Cuatro mujeres en Femenino singular

Femenino singular, de [In]constantes Teatro
Con Marta Belenguer, Lucía Jiménez, Carolina Solas y María Vázquez
Teatro Talía C / Caballeros, 33.
Valencia Del 21 de enero al 1 de febrero

‘Femenino singular’ pretende reflexionar sobre las mujeres hoy, desde sí mismas, con los hombres como telón de fondo, como sujeto elíptico, con sus caras, sus actos, con todo lo que evidencia que los hombres son circunstancia necesaria, inevitable en esta propuesta, pero su presencia física es eludible: no necesariamente mala.

En la función se liberan de sus responsabilidades, que han sido asumidas por sus maridos-parejas-exmaridos- exparejas-abuelos-hermanos-canguros, cada una como ha podido, han empaquetado a las criaturas y dejando la comidita preparada y la hoja de papel anotada con todo lo que deben hacer en su ausencia, y ni una cosa más, baño, crema, pijama, cena, cama, cuento, apagas la luz, no duermas con la criatura, sola, que se acostumbre, la tele bajita, y ni una cosa más, me entiendes, ni una.

Escena de 'Femenino singular', de [In]constantes Teatro. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Escena de ‘Femenino singular’, de [In]constantes Teatro. Imagen cortesía de Teatro Talía.

El mundo al revés. No es mala la idea de que todo se vuelva del revés. Por ahí hay una esperanza. Esa noche Carolina, María, Marta y Lucía, abandonan aparentemente sus roles y asumen otros, los de sus compañeras.

Este texto nace de las experiencias de sus protagonistas, de las mujeres que, subidas al escenario, narran sus vidas desde que decidieron ser madres. Incluso desde antes. Las cosas cambian. Nadie te lo dice, pero cambian. Los hijos te llevan a la renuncia, a la entrega, al sacrificio, a pelear con el tiempo. No hace falta que lo cuenten otros: lo cuentan ellas porque lo han vivido y lo viven. Y aún les queda cuerpo para hacerte reír con el asunto.

Escena de 'Femenino singular', de Inconstante Teatro. Teatro Talía.

De izquierda a derecha, Carolina Solas, Lucía Jiménez, Marta Belenguer, María Vázquez, en una escena de ‘Femenino singular’, de [In]constantes Teatro. Imagen cortesía de Teatro Talía.

¿Qué hay detrás del chocolate?

Después del chocolate, de Ana Vernia
Galeria Cuatro
C / La Nave, 25. Valencia
Hasta noviembre

“Dentro del dulce”, postula Ana Vernia, “hay algo que te adormece”. Lo dice tomando como referencia cinematográfica la película de Claude Chabrol ‘Gracias por el chocolate’. En ella, una perversa Isabelle Huppert se vale del chocolate para introducir una serie de letales somníferos. Ana Vernia se pregunta si no pasará lo mismo en la sociedad de consumo. Se refiere, claro está, al consumismo. No tanto al consumo derivado de la simple supervivencia, sino al más complejo disfrute de objetos e imágenes que parecen colmar nuestro insaciable deseo.

Ana Vernia, al lado de una de sus obras en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Ana Vernia, al lado de una de sus obras en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Fotografía: Mónica Díez.

“Es como un adormecimiento por el excesivo azúcar en la sociedad”. Y Ana Vernia, a juzgar por la obra expuesta en la Galería Cuatro bajo el título de ‘Después del chocolate’, zarandea la mirada del espectador para provocar en él una especie de eléctrica sacudida. Los amables colores, de cuyos amarillos, azules y rosas la artista se nutre por razones varias, contrastan con esas cabezas dentadas que amenazan con devorarlo todo. En el fondo, se trata de revelar esa naturaleza depredadora que, bajo la protectora faz del almibarado consumo, insiste muy a pesar nuestro.

Detalle de una de las obras de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Detalle de una de las obras de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

La instalación audiovisual que completa la muestra viene a incidir en ello. Ana Vernia la ha titulado, muy oportunamente, valga la redundancia, ‘La oportunidad de las moscas’. ¿De qué oportunidad habla la artista? De la que tienen esas moscas, una vez abierto el bote del que salen en busca del dulce alimento, de “libar como una abeja sin caer como una mosca”, explica de una forma tan metafórica como elocuente. Consumir, pero sin consumirnos. O por decirlo en sus propias palabras: “Saber extraer lo mejor, sin caer del lado del adormecimiento”.

Toda la exposición gira en torno a esa dupla entre lo dulce y lo incisivo. “No hay rosa sin espinas”, recuerda la artista. De manera que el consumismo al que nos enfrenta la obra de Ana Vernia tiene como correlato la “renuncia para ser libres” por la que optaron los místicos. Por eso los osos, peces y moscas de la exposición libran su particular batalla por acomodar los instintos a la naturaleza, que se presenta tan amable como amenazadora.

Dos de las obras de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Dos de las obras de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

Hay otra referencia cinematográfica en la exposición de Ana Vernia: ‘Ojos negros’, de Nikita Mikhalkov. De nuevo para subrayar las contradictorias apetencias, en este caso del amor, que la artista pone en boca del personaje de Marcello Mastroiani: “Demasiado tímido para ser amado”. El deseo, tan difícil de articular, moviéndose entre la adormecida imagen de uno mismo y la pulsión que te saca de tus casillas. El sonido que envuelve la exposición evoca esa animalidad que, bajo tanta dulzura, punza la mirada del espectador.

Obra de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Obra de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

‘Después del chocolate’ es una exposición habitada por dulces colores y seres perplejos, diríase que dudando entre permanecer esclavos de ese fondo que los adormece o hacer uso de sus afilados dientes para rasgar tan anestesiada sociedad de consumo. Lo que el chocolate esconde y Ana Vernia muestra es la sensación contradictoria del dulce, que de tanto adormecer incita a mostrar las garras para llegar a sentir algo que no sea puro amodorramiento. Dulce, mas dulce envenenado.

Imagen de la exposición de Ana Vernia en Galería Cuatro.

Imagen de la exposición de Ana Vernia en Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

Salva Torres