Festival de Cine de Animación de Annecy

Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014
Celebrado del 9 al 14 de junio

El Festival de Annecy ofrece cada año la posibilidad de descubrir el panorama actual de la animación e invita al encuentro entre productoras, autores y público. Organizado por CITIA (Cité de l’image en mouvement), organismo que promueve la cultura y la formación en torno a la imagen en movimiento, el festival tiene dos ejes principales, el propio festival abierto al gran público con una extensa programación, y el mercado MIFA (Marché international du film d’animation), lugar de encuentro entre profesionales, productoras y distribuidoras de la industria de la animación.

Este año, en la apertura del festival se entregó el Cristal d’Honneur 2014 a Isao Takahata y se preestrenó en Francia su última película Kaguya-Hime Monogatari (El cuento de la princesa Kaguya). Fue uno de los momentos más especiales y emotivos del festival. Isao Takahata, co-fundador del Studio Ghibli, es autor de películas como La Tumba de las luciérnagas, Pompoko o Mis vecinos los Yamada. Toshio Suzuki, también co-fundador del Estudio Ghibli y hasta hace poco productor de las películas del estudio, estuvo también presente en el acto.

De izquierda a derecha, Toshio Suzuki, como representante del estudio Ghibli, Isao Takahata y Marcel Jean, en la entrega del Cristal d’Honneur en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

De izquierda a derecha, Toshio Suzuki, como representante del estudio Ghibli, Isao Takahata y Marcel Jean, en la entrega del Cristal d’Honneur en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

En la sección oficial compitieron largometrajes, cortometrajes, obras de encargo, como videoclips y publicidad, y producciones para televisión. También se pudieron ver interesantes producciones de largometrajes y cortometrajes fuera de competición, así como diferentes eventos, preestrenos y un par de cine-conciertos homenaje, uno dedicado a Blinkity Blank de Norman MacLaren, y otro al cineasta pionero español Segundo de Chomón.

Bill Plympton presentando su película Cheatin’ antes de la proyección. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Bill Plympton presentando su película Cheatin’ antes de la proyección. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Diferentes programas especiales se sumaron también a la programación. Este año se le ha dedicado un espacio importante a la animación en volumen, a la técnica de stop-motion, ofreciendo un amplio programa con producciones de autores como Ladislas Starewitch, Jiri Trnka, Bretislav Pojar, George Pal y Ray Harryhausen entre otros. También cabe destacar otros dos programas especiales, uno sobre la Gran Guerra, y otro sobre la influencia de la obra de Norman McLaren en la creación contemporánea, conmemorando el centenario de su nacimiento.

El programa Le grand sommeil, que homenajea a profesionales del mundo de la animación que han fallecido recientemente, este año proyectaba obras de Nag Ansorge, Frédéric Back, Xavier Julliot, Michael Sporn, Jimmy Murakami y René Borg.

Dentro de los programas especiales, se presentaba también la primera edición del programa En sortant de l’ecole, producido por Tant Mieux Prod, una colección de 13 cortometrajes de animación de 3 minutos cada uno, basados en poemas de Jacques Prévert, realizados cada uno por jóvenes estudiantes de las escuelas de la región de Rhône-Alpes. Se puede encontrar más información pinchando aquí.

Salle du Haras, uno de los puntos de encuentro y proyección del festival. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Salle du Haras, uno de los puntos de encuentro y proyección del festival. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

La programación se completa con proyecciones al aire libre cada noche. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

La programación se completa con proyecciones al aire libre cada noche. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Los encuentros con los autores se desarrollaban en diferentes escenarios, como conferencias de prensa, Work in progress o los P’tits Dej du court (Pequeños desayunos del cortometraje), donde todas las mañanas los autores presentaban sus obras de una manera distendida. Se pueden consultar todos ellos en el canal de Youtube del festival (annecyfestival).

