especialmente en los libros de historia del arte que no son más que una sucesión de láminas de sus pinturas sangradas y fuera del contexto arquitectónico en el que se encuentran o se encontraban originariamente”.

Joaquín Bérchez. Retablo Capilla Colegio de San Bernardino. Imagen cortesía del autor.