Ramón Llull: caballero de Dios

700 aniversario de la muerte de Ramón Llull
Eventos organizados por el Institut Europeu de la Mediterrànea

Cuando se piensa en genios polifacéticos, adelantados a su época que abrieron nuevos caminos al saber, es inevitable remitirse al Renacimiento. Pero la Edad Media también generó personajes fuera de serie que consolidaron los cimientos de la civilización. Uno de los más fascinantes es Ramón Llull. Este catalán de Mallorca, como él mismo se definía, considerado el padre de la literatura catalana, tuvo una vida intensa y provechosa, plagada de viajes y vicisitudes que podrían inspirar una gran producción cinematográfica. Con motivo del 700 aniversario de su muerte, el Institut Europeu de la Mediterrànea (IEMed) ha organizado una serie de eventos que evocan su figura a caballo de la fe y de la razón destacando especialmente su dimensión como pionero del diálogo entre religiones y culturas.

“Ramón Llull es uno de los primeros personajes interculturales cuya obra ofrece algunas pautas de pensamiento y de acción que continúan siendo vigentes en el siglo XXI”, dice Senén Florensa, presidente ejecutivo del IEMed. “Políglota autodidacta capaz de expresarse y escribir en latín y árabe, utilizó a la vez el catalán como lengua tanto de creación literaria como de transmisión científica, siendo un verdadero pionero  en la Europa medieval”.

Cubierta del libro sobre Ramón Llull.

Cubierta del libro sobre Ramón Llull.

Ramón Llull nació en Mallorca, en 1235,  en el seno de una rica familia barcelonesa. A la sazón, la isla era una encrucijada tanto militar como comercial, habitada por una gran diversidad de credos y razas. Occitanos, genoveses, catalanes y musulmanes, que integraban una tercera parte de la población.

Esta complejidad social se reflejó en la obra y pensamiento de Llull que desde niño manifestó una gran inteligencia y recibió una exquisita formación cortesana y caballeresca. Fue senescal del futuro Jaime II de Mallorca, cultivó la poesía cortesana y llevó una existencia disipada propia de su condición. Una experiencia mística, a los 30 años dio un giro radical a su vida, abandonó a su familia, los fastos mundanos y se entregó por completo al difundir el mensaje de Dios apoyado en la ciencia y la razón, a través del arte.

Pionero intercultural

Raimundus Christianus Arabicus. Ramon Llull y el encuentro entre culturas es el título de la muestra itinerante que se pudo ver en La Nau de la Universitat de València y que se trasladará a Barcelona, Lleida, Vic y Bruselas en los próximos meses. Una serie de paneles con textos en cuatro idiomas -castellano, catalán, francés y árabe-, que describen la vida de Llull en su contexto histórico. El itinerario resalta su faceta como pionero del diálogo intercultural con el mundo musulmán en una época en que el Mediterráneo era un espacio de conflicto entre religiones.

Llull se trasladó al Próximo Oriente y al Magreb, donde entró en contacto con los sabios y pensadores musulmanes de su tiempo. También se relacionó con  los poderes políticos y eclesiásticos de Roma, Francia, las repúblicas italianas y la Corona de Aragón. Uno de sus objetivos era impulsar la creación de escuelas de árabe para los misioneros.

Breviculum X. Ramón Llull.

Breviculum X. Ramón Llull.

Combinaba sus viajes y actividad misionera con la escritura, 265 títulos sobre las materias más diversas, incluida la literatura. Su obra magna, Ars llulina, es un método de métodos que integra diversas disciplinas cuyo objetivo era ser herramienta de persuasión racional. Llegar a Dios por el camino de la ciencia buscando un terreno común entre las distintas creencias.

Ramon Llull y los diálogos mediterráneos, es otra de las vertientes de esta celebración, una compilación de los trabajos de una treintena de estudiosos, historiadores medievalistas, historiadores de la ciencia, antropólogos, escritores e islamólogos conocedores de la obra lulliana.

Banda sonora

La banda sonora la aporta la formación valenciana Capella de Ministrers con un libro disco, Ramón Llull, el último peregrinaje, que se grabó en el Centro del Carmen. Carles Magraner propone un viaje musical por el Mediterráneo medieval inspirado en los itinerarios de Ramon Llull. El proyecto se presentará en los Cloister del Metropolitan de Nueva York, a finales de 2016, preámbulo al 30 aniversario de la formación valenciana.

Llull fue un gran viajero. Desde Mallorca recorrió Barcelona, Montpellier, París, Italia y el norte de África. Un misterio vela su muerte, pues no se sabe si murió en Túnez, a finales de 1315 o en su ciudad natal a principios de 1316. En todo caso fue muy longevo para su época.

