Ana Vernia y su oportunidad de las moscas

La oportunidad de las moscas, de Ana Vernia
Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro en Valencia
Hasta el 17 de enero de 2016

La oportunidad de las moscas es el título de la exposición de la artista valenciana Ana Vernia, que dentro del ciclo ‘Gesto gráfico y conceptual, del trazo íntimo a su expansión en el muro’, se exhibe en el Espai d´Art de El Corte Inglés Nuevo Centro, que dedica la nueva temporada de apoyo a los jóvenes creadores. Esta exposición es el nuevo proyecto de la artista tras ser galardonada con el XVI Premio Nacional de Pintura de la Real Academia de San Carlos de Valencia patrocinado por Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

La obra de Ana Vernia (Burriana, 1976) analiza sus experiencias personales y luego se asoma al mundo exterior, comprobando así cómo forma parte de éste. Observa y sabe captar cómo el conjunto de vivencias de cada individuo se traducen, en muchas ocasiones, en una vivencia colectiva de la que todos somos partícipes. Escucha el zumbido generalizado, el batir de millones de alas y el frote de innumerables patas, que se repite en todas las partes del mundo, porque personas, como moscas, hay en cada lugar, y todas tienen similares inquietudes y deseos.

A través de La oportunidad de las moscas, Vernia nos invita a despertar y mirar a nuestro alrededor. “Cuando se contempla las obras de Ana esas dentaduras de tiburón histórico (…) te muerden los ojos porque esa es su manera de recordarte que todavía sigues vivo”, describe Ramón Palomar.

Ana Vernia, durante la inauguración de su exposición 'La oportunidad de las moscas'. Imagen cortesía de Espai d'Art El Corte Inglés Nuevo Centro.

Ana Vernia señalando una de sus obras durante la inauguración de la exposición ‘La oportunidad de las moscas’. Imagen cortesía de Espai d’Art El Corte Inglés Nuevo Centro.

La tarea de promoción y divulgación del arte contemporáneo valenciano más joven sigue siendo el objetivo planificado de la Sala Espai d’Art Nuevo Centro (EANC). Rebasado un sexenio de proyectos en los cuales la creatividad ha venido avalada por casi medio centenar de artistas -que en muchas ocasiones han montado la primera exposición individual de su trayectoria profesional-, esta séptima temporada pretende asentar y potenciar dicho itinerario a través de dos factores fundamentales como son la reubicación del Espai d’Art en El Corte Inglés de Nuevo Centro y una programación vinculada al Gesto gráfico en tanto que acción y pensamiento, arraigando así más allá de los márgenes del dibujo.

Esta actividad de promoción de los artistas jóvenes es una muestra de la efectiva colaboración entre instituciones, pues Ámbito Cultural de El Corte Inglés, el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC) de la Universitat de València, y la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos están implicadas en esta labor cultural al servicio de la sociedad valenciana.  En esta dinámica constructiva se incardinan también las miradas, respuestas y expectativas de los artistas invitados a participar.

La programación estructurada para esta nueva temporada 2015-16 se abre a las posibilidades del gesto gráfico como una acción que el dibujo, de modo sustancial, incorpora en términos expresivos, pero igualmente es capaz de ampliar hacia la plasmación de ideas superando así tanto el soporte tradicional como el espacio habitual. Narraciones, relatos, denuncias y experiencias muestran un repertorio de opciones que irían desde lo más intimista y privado, a materializarse sobre el muro, proponiendo otros significados, sugiriendo nuevas percepciones o planteando aportaciones conceptuales en línea con la reflexión que el arte es capaz de generar.

Teniendo presente las líneas estéticas previas, este nuevo ciclo  expositivo, titulado ‘Gesto gráfico y conceptual, del trazo íntimo a su expansión en el muro’, está exhibiendo las obras de seis artistas valencianos, los cuales contemplan una investigación interdisciplinar elaborada tanto desde la gestualidad pura, como situada a partir de la definición de sus propios códigos visuales, sus iconografías y sus mensajes.

Conforme a todo ello, se presentan las creaciones de Jesús Poveda, Patricia March, Sergio Terrones, Alejandra de la Torre y Enric Fort, que junto a Ana Vernia, galardonada con el XVI Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, configuran el trayecto expositivo que el Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro (EANC) lleva a cabo hasta junio de 2016. El artista Jesús Poveda inició el ciclo el pasado septiembre con la exposición Mecanismos gráficos: visiones de los nuevos medios y en noviembre ha expuesto Patricia March con la exposición El ruido del silencio.

Ana Vernia delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Espai Ademuz.

Ana Vernia delante de una de sus obras de la exposición ‘La oportunidad de las moscas’. Imagen cortesía de Espai d’Art El Corte Inglés Nuevo Centro.

“Vivimos en un país de trincheras”

La ciudad de la memoria, de Santiago Álvarez
Editorial Almuzara
FNAC de Valencia
C / San Agustín, 2. Valencia
Presentación: jueves 12 de febrero

Santiago Álvarez forma parte del núcleo duro de Valencia Negra. Junto a Jordi Llobregat, Marina López y Bernardo Carrión ponen en marcha cada mes de mayo un encuentro que este año llega a su tercera edición y que cada vez gana más presencia y peso en el intenso calendario negro de la geografía española.

