Harterofilias domésticas | Estado de alarma (III)

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13 de abril de 2020

Las haciendas clínicas y primaverales del Sanatorio Wald de Davos, en el cantón oriental suizo de los Grisones, se revelaron, durante el incierto y decadente lustro previo a la Primera Guerra Mundial, en epicentro inspirador de una de las conspicuas y miríficas novelas sine quibus non de la literatura universal: ‘La montaña mágica’, de Thomas Mann (1875 – 1955).

Publicada en 1924 y ponderada como una novela filosófica de aprendizaje, la egregia obra del autor alemán circula en ascenso –tras las inquietudes y aflicciones del neófito Hans Castorp–, hacia cotas tísicas de mocadores, declinación y ruina de un tiempo presto a su desaparción, entre afecciones y agonías metafísicas, entre las que inocular agudezas proverbiales como la que sigue:

“El individuo puede tener presentes toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales extrae la energía para los grandes esfuerzos y actividades; ahora bien, cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, en el fondo está falta de objetivos y de esperanzas, cuando ésta se le revela como una época sin esperanzas, sin perspectivas y sin rumbo, y cuando la pregunta sobre el sentido último, inmediato y más que personal de todos esos esfuerzos y actividades –pregunta planteada de manera consciente o inconsciente, pero planteada al fin y al cabo–, no encuentra otra respuesta que el silencio del vacío, resultará inevitable que, precisamente a los individuos más rectos, esta circunstancia conlleve cierto efecto paralizante que, por vía de lo espiritual y moral, se extienda sobre todo a la parte física y orgánica del individuo”.

Y, quizás, a un servidor no le reste otra porfiada voluntad que henchir la inmanejable concavidad del presente y desnortado trecho, para eludir la ataraxia, asiéndose al manubrio del hallazgo rutinario, morfología gimnástica de ‘Harterofilias domésticas | Estado de alarma’.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXI) | Viernes 3 de abril de 2020

“¿Cuánta verdad soporta, cuánta verdad osa un espíritu? Esto fue convirtiéndose cada vez más, para mí, en la auténtica unidad de medida. El error (el creer en el ideal) no es ceguera, el error es cobardía. Toda conquista, todo paso adelante en el conocimiento es consecuencia del coraje, de la dureza consigo mismo, de la limpieza consigo mismo. Yo no refuto los ideales, ante ellos, simplemente, me pongo los guantes” (‘Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es’ | Friedrich Nietzche).

Y uno, encaminado por su heterodoxa senda, toma el guante (con la asepsia del látex) y prosigue el curso (¿ilimitado?) de ‘Harterofilias domésticas | Estado de alarma’.

Continuación de la serie para MAKMA, a modo de memorando/dietario, de la segunda decena de jornadas de confinamiento, fruto del decreto de estado de alarma por la pandemia de coronavirus.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXII) | Sábado 4 de abril de 2020

“—Pero ¿se va a ir a la vía pública en pelota viva? —se rió una clienta con mucha chulería madrileña al ver a Fermín en calzoncillos; (…) daba la impresión de que hubiera pagado dinero encima con tal de librarse de aquella ropa impregnada de las exudaciones de todo un invierno (…).
—Me han ofrecido un trabajo. Un médico de Pamplona que trabaja aquí, en un sanatorio (…).
—Un sanatorio, ¿de qué? (…).
—Una clínica de reposo… O sea, gente más o menos chiflada.
—¡Coño! Eso puede ser divertido. Además, como labor de formación, experiencias humanas, casos curiosos…
—(…)Bueno, tendría mucho tiempo para escribir. Además, como te dan la cama… El sanatorio está en el campo (…) ¿Sabes cuánto tiempo hace que no respiro aire puro?”.

Trasladarse, desde las pulmonías de provincias, al encuentro con la herrumbrosa bohemia madrileña de cafés letrados, poetas de lirismo y alquitrán, sobremesas de casquería y nocturno ignominioso de pensiones, perdedores y menesterosos.

‘Los ilusos’ (1958), de Rafael Azcona (Ilustraciones de Antonio Mingote) (Nueva versión | Ediciones del Viento, 2008).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXIII) | Domingo 5 de abril de 2020

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Dimanche 5 avril 2020

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Dimanche 5 avril 2020

“This is your country dont let the big men take it away from you” (‘Kern Country, California’, de Dorothea Lange | Nov 1938).

Surco famélico y cóncavo. Estrías del desánimo. Pretérito imperfecto. Neurastenia.

‘Dorothea Lange: Words & Pictures’ | MoMA .

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXIV) | Lunes 6 de abril de 2020

–“Nobody will help you”.
–“All of that’s the neutral zone, the international zone”.
–“(…) whatever the problem, they must be sent here”.
–“But to better understand the system, we have to go to the bottom”.

Inquirir la semiótica fronteriza. Cartografiar la permuta, trueque existencial del orbe abstracto.

Bab Sebta (Ceuta’s gate)‘ (2019), de Randa Maroufi.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXV) | Martes 7 de abril de 2020

Mis recomendaciones cinematográficas y literarias para el Instituto Cervantes de Tánger, como fuente de entretenimiento para sortear el confinamiento, extraídas de mi primera serie para MAKMA, a modo de memorando/dietario, de las diez primeras jornadas de confinamiento, fruto del decreto de estado de alarma por la pandemia de coronavirus.

Columbus’ (2017), de #Kogonada.
‘La poética de lo cotidiano’, de Yasujiro Ozu (Gallo Nero Ediciones, 2017).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXVI) | Miércoles 8 de abril de 2020

–“Berlín tiene muchas superficies vacías. Se ven casas que están completamente libres por un lado porque la casa no fue reconstruida tras su destrucción. Se llaman muros ciegos a los desoladores muros laterales de esas casas, y casi no se ven en otras ciudades. Esas superficies vacías son heridas, y me gusta esa ciudad por sus heridas. Transmiten mejor la historia que cualquier libro o documento histórico.

Al rodar ‘Cielo sobre Berlín’ noté que buscaba continuamente esas superficies vacías, esas no man’s lands” [Wim Wenders | ‘The urban landscape’ (‘El paisaje urbano’) (1991) (Intervención en un coloquio de arquitectos japoneses)].

Converger en las ruinas de lo citadino y erigir el escombro, broza última de todos los vestigios, en “imagen, tiempo y relato” de lo teleológico.

‘La memoria de las imágenes. Textos de la emoción, la lógica y la verdad’, de Wim Wenders (Ediciones de la Mirada | Contraluz – libros de cine, 2000).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXVII) | Jueves 9 de abril de 2020

“(…) la épica de una generación de pintores que cruza las naciones de la América Latina. Los años sesenta, los setenta, los años de la revolución y de los sangrientos golpes militares, los debates sobre la vanguardia estética, los asfixiantes exilios. Y todo ello con un punto de llegada: París.

(…) El personaje, un Ángel de la Calle que nunca se fue, se cruza con todas estas historias y todos estos debates” (Paco Ignacio Taibo II | Prólogo).

Bajo el tegumento épico de la crónica vibran los usufructos de la solitud como una contracción patrimonial de lo consuetudinario.

‘Pinturas de Guerra’, de Ángel de la Calle (Reino de Cordelia, 2017).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXVIII) | Viernes 10 de abril de 2020

#ApagónCultural
#CulturaBiendePrimeraNecesidad
#CulturaVsCoronavirus
#CrisisCultural
#VivimosDeLaCultura

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XIX) | Sábado 11 de abril de 2020

–“Sabes perfectamente que no puedes estar aquí. Esta es área restringida para todos ustedes”.
–“Sí, súper, perdón. Es que pensé que estaba temblando”.

Anhelar, desde la penumbra, y conjeturar la inasible recompensa. Pundonoroso esmero universal anulado para las consecuciones.

La Camarista’ (2018), de Lila Avilés.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXX) | Domingo 12 de abril de 2020

“La cocina de Warhol”.
(Cocinera) –“¿Cómo fue? ¿Cuándo es la exhibición?”.
(Andy Warhol) –“No hay exhibición”.

Inmiscuirse en el folclorismo doméstico de un insólito. Hacienda rebosante, colmada de prodigalidad, apostasía y pop.

‘Cómo ser Andy Warhol’, de Nick Bertozzi (texto) y Pierce Hargan (ilustraciones) (Oberon, Grupo Anaya, 2019).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXI). Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

“Un manicomio es la mejor métafora de España”

La sonrisa de las iguanas, de Pablo Sebastiá
Editorial Reino de Cordelia

Un periodista bipolar, una chica con trastornos de personalidad, un exhibicionista y voyeur, un esquizofrénico paranoide con tendencias homicidas. Una selecta fauna de chalados deambula por la última novela de Pablo Sebastiá, ‘La sonrisa de las iguanas’ (Reino de Cordelia), una demencial parodia sobre la España de la crisis y de los recortes. Todo empieza cuando  Enric Marededú, concejal independentista del Ayuntamiento de Barcelona, sufre un prolapso, doloroso episodio de eclosión intestinal mientras intenta defecar en su cuarto de baño. Operado de urgencia es ingresado en un hospital público, donde comparte habitación con un joven gitano y su bulliciosa familia. Harto del follón, recurre a sus influencias para ser trasladado a una suite individual del Instituto Mental Europeo. Ignora que su estancia va a ser mucho más movida de lo que nunca pudo imaginar.

Pablo Sebastiá, autor de 'La sonrisa de las iguanas'. Imagen cortesía del autor

Pablo Sebastiá, autor de ‘La sonrisa de las iguanas’. Imagen cortesía del autor

La acción de la novela se desarrolla en la sección de Agudos del Instituto Mental Europeo. ¿La locura ayuda a comprender mejor al ser humano?

La locura es intrínseca al ser humano. Todos estamos tocados del ala. Unos más y otros menos, pero no conozco a nadie que esté completamente cuerdo y equilibrado. Otra cosa es que, según el grado de sufrimiento mental de cada cual, se necesite más medicación o menos.

¿Hay chifladuras buenas y malas como ocurre con el colesterol?

No lo creo. La chaladura siempre genera tensión, estrés y angustia. Algunos lo sobrellevamos mejor que otros, pero no por ello dejamos de sufrir.

Un manicomio como metáfora de un país ¿Estamos todos locos o acabaremos estándolo si esto sigue así?

No hay escenario que nos sirva tan bien como metáfora de lo que es hoy España que un manicomio. La salud mental de los españoles está más que en entredicho.

¿Cuál fue la chispa que desencadenó en su cerebro este hilarante incendio forestal?

No fue una sola, sino muchas. Tal vez la primera fue ver como los españoles criticamos la falta de carrera profesional y de formación universitaria de nuestros representantes públicos para constatar, poco después, que en la agrupación política de moda, Podemos, si algo se echa en falta es precisamente la experiencia laboral de sus cabezas visibles. Por no hablar de sus capacitaciones técnicas constatables. ¿Dónde está la coherencia ciudadana aquí? Otra chispa que me motivó a escribir esta brutal sátira de la actualidad fue corroborar que los partidos políticos mayoritarios no entendían que la sociedad lleva años exigiendo un cambio de actitud. Parece que sean sordos, ciegos y mudos. Otra chispa la constituye la absoluta certeza de que el mundo sindical, empresarial y financiero español no es tan corrupto como inepto. Lo cual, sabiendo lo corruptos que muchos de ellos son, los deja en muy mal lugar.

Pablo Sebastiá, autor de 'La sonrisa de las iguanas'. Imagen cortesía del autor.

Pablo Sebastiá, autor de ‘La sonrisa de las iguanas’. Imagen cortesía del autor.

¿Tuvo que sacarse un máster en salud física y mental antes de ponerse manos a la obra? ¿Cómo prevenir el terrible atasco intestinal?

No necesité licenciarme en psiquiatría. Con perder la cabeza me bastó. Respecto al atasco intestinal, poco puedo decir. Solo recomendar a los lectores  que no lean el diario sentados en el trono. Un doloroso prolapso puedes sobrevenirles si en cinco minutos no han levantado sus traseros de la taza.

¿Qué tipo de trastornos mentales caracterizan a nuestros políticos? ¿Se atrevería a trazar el diagnóstico de los más mentados en los medios?

Es difícil saberlo con certeza, aunque resultaría creíble oír en las noticias que Rajoy sufre cierto complejo de Edipo, que Mas padece esquizofrenia paranoide, que Sánchez tiene complejo de inferioridad y que Pablo Iglesias sufre de narcisismo incurable.

¿Por qué España carece de una tradición de literatura de humor a diferencia de otros países?

Tal vez porque nos tomamos a nosotros mismos demasiado en serio. Y eso es malo.

Sobrecubierta de 'La sonrisa de las iguanas', de Pablo Sebastiá. Reino de Cordelia.

Sobrecubierta de ‘La sonrisa de las iguanas’, de Pablo Sebastiá. Reino de Cordelia.

¿Qué tiene la iguana que no tengan otros bichos repelentes como hienas, serpientes o arañas?

La iguana es un animal curioso. He visto vídeos en los que una gigantesca iguana mata a un perro de un solo coletazo. En cierta medida, y entendiendo que por ahí va su pregunta, las iguanas son como muchos agentes antidisturbios. Bichos capaces de abrirle la testa a alguien sin inmutarse.

Hasta ahora usted ha sido habitual de la novela negra. ¿A qué se debe este cambio de rumbo? ¿Seguirá en esa línea tras la estela de Tom Sharpe?

Me he sentido muy cómodo siguiendo la estela de Tom Sharpe. No descarto continuar en ella si los lectores creen que es el camino adecuado.

Hablando de novela negra, ¿no estamos ya un poco saturados de este género?

Tal vez sí. Con los géneros literarios suele ocurrir esto. Las editoriales se mueven por modas. Hace diez años era imposible entrar en una librería sin tropezar con decenas de novelas de templarios, conspiraciones eclesiásticas y misterios sin respuesta. Hoy le toca al género negro. Mañana Dios dirá.

Pablo Sebastiá, autor del libro. Imagen cortesía del autor

Pablo Sebastiá, autor del libro ‘La sonrisa de las iguanas’, de Reino de Cordelia. Imagen cortesía del autor

Bel Carrasco