700 aniversario Ramón Llull.

700 aniversario Ramón Llull.

Bel Carrasco

¿Mira de nuevo Valencia al Mediterráneo?

En los últimos meses han coincidido en Valencia diferentes propuestas culturales que tienen al Mediterráneo como inspiración. ¿Quiere decir esto que despierta el interés de los valencianos por lo que sucede en torno a nuestro mar?

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inauguró en febrero la exposición ‘Del mito al espanto’ dedicada al análisis de la realidad socio-cultural del Mediterráneo en dos etapas: la imagen idílica que construyeron de él los intelectuales del norte de Europa y la convulsa realidad actual. En marzo, el centro cultural la Beneficencia abrió las puertas de ‘Fronteres d’Europa’, una propuesta expositiva que recorre, de la mano de cinco fotógrafos y cinco periodistas, las fronteras blindadas de la Europa mediterránea que cierran el paso a los miles de refugiados huidos de la guerra o el hambre. Simultáneamente el centro cultural la Nau de la Universitat de València muestra ‘Ramon Llull i l’encontre entre tres cultures’, que toma el 700 aniversario de la muerte del pensador mallorquín como excusa para reflexionar sobre el contexto del Mediterráneo medieval poniendo especial atención en el diálogo entre religiones.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición 'Correspondencia amb Mediterrani'.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’.

Hace unos meses, el MuVIM presentó la muestra del fotógrafo Xavier Mollà ‘Correspondència amb Mediterrània’ donde el autor sugería que “el Mediterráneo es la gran plaza del pueblo y las casas son los diferentes países”. En la pasada primavera, veía la luz la segunda edición de Espai Mediterrani con una oferta diversa y muy acertada de la música que se hace ahora en ambas riberas del mar. Por último, en el próximo octubre podremos asistir a la cuarta edición de una renovada Mostra Viva del Mediterrani, puesta en pie por una asociación de ciudadanos que trabaja por recuperar el espíritu original de la Mostra de Valencia de los años 80 a través del cine, la música, la escena, la literatura, las artes visuales y las actividades educativas.

Pero no solo Valencia demuestra un interés creciente por lo que se cuece en nuestro convulso mar. El cine árabe y mediterráneo tiene cita ineludible en el Festival de Cine Árabe (FCAT) que celebrará su decimotercera edición en Tarifa y Tánger entre mayo y junio. Además el festival cuenta con un fondo fílmico del mejor cine africano, que ofrece a festivales y filmotecas. La Casa Árabe, un consorcio público del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, programa regularmente en Córdoba y Madrid, ciclos de cine y música árabe.

La Fira Mediterrània de Manresa, que en octubre celebrará su decimonovena edición, es un mercado de espectáculos que, con la tradición mediterránea como eje, se mueve en dos ámbitos principales: la cultura popular (basada en elementos como el cruce entre creación contemporánea y raíz tradicional, la participación ciudadana y la ampliación de la base social de la cultura) y las músicas del mundo; tiene un carácter interdisciplinar y aglutina los diferentes lenguajes artísticos: artes visuales, circo, danza, exposiciones, música, narración oral y teatro. El Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), integrado por la Generalitat de Cataluña, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Ayuntamiento de Barcelona, es un think tank que lleva desde 1989 trabajando en la progresiva construcción en el Mediterráneo de una espacio de paz y estabilidad a través de estudios y publicaciones como los Quaderns de la Mediterrània  que reúne  las aportaciones de los más interesantes pensadores del momento.

'Mediterráneo', de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

‘Mediterráneo’, de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

Esta selección de ejemplos, propios y foráneos, de actividades y proyectos que tienen al Mediterráneo como marco, parece apuntar hacia un aumento del interés por la cultura y la realidad de nuestro entorno geográfico. Esta tendencia se da en un momento de transición sacudido por un profunda crisis cultural, social y política. Transición que, salvando las distancias, guarda cierto paralelismo con la vivida en nuestro país a finales de los años setenta del siglo pasado. Es cierto que no se puede equiparar la sangrienta dictadura con la anémica democracia actual. Pero también lo es, como demuestran los especialistas, que entre el clientelismo, la espectacularización, la censura y la asfixia económica, la cultura ha vivido dos auténticos decenios negros en el País Valencià.