Arropado por su conocimiento del género, Álvarez irrumpe en la palestra con ‘La ciudad de la memoria’ (Editorial Almuzara), una historia que trasciende el relato detectivesco y que rinde homenaje a la ciudad de Valencia donde se desarrolla la acción.  Berta Valero, una universitaria ingenua que pasa por apuros económicos, comienza a trabajar casi por azar en la agencia de investigación de Mejías, un extravagante detective privado, inconformista y audaz, que se conduce como Humphrey Bogart en un mundo que cambia demasiado deprisa.

Ambos indagarán un extraño caso que involucra al poderoso clan familiar de los Dugo-Escrich, propietario del mayor grupo constructor valenciano, y cuyas raíces se hunden en un pasado lleno de secretos que todos parecen o aparentan  desconocer. El autor y Ramón Palomar presentarán en libro el 12 de febrero  en la FNAC.

Santiago Álvarez, autor de 'La ciudad de la memoria'. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez, autor de ‘La ciudad de la memoria’. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Todas las historias tienen un germen o semilla. ¿De dónde surge la suya?

Vivimos en un país de trincheras, donde nos vemos abocados a elegir un bando, cavar hondo en nuestro puesto y disparar al contrario con todo lo que tengamos. Decidí crear a Mejías como un hombre en tierra de nadie, que se niega a luchar en la guerra de otros y sobrevive esquivando las balas porque se resiste a arrojarse al suelo. También se abordan otros temas como la carga del pasado, nuestro gastado concepto de lo que es real y lo que es verdad. Básicamente, escribo para poder ordenar un poco lo que nos rodea y tratar de comprenderlo. Creo que el detective es el arquetipo perfecto del investigador del ser humano.

¿A qué estirpe detectivesca pertenece Mejías?

Mejías es un heredero directo del Bogart de ‘El Sueño Eterno’ o ‘El halcón Maltés’. Del mismo modo que Alonso Quijano es perturbado por la continua lectura de novelas de caballerías, el cine negro de los cuarenta y cincuenta ha dejado una marca profunda en mi detective. Claro que pretender ser Humphrey Bogart en nuestros días resulta bastante complicado, y eso es origen de múltiples conflictos.

¿Hasta qué punto se ha inspirado en la corrupción reinante para tejer la trama?

En los últimos meses la palabra corrupción nos asalta cuando hablamos de la actualidad, nos rodea por todas partes, nos enfurece. Pero no todo lo que podemos escribir sobre el ser humano de nuestro siglo es eso. Terminé mi novela hace un par de años, cuando este ruido era algo más tenue, y más que la corrupción pretende explorar ese lado oscuro que todos tenemos y que puede activarse si le damos la oportunidad. Los peores delitos del ser humano no suelen salir de su bolsillo sino de las pasiones, emociones que no nos dejan atrás. En ‘La ciudad de la memoria’ existe el remordimiento, el odio y la venganza a través de las décadas, con una intensidad que solo solemos atribuir a los animales.

Portada de 'La ciudad de la memoria', de Santiago Álvarez. Cortesía de Editorial Almuzara.

Portada de ‘La ciudad de la memoria’, de Santiago Álvarez. Cortesía de Editorial Almuzara.

¿A qué atribuye el boom que vive la novela negra?

Los lectores actuales vivimos bombardeados y preocupados por la actualidad que nos rodea. Nos cuesta marcharnos a lugares fantásticos o a épocas remotas. Hoy día parece que tiene más sentido pulsar la realidad contemporánea de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país, de esa parte de nosotros de la que no podemos estar orgullosos. Por otro lado, la novela negra no se ha ido nunca: lleva a nuestro lado desde la Transición. Los elementos de suspense, crimen, los arquetipos noir no han caducado tampoco y son muchos los géneros que son permeables a ellos. Me parece que vivimos ahora un boom como el de la novela histórica hace 10 o 15 años, y que ahora agoniza. La novela negra está en pleno apogeo y, por lo tanto, es ahora cuando puede mostrar indicios de decadencia. Si el género pierde la autenticidad, si lo domesticamos para aprovechar su tirón comercial acabaremos reventándolo. Y me temo que eso pasará, quizás en seis o siete años, porque es difícil imaginar que las editoriales opten por una alternativa, que sería darle un toque de normalidad que alargue su vida y seleccionar la etiqueta noir con cuidado para no confundir.

¿Cómo ha tratado Valencia de telón de fondo?