La selección de cortometrajes presentaba una gran variedad de estilos y propuestas en la que podríamos decir que es la sección más extensa del festival y difícil de ver en su totalidad, con cortometrajes en competición, los realizados como fin de estudios y obras fuera de competición. Me gustaría citar algunos de los cortometrajes que me parecieron especialmente interesantes. Le Sens du toucher del animador y bailarín Jean-Charles MBotti Malolo, presenta el encuentro entre los dos personajes protagonistas sin diálogos, donde los gestos se convierten en danza, expresándose mediante una coreografía que sustituye a las palabras; Man on the Chair de Dahee Jeong, premio Cristal du court métrage, se pregunta sobre la existencia de uno mismo con gran cuidado en el tratamiento de la imagen, del espacio y del personaje que lo habita; y Nul poisson où aller, de Janice Nadeau y Nicola Lemay, donde ilustradora y realizador se unen para animar un texto de Marie-Francine Hébert publicado en el 2003, un relato sobre nuestra historia, sobre la intolerancia y el éxodo de una familia en una guerra civil. También cabe citar Rainy Days de Vladimir Leschiov, en el que un anciano japonés se embarca en una travesía y la lluvia sobre el mar le despierta recuerdos de la infancia; y La Petite Casserole d’Anatole de Éric Montchaud, film sensible y optimista realizado con marionetas que recibiría a la postre el premio del público.

Marcel Jean y Jean-Charles Mbotti en los P’tits Dej du court. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Marcel Jean y Jean-Charles Mbotti en los P’tits Dej du court. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Igualmente, resultó de gran interés el formato Work in progress, donde se han podido ver imágenes del proceso y técnicas de producciones como Miss Hokusai (Production I.G) nuevo film de Keiichi Hara (director de Colorful), Adama (Naïa SAS, Pipangaï Production y Gao Shan Pictures) o Tout en haut du monde (Sacrebleu Productions), entre otras.

En el encuentro con Isao Takahata, este presentó El cuento de la princesa Kaguya en una sesión amenizada por Xavier Kawa-Topor, director de la Abbaye de Fontevraud. Se habló de la producción y el público pudo ver fragmentos de la película e intercambiar pareceres con el autor. Con Pete Docter (Monstruos S.A., Up), la presentación de su última película, Inside Out, permitió al público ver imágenes inéditas de la producción todavía en proceso.

De izquierda a derecha, Ilan Nguyên, traductor, Isao Takahata y Xavier Kawa-Topor. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

De izquierda a derecha, Ilan Nguyên, traductor, Isao Takahata y Xavier Kawa-Topor. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Detalle de un fotograma de El cuento de la princesa Kaguya, de Isao Takahata, producida por el Studio Ghibli.

Detalle de un fotograma de El cuento de la princesa Kaguya, de Isao Takahata, producida por el Studio Ghibli.

La animación se define como el arte de lo imposible, donde podemos representar situaciones que no podríamos conseguir con la imagen real. De un tiempo atrás, cada vez hay más propuestas en las que la imagen real y animación se unen, se complementan, como en el caso de los documentales, los animated documentaries. Cuando el cine documental hace uso de la animación, este se libera de una estructura más clásica de la narración y permite abordar otros aspectos, dirigirse hacia un ámbito más poético, e incluso crear escenas imposibles. De esta manera, la animación ayuda a representar los sentimientos de los personajes, las emociones, sus pensamientos y su mundo interior, como sucede en el documental Truth has fallen, de la realizadora Sheila M. Sofian, proyectado en el festival.

La animación puede complementar a la imagen real y ayudar a reconstruir historias, a ensamblar sus fragmentos. Es el caso de documentales como Last Hijack y Waves, vistos también en el festival, donde la animación aparece allí donde la cámara no pudo llegar o ayuda a reconstruir hechos pasados, recuerdos de los personajes. En Last Hijack también hay un uso poético y de representación de lo imposible, cuando el personaje se alza en vuelo cogido de una cuerda o cuando un águila inmensa atrapa un carguero con sus garras. Estas imágenes lejos de ser reales tienen una fuerza enorme que sitúan al espectador en un punto de partida diferente, en un lugar donde la animación puede llegar a ser mucho más expresiva y transmitir más que la propia realidad.

Para más información sobre la programación del festival, los eventos realizados, así como el palmarés, se puede consultar la web del Festival, donde ya se ha publicado un resumen y fotografías de los momentos más destacados de esta edición 2014.

Bruno Felix presentando la película Last Hijack antes de su proyección. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Bruno Felix presentando la película Last Hijack antes de su proyección. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2014.