Diversidad cultural y mundialización

Hubo un momento en que los dirigentes políticos apostaron con hacer de Valencia un lugar de referencia de las culturas mediterráneas. Pero ¿Que llevó a estos primeros gobiernos democráticos a mirar en esa dirección? Para entenderlo tenemos que situarnos en el centro del debate cultural que sacudía a intelectuales y artistas del momento. Aunque el impulso viene de lejos, tras la Segunda Guerra Mundial se dan las circunstancias idóneas para que los Estados Unidos impongan su hegemonía en las industrias culturales y especialmente en el cine y el audiovisual.

Los gobiernos de los Estados Unidos llevaban décadas destinando cuantiosos recursos a las industrias de la información y la cultura, legislando para proteger el mercado interior, romper las barreras de los ajenos e imponiendo su dominio en las instancias internacionales -la UNESCO nace en 1945 haciendo suya la tesis liberal del free flow of information- para que el modo de vida americano se perciba como el único modo moderno y desarrollado posible. Para que los deseos de consumo material o simbólico de los individuos se dirijan en una única dirección. La resistencia vendrá por un lado de los llamados Países No Alineados, con Francia y su política de excepción cultural como casi único aliado europeo. Lograrán reorientar a la UNESCO hacia un nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. EEUU y sus satélites respondieron con su salida del organismo.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Valencia, lugar de referencia del Mediterráneo

La izquierda, que conquista el Ayuntamiento de Valencia en 1979, participa en este debate intelectual sobre la mundialización de la cultura y la comunicación. Y tiene clara la estrategia a seguir: el fomento de la diversidad. Es decir la promoción de la cultura con raíces propias en los países periféricos del sistema. El alcalde Ricardo Pérez Casado, traslada la idea a Vicent Garcés, concejal de cultura, y lanzan en noviembre de 1980 la I Mostra Cinema Mediterrani i Països de Llengues Romàniques. Recudida a Mostra Cinema Mediterarni en la segunda edición, el festival recibe el aval del publico, que en número de 32.000 espectadores, acude masivamente a las sesiones. El mismo equipo municipal encomienda en 1981 al grupo Al Tall, la Trobada de Música del mediterrani y al año siguiente convoca un Encontre d’Escriptors del Mediterrani. En el ámbito político, estas iniciativas reciben críticas de la derecha que, cumpliendo a la perfección su papel en el debate, por fascinación, presión, fuerza o corrupción se convierte en promotora de los valores y las estructuras del centro dominante del sistema.

¿A que se debe la identificación del publico con el festival de cine y la buena respuesta obtenida por las otras iniciativas? El fenómeno solo se puede entender en el contexto de unos actores culturales que intentan encontrar su espacio en una época de transición entre el programa de aniquilación ejecutado por la dictadura franquista y los intentos de recuperación creativa y artística de los años sesenta y setenta. La efervescencia de esos años, las ansias por aprender y recuperar el tiempo perdido, un ejercicio de resistencia para romper las costuras del miedo, el silencio y la rancia realidad de una sociedad vigilada y castigada, encuentra su forma de expresión en los circuitos de cine-clubs, en las ferias del libro, en los recitales de nova cançó, en los primeros mítines políticos y cómo no, en las sesiones de la Mostra, los conciertos de la Trobada y los debates del Encontre d’Escriptors.

A partir de los 90, con la llegada del Partido Popular a los gobiernos municipal y autonómico se produce una doble deriva: hacia lo folclórico -la 11ª Trobada de Música del Mediterrani culmina con actuaciones de Dova, Juan Bau, Salomé y Francisco- y hacia un provincianismo de imitación del centro hegemónico -la Mostra de Valencia exhibe estrellas de Hollywood en el ocaso de su carrera-. La pugna entre mundialización y diversidad se inclina de nuevo a favor de la primera.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Similitudes y divergencias

Y con esto volvemos al presente para preguntarnos de nuevo ¿hay alguna similitud entre aquella Valencia que se abrió al Mediterráneo y la actual? Contemplamos al menos cuatro paralelismos: la sensación de salida del túnel tras veinte años de impotencia; la esperanza en que los nuevos gestores puedan realizar cambios sustanciales; y la efervescencia de la sociedad civil que ha ido creando multitud de espacios de expresión al margen del entramado administrativo. Pero también advertimos claras diferencias: una mayor y más diversa oferta; más contenedores culturales; estructuras administrativas culturales municipales y autonómicas; mayor complejidad y autonomía de los públicos; y una revolución digital que ha sacudido los sistemas de producción, distribución y consumo de las industrias culturales.

Es posible que los medios de información dejen de prestarle atención pero, por lo que sabemos, el conflicto que se vive en el Mediterráneo y por tanto el interés de la ciudadanía consciente, no dejará de crecer en los próximos años.