Valencia es un personaje más de mi novela. Yo soy murciano y resido aquí desde hace 15 años. Descubrí esta ciudad de golpe, en tiempos de bonanza y lo que más me gustó fue la importante carga histórica que arrastra. He respetado a la ciudad como es, pero he tratado de incorporar un matiz distintivo, se trata de la Valencia de Mejías, que incluye escenarios modernos como la Ciudad de las Ciencias pero también edificios históricos como la Lonja y huellas del pasado como nuestro rastro. La confluencia de lo moderno y lo antiguo, con sus miserias y alegrías. Como diría Mejías: “Amo esta horrible ciudad”. Por algo será.

¿Quiénes son sus maestros?

Me interesan mucho Melville, Dostoievski y Kafka. De la novela negra soy devoto de Jim Thompson, admiro profundamente su comprensión de la sombra que habita en cada uno de nosotros. De Tolkien he aprendido el gusto por las palabras como proveedoras de una historia y el concepto de mundo secundario no como evasión, sino como lugar donde ser forjado y aprender. De Paul Auster envidio su dominio del tono de la narración, de una voz sin estridencias que puede conducirnos a rincones insospechados. Y Chuck Palahniuk me parece un moderno removedor de conciencias al que todos deberíamos consultar de vez en cuando.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez, autor de ‘La ciudad de la memoria’. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Valencia Negra, en 15 imágenes

Valencia Negra. Una mirada de autor. Exposición colectiva

Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)

C / Quevedo, 2. Valencia

Hasta el 9 de junio

Una imagen no valdrá más que mil palabras, pero en el caso que nos ocupa se hacía imprescindible. Los organizadores del Festival Valencia Negra propusieron a una serie de fotógrafos y diseñadores que interpretaran visualmente 13 novelas negras ambientadas en Valencia. El resultado es un total de 15 imágenes que vienen a reflejar el contenido de esas narraciones, siempre según el punto de vista de los artistas intervinientes. De manera que los fotógrafos siguieron la pista de los relatos para dejar la prueba objetiva de sus pesquisas.

Fotografía de Alejandro Pagán. Valencia Negra. Una mirada de autor. MuViM

Fotografía de Alejandro Pagán. Valencia Negra. Una mirada de autor. MuViM

Conviene citar a los investigadores visuales: Alberto Sáiz, Alejandro Pagán, Jordi Esteller, Txema Rodríguez, Israel Sánchez-Beato, Paco Carbonell, Salud Cubells, Antonio Sanz, Kike Taberner, Consu Zamora, Alberto González Lorente y Ernesto Barrachina, Mateo Torres, Rafa Fierres, Luz Martín y Sam Domingo. Y a sus narradores: Esperança Camps, Pablo Sebastiá, Ferran Torrent, Ramón Palomar, Aquilino Cayuela, Manel Gimeno, Toni Soler, Salvador Pons, Emili Piera y Tonino Guitián, Luis Valera, Agustín Santos, Jason Webster y Juli Alandes. Porque entre unos y otros han dejado testimonio de esa Valencia Negra ceñida al género y que, sin duda, remite a esa otra igualmente oscura que sigue concitando primeras planas mediáticas.

Ahí están sus calles, sus paisajes, sus monumentos y emblemas, ofreciendo el contexto para que los fotógrafos y diseñadores le pongan imagen a esas narraciones. También hay escenas, recreaciones de esos ambientes negros, en la exposición Valencia Negra. Una mirada de autor, que hasta el 9 de junio permanecerá en el hall del MuVIM. Las hay misteriosas e inquietantes, como la propuesta por Alberto Sáiz, cuya muñeca de trapo tirada en pleno asfalto incita a seguirle la pista. Que es la que parece seguir ese personaje cabizbajo y airado por el rótulo Ni bon dia ni hòsties, al que alude Jordi Esteller siguiendo la estela de Ferran Torrent.

Imagen de Israel Sánchez-Beato. Valencia Negra.Una mirada de autor. MuVIM

Imagen de Israel Sánchez-Beato. Valencia Negra.Una mirada de autor. MuVIM

También las hay explícitamente eróticas, como la de Pagán, cuya mujer desnuda en pose de calendario, más que al crimen pasional parece remitir al lánguido abandono del suicida a lo Scott Fitzgerald. O las igualmente explícitas alusiones catastrofistas, con el Palau de les Arts a punto de ser anegado por un mar tempestuoso, obra de González Lorente y Barrachina. Erotismo y catástrofe a los que les falta esa inquietud supuesta en el género negro, en tanto imágenes excesivamente estereotipadas.

Valencia Negra. Una mirada de autor es, en este sentido, una exposición irregular, donde se combinan imágenes de calidad con otras de menor altura, destacando la propuesta por encima de la cuidada selección. Mejor, en suma, la temática y esa mirada interdisciplinar, que los resultados de tamaña pesquisa autoral. En todo caso, Valencia en blanco y negro y en color, con narrativa en castellano, valenciano e inglés, Valencia para todos los gustos y colores, al que le sobra imaginación y le falta una más acusada brillantez plástica.

Fotografía de Alberto Sáiz para la exposición 'Valencia negra. Una mirada de autor'. MuVIM

Fotografía de Alberto Sáiz para la exposición ‘Valencia negra. Una mirada de autor’. MuVIM

 Salva Torres