Julia Català Roca

«La ciencia ficción es más difícil que la fantasía»

Sindbad en el País del Sueño
Juan Miguel Aguilera
Editorial Fantascy
De venta en liberías

Juan Miguel Aguilera (Valencia, 1960) estudió diseño industrial, pero su vocación es la de diseñar historias en mundos paralelos, tanto en el ámbito de la ciencia ficción hard como de la fantasía oriental. A esta modalidad del género fantástico pertenece su última novela, Sindbad en el País del Sueño, un magnífico relato de aventuras de corte clásico, inspirado en las leyendas de Las Mil y Una Noches. Su trayectoria lo sitúa en uno de los peldaños más altos del podio de los escritores de literatura fantástica que en Valencia cuenta con dos primeras figuras: Laura Gallego, en versión juvenil, y Pilar Pedraza, en la línea gótica.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Aguilera escribió sus primeras obras en colaboración con Javier Redal, historias enmarcadas en la ciencia ficción dura, y ambientadas en La Saga de Akasa-Puspa, una recreación de mundos y ambientes consistente y detallista. Mundos en el abismo y sus continuaciones, Hijos de la eternidad y Mundos y demonios, combinan una trama típica de Opera Space con elementos de ciencia ficción hard. El refugio muestra una gran influencia científica en biotecnología, bioquímica, comunicación entre especies o en evolución. También ha colaborado con el conocido autor Rafael Marín Trechera y participado como guionista en la película Náufragos y en el cómic Avatar. Como ilustrador ha elaborado numerosas portadas para libros de ciencia ficción.

¿Su Sindbad tiene algo que ver con el de Las Mil y Una Noches?

He jugado con la idea de que se trata del personaje real cuya leyenda dio origen a los relatos de Las Mil y Una Noches. Para ello lo he situado en esta época, en el Bagdad del califa Harún al-Rashid, en el año 800 de nuestra era. Nunca me planteé adaptar los cuentos originales, sino crear una historia nueva con este personaje legendario. El que esté interesado en las historias de Sindbad que aparecen en Las Mil y Una Noches, podrá acceder a ellas en la traducción de Vicente Blasco Ibáñez gracias a unos códigos QR contenidos en mi libro. También he usado estos códigos, que se pueden entender como notas a pie de página, para ampliar la información histórica relacionada con la época y la ambientación de la novela.

¿El País de los Sueños y los seres que lo pueblan como djinn en sus diversas variantes están inspirados en algún relato o leyenda oriental, o son fruto de su imaginación?

Los djinn son citados muchas veces en el Corán. Es más, una de las suras está dedicada íntegramente a ellos. Por lo tanto, para un musulmán devoto los djinn existen sin ninguna duda, creen en ellos como yo creo en los maoríes aunque nunca haya visto a ninguno. Según el Corán, Alá creó a los ángeles en primer lugar, pero los hizo perfectos y sin voluntad propia. Luego se le ocurrió la idea de crear a los djinn, unas criaturas menos poderosas que los ángeles pero con libre albedrío, que decidirían por sí mismos si le eran fieles o no, y les dio la Tierra para habitarla. Por fin, Alá creo al ser humano, le dio la capacidad de decidir y también le dio la Tierra, lo que hizo inevitable el enfrentamiento entre hombres y djinn. Me parece una mitología fascinante, y aún más cuando es algo real para una parte importante de la humanidad. Organizando y dándole un poco más de coherencia a estas leyendas creé la trama fantástica de mi novela, imagino que de una forma semejante a como Tolkien utilizó las antiguas leyendas centroeuropeas como base para su Tierra Media.

Portada del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Portada del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo combina la fantasía y la realidad en cuanto a la descripción de lugares reales como Bagdag o las costas de África?

He intentado ser lo más riguroso posible con el entorno histórico, no olvidando nunca que se trata de una novela de aventuras. Es divertido pensar que algún detalle histórico le parecerá increíble a más de uno. Por ejemplo, el personaje de Yahiz es real; escribió el Libro de los Animales del que se habla en la novela, un claro precedente a la teoría de la evolución de Darwin. La embajada de Carlomagno es real y sucedió en esa época. Carlomagno, al hostigar a los rebeldes de al-Ándalus desde el norte, se convirtió en un inesperado aliado del califa Harún al-Rashid. Mi objetivo de mezclar datos reales con fantasía es suspender la incredulidad del lector, facilitarle que se sumerja en la historia, que crea que está leyendo algo real y que así disfrute más con la novela. Es como hacer un truco de magia: es una ilusión pero parece verdad.

¿Cómo se inserta este libro en el conjunto de tu obra?