En este contexto, iniciativas como Mostra Viva del Mediterrani apuestan por que esta nueva mirada al Mediterráneo gane en extensión y profundidad. Para ello sus promotores trabajan para diseñar una oferta cultural multidisciplinar y diversa que transcienda las políticas de democratización cultural y camine hacia una concepción inclusiva de la cultura. Pero, conscientes de las ventajas del trabajo colaborativo, convocan a los agentes culturales, que han vuelto a sentir la mediterraneidad como elemento sustancial de nuestra identidad, a un debate abierto. Un debate que aporte coherencia y eficacia a las iniciativas que, con la cultura como vehículo privilegiado, persigan los objetivos de transformación que la sociedad demanda.

Sobra decir que la inspiración de nuestros creadores no entiende de geografía, pero este mar ha sido y seguirá siendo nuestro espacio natural de proyección internacional. Nada más sano que viajar por el mundo con los ojos bien abiertos, sin olvidar que nuestra casa está en esa plaza del pueblo que es el Mediterráneo.

Vicent Gregori

Coordinador de Mostra Viva del Mediterrani

 

Mecenas al rescate de la poesía

21veintiún versos
Revista de poesía

Cerca de un centenar de personas, asociaciones culturales, editoriales y despachos de abogados han aportado dinero para que la revista 21veintiúnversos nazca en Valencia con vocación de perpetuarse en el tiempo. El objetivo, apunta Francisco Benedito, coordinador de la publicación junto a Víctor Segrelles, es “acomodar en sus páginas toda la poesía que seamos capaces”. Lo harán por entregas, ya que siguiendo al pie de la letra el nombre de la revista, en cada número habrá textos inéditos de 20 poetas, acompañados de la obra de un artista plástico de renombre. De hecho, arrancan con una de Jordi Teixidor, Premio Nacional de Artes Plásticas 2014.

Obra de Jordi Teixidor incorporada al número 1 de 21veintiúnversos.

Obra de Jordi Teixidor incorporada al número 1 de 21veintiúnversos.

El poeta Juan Pablo Zapater es el director de 21veintiúnversos, para quien la revista surge de la “necesidad de sentirnos cerca de la belleza”. Partiendo de esa necesidad, la propia publicación está concebida como un objeto bello, impreso en offset sobre papel de alta calidad, reproduciendo en su cubierta la obra plástica realizada para cada número por un artista invitado. Carmen Calvo, la que fuera igualmente Premio Nacional de Artes Plásticas un año antes de que lo fuera Teixidor, será la encargada de ilustrar el número 2 previsto para febrero de 2016, dada la periodicidad cuatrimestral de la revista.

“¿Para qué poetas en tiempos de penuria?”, se preguntó Benedito en la librería Ramón Llull, donde se presentó la publicación arropada por algunos de sus mecenas. Zapater, poco antes, había anticipado su respuesta al tomar prestada una frase de Georges Braque, a su vez citado por Rosa María Mateo: “El arte es una herida hecha luz”. A esa herida abierta por la crisis viene a echar luz cicatrizante la revista 21veintiúnversos, nacida igualmente “con el propósito de preservar algo tan trascendente como es el intercambio entre esos mundos interiores que sobreviven aislados, y a veces hasta amordazados, por la sociedad materialista que los rodea”, según explicaron sus creadores a modo de pistoletazo de salida.

Ejemplares del número 1 de 21veintiúnversos.

Ejemplares del número 1 de la revista de poesía 21veintiúnversos.

Como antídoto a ese materialismo, la revista inyecta esas 21 dosis cuatrimestrales de alma en forma de poemas. De hecho, el alma está inscrita en el origen del nombre de la publicación. “Dicen que el alma no es una sustancia medible”, explicó Zapater. Pero echando mano del físico estadounidense Duncan MacDougall, que postuló que el alma humana pesaba 21 gramos a tenor del peso corporal que se perdía tras la muerte, Zapater lo asumió como seña de identidad del proyecto editorial recién nacido: “El autor no muere al escribir el poema, pero sí que se desprende algo de su espíritu”.

Y como 21 son también los poetas y artistas plásticos reunidos en cada número, además de hallarnos en el siglo XXI, todo llevaba al nombre de 21vientiúnversos como corolario final de tanta casualidad. Incluso casual ha sido el éxito a la hora de captar recursos mediante el micromecenazgo. “Ha sido una sorpresa maravillosa”, destacó Segrelles. Los mecenas particulares tienen tres opciones: 20€ y el derecho a un número de la revista; 30€, por dos ejemplares de la revista, y 50€ por un número y la obra del artista firmada y numerada. La gestación del número 2 ya está en marcha y la campaña de micromecenazgo se mantendrá hasta el 15 de enero.

Las voces más sobresalientes de la poesía contemporánea encontrarán su espacio en la revista. Como ejemplo, César Simón, prematuramente fallecido y del que se recoge un texto inédito de su brillante producción. Junto a él, forman parte del primer número Xelo Candel, Fernando Delgado, Almudena Guzmán, Jaime Siles, Pilar Verdú, Roger Wolfe, José Luis Falcó y Marc Granell, estos dos últimos recitando sus propios poemas durante el acto de presentación en la Ramón Llull. La poesía, como apuntó Gabriel Celaya, es un arma cargada de futuro. Gracias, sobre todo, a las balas de los micromecenas.

Imagen de 21veintiúnversos, cortesía de la editorial.

Imagen de 21veintiúnversos, cortesía de la editorial.

Salva Torres

Pepa L. Poquet. Atrapa, seduce y golpea

Desde sus inicios en la pintura, a principios de los años 1980, Pepa L. Poquet (Vilallonga de la Safor, 1955) ha evolucionado en el desarrollado de su práctica artística mediante la fotografía, el vídeo, la instalación y la intervención en el espacio público. El lenguaje cinematográfico y la influencia narrativa de ese medio queda patente en los modos de trabajo y en las referencias que han ido ganando terreno en la obra de la artista. Su discurso, aun cuando pueda abordar asuntos en clave de reflexión o denuncia, se ve provisto de una sutileza que nunca renuncia a la elaboración de lo estético.

Pepa L. Poquet. Fotograma de película S-8, b/n., de la obra Puig de Randa. Imagen cortesía de la artista

Pepa L. Poquet. Fotograma de película S-8, b/n., de la obra Puig de Randa. Imagen cortesía de la artista

Su proyecto El·lipsi es el resultado de un rico proceso de investigación, formalizado en una serie de trabajos artísticos que arrojan reflexiones interesantes acerca del modo de administrar y representar los tiempos vitales, en relación a los tiempos naturales que nos marca el entorno y los acontecimientos que irrumpen en nuestra realidad cotidiana. Puig de Randa (2011) es una instalación que forma parte de ese proyecto, compuesto por una proyección en caja óptica y una serie fotográfica extraída de la película en blanco y negro, filmada originalmente en S-8. Las imágenes muestran un entorno privilegiado de Mallorca, denominado por la autora como un paisaje “antropizado”. Se trata del paisaje en el que se encuentra el Santuari de Cura, en la cima del Puig de Randa, monasterio estrechamente vinculado a la figura de Ramon Llull. Las imágenes fotográficas muestran la naturalidad atroz con la que se han introducido en nuestro paisaje grandes torres eléctricas, antenas de telecomunicaciones y otros elementos en los que nuestra mirada ya no repara, pues su omnipresencia hace que nuestros sentidos los filtren sin casi emitir una emoción de alarma. Sucede casi siempre con la costumbre, que con el tiempo se asienta como ley.

Pepa L. Poquet. El·lipsi, 2011. Imagen cortesía de la artista

Pepa L. Poquet. El·lipsi, 2011. Imagen cortesía de la artista

La artista con este trabajo realiza un ejercicio de desenmascaramiento, aplicando el juego fílmico de la elipsis, mostrando las imágenes que habían sido omitidas de un discurso visual que aspiraba a una idea más romántica de paisaje, para evidenciar las posibilidades de la manufactura comunicativa en la construcción del relato de lo público. La pieza de vídeo ha sido intervenida en su fase de montaje para eliminar los fotogramas en los que aparecen esos elementos que erosionan el equilibrio del paisaje, mientras que las imágenes fotográficas son el testimonio de aquello que ha querido omitirse en la narración, una información visual que completa el relato y añade verdad al espectador en su oportunidad de elaborar una opinión propia. Una posibilidad, esta última, cada vez más compleja por la presión constante de estímulos que condicionan nuestra percepción. Puede que la gran revolución que cambie nuestro tiempo llegue de la constatación del poder que verdaderamente ostenta la base de la sociedad, cansada de la narración interesada de los hechos. Las mayores revoluciones se producen por el deseo de aprender, por la humildad de querer saber más.

José Luis Pérez Pont

Pepa L. Poquet. El·lipsi, 2011. Imagen cortesía de la artista

Pepa L. Poquet. El·lipsi, 2011. Imagen cortesía de la artista