Suelo decir que soy aficionado a la ciencia ficción pero no tanto a la fantasía. Sin embargo hay un tipo de fantasía que siempre me ha fascinado y es la que leía de niño, la que está relacionada con el universo de Las Mil y Una Noches y con películas como El viaje fantástico de Simbad, con los maravillosos efectos de Ray Harryhausen, o El ladrón de Bagdad, la versión protagonizada por Sabú. Es decir: Bagdad, las aventuras de navegantes en océano Índico, los comerciantes que regatean en un mercado por el valor de unas perlas, los genios (o djinn) saliendo de una lámpara, los animales gigantescos y fabulosos como el ave Roc, los desiertos misteriosos, las noches árabes, las junglas impenetrables… Ese era el mundo de fantasía de las novelas con las que crecí y todo eso está en Sindbad en el País del Sueño. Descubrí a Tolkien mucho más tarde y aunque también me gusta no puede emocionarme igual.

Varias veces ha escrito a cuatro manos con otro autor. ¿Qué sistema utilizasen estos casos?

Es difícil. Para empezar necesitas trabajar con alguien con quien ya exista un respeto mutuo, una admiración por la obra del otro, sólo así es posible confiarse tanto como para ceder parte de tu autonomía como autor. Después de eso, lo mejor es seguir un esquema muy detallado, no puedes empezar sin tenerlo todo claro de antemano. Aun así he tenido varios fracasos, novelas que he empezado con algún compañero y que no he llegado a terminar. Pero cuando sale bien, te sientes arrastrado por una especie de sinergia que hace que todo el esfuerzo valga la pena.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

¿La ciencia ficción es en su opinión un apartado dentro del género fantástico o algo autónomo? Lo fantástico arrasa, sin embargo la ciencia ficción parece en punto muerto.  ¿Qué opina al respecto?

Creo que son géneros diferentes y tienen historias diferentes. La fantasía existe desde hace mucho, las novelas de caballería que leía don Quijote eran novelas de fantasía no muy diferentes a las actuales. La ciencia ficción es hija de la revolución industrial y la primera novela que podemos considerar como tal es el Frankenstein de Mary Shelley. Creo que la ciencia ficción es un género más difícil, mucha gente piensa en la saga de Star Wars cuando se habla de ciencia ficción, pero estas películas están más cerca de la fantasía que de la ciencia ficción. Blade Runner es un buen ejemplo de película de ciencia ficción, es más difícil, responde a los miedos de una época, muchas veces trata temas profundos y no suele ser tan divertida y escapista como la fantasía. Quizá por eso tiene menos éxito.

Es evidente que siente una fascinación por lo oriental y su rica y milenaria civilización. ¿Qué piensa cuando lee las noticias sobre los conflictos que asolan esa parte del mundo? ¿Por qué esos países se han quedado tan atrasados?

Tras publicar mi novela Rihla, palabra que significa viaje iniciático en árabe, me invitaron a un festival en Egipto, unos meses antes de la caída de Mubarak. Pasé el mes de junio de 2010 en el Cairo e hice buenos amigos allí. Gran parte de la documentación sobre los djinn, y la forma en la que los musulmanes los ven, la obtuve en ese viaje. Cuando volví a España seguí en comunicación con mis amigos y amigas egipcios, que a través de chats me informaban de todo lo que estaba pasando y cómo lo estaban viviendo. Muchos de ellos fueron muy activos durante la revolución y recuerdo que me emocioné a altas horas de la madrugada, cuando me contaron desde la plaza de Tahrir la dimisión de Mubarak. Me recordaron los sentimientos de alegría durante la Transición española, ese deseo legítimo de vivir en un país libre. Pero claro, entonces aparecieron los religiosos que habían permanecido agazapados durante toda esa lucha. ¿Por qué están atrasados? Porque el gran avance de occidente es la separación entre la religión y el Estado, y ese es un paso que ellos aún no han dado.

Las ilustraciones del libro son también suyas. ¿Aparte de escribir se dedica también a la pintura?

Soy diseñador. Tenía un estudio de diseño e ilustración con Paco Roca, el autor de Arrugas. La portada y las ilustraciones interiores de Sindbad en el País del Sueño las tuve claras desde el principio, formaban parte de mi imaginación mientras estaba escribiendo la novela. Hice muchos bocetos para decidir el aspecto de los djinn, quería diferenciar las distintas razas que los componen y a la vez ser fiel a las descripciones de los textos antiguos. Hice un modelo en 3d del dhow de Sindbad para orientarme en las descripciones, imaginaba la luz del puerto de Basora y también la de la jungla, y el aspecto físico de los personajes con mucho detalle. Tengo una imaginación visual y a veces intento plasmar estar imágenes con palabras y otras con ilustraciones.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco